domingo, 22 de mayo de 2016

Las Estereotipias y la Autoagresión desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Las estereotipias son movimientos organizados y repetitivos y para las personas Asperger son útiles porque ayudan a controlar la ansiedad, a controlar estímulos internos y externos, organizar el pensamiento, controlar la sobrecarga sensorial y son una fuente de autoestimulación agradable. Las personas con el Síndrome de Asperger las necesitamos, no hay que tratar de eliminarlas ni prohibirle a los niños y jóvenes que las hagan, a no ser que impliquen autoagresión.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

 Sobre las Estereotipias:


-De chica me chupaba la lengua y eso lamentablemente está mal visto. Aprendí a no hacerlo en público aunque disimulo estereotipas. Las hago pero controlo cuándo y cómo hacerlas.

-Cuando era niña casi siempre, mi familia me decía frases como: "Deja de moverte que pareces tontita", "Mírame a los ojos cuando te estoy hablando!" "Eres tan tonta para algunas cosas", "Deja de ser tan autista". Las razones creo que eran por el pensamiento normalista, de querer que yo parezca una persona de desarrollo típico.

-En mi caso cuando era niña no sabían de mi Asperger, y todo era burla o de paso me frenaban físicamente y me decían estupideces como "la mente controla al cuerpo" y de paso que hay una parte de mi familia que practica una religión en que los movimientos innecesarios son mal vistos porque acortan tus recursos de energía y por tanto la vida. Me sentía mal por no poder evitar hacer estereotipias, y por las burlas también, y me sentía peor cuando me frenaban físicamente, quería gritar, llorar, pero me reprimía y solo me daban algunos tic nerviosos, parece mentira pero esa simple acción produce un estrés de ese nivel.

-Yo la mayoría del tiempo estoy muy consciente de todo lo que hace mi cuerpo, es más, he llegado a pensar que quizás ese sea uno de mis problemas, no le doy mucho campo al subconsciente para que me ayude, y me desgasto demasiado en cosas que debería de hacer el subconsciente. Gasto demasiados recursos mentales en mantener mi cuerpo estable, es como si mi parte animal (subconsciente) trabajara mal y yo tuviera que hacer gran parte. Pensé que eso era normal en el Asperger, es algo agotador estar controlándote a toda hora para no hacer "tonterias".

-Evito hacerlos en público, pero tengo cierto tiempo durante el día en que los hago, para mí son importantes porque me relajan.

-Me toco mucho la cabeza, rascándose. Una época me mordía el interior de la boca y me balanceo en la silla del trabajo.

-Suelo balancearme mucho, es como si estuviera en una mecedora. Pero no siempre lo hago con la misma intensidad, a mayor ansiedad, mayor es la fuerza con la que me balanceo.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Si estoy emocionado aplaudo con las manos y/o doy pequeños brincos.

-Muevo las manos repetidamente.

-Como tengo flexibilidad en los dedos de las manos, juego mucho con ellos.

-Lo de los dedos lo hago todo el tiempo, pero además debe ser algo simétrico, o sea con ambas manos aunque no sea al unísono y la misma cantidad de veces con cada dedo.

-Yo no puedo estar en una cola o fila sin moverme o caminar, así sea unos pocos pasos. Nunca entendí como el resto de la gente puede estar tan quieta; en una oportunidad me la pasaba tocando mi cabello, parecía tonta, y aunque me costó, me obligué a dejarlo. Y aunque nunca antes lo hice, cuando falleció mi padre de un infarto hace un año, me vi de repente de rodillas balanceándome de adelante hacia atrás.

-Abro y cierro los dedos de las manos.

-Cuando me siento en absoluta confianza con alguien, me muevo o balanceo viendo al suelo. Esto último sólo me sucede cuando estoy de pie ante una persona que sabe que soy Asperger, pero de inmediato me doy cuenta de mi estereotipia y me controlo, así que creo que aún no lo han notado o no le han dado importancia como para preguntarme porqué me muevo así.  En momentos de mucha ansiedad, suelo mover mucho mis manos y mis pies como si estuviese demasiado nervioso, pero no son nervios, es mucha ansiedad.

-Acomodo los objetos en función de líneas físicas o imaginarias.

-Camino de un lado a otro, pero dando vueltas amplias.

-Hago círculos con las manos.

-Muevo los pies, como dibujando circulitos, y me refriego las manos.

-Cuando estoy parado, muevo la pierna. En la escuela me molestaban porque pasaba dándole palmadas a la mesa como tocando batería.

-Sobo mis manos, muevo muy rápido los dedos y los entrelazo muy fuerte, sobo mis ojos y presiono mi cara, aplaudo. Antes movía la nariz como un chango.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.


 Sobre la Autoagresión:


-Yo no me autoagredo físicamente, pero cuando siento frustración, ando intranquilo, agitado y de mal humor.

-Muchas veces si mi estrés es lo suficientemente grande, me puedo golpear en la cabeza o golpear lo que tengo a mi lado. Pienso que esto pasa al no tener demasiado control de nuestras emociones, entonces estas se desbordan, produciendo algo que se llama "secuestro emocional".

-En mi infancia y adolescencia, por frustración me mordía o pellizcaba cuando estaba bajo estrés, crisis o descompensación. Después, al recibir el diagnóstico, disminuyeron hasta solo manifestarla en momentos de rabia apretando los dientes.

-Me golpeo la cabeza con las manos o me muerdo los labios, cuando siento frustración. Por ejemplo: Cuando un sistema informático no hace lo que debería de hacer en una situación de importancia, o cuando hay un imprevisto que me arruina alguna actividad; claro, lo hago estando yo solo, si hay alguien más puedo controlarme.

-Hace más de 5 años aproximadamente tuve varias experiencias de autolesión, eran constantes, golpeaba puertas, teclados, el case del computador y otras cosas, de tal manera que terminaba con el puño lesionado. Actualmente quedan algunas marcas, si tenía un mal día en el colegio llegaba a casa a golpear cosas. Me golpeaba la cabeza contra la pared al lado de mi cama cuando algún pensamiento, recuerdo o situación no me permitía estar tranquilo. Ahora, es diferente porque me controlo mucho, pero hay veces que no puedo y termino mordiendo mis labios, me jalo el pelo, o me golpeo la cabeza con la mano.

-Yo también tuve una etapa larga así, sobre todo en la niñez: Cabezazos, golpes, y me arañaba en la adolescencia. Ahora me va más la autolesión mental.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Yo hacía eso constantemente para no sentir dolor espiritual, era como que si, sintiendo el dolor físico, la depresión o rabia se calmaba.

-Cuando estoy muy ansioso me muerdo las mejillas por dentro y de los dedos me quito la piel de las orillas hasta sangrarlos.

-Cuando la ansiedad se sale de control y se empieza a volver ataque de pánico, sí.

-De forma inicial nunca me he autoagredido a causa de la frustración, aun teniendo Asperger y TDA, Impulsivo-Hiperactivo, lo cual, entre muchas cosas, se traduce en altos niveles de intolerancia a la frustración, pero, dependiendo de la causa de la frustración, si he llegado a agredir verbalmente y psicológicamente a quien sea la causa de la frustración, o en su defecto puedo llegar a tener estados depresivos que van de un día hasta meses, lo más que me han durado ha sido 3 meses.

-Si comerse las uñas (y parte de la piel que las recubre) se considera una autoagresión, entonces me autoagredo.

-Cada vez que me autoagredí fue por no agredir a la persona que me estaba dañando. En una época me pegaba puñetazos a la pared o placard, creo que es la salida más leve, otras veces me pegue la cabeza contra la pared o puñetazos en mi cabeza, luego deje de hacerlo. Empecé a tirar y romper cosas, todo esto me sucedía antes de saber que era Asperger. Ahora puedo manejar el sufrimiento, la rabia y la frustración, que me provoca esa misma persona, sólo llorando hasta que se me pasa. No voy a auto flagelarme otra vez porque ya sé que la frustración que siento no es mi culpa, ahora sé que yo no estoy loca, solo soy sensible y diferente. Y no, no me auto agredí nunca en situaciones de frustración normales, pero sí al recibir muchos minutos de tortura psicológica.

-No he llegado a ello, más me quedo paralizado, pensando que soy de lo peor; cuestionándome de por qué existo.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Yo suelo estar muy deprimido por razones hormonales, pero ya hace años que no me autolesciono, antes solía golpearme la cabeza en el armario, o rompía bloques con mis manos, ahora me llevo mejor con mis problemas, aunque es desesperante, incluso puedo estar tranquilo cuando estoy deprimido, hasta cierto modo incluso feliz. Algo que me ayuda es recordar que es solo una visión distorsionada, también otros ejercicios de respiración y concentración, la música también ha sido una fuente de escape.

-La autoagresión también puede ser psicológica.

-Hubo un tiempo donde me golpeaba mi rodilla de la frustración que sentía.

-Cuando era niño, me golpeaba la cabeza contra la pared o le daba un puñetazo (a la pared). Lo de dar puñetazos, siguió hasta la adultez. El año pasado me produje un esguince y una tendinitis en la mano por esta actividad, no obstante, desde entonces, no he vuelto a autoagredirme.

-Cuando me frustro me auto agredo, pero no tan fuerte.

-Bueno en mi caso nunca me he agredido, ya que nunca me ha gustado la violencia de ningún tipo y siempre me he considerado una persona extremadamente tranquila.

-En mi caso, soy tranquilo también, pero cuando no puedo controlar algo, o sucede un imprevisto muy significativo (desde una visita sorpresa hasta el fallo de un sistema informático) me golpeo la cabeza con las manos. No puedo evitarlo. Sé que es intolerancia a la frustración. No he hecho muchos avances en canalizar tal respuesta. Claro, esto lo hago estando solo, si estoy con alguien puedo manejarlo mejor.

-Sí, de niño y adolescente, cuando la ansiedad ya era mucha solía rascarme con fuerza los brazos y/o las piernas, por eso los tengo llenos de cicatrices, o golpeaba las paredes o diversos objetos con la cabeza, al grado de sangrarme o hacer fuertes moretones. Y ya de adulto, varas veces sí me ha pasado por la cabeza dos que tres locuras que no he intentado, solo las planeo. A veces cuando la ansiedad y el stress es mucho, por la forma de cómo me rasco, me he llegado a sangrar dormido y muy rara vez despierto.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-No con la intención. Pero en mi ansiedad a veces me muerdo las manos o me golpeo las piernas.

-Yo lo que hago cuando estoy muy ofuscado es golpearme la cabeza con las manos…pero solo en caso de enojo.

-Yo aún lo hago cuando me siento muy ansiosa, lo hago para concentrarme en el dolor que me causo y no en la angustia del momento. Sí quisiera dejar de hacerlo, pero siento que me ha servido para poder pasar con normalidad algunas situaciones sociales.

-Yo me rompía la piel de las manos y piernas cuando tenía mucha ansiedad.  Me rompía con tijeras. Mis piernas tienen muchas cicatrices

-Por la ansiedad hago como si quisiera separar el costado de mi uña del dedo índice usando la uña de mi pulgar (no sé si se entiende) es doloroso pero no sé porque me tranquiliza en esos momentos.

-El dolor físico alivia la ansiedad o la disfraza, así me pasa a mí. El dolor físico es tan fuerte que las señales nerviosas hacen que el dolor emocional pase a segundo plano.

-Alguna vez me he golpeado sin hacerme ningún daño, como liberación. Pero no soporto el dolor físico, porque soy hipersensible táctilmente. De cría me mordía los dedos de las manos cuando me sentía con ansiedad. Afortunadamente lo superé.

-Si quieres lograrlo, ya diste el primer paso y es reconocerlo abiertamente, lo que sigue es buscar más formas de sacar lo que llevas dentro, una acción que sirva para sacar toda esa tensión y que no te lastime, canalizar a otra cosa, por ejemplo si es un problema arreglarlo, si no se puede arreglar y tienes que convivir con eso, busca una actividad que te ayude a expresar, y por último si es autoestima busca cosas que te gusten o hasta puedes reemplazarlo por una estereotipia motora cosa que es una ventaja siendo aspie.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Rodrigo Corvalán, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en la siguiente página:

Vídeo sobre las Estereotipias Motoras: