viernes, 1 de abril de 2016

La falta de matices en el espectro autista

(Por Tamara Suárez)
   Las personas dentro del espectro autista somos muy diferentes entre sí, sin embargo, hay ciertas características no escritas en libros que de algún modo, mientras compartimos entre nosotros, vamos observando. Una de ellas, es que somos extremistas, tanto en la forma de ver la vida como en la sensación de los sentimientos.

      Comunmente de nosotros podrías escuchar en situaciones, digamos no muy impresionantes o importantes para la mayoría:

- Pasó algo terrible.
- Es demasiado maravilloso.
- Yo lo encuentro grave.
- Me tiene muy angustiadx o preocupadx.
- Ya no aguanto más.
- Es algo que me supera mentalmente.
- Nunca había estado tan feliz en toda mi vida.
- Lo odio o detesto.
- Lo amo.
- No le hablaré nunca más.
- Es algo que siempre voy a querer.
- Nunca voy a ser feliz en la vida.
- Jamás sabré lo que significa vivir aquello.

     Nunca, siempre, jamás, muy, demasiado son palabras recurrentes en nosotros, cotidianamente, porque nuestras vidas son tan confusas que la mayoría de las veces no logramos ver los matices, por lo que generalmente nos etiquetan de pesimistas u optimistas dependiendo de cuáles usemos más. Lamentablemente es algo que va más allá de nuestro control, sobre todo en la niñez y adolescencia, porque tiene relación tanto a la percepción distorsionada frente a situaciones sociales, como las sobrecargas o falta de estímulos sensoriales que hacen que todo lo que suceda alrededor sea extremo.

     Comúnmente las personas TEA nos encontramos con las siguientes respuestas del entorno frente a nuestra reacción:

- Tranquilx, que es solucionable.
- No es tan grave.
- ¿No estarás exagerando?
- Tanto así no es.
- Ya, relájate.
- ¿Cómo tanto?
- ¿Tanto así?
Entre otros.

     Estas frases recibimos porque el entorno no comprende el nivel de sobrereacción a las situaciones cotidianas. Pero para comprender mejor las razones de nuestro comportamiento, mostraré un ejemplo de lo que significa una sobrecarga sensorial cotidiana del tipo auditiva en personas TEA.



     Claramente los estímulos auditivos pueden colapsar nuestra mente por lo que cualquier detalle suma a la sobrecarga, sin contar que no sólo son auditivos, sino que también visuales, táctiles, olfativos, gustativos y propioperceptivos por lo que va más alla el nivel de distréss que nos generan estas situaciones.

¿Consejos?
     Mi consejo es comprender y respetar, si para alguien algo le parece difícil, es difícil y ya. No podemos comparar a cómo afrontamos las cosas en la vida sin considerar que a cada cual le afectan diferentes las situaciones cotidianas.
     Pero también va en nosotros en poder afrontar y conocer los matices de la vida, ya en la adultez he aprendido a ver la vida de esa manera, con bastante autocontrol pero que de a poco se ha ido naturalizando, y que me ha permitido comprender que nada es absoluto (a no ser las magnitudes y valores absolutos que no vienen al caso) ayudando a un mayor autoanálisis de mis acciones y pensamientos.

     Que pasar una vida preocupada, aun de cosas pequeñas no es ninguna gracia, por lo que prefiero vivir ocupada y fluyendo de un pensamiento a otro.
Por último, volver a recalcar, comprender y respetar.