domingo, 22 de febrero de 2015

La memoria en las personas con el Síndrome de Asperger.





Las personas Asperger tenemos buena memoria a largo plazo, podemos recordar datos de todo aquello que nos interesa, lo que puede suponer un éxito en distintas ramas de conocimiento, no así con lo que no nos llama la atención. Cuando se trata de recordar algo referido a un interés específico, la memoria es asombrosa, guarda absolutamente todos los detalles, exceptuando cuando se está bajo algún tipo de presión social, lo cual puede “bloquearnos” y no recordar nada.
El recordar mucho también puede ser un problema para algunos aspies, sobre todo si lo que recuerdan son eventos trágicos o si existe algún TOC. También recordar demasiado en ocasiones puede saturar la mente, pero en general la memoria en el Asperger nos resulta muy positivo cuando se trata de nuestros temas de interés.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Sobre la memoria:


-Mi memoria me transporta en el tiempo, es visual, olfativa, acústica y táctil, además de fotográfica.

-Tengo excelente memoria y me ayuda bastante en mi carrera, porque archivo las palabras de clases y ordeno cada parte de los procesos en mi mente. Para el último examen memoricé 50 símbolos en menos de 10 minutos, lo malo de esto es el exceso de información que me colapsa a veces y es molesto en la noche cuando tengo que dormir, porque son patrones repetitivos que trato de organizar y filtrar, sobre todo, los detalles innecesarios.

-En algunas cosas mi memoria se pasa de detallista, en otras apenas recuerdo lo elemental.

-A mí me pasa igual, es como si lo que hago o veo por interés se graba solo con nombre y todos los detalles, pero lo que no me interesa no lo puedo recordar, me cuesta. Es más, hace 3 años que vengo reprobando una asignatura, porque es de desarrollo y es de las que no le encuentro sentido para nada, considero que sobra, aun así me “la chapo” como el mejor, y aun así la vengo reprobando con 4. Lo más cómico es que solo recuerdo las pocas cosas que tiene de interesante esa asignatura y por encima. Después de olores sí, tengo muy agudo el sentido del olfato, de oído también lo tengo bueno, y los sonidos o canciones que me gustan las recuerdo, pero recuerdo las melodías, las letras me cuesta mogollón recordarlas.

-Yo no logro recordar cifras, precios. Nunca recuerdo el año de nacimiento de mis hijos. Recuerdo acontecimientos, hechos, quizás día y mes, pero año no. Mi hija si recuerda cosas que me deja pasmada. Y siempre dice: “Eso es de cuando yo tenía X años”.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Recuerdo perfectamente muchísimas fechas específicas o periodos de tiempo exactos, como cuando me preguntan de que edad murió mi suegro y yo respondo: "De cien años, un mes y trece días"; o ¿Cuánto duró mi noviazgo? Y respondo: “Cinco meses y nueve días". Pero mi memoria a corto plazo, y que no tiene que ver con números, es pésima. Puedo preguntar hasta cinco veces algo que quiero saber; me responden.. Y al rato estoy preguntando de nuevo, a menos que anote lo que pregunté y me respondieron, lo olvido.

-Yo tengo muy buena memoria y recuerdo hechos de cuando tenía 3 años con mucha frescura. Desde siempre mi familia ha estado asombrada por esto…pero hay cosas sencillas que no recuerdo, como el nombre de las personas, y debo preguntarles una y otra vez… a veces creen que me estoy burlando, pero no es así.

-Hay cosas muy banales que me dicen o debo hacer que olvido, pero algunas conversaciones me las grabo por completo al pie de la letra (es cuando entras en conflicto con los NT porque dicen: "Yo nunca dije eso").

-Se supone que los aspies tenemos muy buena memoria, aunque tenemos ámbitos en donde se nos facilita más que otros. Por ejemplo: Yo soy pésimo para memorizar números, pero en cuanto a fechas soy muy bueno. Tener rutinas por ejemplo ayuda a evocar con más facilidad, por el hecho de que es algo que sabes que haces siempre. No requiere memorizar como tal.

-La verdad mi memoria es muy selectiva, pero no tengo control sobre lo selectivo.

-Yo recuerdo lo que me interesa, si algo no me llama la atención, ni lo distingo.

-Puedo recordar hechos que ocurrieron hace años con detalles y todo, pero olvidar lo que hice hace unas horas o minutos.

-Yo siempre olvido las cosas, pero durante el embarazo el asunto empeoró y asumí que se trataba que la bebe me consumía mucho oxigeno de la sangre. Hoy luego de tres meses sigo aun peor XD siento que el Alzheimer se acerca jejeje.

-Más que nada, tengo memoria selectiva. He notado que no recuerdo a personas que solo he visto una vez, pero cuando es más presente en mi vida, ahora es imposible olvidar hasta el más mínimo detalle.

-En mi caso particular no puedo recordar lo que desayuné ayer, ni menos hoy, pero si me preguntas sobre un tema que me gusta puedo decirte los más mínimos detalles, incluyendo cosas que han pasado hace 5, 10, 15 minutos, o hace 15 años de forma natural, pero si no me agrada o no pasa por mi filtro mental, prácticamente no existe para mí.


Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Hasta dónde un recuerdo nos deja una lección de vida y hasta donde se convierte una y otra vez en un pensamiento intruso que cada dos por tres se te cruza en la mente y te causa sufrimiento?


-No sé cómo lo hago, pero en lo posible borro de mi memoria las situaciones que me causan trauma y los malos recuerdos, o eso creo. Sucede que a veces olvido que he tenido malos momentos con personas por esa habilidad y vuelvo a caer en el error de tratarlos. Creo que es mala memoria, el no asociar un rostro a una situación ¿será prosopagnosia? tiene lógica. El recuerdo de eventos traumáticos me pueden atormentar durante años, volviéndolos a vivir en ocasiones, con frustración y rabia, también los eventos tristes, como cuando en bachillerato me cambié a un liceo que quedaba muy lejos de casa con clases en la mañana y la tarde, por supuesto que al no tener amigos, pasaba las horas del mediodía caminando por la calle, recorriendo aceras extrañas, solo y obstinado hasta que era la hora de volver a entrar a clases en la tarde. Ese recuerdo me atormenta cuando paso de nuevo por esas calles reviviendo aquellos días.

-Creo que los malos momentos son para el aprendizaje, pero luego de una situación traumática, el estres postraumático, para proteger nuestra salud mental crea estas lagunas mentales, las cuales a veces vuelven o vienen disgregadas, sobre todo cuando nuestro cuerpo siente que es algo que no será fácil de soportar. De lo contrario el cerebro busca otras vías de escape patológicas, como la personalidad disociativa y la psicosis. Pero de ahí a borrarlas con una pastilla no creo que este bien, ya que quizás el cerebro se vuelva flojo y le deje el trabajo a la pastilla, la cual dudo que tenga una reacción de defensa tan rápida y podría causar un efecto catastróficamente contrario. Claro que esto solo lo supongo. Igual para eventos traumáticos existe una terapia en la cual te colocan en estado de coma inducido por un mes para que el cerebro haga su trabajo, pero evitando un mayor sufrimiento para la persona.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Cosas terribles para que no vuelvan a ser recordadas como si fuera aquél día, y más como un sueño malo y seguir adelante. Traumas y heridas que quedan para toda la vida, de esas que no te dejan avanzar. Es cuestión de uno no caer en la depresión, cuesta horrores.

-Yo no he podido eliminar mis malos recuerdos, pero evito pensar en ellos para que no me afecten.

-Yo con los malos recuerdos soy muy obsesivo, y es algo que no puedo manejar a voluntad. Muchas veces estoy haciendo algo, cualquier cosa y de la nada se me cruza por la cabeza algo negativo. Me pasa muy a menudo y aparentemente no hay un detonante externo. Hablando con psicólogos me dijeron que puede ser algo de TOC, mezclado con un rasgo post-traumático. Yo pienso que para ciertas cosas, como la que estoy relatando, debería haber medicamentos específicos. Se supone que si un evento doloroso te ha pasado hace más de 10 años, uno ya lo ha superado o se ha vuelto resiliente de alguna manera ¿Qué caso tiene que se venga a la cabeza el recuerdo una y otra vez?

-Me pasa algo similar pero en si con casi todos los recuerdos. Es como si recordará todo constantemente, conversaciones pasadas, eventos, etc. Pero no sólo eventos traumáticos o dolorosos sino con todos. Incluso lo que haya visualizado de libros de ficción o películas.  En cuanto a las situaciones no agradables las vuelvo a pensar constantemente y llega un punto en que duele menos. Pero también es una característica que me resulta útil porque al recordar conversaciones de varios años atrás me ha servido para reinterpretar situaciones y darme cuenta de indirectas no notadas en su momento o soluciones a situaciones vividas en el pasado.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-A veces me duelen más los buenos recuerdos que los malos, pero es bastante probable que sea nostalgia al ver que el tiempo se va apresuradamente y no se puede hacer nada para remediarlo.

-Pareciera como si tuviera una memoria fotográfica que me recuerda los pensamientos recurrentes, tanto los positivos, como los negativos. Las emociones y los momentos felices son muy intensos, como si estuviera en el paraíso y me pueden tener super feliz por algunos días, pero cuando viene la tristeza, todo se nubla.

-Tengo una memoria que le gusta revivir muchos momentos malos, es terrible volver a sentirse de tal manera, mas cuando lo viviste hace mucho tiempo...

-Yo pienso que una de las cosas que nos juega en contra a todos nosotros es ver la vida como una sucesión de hechos difíciles, uno tras otro, sea por la condición que nos aqueja de tener que enfrentar las relaciones sociales a diario. A lo largo del día, cualquier persona tiene altas y bajas. Un mal día en el trabajo, un buen día con la familia. Un mal día con la pareja en la mañana pero un buen día con los amigos saliendo a la tarde. Lo que sucede es que los neurotípicos filtran todas estas experiencias en tiempo real: tiempo de sentirse mal, tiempo de sentirse bien. Los aspies sobre analizamos todo, entonces, si tenemos un problema con alguien, quedamos pegado en eso cuando a lo mejor ya debería haber pasado por el filtro en su debido tiempo. Por eso vemos que nos sobrecargamos, perdemos el criterio de vivir "el momento" y nos sobrecargamos y saturamos emocionalmente.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre la melancolía:


-Mi época de melancolía era cuando más me sentía bien. Es extraño, hasta lograba ser feliz.

-Como si hubiera dejado una alegría desinteresada por dar y sonreír, y luego no comprende la gente por qué siento que sí perdí algo. Es la melancolía de haber perdido mi capacidad de socialización, de relación, una parte de mi cerebro se fastidió de socializar, pero otra no.

-Yo siento nostalgia de aquellos lugares en donde fui feliz. Cuando vuelvo de vacaciones me pasa. Ahora me gustaría volver a Mar del Plata en verano y zambullirme en el mar.

-Es terrible todo lo que ya pasó y no volverá. Es realmente horroroso recordar a los fallecidos, en especial, aquellos lugares y personas pasados que ya no volverán y tanto disfrutábamos. Es un horror tan grande que las personas buscamos, cada uno a su manera, los mecanismos para afrontarlos lo mejor que podemos. Ello no quita que el presente también nos haga felices y el futuro nos dé esperanza. Personalmente la sensación de horror ante el vacío que queda atrás no la intento ignorar, convivo con ella y encuentro consuelo interior reconfortándome en lo bueno que fue. Ello no me impide disfrutar y valorar la vida presente, aunque éste es otro tema.

-Es recurrente recordar lo que fue, más aún si se trata de entornos de vivencias personales. Antes era más bonito aunque suene muy cursi.

-Para contrarrestar pienso que los mejores recuerdos todavía están por venir, algo así como una nostalgia a la inversa.

-La melancolía hay que disfrutarla, aprovecharla para crear, para dejarse llevar, es el sufrimiento tenue, la compañera de muchos poetas.

-Tenemos toda una vida por delante. De proyectos por vivir. Solamente los viejos viven de los recuerdos!!

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:

domingo, 15 de febrero de 2015

El Síndrome de Asperger en el cine y la televisión.




Comenzaré diciendo que, cuando recién me diagnosticaron con el síndrome de Asperger, DETESTABA a todos los personajes que representaban a personas Asperger en el cine y la televisión. Pensaba que si no existiera Internet y tuviese que haberme basado en alguna película o serie televisiva para darme cuenta de que yo tenía el Síndrome, jamás lo habría hecho y no hubiese buscado un profesional, por lo tanto, seguiría sin diagnóstico, pues ninguno de estos personajes me ha hecho sentirme identificada. En cambio, creía que eran una exageración estereotipada, que más que aclarar, confunden aún más a las personas neurotípicas, pues al ver estos personajes Asperger esperan que todos quienes tengamos el Síndrome nos “veamos” iguales, y que esto dificulta aún más la aceptación y reconocimiento de quienes nos rodean, porque no nos “parecemos” en el “exterior” a ciertos personajes de tv.
Bueno, esto es lo que pensaba antes de conocer que, algunos jóvenes Asperger, tienen más marcadas en su exterior ciertas características del síndrome y sí se “ven” como aquellos personajes (aún no he visto ningún adulto, sólo sé de algunos jóvenes). Con esto me di cuenta de que yo estaba equivocada, de cierta manera, en pensar que ningún joven Asperger se les “notaba” el síndrome por “fuera” (no por lo menos como Khan); y que no estaba entendiendo de que existe una amplia gama de personas dentro de esta condición, algunos más funcionales y otros no tanto, lo cual nos hace “ver” diferentes entre sí, aun compartiendo las mismas características del síndrome (por algo estamos dentro de un espectro); lo que a simple vista nos puede hacer pensar que hay Asperger más “profundos” que otros, pero lo que en realidad sucede, es que algunas o todas las características de nuestra condición, pueden ser más “profundas” en algunos aspies, y en otros no tanto, aunque todas las personas con el síndrome las presentemos.


Artista: Cecilia García Villa.

Por ejemplo, mi característica más “afectada” del síndrome, es la poca o casi nula tolerancia al cambio, a la frustración, y soy muy rígida con mis pensamientos, ideas y rutinas. Usted me podrá decir que todos los aspies manifiestan lo mismo que yo, pero esto no es tan así, no por lo menos en “intensidad”. Hay jóvenes aspies que no tienen tanta resistencia al cambio como yo (eso es lo bueno de poder compartir con otros adultos o jóvenes Asperger, puedo conocer las diferencias que existe en la forma en cómo enfrentamos ciertas situaciones, aun teniendo un mismo síndrome). Para dar a entender de una manera más clara sobre lo que quiero decir, les contaré una situación en que me di cuenta de que yo tengo muy afectada, incluso más que mis amigos aspies, la poca tolerancia al cambio: Cada fin de semana, con un grupo de adultos Asperger, nos reuníamos en un Hangout. Antes de formar parte de ese grupo, averigüé de qué trataba esto, y según la información que encontré en Internet, decía que era una videoconferencia en donde se trataba de un tema en forma oral, y pues bueno, yo lo tomé así de literal y decidí participar. Al comienzo no hubo problema pues se respetaron las “normas” de interacción, pero al pasar las semanas, algunos comenzaron a chatear en el mismo Hangout conversando sobre otros temas, mientras otros hablábamos sobre un tema distinto. Ver el incumplimiento de lo que correspondía al hacer un Hangout, me produjo un profundo malestar y no volví nunca más a participar con esas personas por no respetar y, a la vez, cambiar la forma de comunicarnos en dicha videoconferencia. Fue allí me di cuenta que a nadie más que a mí, me había afectado el cambio y que los demás aspies se adaptaron de forma natural a dicho cambio.


Artista: Cecilia García Villa.

Otro ejemplo, es mi excesivo apego a las rutinas, evidenciándolo en profundas crisis cuando sucede algún imprevisto, por muy positivo que sea, ejemplo: Una invitación del momento para salir a recrearme puede producir mucho malestar en mí; en cambio, en mi sobrino aspie, no tiene el mismo efecto, pues él acepta encantado la invitación, aunque sea 2 horas antes de salir. Hay otros aspies que tienen más marcadas sus estereotipias, mientras yo generalmente las hago en privado, exceptuando por 2 que puedo manifestar estando en público, pero por alguna emoción del momento. Hay aspies adultos que no evidencian públicamente sus crisis por la angustia que le produce alguna situación, y hay otros que sí. Y así como estos ejemplos, hay muchos, en que me he dado cuenta, por las experiencias relatadas por otras personas Asperger, que no tenemos el mismo “grado de afectación” en algunas de las características del síndrome, y que lo que para mí puede ser incontrolable, para otros no, y viceversa. Y es por eso que no todos los aspies nos “vemos” iguales, ni manifestamos de igual manera lo que nos pueda estar afectando en el momento. Entonces ¿hay aspies que se parecen a Khan? Sí, los hay ¿Cuántos? No lo sé, pero los hay. Si yo tuviera que compararme con este personaje del cine, diría que en lo único que nos parecemos es en el poco filtro a la hora de hablar, y en que yo tendría que realmente comprobar que un producto es bueno para ofrecerlo, JAMÁS vendería algo sabiendo que es una estafa y que no ofrece los beneficios que dice tener; y las crisis que tiene él en público, pues yo las tengo en privado. Como verán, el personaje de Khan y yo, compartimos características, con la diferencia que a él se le “nota en su exterior”, y yo supuestamente me “veo normal”, pero ambos sufrimos con ciertas situaciones, sólo que a él se le “nota” y a mí no (él constantemente se está balanceando, yo lo hago en privado. Él no mira en ningún momento el rostro de su interlocutor, yo sí. Él camina encorvado, yo no).


Artista: Cecilia García Villa.

¿Pero eso significa que alguien que se “le parece” a Khan sufre, ante ciertas situaciones, más que yo o alguien que no se le “nota” el síndrome? NO, y un NO rotundo, y de hecho, estoy segura que si los dos entrásemos a una habitación y nos negásemos a realizar una actividad que nos cause ansiedad o frustración, a él le respetarían su negativa, mientras a mí me exigirían realizarla porque no me “veo” como él. Si tuviese que resumir mi vida como Asperger, utilizaría el ejemplo de la habitación para explicar lo que ha sido mi vida sumida en exigencias tras exigencias, sin ser respetada en mi condición por no “verme diferente”.
Ahora, independiente de esta realidad, sigo pensando que los personajes de televisión y del cine, están basados en personas Asperger con características más profundas, y que falta mostrar en la pantalla chica y en la grande, la contraparte de las personas con esta condición. Creo que si un guionista o director de cine y televisión, se informase BIEN acerca del Síndrome, tanto en hombres como en mujeres, y no sólo en niños y jóvenes, y se entrevistase con gente REAL que tiene esta condición, sabrían que muchas personas Asperger ni siquiera lo “parecen” en su fuero externo. Si alguien quiere hacer una película o serie televisiva en donde sus personajes tengan el Síndrome, entonces deben preocuparse de incluir a varios, para que así el televidente pueda apreciar una amplia gama de personas con el Síndrome y no una sola (por algo estamos dentro de un espectro). Incluyan entre sus personajes aspies con tatuajes, aspies "góticos", aspies que cantan, aspies que actúan, aspies extrovertidos, etc. etc. Porque por si no lo sabía, SÍ existen aspies con esas características INDIVIDUALES, independientes de las características del síndrome. Es IMPORTANTE que la gente sepa que hay muchas personas que pasan desapercibidas por la vida y nadie nota que tiene el Síndrome, y las que no lo “parecemos”, aunque no lo crean, sufrimos aún más porque al vernos “normal” se nos exige más que alguien que se le parezca a Khan. Sin menospreciar a nadie ni mucho menos querer ofender, fíjense cómo se comporta la gente con un niño con el Síndrome de Down, todos se refieren con cariño al hablar de ellos y tienes muchas consideraciones hacia su persona porque ellos se “ven” distintos, en cambio, alguien "como yo", si no reacciono "normal" ante algo que me afecta, de inmediato se me juzga y critíca, como si yo no mereciera el respeto a mis "diferencias" por no "notarse en mi exterior" el síndrome.


Artista: Cecilia García Villa.

¿Qué sucede con alguien Asperger que en su exterior no tiene ninguna seña de que lo es? Lo tachan inmediatamente de loco, conflictivo y “raro” si no tiene comportamientos acordes a los de las personas Neurotípicas, pero como no nos “vemos” distintos, entonces, para ellos, somos personas con “problemas mentales”, pues es esa la definición más “lógica” que se les ocurre para explicar el por qué nosotros, los que nos “vemos normales”, somos diferentes y no reaccionamos como los neurotípicos ante ciertas situaciones. A eso me refiero: Se necesitan más reportajes y películas de personas que no “parecen” Asperger por “fuera”, pero que llevan consigo las mismas dificultades que uno que sí se le “nota”, para que de una vez por todas se acabe la poca información que existe sobre nosotros, y que muestren que los Asperger más funcionales también la hemos pasado bastante mal, sobre todo porque a nosotros se nos exige mucho más que a quién se le “note” el síndrome, y lo realmente importante, no es como un aspie se “ve” ante los demás, sino como percibimos, pensamos y vivimos quienes tenemos esta condición. Al fin y al cabo, ser funcional no garantiza la realización personal ni la felicidad, pues el camino que nos lleva a dicha funcionalidad, es lo que realmente hay que tener en cuenta, porque de eso dependerá que logremos sentirnos bien en lo que hacemos. No es lo mismo lograr un objetivo por obligación o "porque hay que hacerlo", que lograrlo entendiendo las técnicas y el por qué hay que hacerlo.


Artista: Cecilia García Villa.

Para finalizar ¿alguien que se le "nota" más el síndrome que a otra, es "más Asperger"? Por supuesto que NO ¿Quién dice que para tener el síndrome debe "notarse" en el "exterior"? El síndrome de Asperger tiene características BIEN CLARAS y específicas, se "note" o no. Vuelvo a repetir: El Asperger es una condición neurobiológica que nos hace percibir nuestro entorno de una manera distinta, el modo en que procesamos la información que nos llega, como pensamos, sentimos, reaccionamos, es lo que nos diferencian de las personas neurotípicas, y eso se puede "notar" en nuestras reacciones ante ciertas situaciones, pero NO en una "seña física", ni en cómo nos vestimos (aunque nos guste la ropa cómoda, no hay un color ni un modelo que usemos por igual), ni en cómo nos peinamos (aunque no seamos asiduos a peinarnos, no existe un corte ni un color de cabello que usemos todos por igual), tampoco es regla general usar gafas o no, et. etc. etc. NO EXISTE "una cara de Asperger", no existen dos aspies iguales, somos PERSONAS ante todo, cada uno con su personalidad, gustos y manera de enfrentar la vida, sobre todo cuando se es ADULTO; y lo único que compartimos, son las características del síndrome. Ahora, si alguien no logra entender eso, entonces está a "mil años luz" de entender lo que es tener el síndrome de Asperger.
Nota: Cuando hablo de "Khan", me refiero al nombre del personaje de la película "Mi nombre es Khan". Y cuando me refiero a "normal" o "normalidad", son las palabras que los demás utilizan para DUDAR de que una persona es Asperger o no, como si por tener el síndrome tenemos que ser "anormales".
Les invito a dar un click a este enlace en donde hablo sobre Cómo es convivir con el Síndrome de Asperger
Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Cecilia Garcia Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

domingo, 8 de febrero de 2015

Testimonios reales de personas con el Síndrome de Asperger.


Tal como lo he dicho en mis otros escritos, no sólo existen niños con el Síndrome de Asperger, sino que también existimos adultos que alguna vez fuimos pequeños y que hoy en día podemos dar testimonio de que a pesar que el entorno en que nos desenvolvemos nos ha presentado bastantes obstáculos en el diario vivir, eso no ha sido motivo para rendirnos y no salir adelante, muy por el contrario, hemos sido capaces de estudiar, trabajar, algunos casarse y tener hijos, como cualquier otra persona de este mundo, y así un sin fin de actividades que, muchas veces, la gente cree es imposible que una persona Asperger llegue a lograr. Quiero detenerme en este punto y aclarar que, aún compartiendo el mismo síndrome, los aspies somos personas ante todo, lo que nos hace únicos e irrepetibles, por lo tanto cada uno de nosotros tiene su propio tiempo para el logro de objetivos y no tiene porqué ser regla general que logremos todo a la misma edad ni de la misma manera. Recuerde que el ser funcional no es lo más importante, lo que realmente importa, es cómo se llega a dicha funcionalidad, porque de eso dependerá nuestro futuro bienestar. Así que si un aspie aún no ha logrado lo que se ha propuesto, paciencia, no hay que desesperarse ni sentirse fracasado, sólo hay que buscar estrategias y apoyo verdadero para salir adelante.

Este artículo no es para hacer comparaciones, ni para hacer sentir mal a los aspies que piensan que aún no logran lo que quieren, en cambio, es para darles ánimo y decirles que se puede ¡Claro que SE PUEDE! Que un aspie logre sus objetivos de vida, depende también del respeto y apoyo de su entorno, y eso no lo podemos pasar por alto porque es FUNDAMENTAL. Asimismo es importante recordar que nosotros existimos todos los días del año y no sólo el 18 de Febrero y el 2 de Abril (el Síndrome de Asperger se encuentra dentro del Espectro Autista). A continuación podrán observar a diferentes personas Asperger contándonos sus logros, pero antes he copiado un texto de quien impulsó esta campaña: Leonardo "Caracol" Farfán, un aspie chileno que a través de su Fundación Amasperger (sin fines de lucro), se dedica a difundir y a luchar por la inclusión de todos los niños Asperger en Chile: 
"Muchas veces, cuando quiere mostrarse imágenes de adultos Asperger, se usan imágenes de supuestos personajes, pero se cae en este cruel prejuicio de ser genios. Hoy no hemos usado a Einstein, ni a Bill Gates, ni a Steve Jobs, ni a Tesla, ni tampoco a los más extraños y cuestionables casos como el de Messi, o el de moda Putin. Nosotros hoy les presentamos a Paola, a Jesica, a Tamara, a Maximiliano, a Miles y a otros más que son reales. Caminan por sus calles y son músicos, educadores, pensadores, creadores, ingenieros, técnicos, pero por sobre todo, personas que día a día hacen algo de gran mérito: Levantarse e intentar desarrollarse, vivir, buscar su felicidad y sus sueños. Se tiene el potencial de poder hacer lo que ellos quieran, a nosotros sólo nos queda creer en que pueden, presumir competencia en ellos, no colocar 'techo', sino que dar herramientas, apoyo y amor".
Leonardo Caracol Farfán.

A continuación los testimonios de algunos adultos con el Síndrome de Asperger: