martes, 22 de marzo de 2016

La Vida Laboral con el Síndrome de Asperger, mi experiencia personal.


Hola, Soy Diego Yonathan Moreno,  tengo 26 años y vivo en Colombia, en este artículo quiero contarles como ha sido mi experiencia laboral teniendo el Síndrome de Asperger. Lo contado aquí es solo mi experiencia y no pretendo representar a las personas con asperger en general, ya que cada caso es único.
Mis primeras experiencias que podría considerar laborales, fueron cuando tenía 10 años por eso de junio de 1996, por ese entonces mi madre comenzó a viajar a los pueblos cercanos a sus ferias a vender ropa, calzado, ropa, cerámica; y como siempre me ha gustado viajar, acompañaba a mi madre en esos viajes. Solíamos instalarnos en el parque principal y en plena calle mi madre vendía, yo le ayudaba a organizar la mercancía y a veces a vender; vendía cosas simples, aunque a veces iba a otros negocios y decía a la gente: “No compren aquí, compren  aquí”, y los llevaba al donde mi madre estaba. Yo solía vender “sorpresas” que eran una especie de regalitos que podías comprar por una moneda de poco valor y te salía un anillo o un par de aretes o algo similar, todas costaban el equivalente a 0.05  dólares, entonces era muy fácil venderlas.
Más tarde acompañé a una prima a vender ropa por las calles. La primera vez que lo hice, ofrecí todo al mismo valor, independiente de que fuera algo costoso o barato, por ejemplo yo decía: “Vale 6.000”, y esto que vendía podía ser algo que bien costase 20.000, o algo que solo costara 500. Igual no vendí nada.
Y durante casi 3 años, hasta el 2 de febrero de 1999, mi madre trabajó así hasta que decidió poner su negocio en la plaza de Mercado Guarín.


En los años siguientes, en mi secundaria y adolescencia, mi madre me explicó cómo vender los artículos en su local y como ofrecerlos al público. Esto lo hacía con algo de dificultad, ya que siempre me ha costado tener contacto ocular con las demás personas, y negociar con la gente era complicado, sobre todo cuando no aceptaban el precio que yo les daba, o yo debía convencerles para comprar cierto producto. Sin embargo era muy fácil para mí recordar los precios de los productos, sus características, su ubicación, y esto me ayudaba mucho a encontrar algo que fuera fácil; sin embargo mi madre solía vender entre 3 y 5 veces lo que yo vendía.
En la adolescencia empecé a interesarme mucho en la informática después de que mi madre compró nuestro primer PC el 31 de agosto de 2000, y en particular me ha interesado el hardware, los sistemas operativos y las redes y durante los meses siguientes leía cuanta cosa sobre ordenadores caía en mis manos y preguntaba a todo el que podía. Esto hizo que para junio del año 2001 hiciera un curso para reparar y amar ordenadores, pues desbaratar el mío me daba miedo,  pero a prueba y error he aprendido mucho de lo que sé de ordenadores; también por ese entonces nació la idea de crear un negocio donde yo podría ofrecer mis servicios reparando Pcs, y empecé a comprar herramientas, así como el software básico que debe tener un PC y durante un tiempo incluso llegué a reparar algunos computadores a mis vecinos. 
Yo tenía 15 años en ese entonces y tuve algunos problemas con algunos de mis clientes, como que a veces no me pagaban por mi trabajo, otras lo criticaban injustamente, y en otras el cliente no me cumplía lo que me prometía y a veces mi madre debió intervenir, ya que hay clientes que quieren que tú le repares su PC sin pagarte, o que aun cuando les has hecho de todo, dirán que no hiciste nada, otras veces un cliente no tenía claro lo que quería. Así aprendí lo estresante que puede llegar a ser el trato con los clientes en un negocio, y lo irracional que puede ser la gente y el cómo pueden manipularte si tú eres ingenuo. 


Supongo que estos problemas los tiene también la gente Neurotipica, la diferencia está en la manera como estas persona lo saben manejar, y cabe decir que nosotros, al tener dificultades para leer las expresiones faciales de los demás y costarnos hacer contacto ocular, así como interpretar adecuadamente lo que los demás dicen, nos puede pasar que podemos ser muy ingenuos y dejarnos engañar fácilmente, o bien las demás personas pueden desconfiar de nosotros y podemos perder oportunidades al malinterpretar lo que los demás nos dicen. 
Cuando terminé la secundaria hacia los 17 años, decidí que quería estudiar ingeniería de sistemas y que haría de este mi trabajo, ya que desde hacía 3 años que la informática era uno de mis intereses principales, mientras tanto cada tanto reparaba un PC o asesoraba a alguien en alguna cuestión informática, pero rara vez esto sucedía.
Antes de  comenzar la universidad en octubre de 2003 tuve una gran oportunidad de hacer empresa, ya que conocí a un amigo que compartía mi interés en los sistemas operativos, en particular Linux, que conocía desde septiembre de 2001. Con este amigo comenzamos a hacer nuestra distribución Linux que era un CD, desde al cual podías usar este sistema operativo sin instalarlo, que bautizamos como Kaciquex, pero con nuestras aplicaciones y ajustado a nuestros intereses. Como esto era una novedad y muy poca gente conocía Linux en ese entonces, mi amigo decidió llamar a un periódico y fuimos entrevistados y la noticia de esta versión de Linux modificada apareció en la prima página de la sección de tecnología el 20 de agosto del año 2006, y con ello daríamos inicio a una empresa que daría soporte técnico en Linux y comercializar Kaciquex; este sería nuestro producto estrella. 


Pero al intentar registrar la empresa mi amigo desistió, ya que no tenía dinero para los trámites; durante un tiempo publicitamos esta distribución en internet y dimos varias charlas sobre Linux, pero en ellas había gente que se reían de mí o se iba; algunas las grabé, y entre las observaciones que me hicieron estaba el hecho de que mi manera de hablar era muy técnica y parecía que solo hablaba para mí, sin tener en cuenta el interés del público, y mi lenguaje corporal no era acorde con lo que quería expresar. En una charla llegué a preguntar al público si mi charla les había parecido aburrida, en otra me negué a exponer porque nadie me prestó un PC portátil Y en una ocasión iba a presentar mi distribución, pero los organizadores del evento querían que expusiera lo mío aparte, a las afueras de la universidad donde sería el evento, mientras ellos estarían en un auditorio; además de que me fue prohibido cobrar algún valor por los DVD de mi distribución, ya que ellos suponían que al ser software libre, debía regalarlos, interpretando quizás así que Software libre = Gratis. En realidad en el Software Libre lo que te da, es libertad para modificar el software y estudiarlo, y por supuesto, libertad para cobrar lo que creas conveniente por él. Estos inconvenientes hicieron que no me volvieran a tener en cuenta para dar charlas acerca de mi distribución y sobre Linux, lo que hizo que con el tiempo me desanimara. También mi amigo tenía otros intereses diferentes a los míos y perdió el interés por mantener esta distribución Linux conmigo; esto hizo que para agosto de 2008 yo decidiera acabar con este proyecto, ya que consideré que no tenía sentido continuarlo, además porque ya existan otras distribución de Linux que cumplían el mismo propósito que la mía y eran mejores y más gente trabajaba en ellas.


EL SINDROME DE ASPERGER (Primer Contacto)

Por ese entonces seguía avanzando en mi carrera y para Diciembre de 2006 el 20 de ese mes, estaba programando un software para una campaña de votación y decidí tomar un descanso y decidí leer en Wikipedia sobre la palabra Nerd; cabe decir que fui considerado Nerd por algunos de mis compañeros de la secundaria y la universidad, debido a mis pocas habilidades sociales y a mis conocimientos técnicos sobre los cuales podría dar monólogos y hablar por horas; casi al final del artículo leí algo como: “Algunos Nerds pueden tener una condición asociada llamada Síndrome de Asperger”; e inmediatamente leí el artículo de Wikipedia sobre esta condición y me sentí identificado en casi todo. Me di cuenta que describía tanto los problemas actuales, como aquellos que había tenido en la infancia, y esto por supuesto fue toda una revelación, ya que lo que pensaba que era ser tímido o mi forma de ser, por fin tenía un nombre, y fue la primera vez que leí sobre el Síndrome de Asperger.
Finalmente el 11 de abril de 2008 obtuve mi diagnóstico oficial de Síndrome de Asperger, y esto fue una confirmación de lo que había sospechado casi año y medio atrás. Desde entonces he leído cerca de 40 libros sobre el tema, y estoy en varios grupos online y he compartido mis experiencias con docenas de personas.
Ahora relataré, con un poco más de detalles, aquellas áreas donde mi asperger me ha causado inconvenientes:


COMUNICACIÓN

A veces no he sabido expresar  mis necesidades a otras personas, mis sentimientos o pedir ayuda.
El software que hacia cuando leí sobre el SA, fue un fracaso ya que tuve varios problemas técnicos que me retrasaron y las personas que lo necesitaban encontraron un software mejor y más completo que el mío, por lo cual decidieron comprar aquel software, y yo por lo tanto no recibí ninguna paga por mi trabajo y no podía cobrar nada por él ya que jamás firmé un contrato con ellos.
De esta experiencia aprendí que hay que tener una buena comunicación con un cliente y que no te debes olvidar de él, también  antes de comenzar un trabajo debes firmar un contrato y dejar las cosas claras desde un comienzo, sino podría pasar que no te tomen en serio y que además te ignoren y te hagan trabajar gratis.
Ya que en este caso yo no comuniqué a las personas que usarían este software lo que estaba haciendo, y mucho menos me interesé en saber cuáles eran sus necesidades reales, solo me dediqué a programar y a hacer lo que creía que estaba bien y pensé que con eso sería suficiente, además otro error que cometí fue comprometerme a hacer este software en un tiempo insuficiente para desarrollarlo y con información incompleta.
Aprendí que siempre es bueno aclarar todos los detalles de un proyecto antes de comenzarlo, no sea que ocurra que hagas algo y luego resulte que lo que hiciste no era lo que tus clientes querían, así que recomiendo incluso grabar las conversaciones que tengas con ellos o tomar muchos apuntes en tu libreta. 
Además que la tendencia a interpretar las cosas literalmente, puede hacer que a veces malinterpretemos las cosas si no se nos explican en detalle.
Bueno no entraré en detalles técnicos sobre los problemas que tuve, pero diré también que a la hora de comprometerse a realizar un trabajo, hay que tener en cuenta la posibilidad de que las cosas no salgan según lo planeado y quizás necesites tiempo extra para corregir y manejar los imprevistos, y esto deberán entenderlo las personas para las cuales trabajas.


CONTACTO OCULAR

En los 2 años siguientes ingresé a la UDI (Universitaria de Investigación y desarrollo) y completar mi carrera como ingeniero de sistemas  en el lapso de ese tiempo. Presenté algunas entrevistas de trabajo, a las cuales quedaron de llamarme a trabajar y nunca lo hicieron.
En las entrevistas de trabajo siempre me ha costado hacer contacto ocular ya que éste siempre me ha producido rechazo, además de causarme distracción y algo de ansiedad, por otra parte al documentarme sobre el Asperger comprendí cuan complejo es esto de las expresiones faciales y el lenguaje no verbal; hasta entonces para mí no tenía sentido mantener la mirada a alguien mientras hablaba, puesto que para mí los ojos solo se usaban para ver y la cara solo era una cara, jamás se me ocurrió que la gente usara su cara para comunicarse, y de hecho frases como: “Los ojos son el espejo del alma” o al “mentiroso se le conoce por sus ojos”, eran incomprensibles para mí.
Y de hecho recuerdo que en una entrevista me preguntaron sobre el por qué casi no miraba a los ojos, a lo cual yo respondí: “No necesito mirarle a la ojos todo el tiempo para hablar con usted”. Luego me explicaron que era mala educación, yo solo pretendía decir la verdad. A veces sin ser conscientes, por decir cosas inadecuadas, si no se entiende con claridad el contexto social
Sin embargo he notado que puedo mirar a la gente cuando no tengo que hablar con ella, o si esta persona me es familiar, aun así debo concentrarme para mantener el contacto ocular y no perder el hilo de la charla, y puedo mantener el contacto ocular por períodos cortos de tiempo.

PROSOPAGNOSIA

Otro de mis problemas es la Prosopagnosia, de esto también me hice consciente una vez me documenté sobre el Asperger y sus problemas relacionados. Me pasaba que con frecuencia me he encontrado a alguien que debería reconocer, y esta persona me saluda, y yo no tengo la más remota idea de quién es; y si un día hablo con un cliente y al otro día este me saluda en la calle, me parece otra persona, y solo le reconozco si me habla, o si  reconozco algún detalle en su vestimenta o su forma de caminar.
También en más de una ocasiones esta persona se quedaba extrañada cuando yo le he preguntado “¿quién es usted?”, y a veces, a pesar de decirme el nombre, no logro recordarla, y esta persona fue un compañero de universidad con quien hablé en más de una ocasión.
A veces he hecho cosas vergonzosas por esto, de hecho una vez estaba en la calle y un señor de mediana edad llegó y me saludó, y no tenía la remota idea de quien era, luego intentó abrazarme, cosa que me dio miedo y me quité sus brazos de encima. Este señor se fue enojado, y después de 2 minutos caí en cuenta que se trataba del padre de la novia de mi hermano, quien dos meses atrás había estado en mi grado como ingeniero y había tenido una charla sobre la historia del imperio romano.
También a veces he saludado o he estado por saludar a alguien, a quien pensaba yo era un conocido, y después de detallarlo bien durante varios segundos, me doy cuenta que es un extraño; a veces he llegado a saludar a esta persona y se ha quedado mirándome como si fuera un bicho raro. 

FUNCION EJECUTIVA

Siempre me ha ocurrido que tengo problemas para planificar las cosas que debo hacer, y si debo hacer alguna tarea que es aburrida y poco interesante para mí, puedo distraerme con mucha facilidad y mi mente tiende a divagar a todo tipo de pensamientos que no están relacionados con lo que debo hacer. A veces mi madre me ha dicho que soy muy distraído y que “vivo en la luna”. Frecuentemente debo recordarme que estoy haciendo y para qué.
Otras veces tengo problemas para organizar mis pensamientos, por lo que a veces debo decirlos en voz alta; pienso mucho en voz alta, esto solo lo hago cuando estoy solo y sé que no hay nadie más que pueda escucharme; de niño lo hacia delante de otras personas y llegaron a burlarse de mí y a decirme que esto lo hacían los  locos. El hablar mis pensamientos me permite organizarlos por lo que si estoy en un lugar con gente intento murmurar en voz baja.
También debo planificar las cosas importantes en una rutina detallada para así no perderme en los detalles, de lo contrario puedo olvidar muchas cosas, como mis hábitos de higiene.


MEMORIA 

Siempre que algo me ha gustado, me es fácil recordarlo, además me gusta leer todo lo relacionado con el tema que me interesa, hasta desarrollar un conocimiento enciclopédico. Esto ha sido una ventaja en mi trabajo ya que a veces puedo encontrar problemas en un PC que otras personas han pasado por alto, sin embargo para recordar direcciones o lo que debo comprar para el desayuno, me es difícil; y en más de una ocasión me ha ocurrido que he llegado a la tienda y he olvidado lo que tenía que comprar. Cuando debo recordar 3 o más artículos que deba comprar, o 3 o más instrucciones para realizar algún procedimiento, suelo tener instrucciones escritas o listas, ya que de lo contrario podría olvidar alguna cosa importante. El tener mala memoria a corto plazo hace que me sea difícil atender a varios clientes a la vez, o hacer varias cosas al tiempo, cosa que me suele causar frustración y estrés, por lo que suelo hacer solo una cosa al tiempo y luego pasar a la siguiente.


RIGIDEZ MENTAL

A veces me obsesiono con hacer las cosas muy a mi manera y me pudo irritar si soy interrumpido o me obligan a hacerlo de otro modo; en ocasiones he tenido rabietas por esto, aunque con el tiempo me he hecho más flexible, y para evitar ver las cosas de forma estrecha, intento ser consciente del hecho de que una misma cosa puede tener diferentes significados según el contexto; así que cuando en mi mente evalúo una experiencia, intento visualizar todos los pasos a seguir y los posibles inconvenientes y caminos a seguir. También creo que el ser pensador visual me ayuda a ver las tonalidades de grises que hay en muchas áreas de la vida y el ver cada experiencia como un abanico amplio de posibilidades, donde lo difícil quizás sea elegir la mejor opción y no dejar que tantas opciones te abrumen, o evitar que tengas una visión tan estrecha que se vean solo los árboles y no el bosque. Aunque me suelo demorar en reaccionar y adaptarme a los cambios, en muchas ocasiones lo he logrado con éxito.

CONTROL DE LAS EMOCIONES

Hay ocasiones donde no soy muy consciente de las emociones que tengo, como en una ocasión donde una tía perdió su batalla contra el Cáncer, lucha que duró 3 años. Cuando me enteré de su muerte, no sentí ganas de llorar, pero si se apodero de mí una sensación de tensión muy incómoda, donde el pulso se aceleró levemente. 


VIDA LABORAL ACTUAL

Una vez terminé mi Carrera como Ingeniero de Sistemas en 2010, he intentado trabajar por mi cuenta desde casa y con publicidad en la guía telefónica. En el trascurso de esos 2 años he ido mejorando mis habilidades sociales y también he conseguido herramientas para mi negocio, pero en casa rara vez tenía trabajo, así que en agosto de 2012 mi madre decidió dividir el local de su negocio para dar cabida al mío, ya que no era fácil arrendar un local. En su negocio mi madre vende ropa y calzado, y yo en mi local reparo computadoras; vendo partes para las mismas y ofrezco mis servicios como informático, y para complementar tengo lo más básico de una papelería, y ya tengo más de un mes de estarlo atendiendo en el momento de escribir estas líneas. Sin embargo hay momentos en que mi estrés ha sido tal que he golpeado las cosas, y una vez debí reponer la pantalla de un pc portátil que estaba reparando ya que la rompí al golpear la mesa.
Otra experiencia laboral muy buena que tuve en el 2011, fue el haber ayudado en la veterinaria de mi hermana durante casi 6 meses. En ella hice las mismas cosas que sus empleados, debía hacer aseo, ayudar a bañar y peluquear los perros, ayudar con las cirugías y atender al público. También arreglé las jaulas de los animales y las pinté, para ello aprendí a soldar usando una máquina que mi madre había comprado, y también hice el sitio web de la veterinaria. Era un trabajo estresante, ya que a veces implicaba tener que estar pendiente de varias cosas, y otras debías cambiar de tarea rápidamente; aun así aprendí un montón de cosas, en particular sobre la vida de un empleado, al observar a los empleados de mi hermana.

CONSEJOS

En esta última parte quiero dar algunos consejos en base a mi experiencia y lo que he leído, son algunas ideas sobre las que he reflexionado y considero pueden ayudar a la integración laboral de una persona con Asperger o Autismo:

1. Enseñar habilidades sociales: Sobre todo aquellas necesarias para ofrecer un producto o servicio, así como enseñar las necesarias para entender las intenciones de otras personas. Acá es crucial aprender a leer las expresiones faciales y a interpretar el tono de la voz; aunque quizás esto sea lo más complicado para la persona, sobre todo si no soporta estar en contacto con otras personas. Lo ideal es un trabajo que pueda realizar en solitario. 

2. Tratar de usar los intereses de la persona y en encausarlos hacia una actividad productiva: Esto fue justamente lo que hice con mi interés en las computadoras, y es bueno porque si tienes un interés que disfrutas mucho, al ser este tu trabajo lo harás con gusto y agrado. 

3. Desarrollar la flexibilidad mental: Para esto pienso que una de las mejores cosas, es tratar que la persona con Asperger haga cosas nuevas en ámbitos muy diversos. Se le debería enseñar a manejar herramientas, cocinar, y diversos quehaceres diarios. 

4. Mantenerse ocupado: Esto considero que podría funcionar bien contra la depresión, ya que al mantener la mente ocupada se evita pensar en cosas que puedan deprimir o empeorar este estado.

Bueno amigos por ahora no sé qué más escribir, espero que les haya  gustado este artículo.

martes, 15 de marzo de 2016

La vida laboral de una persona con Síndrome de Asperger



   

La vida laboral puede ser maravillosa y/o difícil independiente de poseer un diagnóstico, sin embargo, dependiendo de las oportunidades y de nuestras propias características, podemos encontrarnos con diferentes barreras y oportunidades.
   
Les contaré mis experiencias variadas, no sólo para demostrar cuáles han sido los resultados en los diferentes rubros, sino también para motivar y dar esperanza que mientras una persona se lo proponga, será capaz de lograr tener un trabajo independiente de la etiqueta que lo acompañe.

Hace 14 años tuve mi primer trabajo, cuando tenía 16 años. Debía ser promotora part time de tarjetas de crédito, y la verdad, es que cuando se presentó la oportunidad tenía mucho miedo, jamás había usado tarjeta ni sabía su uso, también el sólo hecho de hablar con personas desconocidas me daba temor, por lo que antes de trabajar, ya no lo quería hacer. Pero llegó el día de comenzar  y llegué media hora antes de lo presupuestado, lo que es común en mí, y me recuerda cuando a las 5 de la mañana ya me encontraba lista sentada en la cama esperando a entrar al primer día de clases, a cada uno de los colegios en los cuáles fui, 8 en total. Volviendo al tema del trabajo, como lo único que debía hacer era estar de pie, sonreír y acercarme a las personas, las horas pasaban lentamente, no hacías mucho, pero no era fácil acercarse a un desconocido con un discurso aprendido de algo que ni siquiera sabes que es verdad. Al final vendí como 8, por lo que admito no ser buena para persuadir a las otros.

Luego a los 18 años, trabajé de vendedora full time en una tienda, vendía varios cachibaches, aros, anillos, accesorios para cabello, miles de productos, en esos típicos lugares que se llenan tanto que se debe sacar número. No da tiempo de pensar ni sentirse nerviosa, y si bien terminaba cansada, el día duraba muy poco, no me daba cuenta cuando ya debía cerrar el lugar. Mi jefa quería que trabajara de tiempo indefinido, pero me iba de la región de Magallanes a la región de Valparaíso. Nuevos tiempos y trabajos venían.

A los 19 años volví a Magallanes, esta vez pensando que ya tenía un trabajo seguro, pero al llegar me doy cuenta que me habían mentido y llegue a la nada. Sin tener un lugar estable donde vivir, a las 6 de la mañana me puse a la fila en plena nieve y frío fuera de la fábrica de PescaChile, donde faenaban erizos, y a falta de personal me contrataron ese mismo día en el pesaje de productos. Trabajaba desde las 7 de la mañana a las 2 de la mañana del siguiente día (19 horas seguidas) de pie, sólo sentándome 45 minutos correspondiente a la hora de almuerzo, teníamos prohibido sentarnos. La fábrica estaba hecha de grandes contenedores, que se encontraban a -26 C°, al punto que trabajaba tanto con guantes de lana y de vinilo sobre estos y aun así dolía el frío. Me acuerdo que cuando lloraba los mocos se me congelaban y debía pestañear seguido o sino se congelaba la capa de humedad que recubre el ojo. Eramos cientos de personas que trabajábamos en el interior, pero la mayoría del tiempo sólo se escuchaba el ruido de las máquinas ya que la mayoría nos encontrábamos en silencio. También, era común llorar o ver gente llorando, y la mascarilla de alguna manera te daba la intimidad de poder hacerlo. Una vez un compañero de trabajo de 19 años se puso a llorar al lado mío y le pregunté porqué lloraba, me decía que tenía 2 hijos, que no sólo trabajaba en ésta fábrica, sino que en otra que faenaban cerdos y aún así el dinero no le alcanzaba por las deudas, lloraba del cansancio y no saber qué hacer. También otra señora me dijo que yo era inteligente, que no me perdiera, que estudiara, que llevar una vida así era triste y la verdad es que al ver sus caras tenía de cierta forma razón. Al final tuve que dejar el trabajo porque se me echó a perder mi brazo por sobreexigirlo. Cuando me contrataron me dijeron que las personas anteriores no duraban más de un mes, la anterior había durado dos días, y de alguna manera me hacían ver que yo era genial por haber aguantado tanto, hoy me arrepiento de haber aguantado tanto...espero que hoy, luego de 11 años, esa empresa trabaje de manera diferente.

Luego de esa experiencia cruda pero real, vi en el diario un trabajo para Torres del Paine, debía ir formal, pero con suerte tenía calzones, por lo que fui a una feria local y me compré ropa y zapatos usados. Debo admitir que me quedaban grandes, pero cumplían su objetivo. Llegué a la entrevista, ya nerviosa al ver que había gente antes que yo para ello, entro a la oficina de mi futuro jefe y de comienzo por sorpresa me habla en inglés. Si bien comprendo el inglés nunca había tenido oportunidad de hablarlo y estar en esa situación fue muy angustiante. Traté de hablar, expresarme, pero era como un robot tratando de hablar fluido. Al final me dijo que mi inglés era pésimo, pero que me daría la oportunidad e iba a trabajar de telefonista. Cuando llegue al lugar me pasaron ropa de trabajo, ropa nueva, dormía en una cabaña donde debía cortar leña con un hacha, una cabaña para 16 trabajadores, pero en un principio sólo eramos 3. Mi oficina tenía un ventanal con la mejor vista que pudiera desear, y era muy grande. La comida era rica y variaba de día a día, lo que más me gustaba era el día de los pasteles. En fin, de venir de una fabrica que me sobreexplotaba este lugar era el paraíso en la tierra. Pero también, si ya me sentía nerviosa utilizando un teléfono en la casa, recién a los 18 años usé por primera vez un teléfono público, el tener que trabajar de telefonista, la sola idea me angustiaba. Las primeras veces que contesté fue como si estuviera hablando escondida dentro de un armario, con ladrones fuera de éste, entonces mi jefe me ayudó, y me empezó a llamar de mentira para practicar con él. De a poco fui teniendo menor timidez, ya podía incluso responder a personas que no sólo hablaban inglés, sino también portugués, italiano, coreano, japonés, etc. Y aprendí a estar en calma en casos de emergencia, todo gracias a mi jefe y compañeros que me ayudaron a crecer profesionalmente. Pero quise entrar a estudiar y fue cuando decidí volver a Valparaíso en búsqueda de aquello.
Trabajo en Torres del Paine
Después mientras estudiaba trabajé en telemarketing, pero como no soy buena persuadiendo es el único trabajo del cual me pidieron irme (osea me despidieron, pero suena más bonito de la otra forma). También trabajé en el área de reclamos de una compañía telefónica para España, donde me trataron de muchas maneras; ¡muérete sudaca! ¡vamos a ver! ¡por la coña que te parió! entre otras, porque si bien podía ser buena atendiendo, el sistema computacional era tan mediocre y lento, que los datos de la persona se quedaban pegados en la pantalla por minutos y no podías hacer nada, o cuando se les ocurría hacer caso a esos anuncios de "suscribete con tu número xxxx y recibirás el horóscopo todos los días!" y luego les llegaba una cuenta de 10 mil euros y pico! y se ensañaban contigo. Si quieres recibir todos los males y mala vibra del mundo ese trabajo es ideal para ti.
También trabajé contabilizando durante las noches productos en el supermercado, terminaba con las manos llenas de polvo. Además estuve de vendedora en una tienda de comida en un mall donde todo se llenaba de baratas y bichos por más que limpiaras ya que parece que son plaga en ese tipo de lugares. También trabajé de seguridad en eventos masivos como en conciertos, carreras de autos y de caballos, que si bien con un 1,54 mt. no asusto a nadie, era algo así como un chihuahua gritón. Lo bueno es que nunca me pasaron a llevar y a los ebrios los hacía caminar en una línea antes que me intentaran hacer algo.
Y bueno, por último, mi trabajo en escuelas y en el ámbito educativo. Obviamente toda la experiencia anterior me sirvió para poder relacionarme con otros, comprender las diferentes experiencias de cada uno y bueno, entender que cada uno de mis estudiantes también tiene su propia realidad que debe ser respetada. Hoy a mis 30 años tengo mayor tolerancia con las personas y se más que muchos neurotípicos como debe ser la atención al público (hoy día es bastante mediocre), además de mi responsabilidad y puntualidad. Pero aún me falta por aprender, quedando mucho camino por delante y oportunidades.
Por último, que un diagnóstico no te limite, no es una barrera, sino una vía para poder comprender que es lo mejor para cada uno/a. La venta quizás no es lo mejor para mí, pero si soy buena para otras cosas, lo ideal es encontrar nuestro horizonte.

Les invito a ver este vídeo en donde contesto algunas dudas de padres y madres con respecto a la adolescencia y la adultez en el Espectro Autista:


martes, 8 de marzo de 2016

Experiencia laboral en las personas con Síndrome de Asperger



Película en donde el protagonista tiene Síndrome de Asperger.



A los aspies nos gusta hacer nuestro trabajo correctamente, y mucho más si es acorde a nuestro interés. Somos constantes, nos gusta la rutina, somos buenos enfocándonos en detalles concretos, respetamos las reglas siempre y cuando sean explícitas y lógicas. Una persona Asperger puede ser un gran profesional y destacarse en su lugar de trabajo, pero debe considerar los requisitos que se exigen en el lugar de trabajo y si son compatibles con sus características como persona Asperger, de lo contrario, por muy buen profesional que sea, si no toma en cuenta estos detalles, puede sufrir de mucha angustia y ansiedad, lo que puede llevarlo a quedar sin trabajo permanentemente, pero no por falta de méritos, pues eso nos sobra, sino más bien por la poca tolerancia a la presión que ejercen ciertas profesiones y lugares de trabajo en donde uno debe desenvolverse.

A continuación le invito a leer las experiencias laborales de algunos jóvenes y adultos Asperger  (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿En qué trabajan?


-1.Soy diseñador, que al final de cuentas es comunicación gráfica. 2. A mi parecer, al menos en México, se enfocan más al reforzamiento de estereotipos, arquetipos y falsas creencias; alimentando la idea del autismo, en cualquiera de sus formas, como una discapacidad. 3. Curiosamente, por las habilidades que se desarrollar, al ser aspie, tenemos mayores posibilidades, pero no como empleados sino como emprendedores; el problema es cuando se interactúa con personas con tendencia hacia el conformismo, y la mediocridad es excesivamente alta.

-Yo trabajé en una escuela y en colegios particulares, también tocaba en restaurantes, pero ahora soy un mantenido, no es agradable, pero para hacer lo que quieres, tienes que ser algo cínico. Mi tiempo lo he invertido en componer y estudiar algo de los mercados financieros, me pienso dedicar a ser especulador en la bolsa de valores, a la vez seguiré componiendo y tocando, pero ahora sólo pienso dedicarme a mis proyectos, ya que quiero presentarlos en festivales de jazz.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Ahora trabajo por cuenta ajena, pero durante años también he trabajado auto-empleado. Ésta es mi historia: Para empezar a trabajar me busqué un reto para que a partir de ahí lo demás me pareciera fácil, así que me metí en un almacén a preparar palets a destajo. Luego trabajé vendiendo televisión por cable y enciclopedias por las casas durante casi un par de años. Finalmente estuve trabajando también en la obra y me hice fontanero para aprender cómo era eso. Ello me permitió entender qué era el trabajo, cómo funciona la calle y no tener miedo a trabajar en nada. Mi técnica actual consiste en mirar las webs de empleo y ver qué se demanda más, que me guste y que tenga un salario aceptable. A continuación no paro hasta que me preparo para ello. Actualmente trabajo como analista en una empresa de informática y estoy haciendo un master en Ciencia de Datos que terminaré en mayo para dar el siguiente salto laboral. Lo comento porque tengo un trabajo full time y dos hijos pequeños. Quiero decir que si trabajamos duro y fijamos objetivos y plazos realistas, podemos conseguir muchas cosas.

-Yo tengo un negocio donde arreglo y vendo partes de computadoras.

-Mi principal ingreso los últimos 4 años ha sido por cantar en el transporte público (metrotren y trolebuses) semi-ilegalmente en el metro y con credencial en los trolebuses. Muchos lo consideran casi mendigar y piensan que ahí van a cantar/tocar los que no tienen mucho talento. La verdad es que hay de todo, los buenos duran porque se gana bien si eres bueno, los no tan buenos se aburren rapidito en el metro y no califican para la credencial de trolebuses. El problema es que me agoto mucho muy rápido, no me da "cuerda" para estar muchas horas o ir muchos días seguidos. Me estresa tanta gente y tener que estar siempre con buena cara. A mis 34 años, mis padres todavía me pagan el arriendo y yo corro con todos mis otros gastos (luz, agua, comida, etc). Hace un mes colapsé y no he querido volver a cantar en esos ambientes, ni tampoco tengo nada nuevo que cantar. No quiero volver ahí, ni tampoco quiero trabajar en algo que me haga infeliz, no podría cambiar mi bienestar mental por dinero. Se me hace muy difícil encontrar o mantener un empleo.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 
-En mi pequeño restaurante, ya tengo mi primera contratación aspie. Mi nueva "aspie ayudante" de cocina.

-Desde pequeña fui artesana perfeccionista pero muy mala para darle valor a mi trabajo, me llama la atención hacer cosas complejas con mucho detalle hacia muñecas, después tratamos de fabricar dulce de leche, luego participé en una cooperativa agropecuaria por 7 años. Esa experiencia me gustó mucho y rodé por todos los cargos, aprendía muchas cosas: Manejo de grupos, resolución de conflictos, elaboración de documentos legales, contabilidad, aparte de los conocimientos sobre los cultivos y manejo animal. Me gustó mucho esa experiencia, pero la cooperativa se desintegró, luego hice trabajo comunitario voluntario, y ahora me absorbieron en una fundación para apoyarme...pero no me gusta. Leyendo las otras experiencias, creo que lo más acertado es concentrarme en el trabajo agrícola y reducir mis horas en la fundación, para poder hacerme más independiente. Mi ilusión es en un futuro organizar una cooperativa familiar...me gusta este modelo porque hay sinergia y me siento muy bien no tomando decisiones sola, sino por asamblea, responsabilidad compartida. 

-Todo en la vida es un proceso y puede ser aprendido. Hace años que me fui de casa de mis padres y me fui a vivir solo, a 2 mil kilómetros de mi familia, para "arreglármelas solo". Soy operador técnico y trabajo manteniendo los sistemas informáticos y de redes en una de las sedes de Inacap. Esto me permite solucionar problemas distintos cada día y me obliga a socializar. Ahora viajé a Valparaíso, ciudad que no conocía, viajé solo, con pánico a entrenar en unos cursos para trabajar en cruceros donde socializaré al más alto nivel y en distintos idiomas ¿Por qué les digo esto? Es para invitarlos a ser luchadores y que se obliguen a salir de su zona cómoda y que su rutina sea salir de su rutina. Les prometo que sentirán terror más de una vez y estarán al borde de alguna crisis de pánico, pero también les prometo que serán autosuficientes y se sentirán capaces de afrontar al mundo. Mi ambición es conocer el mundo, ganarme el pan, y mantener bien a mis hijos y tener una vida cómoda, y nada, ni siquiera mi condición de Asperger, me lo van a impedir. No dejen de luchar.


Fotografía: Camilo Cuevas.



-Hoy en día estoy trabajando también la repostería desde casa y he abandonado más horas en la institución en donde  trabajo hasta que pueda independizarme por completo, ya no soporto el aula de clase, llevo 16 años (interrumpidos) en aula. No lo he dejado del todo porque la situación económica es muy dura en mi país y se necesita muchísimo dinero para todo. Trabajar la repostería, por otro lado, me absorbe muchísimo tiempo, pero es algo que me gusta y que puedo hacer en solitario sin que nadie me perturbe, sólo me angustia atender a los clientes y que queden satisfechos, y es una gran responsabilidad entregarles un trabajo de calidad. Por suerte mi esposo me ayuda en la venta.

-En mi caso le tenía bastante miedo a la atención al público y estaba convencida de que trabajaría mal en esa área. La necesidad de un trabajo hizo que trabajara como vendedora y descubriera que podía hacerlo perfectamente. A veces la necesidad hace que enfrentes determinadas situaciones que uno ni pensaba que podía afrontar. En ese caso puntual me habían echado de casa, así que ignoré el miedo irracional de que me iría mal en esa área. 

-Trabajo en casa a través de Internet en ventas...aunque parece lo ideal, es horrible muchas veces cuando quieren venir a probarse algo, y eso para mí es significado de salir de mi rutina y me provoca una angustia en aumento.


Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Cuáles son sus carreras o profesiones y por qué las eligieron?


-Contaduría, porque la base es la lógica. Me gustan los procesos contables y los impuestos, la gente que no quiere pagar impuestos y con la que trato no, llámense jefes clientes u otros, no me gustan, me generan elevados niveles de ansiedad, pero gran parte del tiempo no tengo que tratarlos.

-Estudié Turismo donde de hecho me gradué pero no la ejerzo. Por lo cual hice unos cursos y me convertí en Diseñador Gráfico, carrera que saqué en 2014 en apenas un año.

-Me dedico al Marketing Digital y al Diseño Web, aunque tengo estudios inconclusos de Medicina y Bioquímica.

-Abogado, nunca pensaba serlo, una desgracia familiar me hizo inclinarme.

-Soy licenciada en Ciencias de la comunicación social. La elegí porque es mi vocación.

-Ingeniería en Biónica. La elegí porque me gustan las matemáticas y la física aplicadas.

-Soy paleontólogo e informático porque desde siempre me gustaron los dinosaurios y seres prehistóricos, y la tecnología. Aunque actualmente me dedico a la paleontología.

-Ingeniería informática. Porque siempre tuve habilidad con la tecnología y los computadores.

-Trabajo en sistemas. No sé si decir que la elegí o me eligió a mí porque surgieron oportunidades que volvieron mi hobbie informático mi profesión.

-Soy psicólogo industrial.

-Soy diseñador industrial y estudié antes dibujo técnico. He ejercido en ambos.

-Diseño Gráfico.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el Síndrome de Asperger:



martes, 1 de marzo de 2016

Mi experiencia en el mundo laboral.


(Imagen tomada de Internet)

Comenzaré diciendo que jamás estuvo en mis planes estudiar la carrera de Educadora de Párvulos, pero mis pocos recursos económicos me impidieron ir a estudiar a otra ciudad la profesión que yo quería realmente ejercer. Desde que leí el libro “Martín Rivas” a la edad de 13 años, decidí que sería abogada, específicamente quería ser una gran fiscal para conseguir que todos los delincuentes estuviesen donde correspondía: En la cárcel. Hoy en día agradezco no haber tenido esa posibilidad porque para ejercer la abogacía se necesita, no sólo dominar al “revés y al derecho” las leyes y hacer un trabajo de investigación (lo cual me encanta), también hay que tener un gran poder de convencimiento (algunos utilizan la mentira y les importa muy poco la ética). No generalizaré diciendo que todos los abogados son así, eso sería una gran injusticia, pues existen abogados honestos y sinceros y tienen todo mi respeto quienes lo son, pero, tal como en las otras profesiones del mundo, hay gente que para "destacarse" en su trabajo pasan por alto los valores y lo correcto, así como existen quienes tienen una gran vocación y realizan su trabajo a conciencia. Me imagino enfrentándome en la corte a algún abogado sin escrúpulos y mintiendo sin consideración para defender a un pedófilo y sé que mi reacción no sería la mejor, quedando en evidencia mi poco dominio de las emociones y lo más probable es que lloraría de impotencia al ver que se comete alguna injusticia (eso es lo que más me afecta y me molesta, provocando reacciones descontroladas en mí cuando alguien es injusto). 
En el tiempo en que estudié en la universidad, no tuve muy buenas calificaciones pues no me gustaba lo que me enseñaban ni cómo lo hacían. Tenía muy poca concentración en clases y mi mente divagaba en pensamientos fantasiosos sobre mis verdaderos intereses del momento, pero aun así y con ayuda de mis compañeras, logré tener mi título universitario. Y no es que yo no tenga la suficiente inteligencia para haber sido capaz de sacar mi carrera universitaria sin ayuda, lo que sucede es que no me gustaba para nada lo que allí se me enseñaba, por lo tanto me era indiferente estudiar o no, no así si hubiese estudiado lo que yo quería, porque me conozco y sé que hubiese dado lo mejor de mí, porque soy muy perfeccionista cuando algo de verdad me gusta, llegando a destacarme en ello.


Artista: Eduardo Replinger.

Mis primeros años laborales fueron muy difíciles, tuve que aprender a convivir con personas que yo no había elegido para relacionarme, pero como eran mis compañeras de trabajo, no había otra alternativa y debía relacionarme día a día con ellas. Con algunas aprendí que hay personas que no dicen las cosas a la cara, sino que prefieren hablar lo que les molesta de uno con otras personas, sin que uno esté presente. Aprendí a conocer la envidia y los celos profesionales (doy gracias de carecer de aquellos sentimientos tan negativos). También aprendí que cuando uno manifiesta los desacuerdos, a los demás les parece mal y enseguida las personas que decimos lo que pensamos somos catalogadas de “negativas” y conflictivas. Y lo peor de todo, es que para una gran mayoría de gente esto es lo "normal", castigando con el rechazo y enojo a quienes somos directos y sinceros, y avalando las conductas hipócritas como si eso fuese lo correcto.
En mi trabajo de maestra de niños pequeños, se exige bastante el ser sociable y "sonriente", sobre todo con los padres de los pequeños que uno educa; de hecho, fue trabajando, que tuve que aprender a ser "funcional" socialmente por obligación y necesidad; aprendiendo a utilizar la sonrisa como un acto mecánico sinónimo de que me agrada trabajar y que me agradan las personas que no son conocidas por mí; y no sólo eso aprendí mecánicamente, también tuve que comenzar a maquillarme porque mi jefa me lo pidió, pues decía que yo tenía cara de enferma y no podía recibir así a mis alumnos; y tuve que comenzar a "disfrazarme" de señorita vistiendo ropa que no era de mi agrado, menos cuando debía calzar tacones. Fue un cambio muy brusco el tener que aparentar ser sociable, sonriente, y relacionarme con algunas personas que yo no tenía ganas ni interés, pero que debía hacerlo porque eran parte de mi trabajo. Lo exigido en este lugar, lo extrapolé a mi vida diaria, entendiendo que para parecer agradable, cada vez que salía a hacer algún trámite, debía sonreír cuando me dirigía a alguien, que debía tener mis labios pintados y que debía "disfrazarme de señorita" usando ropa de mujer y tacones, porque es lo "normal" en una mujer adulta y es lo que "tenía que hacer" (hoy en día sé el por qué no me agrada hacerlo, pero sigo "disfrazándome de señorita" para algunas ocasiones). 


Artista: Eduardo Replinger.

Cuando trabajaba de Educadora me gustaba relacionarme con mis alumnos, no así con los adultos, a no ser que se tratase de enseñarles métodos para complementar la educación en casa (en eso podía explayarme hablando por horas después de mi horario de trabajo, sin importar que no me pagasen las horas extras). Lo que me molestaba era tener que estar sonriendo a los padres la media hora en que debía recibir a los niños, porque no tenía ganas de hacerlo, pero todas las Educadoras lo hacen, por lo tanto debía hacerlo también o si no mis empleadores me llamaban la atención por no hacerlo. Y lo que más me angustiaba y me llenaba de ira, es que mis jefes me obligaran a quedarme callada y no decir lo que realmente pensaba porque para ellos "el cliente siempre tiene la razón", y al ser un Jardín Infantil privado, yo debía "cuidar" la permanencia de los padres como clientes porque "ellos pagaban mi sueldo", por lo tanto no me estaba permitido decirles nada que los fuera a enojar, aunque yo viese injusticias o me gritonearan como si tuviesen el derecho de hacerlo. Mis jefes también querían que yo mintiera en algunas ocasiones en que los padres me reclamaban algunas situaciones del manejo del establecimiento por parte de ellos, y como yo no podía mentir porque les encontraba la razón a los padres, los mandaba a conversar directamente con mis jefes, porque ellos eran los causantes de su malestar y no era responsabilidad mía y menos engañar a quienes depositaban su confianza en mí. Eso obviamente causaba el enojo de mis patrones, los cuales se enfrascaban en discusiones conmigo porque yo no estaba dispuesta a mentir ni a engañar a nadie, menos sabiendo que era una injusticia lo que ellos hacían y no era lo correcto.
Otras de las situaciones que me producían incomodidad, era cuando las educadoras teníamos que utilizar la motricidad fina para hacer decoraciones en las aulas. De todas mis compañeras, yo era la ÚNICA que se manchaba las manos, el rostro y la ropa con pintura o pegamento. LA ÚNICA!!! Mis trabajos manuales eran PÉSIMOS debido a mis problemas con la motricidad fina, pero cuando se trataba de preparar números artísticos en donde mis niños debían bailar coreografías para presentarlas en algún acto, simplemente lograba bailes preciosos (eso es porque yo AMO bailar).


Artista: Eduardo Replinger.

Las actividades de fin de año, en donde se realizan fiestas, me causaban angustia pues estaban presentes los niños junto a sus padres, y eso significaba tener que compartir con ellos (los adultos), pero hablando cosas triviales y no de educación, y yo sólo quería hablar de métodos de enseñanza, pero no podía hacerlo dada la ocasión. Entonces aprendí a elaborar en mi mente un plan de conversación para tenerlo listo en aquéllas ocasiones y así no parecer apática frente a los padres que quisieran conversar conmigo, haciendo un gran esfuerzo para parecer que yo disfrutaba de ese momento. Las actividades extraprogramáticas que se realizaban durante el año en el lugar donde yo trabajaba, también me angustiaban, debía ser capaz de incentivar la participación de los padres en actividades de aniversario y otras actividades varias, y aunque yo trataba de esforzarme al máximo por lograr entusiasmarlos, sentía que todo mi esfuerzo era en vano y transmitía indirectamente mi aversión por las actividades sociales, porque de todas las educadoras, yo era quien tenía un mínimo de participación en los apoderados. Pero curiosamente eso no se daba así cuando debía motivar a los padres en la educación de sus hijos, en esas ocasiones parecía que mis inmensas ganas por educar a los niños las proyectaba a sus padres y lograba casi al 100% involucrarlos en la educación de sus hijos, obteniendo cada fin de año excelentes resultados en los aprendizajes esperados, siendo felicitada por ellos porque sus hijos obtenían excelentes calificaciones en las pruebas de ingreso a otras escuelas.
Pienso que el hecho de ser una mujer con el Síndrome de Asperger me favoreció para que mi trabajo realizado fuese excelente, y si bien es cierto, no era lo que yo quería ejercer, el enseñar a niños fue algo que me apasionó tanto, que fui una destacada educadora. Con los niños sentía una especie de magnetismo y todo lo que me desagrada que hagan los adultos conmigo, en ellos les era permitido. No me molestaba que los pequeños me abrazaran de improviso, ni que me conversaran más de uno a la vez, tampoco me producía un excesivo malestar sus gritos (aunque a veces necesitaba salir de la sala de clases para recuperarme de tanto estímulo). Pero aun así, los niños fueron muy importantes para mí, por eso cada dos años, cuando debía dejarlos partir a su nueva escuela, me era muy doloroso despedirme de ellos, pues me acostumbraba a su compañía, a sus historias, a sus cariños y rostros sonrientes. Fueron muchas noches en que me dormía tarde pensando en las estrategias a utilizar para lograr con ellos un buen rendimiento escolar, aunque estuviese muy cansada y tuviese mucho sueño, mis pensamientos eran acaparados por la necesidad de lograr lo mejor con ellos (las personas con el síndrome somos algo obsesivas con lo que nos gusta y queremos hacer).


Artista: Eduardo Replinger.

Hoy en día, ya no trabajo más como Educadora, lamentablemente ganó la ansiedad que me producía mi poca tolerancia al cambio y al excesivo ambiente de socialización que hay en la educación. Y aunque extraño demasiado enseñar y educar a los pequeños, no puedo trabajar en un lugar donde es difícil que me permitan eximir de las actividades extraprogramáticas y de aniversarios, porque son necesarias para que los niños aprendan a socializar, y en ellas debe estar presente su maestra, y yo no puedo.
Como conclusión puedo decir que una persona Asperger puede ser un gran profesional y destacarse en su lugar de trabajo, siempre y cuando estudie algo que le guste, pero eso no basta, porque para mantenerse trabajando, debe pensar muy bien, antes de elegir la carrera universitaria que va a estudiar, en los pro y los contra que les puede acarrear la profesión que les gusta. Debe considerar los requisitos que se exigen en el lugar de trabajo y si son compatibles con sus características como persona Asperger, de lo contrario, por muy buen profesional que sea, si no toma en cuenta estos detalles, puede sufrir de mucha angustia y ansiedad, lo que puede llevarlo a quedar sin trabajo permanentemente, pero no por falta de méritos, pues eso nos sobra, sino más bien por la poca tolerancia a la presión que ejercen ciertas profesiones y lugares de trabajo en donde uno debe desenvolverse.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página: