sábado, 8 de agosto de 2015

La Comunicación en el Síndrome de Asperger: La conversación.





La comunicación es una actividad interesante, siempre y cuando sea de forma clara y sincera. Las personas Asperger tenemos ciertas dificultades en la interpretación y el uso de la comunicación, tanto hablada como gestual. Si quienes nos rodean lograsen reconocer y tomar en cuenta esto, podríamos lograr una buena comunicación, pero lamentablemente no siempre es así, lo cual dificulta la mayoría de las veces el entendimiento del mensaje del emisor. Pero no sólo nosotros no logramos entender lo que quieren comunicarnos los demás en algunas ocasiones, también el receptor parece no entender las intenciones de nuestro mensaje cuando las palabras son muy sinceras y directas por nuestra parte, o cuando nos extendemos más del tiempo estipulado para hablar sobre un tema de interés, olvidando que la comunicación es recíproca y hay turnos para hablar en una conversación. Algo que aburre a quien nos escucha y que probablemente lo único que desea es que paremos de hablar de nuestros intereses, o en casos más extremos, no volver a conversar con nosotros porque ya no les interesa seguir escuchando siempre lo mismo. Algunos aspies, cuando somos más adultos, y ya hemos tenido este tipo de experiencias, optamos de forma voluntaria aislarnos hasta encontrar a alguien con nuestros mismos temas de interés y la misma forma clara y directa de conversación, con quienes sí podemos lograr una buena comunicación.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger con la comunicación (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿Hablar o no hablar?


-Cuando se trata de lo que me gusta o interesa puedo hablar eternamente, pero con gente desconocida o que no tengo plena confianza (aun), pues nada y me toman por "autista" (bajo su visión lo digo). Primero tengo que comprobar de a poco si a la persona le interesa mantener un diálogo, y si es así voy a de a poco hablando. Tengo profesores que se sorprenden de que tenga tanto que decir, teniendo en cuenta que antes no decía nada, y mientras los demás alumnos salen inmediatamente de clases, una vez éstas terminan, yo soy el único que se queda hablando con algunos profesores; eso sí, intentando ser cuidadoso de no quitarles tiempo y asegurándome que lo tienen disponible. Soy de extremos, se puede decir, o nada o mucho, pero me parece la forma más lógica.

-Desde chico, y depende la situación, si se trata de socializar me tienen que pedir que hable, pero si se trata de argumentar, debatir, explicar algo o negociar y aclarar el punto, la lengua no me para, y si se me interrumpe con una tontería, aparte de tener que escucharme, hay que soportar y tolerar mi ira.

-A no ser que la persona en cuestión me caiga muuuuy simpática, no soy de expresarme. Con la gente en general soy lacónico y esquivo. El medio escrito es un buen recurso, pero el presencial, una vez que conectamos, es insuperable!

-Yo ahora estoy solitario, bueno también me he dado cuenta que yo tengo culpa de eso, por no acercarme a la gente, pero es que temo a ser intenso, denso, “molestón”.

-Me cuesta mucho trabajo expresar lo que pienso y lo que quiero porque se me condicionó a siempre no incomodar a los demás, aún si a mí me lleva el carajo, siempre hay una voz en mi cabeza que me dice: “Cállate, no digas lo que piensas o te meterás en serios problemas”.

-En otras épocas yo era muy hablador y cansaba a la gente y no me decían nada hasta que explotaban. Hoy soy más bien callado. Veo en este grupo que es un patrón, pero hay que romperlo. Perseguir a la gente hasta que solo se queden alrededor nuestro aquellos que de verdad nos tienen apego, pero a esos nunca abandonarlos, menos cuando se quedan callados por no molestar. En el trabajo es más complicado hacer eso, pero depende de la profesión, las reglas de oficina pueden ser más claras.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Hay días que me quedo callado. Pero poco a poco, cuando voy conociendo a las personas, con el tiempo llegan los días donde ahora hablo y hablo y hablo. No paro de hablar, porque hay cosas que quiero decir y comunicar lo que pienso, buscar soluciones a los problemas del cual hablamos. Y las personas de más confianza me dicen que hable un poco menos. Eso me molesta, me descontrola, y es algo que a veces yo no puedo controlar. Me molesta que me digan que no hable mucho, siento que es una forma de querer controlarme. Me desaniman, me desconcentran y luego me ocupo en otras cosas, sin poder comunicar lo que quería decirles, y sin la oportunidad de buscar las palabras correctas para que no se malinterpreten las cosas. Mi familia son los que más han sido insistentes o son los que más me han dicho que me calle. Me han hecho a un lado, a veces siento que no les importo porque no me escuchan. Palabras que me han dicho: "Ya no hables tanto", "ahorita no, luego hablamos". Cuando la familia está reunida y todos opinan para buscar dar solución algún asunto familiar, todos hablan menos yo. Dicen: "Yo pienso, opino, sugiero, creo haber encontrado la solución, si hacemos esto"; “tú no hables, no sabes de lo que hablas, déjanos a los demás hablarlo, hablamos después contigo” etc etc. Y ha sido así conmigo desde que yo era un niño, y me he quedado callado; pero cuando hablo, hablo; y ahora cuando me interrumpen, en una conversación en mi familia, si me enojo mucho ¿Y por qué? Porque hay cosas que uno trata de dar una solución, y lo toman como juego y se ríen. No toman las cosas con seriedad, y luego me dicen que yo soy el que siempre estoy mal, pero ellos no aceptan sus errores o sus verdades cuando se los digo. Ahora mejor me quedo callado y mejor escribo, y no les comento nada, porque a veces me buscan para pedir opinión y cuando lo hacen ahora, yo no les comento nada.

-Mi mayor logro es haber aprendido a hablar en público, pues decían que nunca lo iba a hacer, y lo logré.

-Hablar en público no me cuesta, hasta sé cómo manejar a un público grande, a pesar de los nervios; pero una conversación de uno a uno, me estresa mucho, más cuando hablo en público. Empiezo por burlarme un poco del público, y se ríen también, luego que tengo el control mediante el humor continuo. Eso aprendí de ver muchos monólogos.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Para evitar un conflicto mayor, callar y sentir esa incomodidad yo nomás, es como aceptar esa voz que te dice: "No te hagas un problema, si así no está tan mal". Lo malo es que esa misma voz luego me dice: "Pero cómo puedes aguantar eso, tendrías que haber hablado", y me siento mal igual. Se hace difícil cuando te han enseñado a no incomodar, y cuando ves, en mi caso, que mi familia actúa así, además que si ves o piensas que obtendrás una mala respuesta eso lleva aún más a quedarse callado.

-Casi siempre termino callando por no incomodar y hasta sencillamente por no ocupar al otro, en el caso de que necesite comunicar algún sentimiento.

-Muchas veces me callo lo que pienso porque creo que voy a incomodar a otras personas, o que no me van a interpretar bien.

-En realidad uno tiene que aprender a comunicar lo que le molesta. La clave es la FORMA para manifestarlo. Siempre las actitudes tienen que ser de tipo persuasivas y no confrontativas. El "Yo digo que lo que siento y no me importa" te va a dejar sin gente alrededor tuyo. El otro extremo, de ser sumiso y callado, también trae consecuencias. Nosotros tenemos problemas en manejar la comunicación y eso implica muchas veces tener la habilidad para persuadir la actitud del otro a través de nuestras propias actitudes. La asertividad... ¡¡¡Qué tema!!!


Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Ustedes han sentido que pueden "entrar/salir" de diferentes conductas características Asperger? Por ejemplo si les cuesta en algunas ocasiones saludar/conversar con alguien mientras que en otras ocasiones pueden hacerlo de manera más natural con la misma persona.


-Algunas veces me siento como el delantero de un equipo de fútbol: No importa como pateé, hago el gol; pero otras veces la pelota no la emboco ni teniendo el arco sin arquero ¿Cambió la pelota, cambiaron mis pies? Pues no, cambiaron solamente las circunstancias. Entonces en mis relaciones sociales, hay veces que me salen todas bien, como aceitadas, pero otras veces no logro conectarme ni con mi esposa o mis hijos. Antes me asustaba porque creía que estaba entrando en un retroceso, mas ahora sé que es natural y dejo que las cosas fluyan por sí mismas.

-Hay días y días y momentos, es algo incierto, uno no se puede controlar y las cosas pasan, pienso que necesitamos un apoyo, ya que nadie comprende ese momento, un instante, un minuto, y ese retroceso es tan natural, pero a veces cuando necesitamos estar activo es un mural tan duro, que no sabes que hacer y donde correr o sentarse.

-Creo que también depende de la confianza, tolerancia, paciencia y empatía que puedan tener contigo. También depende de cómo te sientas emocionalmente aquel día, si tienes ganas o no. Participan diversos factores en realidad.

-Claro cuando una persona me trasmite confianza puedo ser yo y actúo con naturalidad y no siento la necesidad de preocuparme por esconder u ocultar nada de mis aspectos.

-Me sucede que puedo controlar una conducta por un tiempo determinado, por ejemplo, puedo ponerme a conversar en forma natural, pero me canso y doy alguna excusa para retirarme; o que entro en depresión y la controlo por un par de días, pero vuelvo a la misma situación. No puedo sostenerlo por mucho tiempo, y lo que hago es aislarme, apartarme cuando creo que las cosas se van a salir de control.

-Todo depende del contexto, de muchos factores tanto internos como externos, hay veces en que me sale todo muy fácilmente y otros ni por más que quiera no resultan como supuestamente han de resultar.


Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre planificar una conversación:          


-Algunas veces trato de planificar lo que voy a decir en una conversación, pienso: “Hablaré sobre esto, luego sobre este otro tema, pero llegado el momento, no encuentro el instante adecuado para introducir esa conversación y termino diciendo poco o nada de lo que había pensado, y termino frustrado.

-Una conversación por lo general es lo opuesto a un plan, aunque yo también la planifico.

-A veces planifico una conversación. Para evitar eso intenta ser tú quien inicie la conversación.

-Si me pasa también, supero esas situaciones con humor empezando a reírme de mi misma en público, y hablo en voz alta de lo que debería haber dicho y no dije...si al otro le interesa se involucra, si no se va.

-A veces pienso en contar cosas que me pasaron durante el día, pienso como lo diré y llegado el momento no sé cómo empezar y termino quedándome callada.

-Si me sucede también. Planeo la conversación, y luego me bloqueo y no sale como esperaba.

-A mí también me pasa, aunque yo lo hago para hacer distintas posibilidades de lo que puedo decir o hacer pero no tengo que hacerlo estrictamente porque como dices llegada la hora de hacerlo es bien distinto.

-A mí siempre me sucede.

-Usar técnicas de PNL para girar la conversación es útil en esos casos. Recomiendo mucho leer sobre ese tema.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:
Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger: