jueves, 1 de septiembre de 2016

Experiencia de vida de Marisol, una joven con el Síndrome de Asperger.


Según el Dr. Briseño, el Síndrome de Asperger comienza a manifestarse a los dos años y medio, y sí fue mi caso.
Mi nombre es Marisol Salinas, soy de Monterrey en México y nací en 1988.
Yo no podía hablar como los demás niños de mi edad lo hacían, cuando mucho, repetía lo que los demás decían (Ecolalia).
Por eso, y porque avergonzaba a mis papás con mi comportamiento inquieto e hiperactivo, mis papás comenzaron a pedir ayuda con especialistas.
No sé por dónde empezaron, fuimos a Cáritas, donde les dieron un diagnóstico nada alentador, les dijeron que yo era autista y que mi muerte vendría progresivamente.
Recuerdo también me mencionaron a una tal Dra. Rhodes, como iba a tomar terapia junto con un niño con problemas de agresividad, decidieron llevarme a otro lugar donde me dieran atención más personalizada.
Mis papás me contaron que me llevaron con una psiquiatra llamada Patricia Ordoñez, pero no recuerdo haber ido con ella durante ese tiempo.
Fui también con una terapeuta llamada Mayra, supongo que ahí estuve más tiempo, porque sí recuerdo su cara.
Aprendí a hablar gracias a un juguete en forma de libro donde podía formar frases aleatorias, que a mis papás les costó mucho dinero.
Finalmente, terminé tomando terapia con una señora llamada Rosy Carrillo, recuerdo también que junto con Rosy estuvo apoyándome Rayito, quien luego sería mi madrina.
Tuve problemas para aprender a hablar, claro, pero aprendí a leer a los cuatro años y medio. Según mis papás, fue mi tío Rafael el que me enseñó a leer, recuerdo que también me enseñó a persignarme y la oración del Padre Nuestro.
Mis padres también elogiaban mi memoria fotográfica. Podía asociar el logotipo del INEGI que aparecía en un comercial de la tele con el logotipo de la calcomanía que estaba fuera de mi casa.
Desde siempre me gustó escuchar música, según mis papás, me gustaba escuchar a Ricardo Montaner, Pablito Ruiz y Topo Gigio. También me ponía a cantar canciones de Timbiriche y me sabía la canción de <<Bajo el mar>> de la película <<La Sirenita>> de memoria.


Mi interfaz de DJ y yo, Julio 2015.

Me liberé de Rosy Carrillo cuando tenía 7 años. Cuando estuve en primero de primaria, aprendí cosas nuevas como sumar decenas y los puntos cardinales. En las vacaciones, aprendí las tablas de multiplicar del 1 al 10 sólo por entretenimiento.
En segundo de primaria, tuve muchos problemas por mi comportamiento inquieto, en aquel entonces y por la edad que tenía, decir malas palabras era considerado tabú, mis compañeros me hacían bromas para que las dijera, y así, burlarse de mí por ser tan ingenua.
En 1997, comencé a grabar en cassettes, fue mi pasatiempo favorito durante mi niñez, empecé por narrar biografías de los personajes de la Revolución Mexicana, ya después, grabé también la música que pasaban en la radio y notas de voz graciosas.
Otro de mis temas de interés en la niñez era usar la computadora, la usaba para disfrutar de sus juegos, dibujar en Paint, hacer mis primeras hojas de cálculo, entre otros programas interesantes.
Fue como por el año 1999 cuando comencé a interesarme en la música clásica, iba cada fin de semana al supermercado para ver qué CD de música clásica me compraban. Aún conservo mis discos de Vivaldi, Bach, Brahms, Chopin, Rossini, entre otros.
En el 2000, lo mejor que pudo haberme sucedido es tener una computadora con SO Windows 98, en ella digitalizaba mis grabaciones, pero sobre todo, contar con la Enciclopedia Encarta. Disfruté mucho  de las actividades interactivas, así como los clips de audio y de video.
También participé en la Olimpiada del Conocimiento, una serie de exámenes de conocimientos para niños de sexto de primaria con el objetivo de reconocimiento académico al grado de llegar a conocer al Presidente de México,  pasé todas las etapas, menos la última, que era la de conocer al Presidente.
La pubertad fue un tanto complicada y difícil, seguía escuchando música clásica, pero mis compañeras de clase no lo hacían y no lo comprendían, una de ellas inclusive me sugirió que escuchara música pop; se sabían completas canciones populares que a mí no me llamaban tanto la atención.
La secundaria fue una época muy grata, seguí teniendo problemas para socializar, pero era querida y respetada no solamente por mi inteligencia y mis excelentes calificaciones, sino también porque desprendía un amor puro.
Además, comencé a escuchar música electrónica y descubrí a Daft Punk, mi banda favorita desde entonces hasta la fecha.


Marisol en el cerro del Chupón, Febrero 2016.

También disfrutaba de hacer cosas diferentes, como jugar con muñecas, pero creaba historias que iban más de acuerdo con mi edad, si no es que de temática más adulta.
Mi sociedad de muñecas se mezcló con monitos de papel que imprimía de la computadora de personajes de mis series preferidas. Mi parte favorita siempre fue organizar fiestas donde sucedían locuras entre mis personajes favoritos, vivir en ese mundo era mucho más placentero que la vida social común.
Terminándose la secundaria, hice a mi primer mejor amigo, salí con él durante toda mi estancia en la prepa. Hasta esa fecha, pude comenzar a salir sin mis papás. Teníamos al anime japonés como tema en común. Fue mi paño de lágrimas, ya que en la prepa, mi vida dentro del salón de clases fue terrible.
La preparatoria es un periodo que ahora prefiero no recordar, donde considero que mi SA afloró sin control, por ejemplo, hablando sobre anime a gente a la que no le llamaba la atención ese tema, pero en ese entonces no sabía que yo era Aspie.
Fui rechazada de un grupo de chicas, el día que me dijeron que ya no querían que me juntara con ellas ha sido uno de los días más tristes de mi vida.
Se burlaban de mí porque notaban que yo era diferente, no era la típica chica normal que le gustara comprar ropa cada fin de semana y hablar sobre chicos todo el tiempo.
Me sentía tratada como una retrasada mental, al grado de que al salir de la preparatoria, una compañera de clases me hizo una broma telefónica de muy mal gusto.
A la hora de escoger carrera, yo quería entrar a Diseño Gráfico, pero mis papás me convencieron de no estudiar esa carrera porque el campus a donde tenía que ir estaba muy lejos, no me quedó otra alternativa que escoger mi segunda opción, que era Ingeniero Administrador en Sistemas.
Me fue tan bien en el examen de admisión para ingreso a la Universidad, que me ofrecieron la carrera de Ingeniería en Mecatrónica, para no decepcionar a mis papás y no desaprovechar la oportunidad, elegí estudiar esa carrera, aunque la robótica no fuese mi tema de interés.
Salí tan pasmada y decepcionada de la preparatoria, que tuve problemas para integrarme al inicio de mi carrera en la Universidad. Tenía pensamientos que se encontraban fuera de la realidad y la idea de suicidarme se hizo más constante.
El ambiente de esa carrera era de mucha competencia y eso me agobiaba mucho.


Gerald y Aiko. Fin de año 2011.

Demostraba mi odio hacia la carrera reprobando al menos una materia por semestre, y sintiendo apatía hacia los proyectos de robótica en los que tenía que participar, aunque no hiciera nada realmente.
Mi mejor amigo progresivamente se alejó de mí, terminó prefiriendo sus ambiciones de estudiar en Estados Unidos que continuar su amistad conmigo, aunque me pregunto si realmente eso es un impedimento.
Lo mejor que puedo decir sobre Mecatrónica, es que formé amistades con algunos compañeros, dos compañeras se convirtieron en mis mejores amigas y eso me llenaba de dicha y motivación para continuar con la carrera.
Pero sentía que estar ahí no era para mí, y entonces decidí cambiarme de carrera dentro de la misma escuela, volver al plan original, ser Ingeniero Administrador de Sistemas, ahí veía tópicos como Administración, Programación y Base de Datos.
Cambiarme de carrera para terminarla ha sido una de las decisiones más acertadas que he tomado en mi vida, disfrutaba de las clases y mi vida social era fantástica.
Casi terminando dicha carrera, conocí a Georgina Wong, una psicóloga que una prima de mi mamá le recomendó que me llevara, comenzó a darme terapia, me ha enseñado muchas cosas para la reconstrucción de mi persona, me daba Flores de Bach cada que iba a la cita y por ella también conocí a Carlos, un chico Aspie con quien tuve un noviazgo de casi 4 años.
Justo antes de enterarme por ella que yo era Aspie, mi amistad con una de mis mejores amigas de la Universidad terminó muy mal, fue un momento muy horrible.
Cuando me enteré que yo era Aspie, varias piezas del rompecabezas de mi vida comenzaron a encajar: mis intereses restrictivos, hablar con un acento particular y mis problemas para socializar con los demás. Me hice consciente de ello.
La idea de crear el Club Aspie, donde juntaría a los Aspies adultos de mi ciudad, salió de Georgina cuando nos sugirió a Carlos y a mí conocer a Brandon, otro chico Aspie. La idea me pareció tan fantástica que la ejecuté tan rápido como pude.
El grupo inició con una actividad constante de Miles Zappa, otro chico Aspie quien Carlos aceptó su solicitud de entrar al grupo.


Los Clásicos 5, Octubre 2015.

Nuestra primera reunión fue genial, fuimos Brandon, Carlos, Miles y yo a comer a un buffet. Conversamos sobre temas que nos interesaban, pero sobre todo pasamos un momento muy agradable y nos sentíamos cómodos.
Nos reunimos una vez al mes, donde solemos asistir los Clásicos 5: Brandon, Carlos, Miles, yo y Armando Medellín, quien se unió al grupo tiempo después, y desde entonces hemos pasado momentos gratificantes juntos.
En el club, encuentro al grupo al que siempre he querido pertenecer durante años, y eso me llena de mucha satisfacción y regocijo.
Somos aproximadamente unos 15 miembros, y aunque suelo sentirme más cómoda en grupos pequeños como el de los Clásicos 5, me llena de alegría la idea cuando alguien más del grupo puede darse un tiempo para juntarse con nosotros.
Un momento muy satisfactorio que me encantaría mencionar es cuando tomo un curso de DJ, teniendo a Manuel Jiménez como mi mentor. Convertirme en DJ es un sueño hecho realidad, ya que tantos años de escuchar música están empezando a rendir sus frutos. Espero poder desarrollarme en ese medio algún día.
Actualmente, me encuentro aprendiendo cosas nuevas cada día, sobreviviendo en un mundo que parece estar hecho para neurotípicos y al mismo tiempo, disfrutándolo.
Aceptarme a mí misma, dar lo mejor de mí al mundo, haber formado una hermosa amistad con otros Aspies y concientizar a la gente que no conoce del Síndrome de Asperger me hace sentir realizada como ser humano.
En caso que deseen contactarme, pueden mandarme un correo a himasaga@gmail.com, cualquier cosa que necesiten, ahí estaré.
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