martes, 16 de febrero de 2016

La Hipersensibilidad sensorial y yo.


Cuando pequeña tenía dificultades para aceptar algunos alimentos, cada vez que llegaba la hora de almorzar, era un verdadero "show" lograr que yo comiese, devolvía los alimentos de la boca entre llantos y "escándalos", mientras me obligaban a comer lo devuelto. Conforme transcurrieron los años, aprendí a tragarme, sin masticar, los alimentos que yo no soportaba en mi boca o llevaba una servilleta donde iba guardando lo que no toleraba comer; sacándolo disimuladamente del plato para que no se dieran cuenta y así no me regañaran. Nunca he tolerado la cebolla cocida, frita o asada, lo mismo me sucede con el tomate (sólo puedo comerlo en ensaladas), no me agrada el morrón, y la palta (aguacate) sólo puedo comerla molida, pues no me agrada en trocitos (aunque los demás me digan que tiene el mismo sabor comerlo de una u otra manera, para mí no es lo mismo);el queso no me gusta frío y no soporto los "clavos de olor" ni el Laurel en las comidas. Puedo diferenciar la marca de un producto alimenticio sin siquiera verlo, solo con degustar puedo saber si es el que me agrada o no, por lo que no me es difícil identificar fácilmente los ingredientes que se utilizan para la preparación de una comida. Incluso yo tengo mis marcas preferidas de alimentos y no consumo otra que no sea la que a mí me gusta. No me agradan las mezclas de sabores dulces y salados, eso de los platos "innovadores" en la cocina no van conmigo. Puedo comer por semanas lo mismo hasta que me "saturo" y luego por otras semanas más comer otro alimento que llame mi atención. Es difícil invitarme a comer "cualquier cosa", pues soy muy sensible con los sabores. Esto es a causa de mi hipersensibilidad sensorial (dificultad en la interpretación y organización de la información captada por los órganos sensoriales del cuerpo), la cual tengo afectada en cinco sentidos: El gusto, el tacto, la audición, el sistema vestibular y el de la propiocepción.
Artista: Anita Valle Ocando.

Detesto que me abracen, que me den la mano, toquen mi hombro o cintura o me den un beso en el rostro si yo no lo deseo (lo cual me desagrada la mayoría de las veces). Recuerdo que hace años iba a una iglesia, en donde había un momento en que pedían a los asistentes que se saludaran entre sí. Mi reacción era salir apresurada a esconderme dentro del baño para así evitar que se me acercaran y abrazaran; lo peor era cuando el baño estaba ocupado y yo tenía que "aceptar" los saludos cariñosos de los demás, porque aunque me quedara sentada mirando el suelo, no podía evitar que se me acercaran. Sentía mucho malestar en esos momentos y unas ganas de salir corriendo de allí o gritarles en su cara que dejaran de tocarme (en ese tiempo no sabía que tenía el Síndrome de Asperger). Las personas en mi país estilan a saludarse con un beso en la mejilla. Los momentos de saludos para mí son muy confusos, pues siento por unos breves segundos la inseguridad de que es lo que debo hacer (si dar la mano, besar a la otra persona o simplemente decir: Hola!), rogando en mi fuero interno que por favor no hagan ninguna de las dos primeras acciones y así yo evitar sentir el "peso" de un beso o de un apretón de mano. Literalmente siento que me pesan los besos en la mejilla, siento como si se me quedaran por largos momentos los labios de esa persona en mi rostro, lo mismo me ocurre cuando tocan mi hombro o me abrazan, es como si pusieran algo muy pesado en la parte de mi cuerpo que ha sido tocada. Siento una incomodidad muy grande, y ni hablar de cuando recibo estás muestras de afecto de improviso. Tampoco disfruto que toquen mi rostro como muestra de cariño (ni siquiera soporto el agua en mi rostro y hasta el día de hoy siento que me "ahogo" cuando me lavo el cabello). Cuando estoy en crisis de angustia, no me agrada que toquen mis manos ni me abracen para calmarme, pues producen el efecto contrario en mí y me alteran aún más. Creo que la hipersensibilidad táctil es la que más tengo afectada.
Artista: Anita Valle Ocando.

Con la hipersensibilidad auditiva no me va mejor, los ruidos ambientales pueden llegar a perturbarme y provocarme una gran ansiedad. No soporto el ruido que hace una sierra eléctrica, un taladro, el claxon de los automóviles, los petardos, entre otros; muchas veces tengo que usar tapones auditivos durante el día, si estoy en casa, para lidiar con los ruidos desagradables. Cuando salgo de casa uso audífonos para bloquear el ruido externo y enfocarme sólo en la música que estoy escuchando.Y No sólo me producen la molestia que a cualquier otro le pueden producir, siento como un aturdimiento y no logro coordinar bien mis pensamientos con mis acciones, poniéndome muy irritable. Para dormir también necesito de tapones auditivos, pues hasta el girar de una perilla me puede despertar. Escucho lo que conversa mi vecino por teléfono (hasta me he despertado a causa del sonido de su voz, aunque no esté gritando) y escucho el ruido que hacen las polillas al comer la madera, sonidos que para los demás son imperceptibles, para mí no lo son. Si bien, he ido a una disco un par de veces en mi vida, lo que me ha "salvado" del sufrimiento total, es que uno de mis intereses restringidos es bailar, lo cual no ha impedido que, al ingresar a dichos lugares, mi corazón se acelerara demasiado al ver tanta gente agolpada en un mismo lugar, con la música a volumen muy alto, haciéndome palpitar la sien como si la cabeza me fuese a estallar junto al corazón. Es una gran sobrecarga de estímulos y para lograr mantenerme en dicho lugar, tenía que tratar de desligarme del ruido de las voces gritando para conversar y de quienes estaban a mi lado, cerrando muchas veces mis ojos y tratando de enfocar mi atención sólo a la música, lo cual no me era fácil. Lo que no podía disimular, era cuando la pista de baile se llenaba de gente y comenzaban a rozarme al bailar, yo era capaz de abrirme paso dando codazos, casi corriendo para poder salir de ese sitio atestado de gente.
Artista: Anita Valle Ocando.

Desde que sé que tengo el Síndrome, ya no voy a bailar porque sé que es "normal" no querer ir a esos sitios; en todo caso, fui muy pocas veces en mi vida, llegando a transcurrir años sin pisar las discos. ¿Por qué fui un par de veces a esos lugares si me producía cierta desorientación?, bueno, cuando uno trata de encajar y quiere ser considerada por sus amigas, hace lo que cualquier chica "normal" haría. Hoy sé que es normal para una persona Asperger sentir todo lo que yo sentía en dichos lugares, así que evito seguir exponiéndome a cualquier sobrecarga sensorial.
Otro problema que tengo es que no tengo buen equilibrio y sufro de mucho vértigo, pero tan sólo hace unos meses supe que eso es a causa de mi hipersensibilidad vestibular, recuerdo que el hecho más vergonzoso que tuve en público a causa de esto, fue cuando mi hijo era pequeño y quise darle una tarde de entretención en los juegos mecánicos de un parque, me subí a la Rueda Mecánica para cuidar de mi hijo y que no se fuese a asustar si estaba solo, pero al final, quien se asustó y comenzó a pedir a gritos que pararan la máquina, fui yo, y eso que recién estaba avanzando de a poco para ir subiendo a la gente. Ni siquiera había dado una vuelta y yo ya no podía resistir, el encargado me dijo que tenía que esperar a que diera la vuelta completa para poder bajarme porque la máquina no podía retroceder, ni yo podía bajarme a la altura en que había quedado. Fueron los minutos más largos y tortuosos que pude sufrir en esos momentos, y comencé a sentir que me sofocaba y no podía respirar. No puedo subir a ningún lugar que requiera de equilibrio o que esté alejado del suelo, porque de inmediato me afecta en mi estabilidad y mis reacciones son pésimas (con gritos incluidos).
Artista: Anita Valle Ocando.

Algo que también me enteré hace poco, es que también tengo afectado el sentido de la Propiocepción, pero levemente y eso explicaría el por qué se me caen con facilidad los objetos de las manos, sintiendo como si me faltasen las fuerzas para sostenerlos, quebrando constantemente tazas y platos a causa de esto. Otra situación en que me veo afectada, es que continuamente estoy chocando con los muebles y personas, desde muy pequeña, lo cual me ha llevado a más de un regaño y a que me digan que soy torpe o “pajarona” por “no mirar” por donde camino y no tener cuidado al hacerlo.
Con la hipersensibilidad visual no tengo grandes problemas, aunque soy incapaz de soportar el parpadeo de las luces, y menos resisto las luces estroboscópicas. Tampoco puedo soportar el reflejo de la luz del sol, lo cual hace que yo siempre tenga mi ceño fruncido cuando salgo al patio de mi casa o a la calle, dando la impresión de que yo ando enojada por la vida.
Artista: Anita Valle Ocando.

Un consejo a los padres y educadores: No obliguen a un niño con el Síndrome de Asperger a ir a sitios donde él no quiere ir, puede ser que por los diversos estímulos ambientales, se vea afectada su tranquilidad y tenga reacciones que usted piense que son "berrinches", pero es sólo una manifestación de su profundo malestar. Lo mismo puede suceder si se le obliga a comer lo que él no tolera. Hay un tiempo para todo y eso es lo que usted debe comprender, no puede obligarlo a adaptarse, pensando que de esa manera lo logrará. No sé si para todos los aspies sea lo mismo, pero en mi caso, la PEOR manera en que alguien me puede hacer entender, es por obligación o de malos modos. Yo entiendo cuando se me explica con paciencia y cariño, de otra forma no lo haré. La “clave” para que su pequeño aspie se vaya adaptando a ciertos lugares (siempre y cuando no haya mucha sobrecarga sensorial) y ciertas comidas, es ir buscando estrategias que de a poco usted vaya implementando con él. Siempre con cariño y paciencia, de lo contrario, el niño se alterará y usted se alterará, y al final ambos terminarán alterados y no se logrará el objetivo que usted quiere lograr con su hijo. Tampoco hay que olvidar que ningún aspie es igual a otro, por más que compartamos las mismas características de la condición, por tanto, las estrategias que le pueden servir a una madre con su hijo, quizás a otra no le sirva, todo dependerá de las características individuales de su pequeño, y eso cada madre lo sabe.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y puede encontrar más de sus obras en esta página:
https://www.facebook.com/LapizArte.AKVO?fref=ts