viernes, 23 de septiembre de 2016

Las Emociones desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Este es el capítulo número 31 de los 55 artículos escritos sobre las opiniones y experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger. En estos artículos podrán leer sobre diferentes temáticas planteadas en conversaciones que hemos tenido dentro del grupo al cual pertenecemos. La finalidad de estos escritos es ayudar a que haya más claridad con respecto a lo que pensamos, sentimos y reflexionamos las personas Asperger, y así informar y educar con respecto a lo que es vivir con este Síndrome, y de esa manera, evitar que siga existiendo información errada sobre nosotros. No he puesto sus nombres para mantener su privacidad. A continuación sus escritos:

 Sobre las emociones:  


-He meditado mucho en estos últimos días. Una prima muy querida tiene la creencia que las personas Aspies no pueden ser psicólogos, porque se tiene la idea de que no entienden las emociones de los demás. Las emociones las entendemos claramente: Miedo, alegría, amor, felicidad, temor, rabia. Y somos afectados por ellas como cualquier ser sensible. Si una planta es afectada por las emociones de su entorno, con más lógica un Asperger. Lo que creo que no se entiende, es que vemos las emociones de forma más cruda, no tan idealizadas, y chocamos con las idealizaciones de los demás. Por eso no nos pueden hacer sentirnos bien con idealizaciones, con ideas demasiados abstractas. Mientras que nosotros por ver las emociones de los demás de forma más directa, podemos hacer que las otras personas sean un poco más objetivas y no tan idealistas sobre lo que están sintiendo. Esa objetividad, siento que no viene de vuelta. Nos cuestionan lo que sentimos, porque desde la perspectiva de la mayoría de las personas (las cuales coinciden entre sí) lo que explicamos de nuestras propias emociones está mal. Yo entiendo las emociones como algo vital e importante en un ser vivo, pero también entiendo que es como la parte fundamental de un lenguaje de programación. Deben cumplirse ciertas funciones para que sucedan. Cuando me dicen que no es así, que mis emociones no se generan de la manera y del lugar de donde digo proceden, y me intentan hacer querer comprender que "las emociones mandan" como si fueran autónomas, o como si fueran un poder fuera de mi control, entro en conflicto.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

Han logrado hacerme cuestionar lo que a solas tengo muy claro. Creo que basado en mi experiencia, al encontrarme en la actualidad con personas con la que preveo una posible amistad, busco un factor común: Que me demuestren respecto a cómo soy, y no un respeto autoritario, sino un respeto basado en la comprensión o en el intento de la misma. Me he dado cuenta que las personas más importantes de mi vida, en este momento, hacen el esfuerzo de comprenderme, aunque les cueste, aunque a veces caigan en el hábito común de querer explicarme lo que yo estoy sintiendo. Y a los que les digo lo de mis características Asperger, en principio se recelan con la idea, pero luego hacen el esfuerzo de escucharme y de entenderme. Eso es para mí una manera en que me hacen sentir bien. Quizá no me comprendan, pero por lo menos respetan lo que no comprenden. Y me valoran en esencia. A la gente le gustan las personas sinceras, hasta que se consiguen con una. Yo soy muy relativista, fíjate que, incluso, cuando uno reconoce que hay personas que se dejan llevar por sus emociones, es una observación objetiva. Pero decir que "cuando se ama se comprenden y toleran todas las cosas" (palabras que he escuchado hasta el hartazgo) es una subjetividad, porque sé de mis propias limitaciones de haber amado con miedo. Y claro que los miedos, aunque son emociones, proceden de sucesos, conscientes o no. Entonces entiendo que para poder amar sin miedo, tengo que llegar a esos sucesos, comprenderlos y así superarlos. Claro que no siempre es un logro. A veces el miedo, cuando es inconsciente, aparece. Pero no es independiente de lo que somos, si fuera así, sería muy difícil plantearnos una respuesta sobre nosotros mismos y de nuestro rendimiento emocional. Es cierto, la objetividad absoluta no existe, como tampoco existe una emoción absoluta. Somos el resultado de una mezcla compleja de cosas.

-Soy alguien muy alegre, vivo sonriendo y haciendo bromas, por lo que la gente no piensa que yo sea Asperger, es más, ni yo pensaba que lo era, pero lo soy, hace menos de un año me enteré. Al final somos seres humanos, que sienten, ríen, lloran, etc...y en este mundo de contrastes, algunos están en un buen momento de su vida, y otros están pasando uno malo.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre ser enojones:  


-Sólo cuando nos hacen enojar, lo somos; el resto del tiempo no es cierto.

-A mí me dicen que a veces soy enojón, pero es porque quiero ser perfeccionista y ultra ordenado en todo y no se puede.

-La fama de cascarrabias o enojones es el resultado de haber aterrizado en el planeta equivocado, rodeado de cretinos primitivos e ignorantes que no comparten nuestros intereses y nos hacen bullying, y eso incluye a todos los que nos rodean, desde nuestros padres hasta el último ser que habita esta piedra en que vivimos (los aspies no están excluidos). Los aspies podemos ser muy incómodos en el trato, solemos mostrar una imagen equivocada que no demuestra nuestro estado anímico.

-Entre personas con el Síndrome también nos hacen perder la paciencia, los que nos lleva a discutir entre nosotros. Los Aspies no sabemos expresar nuestros sentimientos y eso hace que los guardemos hasta que explotamos. Eso sucede sobre todo con la rabia.

-A veces cuando se nos dificultan las cosas, nos frustra nuestra condición y la impotencia, eso nos hace un poquito gruñones, no generalizando claro está.

-Me considero temperamental, es todo lo que tengo que decir.

-Si todo va bien, no hay de que enojarse. En lo personal me enojan muchas situaciones.

-Puede ser, pero por otra parte, siento que tampoco debería aguantar lo que no me gusta.

-Sí, hay cosas que me desgastan y empiezo a hacer todo de mala gana, o a procrastinar, o directamente "exploto" a veces.

-Yo me enojo y decepciono, pero no guardo rencor por eso.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre las reacciones de ira:  


-Hay gente que habla como si lo hiciera en clave, dicen una cosa y significa otra, tal parece que voy a tener que usar un diccionario de interpretaciones con cierta gente, porque según ellos, no dicen lo que quieren decir sino otra cosa, y encima me dicen: "Tú te enojas sin preguntar, preguntas después que te enojaste" ¿Qué quisieron decir con eso? Lo que pasa es que a mí no me dura mucho rato la cólera, reviento en el momento y se me pasa, aunque no haya querido estallar, a veces no me controlo ante algo que encuentro injusto ¿Cómo les va a ustedes con el control de la ira cuando alguien les dice algo irritante, algo falso? ¿Cómo reaccionan cuando hablan mal de ustedes sin motivo? Y si se dieron cuenta que no reaccionaron muy bien que digamos ¿Cómo lo hacen para controlarse la segunda vez con la gente que los quiere sacar de quicio a propósito?

-A mí nadie me quiere sacar de quicio por segunda vez, con la primera les basta.

-Mal, yo lo suelo llevar mal. Pero se puede llevar bien con entrenamiento y meditación. Dar a cada cosa y persona su justo valor.

-Pura concentración, porque es fácil caer en esos engaños y mañas, y el resto lo agranda en tu contra, así que mucho cuidado y concentrarse.

-Yo me trago la ira, me vuelvo evasivo cuando me irritan. No me llevo del todo bien con mis emociones, no estoy acostumbrado a ellas, sin embargo pueden ser fuertes. A causa de eso tengo fama de calmado...hasta que exploto.

-Ira cuando cuento con utilizar algo y me lo han cambiado de sitio o lo han prestado, pongo una cara tal que mis hijos salen corriendo a buscar lo que me causa la molestia...Vocifero.

-Las chicas Aspies que he conocido virtualmente, son de carácter muy fuerte, a comparación de los chicos, hasta el sentido del humor es diferente al de las chicas Nt, lo cual está bien, siento que las chicas Aspies son más abiertas, creo que eso viene a ser por lo que se dice del cerebro hipermasculino.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Yo antes reaccionaba super mal, dejaba la "embarrada", pero desde hace un par de años me di cuenta que aquello me dejaba mal frente a las personas, aun cuando eran cosas justificadas. Desde ese entonces frente a un problema, digo lo que pienso, pero con calma, manteniendo el control y sin tomar decisiones estando enojada; pero luego me alejo de la gente que siempre está con malas intenciones, es decir, no lo intento otra vez, paso de ellos y busco nueva gente, nadie me amarra más que mi hija, los demás que pasen por mi vida, y si son valiosos y productivos, se mantienen, sino next!

-Yo soy tranquilo, pero soy muy impulsivo también.

-Soy impulsivo porque mi familia simplemente no acepta el diagnóstico, y eso me "encabrona".

-La impulsividad es complicada. He tenido una época impulsiva (previo al diagnóstico, el problema surge a la hora de tratar de arreglar las "metidas de pata").

-Antes yo rompía vidrios, pero aprendí a canalizarlo. Me llevó años, pero lo logré.

-Yo llego a ser tranquilo, me enojo muy rara vez, pero cuando me enojo...¡Me enojo! Hoy me pasó algo parecido. Tenemos en mi casa una perrita que se llama Reina, ya es un tantito viejita y le faltan unos dientes, y pues en la tarde una señora (quien desconozco quien será) pasó molestando a Reina. La escuché ladrando y salí a ver qué pasaba y vi cuando la señora ya se iba, entonces le dije en voz baja: "No moleste a la perra", y resulta que la señora me escuchó y se devolvió a retarme, diciéndome que repitiera lo que dije, y como no volví a salir, volvió a molestar a Reina. Ahí fue donde volví a salir y la señora tenía intención de regresar a encararme. Como no le hice caso, tuvo esa reacción, porque al volver a molestar a Reina quiso que yo reclamara para empezar un pleito. Apenas noté eso, me dije que no iba a tener sentido pelear con una buscapleitos. Preferí mantenerme calmado a buscar un pleito sin sentido.

-Mejor ni mirarme cuando estoy enojado.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Yo aguanto, aguanto, aguanto...hasta que...BUM EXPLOTO y no me puedo controlar...

-En peleas me refugio en mi cuarto, me tiro en la cama, si mi perra está despierta, me abrazo a ella o me abstraigo en algo que me guste (computadora, libros de informática). En mis épocas "explosivas" en dónde rompía vidrios, aprendí a trasladar mi ira a botellas vacías de plástico.

-Siempre he tenido problema con la ira. Siempre he tenido que golpear a mis maestros de la escuela y a los patrones o jefes del trabajo. Yo soy de los que no discute, sólo contesto con golpes, y los últimos años ya no me conformo con los golpes. Sólo estoy tranquilo con mi esposa y mis hijas, no piensen mal, a ellas nunca les he gritado siquiera, sólo es con personas que realmente "se pasan".

-Yo cuando llego al límite y exploto, es mejor correr. Hoy le pegué una patada a una puerta, la abollé y casi me rompo la uña del dedo gordo, así mismo he dañado relojes de pulsera, celulares y un vidrio de un escritorio, y algunas puertas, y eso que soy un flacuchento debilucho.

-Yo sólo salgo de quicio si es una persona que me conoce y sabe lo que me molesta; me da una rabia tener que repetir las cosas una y otra vez, y me lo tomo seriamente personal, porque hay conocimiento de causa, con extraños no.

-Yo aguanto, aguanto, aguanto hasta que exploto. El problema es que entre más adulta soy, más aguante tengo, pero la "erupción no deja sobrevivientes".

-Varias veces tiré el vaso...y el plato...y todo lo que estaba cerca, pero sin ninguna mala intención, más que nada como un desesperado pedido de comprensión y ayuda, pero jamás resultó de ese modo, me siguen malinterpretando por más que explique. Nunca me creen nada de lo que digo y eso no sé cómo llamarlo. Yo también me contengo todo lo que pueda, pero cuanto más contengo, peor es la explosión.

-Muchas veces necesitamos desahogarnos para eliminar el dolor acumulado porque, si no, también podemos explotar y liberar todo eso de forma dañina para otros.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.
 Sobre el odio:  



-Desprecio sí, odio no. Algunas veces podemos confundir la rabia, la impotencia, con odio. Y otras, sólo tenemos una definición errada de la palabra.

-He visto aspies que pueden tener, de hecho, odios y rencores irracionales hacia otras personas o grupos de éstas, y han sido varios los que conozco. Hasta el punto que no sé si sea otra característica, y que tan asociada esté al SA.

-A decir verdad, yo odio cosas que hace la gente, no a la gente en sí misma. Hay gente que merece que los odie, pero no puedo odiar. Por eso a veces hasta peco de confiar mucho, pero ni modo, así soy. Yo si llego a enojarme, pero no a odiar; una vez me di de puñetes con alguien en el colegio y después de la paliza fuimos a tomar cerveza como si nada, ahhhh que tiempos, jajaja.

-Yo ni siquiera logro enojarme, de hecho la gente que me conoce, me han descrito como patológicamente amable.

-Nunca he odiado a alguien, y eso que algunos se han pasado de la raya. Creo que el odio enferma.

-Odio no, sólo he sentido lástima y resentimiento por aquellas personas tan vacías que se la pasan haciendo daño a los demás.

-He sentido celos, rabia, odio, desprecio, y siempre esos sentimientos son el reflejo de mis frustraciones personales ¿Cómo controlarlo? Auto-conocimiento e introspección pueden ayudar.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre si somos sensibles:  



-El tema de la sensibilidad -tanto física como psíquica- me tiene intrigado, pues no sé si la sensibilidad es una virtud, o un tipo de defecto, no sé si soy sensible a algunas cosas o sólo tengo una reacción negativamente desproporcionada ante esas cosas. Lo que pienso también es que una persona sensible podría disfrutar más de los placeres de la vida por su más elevado nivel d percepción de la realidad, pero a la vez esa sensibilidad podría causarle más de un dolor de cabeza, en cuanto a las cosas malas que pasan en el mundo o en cuanto a nuestra propia condición de fragilidad ante la misma realidad. Suelo pensar que es imposible vivir conmoviéndome por todo, es decir; que todo te afecte, sería hacer de la vida un sufrimiento innecesario. Entonces hay que encontrar una manera de fortalecerse, y eso de canalizar la sensibilidad para lograr algo bueno puede ser una forma, eso me lleva al tema del nivel de inteligencia emocional. Para apreciar ciertos placeres o felicidades de la vida se debe tener sensibilidad; cuanto más sensibilidad, más parece ser el disfrute y la conmoción. Pero esa variable no sólo crece proporcionalmente hacia arriba ¿también crece hacia abajo inevitablemente? Entonces uno podría ser más sensible también al dolor. El límite entre el placer y el dolor no es tan claro a veces, hay varios ejemplos de eso, uno de ellos es la capacidad de amar o estar enamorado; se disfruta de ese amor pero a la vez duele cuando ese otro sufre o de alguna manera nos lastima, cosa que no nos importaría tanto si fuésemos fríos e insensibles ¿Será algo que tiene que ver con las escalas de valores o el medio cultural donde nacemos y crecemos? ¿Hasta dónde llega el condicionamiento socio-cultural? Sé que la filosofía ahondó en este tema pero nunca profundicé en eso, es algo que hace un tiempo empecé a considerar.

-Soy sensible al dolor colectivo, a las injusticias, pero en el dolor individual me quedo como si estuviera en el cine observando desde un ángulo ajeno, esto me ocurre hasta con mi propio dolor...mi esposo me dice témpano.

-El ser sensible es uno de los aspectos más variables dentro del TEA. Hay unos muy sensibles ante el sufrimiento a gran escala, como epidemias, enfermedades, guerras, pero que ante el sufrimiento de alguien que esté cerca no se expresa emoción o no se sabe cómo reaccionar. Ese es mi caso.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-La sensibilidad es necesaria. Pero pasa como con las hipersensibilidades, en exceso en un mundo donde lo más frecuente sea X nivel de sensibilidad, puede producir malestar cuando te encontrás con gente no tan sensible. Igual se puede aprender a regular nuestras propias emociones y alejarse de personas que nos hagan daño (a veces ser sensible atrae gente no tan "copada": Manipuladores). Durante mucho tiempo deseé ser insensible, hoy por hoy te respondería: NO, bajo ningún concepto. Soy hipersensible pero me comporto de manera "fría" e "insensible" para algunas personas. No me gusta exteriorizar o exagerar por cada evento trágico que ocurre en la Tierra, porque aprendí que eso no resuelve nada. Pasé por una etapa de plantearme cada muerte que producían mis pisadas a replantearme en ¿puedo ayudar? (De verdad, no para apalear ni culpa), si la respuesta es no, trato de resolverlo canalizando mi energía emocional por otro lado.

-Si, soy muy sensible y lloro de nada y se me desbordan las emociones muy fácilmente, pero a lo mejor por eso mismo siento gran pasión por la música (no toda) por mis estilos favoritos, y a veces yo estoy que reviento de emoción escuchando algo y maravillada y extasiada, y los demás a mi alrededor ni le están prestando atención y así me pasa con muchos más aspectos de la vida. Y en cuanto a que si tiene su lado negativo, claro que también lo tiene. Recuerdo que de pequeña, y hasta de mayor, me daban crisis de nervios ante un accidente de autos o cualquier cosa negativa. Un día por Internet me mostraron unas fotos de un accidente de avioneta y por días estuve perturbada pues había cadáveres. Todo eso me espanta y me causa malestar y me aterra que mis hijos tengan que ver esas cosas tan feas que lamentablemente muchas de ellas las causa el ser humano, como asesinatos, las torturas y decapitaciones que están tan de moda. No sé cómo preparar a mis hijos para todo esto y mucho más a mi princesa aspie que es tan inocente.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Yo también padezco de esta hipersensibilidad emocional. "Lloro hasta por las orejas" cuando la ocasión lo amerita. Para uno como hombre es más difícil, por esto del machismo. Todo me afecta, me pone muy ansioso y cada obstáculo, por pequeño que sea, me genera mucho sufrimiento. Me siento muy vulnerable ante el caos que el mundo representa para mí. Tengo que cambiarme de casa y no he podido hacerlo. Estoy muerto de miedo. En el trabajo tiemblo cuando los jefes me buscan para pedirme algo. Mi autonomía siempre se ve comprometida, haciéndome muy difícil encarar los problemas que se van presentando y esto me genera mucho sufrimiento.

-No imaginan el alivio que me da leer estos comentarios. En mi caso, el dolor emocional cercano me bloquea, como si estuviese prohibido ser empático. Esto siempre me desconcertó (y hasta, para qué negarlo, me asustó), hasta que empecé a entender el por qué siento así. No, no soy raro: Simplemente soy distinto.

-La búsqueda de una respuesta a la situación está directamente relacionada con el tipo de problema emocional que estamos viviendo, así, si es un problema de pareja, la pérdida de un ser querido, problemas laborales, económicos o simplemente la manera en que nos tratan los demás (y que nos gusta), todas y cada una de las respuestas nacen de la introspección sincera (algo necesario pero muy difícil para un Asperger) a la hora de encontrar el acomodo emocional que nos permita seguir el camino en paz, la otra solución, pero que debe ser aplicada con total sinceridad y convencimiento, es "enviar a todos a la mierda" sin que nos quede nada por dentro.

-Hay que aprender a tratar de no dejar que los pensamientos recurrentes relacionados con las emociones nos ganen, aprender a canalizar las emociones y con el tiempo seguimos siendo sensibles pero aprendemos a no dejarnos afectar (tanto), pero la hipersensibilidad emocional estará siempre. Te diría que la aproveches en su lado positivo (también sentimos con mucha más fuerza las emociones positivas) y trates de no dejarte llevar por lo que te afecten las emociones negativas. Y si te pasa, todo pasa y en algún momento volverán las emociones positivas. Controlar las emociones es algo que se aprende con el tiempo y me ayudó bastante recibir tratamiento. Me llevó años aprender a sobrellevar muchas de mis emociones.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:
https://www.flickr.com/photos/122730065@N05/

En este vídeo Zulay Esther Montaño (psicóloga) nos habla del TEA desde su punto de vista, y desde su experiencia da consejos a los padres y profesores:

jueves, 22 de septiembre de 2016

Las Relaciones Familiares desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Este es el capítulo dieciséis de los 55 artículos escritos sobre las opiniones y experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger. En estos artículos podrán leer, sobre diferentes temáticas planteadas en conversaciones que hemos tenido dentro del grupo al cual pertenecemos. La finalidad de estos escritos, es ayudar a que haya más claridad con respecto a lo que pensamos, sentimos y reflexionamos las personas Asperger, y así informar y educar con respecto a lo que es vivir con este Síndrome, y de esa manera, evitar que siga existiendo información errada sobre nosotros. No he puesto sus nombres para mantener su privacidad. A continuación sus escritos:

¿Cuántos aquí se siente apoyado por un familiar o tienen aunque sea un familiar que se haya involucrado en el tema del Asperger? Aunque sea solo uno (Las parejas cuentan también).


-Soy aspie, mi esposa es NT, mis dos hijos son Aspies, resultado conflictivo, muchas veces tengo que tomar decisiones basadas en que es "lo menos malo", agotador. Yo formé familia 10 años más tarde (en promedio) que todos mis conocidos contemporáneos. A mi sí me cambió tener progenie, le dio profundidad a mi vida, todos somos diferentes, uno de mis intereses como Asperger es entender los diferentes puntos de vista que pueden haber sobre una misma situación. Allí descubrí toda una nueva librería de emociones y comportamiento, fue y sigue siendo intenso, tengo que lidiar con 2 Asperger, con mis embrollos mentales y los de ellos, no es fácil.

-Nuestra madre nos decía, a mi hermano y a mí, desde muy niños: “Ustedes son solo dos, ámense, cuídense, que el día que yo no esté, solo se tendrán el uno al otro”. Y así lo hicimos!!! Fue un trabajo de ambos.


-Yo cumpliré mi 11vo aniversario, mis hijas ya tienen 9 y 4 años, y sigo más metida en mi mundo que antes, con la diferencia de que tengo quienes me apoyan y alientan (mis hijas) y quien me cuestiona y al hacerlo me reta y estimula (mi esposo).

-Yo soy Asperger, mi esposo es neurotípico y mis tres hijos están dentro del espectro SOMOS MAYORIA. Nuestra casa es Asperger y el psicólogo dice que es lo mejor que les pudo suceder a mis hijos, que su madre fuera Asperger. Yo les enseño a mis hijos con mi vida con mis vivencias, somos Asperger aprendemos diferente y vemos las cosas diferente.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-En mi casa se mal acostumbraron de que no soy de salir demasiado. Fue motivo de pelea que planifiquen las cosas pensando que voy a estar disponible para ayudarlos sin consultarme si realmente iba a estar. Fue motivo de pelea cuando comencé a socializar un poco más (de adulta) y había organizado salidas con amistades. El motivo: Mi padre tiene la costumbre de necesitar ayuda hasta con cosas que puede hacer solo. Igual ahora se acostumbraron a que hago mi vida, cada tanto se enojan (es inevitable) pero ya no organizan su agenda pensando en que voy a estar disponible. Consejo: Llenen su agenda con actividades y salidas aunque sean algo sedentarios.

-Para evitar discusiones con tus padres, porque les molesta que no hagas algún quehacer en casa, tienes que preguntarles qué oficios quieren que hagas; y haz una lista de tus deberes y pégala en alguna parte. Luego, cuando terminas, vas tachando y no habrá reclamos. Negocia, usa tu inteligencia.

-Es una opción más, ni mejor ni peor que vivir solo. Y al final de cuentas, como en todo, te adaptas o al menos te acomodas Las cosas se dan cuando tienen que darse o cuando deben darse. Yo ni quería formar familia, se formó sola y ya son 11 años. Extrapola eso a la mujer siendo aspie, teniendo 18 años, como fue mi caso. Aunque a mí no me impactó tanto, porque ventajosamente siempre racionalizo y todo tenía explicación lógica. Al contrario, me hizo más aguda en mis observaciones, y más álgida en mi cosmovisión. Creo que más allá de la condición, las reacciones frente a un acontecimiento trascendente en la vida, en este caso formar familia o nacimiento de la progenie, depende de la propia construcción, de las características individuales. El ser aspie ni me perjudicó ni me ayudó (bueno, un poco por la tendencia al pensamiento estructurado y racional). Ahora soy más como la hermana loca de mis hijas, tratando de conservar un poco de cordura para cumplir con mi responsabilidad de guiarlas lo mejor posible. Pero no me 'cambió' en nada, sigo siendo la misma que antes, o quizás más tozuda e incisiva.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Mi marido no me cree nada de lo que digo, y pensé que iba a cambiar con el reciente diagnóstico, pero no, el diagnóstico no me ayudó a que me crea más, ni a que me comprenda mejor. Pienso que más que negación de su parte, es necedad, no sé qué será. No ayuda en nada una persona tan cercana, y de quien uno más espera comprensión y apoyo, se bloquee con un mecanismo de defensa. La verdad eso te frustra bastante. Es mejor estar con menos gente, pero que te comprenda y te quiera como eres.

-Es difícil cuando tus suegros saben que tienes Asperger. Es que son dos ideas contradictorias: “Que tienes autismo y que no es tan grave”, pero ni ellos, ni uno mismo sabe hasta qué grado está uno afectado.

-Mi hijo tiene 6 años y también es muy parecido a mí, entonces chocamos mucho con nuestros puntos de opinión, aunque como se dice: “Una debe marcar la diferencia por ser adulto”. Es un impacto para una la maternidad, por ese pensamiento de responsabilidad y de que una persona depende al cien por ciento de uno, y eres su figura de ejemplos, imitación. Pero es maravilloso. Aunque algunas veces deseo salir corriendo, amo mi familia.

-Yo siempre he tenido conflictos con mis padres. Desde que fui diagnosticado, la cosa solo se calmó un poco, porque ya me dejan que haga mis cosas, ya no se meten tanto. Pero mis papás y mi hermana sí me hicieron pasar ratos malos, mi hermana ahora se porta más comprensible.

-Mi madre es neurotípica y por ende le cuesta trabajo entender que tiene un hijo con Asperger y TDA, y debo decir que ella tanto me sobreprotegía como me exigía; hoy en día, a mis 34 años, mi relación con ella es buena, en algunas cosas me entiende y en otras no. Sí, durante mi adolescencia y mi infancia me cuestionó muchas de mis decisiones, por no decir todas, y esto generaba una discusión tremenda. Hoy entiendo que mi mamá solo quería mi bien, gracias a la forma de ser y actuar de mi mamá, junto con la comprensión y exigencia de mi papá, también con Asperger y TDA, hoy en día soy feliz y hago lo que quiero, consciente, ante todo, en mi beneficio y sin lastimar a nadie más.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-A mi madre le ha costado trabajo aceptar mi condición de Asperger. A mí apenas me diagnosticaron a principios de este año, así que te imaginarás el hecho de que ella de repente entienda las cosas "raras" de mí y el hecho de que “es de por vida”. Todos los padres siempre esperan hijos “sanos”, inteligentes, asertivos, etc., pero cuando se topan con esto surge una especie de Negación que nos afecta porque, precisamente, necesitamos apoyo y afecto. Hay que también comprender y tenerle paciencia a nuestra madre. Darle tiempo y espacio para enfriar las cosas y poder decirle cómo te sientes en realidad, aunque en el momento lo tome en serio o no.

-Cuando la familia desconfía de los Aspergers, no se dan cuenta cómo afectan esas actitudes a nuestra autoestima. Quizá ellos creen que no tenemos ni siquiera el concepto de la autoestima.

-Hay familias que ni siquiera aceptan la condición de sus hijos.

-Yo le dije a mi esposo esto durará mientras creas en mí, si no, esto no tiene sentido. Él mismo observa cómo soy de definitiva y tajante con los que pierden la fe en mí y en esto incluyo a mis padres. Además cuando lo conocí yo vivía sola. Por lo que no me es ninguna novedad.

-Mi esposo me confeso en estos días que al principio se sentía rechazado por mí, pero que ya se adaptó, y entiende que solo soy yo siendo yo.

-Hay días que quiero estar pegada todo el día a mi esposo, hasta demando exceso de atención, otros días no, más bien, él viene detrás de mí porque me ve muy distante y le preocupa, no sé porque soy así, me sale y ya...

-A veces mi pareja me reclama porque no me gusta que me acaricien. No soy una persona muy demostrativa a nivel romántico, y cuando le quiero regalar algo como un detalle o le quiero decir algo romántico termina siendo un caos malinterpretado y necesito explicar el por qué. Es que no me sale regalar peluches o decir frases trilladas, para mí tiene más valor algo más pensado y personalizado (no sé cómo sigo casado).
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Mi esposo me “odia” por lo que hice, pero era lo más sano: Me sinceré, sin expectativas, en determinar las características del hombre que me iba a acompañar, nada de príncipes azules, parecía un esquema de algoritmos y después lo busqué por internet. Cuando lo conocí en persona, le dije lo que había hecho, y de allí me dice: “Témpano”. La física es clara: “Si hay una relación con alta energía, no va a ser estable”. Si te esfuerzas mucho para mantener un noviazgo, olvídate de un futuro. No sé, llevo 16 años de casada, veamos que sigue pasando.

-Estoy casado y tengo 2 hijos. No ha sido fácil, mi esposa me resiente por no ser cariñoso ni receptivo de cariño, pero vamos bien, poco a poco.

-A mí me carga cuando mi novia pasa más tiempo hablando con otras personas que conmigo, cuando voy a verla. Creo que se debe a que nosotros nos hacemos la idea de que si salimos para estar con alguien, suponemos que es para estar con esa persona y no con otras. Dejale en claro a tu pareja que tú vas a verlo a él, y que si él no quiere verte a ti, mejor que se vean en otro momento. Tú no tienes que ser infeliz por darle el gusto a él.

-Mi Señor Padre dijo que yo estaba loca, que mi hijo no tenía nada, y cuando se lo demostré, dijo que porque no lo conoce bien. Luego me dijo que estaba exagerando cuando le dije que lo sospechaba en mi hija; y cuando se lo demostré dijo que no sabía mucho sobre el tema. Cuando le dije de mí, dijo que yo estaba obsesionada con el autismo y que ya lo veía donde no estaba, cuando se lo demostré ya mejor se quedó callado; y algo similar pasó con mi hermana 8 años y medio menor que yo. Mi esposo es el único que me ha creído y apoyado en todo, y fue quien me animó más a ver un especialista, gracias a él tuve el valor y aquí está conmigo. Yo le pregunto que si me culpa porque nuestros hijos nacieron así y me dice que no, que nunca me culparía de algo así y que hasta quiere que tengamos un tercer hijo, pero eso sí lo pienso más, porque con mi niño yo batallé muchísimo porque no sabía que estaba sucediendo.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Tuve una relación de cinco años, la cual terminó hace tres años atrás. Él evitaba que sus padres supieran que yo era Asperger y me golpeaba o pellizcaba debajo de la mesa para que yo no hablara cuando estábamos comiendo y lo "hiciera sentir incómodo”. Con sus amigos era lo mismo, me confundía la forma en que cambiaba su conducta estando a solas conmigo y cuando estaba con sus amigos. Lo del pellizco fue después que le dijera cuanto me dolían los puntapiés que me daba en las canillas. Puede que el pellizco parecer un mal menor, pero no deja de ser maltrato físico, lo peor de todo es que yo sentía que me lo merecía, no entiendo como aguante tanto, pero esas relaciones entre manipulador y dependiente no llevan a nada bueno. Llegó el punto en que yo ya no tenía autoestima, me encontraba anulada como persona, y antes de un viaje largo que él hizo por seis meses, su madrina me dice que yo debía aceptar que él me fuera infiel con quien quisiera ya que era hombre. O sea, no solo lidié con que no me aceptaran, sino que debía aceptar cosas que no me correspondían a causa del machismo. Cuando tú no tienes autoestima te vuelves codependiente e incluso justificas el maltrato físico y psicológico. Hace tres años tomé la decisión de dejarlo, por mi propio bien, y aunque ha costado, ya que mi mundo giraba en torno a él, hoy siento que soy capaz de muchas cosas y me siento orgullosa de lo que soy, por eso hay que analizar muy bien si la persona a la cual uno ama de verdad nos hace sentir bien. Cuando uno tiene pareja hay que hablar sobre cómo se sienten el uno con el otro y, sobre todo, un punto importante: El otro debe demostrar que de algún modo se siente orgulloso de ti, cuando ves que el estar contigo es más por un sentimiento de lástima, simplemente estás perdiendo el tiempo.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Mi hermana ha sido muy constante en eso, a pesar de mi diagnóstico tardío, ella se ha preocupado desde que diagnosticaron a mi hijo y después de ser diagnosticada yo aún más.

-Mi pareja solamente se ha preocupado desde el principio por mi, mis padres hacen mucho que lo negaron y lo siguen negando, incluso voy a una psicóloga en secreto.

-Mi pareja al principio del diagnóstico. Ahora está como desentendida del tema.

-Tengo varios frentes; mi padre aún lo niega (dice que soy “pajarón”). Mi pareja me exige ser funcional, aunque entiende el tema. La madre de mis hijos, al heredar ellos mi condición, reconoce en mi hija mayor y mi hijo menor, cada uno de mis tics, manías y actitudes; pienso que todo me ayuda.

-Apoyado por un familiar, como tal no, de hecho, he aprendido a no necesitar ni su apoyo ni su aceptación, con que me acepte y yo solito me apoye, basta y sobra.

-Mi esposa, aunque más por nuestros hijos que por mí. Pero así es como hemos ido aprendiendo.

-Ninguno, por ahí mi hermana tiene uno que otro indicio, pero los demás: Cero.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Vídeo con el testimonio de Angela, madre de un joven con Autismo:

jueves, 15 de septiembre de 2016

Mi poca tolerancia a la frustración.


Al leer mis artículos de este blog, siento que, aunque me esfuerce por hacer entender lo que es vivir con el Síndrome de Asperger, nunca será suficiente para que la gente sepa lo que se experimenta con cada situación que uno vive, con cada angustia, con cada ansiedad, con cada frustración que conlleva el tratar de “hacer las cosas bien” y que no resulten como uno quiere. Las personas podrán entender conceptos y definiciones sobre el Síndrome de Asperger, pero nunca las emociones que uno experimenta con las situaciones a las cuales nos vemos expuestos, las cuales nos pueden llevar a sentir mucha frustración si resultan difíciles o negativas, desencadenando en malas reacciones de nuestra parte, y peor cuando nos guardamos lo que nos está afectando y no lo manifestamos en su totalidad. A veces quienes nos rodean, evalúan nuestras reacciones, pero no se detienen a pensar que es lo que podemos estar experimentando para actuar de esa manera “extraña”.
En mi caso uno de los motivos por el cual tengo reacciones “no apropiadas a mi edad”, es justamente mi poca tolerancia a la frustración cuando algo no me resulta de la manera en que quiero o espero. Creo que el origen de mi frustración parte por el hecho de querer lograr objetivos que me he propuesto, y que pese al enorme esfuerzo que pongo en cada propósito, siempre hay algo que me impide lograrlos, o bien cuando me he visto obligada a hacer cosas que para el resto no es difícil, pero que para mí requiere un mayor ahínco. Con esto no quiero decir que todo lo que me haya propuesto en la vida haya sido un rotundo fracaso; así como hay situaciones en las cuales me he visto “estancada”, también las hay en donde he encontrado una enorme satisfacción por ver el buen resultado en lo que me he planteado realizar (esto se debe a que soy muy perfeccionista). Ojalá esto siempre fuese así, pero no lo es, y es allí donde quiero detenerme para que la gente entienda lo que puede sentir alguien, en mi caso, cada vez que experimenta la frustración.
Artista: Anita Valle Ocando.

Uno de los aspectos de mi vida donde he sentido bastante frustración porque he visto que no puedo ser como el común de las mujeres, o más bien donde me han hecho sentir así, es en mis fracasos en mis relaciones de pareja. Aquí quiero detenerme para dejar bien en claro que el tema del amor y de pareja, dependerá del interés de cada aspie, por lo tanto es falso creer que todos los aspies no manifiestan interés en tener una pareja. Una vez hecha esta aclaración, proseguiré con MI experiencia PERSONAL con respecto a este tema: Antes de ser diagnosticada con el Síndrome de Asperger, para ser más exacta, cuando tenía 36 años, alguien muy cercano a mí me dijo lo siguiente: “¿Cuándo va a ser el día que te vea como una mujer normal de tu edad, con pareja, casa propia y una familia formada?”. Obviamente yo no supe qué responder en esos momentos, pues ni yo podía explicar el porqué de mis fracasos amorosos y por qué no podía “ser como las demás mujeres de mi edad”. Es difícil poder explicar que hay “algo” que me ha impedido mantener una relación a través de los años, el no poder congeniar mi “manera de ser” con la de un compañero, el no saber “luchar por cambiar” para ser una mujer “más fácil de llevar” y así poder ser aceptada, y en consecuencia amada. Las conclusiones a las cuáles he llegado con respecto a este tema, las he detallado en otro escrito en dónde me he explayado ahondando en lo que, para muchos adultos Asperger, no ha sido fácil lograr con éxito, por lo tanto podrán imaginar la frustración de algunos al no ver logrado lo que la familia espera que todo adulto haya alcanzado a cierta edad, haciéndonos sentir culpables la mayoría de las veces por ser “nosotros los causantes” de nuestro fracasos en las relaciones de pareja y “no hacer lo suficiente” para que perduren en el tiempo. Cómo hacerles entender que por más que me he esforzado en “dar un poco más de mí”, nada parece ser suficiente para que este asunto funcione, y que, por el contrario, siempre termino sintiéndome como que todo lo hago mal, sumando una vez más otro fracaso a mi vida, otro sentimiento de culpa y sepultando la poca autoestima que tengo…
Artista: Anita Valle Ocando.

Pero… ¿Cómo se hace para ser una “buena pareja”? Le he preguntado a todas las mujeres habidas y por haber con las cuales me he rodeado, hasta he buscado en Internet información al respecto (he investigado bastante a decir verdad), pero termina siendo un trabajo esto de poner en práctica lo escuchado o lo leído en la teoría, porque para ser esa “pareja ideal”, tendría que dejar de ser yo y fingir ser alguien que no soy, y aunque me he esforzado bastante (Sólo después del diagnóstico, antes no) para ser lo suficientemente “buena” como pareja, mis características “particulares” siempre salen a flote. Parece ser que el ser directa y muy sincera, sumado a mi falta de empatía cognitiva y mis pensamientos pocos flexibles, es algo que me juega en contra y al final siempre termina en lo mismo: Un rotundo fracaso… con mi autoestima “por el suelo” porque siempre termino sintiéndome la culpable (o quizás me hacen sentir culpable ¡quién sabe!). En fin, hoy en día estoy sola (una vez más) y sin nada de ganas de volver a tener una pareja, pues ya no quiero experimentar más la inmensa frustración de no saber cómo hacerme entender ni cómo entender el funcionamiento de la otra persona. No quiero que nadie más me haga sentir mal porque no puedo ser “más fácil de llevar”. No quiero que me sigan viendo como alguien “rara”. No quiero que me hagan sentir menos por no poder ser como “una mujer normal”… 
Artista: Anita Valle Ocando.

...Duele, duele la angustia de no saber qué decir, qué hacer, porque si digo lo que pienso, porque si hago lo que mi impulso me dicte, sé que lo más probable es que la voy a cag…o más bien la otra persona se encargará de hacerme sentir eso, y una vez más no entenderé que tan “malo” hice las cosas si yo creo haber puesto de mi parte…Es que los demás no logran entender lo difícil que puede ser para una persona Asperger relacionarse en pareja, que quizás lo “poco” que uno da, para nosotros es mucho, y que quizás no seamos “fáciles”, pero podemos entregar sentimientos sinceros y una fidelidad a prueba de todo, pero ¡Claro! Eso no basta al parecer…¡No! Ya no quiero más de lo mismo, no quiero poca claridad, no quiero falta de sinceridad, no quiero falta de comprensión y egoísmo ¡No! ¡No quiero más frustración por no lograr lo que otros esperan de mí, sin tener en consideración mis características del Síndrome! 
Hoy prefiero estar sola y comenzar a amarme, a valorarme (¡Es increíble lo poco que me he querido en todos estos años!)…porque de esa manera sé que no aceptaré nunca más en la vida a alguien que me haga sentir menos de lo que yo valgo (¡Cómo no aprendí este razonamiento antes!!!). Hoy estoy comenzando a reconciliarme conmigo, a ver lo positivo que tengo y a darle el valor que se merece. Hoy tengo una relación conmigo y me gusta…Sí, me gusta mi soledad, porque simplemente no me siento sola, y estoy tratando de perdonarme por todas las veces que me dañé con malos pensamientos, con sufrimientos innecesarios, cuando pude haber encontrado una solución a lo que me estaba consumiendo…Y aunque sé que tuve que pasar por varias desilusiones para llegar a esta conclusión, lo que rescato es que al fin he aprendido a identificar lo que necesito y lo que no, y de una cosa estoy muy clara: Este tema del amor ya no me causará más frustración, porque no permitiré nunca más que me vuelvan a hacer sentir todo lo que me han hecho sentir en el pasado.
Artista: Anita Valle Ocando.

Otro aspecto donde me he visto frustrada, es en mi carrera profesional, pese a haber sido un buena maestra, no pude lidiar con la ansiedad que me producía los cambios y el exceso de actividades de socialización en mi profesión (este punto lo he detallado en otros artículos) lo cual me llevó a tomar la decisión de dejar de trabajar. Es muy frustrante saber que mi trabajo lo hice muy bien y que era y seguiría siendo un gran aporte para la educación sino fuese porque no sé lidiar con los cambios de rutina ni con las actividades de socialización que requiere mi trabajo ¿Cómo van a contratarme si les digo que mi trabajo lo sé hacer muy bien pero que no puedo lidiar con las actividades de aniversario, por lo tanto no quiero que me hagan participar en ellas? ¿Qué pensarían si les digo que no cuenten conmigo para incentivar a los padres a que participen en las actividades extraprogramáticas porque yo tampoco me siento motivada con ellas? ¿Qué dirían si les pido que no me saquen de improviso del aula para ir a un acto (de lo que sea) porque me produce un profundo malestar y yo sólo quiero trabajar en la sala de clases enseñando y que los cambios de rutina me angustian? ¿Qué me van a contestar si trato de explicarle que no puedo participar en la evaluación docente porque sufro de ansiedad cuando se me supervisa? ¿Se da cuenta? ¿Cómo no voy a sentir frustración al saber que tengo tanto que dar en la parte educacional, pero que por culpa de la parte social no puedo ser partícipe de la educación de los niños? Nadie quiere una educadora “amargada” que no disfrute de las actividades sociales, y que tenga poca tolerancia a situaciones “tan normales”, propias de los recintos educacionales. Nadie quiere a un adulto que tenga reacciones “inapropiadas” para su edad cuando siente frustración.
Artista: Anita Valle Ocando.

Hace un par de meses anuncié en mi Facebook personal que iba a asistir a unas clases de tango gratis, y es que siempre he querido aprender este baile (me fascina la música y bailar desde que era adolescente), y si ahora se me daba la oportunidad y gratis ¿por qué no tomarla? Esperé con ansias mi primer día de clases y fui acompañada de mi hijo de 19 años, quien no gusta del tango pero accedió a acompañarme para hacer realidad mi sueño… ¡Sólo asistí a dos clases y dejé de ir! ¿Por qué? Porque no tenía idea de que el método de enseñanza consistía en hacer cambiar de pareja (yo pensé que sólo bailaría con mi hijo), pero no, tuve que “bailar” con 5 varones distintos en una sola clase, lo que quiere decir que cada clase tendría nuevos compañeros de baile si hubiese seguido asistiendo… y no es que mi “problema” sea estar con un hombre, mi dificultad es que no soporto que me toquen cuando no deseo ser tocada, mi dificultad es coordinar movimientos, y si ya tengo problemas al coordinar un baile en pareja, con cinco es infinitamente dificultoso para mí… cinco hombres desconocidos tocaban mi cintura, cinco desconocidos estaban cerca de mi cuerpo, cinco distintos aromas, cinco ritmos diferentes para bailar, cinco veces tratando de coordinar los movimientos… No, no pude seguir, el segundo día ya parecía robot de lo rígida que me ponía cada vez que me tocaban la cintura…sentía que mis pies y cuerpo pesaban porque no lograba relajarme, incluso una de mis parejas de baile parecía molesto conmigo y me decía que alargara más mis piernas y que me "soltara" más...y yo…yo quería gritarle en su cara que no soporto que me toquen, que no soporto su olor, que su impaciencia me tenía al borde de una crisis, que no tenía idea de cuánto esfuerzo yo estaba haciendo por soportar su mano tocando la mía, su mano en mi cintura, su cuerpo cerca del mío, que no me fuese a pisar y a la vez tener que estar pendiente de que pierna mover y cual no…Yo…yo quería gritarle en su cara que me dejara en paz y salir corriendo…salir corriendo como cada vez que me veo envuelta en una situación que me causa angustia y frustración…salir corriendo porque no sé lidiar con la presión externa, porque no tolero la frustración…Finalmente no volví más y me quedé con la tristeza de no haber aprendido a bailar tango.
Artista: Anita Valle Ocando.

Ya no sé si sentir vergüenza, tristeza o enojo cada vez que fracaso en un nuevo proyecto, cada vez que dejo algo a medias, cada vez que siento angustia y ansiedad, para finalmente no lograr tolerar la frustración que siento cuando las cosas se escapan de mis manos. Y las 3 historias que he escrito más arriba son sólo algunas de las veces que he tenido poca tolerancia a la frustración, porque esto es algo que siento en las pequeñas y grandes situaciones que, a lo largo de los años, me ha presentado la vida, pero escribir más al respecto, sería alargarme demasiado con este escrito (más de lo que ya me he alargado).
Creo que una manera de preparar a su hijo para que sepa lidiar con la frustración, sería enseñarle desde pequeño que no debe sentirse inferior o fracasado por no lograr todo lo que se proponga, porque también existen obstáculos externos que no dependen de nosotros y que pueden influir en el resultado de lo que esperamos lograr, prepararlo para las diferentes cosas que puedan ocurrir, para que no se aferre a una única opción. Enseñarle a exteriorizar cómo se siente y brindarle apoyo en esos momentos. Invitarlo a buscar ayuda cuando la necesite explicándole que usted u otra persona de confianza puede identificar aspectos que quizás él no haya considerado. Y sobre todo ¡Por favor! Enséñele a no culparse por lo que sucedió o por lo que no sucedió, dígale que uno debe aprender de las experiencias, y de este modo sacarle el mayor provecho posible (ojalá yo hubiese sabido esto antes, no hubiese sido tan insegura, con baja autoestima, sintiéndome una fracasada crónica y siempre la culpable de todos mis fracasos).

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

Esta es la biografía de la artista: