jueves, 1 de enero de 2015

Descubriendo el Síndrome de Asperger.


(Imagen tomada de Internet).

Allá por el año 2004, leí por primera vez sobre el Síndrome de Asperger, era un informativo de una hoja en donde se explicaba de forma muy general, a través de la historia ficticia de un niño, las características que podía presentar un pequeño con esta condición. No había especificaciones de que las personas Asperger no tienen porque "verse" todas igual, y aunque compartimos las mismas características, existen diferencias entre niños y niñas y adultos que presentan esta condición; por lo tanto me quedé con la idea de lo que allí se planteaba, como única y exclusiva descripción de lo que uno debía esperar "ver" en alguien que tuviese este Síndrome. Por ese entonces, me percaté de que mi sobrino tenía muchas similitudes con la descripción a la cual se refería dicho informativo. Pero mi ignorancia, en ese tiempo, me impidió comentarle mis sospechas a la madre de él, pues yo tenía la idea errónea de que tener el Síndrome de Asperger era algo prácticamente negativo, y que podía ser tomado como ofensa si yo le insinuaba a ella que era posible que su hijo tuviese esta condición. Fue así que guardé silencio por años, sin mencionar nada de mis sospechas, y más aún, al ver que otros profesionales que trabajan con niños no notaban en él las características que lo hacían ver "diferente" al resto de sus compañeros, atribuyendo sus reacciones violentas en clases, y su manera "pedante" de dirigirse a sus maestros, como características de un niño con problemas conductuales, llegando a recibir el diagnóstico de TOC por parte de un Neurólogo que lo "evaluó", sin siquiera percatarse que mi sobrino presentaba todas las características del Síndrome. Pensaba que si ellos, siendo profesionales, no eran capaces de asimilar sus conductas con la de un niño Asperger, entonces con mayor razón, yo no podía emitir una opinión tan delicada como decir que mi sobrino tenía este Síndrome.

Artista: Eduardo Replinger.


Ocho años después, la madre de mi sobrino estaba junto a su esposo viendo un programa de televisión, en él se hablaba sobre el Síndrome de Asperger, y mientras escuchaban las características que iban nombrando allí, se quedaron mirando entre ellos, pues fue tal la impresión al darse cuenta de que dichas características encajaban muy bien con la manera de actuar de su hijo, que no podían creer que por fin sabían lo que "sucedía" con él. Luego de investigar más a fondo sobre el tema, lo llevaron donde un profesional que sí logró diagnosticarlo de manera correcta. Fue en el momento en que me comunicaron que mi sobrino era Asperger, cuando finalmente decidí contarles lo que me callé por tantos años. No haberles dicho a tiempo lo que yo pensaba con respecto a su condición, es algo que me ha hecho sentir culpable hasta el día de hoy, pues si hubiese hablado con ellos en el tiempo en que yo descubrí lo del Asperger, él hubiese recibido la ayuda de profesionales idóneos desde una temprana edad. Hoy entiendo cuan importante es un diagnóstico oportuno, pues no es fácil vivir sintiéndose diferente, y que algunas situaciones afecten mucho más que al resto de las personas neurotípicas. ¿Y cómo puedo saber eso? Lo sé porque a los dos años de ser diagnosticado mi sobrino, fui diagnosticada yo.

Artista: Eduardo Replinger.


Contar todo lo que me ha tocado vivir como Asperger, sería muy extenso y abarcaría muchas hojas (esa fue una de las razones que me impulsó a crear este blog), pero puedo decir que existe un antes y un después de mi diagnóstico. Según mis vivencias, tener este Síndrome no es fácil, más aún cuando la persona no tiene conocimiento de la condición con la que le tocó nacer. Si antes de lo acaecido con mi sobrino, alguien me hubiese dicho que yo era aspie, simplemente no le habría creído; de hecho la madre de él, al poco tiempo de saber que su hijo era Asperger, me dijo que pensaba que yo también lo era, pues tenía muchas similitudes con él, tanto en mi comportamiento, como mis reacciones ante algunos eventos que me frustraban (ella creció junto a mí, por tanto conoce muy bien mi "manera de ser"). Mi primera reacción, ante lo que ella me estaba planteando, fue reírme, pues recordé aquél artículo que había leído hace ocho años atrás, y según lo que decía allí, no concordaba con lo descrito (mi tema de interés nunca fueron los dinosaurios ni me gusta memorizar placas de automóviles), y que aunque yo me había dado cuenta de que tenía similitudes con el actuar de mi sobrino (en especial mi mala manera de reaccionar ante cualquier situación que me causara frustración), yo no consideraba que fuese igual a las personas Asperger que muestran en la televisión.

Artista: Eduardo Replinger.


Fue por ese entonces, en que experimenté un cambio de rutina en mi trabajo, y mi reacción no fue la mejor. No era la primera vez que yo actuaba así ante un cambio, pero sin lugar a dudas, era la peor crisis que me tocó vivir (leer Ser o no ser). Desesperada, y alentada por mi prima, comencé a investigar y a estudiar todo el material que pudiese encontrar sobre el Asperger, y aún así no me sentía identificada con todo lo leído en aquellos documentos, sobre todo cuando se hacía referencia a los intereses, los cuales yo no compartía con los varones, hasta que se me ocurrió buscar información sobre las mujeres con esta condición, y grande fue mi sorpresa, cuando ante mis ojos, aparecieron las descripciones que hacían referencia sobre este Síndrome en el género femenino. Era como si Tony Attwood (psicólogo inglés, autor de numerosos libros y documentos sobre el Síndrome de Asperger) me estuviese describiendo a mí. Mientras leía, iba experimentando sentimientos encontrados: Por una parte, sentía mucha tristeza de haber vivido toda una vida (40 años) sin saber por qué yo era tan diferente, y por qué me costaba actuar como los demás, lo cual me había dificultado desenvolverme de una mejor manera en la sociedad. Por otro lado sentía alegría, porque al fin tenía una identidad, y que lo "mío" tenía un nombre y apellido: Síndrome de Asperger
Les invito a dar un click a este enlace en donde hablo de Cómo es convivir con el Síndrome de Asperger

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página: