martes, 15 de septiembre de 2015

El Acoso Escolar desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.





En este artículo usted podrá leer las experiencias que algunos aspies tuvieron en su etapa escolar con el bullying. Para saber cuántos habían sido víctimas del abuso de compañeros o profesores, les pedí que contestaran una encuesta. Participaron en ella 52 personas Asperger, de las cuales 20 reconocen haber sufrido abuso físico y psicológico durante la etapa escolar, 13 recibieron abuso psicológico tanto de compañeros como profesores, 8 abuso psicológico por parte de sus compañeros en primaria, 2 abuso psicológico durante la enseñanza media (secundaria),1 abuso psicológico en toda su etapa escolar, 8 no recibieron bullying porque 3 sabían defenderse y 5 pasaron desapercibidos en su etapa escolar. 
A continuación los testimonios de algunos de los que participaron en esta encuesta (no he puesto sus nombres por respeto a su privacidad):

-En la etapa primaria (seis años) dos maestras llegaron a agredirme, una de ellas llegó a castigarme por no actuar apropiadamente en ciertas situaciones sociales; otra quería mandarme dos años abajo de mi nivel por mi falta de nivel académico (desconocía que mi manera de aprender era diferente). En cuanto a los compañeros, las agresiones eran físicas y psicológicas al ser blanco de burlas (no entendía muchas de sus bromas). En la etapa secundaria, un maestro me apodó "mudo" por lo cual, durante los tres años en este nivel, todos me llamaban así... El bullying bajó comparándolo con el de la primaria, pero sentí mucha soledad debido a la exclusión social de mis compañeros. Obviamente yo era "raro" e intratable para mis compañeros. A partir del nivel bachillerato pude adquirir más herramientas sociales que me permitieron estar relativamente tranquilo. Además, por la edad que se tiene en esta etapa, las agresiones bajaron o por lo menos fueron más sutiles.

-Yo soy muy poco conflictivo, y por lo general soy y fui querido por mis compañeros, lo cual es raro. Mucha gente me saluda por la calle que ni me acuerdo de haberlos visto jamás. Pero en los últimos años de la primaria algunos bravucones se fijaron en mis estereotipias y me hicieron la vida difícil. Todavía tengo traumas por el bullying psicológico.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Lo típico: No me creían, encima decían que yo lo provocaba. Sufrí bullying en la adolescencia por parte de otros adolescentes, mayormente chicas. En la universidad, en ocasiones por una chica, para colmo hija de un profesor. No me podía ver ni en pintura.

-Con tres años empezó todo... Mi profesora de preescolar me golpeaba por no saberme poner la chaqueta. Toda la primaria sufrí acoso tanto psicológico como físico. Una vez me tiraron al suelo y comenzaron a tirarme basura. Pero lo peor fue en el instituto, ahí eran insultos día tras día, yo comencé a responder, y algunos profesores, incluida mi tutora me castigaban a mí y no a mis agresores, así hasta que no aguanté más y tuve que marchar del instituto sin terminar mis estudios.

-En 4to básico me cambiaron de colegio, allí un compañero me culpó de haberle roto una cosa de él y durante todo el año no paró de amenazarme, me arrinconaba y pedía plata, nunca le conté a nadie, al final del año escolar él repitió de curso, fue muy gratificante, jamás lo volví a ver. Después en 8vo básico otra vez me cambiaron de colegio, y en ése unos compañeros empezaron a llamarme Toppin (por un programa títeres feos que se burlaba de los políticos acá, lo daban en Megavisión). Fue muy doloroso porque siempre supe que era fea, pero que te lo digan molestándote es peor, al menos fue por ese año no más... Después no recuerdo en que año, pero fue en Educación Media (secundaria), alguien se dio cuenta que me concentraba mucho y empezaron a asustarme, por ejemplo: Haciendo sonidos fuertes detrás de mí. Les gustaba hacerme saltar del susto, no sé en realidad si eso es bullying, pero era bastante molesto y como siempre, jamás me quejé ni le dije a nadie.

-Nada fuera de lo común que a otros compañeros que no eran "aspies" también les sucedía... Sólo que si me molestaban, me iba a los golpes, así que no me agredían porque sabían que iba a haber pelea si me enojaba.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-A menudo también vi a mis compañeros como groseros y crueles. En la primaria y la secundaria, no me interesaba formar parte y huía de eso. Pero no eran todos así, solo algunos. Durante los doce años de educación escolar tuve mutismo selectivo, me aflojé un poco recién en el último año, que hablaba más. Siempre pienso, cómo es que habré hecho para cruzar toda esa época siendo como era.

-En mi caso fue con compañeros y algunos maestros. Los maestros me odiaban porque los corregía y sabía más que ellos, quisieron reprobarme muchos de ellos, pero tenía un maestro que me protegía de otros maestros, por indefenso, yo creo. Con compañeros fue peor, desde que me aventaban tierra, me decían bicho, me hacían comer comida tirada en el suelo, aunque no sabía que estaba en el suelo, luego se burlaban de mí. Era tan blanco de mi piel y delicado, que me decían homosexual. En mi ingenuidad, pues jugaba a las muñecas y juegos tranquilos, porque además era muy enfermo y no podía con juegos rudos. Eso era en la primaria, lo del maestro era en la secundaria. En la secundaria fue aún peor porque seguía más ingenuo y todos eran más grandes que yo, así que me decían cosas en doble sentido y yo respondía literal y morían de risa. Lo social era complicado, aunque en calificaciones era un genio, pues ya sabía todo eso de antemano, y por eso sufrí bulliying. También me robaban mis cuadernos con tareas y los presentaban a su nombre, me molestaban porque siempre usaba la misma chamarra encima del uniforme, que era guinda con gris, pero yo me sentía cómodo.  

-Cuando niño no tenía muchos bravucones que me molestarán, quizás sea porque nunca les hacía caso y los ignoraba (no los “alimentaba”),  pero si hubo uno que no sé por qué diablos le encantaba darme golpes y salía corriendo; yo no le daba importancia y aun así lo hacía. Un día me cansé y le devolví con una patada, él hizo lo mismo más fuerte y luego yo devolví más fuerte, así sucesivamente; luego cuando vi que dentro de poco eso se pondría feo, me calmé y me contuve y me fui. Creo que luego de eso no me volvió a molestar.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo fui a un colegio privado, de mujeres únicamente, donde todas tenían un altísimo nivel cultural y académico, y donde se premiaba y elogiaba tener buenas notas, tener autodisciplina, etc. entonces, tener todos 9 y 10, y estar todo el día metida en libros no era nada raro. La Terapeuta que me atendía durante mi adolescencia les aconsejo a mis padres que me enviaran a ese colegio.

-Sí pasé por el bullying, desde niño he sido muy rebelde y tengo un problema para asimilar a la autoridad, la psicóloga y mi terapeuta dijeron que parte de mi rebeldía era por ser inteligente y que no aceptaba las normas, por lo tanto jamás he aceptado que alguien me diga algo, menos alguien que es un imbécil. En la facultad tuve problemas con maestros así, un día tuve un altercado con un maestro y le grité enfrente de todos lo que nadie se atrevía a decirle; el tipo me ofendió y le grité que si quería aprender música yo le podría dar clases. Mis compañeros me hicieron un “corrido” y quedó la expresión: "Qué sabes de la vida si ni músico eres"  (fue lo que le grité a ese maestro). Uno de mis maestros me suplicó le pidiera disculpas por que era una autoridad y me llevó con él; estando enfrente le dije: “No me disculpo, porque tengo razón y usted me ofendió por no poder tener argumento alguno conmigo. Si le contesté de mala manera después, fue por su ofensa que pasó al plano personal, ahora le digo en su cara que es un imbécil, soy más inteligente que usted y sé más que usted y lo he demostrado, lo puedo demostrar y lo demostraré siempre que pueda. Me querían llevar a juicio estudiantil o académico, le dije que lo haga, no me importaba, yo tenía “luz verde” para entrar a la facultad, porque en sí las máximas autoridades intelectuales de mi escuela son mis amigos y eran quienes me dejaban entrar a sus clases. El maestro se tragó su coraje. Cuando terminé la primaria me firmaron mi libreta los que me golpeaban, me escribieron: “Gracias por aguantar las golpizas” :S. En la secundaria era más bullying del tipo burlas y sí, me sentía muy mal, pero me defendía; la preparatoria y la universidad fui ya muy rebelde y no me dejaba de nadie, creo que el ser inteligente trae consigo cierto bullying, tus compañeros te toman por presuntuoso y siempre quieren ver cómo te equivocas. Eso me pasó mucho en la facultad, siempre salía hablando sobre algún tema de la clase, ya que me emocionaba, y una vez un compañero me dijo: “¡Ya cállate! Me sentí mal, porque yo hablaba del tema y me emocioné, no lo hice por alardear ni nada. Me enojé mucho y le dije que debería escuchar y quizá así aprendía algo, le dije: “¡Escuche y aprenda ruco puños!”. Era un señor que estudiaba conmigo, después de eso no me volvió a hablar.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-El acoso hizo su aparición en 1986 (en el colegio privado al que a veces tanto evoco), pero fue en el colegio público desde 1989 y 1994 -con un fallido intento suicida en 1993- donde realmente la pasé mal: Entre insultos, empujones, patadas, robos, asedios, chantajes, persecuciones... hasta hace unos años acababa en lágrimas cada vez que me atrevía a evocar dichos eventos, hoy me ponen más triste que lloroso. Las pesadillas y miedos sociales siguieron hasta comienzos de la década pasada; tenía terror cuando acompañaba a mi hermana mayor a la universidad porque podría encontrarme con ellos... literalmente traspiraba y hasta temblaba. Parece coincidencia con un caso personal: En 1990 (11 años) fui acosado por uno en particular -que desde el año pasado lo hacía-, no paraba de golpearme (sobre todo patadas), de tirarme por las escaleras... cuando algo pasaba con él acabando el viernes, era pavoroso aquellos domingos por la tarde pensando en lo que hará el lunes temprano; una vez el docente me sentó delante de él y ese período (julio-septiembre) fue horrible, cuando pude cambiarme de sitio fue un relativo alivio el tenerlo algo lejos. Al final repitió de grado y no lo volví a ver... ojalá esté muerto. Es un anhelo "borrar" las experiencias escolares entre los 10 y 15 años.

-Me jodían porque era callado y a veces el 'sabelotodo', pero trataba en lo posible de no seguirles la corriente. Sabía que me costaba adaptarme a la clase por algo 'que no sabía qué diablos era', y era porque era rígido para procesar chistes, bromas, y yo siempre con una retórica muy moralista. Con el tiempo sólo quedó como un recuerdo.

-Yo desde Preescolar he sufrido bullying. Lo más fuerte fue en Secundaria, que incluso llegaron a tildarme de HOMOSEXUAL cuando yo no lo soy.

-Yo no era invisible, pero trataba de ser siempre la sombra de los demás. No quería pasar desapercibido, pero tampoco quería ser demasiado notorio; esto me hubiese traído problemas y siempre y desde siempre los evadí o los evité. No sabía defenderme.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Los más curiosos fueron dos maestros. Uno que para no dirigir las correcciones a sus consentidos, las dirigía a mí. Otra que le era embarazoso estar embarazada y dirigía su discurso a mí diciendo: "Son unos mochos".

-En la escuela sufrí mucho bullying, mis compañeros me molestaban por cualquier cosa. De una que me acuerdo bien fue que la profesora nos iba a llevar al play frente a la escuela y algunos compañeros llevaban una bola para jugar, la profesora dijo que nadie jugara con la bola en el patio de la escuela y nadie hizo caso, en eso yo le conté a la profesora y ella fue a regañarlos y todos sólo me decían "sapo", en ese momento creí que desobedecer era malo y por eso le conté a la profesora. Luego en el colegio el bullying se daba igual aunque no eran los mismos compañeros. Como contaba que me gustaba la astronomía me ponían apodos como Walter Mercado (siendo gente ignorante que no sabía reconocer que era realmente la astronomía), o si no me ofendían con temas como los OVNIS y demás. Algo que me afectó bastante, y debo reconocer que aún me ha afectado, es que en el colegio me decían que porque yo siendo "inteligente" nunca era el primer promedio del colegio, antes de eso a mí no me importaba porque yo me esforzaba por mí, porque quería sacar buenas notas, además que había materias que no me gustaban y entonces no me esforzaba como debía. Ese comentario me ha afectado porque nunca fui primer promedio en el colegio y se burlaban de mí por eso, y actualmente en la universidad eso aún me persigue porque tenía esa espina y tampoco fui primer promedio, pero me esfuerzo para aprender y dar lo mejor de mí. Eso me quedó como algo frustrado. En la universidad pensé que me iba a topar con algún bullying de nuevo, pero gracias a Dios no ha pasado, más bien la gente me respeta y siendo que me aprecian por ser quien soy.

-En la secundaria sufrí bullying. Después me “resbalaba”.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo fui víctima de acoso escolar, me enfrentaba todos los días a grupos de bravucones cuando tenía 10 años. Ahora mis hijos están bajo mi observación para evitar que les suceda lo mismo. Les enseño como responder con juegos de palabras ante los ataques de otros, por ejemplo, ante cualquier calificativo, tienen una respuesta programada que busca anular lo que les dice el acosador, intento enseñarles a desviar los ataques verbales. Si les dicen que son "X", la respuesta automática es: "X" TÚ, es decir, si te llaman "perro, tú respondes: "Perro" TU!

-Durante la primaria temprana no fue tan grave porque solía ser agresivo, así que pude contrarrestarlo. Pero a partir del final de primaria, hasta un 80% de la secundaria comenzó lo insufrible. Los insultos y agresiones grupales (mobbin) y hasta ataques homofóbicos a raíz del hecho que era completamente incapaz de interactuar con el género femenino. Al mismo tiempo pasaba desapercibido, era el patito feo. En algún punto mi madre cayó en una religión de garage que resultó ser ultrafeminista en la que yo básicamente pasé a ser el diablo mismo, pese a ser solo un niño de 12 años, y por ende Dios, junto con su séquito de fanáticas pasaron a engrosar la ya multitudinaria legión de abusadores. También tuve bullying por parte de un primo quien recibió licencia para “chingar” porque mi tía creyó que necesitaba terapia de exposición para aprender a defenderme. Y más recientemente, en mi experiencia laboral pasada como agente de servicio al cliente, padecí abuso verbal por parte de clientes insufribles. Post-data: La razón por la que todo eso fue insufrible fue porque mi abuela hizo un trabajo muy concienzudo para hacerme pasivo, al punto que por años no podía manifestar rebeldía o indignación, era tan sumiso e impotente que sentía asco de mí mismo. A raíz de esa situación atravesé un trance en el que no era capaz de tomar ninguna decisión sin contar con aprobación materna. Era patético. Lo bueno es que actualmente soy un joven adulto bastante respetable.

-Yo directamente digo que quisiera poder olvidar mi infancia y adolescencia hasta los 16/17 años.

-Lo primero decirle a los padres que no lo vean como una carga, si no como una oportunidad de crear un gran equipo en casa, no ocultar la condición como algo raro o extraño, siempre hay alguna ventaja en la que tu hijo pueda ser valorado y apoyado por su entorno, intentar que participe de la mayor cantidad de actividades extraescolares de su interés y de verdad un buen grupo scout en que se impulse el trabajo en equipo, liderazgo técnico rotatorio, compañerismo, disciplina y vencer las metas a tu velocidad... eso ayuda mucho.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Mi curso ya en 5 básico me apoyaba y cuidaba, como que no notaba las indirectas, pero amigos me defendían de cosas que ni notaba, profesores que me dejaban escribiendo la materia cuando yo la había dibujado (allí mi abuelo la escribía en mis cuadernos, mejoró mucho su caligrafía; Después al llegar a 6to Básico me cambiaron de colegio... al Sagrada Familia donde sí sufría porque nunca me pude sentir totalmente integrado, eran muy cordiales a pesar de mis nula capacidad de socializar, más de uno de mis compañeros me puso apodos e hicieron bromas muy pesadas, como una vez que estrenaba un poleron blanco de los blue jeans y un compañero me regó con una bilz. Normalmente trataba de huir de las fiestas, sólo en las discos, donde podía ser uno más en la oscuridad, disfrutaba de bailar... No olvido esa bilz...Hay cosas que debo valorar y recomendar, si tienen un hijo Aspie busquen un colegio que tenga los dos niveles, es super importante el apoyo hasta por empatía del grupo curso. Me sentía muy a gusto, integrado y protegido, claro que cuando había cumpleaños yo lo único que quería hacer, era escapar...y romper eso hace la vida escolar mucho más compleja. Un profesor siempre apostó por mí y valoraba mis métodos a su manera... profesor Osvaldo Delgado, don Vinko Yap también con mi método de encontrar configuraciones electrónicas de los átomos, el Profesor Araya que no entendía por qué no copiaba, y tantos otros recuerdos que hoy valoro mucho. Gente que se dio el trabajo de ver más allá que un docente normal... (les dije que recuerdo la bilz ¿verdad?)

-Yo pienso que la infancia no fue tan terrible para mí, solo debía evitar los niños que se burlaban de mí en el colegio, pero lo demás era genial, el jardín de mi casa y la biblioteca de mi colegio era estar en el paraíso mismo y no me importaba para nada no tener amigos. Pero en la adolescencia tus hormonas te hacen jugar malas pasadas y ahí si quieres la aprobación social, atraer al sexo opuesto, socializar para que no te rechacen y ¡por Dios! eso sí que cuesta y es un martirio no poder lograrlo y no saber cómo hacerlo, y viene la angustia.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-El abuso físico dejó huellas en mí, cuando estoy en frente de gente y me tropiezo o me pego, siento como si todos se rieran de mí. Ah, pero los malditos buleadores tenían que descargarse conmigo...

-Siempre me pregunté por qué no podía tener amigos en el colegio, por qué no entendía los juegos de palabras o si había que entender algo. Me pregunté que tenía que hacer para formar parte, tenía la necesidad, pero mis compañeros me parecían sonsos y tan diferentes a mí, en muchos casos crueles y ordinarios. Veía la manera de expresarse entre ellos como una enorme barrera, cuando intentaba hablar así, sabía que estaba fingiendo y que era mejor guardar silencio. Tuve la suerte de tener un grupo de compañeros de clases que gustaban de estar juntos, eran muy unidos, eso sucedió en los dos últimos años de secundaria, casi todos se empeñaron en hacer viajes juntos y realizar actividades en grupo, de mí siempre se burlaron, pero me permitieron estar, al punto que la burla en mi contra yo la aceptaba como mi carta de entrada, ya que la mayoría se reía del escándalo que hacían cuando yo llegaba, era una manera de ser tomado en cuenta y decidí aceptarlo. Pude ir con el grupo, ya al final del último año, a una casa en la playa, un grupo de adolescentes solos, toda una revelación a mis 17 años, tomando en la calle hasta la madrugada y escuchando música, de mi cuenta, todo un reto. Fui unas tres veces a ese paseo y eso significó formar parte de la historia, ahora me “sentía en el mapa”, algo de suma importancia cuando eres un adolescente. Seguí siendo el raro, pero un poco menos y pude conversar y socializar un poco. La niñez, es para mí, la época más difícil para un Asperger, pero la adolescencia es la época más complicada; todo son cambios, llena de ansiedad y depresión, es navegar sin un mapa o una brújula.

-Eso que vos hiciste a los 17 años yo lo hice recién a los 20 años, y cuando le agarrás el gustito no querés dejarlo. Es como esa sensación de pertenecer a algo que finalmente llega y que no querés que se vaya nunca. Es curioso cómo siendo aspies, y a falta de experiencias vitales o muchas veces tardías, vamos configurando una personalidad muy particular.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo solía sentarme sola en el recreo hasta que se inventó un gran juego de estrategia con cartas duelo de monstruos.

-Hace unos cuantos años me metí en una carrera algo complicada para un aspie: Realización y Producción de Radio y TV. Ambiente de mucho trabajo en grupo, mucha competitividad y mucha echada de culpa al prójimo. Primer año todo OK. Segundo año surgió una pregunta relacionada a la virginidad. (Si son vírgenes nunca jamás respondan que sí. Es una estupidez pero es así.) A partir de ahí me hicieron bullying. Fue bastante estresante. Hay que aprender a detectar personalidades disruptivas para evitar en grupos. Esos que siempre destruyen el grupo, más que aportar. Siempre hay que mirar los problemas que ocurran como desafíos a superar y aprender de ellos. LA VIDA ES UN APRENDIZAJE CONSTANTE. Lo que saco positivo de las dificultades, es que aprendí a pensar en hacer todo cuanto antes y a prever posibles eventos que se salgan de lo esperable. En su consecuencia, no dejar nada a último momento y a prever inconvenientes técnicos y/o humanos. Incluso los eventos externos a la hora de fijar los plazos para una entrega de un trabajo.

-Nunca sufrí bullying, aunque, como todo estudiante claro que lo viví, pero, gracias a que de toda la vida he convivido con primos mayores que me enseñaron a defenderme y me advertían: "Si te molestan y no te defiendes aquí te ma"#$%&/(@mos todos" y para evitar la supuesta ira de mis primos entonces me defendía, aunado a ello estaba el hecho que mis papás, tíos y abuelitos me apoyaban en todo y me dieron las herramientas para nunca dejarme humillar, llegando a un punto en que yo era el que hacía bullying, especialmente bullying psicológico.

-Yo sufrí bullying toda la primaria y hasta 2do año de secundaria donde decidí cambiarme a una escuela nocturna para adultos. Mis gustos eran muy diferentes a los de mis compañeras y con los varones me llevaba mejor pero mi forma de pensar muy libre hizo que quede expuesta al abuso por parte de ellos. Aprendí de grande a relacionarme.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-El medio rural es más amable, y es por eso que en primaria todo cursó sin problemas. Incluso en secundaria los compañeros éramos en general del mismo barrio, creo eso ayudaba. Ya en Preparatoria, pero sobre todo en mis primeros empleos, fatal la socialización e integración.

-En la secundaria (preparatoria) me llamaron de estas formas debido a mi personalidad tranquila, callada y tímida, sumado a mi aspecto un tanto pálido: "El mudo", "el muerto". Y en las clases de educación física era torpe y no jugaba bien a los juegos, me veía más débil, torpe y tonto que los demás; era un sufrimiento, eso me llevó a reprobar la materia porque faltaba a clases repetidamente para evitar ese sufrimiento. No tenía ningún amigo, sólo un grupo reducido de compañeros con los cuales debía socializar sí o sí debido a que eran mis vecinos de banco. Pasé toda la primaria y secundaria generalmente callado y tímido, con mutismo selectivo. Había un compañero en la secundaria que me hacía bullying, era más grande en edad y era el más social de todos, hasta parecía que tenía algo personal conmigo, su personalidad era como opuesta a la mía, se burlaba de mí.

-Me pasó que algunos me hacían bullying, pero no a cada rato, más bien por un tiempo y luego se aburrían, o incluso en algunos casos me terminé llevando bien con algunos de ellos a medida que crecíamos. Muchos me molestaban un poco solamente, que ni si quiera me llevaba mal con ellos.


-¿Si sufrí acoso?... Si, por parte de "mis compañeros" y de un profesor de la Primaria. Era muy callada y muy tímida.

-Ahora que lo pienso, aunque nunca sufrí acoso en el colegio al nivel que otros aspies lo han sufrido, debido a nacer favorecido con una altura y fuerza mayor a los demás, sí sufrí un aislamiento y discriminación a tal grado y tan constante que llegue a considerarlo "normal" :( y hasta normal llegué a considerar el vivir deprimido y con la autoestima baja. Lo positivo es poder ver y reconocer estas cosas ahora, ya puedo romper con esos patrones negativos.

-Tuve la suerte de tener un gran amigo de la infancia que me defendió y protegió casi de todo hasta tener el porte y fuerza de defenderme solo, hasta el día de hoy somos grandes amigos.

-Hace un tiempo una compañera de la primaria me confesó que me hacia bullying. Yo no lo noté porque no necesitaba juntarme con nadie, aunque si alguien quería sentarse a mi lado y dedicarse a comer y observar en el recreo, lo toleraba.


Fotografía: Camilo Cuevas.


Estos son los testimonios de mis compañeros aspies, como usted podrá darse cuenta el factor principal para que un alumno sufra de Bullying, tanto de parte de sus compañeros como de sus maestros, es la intolerancia. La intolerancia a las diferencias, la falta de respeto a las características individuales, la carencia de valores que hoy por hoy se ha visto incrementado por el egoísmo y abuso de poder. Hoy en día, veo con tristeza, que cada vez más, las personas se han vuelto individualistas e indiferentes con el dolor ajeno, afortunadamente no toda la humanidad ha perdido el respeto por su prójimo, y aún existe gente humanitaria, gente que lucha por el bien común y no el propio, gente que alza la voz por todo aquél que necesita ser tomado en cuenta, y es esa gente la que nos enseña, con el ejemplo, que cuando se lucha, se pueden ganar espacios y causas. Tú, que en estos momentos me estás leyendo, y eres padre o madre, educa a tus hijos para que en un futuro no sea necesario luchar por la inclusión, porque cada persona contará con un espacio en la sociedad, en donde se le respete como persona y con sus características individuales. Tú, que eres padre y madre, enséñale a tu hijo a respetar la diversidad, a no burlarse de aquél que es “diferente”, a integrar a sus juegos a aquél niño que es “malo” para la pelota, a aquél niño que está solo en un rincón, enséñale que jamás debe burlarse del más débil y jamás apoyar el abuso de matones, enséñale que dar amor desinteresado es maravilloso, que cuidar y respetar a los animales nos “llena el corazón”, que ayudar a quien lo necesita, nos hace sentir bien. Padre y madre, enseña, educa con el ejemplo, tu hijo puede construir un futuro mejor, y de ti depende.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías: