viernes, 1 de julio de 2016

Experiencia de vida de Erick, un adulto con el Síndrome de Asperger.






Síndrome de Asperger, Trastorno del Déficit de Atención (TDA) Impulsivo -Hiperactivo, Dislexia y Dislalia es el diagnóstico que el psiquiatra dio cuanto tenía 26 años, al hablar con el psiquiatra sobre las implicaciones y síntomas de cada una de las condiciones que me diagnostico, fue encontrar un sin fin de respuestas que llevaba mucho tiempo buscando, posteriormente, al platicar con mis papás y confirmar que desde que me llevaron con el primer psiquiatra, ellos tuvieron conocimiento de ello, a lo cual me surgieron como dudas:
¿Por qué demonios no tengo, ni tuve, muchos de los comportamientos arquetípicos y estereotípicos de mi condición?
Si se supone que los niños con mi condición son poco menos que odiados. ¿Por qué la gente se expresaba muy bien de mí?
¿Por qué nunca recibí atención especial?
¿Por qué no tuve tantas broncas para socializar?
Las respuestas llegaron de forma simple y rápida, mis papás al saber el diagnóstico, antes de hacer drama y escándalo, que por supuesto llego un momento en que sí lo hicieron, preguntaron sobre los síntomas e implicaciones de tener Asperger y TDA, Impulsivo - Hiperactivo, al escucharlos mi papá lo único que vio fueron cualidades y un pretexto ideal para enfocarme al conocimiento; por su parte, mi mamá vio un reto y un sin fin de posibilidades.

Mis papás desde que yo estaba chico me enseñaron a ver y percibir todo lo referente a la ciencia, la tecnología, el arte, en pocas palabras, todo aquello que implicara conocimiento como un placer y un gusto, y al ver que la idea me fascinó y cada vez fue aumentando mi curiosidad, me enseñaron a leer y escribir a muy temprana edad, además, de exigirme un habla correcta para manifestar y expresar mis necesidades, deseos e  ideas, así como, todo aquello que me ocurría, generando así un nexo de confianza que se mantiene hasta hoy.


Interpretación de Pedro, puesta en escena: La Promesa”, adaptación y dirección: Jesús Mena, Compañía: Zenith Teatro; Cd. de México Noviembre 2012.

La disciplina, la exigencia, el cumplimiento y acatamiento de las normas establecidas en casa fue otro punto relevante en mi formación, aquí viene un tema polémico y escabroso, sí, escabroso y muy polémico, para mi gusto absurda y estúpidamente polémico y escabroso donde, como yo les llamo: los “débiles de cerebro víctimas de la vida y del amors” suelen escandalizarse y rasgarse las vestiduras, mis papás, especialmente mi mamá, como parte de las medida disciplinarias incluyeron las reprimendas físicas, conocidas coloquialmente como golpes, y sí, yo, y muy bien ganados por mi terquead y necedad de romper toda regla que se me ocurría, me lleve muy buenos cachetadones guajoloteros (bofetadas), pero, repito fue por andar de rebelde sin causa y querer oponerme, sin razón lógica sino por mero capricho, a un reglamento, y claro esta, mis papás por el  amor que siempre me han demostrado y con el afán de corregirme y ahorrarme problemas, con todo el dolor de su corazón, tuvieron que recurrir a estos métodos, que yo hoy en día agradezco enormemente.
Hago una aclaración: estoy completamente en contra del maltrato y la violencia en cualquiera de sus formas, pero, sí considero que una nalgada a tiempo, cuando resulta estrictamente indispensable como medida disciplinaria, suele ser de ayuda. Repito en mi caso mis papás lo hicieron por mi bien, y dadas las consecuencias, así fue, me beneficio mucho, dado que además de la disciplina, mis papás, siempre me exigieron cumplir altos estándares en todo lo que yo hacia, y si no se alcanzaban dichos estándares platicábamos, se analizaba lo ocurrido y se generaba una estrategia donde ellos eran mi principal soporte.
El nivel de exigencia y la disciplina experimentadas en casa se complementaron perfectamente con las experimentadas en la escuela, ya que, la escuela donde estudié la primaria y secundaria (de los 5 a los 14 años) el nivel de exigencia de igual forma era muy alto, lo cual me llevo a exigirme mucho y nunca conformarme con poco, sobre todo en el rubro intelectual, situación que hoy en día es un dolor de cabeza para muchos de los neurotípicos con los que convivo, especialmente para mis hermanas. Además de alimentar mi perfeccionismo e insatisfacción con el resultado, debo decirlo nunca estoy satisfecho con un resultado por muy bueno que sea, me dio: un carácter muy fuerte e inquebrantable, que aún en mis estados de máxima ansiedad y depresión me hace sacar la casta y salir adelante, aunado a un autoestima alta y autoconcepto bueno y correcto, lo que me ayudo a nunca ser víctima de bullying, sí lo viví y claro que por supuesto que lo ejercí y en muchas ocasiones llegue a sentir un enorme placer al ejecutarlo, en gran parte porque, al igual que mis papás, mi familia paterna ha sido pieza fundamental y clave en mi vida, mis primos y tíos me decían: “Si te pegan que te den el primer golpe, pero, si no te defiendes, cuando llegues entre todos te masacramos”, y como me enseñaron a defenderme y atacar, y para evitar la “masacre” me defendía y atacaba, y como desde muy chico entendí las implicaciones del estereotipos y los arquetipos, entonces, nadie pensaría del niño más bajito de la clase y con excelentes calificaciones y un comportamiento intachable; claro esta a mis papás les contaba la verdad, y por supuesto, me llamaban la atención.
Mis papás y mi familia paterna, como parte de la exigencia y la disciplina, me enseñaron a controlar ese instinto maquiavélico mío, así como, conductas como mi temperamento, mi retórica, las estereotipias, que si bien, cuando las hago pasan inadvertidas, facilitándome las cosas cuando se trata de interacción social, lo cual lo agradezco, porque mi hacer profesional implica mucha socialización, a tal grado que el estrés y la ansiedad son una constante y aunque muchas veces tengo ganas de explotar me controlo y todo fluye, dentro de lo posible, bien, sobre todo cuando tengo que colaborar con gente, que bajo mis estándares, son unos descerebrados. Cuando el estrés y la ansiedad alcanzan sus topes más altos, recuerdo los momentos previos, cuando de pequeño, a las salidas, ya fuesen de recreación o por vida social, primero mi mamá se sentaba me tomaba por los brazos advirtiéndome como debía comportarme y las consecuencias de no hacerlo, acto seguido, cuando estaba por abordar el automóvil mi papá volvía hacerme la misma advertencia, y por conciente de las consecuencias si no me comportaba según lo instruido, cuando me comportaba según las instrucciones dadas al regreso en casa ambos me felicitaban y hablaban de mi buen proceder; eso me ayudo mucho para que hoy en día cuando tengo la obligación y necesidad de socializar acepto la situación, ya cuando termino, y si el estrés y la ansiedad son altos, hago algo que me ayude a liberarlos y mantenerme en mi centro.


Agradecimiento obra: “Nue Bleu”, escrita por: Erick Orrante, Dirección de Escena: Fernanda Caballero, Erick Orrante & Ricardo Rocha; Cd. de México Marzo 2015.

El aparente control de las conductas propias de tener Asperger y TDA, si bien, ha sido una herramienta que me ha ayudado en los procesos de socialización y por ende en mi desarrollo profesional, por mis aficiones y personalidad asocial, tengo pocos, pero, muy buenos amigos, por supuesto que soy muy elitista y gusto de rodearme de gente especial, raros para los demás. ¿Parejas, noviazgos? Ya estoy harto de ello, más vale solo que mal acompañado, generalmente, una pareja exige se le dedique una cantidad de tiempo en la que, según sus absurdas e incompetentes mentes, debo escuchar todas sus ridiculeces y decirles que sí a todo, aunado a ello tengo la obligación de entenderles a la perfección, lo cual hago y es una de las razones de mi hartazgo, pero, se niegan a entenderme y comprenderme, por eso tome la decisión de no buscar ni preocuparme por una pareja, si llega y cumple con todas mis expectativas con mucho gusto y si no me abstengo y sigo soltero, sin compromiso, solo y feliz.
Alguna vez alguien me pregunto sobre si me gustaría tener hijos y respondí que sí, a lo cual me cuestiono sobre, desde su perspectiva, una enorme incongruencia: ¿Cómo pienso tener hijo si no quiero tener pareja? Simple y sencillo, toda mi vida he hecho las cosas como he querido, repito, gracias a que mi familia me enseño a pensar, razonar, lo cual como Aspies es como respirar, y sobre todo a investigar y ser creativo, es decir, buscar la eficiente y óptima cobertura de necesidades a partir de las condiciones dadas, en mi caso: deseo hijos, pero no pareja, ya tengo claro que hacer sobre todo porque que quiero que mis hijos sean como yo, que cuando nazcan tengan TDA y Asperger; situación que en una ocasión fue causal de termino de un proceso de cortejo, comparto la experiencia: hace cinco años un amigo me presento a alguien, empezamos a salir con la idea de conocernos y ver que pasaba, en cierta ocasión, y dado que ambos gustamos de ejercitarnos, decidimos ir un lugar donde pudiéramos hacer ejercicio, y dado que era temporada vacacional, había niños corriendo por todas partes, entre esos niños había un grupito que mostraba rasgos de TDA y Asperger, dado que yo estaba haciendo ejercicios propios del ballet y la gimnasia artística los niños se me acercaron con la idea de que les enseñara, a lo cual muy gustoso acepte, luego de terminar la rutina, los papás de los niños mencionaron que fueron diagnosticados con TDA y Asperger, luego de platicar y hacer de nuevos amigos, debo decir que al día de hoy mantengo contacto y amistad con los niños y sus papás, pero, mi cita me salió con que odia a los niños así, sus palabras fueron: “¡Odio a esos escuincles que no son normales!”, acto seguido, hice mención de mi diagnóstico, obvio se sorprendió, y determine que lo mejor, dado su sentir hacia los niños con TDA y/o Asperger, y que en caso de haber hijos, sobretodo varones serían así, lo mejor era quedar como amigos y ya, y de ahí no he vuelto a saber nada de ella, para mí fue una revelación ese hecho, a partir de ahí grito a los 4 vientos, con total y absoluto cinismo y orgullo que nací con TDA, Impulsivo – Hiperactivo, y Síndrome de Asperger, decidiendo de igual forma hacer lo que estuviese en mis manos a favor de cambiar los paradigmas de dichas condiciones, principalmente en los niños y sus padres, que vean estas condiciones como los dones maravillosos que sí son.
 Afortunadamente las profesiones que decidí ejercer me permiten cumplir con esta meta, la historia de mi hacer profesional, resulta demasiado surrealista, desde los 7 años decidí tomar al diseño como mi profesión, pero, como suele pasar en la vida, pasan cosas que nos cambian los planes, y en mi caso no fue la excepción, a los 19 años ingreso a Kumon, para quien no sepa, Kumon es un método japonés de matemáticas, bueno, luego de 5 meses me posicione como el alumno más avanzado del centro al cual pertenecía, 4 meses después me entero que soy, en México, el alumno más avanzado a nivel nacional, los instructores del centro me proponen convertirme en asistente de centro, acepte y así empece mi camino en la enseñanza de matemáticas, a los 22 años, empiezo a trabajar en empresas como diseñador, continuando mi hacer como instructor de Kumon; olvide mencionar que desde pequeño y gracias a mi gusto, afición y práctica de la danza (clásica, moderna, contemporánea y tap), gimnasia artística y el canto, empecé hacer teatro, pero, a modo de hobbie, a mis 22 años, el teatro seguía siendo un hobbie, la docencia era una profesión paralela que en algún momento dejaría, y el diseño era lo máximo en mi vida, al concluir Kumon, soy el primer mexicano en culminar dicho sistema, y de dejar la docencia por un par de meses, me percato que amo la docencia y la convierto en una más de mis pasiones, así que para ese entonces, con 24 años cumplidos, por convicción comienzo a ejercer el diseño y la docencia, principalmente de matemáticas.


Interpretación de Ángel Negro, muerte de Vendedora, canción Recuerdo, obra: “La Vendedora de Fósforos”, adaptación y dirección de escena: Jesús Mena, Musicalización y Co-dirección Vocal: Erick Orrante, Co-Dirección Vocal: Benjamín Christian, Compañía: Zenith Teatro; Cd. de México Diciembre 2012.

Decidido a ser docente y diseñador, me retiro del teatro, según yo con la idea de nunca volver a pisar un escenario; en octubre del 2008, con 28 años, me trague mis palabras, volví al teatro, antes de retomar mi hacer como actor, me dio por convertirme en terapeuta holístico, enfocándome impartir cursos y talleres sobre autosanación, gracias a ello contacto con la compañía de teatro que catalizo mi regreso al teatro, pero, no fue sino hasta el 2009 que hago casting para una serie de TV, que nunca se transmitió, pero, cuyo piloto se puede apreciar en Youtube en cinco partes: 
Luego de cumplir con el primer llamado de grabación, me decido a también ejercer la actuación, hasta aventarme a más cosas que es lo que hoy en día hago:
Diseño: industrial (muebles y objetos), moda, textil, de imagen, de vestuario, escenografía, gráfico, editorial, publicidad.
Teatro: actor, cantante, bailarín, dirección de escena, coreógrafo, director vocal, productor.
Escritor: libretos y guiones para teatro, cine  y televisión.
Docencia: matemáticas, física, historia, dibujo, comunicación gráfica, lecto-escritura, diseño.
Aunque pareciera que mi vida laboral es muy glamorosa no es así, dado que hago las cosas bajo mis propios términos, y voy completamente alejado de aquello considerado como aceptable y adecuado por “expertos”, la “industria” y la sociedad, todo lo hago de forma independiente y con todas las complicaciones que conlleva, pero, con la firme convicción que todo llegará a buen puerto, mientras toco las puertas que sean necesarias para lograr que mis proyectos sean una realidad al nivel que quiero y deseo.

Pelear y luchar o ceder y deprimirse ante la desgracia, han sido las opciones que desde los 15 años me he planteado cada que estoy por emprender algo nuevo, cuando decidí cambiar de escuela, dejar aquella que para mi mamá y mis hermanas era la ideal, por aquella que para mí me pareció la más adecuada para mis deseos y necesidades, al platicarlo con mi papá, me dijo: si sientes y consideras que es lo mejor hazlo, corre el riesgo, conciente de todas las consecuencias que esa decisión conlleva e implica, decidí seguir mi instinto, hacer lo que yo consideré mejor para mí, las consecuencias… con mi mamá y mis hermanas las peores, a la fecha, no dejan de molestar con eso, para mí, la mejor opción, porque aprendí mucho en el proceso, sobretodo a lidiar con las emociones, del cambio de escuela a mi ingreso a la universidad fueron años de tolerar y soportar el repudio y constantes discusiones con mi mamá y mis hermanas, además de los comentarios falsos y mal intencionados que mis hermanas hacían de mí a mis papás, esto, claro que me hacia sentir mal y me genero fuertes depresiones, pero, nunca permití que esos sentimientos y emociones afectaran negativamente mi proceso académico y todo aquello que no tenía nada que ver con la casa, toda la ira y la tristeza la use como motivación para hacer muchas cosas, lo que sigo aplicando hasta el día de hoy.


Personaje de comic, en proceso de producción, Idea original y viñetas: Erick Orrante

La familia, si de chico fue un gran apoyo, de adolescente y adulto, en específico mi mamá y mis hermanas, es un constante reto a vencer; como suele pasar, mis hermanas y yo desarrollamos traumas y demonios creados a partir de victimizarnos, algo muy común en los seres humanos, por las creencias sin sentido surgidas en nuestras mentes, en mi caso a los 21 años comencé a entender y aceptar mi responsabilidad en esas situaciones o hechos que desde mi estupidez y postura de víctima, caso contrario a mis hermanas que al día de hoy siguen completamente instaladas en ese papel, lo que ha generado un distanciamiento y lo peor de todo, ambas continúan en su eterna actitud de lanzar cuanta basura pueden inventar sobre mí ante mis papás, esa parte la resolví aceptando e ignorando la situación, sé que ambas seguirían, hasta que deseen ser responsables de su vida, buscando fregar y hundir a todo aquel que busque ser feliz, y al igual que cuando tenía 15 años, me concentro en alcanzar mis metas, superando y aprendiendo de cada reto que se me ponga enfrente.
El síndrome de Asperger, según lo he comprobado, puede convertirse en un lastre, una maldición o un don. ¿Cómo convertir el Síndrome de Asperger en un don? Sencillo y simple, hablamos de un elemento clave en la comunicación: la semiótica, osease, la interpretación de un signo ó símbolo; es decir, partamos de los síntomas, cada uno de ellos son simples palabras que poseen un significado académico, el cual, podemos calificarlo como negativo  o positivo, pero, cada quien posee la libertad de adjudicar los simbolismos que se desee.

Durante mis casi 35 años, por el simple hecho de haber nacido con Síndrome de Asperger y TDA, he tendido malas experiencias; de igual forma, haciendo uso de los síntomas, para mí cualidades, de ambas condiciones, también he tenido muy buenas experiencias de vida, ya sea en el campo personal como profesional; para quienes buscan y desean seguir lo socialmente correcto, la forma en que hago y he hecho las cosas les resulta ilógico, dado que me alejo completamente de  los puntos de confort donde, al final del día, se busca la dependencia hacia una persona o una institución.
El camino que me trazado, si bien ha sido algo complicado y complejo, también ha sido divertido y muy gratificante. Si bien, para hacer muchas de mis locuras he tomado el Asperger y el TDA como justificación o mero pretexto, también como argumento ante la necesidad y el deseo de lograr metas y objetivos que impliquen el logro de mi felicidad.