domingo, 24 de septiembre de 2017

Carta de una estudiante universitaria con Síndrome de Asperger a su profesor


Querido/a docente:

¿Qué sentido tiene que nos califique de "vagos", que aparente preocupación (sincera o no) por nuestro rendimiento, que se mofe de nuestras falencias en base a una nota que si bien es nuestra responsabilidad, que si bien permite tener una idea de cómo estamos pero no nos representa, si usted también contribuyó a obtenerla? Sí, usted también contribuyó y perdón que se lo diga. ¿Sabe cómo? Dejándonos SIN GUÍA. La guía, en el ámbito educativo, no es fomentar el facilismo, la mediocridad que tanto daño hace y se repele, no, la guía es ORIENTARNOS para comprender qué conocimientos son los que realmente tienen valor y aplicabilidad. Si nos bombardean de teoría que muchas veces NO entendemos porque NO nacimos aprendiendo, porque NO todos tenemos las mismas capacidades, que lo único que hacen es confundirnos, y no nos ayudan a entender qué de todo ese acervo es lo que requerimos al momento y para la vida ¿cómo cree que podemos rendir? Si por cuestiones de tiempo debemos memorizar cantidades irracionales de información, casi sin asimilar (por las mismas cuestiones de tiempo), y nos empujan a únicamente memorizar para el momento ¿cree que se está educando? En lo absoluto. Se nos está preparando para aprobar exámenes (es decir, pasar un semestre) y luego acentuar los vacíos que se vuelven cada vez más difíciles de superar. Y eso no es ni será pedagógico...


Vigotsky, que estoy segura que como docente conoce, mencionaba en su teoría el andamiaje que se debe producir para consolidar conocimientos a través de pares capaces y, obviamente, el mentor. Si no están sólidos los elementos de la cadena, no hay aprendizaje. Créame, no tenemos cadena porque ni siquiera tenemos elementos para crear la cadena, porque no tenemos idea de qué partes unir y qué no de ese finísimo reloj suizo llamado 'saber'. En otras palabras, no hay andamiaje, no hay aprendizaje. Y usted sólo nos manda a leer (porque asume y afirma que no hemos leído) lo que de seguro ya vinimos leyendo reiteradamente sin poder entender. Pero para usted sólo es vaguería... Vamos, a ciertos niveles de la malla de una carrera es difícil que el estudiante no esté comprometido con su estudio. Lo menos que se hace, también por cuestión de tiempo, es leer, pero, nuevamente, sin guía equivale a nada. Y estudiar "a pie de letra", sólo para aprobar, sintiendo un profundo dolor y un gran cargo de conciencia. Porque además no se piensa en la desigualdad de condiciones que enfrentan sus educandos, no se piensa que hay quienes tienen que cuidar hermanos porque quizás no cuentan con padres o tutores, o quienes tienen su propia familia y no pueden delegar, o quienes viviendo solos no se adaptan, luchan con los momentos más difícil que se puede vivir en una soledad a la que bo están acostumbrados por más tiempo que vivan solos (considerando que en general rige el instinto gregario), o quienes cursan con duelos, con depresión, con problemas de salud física o mental, etc. No, no se piensa en eso. Se considera que el estudiante, sentado tras el pupitre, es un "a-lumno" (sin luz), que no tiene vida, que no tiene ilusiones y que no se esfuerza. Se nos obliga a ser un robota absorbe-todo, para luego reproducir incluso las taras...


Perdóneme que me tome el atrevimiento de mencionarlo, querido/a docente, no es mi intención interferir en su ejercicio, ni mucho menos importunar, pero sí cuestionar aquello que es susceptible a ser cuestionado, porque algo de eso llegué a conocer -a través de mi estudio-, y porque estoy comprometida con mi educación y con la educación de generaciones futuras. No es un ad verencundiam, por si acaso, porque evidentemente la prueba de autoridad es siempre discutible y nunca axiomática, es simplemente una evidencia, a través de quienes se dedicaron a indagar el campo del aprendizaje, invirtieron tiempo y esfuerzo en investigar para proporcionar estrategias para mejorarla, de que las cosas deben cambiar. La excusa de que la otrora educación era así, siempre fue así, que así lo formaron y considera que fue bueno no es un argumento, no tiene base en una época de cambios vertiginosos y sobre todo EVOLUCIÓN. Es una falacia institucionalizada que nos ancla al pasado e impide progresar. Es como asegurar que porque a los niños de antaño los criaron a punta de acción-reacción, ignorando su inteligencia, capacidad resolutiva y su integridad como seres humanos, fueron bien criados, cuando al primer incidente en situaciones triviales como un partido de fútbol o un evento de tráfico se refleja las "maravillas" de esa crianza arcaica e irracional. Es inadmisible seguir propendiendo y peor defendiendo ese tipo de discursos. Y así de absurdo es mantener modelos educativos nocivos y desfasados.
Independientemente de la carrera, el aprendizaje en el ser humano se basa en procesos. Se haga lo que se haga o se diga lo que se diga, es así. Inclusive en los llamados superdotados, el aprendizaje tiene procesos que deben seguirse ordenadamente. En otras palabras, el aprendizaje en el ser humano es proceso. Si usted mi querido/a docente, lo entiende, sabrá que su papel es más importante que decir cuatro palabras exclusivamente dirigidas a lastimar el autoestima del educando como si al hacerlo lo motivara a ser mejor cuando ocurre lo contrario. Si usted mi querido/a docente, entiende que diversificar no es malo, que enseñar con asombro es lo mejor, se sentirá orgulloso de ser más que un docente, un maestro. Y tendrá la certeza de que el profesional resultante será de los mejores, con valores y con amor por lo que hace que es el requisito fundamental para la excelencia.

El escrito y las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a AKVO, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

sábado, 23 de septiembre de 2017

Contenido vivencial y opinión personal como aspie, de algo que no define pero es usual en la condición


NOTA 1: Contenido vivencial y prueba anecdótica.

Me empiezan a explicar algo (verbalmente, la manera que más me aproblema) y empiezo a sentir confusión. Además, me duele la cabeza. Sólo veo bocas moverse y trazos que no logro entender, en un papel. Ruidos, pitidos, respiraciones forzadas, murmullos, se concentran y se hacen más fuertes. Mi cabeza da vueltas y vueltas. Siento que estoy en lo que yo llamo "vórtex de tiempo"; todo gira a más velocidad alrededor mío pero yo avanzo (y pienso) lento. De hecho, mi cerebro no me responde. Quiero pegar un puñetazo a algo duro para canalizar mi ira pero no se puede, no puedo. Siento que no puedo controlar más y que alguien va a salir herido, pero estoy en un medio con personas en estado delicado de salud. Con las pocas fuerzas que tengo, con el mínimo autocontrol que me queda, logro salir corriendo de ahí.
Desde esa parte ya no recuerdo muy bien, supongo que despersonalicé, y sólo recuerdo algo como un click de la voz de mi compañero que me devolvió a la realidad. Alrededor todo era muy confuso. Tengo más consciencia cuando ya estaba sentada en el bus. No sé cómo tomé el adecuado, pues, me asombra no haberme equivocado.
Llegué a mi casa y la cabeza me dolía peor. Me tomé 2 migradorixinas. Me alivió poco, pero se mantuvo una sensación de masa en mi cabeza, y me fui así a clase, para que al final de la misma me doliera como si me hubiera triturado el cráneo un trailer (en el remoto e hipotético caso -imposible, por supuesto, sólo para matizar la hipérbole- de sobrevivir)...
Lo único bueno de mis crisis es que nunca he mordido o golpeado a nadie. Sé que hay personas en el EA que sí lo hacen. Me felicito: sólo me acabo a mí misma... Y a pesar de eso, no es algo que yo PUEDA controlar. Puedo evitarlo, sí, lo hago todos los días, huyendo de los desencadenantes, pero una vez que inicia, que alcanza su "punto de ignición, es imposible impedir su progresión hasta que la bomba estalle.


Probablemente se piense que soy una loca. O inmadura. O que me falta de voluntad y autocontrol. Mi voluntad es cada día adaptarme al mundo, y no morir en el intento. A ratos es más fácil, siempre en dependencia de las circunstancias. Pero en otras ocasiones como ayer, como últimamente, no.
Vamos, créanme que hago muchísimo esfuerzo, tanto, que realmente estoy agotada. Y lo único que hacen es pedirme que me esfuerce más. Y seguiré esforzándome, lo haré. Y lo único que me dicen es que no me encasille (en o por el EA), cuando realmente intento "encasillarme" en ser normal, igual que todos. Me repito que todos tienen problemas, dificultades. ¿Entonces, por qué yo NO puedo con ello? ¿Por qué tengo estas malditas crisis?
De verdad, es cansado actuar lo más "neurotípica" (también odio esas distinciones por creerlas superfluas, pero en este momento me permite orientarme en lo que anhelaría ser) posible y sentirte miserable al fallar. Es cansador.
Sólo espero acabar algún día esto que es un gran de dolor en el tuétano, porque está lleno de desencadenantes que jamás sospeché (ni siquiera lo imaginé -maldito problema aspie con la imaginación-, y por eso mi némesis comenzó en 5to semestre cuando empecé las rotaciones hospitalarias. Previo a ellas, mi mundo era "todo felicidad". Bah) y sin opciones de mantener rutinas y control, y quizás hacer lo que más se amolda a mi estúpida esencia: ser genetista, epidemióloga o encerrarme en un laboratorio a investigar sin que nadie me moleste, en absoluto silencio. Porque el silencio, para mí, es vida. Y si por ahí tengo mis carboncillos, mis hojitas; mi nirvana. O, qué mejor, convertirme en ilustradora médica o algo así (si no existe, crear el nicho). Ojalá.



NOTA 2: Opinión personal como aspie, de algo que no define pero es usual en la condición.

Con este estado no pretendo probar nada, simplemente exponer mi vivencia y, lo más probable, mi individualidad. Muchos se sentirán identificados porque es bastante humano esto de dividirnos en 'sabidos' e 'ilusos', y todos lo somos un poco. Pero en ocasiones, por la interpretación social que tenemos, los aspies lo somos un poquito más (de lo uno pero más de lo otro).
El problema de ser aspie (tener Síndrome de Aspeger) es que siempre, siempre crees que las personas son buenas y tienen buenas intenciones. Es decir que vives en un mundo konitos. No digo que seamos ángeles, porque somos ante todo humanos, pero la primer impresión que tenemos siempre es buena, positiva, etc. Teóricamente sabemos que la gente es mala, que todos mienten (eso lo dijo el genio "pedorro" de House), pero tontamente caemos, una y otra vez, en esa utopía de la "bondad humana esencial". Y es que vemos a través de nuestros ojos, mucho de niños, dónde no hay lobos, sólo ovejas. Vemos a través de nosotros mismos, de cómo somos.
En mi mundo konitos, no hay juicios o prejuicios, y si los hay, al rato se olvidan; en mi mundo konitos, lo máximo que se puede repudiar son los actos que son los argumentos para alejarse de quienes hacen daño, pero jamás a las personas porque nunca se llega a saber de ellas, de su historia, al 100 %. Pero no, la gente de mi entorno no es así. Hay gente aprovechadora, mala, egoísta, malintencionada; hay gente que es el antítesis de lo que tengo implantado en mi cerebro. Y lo olvido. Y caigo de inocente una y otra vez como gran boba, por esa fe en la humanidad. Lo sé, insisto, teóricamente, pero como siempre en la práctica la pifio. Es ahí cuando me doy cuenta que el mundo no es para gente como yo. Es ahí cuando comprendo por qué termino fauleada, decepcionada.
Y muchos llegan a considerar esa ¿gilidad? o ese algo-parecido-a-inocencia-extraña como drama, como idiotez. Y sin embargo sé que continuaré confiando ciegamente porque soy así, porque a pesar de todo soy feliz. Porque la publicitada adultez, la que la sociedad avala, en donde la hipocresía y la competencia desleal impera, no me logra atrapar del todo, y no lo hará, porque prefiero seguir dibujando, o jugando con mis nenas, o haciendo cosas divertidas ' de niños', que solemnidades de gente que mató a su álter ego infantil.
Si me toca recibir más estocadas, qué más da. No perderé mi capacidad de asombro por más que me aplaste la vida...
Y a pesar de todo, soy feliz. :)

El escrito y las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a AKVO, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

lunes, 18 de septiembre de 2017

Pensamientos y Poemas de un Asperger (Primera Parte).


Pensamientos:

} Me llevo mejor con las palabras que con las personas.
Hay palabras que no entiendo, pero con el tiempo se dejan entender. Las personas, no.
Las palabras siempre son lo que dicen ser. Las personas, no.
Las palabras están siempre ordenaditas y ubicadas donde uno espera encontrarlas. Por eso me llevo mejor con las palabras.
En ellas encuentro refugio, consuelo y desahogo. Con las personas, pues, no~.

}No importa lo que hoy digas, sea profundo, terrible, doloroso, feliz o intrascendente. Mañana será olvidado.
Por eso, lo que vayas a decir, dilo pronto y prepárate para mañana tener otra cosa que decir, pues, de lo contrario, pasarás por esta vida simplemente como el humo~.

}Mirar es el primer paso en el acto de la sociabilidad. Por eso cuando uno no sabe mirar, socialmente estaremos en desventaja, atrasados, porque nunca habremos empezado a caminar~.

}Cada uno vive como puede. Lo que yo sé es que rendirse es el primer paso hacia morir~.
Artista: Eduardo Replinger.

}Vivimos dentro de una esfera. Y sin embargo, seguimos buscando los cuatro ángulos de esta habitación.
No queremos que los sueños se hagan realidad, sino que esta realidad sea un sueño, un sueño del cual podamos despertarnos cuando nos comience a abrumar; de esa manera podemos tomamos un descanso para luego dormirnos otra vez.
No queremos tener alas para volar como las águilas; nos alcanza con tener alas de mariposa, porque, al fin y al cabo lo importante es volar.
Elegimos no caminar más con los zapatos que traíamos al nacer, los cuales de vez en cuando se le cambian los cordones o se los limpia de tanto en tanto. Directamente los cambiamos por unos más cómodos. No más lindos ni más caros, sino unos acordes a nuestro pie.
Queremos dejar nuestra propia huella. Eso es el libre albedrío: Elegir porque podemos hacerlo~.

}Al dolor no hay que resistirlo: Hay que acompañarlo. De nada sirve luchar contra la corriente, sino hay que dejarla que nos lleve, que en algún momento nos dejará sobre la orilla para que podamos descansar~.

}Qué vengas, es un gran placer. Que no ve vengas, lo es mucho más.
Eso también es ser Asperger~.
Artista: Eduardo Replinger.

}Sentirme extranjero en mi propio planeta, eso también es ser Asperger~.

}Yo lo llamaba tristeza, pero ahora sé cómo se llama esa tremenda pesadez del corazón: Frustración.
Porque las cosas no siempre son como uno imagina. Porque las circunstancias siempre atentan contra los planes. Porque queda esa sensación amarga a que nada vale la pena y no se va ese '¿para qué? Si total lo que tenía planeado no resultó'.
Entonces necesito una isla, un faro, un norte. Algo que me conduzca hacia donde se le dé sentido a todo lo que me pasa.
Porque me abruma el calendario; me abruman las nubes. Me abruma el frío.
Yo lo llamaba tristeza, pero resultó que era pura frustración~.

}Cuando sufrimos, quisiéramos que todos estuvieran debajo de nuestra piel, para que llegasen a comprender lo que sentimos.
Pero eso nunca podrá ser, por que el dolor no se comparte. El dolor es propio, íntimo, irrepetible.
Es como hacer un dibujo: Podemos mostrarlo; los demás podrán interpretarlo a su manera, pero nadie podría dibujarlo como lo hemos dibujado nosotros, pues solo nosotros conocemos esos detalles, esas líneas o esos matices~.
Artista: Eduardo Replinger.

Poemas:

ABSOLUTA
A mi alrededor la soledad es absoluta;
mírala, mírala como me busca.
Y este corazón que no es de piedra
óyelo, óyelo como se queja.
Porque habiendo tantos árboles vacíos
yo soy el pájaro
que aún no puede anidar.
Soy el viento
que por la tierra deambula;
soy la luna:
Todos me miran, de nadie soy.
A mi alrededor la soledad abunda.
Mírala, mírala como se burla.
Y este corazón que no es de madera,
óyelo, óyelo como se lamenta.
Y esta memoria que no te olvida;
y estos ojos que no cesan de buscarte,
se empiezan a cansar.
Y quisiera ser una nube
para poder cambiar de forma,
ser lluvia
para caer y volverme a levantar.
Pero es intempestiva la soledad
y me va ganando todo:
la mente, el corazón, la realidad.
a mi alrededor la soledad absoluta,
la soledad eterna.
Mírala, mírala como me encuentra...
12 / 4 / 1989
Artista: Eduardo Replinger.


FÁCIL DE QUERER
No soy fácil de querer,
no lo niego ni me importa
que todo lo que mi mano toca
se termine por romper.
No soy fácil de querer,
no me importa ni lo niego
que todo lo que me dan lo pierdo
y no me preocupo en devolver.
No, no soy fácil de querer
no lo niego ni me importa
que digan que mi corazón borra
lo que escribí sobre un papel.
Que no,
que no soy fácil de querer,
no me importa ni lo niego.
Y te juro que no soy ciego,
simplemente, no me interesa ver...
Artista: Eduardo Replinger.


LE TEMO
No le temo al fuego,
le temo a ser ceniza.
Al residuo que queda
después de ser llama viva.
Que no importa la dureza
del leño cuando se quema
queda hecho polvo
que mañana todos olvidan.
No le temo a la altura,
le temo a las caídas.
No es difícil vivir arriba
con el viento sobre la cara
y las nubes encima
cubriédome como sábanas.
Lo difícil es la libertad
de estar cayendo en picada,
sin la mínima esperanza
de sobrevivir a esa caída.
No le temo al fuego,
le temo a lo que deja.
Y no le temo a las estrellas;
a que se apaguen le temo.
Así me pasa con el amor.
No le temo a lo que es:
sueños,
poesía
y mucha fe,
sino le temo a sus consecuencias .
A lo que deja
cuando pasa.
A las heridas que nadie ve;
a las heridas que nunca más sanan...
Artista: Eduardo Replinger.


LA NOCHE ME PERSIGUE
La noche me persigue
a través de la ventana,
en este cuarto oscuro
donde el tiempo no pasa.
Qué triste es la vida sin amor;
que tristes los grillos
cuando no cantan.
Qué triste es la noche sin amor,
pero con amor es triste
si ese amor es puñalada.
La noche me persigue
y por más que quiero evitarla
me encuentra y me toca
y me ennegrece el alma...œ
Artista: Eduardo Replinger.

HORIZONTE
Se me perdió el horizonte
un lunes por la mañana.
Desde allí no he vuelto a encontrarlo;
sabrá Dios por dónde anda.
(Cierto, muy bien no lo he buscado,
no vaya a ser que lo encuentre
y me dé vuelta la cara:
la indiferencia es lo que más duele.)
Se me perdió mi horizonte,
el único que tenía.
Y no sé por qué, pero de noche
lo extraño mucho más que de día.
Mi horizonte chiquito,
hecho según mis ideas.
Desde ese día camino
sin horizonte en la tierra.
Mi horizonte dorado,
hecho según mis medidas.
Desde el día aquel ando
sin horizonte en la vida...

Los pensamientos y poemas han sido escritos por Gabriel Olea, un adulto con el Síndrome de Asperger.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página:

sábado, 16 de septiembre de 2017

Experiencia de vida de Rafael, un adulto con el Síndrome de Asperger.

¿Cómo puedes saber que tu vida es diferente? ¿Cómo saber que tienes una condición que te hace ser diferente? Solo ves a los demás haciendo cosas que no entiendes, es como mirar un truco de magia. A mis 3 años recuerdo el piso de piedra pulida del apartamento en donde vivía, recuerdo que corría junto a un perro en un sitio con mucho eco y que jugaba con mis carritos (autitos) en la cama haciendo carreteras con la cobija de rayas y cuadros, tenía un bote en un trailer y otro autito que lo llevaba, pero sobretodo recuerdo un autito de carreras modelo chaparral, color naranja, la forma como me hacía sentir ese auto era algo especial, una sensación que jamás he logrado repetir.
Por esa época unos niños me metieron en la cajuela de un automóvil y me dejaron encerrado, fue hace poco cuando logré colocar ese recuerdo en perspectiva al interrogar a un primo mayor y saber los detalles de lo que había sucedido, tenía mis sospechas debido a mis pesadillas infantiles con sitios pequeños y la claustrofobia.
A mis 4 años, mis padres me llevaron a una fiesta infantil, cuando llegué al sitio todos me acosaban, me obligaron a saludar a muchos, era sumamente incómodo, el sitio lleno de niños salvajes, incluyendo a los que me encerraron en la cajuela del auto. El ruido ensordecedor, la atención de todos sobre mi, el exceso de estímulos auditivos, visuales y táctiles, eran una pesadilla, salí de allí desesperado, el peor día de mi vida de aquella época. Cuando cumplí 30 años preguntando supe que aquella celebración había sido mi fiesta de cumpleaños, en aquel lejano momento mis padres pensaban que yo lo sabía, claro, ¿cómo no iba a saberlo?, si nadie te lo dice, no lo sabes, no lo intuyes, no tienes idea, a los 4 años estás sumergido en tu mundo de carritos y juegos en solitario.

Mi temprana niñez fue tranquila, mi padre es ingeniero y siempre andaba de viaje o trabajando, así que mama y yo estábamos solos, en la escuela me seleccionaron para hacer parte del acto de fin de año, mi papel era dar una vuelta en el escenario y bailar, se suponía que yo era “el ratón vaquero” el ensayo se hizo y aprendí mis líneas que dije correctamente, pero hubo un problema, cuando terminó la presentación de mi grupo yo no sabía que debía salir del escenario, como en aquel cumpleaños, nadie me lo había dicho, al parecer me quede bailando hasta la mitad del acto siguiente.
Imagino que mi madre estaba molesta, no le gustaba mi actitud cándida, no le gustaba mi distracción, no le gustaba quedar mal, hoy día conociendo el comportamiento de un niño con la condición de asperger es cuando puedo imaginar cómo se sintió ella, volvimos caminando a casa y le pregunté cuál era su color favorito: -vino tinto- dijo.
Al comenzar el colegio hubo momentos en que pensé que jamás lograría aprenderme todas esas letras ni los números, pero lo hice. Con el tiempo mis hermanos comenzaron a llegar y a crecer todos juntos.
Hubo un terremoto en Caracas, nos tocó en el peor lugar, a dos cuadras de los edificios que se derrumbaron, recuerdo a mi padre bajando con mis dos hermanos en brazos, mi madre halándome escaleras abajo en tanto yo luchaba por devolverme a buscar mi zapato que se perdió en la carrera de abandonar el edificio, pasaron años antes de que lograra superar esa pérdida.
Al tiempo nos mudamos, era una casa, disfruté del cambio, en el jardín había una pequeña casita de madera estilo alemán para jugar. Recuerdo el olor del veneno del exterminador de insectos y el piso de tierra del vecino lleno de soldaditos, camiones y tanques de guerra de juguete dispuestos como una escenografía de batalla en miniatura que veía desde la cerca que dividía las parcelas, algo que jamás he olvidado, también recuerdo la actitud prepotente de los vecinos cuando descubrieron que veíamos su maqueta.
 Durante mi 3er grado de primaria vivíamos en otro lugar, otro estado, el cole era católico de padres carmelitas, solo varones, salvajes, con intereses completamente desconocidos para mi, únicamente les gustaba el “béisbol”. Mis dientes comenzaron a salir proyectados hacia delante, mi boca casi no se cerraba y mi pesadilla comenzó. La burla constante, cualquier cantidad de sobrenombres, al final solo quedó uno: “diente burro”. Mi temperamento rígido propio de la condición asperger sumado a una educación distante en la que nada de lo que yo hiciera era suficientemente bueno como para recibir una felicitación, moldearon una persona cargada de inseguridades y temor, mi vida era una batalla emocional.

 Recuerdo que los compañeros jugaban en el patio, una vez me dejaron participar, la pelota voló directo hacia mi y yo me tiré al piso para que no me golpeara, es posible que el mundo no fuera tan cruel después de todo, pero la mente inmadura moldeada en un ambiente hostil te envuelve en creencias equivocadas que duran toda la vida.
En ese tiempo tuve un solo amigo, Eduardo, me acompañó un año y luego se mudó a otra parte, eso fue el principio y final de mis amistades en la primaria.
En una ocasión sentado enfrente del cole en 3er grado unos compañeros decidieron no entrar a clases y caminar para conocer los alrededores, yo decidí acompañarlos, total, nadie había dicho que eso no se podía hacer, en resumen, no se veía tan malo hacerlo. Los del colegio enviaron a niños de sexto grado a buscarnos, ellos luego encontrarnos decidieron empujarme sobre un jardín de cactus típico del clima árido en que vivíamos. Salir de allí fue todo un problema, me ayudaron a despegar las enormes hojas de cactus de la espalda, los brazos y las piernas, estaba todo pinchado por espinas de hasta 2 centímetros de largo. Cuando regresé al colegio me esperaban afuera y me llevaron a casa. No tuve oportunidad de dar explicación alguna ni de contar sobre mis heridas, solo hubo una descarga de temor sobre mí con una correa gruesa que casi no dolió en comparación al dolor de las espinas que todavía estaban bajo mi piel y que tuve que sacarme yo solo en la ducha cuando tenía 10 años.
La soledad y el sufrimiento de un niño crean fortaleza a un costo muy alto, crean pensamiento independiente, crean profundidad en la búsqueda de respuestas, crean conclusiones y procedimientos a seguir para poder pasar los momentos tormentosos, crean estructuras mentales que te acompañan para siempre y su manera de pensar se endurece cuando las situaciones llegan a niveles de supervivencia. En casa no me maltrataban, al contrario, mi vida del hogar fue muy agradable, lo terrible, aparte del episodio anterior, era el colegio.
Nos mudábamos nuevamente a la capital y yo fui enviado antes para no interrumpir el año escolar, me tocó vivir con unos tíos abuelos durante un año, una familia numerosa, en casa éramos 6, papa, mama y 4 hermanos. Ellos eran muchísimos, Papa, mama, 8 hijos, esposas, hijos de hijos, personal de limpieza, cocinera, chofer, etc. un cambio enorme. 

Todo era diferente, fue un gran aprendizaje, lo rudo de mi vida en el colegio anterior me permitió afrontar los cambios con relativa tranquilidad, esos días estuvieron calmados, recuerdo el canto del cristofué en las mañanas y el sabor de los espaguetis en el colegio, el mundo se dibujaba diferente cada vez, cargado de sensaciones intensas, para un niño que no puede hacer otra cosa que dejar fluir las situaciones, en esa época tuve amistad con mi primo Andrés, él también era diferente, con problemas de aprendizaje, sin dudas perteneciente al espectro autista de alto funcionamiento, hermosa persona de muy buenos sentimientos, mi hijo Andrés se llama así por él.
 Comenzó el bachillerato, nuevamente con mi familia, en instantes las niñas cambiaron a mujeres, la naturaleza hacía su trabajo en mí, mis necesidades sexuales se mezclaron con mis sensaciones intensas. En esa época tuve un amigo, Vladimir, era un muchacho alto, muy inteligente, leía mucho y comenzamos un club de lectura comentando y escribiendo, teníamos 13 años. El bullying fue variando en el tiempo, el peor episodio se presentó en una pelea con el mejor estudiante de mi clase, era ilógico pelear con él, ¡no existían motivos!, pero los bravucones se las arreglaron para que nos enfrentáramos y realmente no pasó de ser una escaramuza.
En casa mi padre siempre de viaje y mi madre con 4 niños que cuidar, todos sentíamos su ausencia, hubiera sido bueno tener a quien copiar, y tuve que inventarme a mi mismo. Años después comentando sobre esa carencia de la niñez con mi hermano menor, me dijo que yo fui su figura paterna de aquella época.
¡Me regalaron una máquina de escribir! ¡Mecánica, pequeña, portátil!  para hacer los trabajos del colegio, era amarilla, espectacular, comenzaron mis primeras historias y cuentos cortos.
De nuevo a mudarse, esta vez a otra casa, hermosa, alejada de todo, en la montaña. Nuevo colegio, nuevos bravucones, de nuevo cambios, de nuevo incertidumbre, nuevas materias que estudiar. Mi vida de estudiante de bachillerato fue frustrante, mediocre en extremo, nunca destaqué, nunca hubo interés, solo un camino que seguir.

Los compañeros siempre burlándose de mi poco atractiva personalidad, aprovechando para demostrar su superioridad o para hacer bromas. En una ocasión me ofrecieron un sándwich, yo siempre ávido de tener amigos lo acepté complacido y lo comí, muchos años más tarde, esos mismos amigos me contaron apenados que sacaron el sándwich de la basura y que lo habían escupido antes de dármelo.
En los últimos 2 años de secundaria la presión bajó un poco, logré repuntar en algunos aspectos, quizás por mi estatura que me diferenciaba de otros y me otorgaba algo de respeto para los bravucones pequeños.
La universidad fue liberarse del yugo de los bravucones, ahora solo era necesario mantenerse serio y eso era fácil. Los problemas y la mediocridad siempre me acompañaron, nunca destacar.
Cumplí con todo y terminé la carrera, tuve muchas novias y fui mucho a la playa, tenía un Toyota 4x4, techo de lona, ¡libertad sobre ruedas!, todo en el mejor estilo asperger, sin saberlo, por supuesto.
En esa época retomé la idea de tener amigos y comencé a frecuentar a varios excompañeros del bachillerato, fue una buena época, pude hacer amistad y comenzar a relacionarme con varios grupos diferentes, tenía amigos en todos los ámbitos, desde los más hippies y alocados hasta gente muy formal.
Cuando comencé a trabajar no tenía ni idea de lo que quería en la vida, recuerdo a mis dos mejores amigos hablando de lo que iban a hacer con sus vidas, en un instante se voltearon y me preguntaron: - y tú qué piensas hacer? -. dije: -No lo sé, nunca había pensado en eso-.
Nunca en toda mi vida había deseado ser algo o alguien.
Un día me fui de viaje a filmar, me llevaron de asistente o “carga cables”, ese viaje marcó mi vida, supe que quería trabajar en cine.
Mi condición llena de problemas de socialización, miedos, malos entendidos y cosas que simplemente son invisibles para mí me alejaron de ese camino y terminé trabajando en ingeniería, revisando planos de ingeniería, una de las actividades profesionales que mi carrera técnica me permitía hacer.
Estaba rodeado de escritorios con un jefe en una sala llena de personas entrenadas para hacer lo que se les solicita, otro engranaje en la sociedad.
Un día de desesperación miraba por la ventana de mi habitación y me preguntaba ¿cuál era ese monstruo con el que tenía que luchar para no seguir con esa vida mediocre e infeliz que tenía?  En un instante lo vi, desde la ventana cuando miraba al jardín pude verlo, estaba allí, justo enfrente, era mi reflejo, el único monstruo que me impedía mejorar mi vida y desarrollarme, era yo.

Fue un momento transcendental, comprendí que, si yo no cambiaba, mi vida no cambiaría, que siempre habría un horizonte al que llegar y que los límites de lo posible, dependían exclusivamente de mis decisiones.
Los años pasaron, me dediqué a vivir a mi manera, ensayo y error, probé varias cosas, trabajé en acrílico en un pequeño taller que hice en el garaje de la casa, fabriqué bisutería de plástico, hice material POP de publicidad hasta que un día descubrí los gráficos en computadoras. Desde ese momento trabajé en medios, en el ambiente publicitario, hicimos comerciales de TV y video clips para Ricardo Montaner, Oscar de León, Desorden Público, y otros. Tuve la oportunidad de torcer el mundo a lo que yo quería hacer, a inventarme ideas, a disfrutar de mis logros, porque, lo que no hice en el colegio y la universidad, lo hice en el mundo real, allí me sumergí y solucioné problemas creando herramientas que salieron de mi imaginación, he sido un autodidacta en casi todos mis trabajos, aprovechando mis intereses y relacionándolos con mi capacidad para diseñar, idear, crear.
Luego trabajé en el área de ingeniería colaborando en la ingeniería básica del diseño de complejos hidroeléctricos haciendo animación 3D para visualización de procesos constructivos, en una época en que aquello era una novedad. Diseñé software combinando herramientas de trabajo creadas específicamente para mostrar planos y modelos 3D o maquetas electrónicas.  Hago documentales, escribo guiones, soy director y tengo otras ideas que fluyen y espero desarrollar.

En las relaciones de pareja tengo similitudes con muchas de las experiencias de otros varones asperger que he leído, el problema de la comunicación no verbal o lo que significa no saber leer las expresiones corporales me hizo perder oportunidades y quedar como un pelmazo en muchos casos. El primer amor me marcó profundamente y tardé años en recuperarme, luego mis relaciones fueron menos idealizadas. Tuve novias de todos tipos, altas, gordas, bajas, flacas, jóvenes, viejas, blancas, morenas, etc. Me casé con mi actual esposa, tenemos 15 años juntos y dos hijos que comparten la condición asperger. El matrimonio es difícil, requiere de compromiso y sacrificio, no importa que tengas asperger o no lo tengas. Tuve suerte de tener los padres que tengo, ellos confiaron en mí y me permitieron ir a mi ritmo. Mis dos hijos comparten la condición y puedo verme en ellos a medida que crecen, veo sufrimiento en muchos casos y esa ceguera social que causa tantos problemas. Ahora solo queda seguir, como siempre, fluyendo en la mejor dirección posible.

 Conclusiones:
El asperger es un filtro por el que pasan todas tus ideas, es manejar por una avenida en la que no ves los semáforos que todos pueden ver, para un asperger hay calles que no existen. Es no entender el sentido de lo que expresan otros en una conversación y que además la conversación nos parezca estúpida.
Es hablar sin entender el efecto que causamos. Es haber sido maltratado en el colegio. Es haber maltratado a otros (en muchos casos) sin saberlo.

 Pero el asperger también tiene cosas buenas, tienes una perspectiva muy tuya de la vida, la condición te obliga a la introspección, te convierte en un experto en lo que te gusta, te hace reflexionar sobre tu vida, te da profundidad y algunas veces puedes sentirte agradecido por ser como eres, aunque sea algo que solo tú puedes ver, para los demás sigues siendo y serás solo, el tipo raro.
Ahora tengo 54 años y al mirar hacia atrás veo cuales fueron las situaciones y decisiones que marcaron mi vida.
Algunas recomendaciones desde mi punto de vista:
  • Hacer un verdadero esfuerzo e intentar relacionarse, utilizar todos los medios posibles incluyendo hobbies, redes sociales, actividad física, deportes, etc.
  • Organizar nuestras ideas y deseos para marcar metas de corto, mediano y largo plazo.
  • Recordar que nuestra condición es para toda la vida, buscar una profesión que nos permita tener estabilidad en el tiempo, algo sencillo para nosotros, algo que podamos manejar con facilidad y ganar dinero para vivir. La capacidad de mantener nuestra atención en lo que nos interesa puede ayudarnos a tener éxito.
  • Dar gracias a Dios por lo que somos y ser humildes.
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