miércoles, 26 de octubre de 2016

¿Por Qué a la Gente con Asperger le Gusta Jugar Videojuegos?



Hola.

Mi nombre es Daniel Martínez, yo tengo asperger y me gusta mucho jugar videojuegos.
A mi me han dicho que soy adicto a los videojuegos, pero no es verdad.
Resulta que son divertidos y son un escape a un mundo neurotípico al cual simplemente no pertenezco. Son un lugar seguro a donde puedo sentirme poderoso y tener un objetivo mucho más entretenido e importante que mi vida cotidiana. Como dice el vídeo en inglés, encuentro que el mundo en general tiene una gran tendencia a hacer juicios sobre que es lo que deberíamos hacer y eso es incómodo, uno necesita un escape y los videojuegos son ese gran escape. Y nosotros necesitamos nuestro lugar seguro, donde nadie nos juzgue ni nos grite (en serio, tenemos oídos sensibles, no nos griten).
Hay diferentes tipos de juegos, por ejemplo los FPS, los de tercera persona, de estrategia, los juegos para móbil y los RPGs.

FPS (First Person Shooters)
Los FPS son muy emocionantes, llenos de acción y todo es rápido, es muy interesante y debo de admitir que una vez me quedé hasta las 4 de la mañana jugando uno de estos juegos.

Third Person Games
Los de tercera persona son sumamente interesantes, me ayudan a sumergirme en el mundo en el cual estoy, cuando no estoy jugando estos juegos soy muy feliz y cuando no los estoy jugando, suelo pensar mucho en este tipo de juegos. Como ejemplo, pongo a mi saga favorita: Assassin's Creed, es una saga fascinante que te lleva a diferentes periódicos históricos. Soy un fanático de la historia y este juego me da la ilusión de estar en Florencia en la era del renacimiento, conocer a Leonardo Da Vinci, infiltrarme al palacio de versalles, navegar por el caribe, son muchas cosas muy hermosas y emocionantes. No hay videojuegos que yo ame más que los de Assassin's Creed.
Por cierto, una vez me puse a jugar Metal Gear Solid 3 desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana.

RPGs
Este tipo de juegos son verdaderamente apasionantes, aquí eres el elegido y tienes que tomar decisiones que afectan al mundo a tu alrededor. Este tipo de juegos son perfectos para los que tienen asperger, recomiendo la saga de The Elder Scrolls y también la saga de Dragon Age.

De Estrategia
Aquí incluyo a los juegos de cartas coleccionables como Yugi-Oh y los más clásicos como Command & Conquer, la saga Civilization y Age of Empires. Este tipo de juegos ponen a prueba mi cerebro y son muy entretenidos, realmente son muy interesantes. A mi me gusta la historia (como ya mencioné) y Age of Empires y Civilization son clásicos como dedicados para mí.

Juegos para móbil
Mi computadora está en mal estado y he jugado estos juegos desde mi celular, son simpáticos puedo destacar al Clash of Clans, este juego me hace sentir poderoso, mis decisiones afectan a mis aldeanos y mi experiencia en estrategia hace la diferencia


En todo caso, los videojuegos nos relajan y nos motivan lo suficiente como para seguir adelante en la vida.

A continuación el vídeo que me inspiró



jueves, 20 de octubre de 2016

La Socialización (Segunda Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Este es el sexto capítulo de los 55 artículos escritos sobre las opiniones y experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger. En estos artículos podrán leer, sobre diferentes temáticas planteadas en conversaciones que hemos tenido dentro del grupo al cual pertenecemos. La finalidad de estos escritos, es ayudar a que haya más claridad con respecto a lo que pensamos, sentimos y reflexionamos las personas Asperger, y así informar y educar con respecto a lo que es vivir con este Síndrome, y de esa manera, evitar que siga existiendo información errada sobre nosotros. No he puesto sus nombres para mantener su privacidad. A continuación sus escritos:

 Sobre las visitas:


-Odio las visitas. Las tolero un corto tiempo pero no soporto cuando se extienden y parece que nunca se irán. La gente disfruta hablar cosas sin importancia. Yo siento que he perdido un día sin poder hacer mis "cosas" ya organizadas en mi cabeza.

-Si mis padres tienen alguna visita, tengo la reputación de esconderme en el cuarto y una de mis gatas se une en la evasiva a visitas. Tampoco me gusta la televisión, prácticamente es la principal razón por la cual no me gusta "comer en familia".

-Yo cuando estoy enojada o cuando me deprimo, no deseo recibir, ni visitar, ni ver a nadie. Me vuelvo bastante ermitaña, es más, si no me hablan por el face, tampoco les hablo, jejeje. Me parece curioso expresarlo, a veces uno se guarda esas cosas para sí.

-El tema también es por ejemplo: Yo apagué la TV en abril de 2006 y se puede decir que no la he vuelto a encender. Pero la gente viene y se ponen a ver la TV, que a mí me pone nervioso porque no hace más que ruido (en todos los sentidos, no solo el sonoro, pues en general la parrilla es vacía de información). O les gusta charlar de efemérides que siempre se repiten durante años y años; siempre las mismas cosas que acaban saturándote, como si estuviese escuchando la misma canción día tras día durante toda tu vida. Esto por poner dos ejemplos que me vienen ahora a la cabeza. O las fiestas de los lugares, todos los años la misma procesión; parece que fue hace dos días cuando se hizo exactamente lo mismo y otra vez igual año tras año. Yo creo que es como si la memoria de la gente se dilatara y percibieran los hechos mucho más separados en el tiempo y no se les hacen monótonos. Pues prefieres hacer otra cosa y como la gente no quiere salirse de sus hábitos tampoco lo puedes compartir.

-A mí tampoco me gusta hablar de cosas que no me interesan, sobre todo cuando algún desconocido en la calle quiere darme charla y me quiere sacar información.

-Mi mayor “shock” es cuando llegan visitas. Odio cuando recién llegan, y el día antes ya sufro de ansiedad. Pero lo peor, y que me da ataque, es cuando llegan sin avisar!!! Mejor que me tragara la tierra.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

Sobre la compañía vs. la soledad:

-Yo pienso que todo se resume a un error que es querer ligar la felicidad con lo fácil. Si trabajamos y estudiamos, llevando una vida 'adaptada' somos infelices porque se nos exige demasiado. Si queremos escapar de todo eso y nos dedicamos a tener una vida solitaria sin obligaciones, también somos infelices porque nos sentimos vacíos. Cuando no es el loro, es la jaula. Todo en esta vida está hecho de luz y de sombras. Cualquier estilo de vida que elijamos va a tener su pro y su contra.

