jueves, 15 de enero de 2015

Ser o no ser.


Luego de que leí en Internet las características de la mujer Asperger, con las cuales me sentí totalmente identificada, me decidí a dar el siguiente paso: Buscar un diagnóstico que corroborara mis sospechas. Sentada frente a la profesional, comencé a evocar vivencias de mi infancia, adolescencia y adultez. Diversas situaciones se me vinieron a la mente, y tuve que hacer una pausa para ordenar las ideas. Recordé que, cuando era muy pequeña, jugaba a las muñecas con mi prima, pero no con un diálogo espontáneo entre dos pequeñas como es lo común: Yo dirigía el juego como si fuese un guión de cine, en donde inventaba historias y hacía que los muñecos la interpretaran, y mi prima sólo hacía lo que yo decía (ella fue la única niña con la que yo "jugué" a las muñecas). También me gustaba observar el recorrido que hacían las hormigas, y podía pasar mucho tiempo observándolas. Amaba, desde pequeña, la música clásica e instrumental, dibujar, leer libros y tenía un buen vocabulario para mi edad. Recordé también, varias anécdotas que tuve a causa de mi literalidad (característica aspie), pero sólo escribiré una: En una ocasión, cuando tenía 7 años aprox., escuché conversar a mis tías sobre un cantante famoso, y una de ellas dijo que: "Él era tan celoso, que no dejaba sola a su esposa, ni para ir al baño". Al escuchar esta frase, yo me imaginé que esa pobre mujer ni siquiera podía hacer sus necesidades fisiológicas tranquila, porque tenía que estar con aquél hombre metido en el baño, junto a ella. Muchas de mis interpretaciones literales, me hacían sentir avergonzada, pues causaban risa a quienes me rodeaban, y algunos me trataron hasta de tonta por "no entender" lo que se me quería decir. Ahora simplemente me río de esas situaciones, pero cuando uno es pequeño, no es agradable que los demás se rían de como interpretamos ciertas frases.
Artista: Eduardo Replinger.

Unos años atrás encontré un informe de cuando asistía al Jardín de Infantes (tenía 5 años), en él la Educadora me describía como una niña introvertida, con poca tolerancia a la frustración, que no sabe resolver los problemas por sí sola y que a la primera dificultad comienzo a llorar; que en las horas de patio siempre estaba sola en un rincón y que pocas veces se me veía con otra niña. En mi época escolar se agregaron otros inconvenientes, pues me costaba concentrarme en clases a raíz de los diversos estímulos ambientales que me impedían poner atención a lo que decía el profesor, más aún cuando llegó el momento de tomar apuntes mientras él explicaba la clase. Nunca pude hacer las dos cosas a la vez, tenía que elegir entre escribir o escuchar lo que él decía, lo cual me angustiaba demasiado. Tampoco podía entender las instrucciones verbales. En clases de gimnasia no me iba mejor, pues tenía y tengo, grandes problemas con la coordinación, y me era muy difícil atrapar una pelota o correr tras ella, incluso sufrí, por parte de algunas personas, las burlas por correr "feo" (mis piernas se ven enredadas al hacerlo, y hasta siento que me voy a caer en todo momento). Pero lo que realmente me hizo sufrir, fueron las disertaciones. Al ser muy tímida, me producía angustia exponer un tema frente a toda la clase. Mi primera disertación fue a los 13 años y me puse a llorar porque el alto grado de estrés me hizo olvidar todo lo que tenía que decir. Esa sensación de angustia, al tener que hablar frente a otros, me acompañó por muchos años.
Desde pequeña aprendí a observar e imitar las conductas de las chicas que eran apreciadas por los demás, yo también quería ser aceptada y tenía que actuar como una chica "normal"; lo que nunca pude, fue imitar el comportamiento de las niñas extrovertidas debido a mi timidez. Toda esta "postura" de chica "normal" me trajo una profunda depresión, pues no es fácil estar tantos años "camuflando" el "verdadero yo" para no ser catalogada de "rara" si no hacía lo que el común de las chicas hace, o lo que la sociedad exige como "normal". No es fácil reprimir las ganas de gritar cuando uno está frente a otras personas y hay alguna situación que causa angustia, frustración o ira, porque si uno lo hace, inmediatamente puede ser catalogada de "loca". Cuando uno no es una persona neurotípica, es un gran esfuerzo poder adaptarse y tratar de hacer lo que el común de la gente hace.
Artista: Eduardo Replinger.

La época más "dura" para mí, fue cuando entré al mundo laboral (trabajé como maestra). Mi trabajo exigía socializar bastante, y una vez más, tuve que recurrir a mi "actuación" para fingir que no me angustiaba relacionarme con tantas personas a la vez. Cada semana de aniversario, actos y fiestas de fin de año, eran un suplicio para mí, pues me sacaban de mi rutina de enseñar. Para mí, mi trabajo consistía en educar a niños y yo era feliz haciéndolo, es por eso que cuando tenía que dejar la sala de clases para cumplir con las otras obligaciones en que debía socializar con otros adultos, sentía como un "cortocircuito" en mi cabeza, y nuevamente el fingir sonrisas y agrado frente a algo que me angustiaba, frustraba y desagradaba, traía estrés y depresión a mi vida, lo cual desencadenaba que cada 3 años yo dejase de trabajar, pues todo ese "fingir" me llevaba a un estado profundo de depresión que duraba uno o dos años, y nuevamente volvía al trabajo, sufriendo las mismas angustias, para nuevamente dejar de trabajar.
Cuando uno no sabe que tiene el Síndrome de Asperger, no tiene idea de que todas esas reacciones son completamente "normales" al verse forzado a realizar actividades que nos causan angustia o frustración; entonces, por desconocimiento, uno "oculta" el verdadero sentir por miedo a ser catalogado como amargado o con problemas mentales. Yo no sabía lo que sucedía conmigo, no lograba comprender por qué a mí me afectaban situaciones que a otros no, y trataba de que los demás no se diesen cuenta de ello.
Artista: Eduardo Replinger.

Quizás he logrado "socializar" más que muchas otras personas con el Síndrome, lo cual me hace un "Asperger funcional", pero puedo decirles que eso no me ha hecho más feliz ni me ha restado dificultad a lo que viven otras personas con el Síndrome. Lograr ser "funcional" no es sinónimo de realización personal ni mucho menos de felicidad, menos cuando es por obligación social. Créanme que muchas veces he pensado que habría sido mejor que el Síndrome de me "notara más" en mi exterior, pues así habría sido considerada en todas y cada una de mis características que me diferencian, las cuales han estado y están presentes en mi vida, me vea "normal" o no.

El Asperger NO se trata de "verse" como tal, se trata de lo que percibimos, pensamos, sentimos y vivimos a causa de nuestra condición, y eso SÍ se "nota" en nuestras reacciones ante determinadas situaciones.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página:

Y aquí les dejo un vídeo en donde doy una charla a los padres de la agrupación Asperger de mi ciudad: