miércoles, 22 de marzo de 2017

Para cuando te sientas deprimido: Consejos de aspies para aspies.









En el artículo anterior hablamos sobre lo que es la depresión y expusimos nuestras experiencias personales al respecto. En este escrito podrá leer las palabras de apoyo que han dado algunos jóvenes y adultos Asperger cuando han leído que algún compañero de grupo está deprimido y lo está pasando muy mal. No he puesto sus nombres para mantener su privacidad. A continuación sus comentarios:



-Muchas personas, yo mismo, hemos vivido en ambientes buenos, con gente que nos ha cuidado y con gente que nos quiere, por eso puedo decir que sí existe la oportunidad para cada persona de buscar y encontrar un presente mejor, aunque es verdad que no se puede cambiar el pasado y que éste a veces nos puede atrapar. Sufrí durante 11 años una depresión muy profunda, que por fortuna superé un día también, la superé cuando llegué a conocerme un poco mejor en aquello que era lo que mi depresión quería apartar de mí. La vida es complicada, pero lo que uno vive, la gente que hay alrededor de uno mismo y las buenas épocas hacen que todo cobre sentido.

-Llora, consiéntete. Hay que hacerlo para cansarse también de eso y dejarlo atrás. Llora y echa con las lágrimas todo lo feo que te envenena, hasta que pase...todo pasa, e intenta verte con cariño y con ternura y explícate, todo el tiempo, que tú mereces ser feliz, repítelo eternamente, como un mantra, hasta que caigas en la cuenta de que dudarlo es absurdo, y refúgiate en lo que te gusta y en la gente que te hace feliz, para que tu corazón se calme y se contagie de alegría hasta que se pase toda esa tristeza. No hace milagros, pero puede calmar cada vez más momentos, hasta que los buenos sean la mayoría. Yo la última vez logré salir así.

-Yo pasé por una etapa terrible de cinismo, luego me di mi lugar, retomé los dibujos y hasta aprendí a tatuar, me hice una lista de "antes de los 30" y de hecho la cumplí. Creo que me desenamoré de mi mismo y todo mejoró cuando me traté de reconquistar jeje (una manera de decirlo). Existen un par de frases que me han cambiado la vida: "Si en la noche lloras por no poder ver al sol, tus lágrimas te impedirán ver las estrellas", "La vida es un viaje, disfrútalo" (ése es el slogan de una aerolínea, pero muy acertado si lo piensas).

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Créeme. Igual que tú, recurro a aislarme, a apartarme de todo y todos cuando me siento deprimido. Raramente después del diagnóstico he tenido dos picos depresivos, como les llamo yo, muy altos. El último me dejó dolor físico en todos los nervios de la columna por la constante tensión que me generaba el sobrepensamiento. Sin embargo, sé que en gran parte sólo es una respuesta bioquímica de mi condición. Me pone en un estado físico depresivo y pues por hábito, por programación de toda una vida de incertidumbre negativa, de discriminación y rechazos, la psique hace su parte y empeora el cóctel. También me vi en la necesidad de desahogarme a medias aquí en el grupo, porque lo que sentía no me dejaba ni escribir, pero necesitaba decirlo, dejarlo salir. Drenarlo. Eres lo que eres. No eres ni valiente ni cobarde. Eres humano, y eres Aspie. Sé que la vida no ha sido fácil para nosotros, para unos más difícil que otros, lo que no se puede poner en balanza, porque cada lágrima, cada risa vale. Nos preguntamos por qué la vida ha sido así para nosotros. Pero ¿qué es la vida? ¿La vida no es simplemente nuestra existencia? ¿La vida, nuestra vida no es cada paso que damos? ¿Cada respiro, cada decisión? Que quiero decir, que la vida no es un lugar en donde aparecimos caídos, sabe Dios de que nube, sino que la vida somos nosotros mismos experimentando lo que somos. La única forma de saber que estoy vivo es viviendo, entonces la vida no es algo que me sucede, yo soy la vida que le sucede al mundo. Entonces ¿no puedo tener el control de eso si tomo conciencia de lo que soy? No de lo que el mundo quiere que yo sea, sino lo que soy desde el mismo momento que el óvulo fue fecundado, antes de que tuviese un nombre o sexo, cuando simplemente era vida. Antes de que el mundo me cambiara la verdad sobre mi mismo con todas sus ideas y manías. No eres fraude porque al llorar le dices al que llora: "Ríe que sí puedes" ¿Quién mejor que el que llora para admirar el valor y la hermosura de una sonrisa, del sonido armónico de una risa feliz? Kalil Gibran dice en su libro El Profeta, que mientras más hondo haya cavado en nosotros la tristeza, más capacidad tendremos de llenarnos de felicidad. Los contrastes suelen ser buenos, para poder tener una referencia de lo mejor para nosotros. He ido descubriendo que gran parte del secreto de ser felices es que la felicidad somos nosotros mismos. No hay nada que buscar, nada que encontrar. Simplemente aceptar lo que somos. Y entonces experimentarnos. Eso es vivir.

Fotografía: Camilo Cuevas.


Cuando siento ansiedad, evito luchar contra ella ¿Qué hago? La experimento, la dejo ser, la dejo fluir. Me acepto. Cuando me deprimí esta última vez, me costó salir hasta que dejé de luchar contra la depresión, hasta que dejé de luchar contra mi mismo. En el momento que sencillamente me dije que siempre me sucederá de nuevo, y no porque la vida esté en mi contra, ni porque la gente no me comprenda, lo que sucedió en esos días, que incluso los que ya saben de mis depres y condición, no supieron entenderme, en ese momento comprendí que toda esa tristeza era producida no por mi vida en sí, sino por mi condición, de manera química, biológica, y que la más mínima cosa en la que yo sobrepiense, le sirve de gatillo para dispararse y hacerme creer que la vida no vale nada, porque uno comete el error de creer que la vida es lo que a uno le sucede, la vida no es lo que nos sucede ¡Nosotros somos la vida! Nosotros permitimos que el pasado siga hiriéndonos, nosotros mantenemos el dolor en el lugar donde ya no sangra ninguna herida. Nos autoflagelamos. Nos crucificamos a nosotros mismos. El agresor ya no está y su fantasma en nuestra memoria es al que le permitimos torturarnos. Por eso es tan importante lograr aceptar lo que uno es, amarse a uno mismo como al más amado de nuestros amados. Porque cuando eso sucede, aparece el autorespeto, dejamos de hacernos daño, incluso con recuerdos, reconocemos nuestros propios errores y el daño que hemos hecho a otros y comenzamos a perdonar. Perdonar no es tolerar. Perdonar es liberar. El perdonado no tiene ni por qué enterarse. Perdona y tú serás libre. Más, te digo, que a la primera persona que debes perdonar, es aquella que miras al espejo todos los días. A la primera que debes perdonar es a ti misma. Libérate de esa triste versión que tienes de ti mismo, perdona todos tus errores de quien fuiste ayer y déjalos ir. La persona que eres hoy, la que lee estas palabras en cada segundo que camina mientras lee, esa persona se merece lo mejor, se merece vivir en el ahora, en cada segundo que camina. Ni siquiera vale la pena mirar el futuro con optimismo porque eso es invertir el problema, dejar de vivir asustado por el pasado para vivir asustado por el futuro. En el presente no hay pasado ni futuro, en el presente está lo que es, y lo que es en tu experiencia es tu vida, y tu vida no es lo que te sucede en el ahora, tu vida eres tú mismo. Ámate y perdónate, luego verás cómo perdonarás a todo lo demás y descubrirás que habrás comenzado a amar eso que llamas vida, porque ya no será esa persona la que te determine a ti, serás tú la que la determine a ella, porque ella y tú son la misma.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Saca de tu mente las palabras fracaso, cobardía o fraude, que tienes mucho para dar.

-Trabajo con comunidades y para mí el crecer y vivir, por más autista que sea, es un proceso comunitario. Somos seres sociales que percibimos las relaciones sociales de un modo distinto, con sinceridad y sin tantas reglas hipócritas y emocionales. Tal vez estas depresiones son en realidad necesidad de un cambio de actitud ante la vida, así considero yo las mías; nos esforzamos por causas justas como paladines que somos ¿Sabes? He tratado de muchas formas sacarme lo de "paladín", pero he tenido que aceptar que es parte de mi Síndrome. Sólo te doy la frase que se repite en mi mente en los momentos de alarma: "Muere haciendo lo que te gusta, trabaja en lo que te quite el sueño de la satisfacción, y lo demás vendrá por añadidura"...Y como dice El Circo de la Mariposas: "Mientras mayor es el reto, más dulce es la victoria".

-El tiempo no pasa en vano, vamos cambiando de nivel, creciendo emocionalmente, es un aprendizaje constante, con dolor y tormento. La depresión es terrible, la serenidad y la tranquilidad son como una pequeña flor escondida en un bosque quemado. Eres una bella persona a la que le ha tocado una vida difícil, has tenido épocas de mucha fortaleza y éxito, así como momentos oscuros. Espero encuentres el hilo de esperanza que te lleve a la flor de tu serenidad.

-Eso es darte cuenta de que tienes razones de sobra para salir de la depresión, se logra con el análisis y la introspección profunda de uno mismo. Estructura viajes, salidas, citas, prepara una agenda de cosas que te gusten, ve a los museos, sal a trotar, sal a nadar, ve al cine.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Sé tú mismo, ten fe en ti mismo, aunque la ansiedad y la depresión te embarguen, pues en fin de cuentas siempre te embargan por tu inadecuación con el mundo. Si dejas de buscar la felicidad, te darás cuenta por qué no la encontrabas. Porque no hay nada que buscar lejos de ti. Todo está en ti. Eres tú quien la vives o no la vives. Tú decides que te hace feliz y que no. La felicidad, tú felicidad, es una de tus más sagradas posesiones. Entonces no confundas ansiedad y depresión con infelicidad, aunque se parezcan, pues tengas claro, cada día que pasa, lo que eres, cuando vas aceptando que eres diferente y que eso está bien, sencillamente bien, sabrás qué buscar en el amor, sabrás qué riesgos quieres correr. Yo a mi chica le he confesado mi condición de comportamientos Asperger, le he explicado mi forma de ser en ciertas situaciones y le he aclarado que no es que no quiera participar, o no quiera acercarme más, o que no sepa divertirme, y ella lo ha entendido, o ha hecho el amoroso intento de comprender y de no juzgar sin comprender. Cuando consigues a alguien así, sientes que debes hacer mucho, así como ella debe entenderte tú debes en lo posible entenderla, pero sólo porque vale el esfuerzo, porque sabes que te ama y ella aprecia lo que eres ¿Quién mejor que tú para mostrar lo que eres para ser amado? Entonces ámate y muestra lo mejor de ti. No importa lo que diga el mundo ¿Importa? ¿El mundo es feliz? Sé feliz tú y punto y ama ¿Te da miedo cuando amas? Ama ¿Te paralizas cuando amas? Ama ¿Sufres cuando amas? Ama. La misma energía que gastas pensando en cosas inadecuadas sobre ti, es la misma energía que gastas pudiendo pensar en cosas adecuadas sobre ti ¿Conoces a una chica que te impulsa a enfrentarte a todos esos miedos? Avanza, cree en ti, ámate, da lo mejor de ti y deja de tener pena de lo que eres. No hay nada malo en ti. Lo único, pensamientos errados, pero los pensamientos se pueden cambiar ¿Quieres ser amado? Ámate. No es fácil, pero no importa, si es posible, con eso basta.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Hay que descubrir que somos, y es cierto, reconocer que somos lo que somos y entender que el mundo es lo que es, nos elimina la carga de querer adaptar el mundo o de adaptarnos nosotros a él. Vivimos el mundo y vivimos quienes somos. Entonces la muerte deja de ser un alivio, y se convierte solo en un final. Sencillamente en eso.

-La clave es la introspección. Date una pausa, no de los demás, sino tuya. Adentro tenemos un caos al cual no hay que darle orden sino sentido. Eso es fijarse una idea y ver hacia donde nos lleva ¿Qué gano y qué pierdo actuando de tal o cual manera? No podemos dominar al río caudaloso, pero lo podemos atravesar y ver desde la otra orilla un panorama más amplio. Date una pausa lo suficientemente larga como para volver a ver las cosas con más claridad. En mi caso, me sirve aislarme ¿Qué les digo a mis queridos? "Déjenme solo” necesito entenderme para poder calmarme". Sé que no todos los casos son iguales, pero quizás puedas intentarlo así.

Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Le invito a ver el breve vídeo de Jeyy Daly, una de las administradoras de este blog, en donde habla sobre la depresión como comorbilidad en el Síndrome de Asperger:



Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías:



miércoles, 15 de marzo de 2017

La Depresión como Comorbilidad en el Síndrome de Asperger.










Las razones por las cuales la depresión puede aparecer como comorbilidad en las personas con Síndrome de Asperger, son variadas, y muchas veces pueden iniciarse a temprana edad. La soledad a causa de la exclusión social, la baja autoestima causada por las burlas, el acoso y/o el maltrato de nuestros pares o algún cercano por nuestras “diferencias”, el enorme agotamiento mental de no sentirnos aceptados ni comprendidos, la frustración continua de querer encajar y no poder realizarlo del mismo modo que los demás, haciéndonos sentir diferentes al resto de las personas, pero de manera negativa, sumando a través de los años la sensación de fracaso al no ver nuestros objetivos cumplidos en el tiempo en que la sociedad exige lograrlos, pueden llevar a una persona dentro del Espectro Autista a estados depresivos que pueden acompañarla durante toda la vida, llegando incluso a intentar suicidarse para poner fin a la constante angustia, ansiedad y frustración de la cual un aspie puede ser víctima a través de los años sin descanso alguno.
De los Asperger adultos que conozco y que sufren depresión severa, todos fueron diagnosticados tardíamente. De hecho la mayoría de ellos primero recibieron diagnósticos de Depresión, no así del Síndrome de Asperger, el cual fue detectado y diagnosticado muchos años después (generalmente en estos casos el diagnóstico llega cuando uno acude a la consulta del profesional después de haber “tocado fondo” por tanto aguantar para poder “sobrevivir” durante casi toda una vida en un medio ajeno a nosotros). Quizás esto podría hacernos pensar que en algunos casos los estados depresivos podrían evitarse en una persona Asperger con un diagnóstico temprano (digo quizás porque es mi apreciación personal), lo cual conllevaría a terapias tempranas que pudiesen ayudar a un aspie a enfrentar de mejor modo este mundo tan difícil de entender, y de paso enseñarle a su entorno a respetar sus diferencias para hacerle menos difícil el ambiente donde se desenvuelva.

A continuación le invito a leer las experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger que han sufrido depresión (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Fotografía: Camilo Cuevas.



-De un minuto a otro he sido golpeado por un estado de depresión impredecible. Aunque en este momento de mi vida no es la posibilidad más cercana, me embarga la idea de que me quedaré solo, no por decisión propia, sino por la constante que ha sido mi vida al respecto. Los años pasan y todas las personas a mi alrededor van concretando un hogar y a mí se me hace tan cuesta arriba. Porque ahora que entiendo mi condición Asperger, comprendo mejor que tampoco he sido una persona fácil de entender para los demás, en especial para las relaciones que he tenido. Cómo asusta que la otra persona no entienda las ansiedades, los aislamientos, los sobrepensamientos, las intelectualizaciones (de las cuales muchos se ofenden porque sienten que uno intenta humillarles intelectualmente), de los estados de depresión.

-A veces es imposible saber qué experiencia la causó o cuál es la causa última porque buscamos en el psicoanálisis. Muchas veces simplemente la causa es el miedo, el rechazo que tenemos a vivir ante los retos que se nos ofrecen. ¿Cuáles son esos retos que detestamos o que tememos y no podemos de ningún modo evitar? ¿Cuáles son esas situaciones a las que sin poder evitarlo nos vamos a tener que enfrentar y no queremos en conciencia desde nuestra misma esencia tener que pasar si salimos de la habitación? Son esas situaciones las que la depresión quiere anular.

-Yo soy como Sherlock Holmes, necesito casos o cosas que hacer para mantener mi mente atascada de endorfinas, si dejo de hacer lo que sé, entonces caigo en una profunda espiral de depresión, soledad y tristeza. Porque estoy solo. Muy solo. Dejar de hacer algo me conduce a la locura o a la depresión y cuando caigo en depresión es duro volver a salir de ello. Estuve medicado por años pero dormía muy poco o mucho. La medicina tampoco es la solución, debe ser la capacidad de adaptación de cada cuerpo, el mío es impredecible.

-Algunos piensan que estar deprimido es estar triste y piensan que como es eso entonces debe tener una causa. Pues estar triste se debe a algo. Pero no es así, la tristeza es algo pasajero, la depresión se parece más a estar muerto en vida, a una sensación de no sensación, o para decirlo de otra forma si las emociones tienen colores en la depresión sólo tienen uno sólo. Algunas veces esto viene acompañado de tristeza y/o ansiedad.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Creo que en los casos Aspies lo complejo va en dos direcciones. El mundo te parece inadecuado, el mundo fuera de ti, pero dentro tuyo hay otro mundo que es distinto a este exterior. Ahí la inadecuación. Los problemas no están ni dentro ni fuera tuyo, están en la transición de una dimensión a la otra. La dimensión interna y la dimensión externa. Tal vez si comenzamos a aceptar que el mundo es lo que es, y que somos lo que somos y no intentar solapar una realidad encima de la otra, la vida fluye justo donde estamos quedándonos estancados. En medio de las dos realidades. Así cómo la transición misma que debe existir entre la vida y la muerte. Es típico del estado de depresión desear dormir y no despertar por años. Si te das cuenta se parece mucho a sentir cierto placer pensar en la muerte como un alivio, para después espantarse un poco con la misma idea. Es desear el largo sueño, y abrumarse luego de si está bien o no despertar, si dormir hará una diferencia realmente. Facundo Cabral, una vez que tuve la oportunidad de conocerle y hablarle me dijo estás palabras: "No... tú no estás deprimido, estás distraído. Distraído con tus problemas de que no vez la vida, lo hermoso que está frente a ti. La inspiración nunca se pierde. Te distraes de ella, así que no estás deprimido. Solo abre los ojos y está atento del momento presente" En la práctica cuesta mucho sentirlo, pero es una buena perspectiva que a veces me funciona muy bien.

-Hubo etapas cuando estuve deprimido, que dormía de día y andaba de noche, me dejaba crecer mucho la barba y comía fuera de horario y mal, era como un "zombie.

-Uno no los controla, sólo llegan como cuando uno está en el mar y llega una ola y lo revuelca y lo hunde a uno. Sólo queda esperar que pase, y confiar que pasará. Puede uno hacer cosas para acelerar la duración con la alimentación, el ejercicio, y meditación, y ser consciente de los pensamientos, evitar los negativos y así uno va saliendo de ese estado. Si dura mucho, más de 3 meses quizás pueda uno considerar ayuda de un profesional.

-Yo hago servicio a todos todo el tiempo, y pienso eso de que "el que no vive para servir, no sirve para vivir". Los momentos pasan, hoy estoy mal, pero mañana puedo estar bien, son ciclos, lo importante es buscar la manera se continuar, ver la luz al final del túnel. No busco ser feliz al estilo Hollywood, mi felicidad está hecha de pequeñas cosas todos los días, y de eso, soy consciente.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Controlar los estados depresivos resulta imposible, puedes disfrazarlos o fingir que no pasa nada, pero, ahí están y te siguen afectando. Algo que aprendí, hace años, para poder convivir con mis estados depresivos (con el que tengo actualmente, ya llevo cerca de semana y media así) fue la medicina holística, ahí aprendí que la depresión es la represión de uno mismo, es decir, cuando estamos deprimidos estamos intentando ser alguien o algo completamente ajeno a nosotros mismo, y como aspies, ese tema lo tenemos más que dominado, basado en ello, analizo la(s) causa(s) de mi depresión y de ahí comienzo a tomar decisiones que impliquen ser y hacer aquello que resulta a favor de quien y como soy. Repito, no controlo la depresión, de hecho la dejo fluir, la dejo ser, pero, aprendo a vivir con ella, y hasta ahora la relación ha sido linda, ya que, a partir de la depresión aparece la ira y es la ira la que me ayuda a salir y mantenerme en pie.

-Vivir el 'aquí y ahora, el instante mismo' que tanto alivio causa, pero que nos cuesta mucho sentirlo.

-Estoy deprimida, soporto mucho estrés sin decir nada y llegar un punto que no puedo más. Soy muy ansiosa, impaciente, intento mantener una seguridad, que las cosas se mantengan dentro de un control, seguras, pero no es así actualmente. Todo se está deshaciendo, y no sé cómo arreglar las situaciones para que vuelvan a ser como se supone deberían ser. Eso me está desequilibrando mucho y no sé cómo tener un buen ánimo, hablo como si siempre estuviera molesta, o como alguien sin emociones, ni empatía, aunque en realidad si me importan mis seres queridos ¿Cómo puedo equilibrarme de nuevo? Alguien seguro habrá pasado por algo parecido.

-Yo padezco depresión crónica, sin embargo aislarme es un lujo para mí, debido a mi forma de vida y mi mundo. Cuanto más se pone difícil, más me empeño, el hecho de que las cosas no te salgan como esperas, no significa que fracasaste, porque nadie lo controla todo, sólo algunas cosas, y nadie controla a las personas, a veces uno puede sentirse hundido o fracasado, pero la verdad es que tú conoces tu esfuerzo. Piensa en eso y disfruta de tu esfuerzo, por ejemplo: Si juegas un partido de fútbol por diversión, te ríes si caes, y de tus errores compartes el momento con el resto y ellos contigo, al final no te importará si ganaste o perdiste o si lograste lo que tenías pensado, simplemente jugaste y eso te hizo feliz. Así es la vida, si dejas de tomarte todo como un juego serio de ganar o ganar, evitaras frustrarte y en la victoria en vez de felicidad hallarás descanso.

-La depresión es como una tormenta, siempre saldrá el sol después, mientras uno siga de pie para verlo.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 ¿Qué les hace desencadenar un episodio depresivo?


-Que me encasillen, que me controlen, que maten mis ilusiones, y me hagan sentir que la vida no tiene sentido, más que esperar el fin de mis días.

-Son varias cosas, pero yo diría que el principal detonante es mi enorme intolerancia a la frustración.

-Mi soledad principalmente. Mi frustración cuando algo no sale como lo tengo planeado.

-También la frustración, pero de un tiempo acá he notado que si paso por momentos difíciles, el que me enferme (ya sea de gripa o cualquier otra cosa) puede ser el principio de una depresión, es muy extraño.

-La frustración y que las personas de mi círculo familiar no me entiendan ni me comprendan. Eso desarrolla en mí una crisis de Depresión.

-El sentirme inútil.

-A mí el exceso de presión y estrés, los problemas económicos, hacen que me quiebre. Pero a veces simplemente aparece, creo que es por algún factor externo que no he identificado, y se queda meses.

-Cuando postergo las cosas y se me acumulan. Cuando hay cambios bruscos, crisis...

-En días pasados soñé que navegaba, la proa apuntaba al horizonte. Mi único deseo era seguir y seguir, solo alejándome del sitio en donde estoy ahora, navegar sin detenerse. Es la búsqueda de libertad, mi vida es una prisión. Esa inmutabilidad y frialdad, así como la imposibilidad de sentir placer o emoción por alguna actividad que antes me hacía sentirme bien, es depresión.

Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Han intentado suicidarse?


De los 44 aspies que contestaron esta pregunta, 20 respondieron que pensaron en el suicidio pero no llegaron a intentarlo;  22 lo intentaron y 2 no han pensado ni intentado suicidarse. Estos son los comentarios de algunos de los que respondieron la encuesta:


- Mi experiencia fue hace 25 años y confieso haber fallado. Desde ese momento más vienen y van pensamientos suicidas.

-Yo lo intenté de verdad, dos veces. Y en estas últimas semanas estoy teniendo pensamientos suicidas de nuevo.

- Desde que tengo memoria quiero morirme. Solo muy pocos momentos de mi vida no pensé en ello. Actualmente, por ejemplo, preferiría estar muerta.

- He tenido 2 intentos y muchísimos pensamientos suicidas.

- Cuando era chica lo intenté tomando pastillas. Y muchas veces pienso ¿para qué estoy aquí? ¿Para qué vivo? Pero bueno, trato de hacer lo mejor que puedo para sobreponerme.

- Lo he pensado varias veces en el transcurso de mi vida, pero después de una larga reflexión personal, sólo quedaba en pensamientos.

- Lo intenté en mi infancia inyectádome medicamentos que ni conocía. Obviamente fallé, sólo me dio una repentina inflamación de la córnea.

Fotografía: Camilo Cuevas.


- Por 25 años he pensado que la muerte es mejor que vivir. Pasé por una depresión clínica y tuve tendencias suicidas por 2 años, los meses previos a tomar los antidepresivos fueron los peores porque mi mente pensaba de día y de noche sólo en morir, me engañó de tal forma que de verdad le creía cuando me hacía sentir que todos estarían mucho mejor sin mí. El único motivo por el cual nunca lo intenté, fue porque en el fondo sabía que era una trampa de mi cerebro porque YO SÉ lo que se siente quedarte con el dolor de perder a un ser querido por suicidio. Mi hermano mayor se suicidó hace 25 años y no quería que todo ese dolor se quedara con mis hijos, nunca pensé en mi esposo, padres o hermana, sólo pensaba que mis hijos vivirían para siempre con el dolor con el que yo he tenido que vivir por 25 años, no quería que sintieran que la muerte es preferible a estar con ellos y gracias a la experiencia del suicidio de mi hermano mis hijos aún tienen a su madre que día a día lucha contra esa enfermedad mental que aún está ahí, pero los medicamentos me hacen sobrellevarla para ser mamá de calidad y no de cantidad.

- Hice un blog con la historia completa, es decir lo que pensaba, lo que sentía y como lo haría. En los momentos, cuando siento mucha presión, lo pienso y siempre encuentro algo por lo que vivir; nuestros intereses restringidos son nuestras pasiones y siempre les encuentro algo nuevo. Soy de las que piensa que si de anciana soy una carga o sí me pasa algo que no me permita vivir dignamente, el cianuro y un ritual de despedida del dolor sería una solución.


***En el siguiente artículo, algunos jóvenes y adultos Asperger han escrito algunas palabras para cuando te sientas deprimido.

Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Le invito a ver el breve vídeo de Jeyy Daly, una de las administradoras de este blog, en donde habla sobre la depresión como comorbilidad en el Síndrome de Asperger:



Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:
http://viviendoconelsindromedeasperger.blogspot.cl/2015/09/experiencia-de-vida-de-camilo-un-joven.html



miércoles, 8 de marzo de 2017

La Depresión, mi compañera de vida.







Desde muy pequeña recuerdo haber estado sentada llorando en un rincón, sintiendo una aflicción inmensa en mi ser por sucesos muy tristes en mi infancia, pero las ganas de morir las comencé a sentir a los 12 años aproximadamente. No sentía apego por la vida y esa indiferencia ante la muerte la viví hasta los 33 años reapareciendo a los 40 años. Siempre me di cuenta de que algo sucedía conmigo, pero no lograba comprender que es lo que me hacía sentir “diferente” a los demás y poco a poco comencé a pensar que quizás estaba loca por mi manera de reaccionar frente a determinadas situaciones que las demás personas no experimentaban como yo. Eso sumado a las constantes críticas a mi “forma de ser” me “hundían” más en períodos depresivos, teniendo constantemente pensamientos suicidas, aunque sólo una vez, a los 17 años, concreté de manera drástica mis deseos tomando muchas pastillas, pero me llevaron de manera oportuna a la clínica y nada ocurrió. El resto del tiempo deseaba en secreto que alguna enfermedad terminal llegase a mi vida o que el autobús en que me trasladase se diese vuelta o que la anorexia temporal que tuve, desencadenara en mi muerte. En aquellos períodos depresivos no me importaba nada ni nadie, ni siquiera mi pequeño hijo al cual amo con todo mi ser. Quizás fui una egoísta en esos momentos, pero la depresión no se piensa, no se desea, sólo llega y se instala por determinados periodos, a veces muy largos, tomando el control de nuestras vidas, impidiendo razonar y ver lo "bueno" de la vida. Por eso detesto que la gente juzgue con liviandad a quienes hemos padecido de este trastorno, tratando muchas veces de cobardes y egoístas a quienes deciden poner fin a su vida, sin siquiera detenerse a pensar por un segundo lo que pudo haber estado viviendo esa persona para llegar a hacer algo tan drástico e irreversible, y que no es “que uno exagere o que no quiera salir de la depresión”, la depresión envuelve sin piedad a quien la padece.


Artista: Cecilia Garcia Villa.

Qué fácil es para quienes no han tenido depresión dar consejos como si fuese cuestión de fuerza de voluntad salir de estos períodos, ignorando que muchas veces sus palabras más que ayudar nos hunden aún más porque nos hacen sentir que somos incapaces de lograr lo que ellos denominan algo que se puede “superar” si “uno quiere” ¿Usted cree que la persona con depresión le gusta estar deprimida? ¿Usted cree que si se pudiera salir de ese estado tan "fácilmente", uno querría estar deprimido? ¿Usted cree que uno se despierta un día y piensa: "Hoy voy a estar deprimido porque quiero llamar la atención y dar lástima porque me 'encanta' estar sumida en esta situación"? No creo que ni una sola persona en el mundo que sufre de depresión quiera estar así. Así que, por favor, para la próxima vez que usted sepa que alguien está deprimido, primero piense antes de juzgar.
Con los años, entre depresión y depresión, comencé a analizar el hecho de que si yo moría, privaría a mi hijo de crecer con una madre, y yo sé lo que significa eso y lo que puede llegar a afectar y no quería eso para él. Además comencé a sentir miedo de enseñarle indirectamente a mi hijo que frente a las dificultades se debe acabar con la vida de uno porque es la "única" solución y no hay más probabilidades. Estos pensamientos no apartaron la depresión de mi vida, pero por lo menos si las ganas de morir, eso hasta que llegó mi diagnóstico como mujer con el Síndrome de Asperger. Quiero aclarar que saber que tengo el Síndrome fue, lejos, muy aliviador, pero la crisis existencial que vino después del diagnóstico, fue la que me hizo nuevamente querer morir (en este escrito explico el por qué: La Revelación).


Artista: Cecilia Garcia Villa.

También quisiera decirles que la depresión NO es una característica de nuestra condición, por lo tanto no es una regla general que todos los aspies hayan sufrido depresión, pero SÍ es una de las comorbilidades que puede presentar el Síndrome de Asperger, más aun si las personas han vivido casi toda una vida sin saber que tenían esta condición (por eso insisto una y otra vez en la importancia de los diagnósticos tempranos). La desesperación de no lograr "encajar" en este mundo y no saber las razones, y más aún si se vive bajo presión, por parte de quienes nos rodean, para actuar "normal", son una de las causantes de la aparición de esta comorbilidad. ¿Qué se siente cuando uno tiene depresión? Trataré de explicarlo desde mi propia experiencia: Se siente mucho más que una tristeza y desgano, es una angustia profunda que quita las ganas de todo, de comer, de hablar, de moverse, hasta respirar duele. Como no hay ganas de hacer nada, uno ya no quiere vivir, porque la vida le causa dolor, un dolor profundo y difícil de describir. Eso es estar deprimido, por eso detesto que algunas personas ocupen esa palabra con liviandad diciendo: “Me siento deprimida”, cuando lo único que les sucede es que no tienen ganas de hacer algo o sienten tristeza. La depresión no es eso, es MUCHO MÁS, es algo que se apodera de nuestros pensamientos, nuestro sentir, nuestro vivir, haciéndonos sentir como si fuésemos pequeños en un mundo que parece agrandarse y abalanzarse sobre nosotros, no dándonos chance para ver la vida con optimismo ni con fuerzas.


Artista: Cecilia Garcia Villa.

¿Qué debe hacer si usted conoce a alguien que sufre de depresión? Lo primero es NO obligarlo a que enfrente la vida como usted lo hace, no lo compare con usted ni con nadie que sea más “fuerte”. Escuche lo que tenga que decir sin cuestionarlo (aunque a usted le parezca que lo que le está contando “no es para tanto”). Dígale que a pesar de que usted no sabe lo que es estar deprimido, entiende su sentir, y que respeta sus deseos de estar solo, pero que no olvide que lo que está experimentando hoy, por muy “duro” que sea, habrá días en que se sentirá mejor y si atenta contra su vida, no podrá comprobar que lo que está viviendo en estos momentos, en otra ocasión puede tener solución. Dígale que si quiere llorar que llore, que si quiere gritar grite, pero que no solucione esta desesperación con la muerte porque usted le quiere y no podría soportar no verle más. Algo muy importante que hace tiempo tengo ganas de aclarar y es eso de que la gente piensa que un suicida en potencia “no avisa” cuando quiere matarse y que si quisiese matarse “simplemente lo haría”, pues es ABSOLUTAMENTE FALSO. Hay personas que en su desesperación plantean sus planes, pero NO por manipular, simplemente están pidiendo casi a gritos ayuda, comprensión, contención, alguna "señal" que les muestre por qué deberían quedarse en esta vida. Si bien es cierto, existen personas que por alguna otra razón manipulan con amenazas de muerte, hay otros que de verdad desean hacerlo, muchas veces ocupando ese tiempo, entre aviso y aviso, para darse el valor suficiente para llevar a cabo sus deseos de morir, porque NO ES FÁCIL para nadie quitarse la vida. Es por eso que después de muchos intentos, finalmente logran su objetivo, y luego vienen las lamentaciones de "por qué no le hice caso cuando me dijo que se iba a matar". Y los que por una u otra razón no nos llegamos a suicidar, no es que seamos más “fuertes”, ni tampoco motivo de comparación, pues aunque hayamos optamos por vivir, el “calvario” se lleva por dentro y nos sentimos muertos en vida, hasta que le encontramos el sentido de vivir.


Artista: Cecilia Garcia Villa.   

Hoy por hoy, yo ya no quiero morir ni deseo que alguna enfermedad “aparezca” y que me quite la vida, aunque sigo fumando (el cigarro apareció hace 12 años en mi peor crisis de angustia y depresión, cuando yo no le tenía ningún apego a la vida ,y jamás pensé que me costaría tanto dejarlo, y si lo menciono en este escrito NO es porque me sienta orgullosa ni quiera dar un MAL ejemplo, en cambio, mi experiencia les puede servir de referente para no fumar bajo ninguna circunstancia, pues se vuelve una terrible adicción, y cuesta bastante dejarlo). Bueno eso es otro punto y sí, una persona Asperger SÍ puede tener adicciones así como otras personas que no las tienen (leer este artículo: ¿Puede un adulto Asperger tener algún vicio?).
A pesar de todo, hoy al fin veo el sentido a mi vida y sé que puedo lograr mis propósitos porque tengo un Síndrome que me permite tener capacidades para hacer grandes cosas si me lo propongo con esfuerzo y fe. Mi hijo acaba de ingresar a la universidad y quiero estar viva para verlo titularse de Ingeniero Civil Industrial en Mecánica, quiero verlo formar su propia familia y quiero ver crecer a los hijos que él algún día tenga. Quiero ver el fruto de mi trabajo en la escritura y ser una reconocida novelista. Quiero disfrutar de lo hermoso que es el amanecer y también del anochecer. Quiero ser la portavoz de todos los diagnosticados tardíamente. Y PRINCIPALMENTE, quiero decirle a los aspies lo siguiente: A TI que aún no has logrado algún objetivo que te hayas planteado en la vida. A TI que sientes que "no vales nada", que eres "inútil" y un "estorbo", NO DESESPERES, NO PIENSES en que lo mejor que te puede suceder es morir, YO TAMBIÉN ME SENTÍ UN DÍA COMO TÚ y hoy estoy aquí, diciéndote que lo bello de la vida a veces tarda, y más de lo que uno quisiese, pero tarde o temprano llega, lo digo yo que muchas veces quise morir, y que hoy a mis 42 años, recién sé lo que quiero en mi vida y estoy luchando por ello. Y Aunque caiga en estados depresivos algunas veces por situaciones que me afectan, optando por estar sola y no hablar a nadie, quiero estar viva para dar mis testimonios y si con algunos de ellos logro ayudarte a TI que me estás leyendo, entonces me daré por satisfecha y sabré que al haber elegido la vida, te ayudé a ti a querer vivir.

Escrito por Aillen Aukan Awka.

Le invito a ver el breve vídeo de Jeyy Daly, una de las administradoras de este blog, en donde habla sobre la depresión como comorbilidad en el Síndrome de Asperger:




Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Cecilia Garcia Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:


miércoles, 1 de marzo de 2017

Experiencia de vida de Héctor Hache, un joven español con el Síndrome de Asperger.






¡Hola! tengo 24 años, a punto de cumplir 25, y vivo en España (no he puesto mi apellido real porque mi familia no está de acuerdo en que mi historia de vida la haga pública).

Desde bebé mis padres notaron que yo era diferente a los demás, ya que en algunos ámbitos iba más atrasado que otros niños, y en otros más adelantado. Así después de varios años de pruebas, y de médicos, fui diagnosticado con Síndrome de Asperger a los 6 años.
Desde que tengo uso de razón, tengo obsesión con los dinosaurios, de muy niño ya conocía nombre y especies de muchos dinosaurios, cosa que a mi madre le sentaba muy mal, porque decía que no era cosa de "niños normales".
Mi padre, desde el primer momento, aceptó mi diagnóstico y me aceptó a mí. Mi madre no, mi madre dijo: "¿Qué voy a hacer ahora con un hijo enfermo que nunca valdrá para nada?" Esa frase se metió en mi memoria y se repetía muchas veces.
Yo era el mediano de tres hermanos, mi hermana mayor siempre me cuidó y me comprendió, mi hermano pequeño no.
Comencé los estudios primarios sin ninguna dificultad, recibí durante mi infancia algún insulto y burla, pero nada que me afectara en grande medida.
Me afectaba más el trato recibido en casa por parte de mi madre, ya que a veces decía que yo no tenía nada, que todo era un error, y otras veces decía que era un enfermo, que siempre estaría a su cargo. A pesar de las continuas charlas de mi padre sobre el tema, ella no asumía que yo era diferente, ni quería adentrarse en el tema Asperger, simplemente no quería aceptarlo. Buscó la manera de que le dieran una pensión por tener a cargo un hijo con discapacidad, y a pesar de que no se la dieron y le dijeron que yo no era discapacitado, ella seguía obcecada, sin querer quitarse "la venda de los ojos", prefería victimizarse con la gente de confianza, sin importarle nada como yo me sentía, y con la gente desconocida, me obligaba a comportarme "como un niño normal", forzándome a dar besos, abrazos y ese tipo de cosas que yo me negaba a hacer, o las hacía en estados ansiosos, para luego pegarme por no obedecerla; aparte de que se avergonzaba de decir a los desconocidos que tenía un hijo con autismo, por lo que fui juzgado y criticado desde pequeño, como un niño malcriado, maleducado y consentido. Mi padre trabajaba, y no sabía que yo estaba siendo presionado para aparentar ser uno más, pero si mi padre estaba presente en algún acontecimiento como los anteriores relatados, no dudaba en defenderme, y explicar el motivo por el que yo era así.


Mi primer dinosaurio de juguete.


No tuve amigos en mi infancia, en el colegio siempre jugaba solo, y en casa era mi hermana quien jugaba conmigo, mientras mi hermano me humillaba, mordía y pellizcaba, abusos a los que yo me dejaba, ya que carecía de la fortaleza para decir "ya basta".
Y así pasé mi niñez, obligado a aparentar ser un niño normal, obligado a "comportarme", a estar siempre callado, y a acudir a eventos sociales llenos de gritos, bullicios y ruidos que me estresaban hasta el punto de tener que llegar a casa, y autolesionarme para calmar mi ansiedad.
Con 12 años, pasé a secundaria. Hasta ese momento, yo pensaba que mi vida era un infierno, pero eso era porque no sabía todo lo que estaba por llegar. Pasé 4 años de abusos físicos y psicológicos, todos los días, en el recreo venían y me insultaban, me tiraban el bocadillo al suelo, me pegaban chicles en el pelo y en la ropa, me bajaban los pantalones y me sacaban fotografías, me tiraban basura, pero lo peor era a la salida, que me seguían hasta mi casa, insultándome, tirándome piedras, y en muchas ocasiones pegándome palizas, me tiraban al suelo y me daban patadas por todo mi cuerpo. Me dejaban moratones, pero yo en casa evitaba que me vieran sin ropa para que no supieran nada, no me atrevía a contarlo. Una vez me rompieron dos dedos de una mano, al pisármelos. En casa yo dije que fue jugando al balón.
En esa época tenía dos amigos, solo ellos sabían lo que yo estaba viviendo.
En casa, mi hermana y mi padre comenzaron a darse cuenta de que algo me ocurría, pero yo todo lo negaba. Cada vez la situación era más insostenible, un día, a la edad de 16 años, fui al instituto, ese día tenía que entregar un trabajo importante que me había llevado días el hacerlo, uno de mis abusadores decidió robármelo y romperlo. Ante la frustración de ver que mi profesor no me creyó, dije que me encontraba mal, y me fui para mi casa, donde no había nadie. Me hice a mí mismo unas autolesiones bastante graves, y por último decidí que quería acabar con todo, y me lancé por la ventana. Yo vivía en un chalet individual, por lo tanto ningún vecino, ni persona pudo haberme visto y haberme socorrido de inmediato.


Uno de mis múltiples libros sobre dinosaurios.


Mi padre llegó poco rato después, me vio tendido en el suelo, vino corriendo hacia mí y comprobó que aún seguía con vida. Me llevaron al hospital y de inmediato me operaron de urgencia, tenía un coágulo en el cerebro. Esa noche le dijeron a mis padres que seguramente me moriría, y de sobrevivir, quedaría con graves secuelas. A mi madre parecía que eso no le preocupaba, solo preguntó si en la operación para lo del coágulo podían hacerme algo para curar mi "enfermedad mental", los médicos perplejos, le respondieron que el Asperger no era una enfermedad y que no tenía cura, que cómo podía preguntar algo así. Estuve un tiempo en coma, desperté y aparentemente no tenía nada dañado. Necesité rehabilitación para poder hablar correctamente, caminar...etc. Estuve bastante tiempo ingresado y cuando ya me vieron con una notable mejoría, un equipo de psicólogos me preguntó que si tenía ganas de volver a intentar suicidarme, yo respondí que sí, que volvería a intentarlo cuando saliera, y no respondí más preguntas, ni expliqué los motivos que me habían llevado a ello.
Me ingresaron en la planta de psiquiatría, pero yo me negaba a hablar y a dar explicaciones. En determinado momento, mi madre me dijo: "Tienes que ponerte bien para volver al instituto". Al escuchar esas palabras, me dio un ataque de ansiedad muy grande, y así fue como mi padre se dio cuenta de lo que había detrás. Conseguí sincerarme con él y contar todo lo que yo había vivido. Mi padre se enfrentó a mi madre, y le dijo que yo no volvería al instituto. Él luchó por saber toda la verdad y buscó a mis amigos, quienes le dijeron todo lo que yo había sufrido y quienes eran los responsables, a los que mi padre no dudó en buscar y recriminar todo.
Algunos de mis abusadores, se arrepintieron al saber que alcance habían tenido sus abusos, otros no.
Me dieron el alta hospitalaria, pero iba a seguir en tratamiento psicológico. Me quedé en casa los primeros meses, recibiendo continuas charlas de mi padre, hermana, y un primo mío que es como un hermano para mí, y me dijo que no podía dejarme maltratar, que no podía bloquearme, que tenía que defenderme, y días después, de paseo con él, vi de lejos a dos chicos que solían agredirme, me puse nervioso y me quería ir, mi primo no me dejó regresar y me dijo que ya era hora de que me enfrentara, y en un descuido mío, se escondió dejándome solo para ver como reaccionaba, y si yo corría peligro, salir a ayudarme. Me insultaron, yo me quedé callado, pero al primer empujón que recibí, conseguí defenderme, empujarle, tirarle al suelo, y pegarle. Mi primo salió para pararme, porque me estaba pasando. Desde ese momento perdí el miedo a defenderme, fue como si de golpe, hubiera adquirido toda la valentía que me había faltado siempre. Con la ayuda de mi padre, hermana y primo, empecé a salir adelante. Mi madre me trataba con miedo y me sobreprotegía, quitándome libertad y autonomía.


Mi primer dibujo.


Meses después, aburrido en casa, decidí meterme a un curso de cocina para adultos (no me atrevía aún a socializar con gente joven), me saqué el curso, conseguí trabajo de cocinero, y todo marchaba bien hasta que llegó el golpe más duro de mi vida:
Mi hermana, la que era mi mejor amiga, confidente y consejera, tiene un accidente en el cual pierde la vida. Fue tan duro ese golpe, que me quedé en shock, no conseguía reaccionar, ni exteriorizar ese dolor. Mi madre me recrimina ser una mala persona y no tener sentimientos por no llorar. En el entierro, con toda la presión, estrés, desconcierto...etc. Sufro un ataque de risa nerviosa que no pude controlar, después vinieron los gritos y alaridos, pero no las lágrimas. Mi padre me sacó de allí hasta que conseguí calmarme. Mi madre en casa, me pegó muy duramente por haber liado "ese espectáculo" en el entierro de mi hermana, me dijo palabras muy duras, lo que hizo que mis padres tuviesen la discusión más fuerte en la historia de su matrimonio. La noche llegó, y en la soledad por fin pude sacar todo, lloré y lloré hasta quedarme sin lágrimas, hasta que mi compleja mente comprendió, al fin, que nunca más volvería a ver a mi hermana, que se había marchado para siempre.
Después de eso, la situación con mi madre, se hizo insoportable. Pagaba todo conmigo, me culpaba a mí de todo y no me dejaba salir, por miedo a que yo también perdiera la vida, o cometiera otra vez intento de suicidio. La situación comenzó a crearme un estado de ansiedad constante, yo me desahogaba con mi primo, él vivía en ese momento con varios amigos suyos y me ofreció marcharme con ellos. Y así lo hice, se lo dije a mi madre, me pegó e intento retenerme, llamó incluso a la policía, y le dijeron que yo era mayor de edad, y estaba en todo mi derecho de hacer lo que quisiera. Así al fin me marché con mi primo y sus amigos. Sus amigos eran y son personas maravillosas, que se convirtieron en mis amigos enseguida. Uno de ellos psicólogo y psiquiatra, me ayudó como nunca nadie lo hizo, ayudándome a salir adelante con lo de la muerte de mi hermana, a superar mi fobia social, y a luchar por mis sueños.


Señalización del Camino de Santiago.


Me examiné para terminar mis estudios, para poder acceder a la universidad. En ese periodo de tiempo, mis padres me dieron la noticia de que se separaban, noticia que me alegró, ya que mi padre no merecía ser infeliz con ese tipo de mujer, merecía alguien mejor.
Y así me matriculé en ciencias biológicas para especializarme en paleontología y antropología. Llegó mi primer día de clase en la universidad, fui con mucho miedo, temiendo a que se repitiera la historia, pero realmente me sentía valiente, yo había cambiado y ya no me dejaría maltratar por nadie. Los días siguieron y no tuve ningún problema con ningún compañero.
En la actualidad estoy en el tercer año de universidad, sigo viviendo con los amigos de mi primo, también mis amigos ahora (mi primo se marchó con su pareja e hijos), tengo una relación muy unida con mi padre, y con mi madre todo lo contrario. Conseguí demostrarle que soy una persona con sentimientos, autónoma e independiente, que soy capaz de todo y que se valerme por mi mismo. Me pidió perdón y yo lo acepté, aunque hay cosas que nunca podré olvidar. Nos llamamos y visitamos de vez en cuando, pero nada más, y con mi hermano la relación es nula. Solo nos decimos "Hola" y "Adiós" cuando nos vemos, porque no queda otro remedio. Tuve una relación de pareja que no funcionó porque no era ella mi prioridad, o así lo sentía ella, ya que yo dedicaba gran parte de mi tiempo a mis estudios.
También conocí el Camino de Santiago, me aficioné mucho a él y conseguí emprender mi viaje con un buen amigo.
En resumen, hoy puedo decir que soy un chico feliz, sin miedo a nada, que superé muchos obstáculos y barreras, ya no me dejo acobardar por nadie, adquirí el suficiente coraje y plantarle cara a quien sea, sigo estudiando y planeando mi próximo Camino de Santiago. Espero poder ser un buen paleontólogo y antropólogo en un futuro.


Os dejo el enlace de mi grupo en Facebook  sobre el Síndrome de Asperger:
Viviendo con síndrome de Asperger