miércoles, 15 de agosto de 2018

ANSIEDAD: Cuando estás al borde de la crisis.






¿CÓMO SE SIENTE?

 Multiformas combinadas, aprende a identificarla antes de que te inunde hasta el alma! 💚

-Confusión.

-Temor.

-Preocupación.

-Incertidumbre.

-Intranquilidad.

-Angustia.

-Desesperación.

-Gran actividad mental, sin lograr nada atar... 😟


¿ALGUNAS COSAS QUÉ HACER CUANDO IDENTIFICAS QUE ESTÁ PRESENTE?


-Colorear a tu antojo.

-Escribir para ti.

-Cerrar tus ojos y…

-RES-PI-RAR en forma consciente.

-Abrazar un árbol.

-Tocar el pasto con los pies mientras extiendes tus brazos.

-Observar con toda tu atención la extraordinaria labor de una hormiga...

-Acariciar a tu mascota.

-Mecerte (balanceando tu cuerpo).

-Sonreírle a un bebé.

-Caminar evocando paisajes de la naturaleza.

-Recostarte dejando un pie tocando el suelo.

-Amar-Te.

-Aceptar-T, que es cuando más lo necesitas.

-Crear, pintar,

-Construir con plastilina con lego, etc.

-En fin, dejar que fluya el arte a través de tus manos.

-Deja pasar esas ideas que vienen a tu mente, si no las puedes evitar, no las alimentes.

¿Por qué sonrío cuando muchas veces no veo con claridad las respuestas a cada problema que me aqueja? Porque a pesar de que afuera todo dé vueltas y vueltas elijo estar bien YO!


¿QUÉ NO HACER? (Por favor, evítalo).


-Enviar uno tras otro los mensajes a alguien, porque "no te contesta".

-Llamar a quien, sin este estado, tú ya habías decidido no llamar!

-Tomar acuerdos "permanentes", importantes, trascendentes.

-Hacer planes que involucren la participación decisiva de otros.

-Tomar decisiones con base en el pasado o futuro.

-Hacer caso a ideas obsesivas de tu propia mente, recuerda: Sólo “míralas pasar".

-Buscar el motivo "real" de tu miedo o angustia, ¡no existe! es en sí misma la ansiedad.

-Hablar de ella como si te perteneciera, no es tuya, deja esa idea en paz.

-Acercarte a personas que suelen estar igual (preocupadas, angustiadas pesimistas etc.)

-Luchar contra la ansiedad, no luches, solo recuerda que existe la paz!

¡EXISTE LA PAZ! Y ERES ABSOLUTAMENTE LIBRE DE ENTRAR EN ELLA. Y la mereces además. 😌




¡Aah! ¿Y SE CURA????

Hay quienes dicen: - Me curé de ansiedad-  Mmm perdón, NO visualizo así.
LA FELIZ NOTICIA ES QUE PUEDES PREVENIR Y CONTROLAR:

Es verdad que debes evitar preocuparte por no saber la razón por la que te encuentras en un estado fuerte de ANSIEDAD, NO ES ÚTIL, pues al invertir energía en ello y no encontrar justificación para esa fuerte sensación, tu mente comienza a inventar excusas que te angustian aún más y mayor será el nivel de estrés, por lo tanto mayor el nivel de ansiedad ¡BUUM! Y A mayor nivel de ansiedad, más estrés y así sucesivamente.
En lugar de lo anterior, sólo intenta identificar el evento, imagen, recuerdo, palabras, texto y sobre todo ese pensamiento, que detonó que se disparara la ansiedad en ti, (puede ser taaaan distinto en cada persona).
Intenta identificar el momento en que se alteró tu ser interior y se comenzó a formar o a acrecentar ese sentimiento (previo a la crisis) de "desasosiego", incertidumbre, angustia, temor, etc.
Mientras más rápido logres identificar mayores posibilidades tienes de prevenir que pueda avanzar, inicialmente puedes tomar medidas para evitar exponerte ante esos eventos o mejor aún, aprender a cambiar esos pensamientos que marcaron el inició de la crisis de ansiedad; con el tiempo (en verdad creelo), SIN MEDICAMENTO LA PUEDES CONTROLAR Y SOBRE TODO HACER DE LA PAZ TU ESTADO NATURAL y regresar a él cada vez más rápido, cuando algo exterior te quita la tranquilidad.

Esta es mi página de Facebook sobre el Síndrome de Asperger:

Escrito por Paloma.


miércoles, 8 de agosto de 2018

La Ansiedad como Comorbilidad en el Síndrome de Asperger.








El Trastorno de Ansiedad puede aparecer como comorbilidad en el Síndrome de Asperger debido a nuestra constante dificultad para entender el mundo que nos rodea, el cual resulta muy impredecible para nosotros, y nuestra dificultad para adaptarnos a los cambios, dificulta aún más nuestra percepción de él. A esto hay que sumar los diversos estímulos de nuestro entorno que nos generan desórdenes en el procesamiento sensorial, y por ende, alteran nuestra tranquilidad; y lo difícil que resulta para nosotros comunicar lo que nos está sucediendo, y mucho más difícil aún, que los demás entiendan, comprendan y respeten por lo que estamos pasando. 
Es por eso que es muy importante que desde pequeños nos ayuden a encausar dicha ansiedad, de lo contrario puede transformarse en algo crónico llegando, incluso, a tomar el control de nuestras vidas complicando aún más nuestro desenvolvimiento social (en el artículo anterior menciono algunos de los síntomas de la ansiedad y doy algunos consejos para evitar que un niño con el Síndrome de Asperger desarrolle este trastorno).

A continuación le invito a leer las experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger que sufren ansiedad (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


 
-Solo quien lo experimente puede entender lo que es vivir con la ansiedad a flor de piel. Ansiedad cuando se espera un medio de transporte. Ansiedad cuando se está en una fila. Ansiedad cuando se está por cruzar una calle transitada. Ansiedad cuando un desconocido nos sostiene la mirada. Ansiedad cuando surge una situación inesperada. Ansiedad cuando el timbre del colectivo no funciona, y ya hay que bajarse. Y aunque uno quisiera evitarla, es imposible, porque no es uno quien se hunde en el agua, sino que el nivel del agua es el que sube. La ansiedad es estar constante, estando alerta, como tener encendida la alarma contra incendios, sin que haya fuego o siquiera humo. Ansiedad cuando pierdo el control sobre las cosas porque el mundo pasa de ser raro a ser hostil. Por eso anhelo estar dentro de mi casa con mis cosas, donde todo es tan predecible que, a la vista de otros, parezcan aburridas, pero para mi alma son mansedumbre y paz.

-Sí, eso nos pasa en mayor o menor medida a todos. Lo que tenemos que hacer es que” esa agua cuando suba”, también pueda bajar y evitar que nos salte la térmica. Aprender a vivir en sociedad es todo un desafío.

-Entre aprender a sobrevivir en la sociedad y, en ocasiones, fingir que nada pasa, es toda una experiencia.

-Y cuando la ansiedad pasa a ser más fuerte, que de repente te empieza a dar ataque de pánico, también es terrible.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Estos días he pasado por mucho estres, mucha ansiedad, no podía dormir y mi cabeza sentía que estallaba. Cuando me pongo muy ansioso me llego a golpear y a llorar hasta quedar dormido, pero es algo que me daña, no me gusta llegar a ese punto. La semana pasada volví a este punto y me sentí muy mal, una amiga aspi me dijo que podía tomar un té, lo he tomado esta semana, he podido dormir bien y me he sentido más tranquilo, mi ansiedad está un poco controlada.

-Yo toda la vida he tenido ansiedad, pero se agravó la intensidad y los picos de ansiedad después de 3 eventos en mi vida. Y cuando se junta con la depresión es lo peor de lo peor.

-La ansiedad me desgasta a tal punto, que los fines de semana puedo dormir de 14 a 16 horas seguidas. Mi record fue de 30 horas.

-La gente que me rodea no entiende este sentimiento tan feo u.u

-Algo que acompaña al Asperger, al menos en mi caso que también tengo TDA, son los altos niveles de ansiedad que suelen reflejarse y/o manifestarse en periodo o momentos de depresión. Al menos a mí me pasan muy seguido, llegando a pasar días encerrado evitando el contacto con otros seres humanos. Para reducir los niveles de ansiedad, y por ende los estados depresivos, la dieta y la meditación me han ayudado mucho.

-La eterna y maldita ansiedad que siento de tener que enfrentar el mundo, el día a día desde que abro mis ojos en la mañana .Compañera constante y que se hace notar con un permanente nudo en mi estómago que me oprime, me embarga entera y no me permite liberarme de él sometiéndome a cuadros de stress extremos, incertidumbres y miedos constantes a vivir. Me limita en extremo y no me permite desenvolverme bien y andar tranquila por la vida. Ese agobio me conduce a una depresión intermitente que me lleva a constantes caídas de estado anímico, y lo más raro es que cuando no he sentido esa sensación en mi estómago, como 5 o 6 veces en mi vida, también ando rara y me angustio porque no tengo ese nudo en mi estómago y pienso que algo peor me pasará. Es un 8, algo sin salida en el cual me doy vueltas.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-A mí me sirve el ejercicio físico. Mejorar en algo sencillo y que implica descarga me hace sentir mejor. También algo artístico (toca sin que importe la técnica. Si uno busca descarga emocional, algo técnico. Si busca más bien algo físico y abstraerse, salir a correr hasta cansarse, sirve también. Si simula algo socialmente correcto como el jogging no trae muchas consecuencias negativas, y luego puedes continuar con vuestras actividades.

-Recomiendo estudiar con música, como la de Enya. A mí me ha servido para calmar la ansiedad.

-Lo mejor es salir un rato, aunque sea solo, a tomarte un cafecito, un helado, ve al cine. El asunto es no estar metido mucho tiempo cuando se está deprimido para no pensar cosas incorrectas

-Yo para controlar la ansiedad hago ejercicio físico, me voy a dormir (no sirve para controlar la ansiedad, pero cuando estoy dormido no recuerdo que tengo ansiedad XD). También sirve muchísimo salir a caminar a una espacio donde solo hay árboles, pájaros cantando, lejos del ruido de la civilización. Eso a mí me da profusa tranquilidad.

-Lo que me ayuda con la ansiedad hoy por hoy es estar en contacto con perros y dedicarme a mis hobbies.

-Desde que tengo uso de mi memoria, de pequeñita sentía un nudo constante en el estómago, una sensación muy fuerte de cosquilleo de presión( no sé cómo describirlo), acompañado de angustia de que algo va a pasar, y es constante, no se me pasa. Son contadas las veces (serán unas 10 veces en mis 40 años de vida) que no la he sentido…Y se siente taaaan bien!!! Un sentimiento de relajación, de libertad, de despreocupación, pero son contadas, es maravilloso cuando esa sensación no está. Pero casi nunca pasa. Vivo con esa sensación, es algo permanente en mí. Me gustaría que se fuera definitivamente de mí.

-Lo que me está "matando" en el último tiempo, es la ansiedad. Tengo épocas en que estoy bien al respecto y otras, en que "camino por las paredes".


Fotografía: Camilo Cuevas.


-No tengo problemas con vivir una condición diferente, mi único problema y lo que más detesto, es esta constante ansiedad. La detesto.  Es que siento que esa ansiedad a veces afecta mis decisiones.  A veces quisiera encontrar una forma de ordenar mis pensamientos, pero hasta ahora sigo siendo un caos. Lo peor es que me aíslo, porque cuando estoy muy ansiosa siento que puedo herir a alguien con mis palabras o actitudes.

-La ansiedad es complicada. Las mejores épocas donde pude dormir tranquilo y reparadoramente, fue cuando estuve trabajando en el campo 8 hrs diarias. Era tanto el trabajo y tan agotador que apenas me tiraba a la cama, caía muerto y al otro día amanecía fresquito. Evidentemente una combinación de desgaste físico y soledad (solamente hablaba con otro chico del campo) era buen remedio. Estar en movimiento es un muy buen desestresor. Es natural que muchos de nosotros estemos todo el tiempo ansiosos: Trabajo sedentario, poca actividad física, socialización forzada, no deseada, metidos en Internet leyendo cosas que hacen trabajar mucho la cabeza. Hay que intentar salir de ese bucle lo más que se pueda.

-Estoy pasando por un período de intensa ansiedad y por eso el insomnio. Mi vida personal está siendo afectada por esto, si sigo así deberé pedir ayuda y que me den algún medicamento, pero confío en que podré torcerle el brazo a esta situación pronto.

-Me siento muy afectado por cada situación que se da en mi vida, y mis niveles de ansiedad están super altos y siempre estoy con miedo y depresión.

-Aprende a llevar eso hacia tu propia vida, hacia tu propio emprendimiento. No estoy diciendo que no le des importancia a la ansiedad, solo que no dejes que ella determine tu vida, la que vive la vida eres tú, no la ansiedad, tú eres la que toma las decisiones, no la ansiedad. Ella solo te puede condicionar, pero tú la puedes vencer, solo con la experiencia que decidas asumir para vencerla. Y si en el fondo de tu corazón no está en asumir el reto que se te presenta, no hay nada para estar ansiosa, di no, te paras y te vas detrás de tus propios sueños. También esa sería una gran experiencia, y tal vez, hasta sea la mejor de todas las experiencias que puedas vivir para tu realización personal.

-Puedes usar técnicas relajantes como meditar, escuchar música en Ondas Delta (súper efectivo para relajar a personas con Asperger. Comprobado!), usar Aromaterapia, ponerte el pijama que más te guste, tomarte un té relajante como manzanilla.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Le invito a ver el breve vídeo de Jey, nuestra compañera aspie y administradora de este blog en donde habla sobre la ansiedad en el Síndrome de Asperger:




Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:
http://viviendoconelsindromedeasperger.blogspot.cl/2015/09/experiencia-de-vida-de-camilo-un-joven.html



miércoles, 1 de agosto de 2018

La Indeseable Ansiedad.





La ansiedad forma parte de la condición humana y sirve para afrontar situaciones de riesgo o peligro ¿Pero qué sucede cuándo esa ansiedad excede el normal y pasa a formar parte de nuestras vidas de una manera intensa y casi permanente? Una de las comorbilidades del Síndrome de Asperger es el Trastorno de Ansiedad, y esto lo sufrimos la gran mayoría de los adultos diagnosticados tardíamente. El hecho de tener que vivir gran parte de nuestra vida enfrentando situaciones, sin tener las herramientas adecuadas para su resolución, ignorando qué hacer y cómo reaccionar frente a determinados sucesos van “marcando” nuestras vidas, llenándonos de angustia cada vez que debemos emprender algo nuevo o conocido, pero qué sabemos que nos cuesta y por ende, nos provocará ansiedad. Si hay algo que recuerdo muy bien y sé reconocer perfectamente en mí, es la sensación de la ansiedad, la cual me ha acompañado casi toda mi vida: Nerviosismo, inquietud, agobio, irritabilidad, tensión muscular, taquicardia, opresión en el pecho, “nudo” en el estómago, dificultad para concentrarme y sentir una especie de “ceguera” que me impide ver solución a lo que me aqueja, sintiendo que el problema se maximiza aún más de lo que es. Esto provoca en mí un desasosiego enorme, desesperación hasta el punto de no poder respirar y que culmina en crisis de llanto incontrolable, queriendo “desaparecer” para no sentir lo que estoy experimentando, pues me siento una inútil en aquéllos momentos, y aunque quienes me conozcan me digan que yo soy inteligente y muy capaz, nada logra sacarme de ese estado, ni de lo que pienso de mí en esos instantes. Generalmente experimento mucha ansiedad cada vez que debo emprender alguna actividad desconocida por mí y que estoy obligada a realizar, y peor si sucede algún imprevisto. Son innumerables las ocasiones en que he experimentado esta sensación, pero mencionaré algunas vivencias para ejemplificar lo que se siente en aquellos momentos:


Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).



Las primeras veces que experimenté ansiedad, las recuerdo muy bien. Comenzó a los 9 años de edad, pero por ser motivos muy personales, no los nombraré aquí. Sólo diré que un gran desosiego, dolor de estómago y la sensación de que el corazón se me saldría del pecho, me acompañaban determinadas horas del día y desaparecían en ciertos momentos en que parecía que la tranquilidad retornaba a mi vida. La primera situación ajena a mi diario vivir y que me puso muy ansiosa, fue cuando tuve que disertar frente a mis compañeros de clases (tenía 13 años). Recuerdo que ese día estaba muy nerviosa, y nuevamente el dolor de estómago, la taquicardia y la falta de respiración me hizo pararme frente a la clase con una enorme inseguridad, sintiendo que mis piernas casi se doblaban porque no lograba controlar el temblor de mi cuerpo y de mi voz. No pude decir el texto que me correspondía, pues me puse a llorar frente a todos porque no lograba recordar nada de lo que había memorizado. Hasta el día de hoy se me dificulta hablar frente a las personas, más cuando son desconocidos. Sigo sufriendo las mismas sensaciones que me impiden hilar los pensamientos y hablar de manera clara y ordenada.
Cuando tuve que enfrentar mi práctica profesional, una vez más la ansiedad formó parte de mí, hasta el punto de no comer porque sentía mi estómago como si estuviese repleto, pero no de comida sino de una sensación que me es imposible de explicar, llegando a sentir nauseas, y en algunas ocasiones terminando en vómito. Llegaba al lugar en dónde tenía que hacer clases, con media hora de anticipación para tratar de calmarme al estar en el sitio que no quería, pero debía estar. Allí en completa soledad, comenzaba a llorar en silencio y luego trataba de respirar hondo, sintiendo como si me faltara el aire y aguantando las ganas de salir corriendo de ese lugar. Esa costumbre de estar media hora antes, lo hice hábito a lo largo de mi carrera profesional, cada vez que llegaba por primera vez a un lugar, cómo si así pudiese controlar más la situación, pues si hubiese llegado a la hora que me correspondía, habría empeorado mi estado nervioso, aumentando la ansiedad.


Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).



Recuerdo la primera vez que tuve que usar Word porque mi trabajo lo exigía y no tenía idea de cómo usarlo, para mí era como si todo estuviese escrito en “chino” y no sabía qué hacer. Primero intenté aprender sola, como en toda cosa nueva para mí, pero rápidamente comencé a sentir frustración porque necesitaba usarlo pronto para tener listas mis planificaciones y veía que transcurrían las horas y no avanzaba nada. Esto me comenzó a poner nerviosa, así que recurrí a la ayuda de otra persona que comenzó a explicarme como si yo supiese de lo que hablaba. Mi reacción fue estallar en llanto y gritar que no entendía, que estaba hablando muy rápido y yo no comprendía de esa manera, que ya no quería que me enseñara y me dejara sola. Afortunadamente esta persona tuvo mucha paciencia conmigo, en ésta y otras circunstancias en que yo pedí su ayuda, y accedió a enseñarme de buena manera. Con su infinita paciencia me dijo que me volvería a explicar, que no me desesperara, que estaría junto a mí hasta que yo aprendiera, fue así que poco a poco, entre sollozos, recobré la calma y fui en busca de mi cuaderno y le pedí que hablara lento y esperara que yo fuese anotando allí cada palabra suya, ordenándolas en un esquema para guiarme cuando me quedase sola (una buena manera de enseñar en clases a un alumno Asperger es con esquemas y todo escrito en la pizarra, donde él tenga una visión de lo que se le enseñará. La mayoría de las veces no entendemos las instrucciones verbales, por lo cual necesitamos ver la información). Finalmente pude aprender lo básico, pero no hubiese sido posible si esa persona hubiese perdido la paciencia conmigo y me hubiese presionado de mal modo a aprender. Me es imposible trabajar bajo presión externa, porque ya de por sí vivo presionándome y me autoexijo demasiado para que todo lo que emprendo resulte casi perfecto, sobre todo si es algo que quiero hacer.
Cuando cambié de trabajo hacia un lugar que quedaba lejos de mi casa, y el cual significó cambiar de trayecto y de infraestructura y modo de trabajo, nuevamente la ansiedad me invadió. Todos los días al volver del trabajo comenzaba a llorar, a gritar y a tirar las cosas para descargarme de toda la frustración que sentía durante mi horario de trabajo, porque fingía tranquilidad durante toda la mañana, pero lo único que quería, era escapar de allí y llegar luego a casa para desahogarme. No lograba entender el nuevo sistema de trabajo, y por más que me explicaban, no entendía, sintiendo que mis compañeras de trabajo me miraban extraño por mi manera de desesperarme y de reaccionar ante lo que yo no entendía (esa mirada la sé reconocer muy bien, pues siempre me han mirado así cuando manifiesto aflicción ante una determinada situación. Una mirada que no sé si definir como extrañeza, lástima, molestia, mofa o incredulidad). No sé qué pensaban en esos momentos de mí, pero la mirada de ellas y su silencio me hacían sentir peor. Sentía como si me viesen como una ridícula o inútil. Fueron cuatro larguísimos meses para mí, en dónde no encontraba consuelo ni solución a lo que estaba experimentando. Esto me llevó a una crisis de pánico, pues era tal el grado de ansiedad que no pude controlarlo de ninguna manera. Después de todo ese tiempo, me adapté a mi nuevo trabajo y a las nuevas personas que conocí allí y ya iba a trabajar contenta.


Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).



Todo este doloroso proceso de adaptación finalmente valió la pena, pues mis alumnos terminaron el año escolar de manera exitosa y logré revertir la situación de encontrarme a comienzo de año con un curso que no sabía casi nada de los contenidos que debía saber.
¿Cómo lograba ser una muy buena educadora atravesando crisis de ansiedad? Pues creo que debido a que soy muy perfeccionista y muy profesional a la hora de trabajar. Si no fuese así, no hubiese logrado ser tan buena maestra con todos los niños que trabajé durante 16 años.
Al siguiente año llegué a trabajar a otro Jardín de infantes, y nuevamente el cambio de lugar, de infraestructura y de personas trajo conmigo la ansiedad. Cada día, cuando se acercaba la hora de ir hacia mi trabajo, comenzaba a sentir que me faltaba la respiración, palpitaciones tan fuertes que parecía que el cerebro y el corazón se me iban a salir, malestar en mi estómago (incluso me enfermé del colon por el alto grado de estrés que sentí durante casi un mes en ese nuevo trabajo), lloraba todos los días, antes y después de la hora de trabajo. A penas salía del lugar, mis lágrimas comenzaban a brotar y sentía un gran “nudo” en la garganta y unas ganas de gritar para que esa sensación dolorosa se fuese de mí y así poder respirar. Eran cinco minutos que me tomaba regresar a casa caminando, pero que para mí parecían interminables, y una vez llegado a casa, corría por las escaleras que me llevaban a mi habitación, llorando desesperadamente entre gritos y luego procedía a pasearme en mi habitación, tal como un animal enjaulado, lo cual preocupaba enormemente a quienes viven conmigo y dejaban lo que estaban haciendo para subir a verme y tratar de calmarme; hasta que un día mi prima (madre de dos chicos Asperger) quien ya era testigo habitual de mis crisis por los cambios, me preguntó: ¿Te sentirás mejor si dejas de trabajar en aquél lugar? Entre llantos le respondí que sí. Ella me dijo: Entonces déjalo, no puedes seguir a este ritmo, pues te enfermarás más y tienes un hijo por el cual velar. Sabía que necesitaba trabajar, pero no estaba rindiendo como correspondía, pues no lograba adaptarme, aunque lo intentaba con todas mis fuerzas, a los cambios de este nuevo lugar de trabajo.

Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).


Me pedían cierto tipo de planificación y yo miraba y miraba los documentos que me prestaron para que me guiase y sólo podía ver un montón de letras y no entendía nada, recurrí a una muy buena amiga: Hilda, otra Educadora de Párvulos; y aunque ella tenía mucho trabajo, siempre tuvo la buena disposición de querer ayudarme, y aun así no logré entender lo que se me pedía en aquél trabajo. Intenté cumplir, pues yo soy muy responsable, pero la desesperación se apoderó de mí de tal manera, que dejé abruptamente mi trabajo, pues ya no resistía más. Inmediatamente la ansiedad desapareció. Esta fue la última vez que trabajé como Educadora de Párvulos, después de 16 años de trabajo intermitente (trabajaba 3 años y luego de grandes crisis, lo dejaba por 2 años). Lamentablemente no soy la única persona con el Síndrome que ha dejado su trabajo o los estudios a causa de la ansiedad que le producen las personas que le rodean y la presión que ejercen en nosotros. Una persona Asperger puede llegar a ser un buen alumno o un excelente trabajador, pues tenemos inteligencia y grandes capacidades, pero deben respetar nuestras características, y una de ellas es no exigirnos a actuar como los demás.
Cuando se acercaba el momento de publicar mi libro, fueron momentos de mucha ansiedad para mí, y aunque me agrada escribir, el proceso para llevar a cabo la publicación, fue muy angustiante. Por más que buscaba tutoriales en internet para llevar a cabo el proceso, no entendía nada, y si no hubiese sido por un amigo aspie de Colombia, Juan Fernando, quien me ayudó a entender cada paso que llevaría a la publicación de mi libro, no lo hubiese hecho, pues ya la ansiedad estaba haciéndome su “presa” una vez más y no me dejaba ver nada con claridad. Cuando ya creía que tenía todo superado, me doy cuenta de que la imagen de portada que me hizo una amiga no coincidía con las medidas que se me pedía allí, y nadie de mis conocidos lograba ayudarme en eso, nuevamente comenzó la desesperación hasta que un día ya no aguanté más y exploté en un llanto incontrolable y comencé a golpear mi colchón, gritando que ya no publicaría nada y no volvería a escribir nunca más. Fueron días en que nuevamente el “mundo se desmoronaba” para mí y quería dejarlo todo “botado” y nunca más intentar publicar el libro, pero tuve la dicha que Anita, una amiga aspie de Ecuador (la autora de estos dibujos), me acompañara en esos momentos. Ella con mucha paciencia y cariño, me hizo ver que aquél momento de pesar pasaría y me dijo que yo era una persona capaz y que debía seguir adelante (ella ha sido una de las personas que ha creído en mí y en mis capacidades y estoy muy agradecida por ello). También estuvieron presentes otras personas en aquellos momentos, pero ella fue quien estuvo atenta a mis crisis noche y día, dándome palabras de aliento y diciéndome que yo era buena en lo que estaba haciendo.

Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).


Fue Anita quién me ayudó, finalmente, con la portada del libro, facilitándome una foto que yo le pedí le sacara a su pequeña hija aspie. Poco a poco comencé a ver “la luz” nuevamente y, aunque la ansiedad no se fue del todo, logré con ayuda de ella y de Juan Fernando, la tan anhelada publicación de mi libro. Como dato anecdótico, me demoré 2 meses en escribir mi libro, y me hubiese demorado aún más si no hubiese dejado de revisarlo constantemente, porque cada vez que lo hacía, encontraba algo "malo" y volvía a cambiar el escrito, volviéndose casi una compulsión, cambiar todos los días algo que, según yo, no estaba bien.
Así como esos ejemplos que acabo de mencionar, en dónde la ansiedad se apoderaba de mí, hay otros más, pero para no explayarme demasiado, no los mencionaré. Y si algo me ha enseñado la vida, es que las únicas personas que entienden las crisis de otra, son las que la han vivido o han estudiado al respecto. El resto sólo se dedica a juzgar o a exigir que uno “supere” cualquier situación de crisis, aludiendo a que “todos tenemos problemas y no por eso reaccionamos así”. Cuando alguien dice eso, denota que no sabe nada con respecto al ser humano y sus diferencias, no todos tenemos la misma capacidad para enfrentar un desafío ni el mismo modo de reaccionar frente a la adversidad. Si bien es cierto que dicen que querer es poder, no siempre es de la misma manera en que los demás pueden, lo quiera uno o no; y si logramos sortear una dificultad, se debe entender que es a nuestro propio ritmo y no al ritmo que exija la sociedad. Yo logré publicar mi libro, pero luego de un gran sufrimiento y desesperación, sé que a otros les ha sido fácil, pero yo soy YO y no esos “otros”.

Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).


Luego de mi experiencia con la ansiedad, creo que podría decir que una buena manera de evitar que otros chicos aspies desarrollen este trastorno, es respetando su ritmo de aprendizaje desde pequeño, sin obligarlo a que logre dichos aprendizajes a la edad que se espera que cumplan todos los niños, pues tarde o temprano lo logrará, no hay que desesperarse. Sólo hay que propiciar las instancias para que él se interese por aprender, y cuando él sienta la confianza y el interés por hacerlo, lo hará (más adelante publicaré sobre este tema de los aprendizajes). La presión es un gran generador de ansiedad, y lejos de contribuir a un mejor desarrollo del niño, lo harán un ser inseguro, poco tolerante a la frustración y totalmente ansioso, y lo más probable es que cada vez que experimente crisis a causa de lo anteriormente mencionado, deje las cosas a medias, pero no por flojera ni falta de capacidades, simplemente para evitar la horrible sensación que se experimenta con la ansiedad. También es fundamental no someter al niño a situaciones imprevistas, es muy importante que se le anticipe todas las actividades que realizará durante el día, más si son desconocidas por él, para así evitar ponerlo ansioso y que evidencie ese malestar con llanto, gritos, golpeándose o tirándose al suelo. Nunca olvide que un chico aspie, necesita del apoyo, la comprensión y el respeto de sus características propias del Síndrome de Asperger, y no que lo presionen a actuar como los demás ni en el mismo tiempo en que los otros chicos logran sus aprendizajes.

Escrito por Aillen Aukan Awka.

Le invito a ver el breve vídeo de Jey, nuestra compañera aspie y administradora de este blog en donde habla sobre la ansiedad en el Síndrome de Asperger:



Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

domingo, 22 de julio de 2018

La literalidad en el Sindrome de Asperger






La literalidad…¿Se da siempre? Bueno, yo creo que sí, que es algo que nos caracteriza, y nos caracterizará siempre, pero que es algo que se da más en la niñez, y no en todos los asperger se da de la misma manera. Algunos Asperger son mas literales que otros  Los asperger, cuando somos niños sobre todo, no entendemos las bromas, sarcasmos, ironías, dobles sentidos…etc. Para nosotros, es complicado comprender, el por qué las personas no dicen lo que quieren decir de forma clara y contundente. Yo creo que evitando sarcasmos, dobles sentidos…etc, lograríamos mejor comunicación, habría más entendimiento, y muchos menos malentendidos.
Con los chistes…¿Qué pasa con los chistes? Que como sean demasiado rebuscados, no los vamos a comprender, al igual que con las bromas, que por cierto no todo lo que se dice se hace de broma, si no que se utiliza la excusa de la broma…¿A que me refiero? A que muchas personas te dicen lo que piensan de ti, por ejemplo: “Estás engordando, eh?”, y después añaden: “Es broma” ¿Por qué las personas hacen eso? Personalmente es algo que no logro comprender, no le veo la broma a esa situación, solo lo veo como una manera de decir lo que piensas, y añadiendo el “es broma” suavizas el ataque por decirlo de alguna manera…
Con esta situación, a veces quedamos como amargados o antipáticos, cuando alguien cuenta un chiste o dice una broma, y todos se ríen, pero el asperger no…El asperger se queda mirando y pensando “No entendí nada”, en mi caso, me acababa riendo de ver a todos reír, pero casi nunca porque hubiera entendido la gracia.

Yutyrannus


Con las ironías, para lo mismo…Es algo a lo que no le encuentro ningún sentido, ¿Por qué se dice lo contrario a lo que se piensa? Como cuando alguien dice en un día muy caluroso “Que frío hace, ¿eh?” Yo de pequeño, me quedaba mirando a esa persona y le decía: “Pues no, hace mucho calor”, y sieeeempre se me quedaban mirando con cara de decir “Este niño es un estúpido, sabelotodo e impertinente” jajajaja.
O por poner otro ejemplo, cuándo estas comiendo con alguien y dices: “¿Me puedes pasar la sal, por favor?”, y la persona te dice: “No”. Pues bueno, yo me levanto y voy a coger por mi mismo la sal, hasta que te dicen :”Es una broma”. De verdad, yo no le veo la broma, me cuesta mucho comprender ese tipo de bromas o ironías, por más y más que logro encontrar una explicación, de que se pretende con eso, no logro encontrarla.

Scansoriopteryx


Os contaré tres anécdotas algo divertidas, relacionadas con mi literalidad cuando era pequeño.
La primera y es típica: Manché el sofá de cocholate cuando era niño, y mi madre me gritó: “Mira lo que hiciste, ¡Te voy a matar!”…Yo salí corriendo, y me encerré en el baño con el cerrojo puesto. Por más que mi madre me intentó hacerme entender que era una broma, una forma de hablar, y que no me iba a matar, no logró convencerme. Fue mi padre quien me sacó cuando llegó dos horas después de trabajar
La segunda:  Preparando un aperitivo una vez, mi madre me pidió que pusiera la mitad de las aceitunas de un bote en un plato. Corté las aceitunas por la mitad, y las coloqué en un plato. Nunca olvidaré como se reía mi padre ese dia.
La tercera, y más vergonzosa de todas: Mi madre y mi tía, siempre hablaban de una señora que estaba muy gorda, y que estaba tan gorda que no entraba por las puertas. Esa señora, un día enfermó, y la ingresaron en el hospital. Mi madre quiso ir a verla, y como no tenía con quien dejarnos, nos llevó con ellas. Al yo ver a la señora tumbada en la cama, me quedé pensando, y le dije: “Mi madre y mi tía dicen que estas tan gorda que no entras por las puertas, ¿Cómo te han traido hasta aquí? ¿Te han sacado por la ventana?” Imaginaros el regaño que me cayó luego en casa…

Suzhousaurus megatherioides


¿Cómo llevo la literalidad en la actualidad? Bastante bien. Los adultos asperger llegamos a aprender muchísimo, y a veces a penas se nos nota que somos tan literales. Algunos chistes, nunca lograré comprenderlos. Las ironías o sarcasmos, los capto bastante bien. Las metáforas, si son muy rebuscadas no las logro comprender, si son sencillas si. Y no solo aprendemos a comprender todo eso, si no a hacerlo y a practicarlo. Tengo mucho sentido del humor, y hago bromas. También se hacer metáforas sencillas. Lo que menos utilizo, son las ironías, porque como ya dije antes no les encuentro mucho sentido.

Muchas gracias.

Escrito por Héctor Hache.

Os invito a uniros a mi grupo de facebook sobre el síndrome de Asperger:
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jueves, 19 de julio de 2018

La Depresión como Comorbilidad en el Síndrome de Asperger.









Las razones por las cuales la depresión puede aparecer como comorbilidad en las personas con Síndrome de Asperger, son variadas, y muchas veces pueden iniciarse a temprana edad. La soledad a causa de la exclusión social, la baja autoestima causada por las burlas, el acoso y/o el maltrato de nuestros pares o algún cercano por nuestras “diferencias”, el enorme agotamiento mental de no sentirnos aceptados ni comprendidos, la frustración continua de querer encajar y no poder realizarlo del mismo modo que los demás, haciéndonos sentir diferentes al resto de las personas, pero de manera negativa, sumando a través de los años la sensación de fracaso al no ver nuestros objetivos cumplidos en el tiempo en que la sociedad exige lograrlos, pueden llevar a una persona dentro del Espectro Autista a estados depresivos que pueden acompañarla durante toda la vida, llegando incluso a intentar suicidarse para poner fin a la constante angustia, ansiedad y frustración de la cual un aspie puede ser víctima a través de los años sin descanso alguno.
De los Asperger adultos que conozco y que sufren depresión severa, todos fueron diagnosticados tardíamente. De hecho la mayoría de ellos primero recibieron diagnósticos de Depresión, no así del Síndrome de Asperger, el cual fue detectado y diagnosticado muchos años después (generalmente en estos casos el diagnóstico llega cuando uno acude a la consulta del profesional después de haber “tocado fondo” por tanto aguantar para poder “sobrevivir” durante casi toda una vida en un medio ajeno a nosotros). Quizás esto podría hacernos pensar que en algunos casos los estados depresivos podrían evitarse en una persona Asperger con un diagnóstico temprano (digo quizás porque es mi apreciación personal), lo cual conllevaría a terapias tempranas que pudiesen ayudar a un aspie a enfrentar de mejor modo este mundo tan difícil de entender, y de paso enseñarle a su entorno a respetar sus diferencias para hacerle menos difícil el ambiente donde se desenvuelva.

A continuación le invito a leer las experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger que han sufrido depresión (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Fotografía: Camilo Cuevas.



-De un minuto a otro he sido golpeado por un estado de depresión impredecible. Aunque en este momento de mi vida no es la posibilidad más cercana, me embarga la idea de que me quedaré solo, no por decisión propia, sino por la constante que ha sido mi vida al respecto. Los años pasan y todas las personas a mi alrededor van concretando un hogar y a mí se me hace tan cuesta arriba. Porque ahora que entiendo mi condición Asperger, comprendo mejor que tampoco he sido una persona fácil de entender para los demás, en especial para las relaciones que he tenido. Cómo asusta que la otra persona no entienda las ansiedades, los aislamientos, los sobrepensamientos, las intelectualizaciones (de las cuales muchos se ofenden porque sienten que uno intenta humillarles intelectualmente), de los estados de depresión.

-A veces es imposible saber qué experiencia la causó o cuál es la causa última porque buscamos en el psicoanálisis. Muchas veces simplemente la causa es el miedo, el rechazo que tenemos a vivir ante los retos que se nos ofrecen. ¿Cuáles son esos retos que detestamos o que tememos y no podemos de ningún modo evitar? ¿Cuáles son esas situaciones a las que sin poder evitarlo nos vamos a tener que enfrentar y no queremos en conciencia desde nuestra misma esencia tener que pasar si salimos de la habitación? Son esas situaciones las que la depresión quiere anular.

-Yo soy como Sherlock Holmes, necesito casos o cosas que hacer para mantener mi mente atascada de endorfinas, si dejo de hacer lo que sé, entonces caigo en una profunda espiral de depresión, soledad y tristeza. Porque estoy solo. Muy solo. Dejar de hacer algo me conduce a la locura o a la depresión y cuando caigo en depresión es duro volver a salir de ello. Estuve medicado por años pero dormía muy poco o mucho. La medicina tampoco es la solución, debe ser la capacidad de adaptación de cada cuerpo, el mío es impredecible.

-Algunos piensan que estar deprimido es estar triste y piensan que como es eso entonces debe tener una causa. Pues estar triste se debe a algo. Pero no es así, la tristeza es algo pasajero, la depresión se parece más a estar muerto en vida, a una sensación de no sensación, o para decirlo de otra forma si las emociones tienen colores en la depresión sólo tienen uno sólo. Algunas veces esto viene acompañado de tristeza y/o ansiedad.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Creo que en los casos Aspies lo complejo va en dos direcciones. El mundo te parece inadecuado, el mundo fuera de ti, pero dentro tuyo hay otro mundo que es distinto a este exterior. Ahí la inadecuación. Los problemas no están ni dentro ni fuera tuyo, están en la transición de una dimensión a la otra. La dimensión interna y la dimensión externa. Tal vez si comenzamos a aceptar que el mundo es lo que es, y que somos lo que somos y no intentar solapar una realidad encima de la otra, la vida fluye justo donde estamos quedándonos estancados. En medio de las dos realidades. Así cómo la transición misma que debe existir entre la vida y la muerte. Es típico del estado de depresión desear dormir y no despertar por años. Si te das cuenta se parece mucho a sentir cierto placer pensar en la muerte como un alivio, para después espantarse un poco con la misma idea. Es desear el largo sueño, y abrumarse luego de si está bien o no despertar, si dormir hará una diferencia realmente. Facundo Cabral, una vez que tuve la oportunidad de conocerle y hablarle me dijo estás palabras: "No... tú no estás deprimido, estás distraído. Distraído con tus problemas de que no vez la vida, lo hermoso que está frente a ti. La inspiración nunca se pierde. Te distraes de ella, así que no estás deprimido. Solo abre los ojos y está atento del momento presente" En la práctica cuesta mucho sentirlo, pero es una buena perspectiva que a veces me funciona muy bien.

-Hubo etapas cuando estuve deprimido, que dormía de día y andaba de noche, me dejaba crecer mucho la barba y comía fuera de horario y mal, era como un "zombie.

-Uno no los controla, sólo llegan como cuando uno está en el mar y llega una ola y lo revuelca y lo hunde a uno. Sólo queda esperar que pase, y confiar que pasará. Puede uno hacer cosas para acelerar la duración con la alimentación, el ejercicio, y meditación, y ser consciente de los pensamientos, evitar los negativos y así uno va saliendo de ese estado. Si dura mucho, más de 3 meses quizás pueda uno considerar ayuda de un profesional.

-Yo hago servicio a todos todo el tiempo, y pienso eso de que "el que no vive para servir, no sirve para vivir". Los momentos pasan, hoy estoy mal, pero mañana puedo estar bien, son ciclos, lo importante es buscar la manera se continuar, ver la luz al final del túnel. No busco ser feliz al estilo Hollywood, mi felicidad está hecha de pequeñas cosas todos los días, y de eso, soy consciente.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Controlar los estados depresivos resulta imposible, puedes disfrazarlos o fingir que no pasa nada, pero, ahí están y te siguen afectando. Algo que aprendí, hace años, para poder convivir con mis estados depresivos (con el que tengo actualmente, ya llevo cerca de semana y media así) fue la medicina holística, ahí aprendí que la depresión es la represión de uno mismo, es decir, cuando estamos deprimidos estamos intentando ser alguien o algo completamente ajeno a nosotros mismo, y como aspies, ese tema lo tenemos más que dominado, basado en ello, analizo la(s) causa(s) de mi depresión y de ahí comienzo a tomar decisiones que impliquen ser y hacer aquello que resulta a favor de quien y como soy. Repito, no controlo la depresión, de hecho la dejo fluir, la dejo ser, pero, aprendo a vivir con ella, y hasta ahora la relación ha sido linda, ya que, a partir de la depresión aparece la ira y es la ira la que me ayuda a salir y mantenerme en pie.

-Vivir el 'aquí y ahora, el instante mismo' que tanto alivio causa, pero que nos cuesta mucho sentirlo.

-Estoy deprimida, soporto mucho estrés sin decir nada y llegar un punto que no puedo más. Soy muy ansiosa, impaciente, intento mantener una seguridad, que las cosas se mantengan dentro de un control, seguras, pero no es así actualmente. Todo se está deshaciendo, y no sé cómo arreglar las situaciones para que vuelvan a ser como se supone deberían ser. Eso me está desequilibrando mucho y no sé cómo tener un buen ánimo, hablo como si siempre estuviera molesta, o como alguien sin emociones, ni empatía, aunque en realidad si me importan mis seres queridos ¿Cómo puedo equilibrarme de nuevo? Alguien seguro habrá pasado por algo parecido.

-Yo padezco depresión crónica, sin embargo aislarme es un lujo para mí, debido a mi forma de vida y mi mundo. Cuanto más se pone difícil, más me empeño, el hecho de que las cosas no te salgan como esperas, no significa que fracasaste, porque nadie lo controla todo, sólo algunas cosas, y nadie controla a las personas, a veces uno puede sentirse hundido o fracasado, pero la verdad es que tú conoces tu esfuerzo. Piensa en eso y disfruta de tu esfuerzo, por ejemplo: Si juegas un partido de fútbol por diversión, te ríes si caes, y de tus errores compartes el momento con el resto y ellos contigo, al final no te importará si ganaste o perdiste o si lograste lo que tenías pensado, simplemente jugaste y eso te hizo feliz. Así es la vida, si dejas de tomarte todo como un juego serio de ganar o ganar, evitaras frustrarte y en la victoria en vez de felicidad hallarás descanso.

-La depresión es como una tormenta, siempre saldrá el sol después, mientras uno siga de pie para verlo.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 ¿Qué les hace desencadenar un episodio depresivo?


-Que me encasillen, que me controlen, que maten mis ilusiones, y me hagan sentir que la vida no tiene sentido, más que esperar el fin de mis días.

-Son varias cosas, pero yo diría que el principal detonante es mi enorme intolerancia a la frustración.

-Mi soledad principalmente. Mi frustración cuando algo no sale como lo tengo planeado.

-También la frustración, pero de un tiempo acá he notado que si paso por momentos difíciles, el que me enferme (ya sea de gripa o cualquier otra cosa) puede ser el principio de una depresión, es muy extraño.

-La frustración y que las personas de mi círculo familiar no me entiendan ni me comprendan. Eso desarrolla en mí una crisis de Depresión.

-El sentirme inútil.

-A mí el exceso de presión y estrés, los problemas económicos, hacen que me quiebre. Pero a veces simplemente aparece, creo que es por algún factor externo que no he identificado, y se queda meses.

-Cuando postergo las cosas y se me acumulan. Cuando hay cambios bruscos, crisis...

-En días pasados soñé que navegaba, la proa apuntaba al horizonte. Mi único deseo era seguir y seguir, solo alejándome del sitio en donde estoy ahora, navegar sin detenerse. Es la búsqueda de libertad, mi vida es una prisión. Esa inmutabilidad y frialdad, así como la imposibilidad de sentir placer o emoción por alguna actividad que antes me hacía sentirme bien, es depresión.

Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Han intentado suicidarse?


De los 44 aspies que contestaron esta pregunta, 20 respondieron que pensaron en el suicidio pero no llegaron a intentarlo;  22 lo intentaron y 2 no han pensado ni intentado suicidarse. Estos son los comentarios de algunos de los que respondieron la encuesta:


- Mi experiencia fue hace 25 años y confieso haber fallado. Desde ese momento más vienen y van pensamientos suicidas.

-Yo lo intenté de verdad, dos veces. Y en estas últimas semanas estoy teniendo pensamientos suicidas de nuevo.

- Desde que tengo memoria quiero morirme. Solo muy pocos momentos de mi vida no pensé en ello. Actualmente, por ejemplo, preferiría estar muerta.

- He tenido 2 intentos y muchísimos pensamientos suicidas.

- Cuando era chica lo intenté tomando pastillas. Y muchas veces pienso ¿para qué estoy aquí? ¿Para qué vivo? Pero bueno, trato de hacer lo mejor que puedo para sobreponerme.

- Lo he pensado varias veces en el transcurso de mi vida, pero después de una larga reflexión personal, sólo quedaba en pensamientos.

- Lo intenté en mi infancia inyectádome medicamentos que ni conocía. Obviamente fallé, sólo me dio una repentina inflamación de la córnea.

Fotografía: Camilo Cuevas.


- Por 25 años he pensado que la muerte es mejor que vivir. Pasé por una depresión clínica y tuve tendencias suicidas por 2 años, los meses previos a tomar los antidepresivos fueron los peores porque mi mente pensaba de día y de noche sólo en morir, me engañó de tal forma que de verdad le creía cuando me hacía sentir que todos estarían mucho mejor sin mí. El único motivo por el cual nunca lo intenté, fue porque en el fondo sabía que era una trampa de mi cerebro porque YO SÉ lo que se siente quedarte con el dolor de perder a un ser querido por suicidio. Mi hermano mayor se suicidó hace 25 años y no quería que todo ese dolor se quedara con mis hijos, nunca pensé en mi esposo, padres o hermana, sólo pensaba que mis hijos vivirían para siempre con el dolor con el que yo he tenido que vivir por 25 años, no quería que sintieran que la muerte es preferible a estar con ellos y gracias a la experiencia del suicidio de mi hermano mis hijos aún tienen a su madre que día a día lucha contra esa enfermedad mental que aún está ahí, pero los medicamentos me hacen sobrellevarla para ser mamá de calidad y no de cantidad.

- Hice un blog con la historia completa, es decir lo que pensaba, lo que sentía y como lo haría. En los momentos, cuando siento mucha presión, lo pienso y siempre encuentro algo por lo que vivir; nuestros intereses restringidos son nuestras pasiones y siempre les encuentro algo nuevo. Soy de las que piensa que si de anciana soy una carga o sí me pasa algo que no me permita vivir dignamente, el cianuro y un ritual de despedida del dolor sería una solución.


***En el siguiente artículo, algunos jóvenes y adultos Asperger han escrito algunas palabras para cuando te sientas deprimido.

Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Le invito a ver el breve vídeo de Jeyy Daly, una de las administradoras de este blog, en donde habla sobre la depresión como comorbilidad en el Síndrome de Asperger:



Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:
http://viviendoconelsindromedeasperger.blogspot.cl/2015/09/experiencia-de-vida-de-camilo-un-joven.html