domingo, 22 de mayo de 2016

La Autoagresión en jóvenes y adultos Asperger.







Las razones por las cuáles una persona Asperger puede llegar a autoagredirse son diferentes, desde la sobrecarga sensorial a la que se puede ver expuesto durante su jornada escolar o laboral, la ansiedad que pueden provocar los cambios imprevistos de rutina, la frustración por no poder lograr una determinada actividad tal como se le exige, depresión, etc. Todos estos factores y otros más, juntos o separados, pueden llevar a un aspie a un inmenso nivel de estrés, y hay quienes “estallen” en el momento, manifestándolo con gritos, tirando o golpeando cosas, autoagrediéndose o una agresión contra otras personas (en el caso de los más pequeños), pero hay aspies que somos capaces de contener las ganas de estallar (lo cual no quiere decir que el malestar no sea el mismo) acumulando  las emociones, pero una vez en casa las exteriorizamos en profundas crisis que pueden terminar en autoagresiones.

¿Cómo evitar la autoagresión en un aspie?

Bueno, en el caso de los más jóvenes, hay que partir por evitar exponerlo a situaciones estresantes basándose en las características del Síndrome. Por ejemplo:

1. Si tenemos resistencia al cambio, entonces no cambiar las rutinas abruptamente o de improviso.
2. Si tenemos hipersensibilidad sensorial, no exponernos a situaciones en donde nos sobrecarguen sensorialmente (Probar terapias de integración sensorial).
3. Enseña a tu hijo a expresar sus necesidades básicas y a identificar sus propias emociones.

¿Y si el aspie tiene una crisis y se autoagrede?

1. Tratar de identificar qué es lo que causa la crisis para actuar sobre lo que la está detonando.
2. Enseñarle técnicas para el control del estrés y estrategias de afrontamiento.
3. Validar nuestras emociones (es difícil cuando uno es adulto, que quiénes nos rodean, entiendan que nuestras crisis no son “exageraciones”. Por favor si usted tiene un pequeño hijo aspie, no cometa ese error).


A continuación le invito a leer las experiencias personales que han tenido algunos jóvenes y adultos Asperger con la autoagresión (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

Fotografía: Rodrigo Corvalán.



-Yo no me autoagredo físicamente, pero cuando siento frustración, ando intranquilo, agitado y de mal humor.

-Muchas veces si mi estrés es lo suficientemente grande, me puedo golpear en la cabeza o golpear lo que tengo a mi lado. Pienso que esto pasa al no tener demasiado control de nuestras emociones, entonces estas se desbordan, produciendo algo que se llama "secuestro emocional".

-En mi infancia y adolescencia, por frustración me mordía o pellizcaba cuando estaba bajo estrés, crisis o descompensación. Después, al recibir el diagnóstico, disminuyeron hasta solo manifestarla en momentos de rabia apretando los dientes.

-Me golpeo la cabeza con las manos o me muerdo los labios, cuando siento frustración. Por ejemplo: Cuando un sistema informático no hace lo que debería de hacer en una situación de importancia, o cuando hay un imprevisto que me arruina alguna actividad; claro, lo hago estando yo solo, si hay alguien más puedo controlarme.

-Yo también tuve una etapa larga así, sobre todo en la niñez: Cabezazos, golpes, y me arañaba en la adolescencia. Ahora me va más la autolesión mental.

-Yo hacía eso constantemente para no sentir dolor espiritual, era como que si, sintiendo el dolor físico, la depresión o rabia se calmaba.

-Hace más de 5 años aproximadamente tuve varias experiencias de autolesión, eran constantes, golpeaba puertas, teclados, el case del computador y otras cosas, de tal manera que terminaba con el puño lesionado. Actualmente quedan algunas marcas, si tenía un mal día en el colegio llegaba a casa a golpear cosas. Me golpeaba la cabeza contra la pared al lado de mi cama cuando algún pensamiento, recuerdo o situación no me permitía estar tranquilo. Ahora, es diferente porque me controlo mucho, pero hay veces que no puedo y termino mordiendo mis labios, me jalo el pelo, o me golpeo la cabeza con la mano.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.



-Cuando estoy muy ansioso me muerdo las mejillas por dentro y de los dedos me quito la piel de las orillas hasta sangrarlos.

-Cuando la ansiedad se sale de control y se empieza a volver ataque de pánico, sí.

-De forma inicial nunca me he autoagredido a causa de la frustración, aun teniendo Asperger y TDA, Impulsivo-Hiperactivo, lo cual, entre muchas cosas, se traduce en altos niveles de intolerancia a la frustración, pero, dependiendo de la causa de la frustración, si he llegado a agredir verbalmente y psicológicamente a quien sea la causa de la frustración, o en su defecto puedo llegar a tener estados depresivos que van de un día hasta meses, lo más que me han durado ha sido 3 meses.

-Si comerse las uñas (y parte de la piel que las recubre) se considera una autoagresión, entonces me autoagredo.

-No he llegado a ello, más me quedo paralizado, pensando que soy de lo peor; cuestionándome de por qué existo.

-La autoagresión también puede ser psicológica.

-Hubo un tiempo donde me golpeaba mi rodilla de la frustración que sentía.

-Cada vez que me autoagredí fue por no agredir a la persona que me estaba dañando. En una época me pegaba puñetazos a la pared o placard, creo que es la salida más leve, otras veces me pegue la cabeza contra la pared o puñetazos en mi cabeza, luego deje de hacerlo. Empecé a tirar y romper cosas, todo esto me sucedía antes de saber que era Asperger. Ahora puedo manejar el sufrimiento, la rabia y la frustración, que me provoca esa misma persona, sólo llorando hasta que se me pasa. No voy a auto flagelarme otra vez porque ya sé que la frustración que siento no es mi culpa, ahora sé que yo no estoy loca, solo soy sensible y diferente. Y no, no me auto agredí nunca en situaciones de frustración normales, pero sí al recibir muchos minutos de tortura psicológica.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Yo suelo estar muy deprimido por razones hormonales, pero ya hace años que no me autolesiono, antes solía golpearme la cabeza en el armario, o rompía bloques con mis manos, ahora me llevo mejor con mis problemas, aunque es desesperante, incluso puedo estar tranquilo cuando estoy deprimido, hasta cierto modo incluso feliz. Algo que me ayuda es recordar que es solo una visión distorsionada, también otros ejercicios de respiración y concentración, la música también ha sido una fuente de escape.

-Cuando era niño, me golpeaba la cabeza contra la pared o le daba un puñetazo (a la pared). Lo de dar puñetazos, siguió hasta la adultez. El año pasado me produje un esguince y una tendinitis en la mano por esta actividad, no obstante, desde entonces, no he vuelto a autoagredirme.

-Cuando me frustro me auto agredo, pero no tan fuerte.

-Bueno en mi caso nunca me he agredido, ya que nunca me ha gustado la violencia de ningún tipo y siempre me he considerado una persona extremadamente tranquila.

-En mi caso, soy tranquilo también, pero cuando no puedo controlar algo, o sucede un imprevisto muy significativo (desde una visita sorpresa hasta el fallo de un sistema informático) me golpeo la cabeza con las manos. No puedo evitarlo. Sé que es intolerancia a la frustración. No he hecho muchos avances en canalizar tal respuesta. Claro, esto lo hago estando solo, si estoy con alguien puedo manejarlo mejor.

-Sí, de niño y adolescente, cuando la ansiedad ya era mucha solía rascarme con fuerza los brazos y/o las piernas, por eso los tengo llenos de cicatrices, o golpeaba las paredes o diversos objetos con la cabeza, al grado de sangrarme o hacer fuertes moretones. Y ya de adulto, varas veces sí me ha pasado por la cabeza dos que tres locuras que no he intentado, solo las planeo. A veces cuando la ansiedad y el stress es mucho, por la forma de cómo me rasco, me he llegado a sangrar dormido y muy rara vez despierto.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.



-No con la intención. Pero en mi ansiedad a veces me muerdo las manos o me golpeo las piernas.

-Yo lo que hago cuando estoy muy ofuscado es golpearme la cabeza con las manos…pero solo en caso de enojo.

-Yo aún lo hago cuando me siento muy ansiosa, lo hago para concentrarme en el dolor que me causo y no en la angustia del momento. Sí quisiera dejar de hacerlo, pero siento que me ha servido para poder pasar con normalidad algunas situaciones sociales.

-Yo me rompía la piel de las manos y piernas cuando tenía mucha ansiedad.  Me rompía con tijeras. Mis piernas tienen muchas cicatrices

-Por la ansiedad hago como si quisiera separar el costado de mi uña del dedo índice usando la uña de mi pulgar (no sé si se entiende) es doloroso pero no sé porque me tranquiliza en esos momentos.

-El dolor físico alivia la ansiedad o la disfraza, así me pasa a mí. El dolor físico es tan fuerte que las señales nerviosas hacen que el dolor emocional pase a segundo plano.

-Alguna vez me he golpeado sin hacerme ningún daño, como liberación. Pero no soporto el dolor físico, porque soy hipersensible táctilmente. De cría me mordía los dedos de las manos cuando me sentía con ansiedad. Afortunadamente lo superé.

-Si quieres lograrlo, ya diste el primer paso y es reconocerlo abiertamente, lo que sigue es buscar más formas de sacar lo que llevas dentro, una acción que sirva para sacar toda esa tensión y que no te lastime, canalizar a otra cosa, por ejemplo si es un problema arreglarlo, si no se puede arreglar y tienes que convivir con eso, busca una actividad que te ayude a expresar, y por último si es autoestima busca cosas que te gusten o hasta puedes reemplazarlo por una estereotipia motora cosa que es una ventaja siendo aspie.

Les invito a dar un click a este enlace en donde una aspie habla sobre  El Síndrome de Asperger en la niñez

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en la siguiente página: