jueves, 4 de agosto de 2011

Mi forma de ver el mundo: Niñez.




(Por Tamara Suárez)
Un padre con un hijo con autismo me dio la buena idea de expresar de qué manera a lo largo de mi vida percibo el mundo, y a pesar que existe aún la discusión entre especialistas en cuanto a la relación entre autismo y asperger, pienso que igual puede ser una información importante la que podría llegar a entregar. Pero después comencé a pensar...cómo es que percibo el mundo, qué es lo diferente que percibo a lo normal y la verdad...no lo sé. Para mi es normal como percibo, porque no me doy cuenta si está mal o bien, por lo tanto y para poder quizás ayudar a otros, contaré cómo es que he percibido durante tres etapas: Niñez, Adolescencia y Adultez. Hoy es el turno de la niñez.



Cuando niña era muy observadora, porque al no gustarme nada sucio era importante ver cada detalle de mi entorno. Tampoco es mucho lo que contaré porque poco es lo que recuerdo pero si había algo que odiaba mucho cuando estaba en el colegio; la hora de recreo. No porque me molestaran, no porque yo no quisiera juntarme con mis compañeros, sino porque yo no sabía como meterme a jugar con ellos. Era como si necesitara que me empujaran a jugar con ellos, pero me causaba tanto nerviosismo que prefería estar sola durante todo el recreo o bien esconderme en la sala hasta que todos volvieran a clase. Por ejemplo en tercero básico (8 años de edad) al no tener amigos en el colegio y al quedarme en la sala, me acuerdo haber sentido rabia contra mis compañeros como si ellos tuviesen la culpa de no tener amigos y lo que hice fue cambiar los lápices y las gomas de borrar de todos mis compañeros, por lo tanto a la hora de llegar a clases y al ver sus estuches, tenían lápices de diferentes dueños y la profesora se enojó y buscó uno por uno al culpable. De mi nunca sospechó XD.

Luego cuando tenía 9 años tuve a una amiga llamada Marcela. Ella siempre iba a mi casa, pero como a la mayoría de los niños le gustaba salir afuera a jugar cuando yo prefería jugar en el interior de mi casa no siempre nos llevábamos bien. Aún así con todas mis mañas fue mi mejor amiga de los 9 a los 11 años.
Tampoco me gustaba hacer ejercicio, odiaba correr porque a pesar de ser delgada corría unos metros y ya me dolía muy fuerte la diáfisis de la tibia (la parte del medio de uno de los huesos que une la rodilla con el pie) y se enojaban conmigo los profesores diciendo que era floja.
No me gustaba comer muchas cosas y comía muy poco. Me encantaban los pasteles y dulces como hasta hoy día y tomaba mucha leche y fruta. 
Bueno, eso es todo lo que puedo recordar de la niñez, pronto subiré sobre la adolescencia y ese va a ser más extenso. 
Saludos a todos.

Les invito a ver este vídeo en donde contesto algunas dudas de padres y madres con respecto a la niñez en el Espectro Autista: