domingo, 1 de noviembre de 2015

¿Somos o no somos amigos?

 ¿Qué si tengo algunos amigos el día de hoy? Desde mi punto de vista sí los tengo, (muy pocos quizás) no sé si por su parte me consideren amiga por mi modo tan “particular” de relacionarme con ellos, pero yo creo que sí, por lo menos quienes me conocen de años. Antes de explayarme al respecto, haré un recuento de como aprendí a ser una “buena amiga”. Primero cabe recordar lo que he dicho en mis otros escritos, en donde hago mención que aprendí a relacionarme con los demás por medio de la observación e imitación, y a la vez gracias a mi excesivo interés por el comportamiento humano, pude seguir algunos patrones conductuales que me ayudaron a que mi compañía le agradase a unos cuantos, y por ende, ser considerada una buena amiga. Una de las cosas que aprendí después de mis 20 años de edad, fue a escuchar los problemas de los demás con atención y tratar de aportarles dando una opinión sincera y una solución lógica a lo que les aquejaba en esos momentos, no importando cuanto tiempo tuviese que emplear para ello, allí estaba yo para escuchar. Eso es lo que espera la mayoría de las personas y es lo que hace que quieran seguir manteniendo contacto con un amigo: Alguien que le preste atención y le de consejos, y eso hice yo. Como también he mencionado en mis otros escritos, yo siempre trato de que todo lo que hago, sea casi perfecto, aunque eso me genere un desgaste emocional. En mi infancia, adolescencia y parte de la adultez, asumí a la perfección ese rol con la amiga de turno que tuviese, pero a medida de que me fui acercando a los 40 años (antes de saber que yo era Asperger), noté que algo estaba cambiando en mí, comencé a sentir que los problemas de los demás yo los iba “absorbiendo” y que me iban bajando mi propio estado de ánimo, como si me traspasasen sus problemas a mí (cuando las personas ya son adultas van teniendo problemas más complejos, por lo tanto, buscar las soluciones se hace más complejo aún), pero aun así seguí prestando atención desinteresada a lo que tuviesen que decirme los demás, lo cual me hacía sentir satisfecha de ser una buena amiga.
Artista: Eduardo Replinger.

Cuando me hice mi primer Facebook, sentí una gran alegría de que ex compañeros de colegio o universidad me buscasen porque se recordaban de mí, lo cual me hacía sentir querida e importante en sus vidas y me hacía pensar que yo les había agradado en el momento en que me conocieron y por eso me volvían a buscar. Esto me hizo pasar largos momentos, en que yo no estaba en horario de trabajo, chateando con todo aquél que me buscase para contarme algún problema (obviamente yo también me desahogaba con mis amigos). Así estuve un año completo: Tratando de ser una buena amiga, y eso me satisfacía por un lado, pero por otro comencé a experimentar mucha angustia y me di cuenta de que ya no podía resistir conversar con tantas personas a la vez y que eso no me hacía bien. Opté por mantener desconectado mi chat y hasta el día de hoy permanece así. Comencé a alejarme poco a poco de las conversaciones, decidiendo mantener comunicación a través de mensajes privados, pero muy a lo lejos, y dejé de agregar contactos a mi Facebook (de hecho, no me agrada que me envíen solicitudes de amistad, más si no es alguien que haya sido mi amigo). Luego llegaron las crisis por los cambios de rutina que comencé a experimentar en un lugar de trabajo y eso me fue alejando cada vez más de las personas, y finalmente cuando llegó la peor crisis de mi vida, una vez más por cambios de rutina en otro trabajo, fue cuando decidí aislarme de las conversaciones escritas y optar por hablar si sentía la necesidad de comunicarme.
Artista: Eduardo Replinger.

Al parecer todo mi esfuerzo por socializar, sobre todo en mi trabajo, sumado a mis continuas crisis de angustia y ansiedad, me fue sumiendo en una profunda depresión. Observé que, aunque me encanta escribir para expresar una idea o una historia (tal como en mi Blog o en mis libros), no es así cuando trato de comunicar mi estado emocional. Me estresa demasiado tratar de hacer entender mis emociones y generalmente soy malinterpretada, estresándome aún más el hecho de esforzarme por hacerme entender y no lograrlo en algunas ocasiones.
Lo que para mí antes era una novedad (tener solicitudes de amistad y mensajes privados) pronto pasaron a ser parte de mi angustia. Hoy por hoy, tengo pocos contactos en Facebook, y contesto aisladamente cada mensaje que se me manda, pero no porque no me interese leer lo que me tengan que decir, es simplemente porque necesito graduar mi dosis de socialización y distribuir mi tiempo entre lo que me está apasionando en estos momentos (escribir para mi blog y mi libro) y conversar con los amigos. Este “cambio” en mí me ha servido para darme cuenta de quienes me entienden realmente y respetan mi individualidad y quienes aún no aprenden nada acerca del Síndrome y siguen insistiendo en que “cambie” y “sea como antes”, aun habiéndoles dicho que “antes” yo hacía muchas cosas porque "había que hacerlas" y no porque necesariamente me interesasen o me agradasen. La verdad que recibir mi diagnóstico del Síndrome de Asperger me ha dado un gran alivio para ya no obligarme a hacer nada que no quiero. Fueron muchas las veces que me repetían que era una mala amiga o aburrida (sé que no eran palabras malintencionadas) por no ir a tal o cual lado, que terminaba saliendo para "demostrar lo contrario".
Artista: Eduardo Replinger.

Siento que tanto fue mi esfuerzo por socializar y ser considerada por los demás, que simplemente me “saturé” y ya no quiero más, y al contrario de los aspies jóvenes que recién están descubriendo esto de la amistad, aunque sea por chat, y disfrutan el hecho de tener muchos amigos en Facebook (lo sé, porque conozco a muchos chicos aspies por Internet), yo siento que cada vez necesito más de mi espacio, aunque sea en soledad. Hoy ya nadie me invita a fiestas ni reuniones porque se cansaron de insistir y que yo dijese que no y las entiendo, y también me da gusto que mis amigas cercanas ya estén comprendiendo el por qué "yo soy así" y respeten mi decisión de no querer salir. Quiero dejar en claro que no me arrepiento de las veces que salí con ellas y agradezco de verdad aquellos bellos momentos de camaradería (no me siento menos aspie por haber salido las pocas veces que salí a lo largo de mi vida), pero hoy es tiempo de hacer lo que yo deseo y eso es estar escribiendo y hablando continuamente del Síndrome de Asperger, y para ser sinceros, no es un tema que apasione a todos, tal como a mí y a los otros aspies, por lo tanto eso reduce considerablemente mi círculo de amigos.
En estos momentos estoy en una postura de que no quiero hacer nada por obligación o por cumplir, incluyendo la comunicación escrita con las personas. Y si eso me hace una mala amiga, pues bueno, tal vez sea así y yo no sepa ser otra persona que la que soy hoy en día. Esta soy yo, la que socializa en pequeñas dosis y la que no sale de su habitación cuando no quiere (tal como antes, la diferencia es que ahora sé que no soy una amargada al optar por eso). Soy la que espera que ahora otros se esfuercen por llevar una conversación conmigo y no que deleguen en mí esa tarea. Soy la que habla si tiene deseos de hacerlo y la que calla cuando lo necesita, esperando que comprendan eso.
Artista: Eduardo Replinger.

Esta soy yo, y no es que yo haya “cambiado”, lo que sucede es que al fin SOY YO MISMA. Quizás no soy la amiga que esperan que sea y extrañen a la que un día pretendió ser considerada la mejor amiga de todos los que se le acercasen, pero de una cosa estoy muy segura, yo soy más leal que muchas amigas que “sirven” para salir a divertirse (tal como un día lo hice yo para pretender ser considerada buena amiga). Yo sé guardar confidencias y  respetar los secretos de los demás (considero que es una bajeza enorme que alguien devele algo personal que fue confiado en un momento de amistad), aunque la amistad se acabe, aunque ya nunca más vuelvan a saber de mí, la información confidencial se va conmigo hasta la muerte. Y seguramente seguiré estando para quien quiera contarme sus pesares, al fin y al cabo, son personas que estimo y no me agrada que se sientan solas cuando sufren (la mayoría de los "amigos" están para fiestas y para "pasarlo bien", pero muy pocos están para escuchar o leer a quien sufre, y eso se nota en el Facebook cuando alguien publica que está mal; de inmediato sobran los "eruditos en la amistad" a imponer sus ideas diciendo que no hay que publicar cuando uno se siente mal, o lo que es PEOR, muy pocos comentan una palabra de consuelo, pero si la misma persona que se siente mal publica un chiste, le "llueven" los "Me gusta" y los comentarios ¿A eso le llaman amistad?).
 Si bien es cierto no soy una amiga muy presente, pero cuando alguien me busque, ahí estaré, pues me interesan las historias de vida de las personas y podrán seguir contando con mi discreción, sólo que ahora yo necesito que también se respeten mis tiempos y espacios, y que entiendan cuando yo digo que necesito alejarme es porque es lo que NECESITO en esos momentos (suelo aislarme de todos cuando estoy atravesando alguna crisis y de inmediato aparece el mutismo y ya no hablo a nadie hasta que logro salir de aquellos momentos que me están afectando).
Artista: Eduardo Replinger.

Si alguien no logra entender ni aceptar esa reacción, en mí, frente a situaciones angustiantes y sigue presionándome de manera indirecta para conversar cuando digo que no quiero ni puedo hacerlo, pues prefiero que se aleje de mí, porque más que contribuir a mi tranquilidad, me causa ansiedad que alguien me presione (cuando un aspie dice que quiere estar solo, aunque esté pasándolo mal, es porque QUIERE ESTAR SOLO).
Pero no sólo esto puede ser un impedimento para tener nuevos amigos, lamentablemente nuestra ingenuidad (que no tiene nada que ver con la inocencia, yo soy muy ingenua pero no inocente) nos hace blanco fácil de personas malintencionadas que no saben el verdadero significado de la amistad, y que al primer conflicto pueden tener reacciones psicopáticas demostrándolas en un verdadero bullying virtual, mostrando una clara obsesión por desprestigiar la imagen de quienes hemos decidido alejarnos de ellos. Esta es un poderosa razón para que yo no confíe más en desconocidos, y no les llame más "amigos" a quienes vengo conociendo recién. Prefiero quedarme con los adultos Asperger que ya conozco y mis amigas de antes, quienes realmente saben cómo soy y me aprecian con mis defectos y virtudes. Personas incapaces de hacer ese tipo de bajezas, aunque nos enojemos. Por eso vuelvo a recalcar: MUCHO CUIDADO con quien conoce usted por Internet, no todos los que dicen ser diagnosticados con el Síndrome lo son.
Artista: Eduardo Replinger.

En resumen: Una persona con el Síndrome de Asperger puede ser un gran amigo, siempre y cuando se le acepte y respete tal cual es y no se le obligue indirectamente a hacer nada de lo que no desea hacer. Y tal como nosotros brindamos una amistad sincera y bien intencionada, esperamos lo mismo de quien se acerque a nosotros.
Un consejo para los jóvenes que aún no logran tener un amigo: Primero hay que tratar de buscar a alguien que tenga intereses en común con uno, quizás no compartan todos los intereses, pero debe haber al menos uno que sí, para que exista un tema de conversación que entusiasme a ambos. Hay que estar dispuesto a escuchar también al otro y no sólo acercarse a alguien para ser escuchado nada más, recuerden que toda relación debe ser recíproca. Si alguien se les acerca sólo para pedirles favores o dinero, esa persona NO es amigo. Un posible amigo, es alguien que se acerca desinteresadamente, y el único interés que puede manifestar, es el de conversar con ustedes y buscar su compañía, no para pedirles cosas a cambio de su amistad. Sé que a nosotros nos cuesta identificar las intenciones de los demás, por lo mismo, a veces es bueno prestar atención a lo que nos puedan aconsejar los familiares que ya tienen experiencia; ellos pueden "ver" lo que nosotros no, y nos pueden ser de mucha utilidad para identificar quien puede ser una buena compañía y quién no (no lo sabré yo, que por no hacer caso a mi familia, tuve que pagar el alto precio por considerar "amigos" a quienes no lo eran).
Un mensaje a mis amigas de años: Gracias por comprenderme y respetar mi "manera de ser", no saben el "peso" que me quitan de encima al aceptar mis "diferencias" y mis ausencias y no exigirme que converse todos los días con ustedes.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página:
https://www.facebook.com/eduardoreplinger/