martes, 23 de agosto de 2016

Experiencia de vida de Tamara, una mujer con el Síndrome de Asperger.

Mi nombre es Tamara Suárez y soy persona. Más allá de eso tengo otras etiquetas menos relevantes como ser Educadora Diferencial, ser mujer, ser libre, y ser autista. Quizás el de mayor relevancia es el ser madre, porque bueno, tengo una bebé de 6 meses, siendo prioridad en mi vida.
Hoy también soy adulta, 30 años, y a pesar de no ser mucho tiempo, la vida de alguna forma ha sido bastante larga para atrás. Etapas y etapas, todas diversas, así que partamos desde el inicio.

Infancia:

Única como la de todos y tan diferente en relación a la mayoría. Fue una infancia llena de timidez, ingenuidad, riesgos, miedos y soledad, pero también con amor, protección y con nuevas experiencias que traen enseñanzas. Hoy como adulta miro a esa niña y a veces me da tristeza, porqué tuvo que pasar por todo eso siendo sólo una niña, porqué tuvo que ser prejuzgada desde que tenía conciencia, porque ya desde pequeña ha sido desvalorizada. Pero si no hubiese sido por eso, hoy no existiría. Y con existir me refiero a mi esencia, a lo que soy como persona.

Nací como primogénita, parto cesárea, 42 semanas y algo más, podálica, 23 de Enero de 1986, una búfalo de madera. Cómo primera hija recibí muchos cuidados de mi madre, mientras mi padre se encontraba navegando, por lo que los primeros lazos los fui creando con ella y con dificultad con mi papá, por más esfuerzos que él hiciera. Me decían que hasta el año era llorona, muy llorona, despierta, miraba todo, no gateé, caminé al año y dejé los pañales al año y medio. Tomé leche materna hasta los 9 meses cuando mi mamá quedó embarazada de mi hermana del medio. Era muy querida, amada, pero a mi mamá la tenía cansada, porque el primer detalle importante era que no dormía, a lo más 15 minutos en todo el día. Cuando ella hablaba con los médicos, estos no le creían, le decían que la gente se muere si no duerme, pero ahí estaba yo, toda despierta y mirando todo.
Aquí tengo una semana de vida y estoy en brazos de mi padre.

Pero al comenzar a caminar se comenzaron a ver otros detalles. “Se hace la sorda” era una frase común, me hicieron una audiometría para descartar hipoacusia, también ordenada objetos en filas, caminaba en puntillas, típicos casi de caricatura de una persona autista. Durante la noche mis papás escuchaban bulla en el living de la casa, como si estuvieran “penando”, pero era yo, caminando de un lado a otro, por horas, algo habitual, además de tener una preocupación excesiva por los gérmenes, lo que hacía que teniendo 1 a 3 años limpiaba con papel higiénico el suelo del baño. Mi mamá hoy en día no recuerda mucho esos detalles, sin embargo mi papá los recalca a la perfección. Al año y medio me comenzaron a dar gotas para dormir, pero a los tres años un pediatra observó que mientras me atendía yo entraba en pánico y suplicaba llorando para que limpiarán un moco que tenía en la nariz, estaba descompensada, él le dijo que eso no era normal y me mando a un neurólogo, desde ese momento comenzó todo. Autismo atípico era el nombre que se recibía antes esas características que no eran comunes al autismo clásico, el síndrome de Asperger aún no aparecía como diagnóstico, y digamos, era como el TGD de hoy en día.

Comencé con terapia conductual y de shock, lo que podía ir desde terapias con refuerzos positivos a exponerme a situaciones angustiantes para así “mejorar” y no sentir más pánico a esa situación. Meter el dedo a la mermelada era una de las formas utilizadas para quitar el miedo a los gérmenes, muy rico dirán algunos, pero es pegajoso, horrible, más horrible aún si ves a otros meter los dedos en ésta. Hoy en día es diferente, puedo meter los dedos a la mermelada sin problemas, sólo si nadie lo ha hecho antes, pero, frente a la forma “terapéutica”, aún sigo pensando que no es el mejor método, porque lo recuerdo con angustia y lleno de miedos. Se suman los electroencefalogramas a causa de un diagnóstico de epilepsia rolándica, exámenes de sangre, de orina, neurológicos y psicológicos, dibujar y dibujar, mirar manchas, entre otros.
Aquí tengo un año y medio de vida.

En esa época entrar a la sala del psiquiatra era como ir a Silent Hill, por la neblina de humo esparcida por todos lados, y el doctor al que iba fumaba muchas cajetillas en el interior de su consulta, ya que en ese tiempo era legal fumar en todos lados, incluso fumar y tirar el humo directamente sobre mi cara y no pedir disculpas por eso. Quizás por lo mismo no soporto el humo del cigarro, lo detesto.
Hubo más episodios que marcaron mi infancia, muchas cosas tanto muy buenas como muy malas, todo sirvió de algún modo, pero me hicieron no muy fácil esas etapas.

Llegó la adolescencia y si ya me sabía diferente, en ese momento lo confirmaba. Ya les conté sobre que me descartaban hipoacusia…bueno, la verdad es que tengo un oído muy agudo, lo que ha sido más negativo que positivo. Por ejemplo: Era muy común, y hasta el día de hoy, que mi mamá diariamente habla con sus amigas por teléfono. Ella se encerraba en algún lugar para tener más discreción, pero aún sin yo querer hacerlo, era capaz desde mi pieza escuchar todo. En esos momentos lo común era escuchar el nivel de independencia y picardía de mi hermana del medio en comparación con la soledad e inhabilidad social que me caracterizaba; en el tono de voz de mi madre era capaz de observar como cambiaba al momento de hablar sobre mí, y de a poco se fue explicitando a través de palabras en donde ya no me imaginaban siendo capaz, ni mucho menos llegar algún día a ser adulta. Era entendible sus preocupaciones, ella miraba desde afuera mi soledad, mi falta de amigos, lo diferente que era del resto y lo tomó como un dolor propio, como una piedra que debía llevar en su camino. Su duelo me llevo a la indefensión aprendida, su protección y miedos me llevo a creerme menos capaz de valerme por sí sola, y su amor y dolor me hacían sentir culpable de haber nacido así.

Desde los 11 años me hacía la pregunta de por qué había nacido siendo así, por qué no podía ser como esos otros, porque claro, lo miraba desde la depresión y sin amor propio, todos los demás se ven tan perfectos. Así fue como caí a una vida sin metas ni futuro claro, sentirme incomprendida y no amada, sentir que las terapias y el esfuerzo que había puesto en éstas eran inútiles, que el haber babeado y dormido durante las clases por la cantidad de fármacos que me daban, no tenía sentido, me llevó a un quiebre total de mi persona que duró por muchos años. Y bueno, también a la rebeldía.
Aquí tengo 5 años.

La rebeldía partió siendo hacia la sociedad, a una sociedad que me excluía por lo que tampoco me sentía parte de ella, eso me daba el derecho de mandarla a la mierda porque me sentía violentada en seguir estando rodeada por aquello que no me aceptaba y valoraba por lo que era. Pero también y de algo que no era consciente, era una rebeldía contra mi esencia, contra quién yo era, me estaba saboteando, tanto mis logros como mis esfuerzos. Es así como dejé el piano el cual había comenzado a tocar a los 3 años, dejé los fármacos y las terapias, dejé mis ropas e intereses, quise dejar de ser yo. Pero alguien que ya lleva años tomando fármacos, y los deja abruptamente en plena etapa donde la impulsividad y confusión reinan, queda hecha un caos. Fui un caos, un caos tanto para mí, como para el resto, toqué fondo muchas veces, no soporté vivir muchas otras veces más, la verdad es que me sentía muy cansada de todo.

En la adultez vine a conocer mi diagnóstico de síndrome de Asperger, y si ya me había levantado un poco de ese caos, y el mundo había vuelto de algún modo a la calma, pero hoy debía vivir mi propio duelo, porque empezaba a tomar consciencia de todo. En este caso tenía dos opciones: O me aceptaba y me amaba, o vivía lamentándome. Tomó su tiempo, pero llegó un día en que me cansé de vivir triste, me di cuenta que me había perdido varios momentos buenos, sólo lamentando y viviendo en el pasado, y que era el momento de comenzar a disfrutar los buenos, y así, de a poco, aún con problemas rodeándome, aprendí a enfocarme en los aspectos positivos de la vida, quitando de mi contexto aquellas personas que son tóxicas y que no son un real apoyo, pero por sobre todo, dejé de esperar la felicidad en el futuro y la comencé a vivir en el ahora. No me di cuenta cuando de a poco comenzaron solas a llegar las oportunidades, los logros y buenos momentos.

Comencé a hacer exposiciones en relación a mi experiencia de vida, y luego también en relación al ámbito profesional, ya que me titulé de profesora diferencial, dedicándome al apoyo de personas en situación de discapacidad. Comencé a interiorizarme en el tema de los derechos sexuales, y de a poco a utilizar esas habilidades propias del espectro, como la búsqueda obsesiva de información por estos nuevos intereses específicos, y así lograr la experticia.
Un día antes de que naciera mi hija.

También me he dedicado a hacer relatorías y capacitaciones en estos temas que me apasionan tanto y lo que me ha dado la satisfacción de poder compartir todo aquello que me gusta aprender. Pero también, la adultez me llevó a sentir valor por la sociedad y cada experiencia y opinión constructiva que me de otro, la valoro y asimilo como algo que no sólo debo respetar, sino que también asimilar a mi propia existencia.

Gracias a un psiquiatra logré, a mis 27 años, dejar los medicamentos poco a poco de manera permanente, siendo menos impulsiva, menos extremista, y aprendiendo por sí sola a controlar las hormonas y estados, tanto mentales como corporales que antes se manejaban por sí solos. Y bueno, la meditación y el taichí también me han sido de ayuda.

Luego llegó mi hija, mi todo, la cual no sólo me enseñó a ser más flexible tanto con mis horarios como sensorialmente, sino también a ser valiente y decidida a las oportunidades que se me iban presentando, porque si antes dudaba, con ella las respuestas pasan a ser un sí o sí, porque toda puerta abierta nos sirve y cada puerta cerrada es posible de abrir para ambas. Además, y como madre también debo ser su ejemplo, he aprendido a regular mi temperamento y a compartir mi felicidad con ella.

Con mi hija aprendí a saber lo valioso que es el tiempo y en cómo prefiero ganar menos dinero trabajando medio tiempo, pero tener la oportunidad de disfrutar lo que más pueda su infancia. Eso implica que hay meses en que no he ganado nada, pero mi orden aspie me permite ahorrar de tal forma que a ella no le falta nada. Sin contar que el apoyo de la familia, durante todo este hermoso proceso, ha sido primordial. Lo mejor, es que ella crece rodeada de amor y protección.

Hoy como conclusión me siento una mujer feliz, plena, con días más buenos que malos, con metas que cumplir, con orgullo de lo que soy y de lo que me rodea y también de todo lo vivido. Por lo tanto, siento que todo valió la pena.

domingo, 21 de agosto de 2016

La Parte Más Dura de Tener Asperger



Hoy vi un post en una página en inglés de Facebook sobre asperger y las respuestas no se hicieron esperar, todas muy honestas (por supuesto) y todas expresando dolor e inconformidad con la vida que nos toco vivir.

·         La puerta giratoria de la amistad

·         Tener amigos

·         Interacciones sociales. es un esfuerzo diario

·         Ser mucho más inteligente que todos los demás

·         Honestamente tener ADHS y mi falta de concentración e hipersensibilidad me ha hecho fracasar en la escuela.

·         Tener que luchar con todo porque eres un adulto y los servicios paran cuando cumples 18 aquí, a menos que estés severamente discapacitado.. pero no tener apoyo como un niño porque te diagnosticaron 3 meses, antes de cumpleaños número 18

·         Hablar mucho o callar demasiado. Enojarme cuando discuto algo y la gente me dice que soy demasiado sensible y yo sé que es verdad. Es como que no puede tener razón alguien quien es más sensible que otros. Pensar demasiado. Aburrirme de la gente rápidamente. Tomar decisiones

·         Hacer preguntas sobre todo, recordar todo lo que la gente dice y recordarles que dijeron cuando lo negaron, hablar demasiado cuando la gente no está interesada en el tema.

·         Mantener la conversación... es agotador tratar de evitar bostezar.

·         No ser capaz de olvidar las cosas y necesitar explicaciones y afirmaciones de seguridad para poder seguir adelante.

·         Ser visto como alguien desinteresado porque lucho para iniciar una conversación y me rehúso a hacerlo cuando genuinamente no estoy interesado.

·         Ser tratado en forma diferente en el trabajo y entonces cuando te cansas de eso, te dicen que tienes una mala actitud. Honestamente puedo lidiar con cada problema en forma exitosa ahora que tengo mejores habilidades sociales y encontré un grupo sólido con dos amigos... pero el trabajo siempre ha sido un problema.

·         Comunicarse con la gente.

·         Creo que aprendí a lidiar o a encontrar atajos para solucionar mis problemas.

·         Para mí, sigue siendo difícil la falta de conección social e intimidad en la vida real (cara a cara). Siempre me he sentido como un observador, como que estoy afuera.

·         Estar cansado todo el tiempo. Vivir me agota con tanta facilidad.

·         Poner metas lo suficientemente bajas.

·         Entender el amor incondicional.

·         Lo más difícil para mí de ser asperger, son las excusas ridículas que recibo de mis padres sobre que los videojuegos son adictivos y que las películas son adictivas, cuando la razón por la cual me meto en esas actividades es porque me da paz y calma en un mundo en caos.

·         Estar tan terrible y dolorosamente sólo.

·         Ser reconocido en el trabajo por logros en lugar de ser ignorado por mi personalidad. También, en las entrevistas de trabajo se enfocan en la personalidad en lugar de la ética de trabajo y en el conocimiento. Yo entiendo la necesidad de conectarse con compañeros de trabajo futuros, pero eso viene con el tiempo. No en una entrevista de trabajo con mucho estrés.

·         Ser mucho más inteligente que todos los demás a mi alrededor. Odio explicar en forma simple las cosas a los demás.

·         Ver como en los lugares sociales, se forman grupos y que yo no soy parte de ninguno de esos grupos.

Ese último lo escribí yo, en verdad, hay mucha soledad al tener asperger, tal vez demasiada. Me doy cuenta que en el mundo angloparlante no están mucho mejor que acá. Es la misma condición, sin embargo yo esperaba que en el primer mundo hubiesen más sistemas de apoyo, que no sufriesen en el trabajo. Pero parece que allá y acá, no hay apoyo.

Lo que pasa es que nosotros lucimos como gente normal, pero actuamos como gente anormal, somos tan especiales. Lo interesante es que tenemos talentos muy especiales, y la sociedad los desperdicia porque no actuamos en forma normal. En este mundo hay tanta discriminación, parece que para los seres humanos con el propósito de saber quien uno es, se necesita primero reconocer las diferencias que hay entre uno y los demás, ahí es donde empiezan las diferencias. ¿Se puede cambiar ese mecanismo para establecer la identidad personal?
Por favor compartan su opinión sobre cual es la parte más dura de tener asperger.
Gracias.
Autor: Daniel Martínez

lunes, 8 de agosto de 2016

Me gusta ser Aspie...


Mi nombre es Alondra, me formé como Lic. En Audición y Lenguaje y trabajo en sector público en Educación Especial como Terapeuta. Al ver las necesidades no atendidas de mis alumnos con autismo empecé a prepararme más para apoyarlos mejor y fue así, como de pronto todas las dificultades presentadas a lo largo de mi vida empezaron a tener respuestas… Mi diagnóstico de TEA (Asperger) está en puerta, pero mi familia nada sabe, excepto mi hijo que me apoya incondicionalmente (jovencito de 16 años), si bien yo tengo conocimientos necesarios para realizar una detección fiable, prefiero dejar a un profesional realizar su trabajo y más adelante les comentaré los resultados, por lo pronto, con esa fascinación que tengo por escribir les comparto esto: 
Es difícil conciliar el sueño pues tantas ideas y pensamientos llegando a mi mente a cada segundo, todo el tiempo, no me dejan dormir ¿saben? Me encanta escribir, es un placer para mí, pero a veces más que placer es algo que debo hacer, pues sólo así logro “liberar” un poco mi pensamiento.
…Son las 12:36 am del lunes 6 de junio 2016, y llevo más de una hora tratando por varios medios de conciliar el sueño. Mejor me levanto de mi cama dándome permiso  de  escribir este acróstico que en mi mente da vueltas y vueltas, al fin eso no me llevará más que unos minutos pues no tengo que realizar mayor esfuerzo que la acción de escribir y tratar de alcanzar la velocidad de mi pensamiento, esto último si es difícil pues las palabras fluyen impresionantemente rápido y mi cerebro no siempre se coordina con mi mano.
Tras años de mucha confusión y dolor he superado la ansiedad, ahora disfruto a cada instante mi ser, mi vida, a mi manera soy feliz.

Especialmente para ti: Para mis amig@s, conocidos y desconocidos con Asperger. Antes resalto que independientemente de que ya no sea un diagnóstico oficial (según el DSM 5), el término Asperger seguirá siendo importante, puesto que da sentido de identidad:

M e gusta y disfruto ser Aspie, pues
E s ver la vida con sencillez y actuar con transparencia, es ser

G rande de edad y llevar en el pecho cierta inocencia, es ingenuidad abierta, es brillar sin buscarlo, ya que
U na gran pasión me mueve ante aquello que me interesa y me entrego a esa pasión con absoluta firmeza.
S í, si existen dificultades, angustia y tristezas, pues no comprendo, entre otras cosas: por qué la crueldad, la maldad y las mentiras para ser bien recibido en lo social...
T ampoco comprendo cosas como ir a la iglesia ¿para qué? Si fuera de ella no eres coherente con lo que ahí profesas.
A  veces te observo, a ti que eres "normal" y copio tus gestos, tu forma de actuar, juego a ser como tú, en este mundo de complicadas reglas de "etiqueta". Te confieso que

S e  siente bien lograr ser y actuar como los demás esperan, hasta logro entender mucho o un poco de como piensas ¿pero cuándo te pondrás tú
E n mi lugar? ¿Cuándo podrás respetar mi manera de ser  inusual, auténtica, original, sin reveses ni vueltas?
R esulta difícil anticipar tu intención en acciones y palabras “secretas”, yo me siento cómodo diciéndote la verdad directa, amo la lealtad, encuentro en ella absoluta riqueza.

A veces me esfuerzo por ser como tú, luego descubro que eso de mí, me aleja. Déjame ser creativo y auténtico, sólo ayúdame a advertir el peligro.
S oy muy inteligente y  aunque por fuera parezca complicado, en realidad veo la vida con simpleza.
P or dentro tengo paz, hasta que me veo envuelto en las exigencias del entorno que me hacen actuar con “torpeza” ¿Tú quieres que actúe normal? OK, yo seguiré aprendiendo porque te quiero cerca, pero
magina Cómo sería este mundo si lo normal fuera: SER Y PENSAR CON TRANSPARENCIA!  
E scrito con todo mi amor: #AlondraSantoyo.
Mi joven, (mi hijo) me tomó esta foto, en el espejo tenía apuntes que estaba estudiando de mi diplomado de autismo. Lo amo y él me admira (nos tenemos el uno al otro).


Para mis amigos con o sin Asperger:

PERDÓN QUE INSISTA CON EL TEMA ASPERGER - AUTISMO, PERO NADIE ES REALMENTE AJENO A ESTA CONDICIÓN SI LO VES DESDE ESTE PUNTO DE VISTA:
El Asperger por sí sólo no trae depresión, ansiedad, angustia, agresividad, irritabilidad, nada de eso forma parte de Él.

¿Entonces qué provoca en el niño pero sobre todo en el adulto con Asperger sufrir esto???

Existen condiciones neurobiológicas que provocan respuestas adversas ante estímulos sensoriales del ambiente, hay lugares del entorno que ofrecen demasiada información sensorial junta, taaaanto que es imposible procesarla a la vez, pero tú no lo notas, porque tu cerebro procesa diferente.
ANTE LO ANTERIOR ¿QUÉ PODEMOS HACER???
Al MENOS  NO JUZGAR.
No juzgar a ese padre o madre que no da "una buena paliza" a su hijo por su "berrinche". No anticiparnos con el rechazo y el juicio ante un adulto que parece "raro" por no tener los mismos intereses y respuestas que los de su edad.
XV años, muy feliz en mi corazón, aunque por fuera sin sonrisa J

PARA UN ADULTO CON ASPERGER es difícil encajar en la sociedad porque sus dificultades son enooormes, pero a la vez invisibles, no le permiten desenvolverse con la naturalidad que tú si puedes.
La situación empeora cuando la propia persona no conoce su CONDICIÓN y se exige a si misma funcionar y ser como los demás, es justamente esto lo que le suma a su vida entre otras cosas: TRASTORNO DE ANSIEDAD, DEPRESIÓN, AGORAFOBIA, HUMOR CAMBIANTE, IRRITABILIDAD,  ETC., ETC.
¡Tener Asperger no es grave!
LO GRAVE ES QUE COMO SOCIEDAD PRETENDAMOS QUE TODOS ENCAJEN EN EL MISMO TRAJE, QUE TODOS PIENSEN Y RESPONDAN DE LA MISMA FORMA.
SOMOS SERES SOCIALES POR NATURALEZA, SÍ!!!
Y el cómo socializar no nos lo enseñan en la escuela, lo aprendemos de forma natural. Las personas con Asperger NO, no lo aprenden naturalmente. De ahí el sufrimiento emocional (ya hablé de lo sensorial), al no poder encajar, cuando es una necesidad básica ser parte de un grupo, de una sociedad.
ASPERGER O AUTISMO SE VUELVEN UN CAOS CUANDO NOS ENFRENTAMOS A LAS EXIGENCIAS DE UNA SOCIEDAD ENFERMA, enferma de prejuicios y vacías reglas sociales y normas de etiqueta.
Gracias por leer hasta aquí!!!
En tus manos esta hacer su vida más feliz:

SÉ TOLERANTE, EVITA JUICIOS APRESURADOS, EVITA SARCASMOS, INFORMATE,  AAAH Y NO REQUIEREN LÁSTIMA SOLO SÉ COMPASIVO, COMPRENSIVO Y ACEPTA LA DIFERENCIA AHÍ ESTÁ LA VERDADERA RIQUEZA DE NUESTRA RAZA. <3 

Les dejo mi Facebook personal para conocer e interactuar con personas con Asperger (hombres y mujeres) ¡Me encantaría tener amigos con quien ser Completamente Yo!

Esta es mi página de Facebook sobre el Síndrome de Asperger:
https://www.facebook.com/AlondraSantoyoV/?fref=ts

Mis correos son: al0p4l0ma@gmail.com
                           bienvenidomundoazul@gmail.com


lunes, 1 de agosto de 2016

¿Qué es lo que me gusta del síndrome de Asperger?


 Para comenzar seré sincera (como en todos mis escritos) y no empezaré diciendo, como muchos otros, lo “grandioso que es tener el síndrome de Asperger”, y que “tener esta condición me hace superior a los neurotípicos”, casi una “raza perfecta y superior”, bla, bla, bla.. Porque: 1) No es cierto. 2) Soy realista y sé que, antes que una condición, soy un ser humano y como tal tengo defectos y virtudes, y perfecta no soy (ni los otros aspies tampoco, aunque algunos crean que sí). Continuando con mi relato, diré que me tomó muchos meses, después de mi diagnóstico, encontrar lo “positivo” de tener el síndrome de Asperger; y es que precisamente no fue lo “bueno” de esta condición lo que me llevó donde una profesional para confirmar si yo era aspie o no, al contrario, lo que me llevó a pisar aquella consulta, fue justamente lo “negativo” del síndrome ¿A qué me refiero con esto? Pues que mis constantes crisis por los cambios de rutina, mi casi nula tolerancia a la frustración y mi incapacidad para lograr disfrutar las actividades de esparcimiento y recreación exigidas en los lugares donde trabajé, fueron las causantes de mi angustia permanente, de mi constante ansiedad y los estados depresivos en los cuales caía cada cierto tiempo (los últimos 2 trastornos que nombré, para quien de verdad sabe lo que es el síndrome de Asperger, sabrá que son comorbilidades, que precisamente presentamos la mayoría de los adultos diagnosticados tardíamente). Toda esta incapacidad mía por adaptarme, de buena manera, a diferentes situaciones y actividades, que cualquier persona “normal” se adaptaría, me hicieron darme cuenta de que yo era “diferente”, que mis reacciones ante ciertas eventualidades eran “atípicas” en una persona de mi edad, y fue lo que me motivó a buscar la respuesta al “por qué” no me sentía ni actuaba como el común de las personas en algunas situaciones “normales”.
Artista: Anita Valle Ocando.

Saber que la razón por la cual yo no podía adaptarme a ciertas situaciones de la vida diaria, era por tener el síndrome, me llevó a pensar que ser Asperger, lejos de ser una “bendición” (palabra que utilizan muchos en la red), era lo peor que pudo haberme pasado, y que por culpa de “eso”, yo no podía ser como el resto de las personas y hacer de mi vida algo más “fácil” de llevar. Esto, sumado a la ignorancia de algunos, quienes ponían en duda mi condición por no “verme” como Asperger (gente que pareciera que se olvidan que el síndrome es algo más que “verse”, que lo que realmente denota la presencia de esta condición, es como uno percibe, piensa, siente y actúa frente a diversas situaciones), más todas las dificultades que había tenido y tengo en mi vida, me hicieron detestar aún más el síndrome por no sentirme aceptada por algunos adultos Asperger, ni por sentirme “adaptada” en el “mundo” neurotípico. Al final sentía que no pertenecía a ningún lado, y que hubiese sido mejor no nacer, que vivir con todas las complicaciones que me acarreaba el síndrome.
Fue un proceso muy largo el lograr entender que lo que realmente me había hecho infeliz la mayoría de las veces, eran las comorbilidades del síndrome que estaban presentes en mí, a causa de no haber tenido un diagnóstico temprano, que quizás si hubiese tenido una terapia adecuada, desde una edad temprana, podría haber enfrentado de una mejor manera los desafíos que presenta esta sociedad, que otra sería la historia, y no hubiese visto el síndrome de manera tan negativa. Comencé a asimilar que ser Asperger me permitía tener cualidades que no todas las personas tienen, y que seguramente si no tuviese este síndrome, no estarían presentes en mí.
Artista: Anita Valle Ocando.

Esto me hizo cambiar mi opinión totalmente negativa de esta condición, y que si bien es cierto, no es fácil para quienes tenemos el síndrome, tampoco es algo para avergonzarse ni para maldecir la vida por no haber nacido neurotípico. Entonces ¿Qué es lo que me gusta del síndrome de Asperger? Bueno, a continuación enumeraré, lo que considero, mis cualidades gracias a algunas características del síndrome:

1) El poco filtro a la hora de hablar: La capacidad que tengo de decir lo que pienso y siento, es simplemente GENIAL. Me encanta poder expresar mis ideas y ser coherente con ellas, y no adoptar una postura de hipocresía para agradar a los demás. Pese que, en el pasado, tuve que hacer algunas cosas para ser aceptada por los demás (en el tiempo en que no sabía de mi síndrome), nunca dejé de ser sincera con mis palabras. Me gusta poder decir lo que muchos piensan y no se atreven a expresar; y es que el poco filtro, a la hora de hablar, no siempre es negativo, dependiendo desde el punto de vista con que se le mire. Nunca he entendido a la gente hipócrita que “muestra una cara, teniendo otra”. Gente que le gusta aparentar lo que no es. En fin, gracias al síndrome digo las cosas como son o como las pienso, tratando de no herir, aunque cuando me enojo, puedo ser muy hiriente, pero eso me sucede con la gente injusta, con el resto de las personas no tengo mayores problemas porque saben quién y cómo soy. Lo cual, junto a mi literalidad, me hacen una excelente confidente.
Artista: Anita Valle Ocando.

2) La literalidad: El hecho de ser literal me hace ser una persona confiable, pues si alguien me cuenta un secreto y me dice que no le cuente a nadie, yo le haré caso, sin más, porque me tomo en serio lo que se me pide, y para mí es importante la lealtad. Y no sólo la literalidad me ha ayudado a ser considerada como amiga, también he hecho reír a algunos a causa de esta característica, al interpretar los dichos, por algunas personas, como literales, eso les causa gracia y piensan que estoy bromeando, y no me lo tomo a mal ahora, aunque cuando pequeña me hacía sentir avergonzada no entender, en algunas ocasiones, lo que querían decir los demás.

3) Tengo una gran capacidad de organización de datos. La verdad que esto tiene que ver con querer tener el control sobre mis actividades, información que deseo obtener u objetivos que deseo lograr, evitando los imprevistos o situaciones que me descontrolen por su poca estructuración. Esta capacidad la pude observar con claridad cuando comencé a trabajar de maestra, luego apareció cuando comencé a administrar un grupo de adultos Asperger y hoy por hoy en mi blog. En esos 3 sitios he tenido un amplio manejo de datos, pudiendo lograr mis objetivos con mucho éxito, dada mi extraordinaria capacidad de organización que me lleva al siguiente punto:

4) Buscar la perfección: Cuando me interesa y me agrada la actividad que estoy realizando, soy perfeccionista y hago todo lo que puedo para dar lo mejor de mí, quitándome horas de sueño, con tal de lograr mi objetivo. Quise aprender a bailar y puedo hacerlo (y muy bien por cierto). Quise ser una excelente maestra, y lo fui. Quise crear un buen grupo Aspeger en el Facebook, original y basado en el respeto, y lo tengo. Quise tener un blog original, que interesase por el contenido, a quien lo lea, y lo tengo. Hoy en día debo trabajar para ser una gran escritora de novelas (veremos si lo logro). 
Artista: Anita Valle Ocando.

5) No sigo modas ni a masas, tengo mi propia visión del mundo y soy una mujer con opinión propia y con un alto sentido de la justicia (por eso detesto y me descontrola que sean injustos conmigo, más si es con base en mentiras). Este fue uno de los motivos que me impulsó a “alzar mi voz” difundiendo los numerosos artículos con que cuenta mi blog. Sentí una gran necesidad de difundir y educar acerca de lo que es vivir con el síndrome de Asperger, pero de primera fuente, que fue lo que hice y haré por mucho tiempo, hasta sentir que pude aportar, tanto a otros Asperger, como su familia, y por qué no decirlo, a los profesionales que deben estar capacitados a la hora de diagnosticar.

6) No busco el beneficio personal en lo que hago, sino el beneficio social. Esto me hace ser una persona carente de envidia y malos deseos hacia quienes me rodean. No soy competitiva con los demás, sino que compito conmigo para ser cada día mejor en lo que hago. Esto me lleva a ser generosa, muchas veces, con quienes me rodean, sin esperar nada a cambio (lamentablemente esto me ha llevado a decepcionarme de algunas personas a la hora de buscar ayuda en quienes ayudé en algún momento, no siendo recíproco ese deseo de colaboración).
Artista: Anita Valle Ocando.

Bueno, como podrán apreciar, la finalidad de este escrito no es idealizar el Síndrome ni manifestar, erróneamente, que somos superiores al resto de las personas. Ser Asperger va más allá de ser considerado un genio con un CI alto o un "angelito" incapaz de cometer una mala acción. Ser Asperger puede traernos situaciones negativas en algún momento de nuestras vidas, pero también positivas, y es allí en dónde debemos sacar el máximo de provecho para contrarrestar lo que nos haya causado dolor y sufrimiento. Quedarse en las lamentaciones no conduce a nada, sólo a sentirnos incapaces y sumirnos en un rencor que, a los únicos que daña, es a nosotros mismos, volviéndonos unos amargarnos, estancándonos en la posibilidad de avanzar. Esta vida es una sola, de nosotros depende que saquemos a relucir todo lo bueno que podemos lograr al tener este síndrome. El pasado doloroso, ya fue, y nada logramos sacándolo a relucir en el presente, sólo aprender de las malas experiencias para evitar volver a repetirlas y evitar a la gente tóxica que en algún momento nos pudo haber hecho daño. 

Las imágenes utilizadas utilizadas en este escrito pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus obras en esta página: