sábado, 22 de agosto de 2015

La Comunicación (Tercera Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.



Cuando no se es una persona neurotípica, resulta un gran esfuerzo poder adaptarse y tratar de comunicarse como el común de la gente lo hace. Cuando uno no sabe que tiene el Síndrome de Asperger es difícil comprender el por qué nos cuesta la comunicación con algunas personas, y aunque nos esforcemos por relacionarnos con los demás, resulta desgastante tratar de estar siempre adaptándose cuando quienes nos rodean no hacen el mismo esfuerzo.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

 Sobre el lenguaje formal:


-Cuando era niña y en la adolescencia lo utilizaba sin darme cuenta, era algo normal, pero un día una maestra se burló de mí en frente de toda la clase y desde ese momento intente utilizar un lenguaje más “común”.

-Hasta los 23 años tuve un lenguaje extremadamente formal, pero a la gente se le hacía raro que no dijera groserías; además tenía problemas con la ira, yo explotaba de vez en cuando, así que observé que decir groserías y vulgaridades me ayudaba a desahogar la ira. Hasta el día de hoy hablo así por esa razón.

-Tengo un lenguaje acorde a mi nivel intelectual, pero tengo un lado oscuro que apareció siendo seguidor de mi equipo de fútbol, y el constante roce con sus hinchas, que entre otras cosas son los más groseros de mi país, hizo que cuando iba al estadio, me transformaba y aparecía el lenguaje soez.

-Eso mismo he hecho yo los últimos años para poder ser mejor aceptada y encajar en mis círculos. Pero esto me ha llevado hasta este punto, en el cual tampoco soy yo misma, y es peor no encajar con uno que no encajar con el entorno. Yo embrutecí mi comunicación verbal y me obligue a ser superficial en mis intereses.

-Yo también puedo ser vulgar...De hecho vivir en pleno centro del DF me ha enseñado el lenguaje más básico.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Yo antes tenía un lenguaje muy formal y pedante, pero a los 15 años llegué a un colegio donde me comenzaron a amenazar de muerte ya que pensaron que yo era una persona con más recursos económicos  y arribista. En las noches pensaba como es que lo iba a hacer para defenderme, me angustiaba mucho pensar que me podían apuñalar, ya que no decía garabatos tampoco. Practicaba pensando en lo que haría, hasta que un día, cuando el profesor salió de la sala, uno de ellos me tomó del pelo, me puso contra la pared y me puso un cuchillo en el cuello, en ese momento en vez de entrar en pánico, lo miré con cara de “perro con hambre”, tal como ya había practicado, y le dije: "Suéltame el cuello ctm o te voy a sacar la #$%/$##..." El tipo quedó en shock, era la primera vez que me escuchaban decir un garabato, el tipo me soltó del cuello, me sacó el cuchillo, me dio la mano y me dijo: "Eso era lo que estaba esperando", desde ese entonces aprendí a utilizar los garabatos de manera más habitual y cuando entro en ira el “tano pasman” queda chico, pero es más por un asunto de supervivencia, no me gusta, pero siento que quedé marcada y ya es algo que no puedo cambiar.

-Soy consciente de que a menudo utilizo un lenguaje demasiado elaborado, tanto en expresión oral como escrita, palabras que otras personas no conocen, etc. Para conseguir una comunicación mejor intento hablar con la gente en un tono desenfadado y utilizando jerga "normal" ¿Qué ocurre? Que modular eso es muy complicado y suelo pasarme, o acabo hablando una mezcla de lenguaje bajuno con palabras complejas, o hablo como si me hubiera criado en el Bronx.

-Yo crecí en un barrio un poco difícil y aprendí muy bien la jerga de mis primos, lo que me costó fue al revés, cuando fui a trabajar y tenía que encontrar mi tono moderado, parecía una mala puesta en escena de Hamlet: "Sí, pues mi parecer, estimado señor, es que usted está errando" y terminaba expresando (según me decían) un orgullo falso de una alcurnia falsa. Ahora me río pero tardé unos 10 años en descifrar un punto medio.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre el mutismo selectivo:


-Soy de esas personas que le cuesta bastante dirigirse a ciertas personas. No hay un patrón que pueda identificar que tengan ellas en concreto como para idear estrategias y evitarla, o tal vez sí. En el día a día veo personas que me generan una sensación de inhibición y a veces me preocupa la idea de tener que encararlas por algún motivo. Compañeros de la facultad, algunos profesores, algunas personas del barrio, etc, etc, etc. Si tengo que hablarles, simplemente me quedo mudo y me agarra una ansiedad por dentro que lo único que atino a pensar en tales casos, es una estrategia para huir de esa presencia. Así he conformado a lo largo de mi vida una construcción de una personalidad 'proactiva' para con quienes siento empatía y otra 'evitativa' para con aquellos que me inhiben. El problema sucede cuando tengo que estar en un grupo de estudio, donde uno de estos sujetos inhibidores está presente. O más jodido es, cuando tengo que rendir un exámen final, y uno de los profesores produce esta misma reacción en mí. Quedarse callado en esta instancia es FATAL, así que una estrategia que opto cuando uno de los profesores que toca darme el exámen es así, digo que estoy descompuesto y me retiro. La providencia, con su infinita bondad, luego me ha puesto profesores con los que me puedo relacionar más libremente.

-Me pasa mucho, e inconscientemente, sucede en cada momento; incluso hasta en las personas neurotipicas y/o de temperamento sanguíneo también se puede apreciar. Tenemos conversaciones quizá insustanciales, pero luego ya se tornan más emocionales o como se dice del “vacilón”, cosa que un Asperger escasamente mantiene conversaciones de ese tipo, o si pretende mantenerlas, tiende a no caer en gracia y ser alineado en el grupo.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Me pasa con bastante frecuencia, sobre todo con profesores de carácter fuerte, prefiero evitarlos y mantener la mayor distancia posible a toda costa.

-Yo también soy mutista, porque solo le hablo a las personas que me dan “luz verde”, los que me ponen cara dura o me ignoran, no les hablo para no hacer spam personal.

-A mí me pasa mucho que tras tantos años estudiando a la gente ya reconoces a primera vista su temperatura emocional y las tipologías de comportamiento simplemente por su forma de peinarse, vestir, sus gestos corporales; de una forma intuitiva, sin razonarlo. No es que te fijes conscientemente en ello, sino que se ha incorporado a la empatía y lo noto sin más. Eso me causa que sienta a veces aversión a priori con personas que pienso que van a ser hostiles en cierta manera. Yo soy hipercrítico hasta extremos insospechados y tengo confianza plena en los prejuicios que hago. Si intuyo que alguien es incompatible o perjudicial potencialmente mantengo una distancia desde el segundo 0. Y al contrario, soy receptivo si la sensación es positiva. Cuando era más joven a veces miraba al suelo porque me resultaba doloroso ver el sufrimiento y tristeza que acumulan los rostros de las personas en general, ya que lo empatizaba mucho. Pero en general me afecta emocionalmente ver la crueldad o la frivolidad por ejemplo en las personas si al mirarlas me da la impresión de que son así, al igual que a cualquiera le afecta ver a un individuo con pinta peligrosa en un callejón oscuro.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre si nos perturba que nos llamen por teléfono:


-A menudo sí. Pero me perturba mucho más tener que llamar yo periódicamente. Hay otro punto: No soporto escuchar hablar por teléfono. Un poco sí, pero cuando la conversación es larga me altero bastante de escuchar hablar y me siento algo violento emocionalmente. Creo que es parte de mi misofonía.

-Siempre me irrito cuando suena, aunque si cojo y conozco quién es, me alegro, pero no estoy mucho, no me gusta nada el teléfono, ni que me llamen, ni mucho menos llamar, solo cuando no queda otro remedio...

-Me molesta y arruina el día, solo les contesto a mis padres. Solo uso el teléfono para Facebook, whatsapp y twitter.

-En mi caso me dicen que siempre contesto bravo, pero no es para menos ya que estoy concentrado haciendo cualquier cosa y entra la llamada a interrumpir.

-A mí sí me perturba. Si no sé quién es, jamás respondo.

-Detesto usar el teléfono, me provoca demasiada ansiedad ya sea responder o hacer una llamada, y lo peor es que para mi desgracia, por mi trabajo dependo del teléfono, y ni modo debo armarme de toda la tolerancia y paciencia que puedo para usar el teléfono.

-A mí nadie me llama, pero en mi trabajo, si me marcan constantemente, me da ansiedad y siento nervios, como desconcierto.

-Sí me perturba, no contesto si no conozco el número. Y me siento muy mal con llamadas inesperadas de personas que conozco. Necesito prácticamente que me avisen que me llamarán. Pero lo peor de todo es cuando llaman del banco o de alguna encuesta y contesto sin saber, no sé cómo ser cortés y cortarles lo más rápido posible.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Solo con muy pocas personas hablo. Solo contesto a unas pocas personas, si no conozco el número no. A mí me causa ansiedad porque no puedo concentrarme en el ruido que está detrás de la otra persona, más el que está de mi lado, es algo muy confuso no puedo ver todo al mismo tiempo. Me saturan tantos sonidos simultáneos. Cuando había teléfono en mi casa, cada que timbraba era un martirio para mí; me ponía ansioso, nunca contesté, me daba miedo. Mi hermano mayor está lejos, en otra ciudad, pensaba que no quería hablar con él. Cuando vino de visita vio que de verdad no uso celulares ni teléfonos; hasta hace unos meses tengo un celular, solo lo uso para face y whatssap, pero igual con muy pocas personas de mucha confianza y que conozco; aun así no contesto siempre, mi familia se molesta porque nunca contesto. Una de las maneras que tengo para que no me cause ansiedad, es que el timbre es un solo muy cool de guitarra, pero espero a que termine y contesto XD.

-A mi recibirlas no me causa mucho agobio, pero a veces no tengo ningunas ganas de hablar y lo dejo sonar. Pero tener que llamar yo, sí me agobia. En el trabajo ha llegado a retrasarse mucho, pero me entreno para acostumbrarme a verlo con naturalidad.

-Tengo una estereotipia cuando atiendo el teléfono, me pongo inquieto, me muevo de acá para allá y me golpeo leve y constantemente con el brazo disponible en la cadera.

-Me agobia DEMASIADO, mi esposo siempre contesta el teléfono, y me molesta cuando me toca hacerlo.

-Si hablo con una persona que me agrade, no me perturba; si no es así, busco la manera de que la llamada termine pronto. También me irrita tener que contestar el celular si estoy en un bus.

-No me irrito porque lo tengo en vibrador. No soy tan comunicativa, hablo poco.

-Me agobia que llamen al celular cuando por ejemplo estoy en un lugar público. Me da verguenza hablar en voz alta. Yo soy más de esos que prefieren los mensajes de texto.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Me he acostumbrado más a recibir llamadas de otros, total nadie me llama y ni espero que lo hagan.

-Si me llaman al celular cuando voy en un vehículo público, lo ignoro. Y para que no suene fuerte, lo pongo en modo vibración.

-Más me perturba tener que llamar.

-Por eso no uso celular en la calle, no me agrada que suene y sea una llamada. Vivo a más de 1.800 kilómetros de mis 3 hijos mayores y las pocas veces que me han llamado y hemos hablado, no sé qué decirles, es horrible, me angustio, y si debo llamar a quien sea, hago todo un ritual anoto todo lo que debo decir, luego lo leo un par de veces y con la hojita de papel a la vista llamo.

-Me molesta mucho cuando suena el teléfono, me saca de mi actividad y cuando quieren que altere mi planificación me molesto aún más. Generalmente lo dejo olvidado en la casa o se me apaga cuando hago cosas muy importantes, lo ignoro.

-Últimamente sí me perturba, jejejeje, tanto que me llamen o me visiten de golpe, prefiero que me avisen con anticipación, aunque suene incongruente. Que me llamen varias veces para decirme que ya van llegando, me genera más estrés, yo les pido que me llamen 2 veces, una cuando van saliendo de sus casas para darme una idea en cuanto tiempo llegaran a la mía y cuando ya se encuentran afuera, aunque me genere estrés.

-Me sobresaltan las llamadas, prefiero los mensajes y tener el celular en modo vibrador. En un mes mis conversaciones llegarán a 2 o 3 minutos, al año no llego ni a media hora.

-Me perturba que me llamen o llamar, sólo lo contesto a veces, por si me llaman a alguna entrevista de trabajo. Odio el teléfono, no me explico cómo la gente puede hablar tanto y ni siquiera temas importantes. Odio escuchar conversaciones telefónicas o que la gente escuche lo que hablo yo.

-Sí, es cierto, yo ni siquiera contesto. Nunca pensé que hubiese tantas personas que sintieran y reaccionaran igual que yo con esto de las llamadas telefónicas.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre la comunicación virtual:


-¿Quién no se ha sentido sumamente aburrido cuando está en facebook o whatsapp, y quiere buscar conversación con alguien, pero simplemente te dejan visto o no te responden, pese a que están en línea? Realmente antes pensé que para un aspie o un TEA, las redes sociales iba a ser una manera alternativa para sociabilizar, pero la verdad es casi todo lo opuesto, así como conocer cara a cara. Me da la impresión que, porque aun por inbox, si buscas la conversación con un amigo o un X persona que quieres entablar amistad, si nota tu calidad de conversación "plana" y típica de un aspie, asume que, aun así en la realidad o virtual, igual quedas como un “bicho raro”. Me frustra realmente, que teniendo contactos (no muchos) en whatsapp o en facebook, cuando quiero conversar con alguien, pocas conversaciones interesantes aparecen o duran muy poco. Por querer compartir mis intereses, he estado sintiéndome vacío o quizá he estado dando miedo a quienes he buscado el habla.

-Me la paso ocupada en mis cosas, las pocas largas e interesantes charlas que tengo por chat, es cuando los “astros se alinean”,  y la verdad que le aplico el “visto” a muchas personas. Si lo piensas bien, una persona que está todo el tiempo disponible para charlar, no tiene cosas interesantes para hablar, ni tiene vivencias interesantes que contarte, ni intelectuales; si se la pasa chateando todo el día, no tiene tiempo de cultivarse. Yo prefiero conversaciones aisladas pero intensas. Lo que puedes hacer, es buscar un par de contactos escogidos y planificar un horario para hablar. Si no se pueden, por x razón, encontrar, se avisan y cambian el día y la hora. Si lo quieres aún “más aspie”, pueden proponer y planificar temas. Así lo hago con algunas personas.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Sinceramente me carga un poco que me manden whatsapp o mensajes para conversar,  y para que hablar de " chats" ¡Ni pensarlo!!! Lo tengo bloqueado, ya que me obliga a seguir una línea directa de conversación que a veces no quiero tener o no tengo tiempo o me aburre después de un tiempo.

-Necesitas el intercambio de una conversación viva, donde las ideas que se puedan plantear se expresen en el mismo momento que las generas, poder discernir, debatir, comentar, compartir de forma viva, orgánica. Necesitas el intercambio social, no solo la respuesta.

-Creo que como cualquier plática en directo o virtual, lo que importa es el contenido y los temas.

-De cada 20 aspies, 1 puede coincidir en intereses, y aun así, si eres “Doctor Spock y encuentras a otro vulcano”, no quiere decir que te vas a poner a hablar con él cada vez que te lo encuentres. Es mejor un buen libro, ver un documental que una mala charla. También puede ser mejor algunos minutos interesantes (y quizás dejar con "ganas" a la otra persona) que horas de charla que al final puedan resultar aburridas. Claro que si se da una buena charla por un buen tiempo, tampoco está mal.

-Yo por eso ya voy a cerrar Whatsapp, me frustra que me agreguen a grupos en los que no entiendo la temática y todos platican o escriben cosas que no me interesan, y menos su vida personal. No puedo evitar a veces ser cortante y llamarlos "estúpidos" porque sus conversaciones me parecen muy idiotas. Intenté usar Line, Weechat, zello, etc, pero en todas fracasé, sólo me gusta comunicarme por twitter o mi blog, facebook no podría cerrarlo, está vinculado con las cuentas de mi trabajo, así que es prioridad para contacto, porque en realidad tampoco nadie me escribe ni espera que yo le escriba, así ¿Qué caso tiene?

-Una de las cosas de la vida que me producen ansiedad, es la espera de respuesta en una conversación o un asunto de trabajo, también el nulo interés por los problemas políticos que vivimos en Venezuela, o la falta de perspicacia de las personas a la hora de analizar la situación. Soy obsesivo y me enfermo de la mente cuando soy ignorado, no puedo pasar la página y dejar las cosas atrás.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Algunas personas les disgusta recibir mensajes privados de la gente en general, y es algo totalmente respetable. Y es probable que quiera aislarse lo cual también lo es.

-Qué difícil es chatear y que entiendas casi todo de forma literal, y que la otra persona, encima, te malinterprete por explicarle las cosas y por uno utilizar palabras rebuscadas. La otra persona piensa que lo estás tratando como un ignorante.

-Eso pasa mucho y más por chat. Se pierde el lenguaje no verbal, aunque nosotros no percibamos mucho o nada el lenguaje no verbal, si lo trasmitimos de forma inconsciente. Cuando el receptor no puede captar esto, pasan muchos malos entendidos.

-La gente que te conoce, y a la que le interesas, te va tomando como eres, y no da más que para risas. De los que no lo entienden nunca, sirve de filtro, nunca van a querer entenderte. Es una buena forma de diferenciar a la gente que merece la pena de la que no.

-En ocasiones me tachan de antipático  pues al igual que cuando estoy en persona, no sé decir algunas cosas y pues en texto siempre es más fácil malinterpretar.

-Cada vez que me pasa eso, lo único que hacen es reírse y decirme: "¡Que linda! Nunca cambies". Me pasa a veces con los dobles sentidos.

-A mí me pasa, utilizo palabras poco conocidas porque son las que más se acercan a la imagen mental que quiero transmitir. “Tócame” con biología y agroecología y brinco con mi léxico, y para algunas personas es pedante, y les agradezco cuando me lo dicen de forma explícita, pero muy lejos de ofender o minimizar a los demás ,mi juguete fue un diccionario, tal vez a los del chat les pase lo mismo.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger: