miércoles, 15 de noviembre de 2017

La Actividad Física desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.



Este es mi pequeño sobrino aspie.



Hacer ejercicios aumenta el bienestar físico, psicológico y las habilidades motoras, mejorando nuestro estado de ánimo, disminuyendo el estrés, reforzando la autoestima, generando autoconfianza, disciplina, responsabilidad y aumentando el control en uno mismo y las ganas de estar con otras personas, lo cual propicia la comunicación y compañerismo cuando se es pequeño, y cuando se es adulto se puede optar por actividades físicas en solitario si así lo desea la persona Asperger. La actividad física puede ser tan efectiva como los medicamentos o la terapia para la depresión y la ansiedad (los deportes, andar en bicicleta, o tomar una clase de baile). Cualquier actividad ayuda, incluso una caminata corta puede ser beneficiosa para nosotros.
Es un mito que una persona Asperger no pueda ni quiera hacer ejercicios, quizás no haya interés al comienzo, pero si se encuentra una motivación (el bienestar físico y mental, por ejemplo) se puede comenzar a practicar de a poco hasta hacerlo una rutina. No es beneficioso bajo ningún punto de vista la vida sedentaria que suelen llevar algunos aspies.
Cuando un aspie es pequeño, los padres pueden comenzar a incentivarlo mostrándole diferentes actividades físicas, incluyendo los deportes. Pero lo más importante es mostrarle con el ejemplo que la actividad física es importante. Salir una vez a la semana al parque, “pelotear” con los padres o hermanos, ir a la piscina, etc. Para adquirir una habilidad física, es necesario practicar, sólo hay que tomar los resguardos necesarios para la seguridad de la persona Asperger y tomar en cuenta de que dicha actividad sea placentera y no algo que lo estrese aún más.

A continuación le invito a leer las experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger con la actividad física (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

Fotografía: Camilo cuevas.

 Sobre la actividad física:



-Hay una cosa que además me permite olvidar todo y convertirme en algo totalmente distinto durante un rato. Es un alivio pues las tensiones acumuladas se disipan, desparece casi totalmente el molesto tinnitus que me martillea todo el día: Mis clases de Kung-Fu. Yo estoy encantado con mis clases de Kung Fu y de Krav Magá, el primero desarrolla el espíritu y el segundo los moratones a base de kick boxing. Sin contar las buenas relaciones que germinan en estas actividades; no necesariamente relacionadas con la lucha sino en general con el deporte por extensión.  Estuve también muchos años con la depre y en esa época iba bastante a cantar porque me permitía salir de mí mismo. Bailar tiene el mismo efecto. Por fortuna tras muchos años conseguí superar la depresión casi de la noche a la mañana. También tocaba instrumentos musicales por entonces, pero aunque me permitían igualmente canalizar emociones también me aislaban del mundo.

-Tengo una máquina de ejercicio tipo elíptica que usé bastante, pero ahora anda de perchero en tanto tomo la decisión de comenzar otra vez. Cuando hago ejercicio es refrescante, me gustaría tener algo que me obligara a hacerlos. Pero mi época más gratificante ha sido cuando hacía bicicleta, es hermoso recorrer la distancia en la mañana temprano.

-Desde la semana que viene comenzaré a ir al gimnasio a hacer ejercicios de calentamiento aunque sea. Mover un poco los músculos del cuerpo hasta llegar a tener una rutina con mayor actividad física. Basta de andar toda la vida detrás de una computadora, un celular, un auto o libros. La salud física se deteriora y pasa factura con el correr de los años.


Fotografía: Camilo cuevas.

Sobre bailar:


-Yo hice un poco de salsa casino en el colegio, fue muy fácil porque me enseñaron a contar también; así que sabía lo que tenía que hacer por cada número y cuánto tiempo tenía que esperar después que cantaran el paso de la rueda casinera. La salsa casino no es difícil, si fuera otro baile, si me quedo medio tiempo o 1 tiempo atrás. Pero en este baile, todo el tiempo, cuento en mi mente 1,2,3...5,6,7.

-Yo bailo Electro Dance y Bboy. Aprendí algún baile de salón, pero no lo practico mucho. La verdad no me gusta mucho porque son leeentooos XD.

-La verdad es que bailando no soy mala, cuando es sola o con pareja, es más, soy muy buena en el ámbito de la expresión corporal teatral y en realizar movimientos acrobáticos que requieren de mayor flexibilidad, sin embargo mi mayor problema es con la coordinación con otros en grupo, por ejemplo tanto la aeróbica y la zumba no me gustan para nada ya que no soy buena imitando movimientos en el momento, solo soy buena cuando las estoy ejecutando, luego de bastante práctica claro está.

-Me fascina bailar y cantar, por eso me dedico al teatro musical y en mi adolescencia canté en grupos de metal sinfónico, dark wave, jazz, soul y blues.

-A mí sí me gusta bailar, pero no con cualquier persona y no cualquier género de música ni cualquier canción, que sea del género que si me gusta bailar.


Fotografía: Camilo cuevas.

  ¿Saben andar en bicicleta?



-Sí sé andar en bicicleta. Tardé en animarme, a dejar las rueditas pero mis viejos se las ingeniaron para que no me diera cuenta en el momento que me soltaban cuando me ayudaban.

-A mí no me animaban a seguir intentándolo, y nunca pude aprender.

-¿Y si probas de intentarlo? El año pasado vi a un grupo de chicas ayudando a una chica adulta a andar en bicicleta. Nunca es tarde.

-Sí, sé andar en  patines, patineta, bici, motocicleta, pero nunca he aprendido a conducir un auto.

-Aprendí como a los 11. A los 12, me compraron una.

-No, no sé, se me va el cuerpo y me caigo.

-Aprendí a andar en bicicleta, pero me cuesta aprender a manejar un auto. Tengo una camioneta, pero la tiene que manejar otra persona.

-No, por más que lo intentaba, perdía el equilibrio. Imagínate que aún caminando choco contra muebles, postes, puertas...

-Yo aprendí como a los 9 años y mi hija ya va para los 10 y nada, no hay manera. También es verdad que no le hemos puesto mucho empeño, ni ella, ni nosotros. :s

-No, a estas alturas me resigno al colectivo o caminar. Ya no estoy en edad de caerme a cada rato.

-Yo sí, pero casi no la uso.

-Siii es fácil, no me costó tantas caídas.

-Sí y me gusta mucho.

-Aprendí un par de años después que los demás niños de mi edad.

-A los 15 años y con muuuchos moretones.


Fotografía: Camilo cuevas.


-Sí, cuando pequeña, luego lo retomé hace algunos años, al igual que el patinaje. La verdad me ha costado bastante, además de darme miedo, pero luego pensé que no pierdo nada con caerme y lo hice, me caí pero en vez de llorar me reía. Eso fue en el 2014, el año pasado quedé embarazada y desde ese entonces como debo mantenerme sin problemas, no lo he vuelto a intentar, pero apenas mi hija esté más grande, sé lo haremos juntas y a porrazos lo volveremos a intentar.

-Yo también aprendí usando las rueditas, me costó pero lo logré, y fue gracias a mi hermano que me motivó a hacerlo, pues tuve muchas caídas, pero allí estuvo él.

-Aprendí a los 16 años, un día que una amiga de la secundaria me dijo: "Subite y dejate de embromar".

-Me costó bastante. Cuando me detectaron el SA, me hicieron una prueba y me salió que tengo el equilibrio muy mal.

-Con suerte anduve alguna vez en una bicicleta, no sabía doblar porque perdía el equilibrio ¿entonces que hacía? Tomaba la de mi hermano, en la que lograba tocar con los pies el suelo, y caminando en puntillas lograba las esquinas, pero siempre era en calle larga para evitar curvas.

-Camino, corro, brinco, monto en bicicleta y no puedo evitar los accidentes, así que para mí es algo normal, mi visión focal es la causa de todo. Así que te respondo: Sí sé montar en bici con los accidentes normales.

Fotografía: Camilo cuevas.

 ¿Practican algún deporte?


-Juego al hockey y siempre me echan porque me enojo y frustro mucho.

-Yo soy incapaz de coordinar distancia-velocidad-motricidad corporal. Ningún deporte hago. Tampoco me gustan demasiado, lo mío siempre fue la musculación, aparatos en el gimnasio.

-Yo practique deporte toda la vida hasta que me casé. Definitivamente en los que más me destaqué fue en los deportes individuales: Natación y atletismo (lanzamiento de disco). Tengo mucha fuerza física y potencia mas no velocidad. En los deportes grupales: Voley ball, basquet ,soy el fracaso más rotundo.

-Sólo natación.

-A mí no es que no me guste hacer deporte, el problema es que me canso mucho, probablemente se deba a que me dicen que estoy algo gordo.

-Tenis de Mesa

-Si el TAE BO cuenta como tal, sí; en caso contrario ninguno. Los deportes colectivos han sido para mí tensos y causal de acoso; además retomo la actividad física después de muchos años.

-Yo SOLO voy al gimnasio.

-Yo hago pesas. Me ayuda a quitarme el estrés diario, así como a mantener un cuerpo saludable.


Fotografía: Camilo cuevas.



-Hago ejercicio regularmente, tengo una relación amor-odio con él jajaja. Practiqué por un tiempo, cuando niña, gimnasia artística y rítmica.

-Durante un tiempo paseaba en bicicleta, era muy intenso, sobre todo porque vivía en una zona montañosa. También hice pesas desde los 20 años hasta los 30; era un tipo fornido.

-Hago ejercicio regularmente y eso me ayuda a estar más tranquila y concentrada en mi vida diaria. Solía practicar Karate y TaiChi, ahora hago más Crosstraining y Running. Ambas me gustan mucho.

-Yo en bachillerato jugaba baloncesto (muy a pesar de que para los deportes soy super torpe). De niño estuve en natación pero eso era por terapia, no me gusta practicar natación olímpica competitiva.

-Me encanta la gimnasia artística y la natación, practiqué gimnasia durante 21 años; ahora por trabajo no puedo practicarla.

-De más joven hice gimnasia, y voleibol. Nunca fui destacada.

-Desde hace 7 años hago Tae Bo, aunque no es técnicamente un deporte, es el que reinsertó en la actividad física.

-He comenzado nuevamente con el running. Antes, aunque no son deportes propiamente tal, he practicado Iaido y budo taijutsu.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página: 

Esta es la biografía del autor de las fotografías: 

domingo, 12 de noviembre de 2017

¿Debe un adulto Asperger buscar su diagnóstico?







El Síndrome de Asperger, no siempre se diagnostica en la infancia. Hay muchas personas que fueron diagnosticadas de adultas, o incluso que aún están sin diagnosticar. Hay muchos casos de padres o madres, que sospechan de ser Asperger cuando recién diagnosticaron a su hijo o hija. Se dan cuenta de que ciertos rasgos que sus hijos presentan, también los presentan ellos.
¿Por qué hay tantos Asperger habiendo sido diagnosticados de adultos, o incluso muchos sin diagnosticar? Bien, el Síndrome de Asperger empezó a hacerse conocido en la década de los noventa, es decir, hace relativamente poco. Como comprendereis, en aquella época no había profesionales que destacaran en este ámbito o tema. No fue hasta años más tarde, que nuestra condición comenzó a ser más y más conocida, por lo tanto empezó a haber especialistas que se especializaban sobre el TEA. Al no conocerse nuestra condición, se prejuzgaba a las personas Asperger como cosa que no eran, así que en la adultez se hace más difícil de detectar, porque se han aprendido comportamientos y a “camuflar” los posibles rasgos que haya.  Por eso hay tantas personas con veinte, treinta, cuarenta, cincuenta y más edad, aún sin diagnosticar, o habiendo sido diagnosticados recientemente. Esas personas aún sin diagnosticar, pueden estar siendo tachadas de raros, antipáticos, caprichosos…etc, cuando la realidad es otra, y hay explicación fehaciente de por qué es diferente.
¿Recomiendo yo buscar diagnóstico siendo adulto? En esto no puedo decir ni un SI ni un NO directo. Si por ejemplo hay un adulto que siempre se sintió diferente al resto, nunca se entendió…etc, y empieza a sospechar de que pueda ser Asperger por el diagnóstico de un hijo/a, por haber leído…etc, y saber el diagnóstico supondría un alivio, entonces mi respuesta sería SI. Tenemos que buscar todo aquello que nos alivie, no que nos vaya a hacer mal. Como dije en otro escrito, hay personas que asumen su diagnóstico perfectamente, y otros que no. Por eso solo lo recomiendo en el caso de que sea una persona como dije antes, que nunca se entendió o se sintió diferente al resto. Poder entenderse, aceptarse y dejar de culparse finalmente acaba siendo sanador y reconfortante. Da igual si se tiene ya la “vida hecha” con marido, hijos o incluso nietos…Si la inquietud está ahí, creo que no está de más resolverla. 

Aragosaurus Ischiaticus.


También veo recomendable, que esos padres que sospechan de ser Asperger cuando han diagnosticado a sus hijos busquen diagnóstico ¿Por qué? Porque en mi opinión quien mejor va a entender a un Asperger es otro Asperger. Con esto no digo que los neurotípicos no puedan entendernos si se lo proponen, sí que pueden. Pero un Asperger que vive esta condición en primera persona es quien mejor entiende lo que piensa, siente o vive otro Asperger. Entonces si por ejemplo una madre sospecha de su Asperger al haber sido diagnosticado su hijo, y finalmente recibe el diagnóstico, va a poder entenderse finalmente y entender a su hijo. Además de que parece bonito que una madre o padre y su hijo/a, empiecen un nuevo camino juntos/as hacia el entendimiento y comprensión.
¿Cómo buscar un buen diagnóstico? Bien, siempre hay que recurrir a un profesional (psicólogos o psiquiatras) especializado en TEA, o a un neurólogo subespecializado en neurociencia clínica, es decir, trastornos de la cognición, la conducta y las emociones, o también un neuropsiquiatra.
No está mal recurrir a psicólogos o psiquiatras, siempre y cuando sepan o estén especializados en TEA.
Cuando se va a diagnosticar a un niño, el especialista normalmente deberá hacer a los padres preguntas específicas sobre la conducta de su hijo, pedirá que se rellene un cuestionario sobre las acciones y conductas del niño, y hablará directamente con el niño para evaluar su desarrollo (si aprende, habla, se mueve y se comporta acorde a su edad). También se harán preguntas familiares para saber si hay algún familiar con TEA.
En el caso de los adultos, no es tan diferente. A veces piden que acudan padres o hermanos que puedan relatar cómo era este adulto en su infancia. Se hacen test, se hacen preguntas sobre antecedentes familiares, y se conversa y observa al paciente para comprobar si hay intereses restringidos, estereotipas, lenguaje no verbal...Etc.
Así que para ir terminando, si hay algún adulto que sospeche de ser Asperger y me esté leyendo, quiero decirte algo: Busca aquello que te haga feliz, que te vaya a traer paz contigo mismo. Si crees que el diagnóstico te servirá para comprenderte, para dejar de culpabilizarte por haber sido siempre diferente, si crees que te traerá alivio, si piensas que será reconfortante y que por fin tendrás explicaciones a todas aquellas preguntas que siempre te planteaste, si quieres sentir que hay más personas como tú, que no estás solo y que te entendemos…Entonces SÍ, ve a por tu diagnóstico y comienza un nuevo camino en el que puedas perdonarte por aquellas veces que te autoboicoteaste por no ser como la sociedad quería que fueras. Perdónate, acéptate y quiérete porque no tienes la culpa de absolutamente nada.

Y hasta aquí. Muchas gracias una vez más por haberme leído. Un saludo a todos y todas

Este es el enlace de mi grupo en Facebook sobre el Síndrome de Asperger:

Escrito por Héctor Hache.


miércoles, 8 de noviembre de 2017

La Anorexia, una pésima consejera.






Siempre fui una niña delgada, la razón principal es que era muy “mala” para comer. Cuando pequeña, cada vez que llegaba la hora de las comidas del día, hacia escándalos y devolvía de mi boca lo que no me gustaba. A medida que fui creciendo nunca cambió el hecho de que ciertos alimentos yo no los tolerase en mi boca, pero tenía que comerlos igual por obligación para no ser regañada. En ese tiempo no me importaba los “kilos” porque era delgada, incluso quería ganar peso para que dejasen de “molestarme” diciéndome que era muy “flaca”, pero lo poco que aumentaba en peso, rápidamente lo bajaba (creo que por mi estado nervioso no lograba asimilar lo que comía). Transcurrieron los años y a los 23 años quedé embarazada y apenas logré subir un kilo por mes, los cuales “desaparecieron” abruptamente luego del parto, debido a lo difícil y doloroso que fue. Al poco tiempo de nacer mi hijo comencé a experimentar mucha ansiedad (por otras razones) y eso dio inicio a que comiese en exceso, consumiendo en grandes cantidades lo que se le denomina comida “chatarra”, podía comer en un día un kilo de helado con capas de chocolate y un paquete de 1.000 gramos de papas fritas con mucha mayonesa al día y por semanas, y luego cambiar los productos pero manteniendo el mismo equivalente en exceso de calorías.
Ese año no subí ningún kilo porque yo estaba amamantando a mi hijo, pero después de que mi hijo cumplió un año dejé de darle pecho y seguí comiendo al mismo ritmo, pero esta vez comencé a engordar. Yo no me daba cuenta de esto, hasta que después de un tiempo, algunas personas que no me habían visto hace mucho y me encontraban en la calle, me decían que estaba gorda, pero lo que más me afectó fue cuando alguien me dijo que parecía “chancha” (cerdo) y fue cuando realmente me di cuenta de mi sobrepeso (la persona que dijo eso no fue por maldad porque es alguien cercano a mí, sólo que no midió sus palabras). A partir de allí traté, infructuosamente, de hacer dietas, pero el hambre podía más y todo lo que hacía durante el día para comer poco, en la noche era olvidado, dándome “atracones” de comida y sintiéndome culpable por ser tan “débil”. Fueron tres años en que intenté bajar de peso sin éxito alguno (a esas alturas pesaba casi 80 kilos).


Artista: Eduardo Replinger.

Cuando cumplí 30 años tuve mi primera crisis de angustia en el lugar en que yo trabajaba debido a que sufrí demasiada presión (no tengo tolerancia a la presión de otras personas porque ya de por sí yo vivo presionándome en todo lo que hago). Eso me llevó a llorar todos los días, antes y después de mi horario de trabajo, quitándome absolutamente el apetito porque era mucha mi angustia y ya no quería volver a trabajar.
En un mes bajé casi 15 kilos y finalmente dejé mi trabajo porque ya no resistí más las crisis a las cuales me veía envuelta día a día, cayendo en una profunda depresión. Con la falta de trabajo, pronto vino la falta de dinero, entonces comencé a comer menos para ahorrar el poco dinero que recibía mes a mes y así alimentar a mi hijo, pues no me encontraba en condiciones de trabajar en esos momentos debido al trastorno depresivo que me tenía sumida en el absoluto desgano. Pero no me molestaba sentir el ardor en mi estómago avisándome que debía comer porque comencé a ver que el hecho de haber comido poco me hizo llegar a pesar 50 kilos (yo mido 1.70) y eso me satisfacía completamente (para que se haga una idea de lo delgada que estaba: Podía usar las poleras y chaquetas de mi hijo de 10 años). Comencé a sentir una enfermiza atracción por tocar todo el día, y más aún en la noche, los huesos de mi cuerpo que ya se notaban (a esas alturas ya no se me veían los senos, sólo eran dos pellejos colgando, algo así como se ven las perras callejeras que han parido y se ven famélicas). Tendida en la cama, en la soledad de la noche, me miraba con un espejo grande las costillas, el esternón, la clavícula, las vértebras y el sacro que se notaban sólo cubiertos de piel, tocaba una y otra vez los huesos y eso me causaba placer, aunque estuviese sintiendo como si un fuego quemase mis entrañas, en cambio, ese "fuego" me indicaba que estaba haciendo las cosas "bien" y no estaba cayendo en la "tentación" de comer. No diré detalles de cómo me engañaba para comer casi nada, porque si algo aprendí en mis 7 años de anorexia, es que cuando uno está viviendo esta enfermedad, aprovecha de ver programas en que muestran la vida de alguna chica anoréxica, pero NO para aprender la lección de vida de aquella persona, sino que para “aprender tips” de las cosas que ellas hacían para perder peso y eso copiarlo para uno seguir estando delgada. Así que yo aquí no mencionaré nada de eso por si alguna chica que pueda tener problemas alimenticios, lea mi escrito y se “tiente” a repetir lo que hice yo. Si diré que yo no quería perder peso para atraer hombres porque estaba consiente que mi físico no era del gusto de los demás, pero eso no me importaba, sólo quería seguir experimentando la satisfacción que sentía yo al tocar mis huesos cubiertos de piel, y comprobar con esto que yo tenía el control.


Artista: Eduardo Replinger.

Mi entorno cercano comenzó a decirme que me veía fea, algunas personas me preguntaban si estaba enferma de cáncer, y hubo quien pensó que yo estaba consumiendo droga. El punto es que las personas comenzaron a preocuparse y a mencionar mi baja de peso, pero a mí nada de eso me importaba, en cambio, me satisfacía ver que todo mi sacrificio estaba dando resultado y eso me alentaba aún más a no caer en la “tentación” de comer, incluso si llegaba a morir a causa de mi escuálida alimentación, me importaba muy poco. Además en esa época comencé, erróneamente, a fumar y a beber café en exceso, nada importaba más que sentir mis huesos, ni siquiera el hecho de que mi hijo se fuese a quedar sin madre, amándolo como lo amo (reconozco mi enorme egoísmo, pero estaba afectada por esta enfermedad y, a la vez, por una profunda depresión). 
El hecho de vivir sola con mi hijo pequeño, me “ayudaba” a vivir mi anorexia sin preocuparme de que me vigilaran y presionaran para comer. Mi rutina era hacer 2 horas diarias de ejercicios y ver programas de televisión en donde hablaban de dietas o personas con anorexia (para copiar métodos de adelgazamiento) y cada vez que iba al supermercado revisaba las calorías de cada producto alimenticio y todo lo que compraba para comer era “diet”. Luego de esta fase de casi no comer, comencé a sentirme “tentada” por comer de vez en cuando alguna comida “chatarra”, y apenas terminaba de hacerlo corría al baño a vomitar, pero esto fue esporádico porque mi miedo a que mi hijo me escuchase y fuese a imitar mi conducta cuando creciera, me hizo preferir comer muy poco a darme “gustos” que después irían a parar al baño en un vómito autoinducido, además pensaba que era injusto que, habiendo tanta gente que pasaba hambre por no tener que comer, yo fuese a "botar" el alimento.


Artista: Eduardo Replinger.

A los dos años de haber dejado mi trabajo de un día para otro, volví a ejercer de maestra en una escuela (primaria). Estando allí evitaba participar de cualquier reunión que significase compartir comiendo. Con mis familiares era lo mismo, no participaba de nada que significase comer. Eso me fue alejando mucho más de las personas, y si ya antes no socializaba mucho, el miedo a que me obligasen a comer, me apartó aún más de los demás. Después de 6 años recapacité, con ayuda de quienes me quieren, y comencé a comer casi normal. Decir que me he “sanado” del todo, sería mentir. Creo que la “mentalidad anoréxica” me va a acompañar toda mi vida, y no caer nuevamente en la tentación de casi no comer, es una lucha constante porque, aunque trate, no puedo evitar pensar, cada vez que como, en las calorías que estoy ingiriendo y sentirme culpable y "débil de voluntad" por comer, más cuando alguien me dice que “ahora sí me veo bonita y no como antes cuando estaba muy delgada”. Esa es la peor frase que se le puede decir a una ex anorexica, porque tantas veces nos dicen que nos vemos feas al estar tan flacas, que si esta vez nos dicen que nos vemos bonitas, significa que ya no estamos delgadas, por lo tanto, es un sinónimo de estar “gorda”, y en vez de que esa frase sirva como aliciente para seguir comiendo, provoca el efecto contrario y uno quiere dejar de verse como los demás perciben la belleza, porque para quienes tenemos esta enfermedad, la belleza son los huesos. Hoy peso 58 kilos (supuestamente sigo delgada para los demás), y no niego que me encantaría pesar 8 kilos menos, pero ya no hago nada por llegar a ese peso (ideal para mí). 


Artista: Eduardo Replinger.

Cabe mencionar que la anorexia puede estar presente en el Síndrome de Asperger como COMORBILIDAD, y quiero dejar en claro que NO ES REGLA que afecte a todos quienes tienen el síndrome y TAMPOCO es una característica de la persona Asperger, pero sí he conocido más casos como el mío en chicas aspies. No sé lo que puedan experimentar otras personas Asperger al vivir con este trastorno, pero en mi caso, era la satisfacción por mantener el control sobre mí misma, y en algunas ocasiones, una especie de autocastigo, porque cada vez que he fracasado en algo, ya no siento deseos de comer y si llego a intentar comer, mi cuerpo rechaza el alimento, pues siento de inmediato ganas de vomitar (esto me sucede, sobre todo, cuando atravieso grandes crisis de angustia y ansiedad). 
Las razones por las que un joven puede llegar a la anorexia son variadas, pero yo me detendré en una, la que me tocó vivir a mí y desde allí dar un pequeño consejo a quienes rodeen a una persona con sobrepeso, y eso es: TENER CUIDADO CON LAS PALABRAS QUE SE DICEN, una burla, un apodo que puede parecer “inocente” o de “cariño”, pueden provocar una futura persona con anorexia. Recuerden que no todos son tan “fuertes” y las constantes críticas pueden “hundir” a una persona y llevarlas a tomar malas decisiones. Hay sobrepesos que se pueden evitar, y eso es cuidando la alimentación de su hijo cuando es pequeño e incentivarlo a hacer actividades físicas y si hay algún problema en el metabolismo, tratarlo con un nutricionista o algún profesional idóneo. Lamentablemente la anorexia también aparece en la infancia, por lo que hay que estar atentos a las palabras que se dicen y los ejemplos que se dan.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página:

domingo, 5 de noviembre de 2017

Confesiones de una aspie...






 CONFIESO QUE:


>Muchas de las veces que me río en una plática grupal es sólo una sonrisa social, pues en realidad no entendido la broma que a todos les hace gracia.

>Mi cara, mi cuerpo de adulto son una especie de refugio en el que me guardo, por fuera me quedo callado y me mantengo serio cuando por dentro tengo miedo.

>Copié de mi prima de mi misma edad, esa expresión facial, ese gesto de autoridad, cuando hago el papel de mamá.

>Aunque soy altamente sensible ante los daños que pueden sufrir los animales o la naturaleza, en ocasiones con las personas me tengo que forzar para comprender su dolor "profundo" ante cosas que yo considero cotidianas.

>Me desesperan los adultos cuando conversan por más de 10 minutos sobre cosas triviales.

>En el amor me cuesta mucho identificar si te estoy dando mucho o si te he quedado a deber en atenciones.

>Soy un desastre en la administración del tiempo,

>aun así me esfuerzo, y mis pequeños logros por llegar a tiempo son una verdadera proeza.

>Cuando llego a una reunión de trabajo estoy tensa, aun conociendo a las personas (sin saber por qué a ciencia cierta).

>Necesito llevar un orden estricto de mis actividades, o una organización precisa para atenderlas (usando colores es mucho mejor).

>Para hacer mis pendientes siempre requiero una lista,

>me pierdo en la información de un tema extenso a no ser que me detenga a clasificar el contenido por colores.



>Mi mayor temor de adolescente era el rechazo y me provocaba pánico a hablar en público. ¡Pá ni co!

>Les enseño a mis alumnos tal como yo mejor aprendo: De lo general a lo particular (si no lo hago así, yo misma me pierdo).

>He fingido comprender lo que me cuentas cuando tú no me entiendes que debes evitar hablarme sin taaaanto detalle.

>Me aburres cuando vienes a contarme chismes.

>Soy rutinario, no aburrido.

>Requiero un orden que muchas veces tú ves innecesario.

>De niño -hombre de 45 años- creía que los demás eran "tontos" por usar gestos y señas existiendo las palabras. Ahora entiende que es parte esencial de la comunicación humana.

>Me cuesta muchísimo recordar una ruta aunque haya ido muchas veces.

>No recuerdo detalles de imágenes, incluso podría confundir tu auto al que me he subido cientos de veces (yo no tengo memoria fotográfica).

>De niña no entendía eso de celebrar gritando. Ej: El escándalo de mis compañeros de primaria por celebrar un 3er. lugar en salto de cuerda. Decía para mí: -Sí, ganamos un 3er. lugar y ya!

>Debo tener al tanto de datos importantes sobre cuentas bancarias u otros, a alguien de mi sangre (y de mi confianza) por temor a que se me olviden y no los recuerde (Ej. Ante una crisis de ansiedad o estrés).

>No soporto que mi hijo se me acerque a darme beso en la mejilla por más de 3 Segundos.

>De niña aceptaba pacientemente laaargos abrazos de mi tía favorita sólo por eso, porque era mi preferida. Pero llegaba el momento de sentirme en asfixiada.

Ella es mi prima de la que aprendí esa expresión que usan las mujeres en el papel de mamás y ni si siquiera lo sabe jaja.


>Ante una crisis balancearme me ayuda enormemente a regular mis emociones fuertes.

>Debo traer algo en mis manos, entrelazarlas o tocar una superficie o parte de mi cuerpo para disminuir sensación de desasosiego en forma casi rutinaria.

>Confieso que me duele mucho la indiferencia de los demás sobre el cuidado del planeta.

>Me encanta sentir el cariño de la gente, pero no sé qué hacer o cómo demostrarlo en forma espontánea cuando los tengo cerca.

>He ensayado diálogos mil veces para ir a pararme enfrente y hablarte,

>ese saludo que me sale tan natural :) al encontrarte me lo tengo que recordar para poder dártelo.

>Si me dices que vienes o que llamarás y al mismo tiempo o después me das "señales" de que no lo harás, no es suficiente, debes ser claro o  yo te voy a esperar

>Puedo tener mucha energía y en unos minutos, incluso segundos, estar completamente aturdida, desgastada mentalmente,  por estímulos del ambiente😓.

>Mis amistades cercanas y familiares me consideran en muchos ámbitos sobresaliente, y lo soy; mas emocionalmente, no soy tan inteligente 😕.

>Me siento infiltrada en el "mundo aspie" por no tener diagnóstico, al mismo tiempo infiltrada en "mundo NT" por pasar absolutamente desapercibida cuando en realidad no me siento  parte de éste 😳.

Si encontrara estos cubos de mi niñez seria inmensamente feliz. Ya los descontinuaron 😢 confieso que aún los extraño.


>Mientras otras mamás sueñan con un beso efusivo de su hijo adolescente yo pido [a veces] - ¡No te me acerques!

>Algunas mamás serían felices escuchando un: -“¿Mamá me acompañas?” que nunca oyen, mientras a mí él me ruega lo acompañe. En este punto les confieso: Yo le digo -Ve tú hijito, prefiero descansar (estar a solas, lejos de cualquier cosas que perturbe mi mente).

Ojo: lo anterior no significa que no disfrute de su cercanía, de su compañía, solo que necesito espacio ¿me comprendes?? 😕
Afortunadamente él lo entiende, y a veces voy aunque sea sin ganas, saco ánimo para compensarle, para agradecerle, pues cuando yo ocupo "tiempo fuera" él es paciente. 🙂

>Confieso también que he llorado por darme cuenta de mi propia "ingenuidad", esa dificultad por no "ver" la intención real del otro a tiempo. Eso me cae muy mal. 😣

>y aunque te parezca que lo sufro, aunque en parte sea verdad por la confusión o ansiedad, déjame decirte SOY FELIZ con la forma en la que por esta vida me tocó transitar. 🙂

>Por último te diré que por perfeccionista, muchas veces no termino las cosas, cuando para otros están bien hechas, para mí siempre hay algo que mejorar. Y me cuesta horrores decir: - ¡Ya! Así  queda, así se va... Y JAJAJA ya en este instante dejo hasta aquí el escrito o nunca voy a terminar 😅🤣


Esta es mi página de Facebook sobre el Síndrome de Asperger:

Escrito por Paloma.


sábado, 4 de noviembre de 2017

Problemas alimenticios en niños y niñas Asperger






Es muy común en la infancia de un niño o niña TEA, que haya desórdenes alimenticios. Hay niños/as que su saciedad parece nunca acabar, no se cansan de comer. Pero también hay casos de niños/as que se niegan a comer, y la hora de la comida se convierte en todo un reto.
En este último caso, puede haber dos factores como la hipersensibilidad y la hiperselectividad, que es bastante común que se da cuando el niño/a se niega a comer. La hipersensibilidad, es sensibilidad a ciertas texturas, sabores, olores…Niños/as, que no soportan ser tocados en la zona de la boca y alrededor o incluso que les moleste tener el área de la boca húmeda, ya sea por comida, agua o saliva. Puede parecer una tontería, pero la hipersensibilidad nos puede afectar de manera a veces desmesurada. La hiperselectividad, es cuando el niño/a, no quiere salir de su “zona de confort” y rechaza a probar nuevos alimentos, cuando tiene fijación y predilección por determinados alimentos y se niega a probar los demás…Etc. Esas pueden ser las dos mayores causas, pero también hay otras, como inapetencia, problemas digestivos (dolor de estómago, diarreas…) intolerancias, alergias, alteraciones por consumo de fármacos, bajo tono de musculatura maxilofacial (por eso el niño/a se cansa al masticar y no traga).
Por eso es MUY IMPORTANTE, intentar establecer una comunicación con el niño/a, e intentar saber los motivos o molestias que les causa el comer.
No hay trucos mágicos para hacer que un niño/a coma mejor de un día para otro. Sí que hay algunas pequeñas pautas que diré a continuación, pero hay que tener paciencia, y sobre todo intentar saber qué es lo que lleva al niño a no comer. Porque si es por algún problema como los ya antes citados (problemas digestivos, intolerancias, alergias) sería necesario que un profesional médico viera al niño/a. Y a veces cuando el niño/a no come por hipersensibilidad o hiperselectividad, y todos los intentos porque coma hayan sido en vano, también es conveniente recurrir a un profesional, que ayude a manejar mejor la hipersensibilidad y la rigidez.

Turiasaurus Riodevensis

Los consejos que yo puedo dar, son:


1) Paciencia y constancia, ya que el problema en la alimentación del niño/a no se resolverá de inmediato. Contra más grave sea el problema, más costará solucionarlo.

2) Establecer tiempos, no alargar el horario de la comida. Unos 30 o 40 minutos pueden ser suficientes. No saturar al niño/a de comida, si no medir la cantidad de alimentos e ir sirviéndola de a poco, ya que si el niño/a por ejemplo, tiene inapetencia y ve el plato lleno de comida, es probable que se vaya a negar desde el primer momento, por eso considero que es mejor ir sirviendo la comida en pocas cantidades, si el niño/a se la acaba, se puede servir otro poco más, pero si el niño no quiere más, al menos habréis conseguido que coma algo.

3) Intentar que el niño/a este sentado/a mientras come. Sé que esto es a veces muy difícil de conseguir, pero hay que intentar que no se distraiga, que no haya ninguna distracción para que el niño/a se centre en comer.

4) Hay que hacer refuerzos positivos, alentar a que coma, felicitar si el niño come, que el momento de la comida sea un rato lo más agradable posible. Cuando la paciencia se acaba y a veces es inevitable levantar la voz, se pueden convertir en momentos estresantes o traumatizantes para el niño/a. El ambiente y situación debe ser lo más tranquilo posible, sin ruidos…etc  para que el niño/a no se sature.

5) De primeras centrarse en trabajar en una sola comida al día. Me explico: Al comienzo, es aconsejable centrarse por ejemplo, en la comida de al medio día, en el almuerzo, dejando así al niño/a algo más libre en las otras comidas para que no se sature ni agobie, y de a poco según vayan pasando los días, centrarse también en trabajar en las demás comidas.

6) No forzar. Es cierto que hay que enseñar a comer y probar de todo. Pero si al niño no le gusta cierto alimento, y se le obliga, eso no servirá de ayuda. Hay que intentar que vaya comiendo de a poco. Forzar al niño desde el comienzo, hará que sea más inflexible.

7) No dejar que el niño/a coma nada fuera de los horarios de comida. Si es un niño/a con inapetencia, se saciará ya de antes y no comerá cuando debe comer. Por eso es aconsejable que no coman nada entre horas.

Estos son los consejos que humildemente os puedo dar, en base a mi experiencia personal (como asperger), familiar (tengo un primo pequeño asperger también) y hablando con allegados asperger que tuvieron problemas en su alimentación en la infancia. No soy profesional evidentemente, trato de ayudar con base en experiencias o conocimientos respecto al tema. Por eso si las pautas no funcionan, habrá que recurrir a un profesional que es el que determinará qué hacer y cómo proceder. Pero recalco que la paciencia es fundamental, ya que no se van a ver resultados de inmediato.

Gracias por leerme ¡Saludos a todos/as!


Este es el enlace de mi grupo en Facebook sobre el Síndrome de Asperger:
Viviendo con síndrome de Asperger

Escrito por Héctor Hache.