miércoles, 8 de junio de 2016

Mi poca tolerancia a la frustración.




Al leer mis artículos de este blog, siento que, aunque me esfuerce por hacer entender lo que es vivir con el Síndrome de Asperger, nunca será suficiente para que la gente sepa lo que se experimenta con cada situación que uno vive, con cada angustia, con cada ansiedad, con cada frustración que conlleva el tratar de “hacer las cosas bien” y que no resulten como uno quiere. Las personas podrán entender conceptos y definiciones sobre el Síndrome de Asperger, pero nunca las emociones que uno experimenta con las situaciones a las cuales nos vemos expuestos, las cuales nos pueden llevar a sentir mucha frustración si resultan difíciles o negativas, desencadenando en malas reacciones de nuestra parte, y peor cuando nos guardamos lo que nos está afectando y no lo manifestamos en su totalidad. A veces quienes nos rodean, evalúan nuestras reacciones, pero no se detienen a pensar que es lo que podemos estar experimentando para actuar de esa manera “extraña”.
En mi caso uno de los motivos por el cual tengo reacciones “no apropiadas a mi edad”, es justamente mi poca tolerancia a la frustración cuando algo no me resulta de la manera en que quiero o espero. Creo que el origen de mi frustración parte por el hecho de querer lograr objetivos que me he propuesto, y que pese al enorme esfuerzo que pongo en cada propósito, siempre hay algo que me impide lograrlos, o bien cuando me he visto obligada a hacer cosas que para el resto no es difícil, pero que para mí requiere un mayor ahínco. Con esto no quiero decir que todo lo que me haya propuesto en la vida haya sido un rotundo fracaso; así como hay situaciones en las cuales me he visto “estancada”, también las hay en donde he encontrado una enorme satisfacción por ver el buen resultado en lo que me he planteado realizar (esto se debe a que soy muy perfeccionista). Ojalá esto siempre fuese así, pero no lo es, y es allí donde quiero detenerme para que la gente entienda lo que puede sentir alguien, en mi caso, cada vez que experimenta la frustración.


Artista: Anita Valle Ocando.


Uno de los aspectos de mi vida donde he sentido bastante frustración porque he visto que no puedo ser como el común de las mujeres, o más bien donde me han hecho sentir así, es en mis fracasos en mis relaciones de pareja. Aquí quiero detenerme para dejar bien en claro que el tema del amor y de pareja, dependerá del interés de cada aspie, por lo tanto es falso creer que todos los aspies no manifiestan interés en tener una pareja. Una vez hecha esta aclaración, proseguiré con MI experiencia PERSONAL con respecto a este tema: Antes de ser diagnosticada con el Síndrome de Asperger, para ser más exacta, cuando tenía 36 años, alguien muy cercano a mí me dijo lo siguiente: “¿Cuándo va a ser el día que te vea como una mujer normal de tu edad, con pareja, casa propia y una familia formada?”. Obviamente yo no supe qué responder en esos momentos, pues ni yo podía explicar el porqué de mis fracasos amorosos y por qué no podía “ser como las demás mujeres de mi edad”. Es difícil poder explicar que hay “algo” que me ha impedido mantener una relación a través de los años, el no poder congeniar mi “manera de ser” con la de un compañero, el no saber “luchar por cambiar” para ser una mujer “más fácil de llevar” y así poder ser aceptada, y en consecuencia amada. Las conclusiones a las cuáles he llegado con respecto a este tema, las he detallado en otro escrito en dónde me he explayado ahondando en lo que, para muchos adultos Asperger, no ha sido fácil lograr con éxito, por lo tanto podrán imaginar la frustración de algunos al no ver logrado lo que la familia espera que todo adulto haya alcanzado a cierta edad, haciéndonos sentir culpables la mayoría de las veces por ser “nosotros los causantes” de nuestro fracasos en las relaciones de pareja y “no hacer lo suficiente” para que perduren en el tiempo. Cómo hacerles entender que por más que me he esforzado en “dar un poco más de mí”, nada parece ser suficiente para que este asunto funcione, y que, por el contrario, siempre termino sintiéndome como que todo lo hago mal, sumando una vez más otro fracaso a mi vida, otro sentimiento de culpa y sepultando la poca autoestima que tengo…


Artista: Anita Valle Ocando.


Pero… ¿Cómo se hace para ser una “buena pareja”? Le he preguntado a todas las mujeres habidas y por haber con las cuales me he rodeado, hasta he buscado en Internet información al respecto (he investigado bastante a decir verdad), pero termina siendo un trabajo esto de poner en práctica lo escuchado o lo leído en la teoría, porque para ser esa “pareja ideal”, tendría que dejar de ser yo y fingir ser alguien que no soy, y aunque me he esforzado bastante (Sólo después del diagnóstico, antes no) para ser lo suficientemente “buena” como pareja, mis características “particulares” siempre salen a flote. Parece ser que el ser directa y muy sincera, sumado a mi falta de empatía cognitiva y mis pensamientos pocos flexibles, es algo que me juega en contra y al final siempre termina en lo mismo: Un rotundo fracaso… con mi autoestima “por el suelo” porque siempre termino sintiéndome la culpable (o quizás me hacen sentir culpable ¡quién sabe!). En fin, hoy en día estoy sola (una vez más) y sin nada de ganas de volver a tener una pareja, pues ya no quiero experimentar más la inmensa frustración de no saber cómo hacerme entender ni cómo entender el funcionamiento de la otra persona. No quiero que nadie más me haga sentir mal porque no puedo ser “más fácil de llevar”. No quiero que me sigan viendo como alguien “rara”. No quiero que me hagan sentir menos por no poder ser como “una mujer normal”… 


Artista: Anita Valle Ocando.


...Duele, duele la angustia de no saber qué decir, qué hacer, porque si digo lo que pienso, porque si hago lo que mi impulso me dicte, sé que lo más probable es que la voy a cag…o más bien la otra persona se encargará de hacerme sentir eso, y una vez más no entenderé que tan “malo” hice las cosas si yo creo haber puesto de mi parte…Es que los demás no logran entender lo difícil que puede ser para una persona Asperger relacionarse en pareja, que quizás lo “poco” que uno da, para nosotros es mucho, y que quizás no seamos “fáciles”, pero podemos entregar sentimientos sinceros y una fidelidad a prueba de todo, pero ¡Claro! Eso no basta al parecer…¡No! Ya no quiero más de lo mismo, no quiero poca claridad, no quiero falta de sinceridad, no quiero falta de comprensión y egoísmo ¡No! ¡No quiero más frustración por no lograr lo que otros esperan de mí, sin tener en consideración mis características del Síndrome! 
Hoy prefiero estar sola y comenzar a amarme, a valorarme (¡Es increíble lo poco que me he querido en todos estos años!)…porque de esa manera sé que no aceptaré nunca más en la vida a alguien que me haga sentir menos de lo que yo valgo (¡Cómo no aprendí este razonamiento antes!!!). Hoy estoy comenzando a reconciliarme conmigo, a ver lo positivo que tengo y a darle el valor que se merece. Hoy tengo una relación conmigo y me gusta…Sí, me gusta mi soledad, porque simplemente no me siento sola, y estoy tratando de perdonarme por todas las veces que me dañé con malos pensamientos, con sufrimientos innecesarios, cuando pude haber encontrado una solución a lo que me estaba consumiendo…Y aunque sé que tuve que pasar por varias desilusiones para llegar a esta conclusión, lo que rescato es que al fin he aprendido a identificar lo que necesito y lo que no, y de una cosa estoy muy clara: Este tema del amor ya no me causará más frustración, porque no permitiré nunca más que me vuelvan a hacer sentir todo lo que me han hecho sentir en el pasado.


Artista: Anita Valle Ocando.


Otro aspecto donde me he visto frustrada, es en mi carrera profesional, pese a haber sido un buena maestra, no pude lidiar con la ansiedad que me producía los cambios y el exceso de actividades de socialización en mi profesión (este punto lo he detallado en otros artículos) lo cual me llevó a tomar la decisión de dejar de trabajar. Es muy frustrante saber que mi trabajo lo hice muy bien y que era y seguiría siendo un gran aporte para la educación sino fuese porque no sé lidiar con los cambios de rutina ni con las actividades de socialización que requiere mi trabajo ¿Cómo van a contratarme si les digo que mi trabajo lo sé hacer muy bien pero que no puedo lidiar con las actividades de aniversario, por lo tanto no quiero que me hagan participar en ellas? ¿Qué pensarían si les digo que no cuenten conmigo para incentivar a los padres a que participen en las actividades extraprogramáticas porque yo tampoco me siento motivada con ellas? ¿Qué dirían si les pido que no me saquen de improviso del aula para ir a un acto (de lo que sea) porque me produce un profundo malestar y yo sólo quiero trabajar en la sala de clases enseñando y que los cambios de rutina me angustian? ¿Qué me van a contestar si trato de explicarle que no puedo participar en la evaluación docente porque sufro de ansiedad cuando se me supervisa? ¿Se da cuenta? ¿Cómo no voy a sentir frustración al saber que tengo tanto que dar en la parte educacional, pero que por culpa de la parte social no puedo ser partícipe de la educación de los niños? Nadie quiere una educadora “amargada” que no disfrute de las actividades sociales, y que tenga poca tolerancia a situaciones “tan normales”, propias de los recintos educacionales. Nadie quiere a un adulto que tenga reacciones “inapropiadas” para su edad cuando siente frustración.


Artista: Anita Valle Ocando.


Hace un par de meses anuncié en mi Facebook personal que iba a asistir a unas clases de tango gratis, y es que siempre he querido aprender este baile (me fascina la música y bailar desde que era adolescente), y si ahora se me daba la oportunidad y gratis ¿por qué no tomarla? Esperé con ansias mi primer día de clases y fui acompañada de mi hijo de 19 años, quien no gusta del tango pero accedió a acompañarme para hacer realidad mi sueño… ¡Sólo asistí a dos clases y dejé de ir! ¿Por qué? Porque no tenía idea de que el método de enseñanza consistía en hacer cambiar de pareja (yo pensé que sólo bailaría con mi hijo), pero no, tuve que “bailar” con 5 varones distintos en una sola clase, lo que quiere decir que cada clase tendría nuevos compañeros de baile si hubiese seguido asistiendo… y no es que mi “problema” sea estar con un hombre, mi dificultad es que no soporto que me toquen cuando no deseo ser tocada, mi dificultad es coordinar movimientos, y si ya tengo problemas al coordinar un baile en pareja, con cinco es infinitamente dificultoso para mí… cinco hombres desconocidos tocaban mi cintura, cinco desconocidos estaban cerca de mi cuerpo, cinco distintos aromas, cinco ritmos diferentes para bailar, cinco veces tratando de coordinar los movimientos… No, no pude seguir, el segundo día ya parecía robot de lo rígida que me ponía cada vez que me tocaban la cintura…sentía que mis pies y cuerpo pesaban porque no lograba relajarme, incluso una de mis parejas de baile parecía molesto conmigo y me decía que alargara más mis piernas y que me "soltara" más...y yo…yo quería gritarle en su cara que no soporto que me toquen, que no soporto su olor, que su impaciencia me tenía al borde de una crisis, que no tenía idea de cuánto esfuerzo yo estaba haciendo por soportar su mano tocando la mía, su mano en mi cintura, su cuerpo cerca del mío, que no me fuese a pisar y a la vez tener que estar pendiente de que pierna mover y cual no…Yo…yo quería gritarle en su cara que me dejara en paz y salir corriendo…salir corriendo como cada vez que me veo envuelta en una situación que me causa angustia y frustración…salir corriendo porque no sé lidiar con la presión externa, porque no tolero la frustración…Finalmente no volví más y me quedé con la tristeza de no haber aprendido a bailar tango.


Artista: Anita Valle Ocando.


Ya no sé si sentir vergüenza, tristeza o enojo cada vez que fracaso en un nuevo proyecto, cada vez que dejo algo a medias, cada vez que siento angustia y ansiedad, para finalmente no lograr tolerar la frustración que siento cuando las cosas se escapan de mis manos. Y las 3 historias que he escrito más arriba son sólo algunas de las veces que he tenido poca tolerancia a la frustración, porque esto es algo que siento en las pequeñas y grandes situaciones que, a lo largo de los años, me ha presentado la vida, pero escribir más al respecto, sería alargarme demasiado con este escrito (más de lo que ya me he alargado).
Creo que una manera de preparar a su hijo para que sepa lidiar con la frustración, sería enseñarle desde pequeño que no debe sentirse inferior o fracasado por no lograr todo lo que se proponga, porque también existen obstáculos externos que no dependen de nosotros y que pueden influir en el resultado de lo que esperamos lograr, prepararlo para las diferentes cosas que puedan ocurrir, para que no se aferre a una única opción. Enseñarle a exteriorizar cómo se siente y brindarle apoyo en esos momentos. Invitarlo a buscar ayuda cuando la necesite explicándole que usted u otra persona de confianza puede identificar aspectos que quizás él no haya considerado. Y sobre todo ¡Por favor! Enséñele a no culparse por lo que sucedió o por lo que no sucedió, dígale que uno debe aprender de las experiencias, y de este modo sacarle el mayor provecho posible (ojalá yo hubiese sabido esto antes, no hubiese sido tan insegura, con baja autoestima, sintiéndome una fracasada crónica y siempre la culpable de todos mis fracasos).

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

Esta es la biografía de la artista: