sábado, 15 de abril de 2017

Mi dificultad para hacer trámites.

¿Quién no ha tenido que hacer trámites a lo largo de su vida? Yo creo que la mayoría, por no decir todos, debe hacerlos, lo quiera o no. Es parte de la vida tener que ir a pagar cuentas, cambiarse de telefonía, ir al banco o a un cajero automático, etc. No sería posible contar con los servicios básicos si no los contratamos, ni tener un lugar donde vivir si no fuésemos a una oficina a iniciar los trámites para la vivienda propia ¿O qué tal quien quiere tener un vehículo o estudiar una carrera en la universidad? Nada de ello se lograría sin tener que hacer los tediosos trámites que nos llevarán a obtener lo que anhelamos, o que por obligación debemos cumplir.
¿Cómo es un día de hacer trámites para mí? Lo primero que hago es mentalizar, por semanas, que debo salir de mi zona de confort: Mi habitación (Ni hablar de tener que salir de improviso, eso me traería angustia y ansiedad, seguido de una crisis de llanto por mi parte, a causa de ser interrumpida mi rutina). Luego reúno todo lo que necesito en mi morral (bolso con un tirante que me cruza desde mi hombro derecho hasta llegar a la cadera izquierda, “amo” usar este tipo de bolsos o carteras, no me gustan las que se cuelgan en un hombro porque me incomodan pues se me caen a cada rato). El día anterior, reviso que esté todo lo que debo llevar para hacer mis trámites (monedero, carnet de identidad y llaves de la casa, y a veces documentación extra). Momentos antes de salir vuelvo a revisar si está todo en “orden” dentro de mi bolso. Al abrir la puerta de calle una vez más reviso que esté todo y luego de cerrar la puerta también, sin antes olvidar encender mi MP3 y así escuchar música de ida y vuelta, durante todo el tiempo en que tengo que hacer los trámites.
Artista: Anita Valle Ocando.
Al subirme a la locomoción colectiva, vuelvo a revisar mi bolso para asegurarme de que todo lo que necesito esté dentro y de que no se me haya caído por casualidad (aunque el bolso tenga cierre), y al bajarme del vehículo, nuevamente vuelvo a revisar. Creo que esto es un TOC que adquirí luego de malas experiencias en que olvidé las llaves para ingresar a mi hogar o la cédula de identidad para realizar un determinado trámite, lo cual, en su momento, me desestabilizó enormemente, pues como algunos ya saben, yo necesito tener el control de todo, de lo contrario vienen las malas reacciones de mi parte. Cuando estoy dentro del transporte que me llevará al lugar de destino, procuro sentarme en un lugar que no me dé el sol, y trato de que quien se siente a mi lado, no me roce con su brazo o pierna, pues detesto el contacto físico cuando no quiero.
Como el hacer trámites es algo que no puedo evitar, trato de salir los días en que no haya mucha afluencia de público (nunca salgo los días previos a la navidad, año nuevo, fiestas patrias, día de la madre o cualquier día que se les ocurra inventar al comercio). La gente de mi ciudad se queja de que todo es muy “caro” (y es verdad porque es una zona minera, por lo tanto todo cuesta mucho dinero. Se cree que todos los que vivimos en Antofagasta tenemos mucho dinero, pero esto no es así porque no todos trabajamos en la Mina) y que el dinero “no alcanza”, pero para salir a comprar pareciera que a los habitantes de mi ciudad NUNCA les falta dinero porque el día que yo elija para ir a comprar a un supermercado, SIEMPRE está atestado de gente, sea el día que sea.
Artista: Anita Valle Ocando.
El exceso de gente me produce algo parecido a un “aturdimiento” y me pone de PÉSIMO humor (algunas veces siento enormes deseos de abrirme paso a codazos entre la gente, que para colmo, camina lentísimo como si no tuviese nada más que hacer, que mirar los escaparates). Esto es para mí muy molesto porque yo camino muy rápido y voy únicamente a los lugares que tengo planificado ir, por lo cual la gente que camina lento, delante de mí, es un estorbo en mi camino y motivo de un profundo malestar.
Mientras camino rápidamente, voy pensando en mis intereses del momento o en el trámite que estoy pronta a realizar, o tarareando en mi cabeza, la música que estoy escuchando en ese momento en mi reproductor MP3, en mi mano derecha un papel arrugado en el cual he escrito, el día anterior, los lugares donde debo ir (por orden), todo lo que debo hacer, y no me detengo a hacer nada más de lo que he programado para ese día, rogando en mi fuero interno no encontrarme con ningún “conocido” que me distraiga de lo que debo hacer. Si voy al Banco o algún lugar de pago, y debo esperar mucho para que me atiendan (por el exceso de gente) a los minutos comienza a aparecer una estereotipia motora que manifiesto públicamente cuando me empiezo a impacientar, y es que me balanceo de izquierda a derecha y viceversa cargando mi cuerpo sobre un pie y luego en el otro. Esto desaparece cuando me atienden y sé que estoy pronta a salir de ese sitio repleto de personas.
Artista: Anita Valle Ocando.
Pero mi mayor problema es cuando debo hacer un trámite desconocido para mí. Me complica saber a quién dirigirme, que pasos seguir y qué conseguir (aunque yo pregunto absolutamente todo), pero más difícil para mí es entender las instrucciones verbales que me dan, aunque someta a verdaderos interrogatorios a la persona que deba explicarme algo (mi hijo dice que llego a ser “aburridora” al hacer tantas preguntas), pero él no entiende que a mí de verdad me cuesta entender cuando alguien me explica algo de forma verbal como si yo entendiera de qué habla. Muchas veces me he ido del lugar sin entender absolutamente nada de lo que me dicen y me voy a casa reteniendo las ganas de gritar y llorar por sentirme estúpida y no entender lo que para la persona que me lo explica parece ser tan fácil de hacer.
Cuantas veces, cuando era más joven, me regañaron en mi casa por no saber hacer trámites “muy fáciles” y “obvios”. Antes de ser diagnosticada con el síndrome de Asperger, llegué a pensar que de verdad yo era tonta por no lograr lo que muchos obtenían al hacer ciertos trámites. Un ejemplo de ello, fue cuando, ya separada, debía ir al Juzgado a conseguir la pensión alimenticia y todos los “beneficios” para mi hijo, y no logré ni la mitad de lo que las otras mujeres logran (bueno, eso es lo que me repetían ciertas personas, haciéndome sentir pésimo y cuestionando si yo hacía las cosas o no). Lo peor era que no sabía explicar (porque ni yo sé) porque no lograba lo que se supone correspondía que yo debía lograr. Sentía mucha angustia y ansiedad que en cada reunión familiar me repitieran que yo no sabía hacer las cosas y que las hacía mal y que por eso no conseguía nada, pero ¿Cómo explicar que yo trataba de hacer las cosas bien, pero simplemente no sabía que más hacer, ni qué más decir?
Artista: Anita Valle Ocando.
Y si hacer un trámite ya es difícil para mí, más aún lo es cuando, para conseguir algo, debo mentir. Conozco personas que para conseguir beneficios al postular a una vivienda u otras cosas, mienten y ocultan información, pero para mí es imposible, y no porque yo nunca haya mentido en mi vida, porque sí lo he hecho, pero he sido descubierta casi de inmediato, y por lo mismo me da miedo ser descubierta y que ello me haga sentir avergonzada frente al entrevistador. Mi poca capacidad para “convencer”, ha sido cuestionada en varias ocasiones por las mismas personas que me dicen que yo no sé hacer las cosas. Cabe mencionar que yo he intentado con todas mis ganas de ser una persona convincente, pero no sé hacerlo (exceptuando cuando trabajé de maestra). Generalmente me dicen que no a todo lo que yo trato de obtener, no sé cómo lograr revertir esa situación y no sé ser como la gente que yo conozco y que es capaz de “vender rocas como si fuesen joyas” (es un decir, no es literal). Muchas veces he querido ser como esas personas que tienen el “don” de la palabra, que con simpatía o mentiras logran tanto en su vida. Y con esto no quiero decir que todos los que logran algo en su vida sean mentirosos, pero ¿cuándo se ha visto a un vendedor, de los que sea, diciendo la verdad acerca de su producto? Ese poder de convicción de los negociantes, ese precisamente NO TENGO YO.
Artista: Anita Valle Ocando.
Con este artículo no quiero decir que todas las personas con el síndrome de Asperger no sepan hacer trámites, porque seguramente hay quienes sí saben hacerlos muy bien (no he hecho una encuesta aún a los otros adultos Asperger para saber a cuántos se le dificulta a la hora de realizar algún trámite), sólo puedo hablar por mí y por quienes sé que también han tenido dificultades, y también por aquéllos que aún son niños y puedan presentar la misma dificultad que yo cuando sean adultos. Creo que la familia, una vez más, juega un papel muy importante como guía y fuente de confianza para aquéllos chicos aspies que recién comienzan a enfrentar este complejo mundo. Las palabras de refuerzo nunca estarán demás: “Tú puedes, eres capaz”, “eres inteligente, de a poco lo lograrás, no desesperes”, ”si no sabes hacer algo, yo te enseñaré”, “si no lo lograste hoy, luego podrás”, “yo confío en que lo lograrás, tranquilo”, etc. Palabras que parecen tan simples, pero que influyen tanto, tanto.
Hay algunos aspies que necesitan un “lazarillo”, tal como yo, alguien que pueda guiarnos, acompañarnos, si es necesario, las primeras veces que realizamos un trámite desconocido, y es ahí donde deben estar los padres, siempre y cuando el joven quiera (no olvidar que no todos los aspies somos iguales y hay quienes son muy seguros de sí mismo y les gusta hacer sus cosas solos). Bueno, hay que tener presente que cada quien conoce a su hijo con sus dificultades y fortalezas, y por lo tanto, sabe en qué aspecto de su vida necesita más ayuda de lo habitual o no. Por lo mismo, es importante también, una buena comunicación con su hijo, ir preparándolo desde pequeño a enfrentar diferentes situaciones, pero que no sean imprevistas, sino con previa anticipación, cerciorarse de darles instrucciones con apoyo visual, y darle la confianza de que pregunte las veces que sean necesarias si no comprendió alguna indicación.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

sábado, 8 de abril de 2017

Experiencia de vida de Lucila, una mujer con el Síndrome de Asperger.

Lucila Guerrero
Autora y artista, Montréal.

Nací en Perú. Mi vida, desde la escuela hasta hacerme analista - programadora y esposa, se desarrolló en Piura, una ciudad de la costa norte, cerca de Ecuador.
Fui una niña "modelo", muy calmada, muy silenciosa, muy buenas notas, no hacía problemas, salvo algunos llantos fuertes en casa, aunque no recuerdo muchos. Es en la adolescencia que me di cuenta de mi diferencia con respecto a las otras chicas de mi edad, me sentía sola y no sabía a quién responsabilizar. Me dije: Debo ser yo quién anda mal, entonces sería mejor no existir. Pensé mucho en ello. En lo irremediable.
Sufrí de anorexia y depresión, seguidos de un deseo desordenado de independencia o muerte. Al mismo tiempo mi entrada al mundo universitario, mi primera relación de pareja con alguien que al comienzo se mostraba adorable, para luego ejercer su violencia verbal y física, en privado y en público. Duró varios años que felizmente se terminaron antes que sucediera lo peor: Casarme con él.
Fui dando tumbos de aquí para allá, buscando ser amada, buscando ser como los demás, buscando ser aceptada, buscando un lugar donde encajara bien, viviendo otras formas de violencia, acoso y formas de humillación como mujer. Fue difícil hasta que encontré una persona que reía conmigo, de mis diferencias, tanto reímos, que nos casamos para seguir riendo toda la vida.
Lucila trabaja actualmente en el proyecto fotográfico: "Aimer dans l'imbroglio", explorando el tema del amor en las personas autistas.

En la misma época trabajaba y era una profesional en informática. Quería mi trabajo al punto que podía haber trabajado sin ser pagada, ya que la retribución emocional era grande. Se lo decía a todos, incluso a mis jefes ¡Adivinen qué ! Pues sí, fui explotada muchas veces. 
Mi esposo y yo, decidimos dejar nuestro país e instalarnos en Montreal, Canadá el 2001. Empezamos desde cero, confiaba, junto a él todo estaba bien, todo era fácil, sólo tenía que seguirlo, dejarme llevar y seguir riendo. Hasta que la naturaleza hizo su obra en mí: Me hizo mamá. Y yo, que nunca pensaba en maternidad, ni en niños, yo que era la más indiferente, me volví la más feliz de las mamás cuando tuve mi bebé en los brazos.
Mi hijo pasó a ser mi prioridad. No fue muy bien visto. Sobre todo que necesitaba mucha atención, y mi vida cambió. La gente que se siente importante al dar consejos gratuitos, me hacía saber sus comentarios: Haz esto, no hagas el otro. No escuché.  Mi marido ya no reía y se fue, me quedé sola, sin amigos cercanos, sola con mi hijo. En mi soledad descubrí que tenía capacidades, mi pasión por el arte volvió a estar presente. Sola con la inspiración. Sola sin ser juzgada. El siguiente paso era salir al mundo otra vez, pero ahora sí con cuidado, seleccionando cada persona que entraría a mi vida, únicamente lo positivo. No fue nada fácil, lloré, no dormí. Dolió, pero las transformaciones duelen, ese es el precio. Así pude seguir creciendo.
Lucila y Luka, su hijo de 11 años.

Entre 2008 y 2010 descubrí que somos autistas mi hijo y yo. 
Todo comenzó cuando mi hijo, a la edad de 2 años y medio, quiso que lo llamáramos Tren Azul en lugar de su verdadero nombre. El cambio de nombre duró 20 meses, nunca noté nada inquietante en él porque lo encontraba parecido a mi. Me dije que era simplemente su personalidad, pero fui a consultar y luego de períodos de frecuentar especialistas,  recibí la confirmación: Asperger.
Fue una época de introspección y de conocerme. Entendí que soy una persona linda interiormente, así como soy, que tengo cualidades, valores, que tengo derecho a vivir de acuerdo a mi manera de ser. Empecé à ver los horrores que se comenten tratando de normalizar a la gente, lloré de ver la injusticia y las humillaciones contra otras personas como yo, entonces me volví sensible y comprometida con la causa del respeto a la neurodiversidad. Ahora soy artista profesional, también autora del libro "Lundi, je vais être Luka" (El lunes, voy a ser Luka). Doy conferencias e inicio diversos proyectos para proponer reflexiones sobre la neurodiversidad, sobre la condición autística y sobre el orgullo de ser la persona que somos. Soy cofundadora de Aut'Créatifs, un movimiento de personas autistas por nuestro reconocimiento positivo. Colaboro con otros organismos en arte y autismo. Mi proyecto actual es una exploración fotográfica del amor, en todas sus formas, manifestaciones y gestos, en las personas autistas.
Conferencia:"Mujeres Asperger", Montreal, abril 2015.
Mi vida está lejos de ser color de rosa, hay malentendidos, tristezas, incomprensión. Debo batallar contra el sistema no inclusivo. Debo batallar por mí y por los demás. Quiero abrir un camino para que la vida de mi hijo sea menos difícil que la mía, pero es justamente lo que le da sentido a mi vida, finalmente, después de haberme preguntado una y otra vez sobre el sentido de vivir.
Una de las personas positivas que encontré en mi camino me dijo un día :"Si tú no te quieres, nadie te va a querer". Tenía razón. Para poder llegar a ser amada, tuve que quererme primero y aceptarme como soy.  Ahora, ya no estoy sola, y estoy en paz, sin rencor alguno. Comparto mi historia con respeto para que pueda servir a nuestra causa.
Los invito a visitar mis enlaces y estar en contacto en las redes sociales.

Sitio web:


domingo, 2 de abril de 2017

Experiencia de vida de María Belén, una joven española con el Síndrome de Asperger.


Hola soy María Belén, tengo 22 años y vivo en España, concretamente en la comunidad autónoma de Andalucía, en un pueblo de la provincia de Granada.
Nací un día de fiesta y cómo no había suficientes médicos, no podía salir, así que a las seis de la tarde nací por cesárea. Debido a eso (según una estudiante de psicología) me quedé sin líquido amniótico o que me quedé un poquito sin aire (algo así creo recordar) una pequeña parte de mi cerebro está inactiva según muestra una imagen del cerebro que me hicieron cuando era pequeña, eso no me afecta en mi vida cotidiana pero sí para intentar pensar un problema o ver algo de lógica.
Fui concebida porque el progenitor hombre flirteó a la progenitora mujer porque le pareció guapa y niña sola, así él se metió a vivir en casa y con el paso del tiempo se ha acomodado de la situación volviéndose dependiente, persona tóxica y maleducado, en otras palabras, un insoportable.
Yo recién nacida.

A la edad comprendida entre 0 y 5 años yo era una persona pequeña a la que cuidaba su madre. En mi etapa de guardería se me veía normal en la clase, pero cuando era el recreo se me notaba asustada por griterío de niños/as corriendo de un lado para otro; así que yo me quedaba en un muro comiéndome mi comida y esperando a que terminase el recreo. Cuando llegaba el carnaval o algún otro evento yo me quedaba sin saber qué hacer y las monitoras me llegaron a decir que me acercara y que fuera a recoger las chucherías o juguetes que repartían. Recuerdo que en carnaval tenía un disfraz con la boca tapada, tenía una chuchería en la mano y yo le daba mil vueltas a la chuchería para saber por dónde metérmelo y comerlo. En mi etapa de preescolar yo me iba con un grupo a jugar con la arena en el recreo y me lo pasaba bien. Ese grupo desapareció al entrar en primaria porque algunos se fueron a otro cole y los que nos quedamos en el mismo cole nos juntamos con otros.
Mi clase de primaria, yo soy la que está apartada un poco del grupo mirando para abajo; situada en la parte derecha de la imagen.

A la edad comprendida entre 6 y 11 años me encontraba en mi etapa de primaria. A los 6 y 7 años aprendí a leer, escribir y hacer cuentas con un maestro que ponía muchos deberes y no me enteraba, ya que exigía mucho en cuanto a la fecha de entrega de tareas y me estresaba un poco. Por ello, mi madre se puso en contacto con una psicóloga que buscaba trabajo para que me ayudara en ese aspecto. A raíz de esa ayuda surgieron logopedas, maestros de pedagogía terapéutica, psicólogos y orientadores; a los cuales los llevo siempre en el recuerdo por haberme ayudado tan bien. A los 8 y 9 años, respectivamente, me fui con un grupo a jugar en el recreo pero me hicieron un feo para no juntarme con ellos porque me veían distinta a ellos. A partir de ahí una niña se me acercó, me comprendió y me invitó a unirme a su grupo de amigos y poder jugar; ya me sentí un poco mejor. A los 10 y 11 años, respectivamente, ya me iba un poco mejor. Pero al finalizar casi mi etapa primaria; esta niña, mi amiga de la infancia, poco a poco se fue distanciando de mí porque el próximo curso íbamos a entrar al instituto e íbamos a hacer nuevos amigos. En esta etapa de primaria sufrí un poquito de bullying pero en la etapa de secundaria lo sufrí más, sobre todo los dos primeros años (primero y segundo de ESO), los dos últimos años (tercero y cuarto de ESO) no lo sufrí en absoluto porque los profesores se hicieron eco del asunto y me pusieron con un grupo que no se metiera conmigo.
Yo en la piscina, yo soy la de la derecha.

En mi etapa de secundaria (edades de 12 hasta 15) entré al instituto y con lo cual me distancié de mi amiga de la infancia, me surgieron nuevas amigas a las cuales desprecié y me quedé aislada pensando en la obsesión que tenía (la de que la orientadora me ayudase y fuera mi amiga) y lo pasé mal. Me costó trabajo sacar la secundaria pero al final me la saqué. En esta misma etapa me leí un libro titulado “El Secreto”, el cual me ha repercutido evitando aquellas cosas insignificantes que no quería atraer, ya que el libro hablaba de la ley de la atracción (Mi psicopedagoga me decía que era una paranoia esa idea de la ley de la atracción que tenía en mi mente).
A las edades de 16 y 17 años respectivamente hice el grado medio de Gestión Administrativa porque la orientadora dijo que me resultaría más fácil que Bachillerato, el cual me estresaría. En mis prácticas de ese grado medio hice las prácticas en una empresa pública porque me lo habían aconsejado por mi condición. En mi período de prácticas me fue bien. Cuando terminé las prácticas y al cabo de tres años tuve de amiga a mi tutora laboral y pasados esos tres años ya me fui distanciando de ella porque descubrí, por razones obvias, que no podía ser mi amiga.
En un cumpleaños. Yo soy la que está de frente a dos tartas con un vestido blanco.

En mi etapa de instituto mi familia sufrió mucho por mi problema en él, el cual ha llevado a que le pongan trabajos de mala calidad a mi madre, la cual trabaja allí de limpiadora.
A mi edad de 17 y 18 años respectivamente hice el grado medio de Sistemas Microinformáticos y Redes, el cual había casi todo niños y me aislé. Ese grado medio lo saqué de manera satisfactoria, hice mis prácticas en una empresa privada de Granada y me fue bien.
A mi edad de 19 y 22 años respectivamente hice el grado superior de Desarrollo de Aplicaciones Web en el que me va como la seda de bien. El rango de edad en que lo hice es más grande porque me quedaron dos asignaturas, tengo que aprobarlas para poder hacer mis prácticas y mi proyecto final. Casi al finalizar el grado superior, participé en un programa de televisión en el que me reencontré con mi primera psicóloga, tomé esa iniciativa, salí de mi zona de confort y me sentí mejor.
En mi etapa educativa ha habido pares, personas de mi edad, que me decían cosas negativas, han afectado un poco sobre mí en la manera de que pienso mucho en eso, no sé cómo evitarlo y ahora poco a poco los voy discutiendo con ella para convertirlos en positivos.
Mi grupo de baile.

Respecto a la comida he de decir que siempre me ha gustado comer y completaba de una pasada lo que se ponía en la mesa sin preocuparme de que ganara peso y sin ser consciente de que algunas sustancias digeridas permanecían conmigo (creía que los alimentos que comía desaparecían y no tenían efecto en mí porque yo no los veía). Mi madre me decía que hay que comer y yo le hacía caso sin saber exactamente el por qué y ahora he descubierto que hay que comer para que la materia gris del cerebro me dé la energía suficiente para poder hacer mis tareas.
No me gusta el deporte porque, aunque sea positivo, yo misma no tengo la suficiente resistencia y me canso pronto. Retrocedamos a mi etapa escolar en la que no me gustaba hacer educación física porque no quería trabajar en equipo (ya que me costaba coordinarme con el resto y saber lo que querían expresar) y tenía torpeza fetal con lo cual me podía caer fácilmente. Ahora avancemos a la actualidad en la que he descubierto que tengo que hacer deporte porque es saludable y como tengo unas amigas delgadas me esfuerzo diariamente por intentar estar delgada para estar integrada en la sociedad y me puedan aceptar como amiga.
Mi tutora laboral a la que considero una amiga (según el escrito) es rubia y está sosteniendo una pequeña caja.

Hablando de miedos he de decir que soy una persona miedosa a la que le dan miedo todas las cosas tales como animales, disfraces, cosas y experiencias nuevas, atracciones de una feria o parque de atracciones, las alturas, los toboganes grandes de la piscina, bucear en la playa, bucear en la piscina, etc. 
Mis hobbies son: La edición de vídeo, escribir cuentos y poesías que se me ocurren de la mente y hacer páginas web. Respecto a la edición de vídeo, aprendí a editar primero con Movie Maker (el programa que lleva Microsoft) y después aprendí de manera autodidacta el manejo de Sony Vegas Pro (programa profesional de edición de vídeo). Respecto a la escritura, poder comentar que tengo muchos cuentos escritos y algunas que otras poesías, éstos primeros pendientes de publicación por parte de una editorial. Respecto a las páginas web, decir que estoy terminando el grado superior que mencioné más arriba, me enseña a hacerlas y poco a poco sé hacerlas mejor.
Yo cuando salí en televisión yo soy la primera empezando por la izquierda.

Hablando de redes sociales tengo que comentar que mi primer Facebook me lo borré porque me bloquearon y no podía ver un perfil, el segundo me lo borré porque no quería ver más contenido de mi amiga, el tercero y sucesivos me los borré porque enviaba solicitudes de amistad, no me las aceptaban, la búsqueda de ese perfil se quedaba grabada y me lo borré por el motivo de que no quería tener esos perfiles en mi historial de búsqueda de Facebook. Ahora vuelvo a tener Facebook y me estoy controlando evitando los puntos anteriores para no tener que borrarlo.
Mi vida siempre ha sido muy difícil y algunas cosas no las comprendo pero por suerte en Facebook di, en varios perfiles que tuve en el tiempo, con grupos Asperger que busqué y encontré, a los cuales les planteaba dudas y éstos me las respondían desde su experiencia. Gracias a esos consejos y a todas las personas que me han ayudado en esta vida yo me he convertido actualmente en una mejor persona.
Si quieren contactar conmigo para que yo les pueda ayudar con una nueva situación que les surja y no saben cómo afrontarla aquí os digo que mi correo electrónico es:
mbmfym@gmail.com

sábado, 1 de abril de 2017

¡Las indicaciones de buen modo por favor!


Siempre he sentido una especie de rebeldía cuando me dicen las cosas de malas maneras, más aún cuando es una imposición de algo que yo no quiero hacer o no le veo sentido de tener que hacer caso de algo que para mí no tiene mayor importancia…No, no tengo Trastorno Oposicionista Desafiante, pues siempre he sido sumamente respetuosa hacia las figuras de autoridad, ya sea parental, con los adultos, maestros y las leyes (nunca quebrantaría una, pues le temo a las consecuencias). Mi rebeldía va directamente contra las injusticias, ya sea cometida en mi contra o en la de otros. Quizás por eso soy una defensora de los animales y de los derechos humanos y aborrezco el maltrato contra quien sea. El asunto es que desde muy pequeña, cuando se me ha hablado con cariño y se me ha explicado de buenas maneras lo que debo hacer, he logrado interiorizar y entender el motivo del porqué debo realizar tal o cual cosa, y lo he hecho. El problema es cuando se me impone una situación, sin siquiera mediar una palabra amable por parte de quien se dirige a mí. Cuando niña, yo sólo acataba, pues el temor me dominaba, pero guardaba la impotencia de no poder expresarme ni refutar lo que encontraba injusto y sólo me conformaba con el mutismo, única forma que tenía para expresar mi descontento y frustración (y aún reacciono así cuando la otra persona no me deja hablar, privándome de la oportunidad de expresar mi opinión, después de varios intentos fallidos, o cuando pienso que será infructuoso o angustiante tratar de hacer entender mi descontento ¡Y vaya que he tenido problemas de entendimiento, llegando incluso a sentir mucha ansiedad con ciertas personas!), entonces no me queda otra opción que guardarme todo mi sentir, sumiéndome en una desesperación hasta el punto de no poder articular palabra alguna, es como si de forma involuntaria los músculos no repondieran y no puedo abrir mi boca y menos mover mi lengua para hablar.
Artista: Anita Valle Ocando.

Al transcurrir los años y con la llegada de la tan anhelada independencia, comenzó a aflorar en mí esa rebeldía de la cual hago mención, comenzando a expresar verbalmente mi descontento por cada situación que me estuviese afectando, y peor es mi reacción si la otra persona no trata de arreglar las cosas de una manera amable, porque en mi desesperación por hacerme entender digo las cosas de mala manera, alterándome aún más cuando no logro que hagan caso a mis palabras (es que la diplomacia no ha sido mi mejor aliada en los momentos de tensión, y esto sumado a mi poco filtro y desesperación, son un potente detonante, y para cuando me doy cuenta de que lo que dije no fue de la mejor forma, ya es demasiado tarde). Y demás está decir que lo mismo ha ocurrido con mis ex parejas cuando han sido injustos conmigo o no han querido (o no han podido) entenderme, y me han hecho sentir “fatal” por querer expresar lo que en su momento me está atormentando, y no han entendido que lo que yo quiero es tratar de entender lo que para mí no es obvio. Es increíble de cómo pasé de ser una niña “muy callada”, quien simplemente acataba todo, guardándose para sí los descontentos y las situaciones que le afligían, a ser una mujer contestaría, incapaz de guardar por mucho tiempo los descontentos, sobre todo con la persona, que pienso, está siendo injusta conmigo. Uno de los lugares en donde quedó de manifiesto mi descontento con ciertas personas, fue en mi lugar de trabajo, donde se cometían injusticias, y a la vez, exigían ciertas actividades que no me correspondían hacer y ni siquiera tenían la deferencia de pedir “por favor”, ni mucho menos agradecer. Obviamente con el tiempo pasé a ser la “conflictiva” en ese lugar por decir lo que pensaba y reclamar lo justo.
Artista: Anita Valle Ocando.

A nivel personal, también comencé a observar que cuando me decían las cosas de malos modos, mis reacciones no eran las mejores. Si alguien me hablaba con enojo, pues yo también lo hacía, si alguien me gritaba, pues yo también, pero si esa misma persona se arrepentía de sus malos modos y cambiaba el tono, inmediatamente yo bajaba la guardia y me predisponía a escuchar y hasta a hacer caso si me explicaban el por qué debía hacer lo que me estaban diciendo. Eso explica también por qué algunas personas me quieren mucho, pues como me han tratado bien y con cariño, yo les he respondido de igual forma, por lo tanto tienen una buena imagen mía, pues han conocido mi parte amable y cariñosa, no así quienes me han hecho daño de una u otra forma o me han tratado de manera injusta, ellos han conocido mi mal carácter y en algunas ocasiones mi rabia al no dirigirles nunca más la palabra. Esto no quiere decir que yo tenga doble personalidad ¡Para nada! Solo el tiempo y las experiencias me han enseñado a responder como me tratan, y quien no me trata bien no puede esperar una buena reacción mía.
Recuerdo que en una ocasión alguien me apuntó con el dedo y me dijo con enojo que me iría al infierno por no diezmar en la iglesia, mi reacción fue de enojo también, contestando que yo no creía en un Dios malvado que se enojaba porque yo no entregaba dinero a las personas de la iglesia, y que consideraba que el diezmo debía entregársele a personas de bajos recursos y no utilizarlo en asuntos de la iglesia. Luego de esa discusión, transcurrió mucho tiempo antes de volver a hablar con esa persona, sin antes pensar en no ir más a aquel lugar ni a ningún otro en donde se me imponga lo que debo o no debo hacer, más si es de mal modo o con amenazas.
Artista: Anita Valle Ocando.

Pero mi rebeldía va más allá, es contra toda imposición de la sociedad que obliga a que el ser humano deba comportarse de tal o cual manera, más aún cuando se creen dueños absolutos de la verdad y con el derecho de condenar a quien piensa y actúa diferente (de una manera muy cruel por cierto, porque las palabras también hieren dependiendo del sentido que se les de), tal como las personas machistas, principalmente las mujeres, quienes son las peores enemigas de sus congéneres, al condenar a la mujer que actúa libremente y no sigue convencionalismos sociales. Me rebelo completamente contra toda mujer machista, pues con sus pensamientos retrógrados van criando hijos machistas, faltos de respeto a la mujer que se declara libre y responsable de sus actos sin tener que pedir permiso por ello. Es difícil que alguien llegue a mí con imposiciones, más aún si no tienen sentido para mi lógica y peor si son de malos modos o con amenazas. Fueron muchos años de escuchar: “Eso no se dice”, “Eso no se hace”, “Una mujer no hace eso, no dice eso”, etc, etc. Pero…¿Por qué? Simplemente porque los demás lo dicen, sin haber una explicación lógica, sólo basadas en la imposición social y nada más. Hoy en día pienso que me rebelo a todo esto porque fueron muchos años tratando de adaptarme al resto de las personas (para ser aceptada, pues como no sabía que tenía un síndrome, estaba desesperada por ser incluida, aunque en el fondo de mi ser había una mujer que luchaba por salir y mostrar sus diferencias). Y me rebelo también a que me obliguen a lo que no quiero hacer, porque de eso tuve mucho, sólo que antes no tuve las posibilidades ni herramientas para defenderme (este es un tema muy privado, por eso no puedo detallar a qué me refiero).
Artista: Anita Valle Ocando.

Conversando con la madre de mis dos sobrinos aspies, me ha contado que ella ha notado que sus hijos reaccionan de mejor modo y hacen caso, cuando ella les pide de buena manera que realicen o dejen de hacer una acción determinada. Con sus pequeños aspies no funciona que le imponga lo que deben hacer, y menos si no se les explica el por qué tienen que hacer caso, por lo tanto, cada vez que ella quiere que sus hijos realicen algo, primero les da las razones, y en algunas ocasiones utiliza el refuerzo positivo, prometiendo algún “premio” cuando ellos tienen una buena conducta. Esto del refuerzo positivo, creo que todas las personas lo necesitan, y no me refiero a algo material, más que todo a las palabras, un: “¡Qué bien lo has hecho!” Puede cambiar el sentido del “porqué” y el “para qué”.
No sé si con todas las personas Asperger o con todo el mundo suceda lo mismo, pero por lo visto, para mí y mis sobrinos aspies, es necesario la explicación para entender las razones del por qué debemos hacer caso de alguna instrucción, y lo principal es que no sea una imposición, y ni hablar que sea expresada con un mal tono. Para el aspie, de por sí, es difícil entender el comportamiento de las personas, sobre todo de las que “van en masa” (¿será por eso que no tenemos predilección por seguir modas?), y si es difícil entender eso, más difícil aun es tener que aceptar hacer cosas que, según nuestra percepción de la misma, no es lo que queremos hacer y no le vemos el sentido tampoco, por lo tanto el “porque sí” es difícil que funcione con nosotros. Su hijo aspie necesitaba saber primero el “porqué” y el “para qué”, de manera clara y con un buen tono claro está, de otra manera puede encontrar en él una mala reacción. 

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página: https://www.facebook.com/LapizArte.AKVO?fref=ts

Esta es la biografía de la artista:

miércoles, 8 de marzo de 2017

No me hables de ser normal, para mí normal es ser yo.


Veintitantas cosas que no sabías de mí 🙂 hoy te las voy a decir, te contaré tan sólo algunas de las tantas cosas que me hacen sentir que “mi corazón es azul”:

1. Me encanta bailar, pero si me enseñan una  coreografía todos lo logran y yo me pierdo. Aprendo lento o de plano no me la aprendo.

2. Me gusta apreciar los lugares con luz pero mis ojos no la toleran, nada que refleje luz sin mis lentes, incluso una tarde de sol. Me di cuenta de esto ya muy grande cuando alguien me dijo: -Te vi caminar triste por la calle (por ir cabeza abajo), ¿te pasa algo? -No, nada! Vaya! vaya! Era sólo la luz que me lastimaba, y me acostumbre a caminar agachada –Aaaah. Y a pesar de ser una necesidad protegerme, frecuentemente olvido mis lentes.

3. No disfruto ir a los grandes almacenes o centros comerciales, (los tolero que es diferente). Si me quedo por mucho tiempo me aturde el bullicio de la gente.

4. Sin embargo a conciertos (pocos) sí he ido con éxito, los disfruto siempre y cuando no haya sonidos agudos (por muy leves que sean lastiman mucho mis oídos). 

5. A los 12 me emocionaba la idea de participar en concursos de oratoria o poesía, pero imaginarme con la atención de los demás sobre mí me paralizaba por completo ¡pánico escénico!

6. Hasta los 16 aprendí un truco para ver a los ojos a los desconocidos, con la familia y amigos de la infancia nunca tuve ese problema.

7...Hasta los 34 fue que me di cuenta (o mejor dicho alguien me lo hizo ver) que hablar de mí era mi tema de siempre, ( y tal vez lo sigue siendo 😁). No sabía socializar si no era a través de eso.

8. Aunque nadie se daba cuenta, en secundaria y preparatoria en realidad no sabía de qué hablar para socializar.

9. En la licenciatura si yo decía que era tímida no me creían porque ya hablaba prácticamente con cualquier gente.

10. Las bromas que me salen espontáneas no siempre son bromas jajaja y no me creen que hablaba en serio porque suenan graciosos algunas palabras o frases dentro de un contexto.

11. Lo anterior en mucho se relaciona con el hecho de que no sé inventar mentiras en forma espontánea.

12. Puedo pasar hoooras haciendo la misma cosa, especialmente si se trata de una actividad mental como analizar, pensar, resolver, etc.

13. Soy pésima en cálculo mental, me va mal, pero mal en relación con el resto de mis habilidades superiores, en realidad no es que sea deficiente, aunque así me siento a veces, pues requiero forzosamente de una imagen como apoyo visual o no logro procesar la información.

14. No le encuentro ni gracia ni sentido a las bromas que impliquen llevar a una persona a asustarse o preocuparse. Esas bromas me alteran emocionalmente  aunque ni vayan dirigidas a mí 😅.

15. Me cuesta centrar la atención en dos cosas al mismo tiempo, siendo mujer "debería" poder  hacer varias cosas a la vez, a mí no se me da eso.

16. Me abruman las multitudes y el escándalo. Sí voy a fiestas pero no me gusta hacerlas y menos en mi casa.😁

17. Soy feliz leyendo y escribiendo todo el día a solas. Si por ello me dicen: "Ratón de biblioteca"; créeme que lejos de ser ofensa, me alagan. 😀 😂

18. Hasta hace poco aprendí a relajarme un poco cuando alguien no cumple su palabra, antes me alteraba muuucho internamente, por eso o porque me cambiaran los planes previamente acordados, o bien ir a un lugar sin saber previamente que iba a pasar.

19. Sigo las normas sociales y algunas reglas de etiqueta, porque sé que la sociedad así funciona, pero para mí es como un juego de imitación pues a veces las encuentro absurdas u obsoletas. 🙃

20. Aprendí a leer antes de la primaria prácticamente sola, mi mamá únicamente me enseñó las vocales y 4 o 5 consonantes.

21. Mi cerebro a nivel visual y motriz no siempre se coordina con mi mano, debo tener mucho cuidado de no tirar cosas 😝. La mayoría de las veces que tiro algo me río, otras uff es vergonzoso.

22. Mis pensamientos fluyen a mil por hora y no siempre me dejan dormir, mi cuerpo, mis ojos piden descanso, pero mi  cerebro no se apaga, jaja, llegan uno tras otro los pensamientos. 😊 Yo soy tranquila ¡la inquieta es mi mente!

23. ¡No hablo sola! ¡Hablo conmigo! Y es una necesidad más que una costumbre. Mis pensamientos son mayormente en imágenes y sensaciones, el escucharme en palabras me permite darle otra "forma" a lo que pienso, lo que quiero, en fin, lo que vivo.

24. Lo anterior también me ayuda a traducirme a mí misma para lograr expresarme y comunicarme contigo.

25. Estoy escribiendo 4 libros (breves) al mismo tiempo, pero por mis ocupaciones, avanzo en ello muy lento. Es una colección que se titula: “Mi Corazón es azul” y otros no relacionados directamente con Autismo. 

26. No es nada bonito exponerme durante el día a mucha información visual, auditiva, esfuerzo mental, etc., porque llega la noche y no logro deshacerme de ésta o me encuentro demasiado abrumada (saturada mentalmente) lo que me  provoca mareos y/o dolor de cabeza.

27. Soy hiper racional, eso hace que a veces parezca “fría” en mi modo de expresarme verbalmente, de actuar o de pensar, a pesar de ser una persona altamente sensible (emocionalmente).

28. Las mejores vacaciones para mí forzosamente deben incluir: Permanecer varios días seguidos en mi casa, en paz, en tranquilidad,. No me molesta la soledad, ni el silencio, por el contrario, lo necesito para luego "ir a tu encuentro".

...Y por último ¿Te imaginabas que la mayoría de cosas que escribo y que comparto contigo (amigos de Fb) son en realidad resultado de conversaciones conmigo? 😌

Mi nombre es Alondra Santoyo y quiero invitarte a hacer un extraordinario, interminable e interesante viaje: ¡Descubrirte a ti mismo! Cuando lo haces,  pasan muchas cosas,  el autoconocimiento te acerca a la realización plena y ésta a la armonía interior, sirve para mejorar el sentirte más cómodo y feliz contigo mismo, cuando aceptas tus dificultades como un reto a superar y abrazas tus virtudes como un bello tesoro.

Que nadie te hable de ser normal cuando LO NORMAL ES LA NEURODIVERSIDAD.

Sumado a lo anterior por favor considera esto: Centrarse por completo en sí, te aparta de tooooodo lo demás, eso no es del todo sano, no promuevo el egocentrismo ni la soledad, vivimos y formamos parte de un entorno social. Descúbrete a ti mismo (a) y no te preocupes si en el trayecto alguno que otro de ti se aleja, esto último podría ser lo mejor que te pase si se trata de personas que a tu vida, nada bueno han de aportar.

Lo que he escrito sobre mí no lo supe siempre hasta que me decidí a amarme tal como soy e iniciar el viaje...

Escrito por Alondra Santoyo Villa.

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viernes, 3 de marzo de 2017

¡Ya estás hablando sola otra vez!

¿Existe alguien que no haya hablado solo alguna vez? No lo sé, pero desde que tengo memoria, recuerdo que, bajo algunas circunstancias, me he encontrado en soliloquios bastantes entretenidos algunas veces, otras no tanto, dependiendo de la situación que me tiene absorta en aquellos momentos, sin antes resguardarme de que nadie esté presente en aquellos instantes para que no vayan a pensar que estoy “loca” por hablar sola. Las razones por las cuales mantengo estos monólogos, son tres: Pensar en voz alta, imaginar sucesos que he deseado alguna vez se hagan realidad, y la más recurrente: Ensayar diálogos que tendré en un futuro con alguna persona que en esos instantes no está presente, pero que más adelante si lo estará.
El pensar en voz alta, es una especie de confirmación de lo que estoy sintiendo y a la vez reafirmar que lo que he dicho o hecho, está bien. Mi baja autoestima y mis constantes equivocaciones, son causantes de creer que todo lo que hago o haré, resultará mal, es por eso que cuando realizo algo con éxito, tiendo a repetir lo que dije o hice, en voz alta, como tratando de memorizar para repetirlo la próxima vez, y así asegurarme que me traiga el mismo éxito que la vez anterior. Creo que el decir en voz alta algo que hice bien, es una especie de regocijo para mí, es como repetir varias veces la experiencia de sentirse satisfecho con uno mismo; es que son tantos los fracasos al tratar de conseguir una buena comunicación, que cuando al fin lo logro, no quiero que ese momento termine nunca. También tiendo a hablar sola sobre lo que haré o dejaré de hacer, dependiendo de las experiencias previas que me llevan a determinar, en voz alta, las acciones a seguir, sobre todo cuando debo salir a hacer diferentes trámites, repasando verbalmente cada sitio al cuál iré y lo qué haré en dicho lugar.
Artista: Cecilia García Villa.

El imaginar sucesos que deseo que alguna vez se hagan realidad es algo inherente a mi personalidad soñadora ¿será por eso que me gusta escribir historias? Desde muy pequeña he “alucinado” con el “mundo” de los actores del cine, quería ser una gran actriz, es por eso que luego de ver alguna película que llamase profundamente mi atención, repetía los diálogos de algunas escenas o simplemente los inventaba y me imaginaba siendo yo parte de esa película interpretando el personaje que me había cautivado en esos instantes. Muchas veces he inventado mis propias películas, con historias que algún día pienso escribir en mis libros, y mientras he repasado en mi mente los diálogos, me he visto de repente interpretándolos en voz alta. Y de la mano con estos monólogos en los que me he visto envuelta muy seguido, viene la parte Fantasiosa - Optimista, esa que me lleva a imaginar estar en la situación en la que un día seré reconocida como escritora, por lo tanto ensayo en voz alta lo que diré el día en que sea entrevistada por mi trabajo literario (Sí, sí sé que es un sueño a gran escala, pero tal como dicen: “Soñar es gratis”. Y menos mal que lo es, sino cuánto dinero habría gastado en mi vida por cada sueño despierta que he tenido). Quizás las historias en mi cabeza sean más entretenidas que mi vida real, y por ende, menos dolorosas, no lo sé, sólo sé que aun fantaseando bastante en voz alta, tengo bien claro cuál es mi mundo real (¡Tranquilos! Aun no llego al extremo de confundir realidad con fantasía J )
Artista: Cecilia García Villa.

¿Cuántas veces me vi hablando sola, imitando a la compañera de clases simpática y extrovertida e imaginando que yo era tan querida cómo ella? ¡Uy! Esa es otra de las ocasiones en que acostumbraba a “actuar” en completa soledad, pero esta vez imitando a personas reales y no personajes del cine. Siempre me ha llamado la atención el comportamiento humano, a tal grado de observar los detalles de la entonación de voz y los gestos de las personas (nunca me he fijado como van vestidas, exceptuando cuando debo reconocer a una persona desconocida, pero siempre presto atención a su comportamiento; en ese aspecto no pierdo detalle), y creo que esa fijación es la que me ha ayudado en gran parte a relacionarme con los demás. Si las personas no hubiesen sido mi centro de interés quizás yo no habría sabido cómo comunicarme con ellas, ni hubiese aprendido que una sonrisa facilita que la otra persona tenga interés en conversar con uno (creo que lo de la sonrisa lo interioricé tanto, que muchas veces sonrío mecánicamente, hasta cuando no debo hacerlo, pero en fin, es difícil para mí los términos medios en cualquier ámbito, incluyendo el sonreír). Pienso que el mantener monólogos, imitando a la persona sociable, era una forma indirecta de ensayo y error para luego ponerlo en práctica. He tenido éxito, pero cuando ya la persona es de confianza y no son más de 3 en un grupo, pero aplicar esa simpatía cuando son más personas ¡Jamás! A no ser que “sin querer queriendo” diga algo que a los demás les haya parecido gracioso, aunque no sea mi intención que lo interpreten así, y de ahí a reconocer si se han reído conmigo o de mí, ese es otro gran dilema cuando de reconocer intenciones se trata, porque eso no se aprende hablando solo, se aprende (y si es que se aprende) cuando uno ya es adulto y luego de muy malas experiencias de vida con personas burlescas, que parecen necesitar tener que humillar a otros para parecer graciosos ante los demás.
Artista: Cecilia García Villa.
El hablar sola para ensayar futuras conversaciones, es prácticamente una necesidad, puede ser que producto de mi tremenda inseguridad y el miedo de no ser entendida ni comprendida, me impulse de manera automática, sin planificación, a verme envuelta en conversaciones imaginarias con la persona en cuestión, incluso, previendo sus posibles respuestas, y tratando de ponerme en la situación dependiendo de la reacción que pienso pueda tener esa persona con respecto a lo que tengo que decirle, y a la vez, tener diferentes respuestas para cada una de las palabras, que pienso, me dirá ella. Es por eso que cuando no he planificado una conversación y me han dicho algo inesperado, muchas veces no sé qué responder y varias palabras mías quedan en el “tintero”, sobre todo cuando me veo envuelta en situaciones injustas, en donde esa persona me ha tratado mal y yo no me lo esperaba, y luego, sola en casa repaso esa mala experiencia y me digo: “¿Por qué no le respondí tal cosa?”, “Debí haber reaccionado de tal forma”, “¿Por qué no le dije las cosas de una mejor manera”, etc. Y repito ese enfrentamiento con la persona en cuestión, en mi mente, pero ahora respondiendo en voz alta lo que debí decir y no dije, y guardando cada palabra en mi memoria para cuando nuevamente me encuentre con la persona en cuestión. Es por eso que siento que necesito ensayar mis diálogos con los demás antes de tener la plática real, para no seguir cometiendo errores y saber decir las cosas de la mejor manera posible y de una forma clara para poder ser entendida y comprendida. Muchas han sido las ocasiones en que he sido malinterpretada y acusada de ser hiriente e intransigente, y mi intención, la mayoría de las veces, no es ésa. Generalmente estas pláticas en voz alta, son producto de algo que me está angustiando de la otra persona con la cual mantendré un diálogo.
Artista: Cecilia García Villa.
Conversando con otros aspies, me he enterado que el hablar solos no es una situación aislada en las personas con la condición, pero sí malinterpretada en algunas ocasiones, quedando de manifiesto cuando algún padre o madre no ha dudado en decirle a su hijo que piensa que tiene esquizofrenia sólo por el hecho de mantener monólogos en completa soledad; pero esos aspies, al igual que yo, jamás han escuchado voces ni nada parecido, sólo pensamos en voz alta. Pienso que es muy necesario para los aspies mantener estos soliloquios, porque de por sí para nosotros es difícil mantener conversaciones espontáneas, sobre todo cuando se trata de alguna persona desconocida o alguien con quien no tenemos confianza, o cuando debemos hablar en una situación que nos causa angustia y ansiedad, como por ejemplo: Una disertación en clases, una exposición frente a los compañeros de trabajo, o en cualquier entrevista con personas que no queremos relacionarnos, pero es necesario hacerlo. Hay que tener en cuenta que las personas Asperger necesitamos mantener el control de las situaciones, por lo tanto, el ensayar diálogos nos ayuda a que la situación de tener que comunicarnos, no se nos escape de las manos y no sea tan tortuoso el tener que expresarnos frente a los demás bajo condiciones estresantes. Para el común de las personas las relaciones con los demás se dan de manera espontánea, pero para nosotros, los aspies, no es así, es por eso que necesitamos ensayar las conversaciones como una manera de adquirir destreza en esa área y de esa manera enfrentar lo que para nosotros resulta ser un desafío.
Aquí les dejo el link de una entrevista escrita que di para el Portal Innatia.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Cecilia García Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página: