miércoles, 9 de diciembre de 2015

Nueva Etapa: La Maternidad en el TEA

(Por Tamara Suárez)
           Hace mucho tiempo que no escribo y muchas cosas han pasado. Muchas situaciones buenas, y buenas disfrazadas de malas, ya que al fin y al cabo todas traen nuevos aprendizajes.
         Entre las bellas situaciones de la vida llego mi hija. Pensé apenas llegó que había varias cosas que debía enseñarle del mundo, que quería que descubriera, que mantuviera su mente curiosa, pero.... la verdad? En estos menos de 3 meses, ella me ha enseñado más que nadie y ha puesto a prueba mi evolución en el tiempo con respecto al autismo, a mi forma de ser.
          Debo admitir que una de las cosas que más me enojaba era la frase "tú no lo sabes porque nunca has sido madre", pensaba frente a otras personas con sus hijos, cómo es que esas mujeres no saben criar, no comprenden a sus hijos, pensaba "sólo es cosa de actuar, leer libros de crianza, son todas unas ignorantes". Pero la que más ignoraba la realidad entorno a la maternidad (y paternidad) era yo. En el embarazo leí muchos libros de crianza respetuosa, que tomé por literales y me causaron más confusión que otra cosa, otros que se contradecían, otros de dudosa procedencia, pero pocos se acercaban a lo que en verdad debo vivir día a día.
          Lo primero en aparecer durante el embarazo fue el miedo. Yo pensaba que a mi edad ya no habían razones para sentirlo, pero un día andando en automovil, embarazada de alto riesgo, donde el cinturon más incómodaba que protegía, y el automovil andaba a más de cien km por hora, me sentí vulnerable. Quizás sola no me hubiese importado, incluso no me hubiese dado cuenta, pero ahora donde otro ser dependía de mi, sentía miedo de cualquier cosa que la pusiera en riesgo. Aun no la conocía, no sabía quién era y ya la protegía.
Antes acostumbraba a caer de las escaleras, al menos 5 veces en el año, ahora sabía que no podía; incluso en algo tan cotidiano a través del miedo tomé otras precauciones. Aun hoy bajando con ella las escaleras soy muy cuidadosa.
              Hubieron otros aspectos en los que profundizaré más adelante, pero entre las cosas que aprendí fueron;
- Lograr superar los dolores del posparto, si ya me molestan ciertas texturas de ropa, imaginen cuanto me molesta un tajo de cesarea. Hoy luego de casi tres meses aun me duele cuando río.
- Cómo puede cansar el llanto del bebé a una persona hipersensorial. Es una sensación de cansancio directamente  proporcional a las horas acumuladas escuchando su llanto. Tú puedes ser una super mamá que intentas hacer todo lo posible para que el bebé no lloré, pero llega un punto en que tu cuerpo no puede seguir ese ritmo y queda el caos. Pero cuando ya era mucho, apliqué refuerzos (tapones mientras la atiendo) y así se puede superar. Bueno, por momentos, al menos para descansar.
- Aprender a comunicarme con un bebé que no sabe hablar las cosas directamente, que ella lo que más necesita es que su madre la entienda, lo que más presión para una significa, pero a medida que pasa el tiempo, entre ambas hemos ido creando un nuevo lenguaje lleno de complicidad.
- Siendo tan estructurada, aprender a que ella no tiene horarios, es impredecible, todo cambia de un momento a otro y no hay día que sea igual. Con ella hay días buenos en que sólo hay sonrisa, hablar, muchos balbuceos y paseo, pero hay otros en que recién son las 6 de la tarde y sólo quiero ir a dormir, mientras ella alega por tener que colocarse el pijama a esa hora. Acordamos que a las 8, es buena hora para ir a la cama.
- Aprender a que no puedo hacer todo sola, a que debo aprender a pedir ayuda, y lo bueno, es que el apoyo está, de la gente que nos rodea y de quienes son importantes para ella. Algo de lo que siempre estaremos agradecidas.
- Aprender a que ahora no me puedo "decompensar" como antes, yo soy su ejemplo ya que ella depende de mí. Ella requiere de mi autocontrol, de mi tranquilidad, ver que en mí encontrará seguridad y es por ello que la paciencia impera ante ella, la paciencia guardada por años pertenece a ella y es un excelente momento para ocuparla.
- Aprender que la vida sigue pero con nuevos cambios. Que ya del trabajo no llegaré a descansar, a ver tele o meterme al notebook tranquila. Ella querrá jugar, tomar teta, tendré que cambiar pañales, lavar ropa, preparar todo para el otro día, pero que al mismo tiempo sabré que habrá alguien que estará contenta esperando a mi llegada, me lo dice todo con su mirada.
- Hasta el mes y medio no tenía ni tiempo para bañarme, ni para comer y mucho menos para dormir. Hoy aprovecho los tiempos y ella ya no llora mientras escucha a su mamá bañándose, bueno, sólo pocas veces. También almuerzo mientras otros me la cuidan o la dejo en una silla mientras me mira comer, e incluso aprovecho de escuchar música en el camino mientras voy a exponer o a trabajar. Ambas, hemos aprendido durante este tiempo y aun nos queda por aprender mucho más.
- Hay veces en que llora todo el día, yo no sé qué le pasa, me siento cansada, incluso me da fiebre, le hago cariño pero sigue llorando, nos vamos a acostar y del cansancio mis ojos se cierran y me dan ganas de llorar, ella empieza a llorar balbuceando acusándome a los buhos de su móbil, frustrada quizás porque aún tiene muchas cosas que contarme pero no sabe cómo, pero entonces escucho un silencio, es ella mirándome....lo hace por segundos, me sonríe y todo se me pasa.

Ahora?, acaba de despertar, buen día.