-Siempre he estado "solo", nunca he tenido amigos y mi único contacto real son con mi familia (padres y hermana) y pensaba, ¿Hasta qué punto es normal eso? Puede que quizá ya me acostumbré a ello debido a tantos años y pensaba si los demás pueden vivir así y les sería normal o no y si soy el único. Por supuesto, no es que no hable con nadie ni que no "exista" en la cotidianidad, pero nada personal realmente. A veces soy solo el de los "recados", al que le preguntan que hay que llevar o que toca tal día (hablando de las clases aun porque es el único ambiente social en el que estoy) pero nada más. Por ejemplo, muchas veces ofrezco en clases mi ayuda y a veces me la aceptan, aunque rara vez me la piden, pero (otro ejemplo) si cuando estas terminan (las clases) todos deciden ir a un bar a conversar, beber algo, etc, siempre quedo solo y no soy invitado. No diría que me interese especialmente ser de muchas amistades pero también, la verdad es que creo que en el fondo igual muchas veces me pone algo triste el no sentirme valorado y me da a pensar en si tiene o no sentido vivir "solo para uno" sin que nadie sepa mucho de tu existencia más allá de físicamente. Pero quizá no sea el único como digo, y por eso también me interesa saber. No sé si "los demás" podrían vivir el día a día "solos", pues a mí me da la impresión que muchos para funcionar necesitan de la amistad o el simple contacto con los demás.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Siempre en mi vida he buscado estar ocupado, pero no socializando. Evito mucho las actividades que impliquen cercanía o contactos íntimos. Ahora de adulto me dedico a hacer trámites varios: Desde pagar las facturas hasta llevar el auto al taller mecánico. Actividades que no impliquen "lazos estrechos" con la gente. No puedo decir el por qué exactamente he conformado mi manera de ser de esta manera, ¿serán traumas? ¿Cuestiones no resueltas? Vaya uno a saber. A mí también me gusta la soledad para producir y crear. Un ejemplo es que son las 5 AM, y me he pasado la noche estudiando. Las mejores creaciones que han salido de mí, han sido inspiradas en noches de desvelo y en estados de alejamiento emocional con la gente. Aunque a veces la motivación puede decaer y es ahí cuando la soledad se vuelve agobiante porque no tenemos nada que nos entretenga y los reproches del aislamiento aparecen. En mi caso particular lo he aprendido a llevar de esa manera. Cuando la soledad se me vuelve un obstáculo, es hora de volver al ruedo social.

-No es que quiera ser de bares como muchos de los demás, sólo un poco más tomado en cuenta socialmente, y no sólo por ser el de recados o el que le toca esto.

-Dentro de mis experiencias, aprendí que muchas veces generar lazos con los demás, generan sufrimiento, ya que las personas tenderán a defraudarte o a ser poco comprensivas con tu visión del mundo. Aprendí que hay que generar los lazos necesarios, pero también saber cuáles y de qué tipo son. Definir bien qué tipo de lazos tienes, evitara que generes lazos innecesarios y sepas comprender que cada persona en tu vida es un ave de paso, que te deja una enseñanza (en positivo y en negativo). Es normal que te sientas solo, muchos de aquí nos sentimos así, por más que hallamos generado lazos afectivos con muchas personas, pero eso cuesta, por lo que te comenté antes. Por eso debes ser paciente y en tu soledad, respetar tus momentos, aprender de ti mismo y procurar ser tú mismo, no por los demás, sino por ti, haz las cosas que te gustan y así te darás cuenta que hay otras personas que también comparten tus intereses, y aunque no estén siempre a tu lado, sabrás que no estás solo. 
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-La soledad es muy común en las personas con Asperger, igual es mi caso. Muy parecido a lo que a ti te sucede, me sucedió a mí en el pasado. Ahora no es muy distinto, pero por lo menos estoy en un trabajo donde hago lo que me gusta y puedo compartir con personas que hacen lo mismo que yo. También me gusta ver a una chica que frecuento, y que quiero mucho, una pelirroja hermosa, pero más de ahí. Mi vida es de la oficina a la casa y de la casa a lo oficina.

-Yo soy la prueba viviente que la soledad no crea locura, ni algún trastorno, por el contrario, genera creatividad, ideas, obras de arte, aprendo de mi soledad, también me gusta y me siento cómodo. Me producía mucha angustia tener que cumplir expectativas en aspectos sociales que yo tanto odiaba. Aunque yo soy egoísta en extremo, y no todos soportarían lo mismo que yo, deberías ir equilibrando entre soledad para ti, y compañía también para ti, pero para que puedas apreciarte, vive para ti, y lo demás dejará de parecerte demasiado importante.

-Yo he estado intentando hacer las cosas sin pensar tanto, me he dado cuenta que este mundo no es muy benévolo con los pensantes.

-En general me siento cómodo con el silencio, y si hablo no lo hago con objetivos sociales, salvo que sea en el ámbito laboral y demás. Pregunto directamente lo que me interesa/intriga, o cuento lo que disfruto contando.

-A mí me agrada más la compañía, pero es cierto que la soledad te permite meditar, tener contacto con tu interior y hablar con Dios.

-La semana pasada estaba de trabajo en un sitio nuevo y me presentaron una mujer joven técnico que me entregaría una información, yo me aproximé con mi cara seria y le pregunté si me podía prestar 500 Bolívares, luego de que se sonrió y me dijo que no, comenzamos a hablar. Todo depende del humor en que me encuentro, pero si llevas las cosas un poco al límite, puede ser divertido. Todos somos diferentes, lo que a mí me funcionó tal vez no le sirva a otro, pero no está mal contar lo que se hizo para divertirse.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Yo soy sociable si me siento cómodo, lo que no me gusta, son los lugares con ruido, si me saturo, pero en general soy muy abierto. Me gusta estar solo para hacer mis cosas y me pierdo, pero si me gusta estar con gente de vez en cuando. Me agrada estar con personas que me hagan sentir cómodo, pero igual que todos los aspies el problema no es el querer socializar, sino no el no conseguir socializar. Siempre quise adaptarme, aunque jamás trate de ser alguien que no fuera, por eso no lo conseguí. En la facultad terminé en unas escaleras todos los días. Me sentía más cómodo ahí, con mi guitarra. Hubo un tiempo que conviví mucho, mi facultad es muy pequeña así que todos se conocían, pero siempre sentí que no encajaba. A mí no me gusta la soledad, soy muy introspectivo, me envuelvo en mi mundo, pero cuando salgo necesito tener a alguien con quien hablar. Tengo la fortuna de que mi mejor amigo es aspie, siempre lo busco para hablar, a veces tardo, más de un mes que no nos vemos, ni sé de él, como que nos “perdemos en nuestros mundos”, pero a veces necesito hablar con alguien para expresar mis pensamientos, con él lo puedo hacer, con otras personas no, si no lo tuviera a él me sentiría muy solo. Lo de “los aspies solitarios y que no les gusta convivir”, creo que es en parte un mito, aquí en mi ciudad nos reunimos y somos muy comunicativos, nos entendemos super bien, cada mes nos vemos y es genial, nos sentimos en casa porque podemos hablar de lo que nos gusta sin ser juzgados, cada uno tiene su área de interés, pero a todos nos encanta escuchar, es genial.

-Me parece que mucha gente para palear la soledad busca hacerse una rutina de adicción al trabajo o de actividades solitarias compulsivas. Eso es casi como amontonar la ropa sucia en el armario hasta que no da más y explota. Luego hay que lavar la ropa prenda por prenda y es un montonero que no da abasto. La analogía con la soledad sucede cuando nos hacemos adictos al trabajo, a la computadora, a las mascotas o a la religión, y siempre llega ese momento que nos encontramos desnudos frente a la soledad y nos deprimimos. No hay nada que reemplace el bienestar que produce la compañía humana en todas sus formas. Todo es mi punto de vista claro. Dicho esto, hace rato que me he propuesto como prioridad mejorar mis problemas de relación con mis pares. Interesante debate.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Yo también puedo estar metida en mi casa como una ermitaña, y de repente salgo y soy súper alegre y divertida. Me sacó selfies o participo en algún taller, como el taller de cine en el que estoy ahora, y salgo con la cámara a entrevistar gente, canto, actuó etc. A veces me encanta salir y a veces me encierro en mi cascarón.

-Yo también necesito aislarme diariamente, sobre todo si estoy estresada o deprimida, pero en general, no concibo un día en que no tenga un ratito/ratazo  sólo para mí. He estado a punto de explotar, o he explotado directamente cuando las circunstancias o las personas no me han dejado "mi espacio".

-Mis hijos y mi familia saben, por experiencia, que si en esos momentos no me dejan sola, las cosas se pueden poner realmente "feas".

-He observado últimamente mi comportamiento: Soy introvertido y tiendo demasiado a aislarme de la sociedad; algo que veo no es conveniente, ya que lo hago varios días encerrado en mi apartamento, y a medida que pasa el tiempo de ese "aislamiento social", me voy encasillando más y más en mis pensamientos, los cuales son algo destructivos. El apartamento cada vez lo empiezo a ver más desordenado, mi alimentación empieza a ser algo monótona o deficiente; es como si entrara en un estado de hibernación. Poco a poco voy siendo más obsesivo, tuve que cerrar whatsapp por un tiempo, porque estaba siendo muy obsesivo, “cansón”, intenso, “molestón” con algunas personas. Por esos comportamientos que estoy consciente, son dañinos, he perdido o alejado a varias personas, aun así me es casi imposible evitar esos comportamientos, y eso que me esfuerzo demasiado en cambiar todo eso; están demasiado enraizados, pero cuando me obligo a salir y saco cualquier excusa (que a veces no hago caso y sigo encerrado), cuando me obligo a socializar, mi comportamiento cambia, y al otro día estoy un poco más alegre, con más ánimos, y hasta con pensamientos optimistas. Mis obsesiones, intensidades bajan, y hasta puedo dejar de escribir tanto o molestar, pero más que todo, eso pasa cuando converso horas con alguien que le gusta de mis temas (algo poco común en mi alrededor). Ayer conversé con alguien hasta altas horas de la noche, hasta me tuvo que echar, jaja, y hoy desperté con más ánimos. Me obligué a salir y ahora no quiero volver a mi apartamento.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-Me identifico demasiado hermano, pero sostengo que "la intensidad" es relativa, no somos aptos para todos los interlocutores. Hubo un tiempo, cuando el consumo casual de café me ayudaba a sobrevivir mejor las situaciones sociales, especialmente los encuentros uno a uno. Lo peor es cuando conoces gente que te hace salir una vez, para luego ignorarte y confrontarte alegando que no se reúnen lo suficiente... WTF? Afortunadamente aprendí a filtrar esa clase de personas y cuando me buscan, les ignoro o empiezo a actuar de manera que se alejen, pues no me agrada que me manipulen para que me sienta patético. Igual es demasiado engorroso abordar otras personas. Yo en lo personal me he llevado cada “numerito sorpresa”, que ya no sé qué pensar.

-Lo difícil de eso, es superar el sentimiento de intimidación al enfrentarse a una situación social en donde no puedes controlar nada, más de la mitad de las veces termino aislándome y pensando que acabe luego, que acabe luego ¿Tienes algún amigo? Yo he logrado salir del completo aislamiento social gracias a un par que aguantan mis constantes reclamos contra el mundo. Cuando estoy con ellas o salgo, me siento bastante bien y hablo mucho más que hace 5 años xD

-Yo a veces voy a lugares que sólo soporto 3 horas, me vuelvo a las 2 horas o me salgo a estar sola en el patio  y regreso a compartir cuando me siento mejor, o sea gestiono mis tiempos socializando. Y como hago un esfuerzo, exijo respeten mis tiempos.

-Hay que intentar buscar el equilibrio, a veces es necesario y sano recluirse un poco, pero no es sano aislarse completamente. Privarías al mundo de ti!

-¡Que se le va a ser! Mientras menos salimos, más queremos quedarnos, y cuando logramos salir, creemos que hemos descubierto la fórmula para empezar a hacerlo más seguido. Claro, hasta que volvemos a entrar y todo empieza otra vez. El incesante círculo del amanecer y el anochecer.
Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

-La soledad se necesita al igual que la compañía, pues el deseo de aislarse siempre puede volverte más egoísta y vulnerable, por ejemplo: Estando solo no tendrás que soportar a nadie, pero cuando llega alguien bueno, no podrás lidiar con esa persona, pues todos tenemos defectos. Otra razón para no aislarte siempre, es que a veces al hundirnos demasiado en nosotros, nos envolvemos en nuestras ideas, sin posibilidad de entender al resto o verificar si uno está en un error, lo cual aumenta la inflexibilidad cognitiva, un rasgo común en el SA. En resumen, pensar en uno mismo todo el tiempo y estar solo todo el tiempo, puede debilitar y acostumbrarnos a centrarnos solo en nosotros mismos, lo cual influye en nuestra forma de ver la vida y el entorno.

-Cuando menos lo pensás, estás inserto socialmente, te aparece un trabajo donde sos capaz de hacerlo, o te aparece una mujer que se interesa por vos, y zasss! Los años de soledad te pasan la factura porque no has tenido el 'training' emocional que antecede a esa experiencia nueva que estás viviendo. El aislamiento es contraproducente. Yo creo que hay que socializar, muchas veces, con la simple idea de 'estar aprendiendo' de la gente, aunque no nos guste hacerlo mucho por convencimiento.

-¡Me pasa igual! Cuando me obligo a salir y socializar me baja la ansiedad, me pone más optimista y hasta con ganas de proyectar cosas, pero cuando me encierro mucho, me voy aislando y comienza todo un proceso contrario al primero mencionado, me asaltan pensamientos negativos y ansiedades. Hace bien ponerse en movimiento, el movimiento es vida, energía, creo. Te recomendaré algunas cosillas:
1) No te encierres, sal, aunque sea a un parque a tomar sol, te hará bien 
2) Hazte un horario y complétalo como compromiso por tres días, luego de ese tiempo, toma un pequeño descanso y vuelve a comprometerte por cuatro días. Te ayudará contra la procrastinación.
3) Busca hobbies por hacer, y haz una lista con aspectos negativos y positivos tanto de ti como de tu vida, los anotas en papeles separados y cada día quemas o botas a la basura uno de los papeles negativos y colocas en la muralla uno de los positivos, donde lo puedas ver siempre.
4) Por último para el desorden, te recomiendo que como hobbie aprendas el método para ordenar de Marie Kondo o Konami, busca información sobre éste y te mantendrás bastante entretenido en esto. Además encuentro que es ideal para mentes obsesivas como las de nosotros. 


Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Breve vídeo donde un adulto Asperger habla sobre la Fobia Social como comorbilidad:




sábado, 8 de octubre de 2016

Experiencia de vida de Cami, una joven con el Síndrome de Asperger.

Mi nombre es Cami Renjel, tengo 18 años, soy de la Paz, Bolivia; me diagnosticaron síndrome de Asperger hace poco tiempo. Quisiera  relatarles cómo fue mi vida hasta ahora ignorando casi toda mi vida sobre mi condición.
Yo era una bebé muy tranquila, tuve un desarrollo normal, lo único que les llamó la atención, era que alineaba peluches (no estoy segura si fue a los 2 o 3 años) mientras los adultos conversaban. Mis recuerdos comienzan cuando entré a pre kínder, recuerdo que me tomó mucho tiempo adaptarme, lloraba y lloraba y no podían calmarme, incluso me sacaban del curso y me quedaba con una maestra para que trate de calmarme, pero no lograba consolarme. Desde esa época experimenté elevados niveles de ansiedad y miedo; en el área social tampoco me iba mejor, no podía interactuar con mis compañeros, aun así, logré tener una amiga con la que podía hablar en mi kínder, y una vecina con la que también jugaba a veces, pero incluso con ellas tenía problemas ya que era bastante ingenua y se aprovechaban de mi fácilmente. Mis recuerdos son algo difusos, pero según lo que me cuentan mis familiares, cada vez que me iban a recoger del kínder, me observaban mirando a los demás jugar, y después yo me iba sola a otro lugar; la mayor parte del tiempo me gustaba jugar sola porque así tenía el control total sin aceptar las sugerencias de otros, pero debido a que era muy pasiva y tímida, a veces me guardaba todo dentro y me aguantaba. Generalmente me gustaba estar con adultos y jugar con ellos más que con los de mi edad.
Por esa fecha mi mamá se empezó a preocupar porque lloraba, incluso gritaba cuando me peinaban (los vecinos pensaban que mi mamá me maltrataba), lo mismo pasaba cuando me ponían ropa que no toleraba, quería vestir siempre con lo mismo y ni hablar de los zapatos, quería arrancar las hebillas, no las toleraba. La hora de la comida era un tormento, no quería comer porque algo del plato me molestaba por su textura o su olor; como era tan pasiva, en otros lugares donde había más personas, aguantaba y no exteriorizaba las situaciones que me afectaban, por ejemplo: Recuerdo que cada vez que la profesora salía de mi curso, me daba tanta ansiedad, que me ponía tiesa esperando a que vuelva, así que mi casa era donde me sentía más tranquila. Recuerdo que muchas veces imitaba a un animal poniéndome de 4 patas y haciendo gestos como rugidos de león.
Yo de 4 patas, imitando animales.

Desde esa época me fascinaba todo lo que estuviera relacionado con lo paranormal, lo inexplicable y el terror y amaba que me cuenten algo relacionado al tema, era como si una chispa se encendiera dentro de mí al oír algo del tema e incluso hasta ahora; es el único interés que no cambio en toda mi vida. A los 6 años empecé a interesarme en  afiches de periódico, cada que llegaba mi abuelo lo primero que hacía era preguntar si había comprado el periódico del día y me encerraba en una habitación gran parte del día a recortar todos los afiches que pueda. Cuando ingresé a primero básico en el colegio todavía tenía ansiedad y era aún más tímida. Lo que recuerdo de ese año fue que estaba deambulando por todo el curso mientras mis compañeros ya empezaban a hacer las actividades que decía la maestra, y mandaron una nota a mi mamá, pero no recuerdo lo que decía. Ahí logré tener una amiga, la conocí porque andaba deambulando sola en el patio, una maestra se me acercó y me preguntó por qué estaba sola y me acercó a ella. Una de las cosas que me causaban gran molestia ese entonces era que tocaran mis cosas, yo las ordenaba o clasificaba, y si algo no estaba como lo había dejado me ponía a llorar y me enfadaba mucho; lo mismo pasaba si movían, aunque sea algunos centímetros de mis muebles. 
Cuando ingresé a segundo básico mi maestra se quejaba porque no ponía atención y me la pasaba jugando con mi cabello; mis cuadernos y archivadores estaban un caos, bastante desorganizados y maltratados, pero destacaba por ser tan fluida en la lectura. En ese entonces mi tía le aconsejó a mi mamá que me llevara donde un profesional, porque algo andaba mal conmigo y tenía muchas reacciones en común con mi primo que también está en el espectro autista. Me llevaron a una psicopedagoga, pero lo único que dijo es que estaba deprimida, que no tenía nada, y dejamos de ir.  
(Yo a la izquierda, obligándome a sacarme fotos con mis compañeras, cosa que nunca me gustó).

En tercero básico seguían quejándose porque nunca me peinaba, mi cabello andaba un desastre y mi ropa estaba descuidada, y a menudo hacía movimientos repetitivos con mi labio y la maestra me llamaba y regañaba por todo eso, además de que a veces no ponía atención y me quedaba viendo la ventana observando  todos los detalles y buscando patrones en lo que veía, por ejemplo: Al ver pisos, en mi cabeza estaba izquierda, derecha, izquierda derecha, el orden en el que estaba colocada  la madera o el material del que estuviese hecho. En el curso me ponía ansiosa cuando, por ejemplo, el timbre de salida no tocaba a la hora indicada ya me ponía nerviosa, incluso si solo eran unos cuantos minutos, o cuando mi góndola no estaba en la puerta de mi colegio, o si se retrasaba porque había mucho tráfico. Ahí la amiga que tuve desde primero, de repente me dejó de hablar, pero logré tener otra amiga, no recuerdo como nos empezamos a hablar, pero me acompañó esa fecha y la pasaba bien con ella, reíamos bastante aunque ella me percibía a veces un poco exagerada en mi forma de ser y se molestaba cuando veía que le copiaba en algunas cosas, por ejemplo: Su risa, algunos de sus gestos y movimientos. No sé por qué, pero me podía relacionar mejor con varones. Ese año, debido al estrés que siempre me acompañaba, comencé a engordar y ahí empezaron varios comentarios acerca de mi peso, lo cual para mí era en extremo doloroso, era bastante sensible y me empecé a volver aún más insegura de lo que ya era. Algo que me calmaba eran mis intereses, generalmente variaban cada cierto tiempo tenia colecciones de todo tipo: Canicas, tizas, colores, aretes, animales de plástico, lo curioso es que nunca usaba nada de eso, solo me dedicaba a ordenarlos  y clasificarlos todo el tiempo.
(Uno de mis primeros intereses: Afiches de periódico, son los únicos que quedaron).

En cuarto de primaria mi mamá tuvo que viajar unos meses por asuntos de trabajo, mi hermana y yo nos tuvimos que quedar en  la casa de mi abuela  algo que para mí fue un periodo muy duro, ya empezaba a desarrollar depresión, y la ansiedad se agudizó debido al estrés del colegio; todo el tiempo mi abuela me regañaba porque no me peinaba y cada mañana me hacia 2 trenzas, por suerte era el peinado que más podía tolerar, pero aun así no dejaba de molestarme. Tenía problemas para dormir y le pedía a mi abuela que encendiera la luz porque me preocupaba haber perdido una de mis hojas del colegio y eso pasaba varias veces en una noche; dormir era muy difícil, el ambiente que había en esa casa también me afectaba bastante, siempre había una ambiente de tensión, depresión y habían problemas y peleas constantes entre mis 2 abuelos, ya que mi abuelo era alcohólico. Cuando volvió mi mamá la tensión seguía porque no teníamos casa y mi mamá quería irse desesperadamente de ahí, pero no podíamos encontrar ningún lugar. Yo solo quería salir de todo ese ambiente e incluso quería irme a vivir con mi tía debido a que ahí encontraba algo de paz; también me sentía mal porque a veces me percibían de malcriada, maleducada; de hecho me volví más tímida porque mi mamá  me andaba corrigiendo de algo que decía y molestaba a alguien más. En el colegio a veces me portaba algo pedante, pero no lo hacía con mala intención, no me daba cuenta que me comportaba así, hasta que me lo hacían notar. Algo que me dolió es haber perdido un amigo a causa de eso; cuando me hicieron un cumpleaños ese año,  él quería felicitarme y abrazarme,  yo era indiferente y mi mamá me hacía notar que él quería demostrar cariño hacia mí, y yo no me percataba.
(Yo a la derecha, junto con mi hermana, a los 9 años).

Cuando ingresé a quinto de primaria me cambiaron de colegio y ahí empezó el acoso escolar; me hacían bromas y me engañaban fácilmente, todavía seguía siendo muy ingenua, pero por suerte habían algunas chicas que eran tranquilas y buenas personas y a veces andaba con alguna de ellas. Siempre tuve un máximo de 2 amistades por vez, si estaba con más de 3 personas ya me empezaba a saturar, a retraerme y a querer huir, pero me limitaba a sonreír y seguir haciendo un esfuerzo por no querer salir de ahí, pero siempre había algún problema cada vez que salía o me reunía con una amiga. Pasado un tiempo me sentía agotada y me deprimía, tenía la sensación de estar fuera de lugar; ahí empecé a darme cuenta que algo no estaba bien conmigo, me sentía muy diferente sin saber por qué. Sentía que yo había venido a parar a este mundo por error y que era de otro lugar; empecé a copiar a los demás, pero no me salía tan natural; copiaba gestos de personajes de tv o algunos acentos. En mi casa todo el tiempo había tensión y a veces me autoagredía, si algo me afectaba empezaba a golpearme la cabeza, a rascarme y romper los objetos que estaban delante de mí. El acoso se fue agudizando los años siguientes, aparte de eso tenía que lidiar con los constantes insultos que hacían sobre mi cuerpo, aun me insultaban mucho sobre eso. Traté de ser más sociable, pero mis intentos por encajar no funcionaban, podía hablar mucho mejor por redes sociales que en persona; ahí me volví muy activa y empecé a molestar a los demás, sin darme cuenta, trataba de copiar sus formas de hablar, pero se notaba que mis conversaciones era bastante artificiales, incluso una vez traté de tomarme una foto imitando sus poses. Todo eso llevo a que me empezaran a acosar por medio de internet, entraban a mi página de Facebook y hacían cosas bastante malas; me percibían como la rara del curso. En los años siguientes el tema de la alimentación y el aspecto físico se volvió un interés para mí, era en lo único que estaba enfocada y trataba de muchas maneras perder peso; entré a atletismo una temporada y ahí se burlaban porque decían que tenía un modo extraño de correr y trotar. Hice un viaje a Estados Unidos, ya estaba con algo de depresión crónica y no disfruté mucho, me la pasaba preocupándome del colegio. Tenía una autoestima muy baja, estaba muy acomplejada, ahí tuve un nuevo interés: El coleccionar monedas, buscaba en todos lados todas las monedas que pueda y los ponía en un estuche para celular que llevaba en mi cuello a donde fuéramos.
(Una parte de mi colección de monedas).

Como muchas veces sucedía, a veces decía algo hiriente o molesto y mi mamá luego me hacía dar cuenta que mi comentario había ofendido a alguien más. Cuando volvimos, regresó ese ambiente depresivo, todos los de mi edad empezaban a fijarse en chicos, hablar de fiestas etc , algo que siempre odie yo; todavía seguía teniendo intereses de una niña y uno de mis refugios era mirar películas infantiles. Había constantes peleas con mi mamá, el ambiente era muy tenso, y mi cuarto se convirtió en mi refugio no dejaba que nadie entre. Una vez mi mamá entró a limpiar todo mi cuarto mientras yo no estaba, cuando volví y entré a mi cuarto, exploté; tuve un ataque de ira porque había movido todas mis cosas; mi mamá trataba de calmarme, pero no lo conseguía, no paraba de gritar y tratar de que todo estuviese de nuevo como yo lo había puesto. Por esa fecha tenía que someterme a una operación porque tenía las rodillas muy juntas, para evitar esa operación los médicos habían sugerido que bajara de peso, ya que el sobrepeso empeoraba mi condición de las rodillas, y ahí mi mama me empezó a presionar mucho para que adelgazara, pero al final me operaron de todos modos. Pasé un año con unas grampas grandes en mis rodillas, cuando me las quitaron aun insistían que debía perder peso y ahí fue donde dije “ya basta”. Empecé a desarrollar trastornos alimenticios, ya estaba en una depresión profunda, y debía soportar el peso del colegio, me molestaban mucho, y me sentía muy sola, no había nadie. Mi mamá todo el tiempo tenia depresión y mucho estrés, entonces ¿cómo le iba a explicar lo que sentía? Las palabras no salían de mi boca, como estaba en mi mente constantemente, me preguntaba por qué era así, por qué me afecta tanto lo que a los demás les es totalmente normal. En el año 2013 volví a cambiarme de colegio, y la verdad es que me dio un poco de alivio porque era un colegio inclusivo y ahí las personas eran más tolerantes, y antes de irme a ese colegio tuve la ayuda de una psicóloga que me ayudó un poco para relacionarme con los demás, pero me costaba un gran esfuerzo; en mi cabeza me había hecho unas reglas para socializar como si fuera las reglas de un juego pero terminaba agotándome, muchas veces debido a que siempre me lo guardaba todo y no expresaba lo que sentía, tenía que escuchar lo que me hablaban, y yo solo decía dentro de mí: “Quiero salir corriendo”. Necesitaba estar sola por la saturación social que siempre experimentaba. Recuerdo que al llegar a mi colegio, era como entrar a actuar siempre con una sonrisa falsa, lo único bueno que pasó por esa época, era que gracias a mi tío, había logrado contactarme con un investigador paranormal, y eso fue algo que realmente disfruté por ser un tema de gran interés para mí.
(Aquí haciendo una investigación paranormal en un cementerio clandestino).

Esa fecha empecé a desarrollar bulimia, lo que llevó a que me internaran y ahí me diagnosticaron trastorno esquizoide, pero nada cambió, mi mamá y yo íbamos de psiquiatra en psiquiatra, de psicólogo en psicólogo, obteniendo un montón de diagnósticos: Depresión, ansiedad, trastornos alimenticios, trastorno obsesivo compulsivo, fobia social, anorexia, incluso esquizofrenia porque mi mamá me había escuchado hablar sola en mi cuarto, pero era mi modo de refugiarme del exterior, creándome amigos imaginarios con los que hablaba y estar en un mundo paralelo que estaba en mi cabeza. Me cambiaban de medicamentos muy seguido, algunos me ponían muy agresiva y los tuve que dejar; cada vez mis rabietas eran más frecuentes, algunas tan fuertes que incluso saqué la puerta de mi ropero de una patada. Empecé a buscar en internet Trastorno Esquizoide, y me decía a mí misma que yo no era esquizoide; de casualidad bajé la página y al final decía Síndrome de Asperger, entré por curiosidad, y al principio dije no puede ser eso, describían a niños fascinados por la informática o la ciencia, pero cada vez iba investigando más y más y cuando  me puse a investigar el Asperger en mujeres, me sentí tan identificada que lloré en silencio, y decidí buscar un diagnóstico, pero me decían que no podía ser asperger porque tenía amigos,  que las personas asperger no pueden tener un trastorno alimenticio, que no tenía intereses en informática o dinosaurios, que las personas asperger eran como robots no hacían ningún gesto, su voz siempre era monótona y que solo me faltaban habilidades sociales y superar mi timidez, Y lo deje ahí.
(Con mi perrita Channel).

La gota que colmó el vaso fue el año pasado cuando me dio una infección en el estómago, tuve que irme a mi casa y mi papá que es médico, me empezó a tocar y revisarme, me dio una medicina y yo tenía tanto pánico y miedo de engordar, debido a que  había desarrollado TOC, pensé que esa medicina me haría engordar y sumado a tanto estimulo debido a que me tocaran tantas veces, terminé explotando y me senté en un rincón llorando, balanceándome, golpeándome la cabeza y tirándome contra las paredes; mi mamá se desesperó y quería internarme ese instante, pero poco a poco me fui calmando y se decidió a buscar a un profesional que le pueda dar una respuesta , así fue donde el último psiquiatra, le pidió todos mis antecedentes, mi mamá describió todo, desde que era niña, y él mencionó 2 palabras: “Espectro Autista”, entonces me enviaron a una psicóloga experta en TEA, ahí me hicieron algunas pruebas y por fin lo confirmaron; después de tanto tiempo al fin había encontrado las respuestas a todo y sentí un gran alivio por dentro, dejé de fingir con los demás, quería ser yo misma, ya no me iba a forzar a hacer cosas que no soportaba. Cuando quería estar sola me iba, no es que no valoraba la amistad de quienes me acompañaban, simplemente ya no quería forzarme a nada, y poco a poco todas mis heridas empezaron a sanar, aunque a veces todavía soy un poco vulnerable, mi vida mejoró enormemente, y quiero que este escrito llegue a quienes puedan estar pasando algo similar a lo que yo pasé, y agradezco mucho a Pao Arqueros por difundir y educar respecto al Síndrome de Asperger, hace un gran trabajo, ya que ayudará a muchas personas que no son diagnosticados todavía, sé que hay personas que pasaron cosas mucho peores, pero no me gusta compararme cada quien vive su propia vida, a pesar de que casi todo el tiempo andaba con una sonrisa. Ser asperger es más como uno se siente, no lo que los demás ven.
Les dejo mi Facebook personal por si alguien que necesita de mi experiencia como joven con el Síndrome de Asperger, me quiere contactar:



sábado, 1 de octubre de 2016

La Socialización (Primera Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Este es el quinto capítulo de los 55 artículos escritos sobre las opiniones y experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger. En estos artículos podrán leer, sobre diferentes temáticas planteadas en conversaciones que hemos tenido dentro del grupo al cual pertenecemos. La finalidad de estos escritos, es ayudar a que haya más claridad con respecto a lo que pensamos, sentimos y reflexionamos las personas Asperger, y así informar y educar con respecto a lo que es vivir con este Síndrome, y de esa manera, evitar que siga existiendo información errada sobre nosotros. No he puesto sus nombres para mantener su privacidad. A continuación sus escritos:

 Sobre una reunión social:


-Hay cosas que me molestan de las fiestas y reuniones, y una es que generalmente a nadie le importa lo que digo, a no ser que sean payasadas, por lo que me dedico a bailar o a ayudar a servir o a cantar, y si no hay nada que hacer...me voy calladita.

-Soy de las personas que va a una fiesta, me siento cerca de la mesa de comida y ahí me quedo jajajajajajajajaja. Bueno en realidad no voy a fiestas, pero cuando iba a alguna, era adolescente.

-Pero vaya, lo mejor es salir con amigos de fiesta muchas veces para conocer a otra gente y que te conozcan y para aprender cómo funciona la gente que sale. Aunque ser amable y simpático yo creo que es más que suficiente para gustar a los demás.

-No entiendo a veces cómo la gente se pone de acuerdo para reunirse, ni entiendo cómo se divierten, además, no entiendo de dónde sacan dinero para hacerlo. Me gustaría que mis padres me dejaran pasar la noche en otro lado sin respingar, nomás avisarles que estaré bien. Tengo 27 años de edad, no 15, anhelo una vida social normal como las demás personas neurotípicas.

-Yo tengo 23 y tampoco me dejan salir, a veces quiero morir de la rabia y depresión, pero luego me ducho y se me pasa, o entro al face, escucho música y así me voy calmando; como también hablo con alguien que me agrade mucho, le cuento como me siento y así sucesivamente.

-Yo por mi parte no suelo conversar con mis vecinos y soy poco dado a participar en conversaciones con la gente. Más bien si no es otra persona que no conozca que se dirija a mí no converso con ella. Si veo una chica y quiero decirle algo, la lengua literalmente se me traba y me bloqueo.

-Una vez me querían poner a bailar reggaeton, y mejor me fui a refugiarme, y salí hasta que todos se estaban yendo. El baño es el mejor lugar para esconderse.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Yo suelo ser bueno como mucho en un grupo de hasta 3 personas. Lo que me “rompe soberanamente”, es cuando estamos en una reunión o en una cena de muchas personas, y todos están en sintonía aportando chistes y vivencias y ahí uno se ve forzado a 'histrionizarse', de lo contrario quedas mal al frente de todo el jolgorio.

-Para mí, lo primero que no me gusta hacer es saludar a cada una de las personas de un grupo, uno por uno repetitivamente como robot. Lo que me gusta hacer en esos casos es saludar con la mano desde lejos, haciendo un movimiento semicircular de izquierda a derecho, tan amplio como se vea el grupo, desde mi perspectiva visual.

-A veces no hay remedio y toca hacer lo mejor que se pueda. Lo del baile es lo peor, yo nunca me he podido sentir cómodo con eso y han tratado de enseñarme muchas veces. De resto toca aprender técnicas de relajación y concentrarse en la postura y en la entonación.

-Hubo una ocasión que nos reunimos varios comités en un restaurante a dar una conferencia de prensa. Otras personas iban hablar, yo no. Al finalizar sólo me dijeron: “Espera no te vayas, siéntate que van a hablar contigo”. No sabía quién o quiénes, acepté. Cual va siendo mi sorpresa, cuando me doy cuenta que era de la prensa de la TELEVISIÓN!!! Noooooo !! Una cámara!! Ni modo, me entrevistaron y salí en la televisión.

-Cuando hay mucha gente, sobre todo cuando no la conozco, o los temas de conversación no son los que me gustan o estoy hablando con más de dos personas al mismo tiempo, es tal estrés que mi único "mecanismo de defensa" es guardar silencio y poner una sonrisa (parece más una mueca) y dejo que los demás hablen.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Es muy incómodo para mí tener que estar a la vista de tanta gente. Lo bueno es que el callarme y ponerme serio aparta a la mayoría de las personas de mí. El problema es cuando aparece el típico "alma de la fiesta " y pretende incluirme a la sociedad en contra de mi voluntad. Nunca lo logran, porque jamás hago lo que no quiero y menos bajo insistencia. Me encanta estar aparte de todos.

-A más gente a mi alrededor, mas callada y seria me pongo. Me han dicho que la expresión de mi cara en esos momentos es extraña y siempre salen con un: “¿Qué te pasa?” Y yo: “Nada ¿por qué?”  Y ellos: “Es que tienes una cara”. La semana pasada hubo en casa de mis suegros una reunión familiar, alrededor de 15 personas, y yo calladísima y como sin saber qué hacer. Mi suegro me preguntó que me pasaba y yo le dije que nada. A lo que él dijo: “Yo sé que te pasa algo porque tú no eres así”. Acto seguido se fue a compartir con otros en la fiesta (qué bueno!!!). Cuando se lo comenté a mi esposo le dije que lo que mi suegro no sabe es que mi personalidad callada y meditabunda es la verdadera yo, la otra, la que él ve una vez a la semana, es la careta social.

-Este año me pasó dos veces de que me dijeran que tengo cara de estar enojado y que soy bastante antipático (sic). La verdad yo, en esas situaciones, trato de ser lo más agradable posible, pero parece que no lo estoy haciendo bien.

-Para mí la palabra " salir" es tan difícil como para un bebé la palabra " caminar", o para un pájaro la palabra " hablar". Entonces lo que hago es dejarla tranquila, que se diluya con las horas, mientras me repito: "Ya expliqué una vez por qué no me gusta salir, no lo explico más".
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre las celebraciones de Fiestas Patrias:


-Lo celebro en la tarde, no en la noche por lo que aprovecho de comer todas las ricas comidas propias para esa fecha. Y con celebrar me refiero a comer, nada más. Las fiestas patrias para mi es comer todas las comidas deliciosas del país. También es mi día favorito festivo, porque además no lo celebro en la noche, sino en el día primaveral de esa fecha (que queda poco para que llegue). Y la navidad no me gusta para nada, solo es gasto de plata y mucho menos me gusta año nuevo, le tengo pánico a la cuenta regresiva, es por eso que el año pasado me fui sola a pasar el año nuevo a una playa en Con Con llamada La Boca, me puse un tanto alejada de la gente, era yo, de noche frente al mar y una luna maravillosa, la música se escuchaba a lo lejos, y la cuenta regresiva nunca la escuché. Lo mejor es que como ponen fuegos artificiales por toda la costa, exactamente frente a mi estaban los fuegos, no había nada delante de mí, solo el mar, era como si esos fuegos hubiesen sido puestos solo para mí. Fue algo maravilloso.

-Me abstengo de toda celebración, partiendo del hecho que en mi país se celebra el inicio de la lucha armada no la consumación, desde ahí se me hace absurdo celebrar. Lo que si me gusta es ver el desfile militar.

-No celebro, pero reflexiono sobre la idea de vivir en un Estado cuyo nombre está basado en una civilización opresora que fue exterminada por los otros pueblos indígenas.

-Yo no hago nada en especial sólo disfruto del día feriado en mi casa.

-No celebro, es como otro día, solo que con gente que hace bulla afuera buscando un pretexto para beber, aparte ni las fechas recuerdo XD.

-A mí no me divierten las fiestas patrias de mi país, son sólo un día que no tengo que trabajar, ni levantarme temprano. En cambio de la navidad, me gusta todo. Las decoraciones, la comida y los fuegos artificiales.

-Las fiestas patrias me las hacían festejar disfrazándome para los actos, me gustaba porque era el momento en que mis compañeros no se burlaban de mí ni me dejaban sola, porque todos estábamos participando y los niños querían lucirse ante sus madres. Cuando más grande lo que me importaba era para descansar de la escuela y cuando trabajaba prefería ir al trabajo para que me paguen doble.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre utilizar la sonrisa para socializar:           


-Yo soy muy callado con gente desconocida, entonces me atengo mucho a sonreír cuando otros dicen algo gracioso. La verdad que es todo un tema.

-Creo que una sonrisa risueña y genuina en un hombre muchas veces es suficiente para incluso enamorar.

-Me enamora una sonrisa. Puede ser la apertura a una buena conversación. (Nunca me ha pasado, pero puede ser).

-Siempre digo lo mismo, cuando voy a encontrarme con alguna persona que se aproxima, o antes de entrar a un sitio en el que tengo que saludar, empiezo a mover los músculos de la cara hasta lograr esa sonrisa previamente practicada durante años. Si entras a un sitio con la cara inexpresiva y antipática, es menos lo que vas a lograr, no se trata de complacer a nadie, se trata de lograr beneficios. Y si se trata de una chica, los beneficios son evidentes, jajajajaja....

-Sonreír es bastante importante, para que nos vaya bien en nuestras relaciones sociales es conveniente saludar a alguien con una sonrisa, si les sonreímos a las personas, ellos harán lo mismo.

-Se dice que es muy importante, un buen gesto o un sonrisa en el momento oportuno.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Mi hijo mayor Asperger es muy diferente a mí, es hermético a la hora de contar sus sentimientos o relaciones, yo le digo "cara de póker". No sé qué ocurre en su cabeza; y no sé si no sabe cómo, o simplemente no le interesa interactuar frente a otros o caer simpático o agradar a los demás. Es pesado y serio en todos lados y medio apático y callado. En cambio la mayoría de las mujeres en este grupo, al igual que yo, hacemos lo imposible por ocultar nuestra apatía y abúlica y rutinaria vida, y nos mostramos con nuestra careta simpática y tratando de parecer simpática, amena y divertida cuando se puede. Hay que prepararse harto eso si en la casa antes de abrir el telón, no saco nada con aconsejar a mi hijo (tiene 22 años) no le interesa simplemente agradar, pero yo sé que sufre a veces. Nunca más lo vi llorar desde que tendría unos 15 años. Y yo sé que a veces ha terminado la relación con una novia y sufre, porque algo se ve diferente en él, (siempre sale con chicas, pero después no sé si termina él la relación o sus parejas terminan con él, dura súper poco con ellas; yo creo debe ser él el culpable pero como no me cuenta nada no lo sé ¡Ah!! Y camina como robotizado, como si le hubieran dado un tablón en la espalda para enderezarse. Ojalá algún día trate aunque sea de salir de su cascarón y trate de ser agradable.

-Yo aprendí a sonreír por necesidad, aun así sonrío muy feo, es fingida, no sé cómo sonreír de manera natural, cada vez que sonrío trato de moderar mi sonrisa, por eso en las fotos no sonrío, porque no soy capaz de dar la dosis justa; encima que la barba me hace ver malhumorado, si sonrío en una foto queda sobre actuada y cuando sonrío ante la gente abro la boca demasiado. Un primo me dijo una vez que no exagere, así que evito al máximo sonreír, porque no me siento bien cuando lo hago, pero aun así sé que es necesario y me toca, y a veces sonrío de más y cuando no se debe ¿Qué difícil es exteriorizar la felicidad no?

-Los varones con la condición pasamos por esa etapa de cara antipática o aspecto malhumorado, puede durar o puede cambiar si decidimos hacerlo. Siempre digo que hay que pararse ante un espejo y practicar un poco. Si ensayas, puedes mejorar tu apariencia. Hace unos años me vi en video, mi postura corporal era un desastre, puede que sea buena idea grabar un video para ver cómo nos vemos. Por supuesto que tiene que haber interés de parte del joven Asperger a la hora de cambiar, pero algunos no están interesados en relacionarse y eso es una decisión personal que debemos respetar.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre comenzar a socializar:


-Todo empieza por la empatía. Siempre buscar algo que te atraiga de la otra persona, aunque sea hablar de la corriente alterna y de la continua. Luego el contacto te va llevando sólo a donde tiene que ir. Vale para una amistad o para una chica que te guste.

-Si no sales, obvio que no vas a tener vida social.

-Para salir y conocer a alguien, quizás se trate de hacer alguna actividad deportiva, hacerse miembro de un club, aprender a volar helicópteros, estudiar matemática pura, alistarse en el ejército, ofrecerse de voluntario para aplacar la ira de los dioses y permitir que nos lancen a un volcán con lava ardiente...No sé, se me ocurren varias cosas...

-Si no rompemos la burbuja, será tan difícil lograr las cosas. Lo importante es romperla, así se lleve poco o mucho tiempo; en nuestra naturaleza esta la diferencia, ese llamado distinto que hace que la esencia de cada uno de nosotros tenga la capacidad de hacer cosas asombrosamente extraordinarias y a veces se desconocen.

-Creo que nunca es tarde para cumplir metas, cualquiera que ésta sea. Yo casi voy para los 40 años y todavía no veo que nadie me excluya por la edad. Me queda mucha “pila” para hacer millones de cosas más.

-Aprende a inventar cosas, decir chistes, inventar tonterías. A nosotros nos cuesta la charla informal. Pero si tú vieras la cantidad de gente que 'rellena' huecos con charla insustancial, sabrías que no son pocas. Aprende a ser ocurrente.

-Sólo ahora, a mis 33 años, estoy logrando progresos que debería de estar sucediendo cuando tenía 18. Siento gran parte de mi vida desperdiciada, solo hasta ahora he podido mejorar mi comportamiento social y hasta he pensado en quizás conseguir un trabajo. He sido de suerte al tener novia.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Creo que mucho va en la actitud que tenemos ante la vida y ante las adversidades.

-Yo a mis 33, estaba en la flor de mi vida, sentía que no había límites para lo que podía hacer, y todavía pienso lo mismo, solo hay que mirar adentro de uno y dejar de lamerse las heridas.

-En cuanto a la tentación de "aislarse" de los NT, tampoco es la solución. Los grupos de pertenencia Asperger son muy útiles para ayudarnos entre nosotros (siempre y cuando estén bien coordinados) Pero también hay que realizar otras actividades en conjunto con el resto de la sociedad. Seguir actividades, estudios y cursos relacionados con tu hobbie, pueden ser muy buenos para socializar con neurotípicos., ya que en tu área es dónde vas a destacar y las singularidades pasan a un segundo plano.

-En mi caso, desde mi adolescencia decidí simplemente ser yo, vivir a mi gusto y manera, ignorando absurdos prejuicios o sistemas de creencias que solo me generaban, y generan desacuerdos y malestar. Soy desinhibido, no por ser extrovertido y/o sociable, sino porque soy como soy, sin filtros ni tapujos, haciendo caso omiso a quienes solo opinan o hablan sin conocimiento de causa.

-Lo que te propongo para que de a poco te insertes en la dinámica social, es ir con lo que se llama la "exposición gradual". La socialización es algo que a nosotros no nos gusta de plano o nos da pereza, pero es en gran parte porque tampoco la ejercitamos y nos da miedo arrancar. Al principio creemos que es algo imposible, y de hecho lo es, si de repente nos proponemos trabajar 8 horas diarias en una empresa. La estrategia de usar el "amigo sombra", o usar una persona de tu máxima confianza para por lo menos ir a hacer algo dos veces por semana un par de horas. Después hacer eso mismo, pero sólo, así sucesivamente. La confianza en uno mismo se va construyendo con pequeños pasos, medidos y con paciencia. De a poco vas a ir adquiriendo más autoestima para ir poniéndote metas más grandes y te vas a ir dando cuenta que las cosas no son como la mente de uno las crea, son muchos más simples en realidad. Por eso, cada uno sabe de los recursos que tiene y a qué echarle mano. 
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Yo actualmente estoy en alza. Estoy de a poco socializado más y acomodándome en la sociedad. Los días de depresión se están haciendo cada vez menos frecuentes.

-Tuve que re-inventarme en mi trabajo. Con casi 40 años no me quedó otro remedio que marcharme de la empresa donde trabajaba como secretaria y no sabía hacer otra cosa, así que me puse las “pilas” y aprendí un nuevo oficio. Además, no sólo soy Asperger, también sufro una minusvalía física, pero a pesar de ello, hay que seguir adelante. Por otro lado, al igual que nos ocurre a muchos Aspies, tengo un poco de fobia social, pero entiendo que es un problema que hay que superar porque estamos obligados a vivir en sociedad. Si quieres un consejo para superar ese problema, a mí me está ayudando mucho asistir a clases de bailes de salón; me sirven para conocer a otras personas y para perder el "miedo" al contacto físico. Os lo recomiendo.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:


Vídeo en donde Diego, un adulto con el Síndrome de Asperger, nos da 5 consejos para que los TEA tengan una Feliz Navidad: