lunes, 1 de agosto de 2016

¿Qué es lo que me gusta del síndrome de Asperger?




 Para comenzar seré sincera (como en todos mis escritos) y no empezaré diciendo, como muchos otros, lo “grandioso que es tener el síndrome de Asperger”, y que “tener esta condición me hace superior a los neurotípicos”, casi una “raza perfecta y superior”, bla, bla, bla.. Porque: 1) No es cierto. 2) Soy realista y sé que, antes que una condición, soy un ser humano y como tal tengo defectos y virtudes, y perfecta no soy (ni los otros aspies tampoco, aunque algunos crean que sí). Continuando con mi relato, diré que me tomó muchos meses, después de mi diagnóstico, encontrar lo “positivo” de tener el síndrome de Asperger; y es que precisamente no fue lo “bueno” de esta condición lo que me llevó donde una profesional para confirmar si yo era aspie o no, al contrario, lo que me llevó a pisar aquella consulta, fue justamente lo “negativo” del síndrome ¿A qué me refiero con esto? Pues que mis constantes crisis por los cambios de rutina, mi casi nula tolerancia a la frustración y mi incapacidad para lograr disfrutar las actividades de esparcimiento y recreación exigidas en los lugares donde trabajé, fueron las causantes de mi angustia permanente, de mi constante ansiedad y los estados depresivos en los cuales caía cada cierto tiempo (Sí ¡YA SÉ que esos 2 trastornos NO son características del Síndrome! pero SÍ son COMORBILIDADES asociadas al Asperger. Lo aclaro para evitar discusiones absurdas que nada tienen que ver con lo que trato de relatar). Toda esta incapacidad mía por adaptarme, de buena manera, a diferentes situaciones y actividades, que cualquier persona “normal” se adaptaría, me hicieron darme cuenta de que yo era “diferente”, que mis reacciones ante ciertas eventualidades eran “atípicas” en una persona de mi edad, y fue lo que me motivó a buscar la respuesta al “por qué” no me sentía ni actuaba como el común de las personas en algunas situaciones “normales”.


Artista: Anita Valle Ocando.

Saber que la razón por la cual yo no podía adaptarme a ciertas situaciones de la vida diaria, era por tener el síndrome, me llevó a pensar que ser Asperger, lejos de ser una “bendición” (palabra que utilizan muchos en la red), era lo peor que pudo haberme pasado, y que por culpa de “eso”, yo no podía ser como el resto de las personas y hacer de mi vida algo más “fácil” de llevar. Esto, sumado a la ignorancia de algunos, quienes ponían en duda mi condición por no “verme” como Asperger (gente que pareciera que se olvidan que el síndrome es algo más que “verse”, que lo que realmente denota la presencia de esta condición, es como uno percibe, piensa, siente y actúa frente a diversas situaciones), más todas las dificultades que había tenido y tengo en mi vida, me hicieron detestar aún más el síndrome por no sentirme aceptada por algunos adultos Asperger, ni por sentirme “adaptada” en el “mundo” neurotípico. Al final sentía que no pertenecía a ningún lado, y que hubiese sido mejor no nacer, que vivir con todas las complicaciones que me acarreaba el síndrome.
Fue un proceso muy largo el lograr entender que lo que realmente me había hecho infeliz la mayoría de las veces, eran las comorbilidades del síndrome que estaban presentes en mí, a causa de no haber tenido un diagnóstico temprano, que quizás si hubiese tenido una terapia adecuada, desde una edad temprana, podría haber enfrentado de una mejor manera los desafíos que presenta esta sociedad, que otra sería la historia, y no hubiese visto el síndrome de manera tan negativa. Comencé a asimilar que ser Asperger me permitía tener cualidades que no todas las personas tienen, y que seguramente si no tuviese este síndrome, no estarían presentes en mí.


Artista: Anita Valle Ocando.

Esto me hizo cambiar mi opinión totalmente negativa de esta condición, y que si bien es cierto, no es fácil para quienes tenemos el síndrome, tampoco es algo para avergonzarse ni para maldecir la vida por no haber nacido neurotípico. Entonces ¿Qué es lo que me gusta del síndrome de Asperger? Bueno, a continuación enumeraré, lo que considero, mis cualidades gracias a algunas características del síndrome:

1) El poco filtro a la hora de hablar: La capacidad que tengo de decir lo que pienso y siento, es simplemente GENIAL. Me encanta poder expresar mis ideas y ser coherente con ellas, y no adoptar una postura de hipocresía para agradar a los demás. Pese que, en el pasado, tuve que hacer algunas cosas para ser aceptada por los demás (en el tiempo en que no sabía de mi síndrome), nunca dejé de ser sincera con mis palabras. Me gusta poder decir lo que muchos piensan y no se atreven a expresar; y es que el poco filtro, a la hora de hablar, no siempre es negativo, dependiendo desde el punto de vista con que se le mire. Nunca he entendido a la gente hipócrita que “muestra una cara, teniendo otra”. Gente que le gusta aparentar lo que no es. En fin, gracias al síndrome digo las cosas como son o como las pienso, tratando de no herir, aunque cuando me enojo, puedo ser muy hiriente, pero eso me sucede con la gente injusta, con el resto de las personas no tengo mayores problemas porque saben quién y cómo soy. Lo cual, junto a mi literalidad, me hacen una excelente confidente.


Artista: Anita Valle Ocando.

2) La literalidad: El hecho de ser literal me hace ser una persona confiable, pues si alguien me cuenta un secreto y me dice que no le cuente a nadie, yo le haré caso, sin más, porque me tomo en serio lo que se me pide, y para mí es importante la lealtad. Y no sólo la literalidad me ha ayudado a ser considerada como amiga, también he hecho reír a algunos a causa de esta característica, al interpretar los dichos, por algunas personas, como literales, eso les causa gracia y piensan que estoy bromeando, y no me lo tomo a mal ahora, aunque cuando pequeña me hacía sentir avergonzada no entender, en algunas ocasiones, lo que querían decir los demás.

3) Tengo una gran capacidad de organización de datos. La verdad que esto tiene que ver con querer tener el control sobre mis actividades, información que deseo obtener u objetivos que deseo lograr, evitando los imprevistos o situaciones que me descontrolen por su poca estructuración. Esta capacidad la pude observar con claridad cuando comencé a trabajar de maestra, luego apareció cuando comencé a administrar un grupo de adultos Asperger y hoy por hoy en mi blog. En esos 3 sitios he tenido un amplio manejo de datos, pudiendo lograr mis objetivos con mucho éxito, dada mi extraordinaria capacidad de organización que me lleva al siguiente punto:

4) Buscar la perfección: Cuando me interesa y me agrada la actividad que estoy realizando, soy perfeccionista y hago todo lo que puedo para dar lo mejor de mí, quitándome horas de sueño, con tal de lograr mi objetivo. Quise aprender a bailar y puedo hacerlo (y muy bien por cierto). Quise ser una excelente maestra, y lo fui. Quise crear un buen grupo Aspeger en el Facebook, original y basado en el respeto, y lo tengo. Quise tener un blog original, que interesase por el contenido, a quien lo lea, y lo tengo. Hoy en día debo trabajar para ser una gran escritora de novelas (veremos si lo logro). 


Artista: Anita Valle Ocando.

5) No sigo modas ni a masas, tengo mi propia visión del mundo y soy una mujer con opinión propia y con un alto sentido de la justicia (por eso detesto y me descontrola que sean injustos conmigo, más si es con base en mentiras). Este fue uno de los motivos que me impulsó a “alzar mi voz” difundiendo los numerosos artículos con que cuenta mi blog. Sentí una gran necesidad de difundir y educar acerca de lo que es vivir con el síndrome de Asperger, pero de primera fuente, que fue lo que hice y haré por mucho tiempo, hasta sentir que pude aportar, tanto a otros Asperger, como su familia, y por qué no decirlo, a los profesionales que deben estar capacitados a la hora de diagnosticar.

6) No busco el beneficio personal en lo que hago, sino el beneficio social. Esto me hace ser una persona carente de envidia y malos deseos hacia quienes me rodean. No soy competitiva con los demás, sino que compito conmigo para ser cada día mejor en lo que hago. Esto me lleva a ser generosa, muchas veces, con quienes me rodean, sin esperar nada a cambio (lamentablemente esto me ha llevado a decepcionarme de algunas personas a la hora de buscar ayuda en quienes ayudé en algún momento, no siendo recíproco ese deseo de colaboración).


Artista: Anita Valle Ocando.

Bueno, como podrán apreciar, la finalidad de este escrito no es idealizar el Síndrome ni manifestar, erróneamente, que somos superiores al resto de las personas. Ser Asperger va más allá de ser considerado un genio con un CI alto o un "angelito" incapaz de cometer una mala acción. Ser Asperger puede traernos situaciones negativas en algún momento de nuestras vidas, pero también positivas, y es allí en dónde debemos sacar el máximo de provecho para contrarrestar lo que nos haya causado dolor y sufrimiento. Quedarse en las lamentaciones no conduce a nada, sólo a sentirnos incapaces y sumirnos en un rencor que, a los únicos que daña, es a nosotros mismos, volviéndonos unos amargarnos, estancándonos en la posibilidad de avanzar. Esta vida es una sola, de nosotros depende que saquemos a relucir todo lo bueno que podemos lograr al tener este síndrome. El pasado doloroso, ya fue, y nada logramos sacándolo a relucir en el presente, sólo aprender de las malas experiencias para evitar volver a repetirlas y evitar a la gente tóxica que en algún momento nos pudo haber hecho daño. 

Las imágenes utilizadas utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus obras en esta página: