domingo, 1 de marzo de 2015

Diferencias entre un niño y un adulto Asperger.


La poca claridad en este asunto es lo que ha traído como consecuencia, a lo largo de los años, los diagnósticos errados cuando se trata de un adulto Asperger. Es que si usted busca en Internet, la mayoría de los artículos y libros están enfocados hacia los niños Asperger como si no fueran a crecer para llegar a ser adultos, tal como los aspies adultos que ya existimos en el mundo. El Síndrome de Asperger “no se va” con los años, es una condición que nos acompaña antes de nacer hasta la muerte, por lo tanto enfrentaremos las mismas dificultades a lo largo de la vida, cambiando el grado de dificultad y el contexto, lo cual dependerá de la edad que tengamos claro está. Pero aun siendo adultos y aprendiendo a ser “funcionales” en sociedad, de igual manera necesitamos apoyo y comprensión, tal como cuando se es pequeño, y esto no se dará mientras la gente que rodea al adulto Asperger no sepa que tiene un Síndrome, lo cual será aún más imposible si la misma persona no ha recibido el correcto diagnóstico, por lo tanto no podrá comunicárselo a quienes le rodean, y lo más importante: No podrá contar con un diagnóstico que le permita entender y comprender mejor el "por qué" se ha sentido toda su vida “diferente”.
Para tratar de explicar de una forma clara las "diferencias" que existen entre un niño y un adulto aspie, escribiré un listado con algunas de las características del Síndrome de Asperger (no escribiré todas, porque según mi parecer, hay características del Síndrome que ni con los años se pueden camuflar). Al lado de cada una de ellas explicaré como van cambiando o “camuflándose” con la edad, lo cual puede hacer difícil el diagnóstico si el profesional desconoce que estos cambios pueden ocurrir con los años y la práctica.
Artista: Anita Valle Ocando.

1)    Dificultad en la socialización: Si bien esta es una de las principales características del Síndrome, con los años puede ir cambiando, quizás no en todos, pero sí en varios adultos. El tener amigos es algo que se puede aprender con ensayo y error, y obviamente con disposición, porque si a un aspie no le interesa tener amigos por la razón que sea, bien difícil veo que los llegue a tener. Y si se da este “logro” social, lamentablemente es puesto en duda que el adulto tenga el síndrome, porque el profesional y las personas que le rodean, esperan ver que esa persona sea incapaz de poder tener un amigo, un trabajo, una pareja y que mucho menos pueda salir con ellos. Pero aquí viene lo curioso, y lo que el profesional debería tomar en cuenta: La dificultad que ha tenido ese adulto con las personas que le han rodeado. Preguntar si le ha sido fácil relacionarse con su entorno, ya sea familiares, compañeros de trabajo o parejas ¿Y por qué sólo menciono a estas personas y no a los amigos? Porque muchos adultos aprendemos a “camuflar nuestra manera de ser”, pero es algo que no se puede hacer permanentemente (porque es muuuuy desgastante), por lo tanto quienes nos rodean en el día a día, son quienes realmente han conocido cómo somos, lo que pensamos y opinamos, y principalmente cómo reaccionamos, y es con estas personas con las que generalmente se dan los roces por no coincidir en cómo nosotros percibimos y ellos perciben las situaciones que tenemos que enfrentar. Con los amigos no hay un trato diario, a no ser que sea un compañero de trabajo o familiar, por lo tanto las situaciones con ellos suelen ser más agradables que con los demás (y por último, a los amigos se les elige, al resto de los que nos rodean, no).
Artista: Anita Valle Ocando.

2)    Somos literales: Según mi experiencia personal, no se deja jamás de ser literal, y aun siendo adultos, más de una vez seguiremos pasando vergüenza por interpretar los dichos de las otras personas al pie de la letra o enojarnos porque nos tomamos en serio alguna “broma” que no entendemos como tal. Pero sin lugar a dudas, vamos aprendiendo lo que significan algunas metáforas y refranes (los que ya nos son conocidos, porque si aparece algo nuevo, es empezar de cero en el entendimiento de lo que quiere decir algo que no está escrito o dicho de la manera en que debe ser interpretado). El asunto es que tal como se puede ir aprendiendo eso, también se puede aprender a decir chistes (pero de ahí a que resultemos gracioso hay una enooorme diferencia J No, la verdad es que deben existir aspies que sus chistes sean chistosos, pero yo sólo conozco unos pocos, el resto es tan “fome” como yo al contar un chiste ¡Ups!). Lo mismo sucede con la ironía y el sarcasmo; conozco aspies, VERDADEROS aspies que son super sarcásticos e irónicos. Entonces ¿Qué sucede cuando el profesional ve que el adulto sabe ser “gracioso”, irónico o sarcástico? ¡Adivine! ¡Por supuesto! Dirá que es “imposible que esa persona sea Asperger, porque esas habilidades no la tiene una persona con la condición”. Si piensa eso, significa que no sabe que es algo que se puede aprender con el tiempo ¿Olvida que los Asperger, lo queramos o no, estamos inmersos en sociedad, y algunos somos muy dados a imitar las conductas de otros? Pero aquí viene algo que el profesional debería tener en cuenta cuando se encuentre con un adulto aspie “chistoso”, irónico o sarcástico: Que él sepa utilizarlos no quiere decir que no va a tener dificultad para reconocer la ironía y el sarcasmo cuando otra persona lo aplica. Y eso hay que tenerlo en consideración porque, más que decirlos, la dificultad radica en entenderlos.
Artista: Anita Valle Ocando.

3)    Tenemos poco filtro a la hora de hablar: Si un adulto aspie va a su consulta y le dice que él sabe que hay cosas que no puede decir, no es que no tenga el Síndrome de Asperger, es sólo que aprendió con los años (seguramente con muy malas experiencias a quedarse callado en ciertas ocasiones). Ahora, esto no quiere decir que la mayoría de las veces no seguiremos siendo directos y sinceros, porque esa característica tampoco se puede “camuflar” al 100%. Quizás lo único que aprenderemos a guardar cuando adultos, es decirle a alguien que es feo, o que ve super mal con lo que trae puesto (seguramente le diremos lo mismo, pero de otra manera, porque no me van a decir que a los 40 años o más, no van a aprender a no decirle feo a quien lo es). Creo que el poco filtro lo manifestamos al 100% en otras situaciones (cuando se es adulto), más que nada decimos lo que pensamos y sentimos en cuanto a las situaciones que vivimos a diario, por lo que el profesional debe ahondar más en esto que en otras preguntas sobre el poco filtro. Los adultos podemos aprender a aplicar filtros en algunas situaciones,  tales como decirle a alguien que se ve mal con el corte de cabello que se hizo (si me preguntan a mí, yo contesto: “¿Y por qué te cambiaste el corte?”) ¿Ve? Esa es una buena manera de no mentir, pero tampoco de ofender. Ahora si me contestan: “¿No te gusta cómo se me ve?”. Aténgase a las consecuencias, porque le contestaré lo que pienso ¡Ups!

4)    Dificultad para el contacto ocular: Con los años los adultos aspies aprendemos a mirar ciertas partes del rostro de nuestro interlocutor cuando nos hablan (frente, nariz, boca), por lo tanto el profesional no puede determinar que el adulto no tiene el síndrome porque ha aprendido a fijar su mirada. Mejor pregúntele a la persona cómo aprendió a hacerlo y si le requiere esfuerzo o no.
Artista: Anita Valle Ocando.

5)  Somos ingenuos: Me confieso muy estúpidamente ingenua, no inocente porque eso dejé de serlo haaace rato, pero aquí hay otra curiosidad, los aspies con las malas experiencias (muchas malas experiencias) podemos aprender a desconfiar, quizás sólo en situaciones que se le parezcan a las malas experiencias previas, pero a las nuevas no (ahí comenzará un nuevo aprendizaje de desconfianza). Entonces no se extrañe de conocer a un aspie que sea muy desconfiado, porque sí los hay. Lamentablemente eso se aprenderá pasando por situaciones terribles para nosotros, es que no hay manera en que un aspie aprenda lo que no ha vivido. La experiencia es la única forma de aprender que existen personas como no somos nosotros, personas mentirosas (igual los aspies podemos aprender a mentir, pero somos un "desastre" a la hora de hacerlo, porque nos delatamos al no saber sostener una mentira), personas malintencionadas, personas falsas, etc. Aquí el profesional debe indagar NO en cómo es el adulto, sino cómo fue cuando joven o niño. Ahí se encontrará con una persona totalmente ingenua y confiada en los demás.

6)  Intereses restringidos: Los aspies nos obsesionamos con un tema y les dedicamos mucho tiempo a su investigación, dependiendo de cuál sea nuestro interés en esos momentos. Puede que existan aspies que aún mantengan el tema de interés de su infancia, pero lo más probable es que haya ido sumando, a lo largo de los años, otros intereses. En este punto el profesional debe tener claro que los intereses van cambiando con los años en un aspie, y no puede dudar de que el paciente tenga la condición sólo porque ya no le interesa investigar sobre dinosaurios o algún otro tema que lo haya obsesionado cuando pequeño, o porque haya tenido más intereses restringidos a lo largo de los años.
Artista: Anita Valle Ocando.

7)    Hiper o hipo sensible sensorialmente: No hay duda de las malas reacciones que tiene un niño aspie cuando se ve en situaciones de mucha sobrecarga sensorial (llantos, gritos, tirarse al suelo, golpear las cosas, golpearse a sí mismo o a quien esté cerca) ¿Necesito aclarar que eso usted no lo verá en un adulto Asperger? Y no es porque no suframos la misma incomodidad que el niño aspie, lo que sucede es que uno aprende con los años que no será bien visto hacer un “berrinche” cuando estemos sometidos a estas torturas ambientales. Ahora con esto no quiero decir que no exista un adulto Asperger que reaccione violentamente en público, pero eso va más en el manejo de la ira, que en la incomodidad que sienta. Yo tengo hipersensibilidad sensorial y muy poco manejo emocional, pero mis “berrinches” los hago en casa y no en lugares públicos. Lo que debe importarle al profesional, no es como manifieste el adulto su hipersensibilidad, sino el hecho de que la vive, y a diario, con cada estímulo externo que le rodee, porque es una de las características en el síndrome.

8)  Estereotipias motoras: Al igual que el malestar cuando se tiene hipersensibilidad, el adulto Asperger puede aprender con los años a no manifestarlas en público (por lo menos el balanceo del cuerpo y otras estereotipias más notorias). Por lo tanto si el adulto aspie que va a su consulta no ingresa balanceándose tipo “Rain Man”, no significa que no las tenga (aprenda a indagar NO en lo que ve, sino en lo que su paciente le cuente, porque recuerde que muchos adultos aspies aprendemos a camuflar, y esa es la clave del entendimiento del Síndrome de Asperger en el adulto).

9)   El lenguaje: Nadie discute que desde pequeños tenemos un excelente vocabulario, el cual podemos mantener hasta adultos, pero también he conocido a algunos aspies “descarriados” como yo, que hemos aprendido “malas palabras”, lo cual no quiere decir que dejemos de tener un buen vocabulario en situaciones que, sabemos, debemos hablar correctamente; es sólo que también las malas costumbres se aprenden, y quienes corremos más “riesgo” de ello, somos los aspies que hemos imitado mucho el comportamiento NT para poder “encajar”. Ahora, está de más decir que siempre existirán los aspies con un hablar correcto, incapaces de decir malas palabras, pero esto no significa que quien las dice deje de ser apie por eso ¡Es absurdo dudar de una condición porque un aspie dice groserías! Así que si escucha a un aspie decir groserías, no se extrañe ni dude de su condición, corríjalo, aunque lo más probable es que siga diciéndolas ¡Ups! (estamos claro que no es “bueno” decir palabrotas, pero eso no está en discusión en este artículo).
Artista: Anita Valle Ocando.

Estas son las características del Síndrome de Asperger, que según mi parecer, no tienen variación con los años ni con la experiencia:

-       Falta de Empatía Cognitiva: Esto quiere decir que tenemos dificultad en ponernos en el lugar del otro, en identificar  y comprender las emociones y pensamientos de otras personas. NO confundir por favor con la falta de Empatía Emocional, pues los únicos que carecen de ella, son los psicópatas.
-       Pensamiento poco flexible, apego a las rutinas y dificultad para adaptarse a los cambios.
-       Poca tolerancia a la frustración.

Por último, y no menos importante, el profesional NO puede descartar un diagnóstico en un adulto Asperger basándose en el hecho de que él haya logrado estudiar, tener parejas, tener hijos o tener un trabajo ¡Eso rayaría en la ignorancia de lo que puede lograr un adulto aspie con los años! ¡Por favor infórmese! Lea a Tony Attwood, psicólogo inglés que ha trabajado con más de 1.000 pacientes Asperger, y que ha escrito sobre los adultos y mujeres con el Síndrome. Lea a Tania Marshall, psicóloga australiana que también ha trabajado con muchos pacientes TEA, y que ha escrito sobre las mujeres con la condición y sus diferencias. Aprenda sobre los diagnósticos diferenciados por el bien de sus futuros pacientes, y no se quede con información antigua y errada.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

Esta es la biografía de la artista: