miércoles, 22 de abril de 2015

El vestuario y las fotografías desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


El cómo nos vestimos es una decisión personal, independiente del Síndrome, aunque si en algo coincidimos los aspies, es que preferimos la ropa cómoda, al menos para su uso diario, y somos poco asiduos a ir de compras para renovar el clóset.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

 Sobre el vestuario: 

-Yo  buscaba ropa cómoda, útil y barata. Las modas me parecían una tontería. En una época también me dio por lo estrafalario. Hoy día le doy importancia a la imagen por utilidad, pero sería feliz sin tener que comprar ropa o elegirla, ojalá existiera un armario inteligente que te midiera y te pusiera cada mañana la ropa apropiada.

-Me daba todo igual jejeje, nunca he ido a la moda.

-A mí me atraía lo punk, cuanto más estrafalario, mejor. Me hacía yo misma los pendientes, alguna ropa, etc. Y cada vez que mi madre me obligaba a vestir y a peinarme "normal", me ponía tan nerviosa y con tanta ansiedad que muchas veces comenzaba a dar vueltas en círculo alrededor de las columnas, sin parar durante un buen rato largo.

-Nunca le vi la gracia de "vestir a la moda", siempre fue una tontera para mí. Prefería vestir como me sintiera mejor.

-Nunca vestí a la moda y nunca fui de comprar ropa. Aunque mis gustos solían ser bastante unisex y tuve mi época de vestirme onda 60. Pantalones y remeras desteñidos. Cintos de madera, etc. Pero por una obsesión con esa década.

-Poco me fijaba en la moda.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Yo, cuando era adolescente y más joven, parecía caricatura de una tira cómica o dibujo animado. Siempre andaba con la misma ropa, para nada me importaba la moda (era bien fea y suelta mi ropa). Ahora ya adulta, al contrario, ando pendiente de la ropa, de andar bien vestida (la marca de la ropa no me importa, o si es cara o barata, o si es de tiendas caras o ferias), si me queda bien (o pienso yo que me queda bien), me da lo mismo donde la compre (aun en tiendas de ropa americana), pero ahora me cuido de verme y sentirme bien.

-Yo fui punk, metalero, rockero y siempre buscaba desafiar los estándares de vestimenta impuestos por la sociedad.

-A mí me da igual la moda, me gusta crear mi propio estilo, vestir diferente a los demás me hace sentir bien.

-A mí me da igual, pero siempre busco ropa cómoda.

-Yo tengo un problema grande con la moda, en un principio simplemente no las seguía, pero al ver el efecto rebaño que causa ésta, creé como una especie de aversión a cualquier cosa que este dentro de lo más común, es casi inconsciente, incluso muchas veces hay cosas que me gustan pero que luego se transforman en moda y me dejan de gustar. Es tanto en ropa, comidas, estilo de vida y sobretodo en música, la cual es más invasiva. Es casi como una fobia, la cual tampoco es buena ya que me hace discriminar cuando no debo, pero bueno...

-Prácticamente nunca me ha gustado lo que está de moda, voy totalmente a mi estilo y por eso no me gusta ir a discos ni a bailes porque no me provoca bailar ni disfrutar con música que no me agrade. Con la ropa, me gusta lo hippie y todo que sea cómodo y que no llame la atención y cero tacones y poca bisutería.

-En realidad no me importaba como vestir, a veces era vistoso, otras totalmente sobrio, creo que dependía mucho de mi estado emocional y las personas con las que interactuara. Pero aun así no seguía normas, ni modas, pero si era algo inusual y el hecho de querer resaltar, creo que me hacía resaltar.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Siempre me visto exactamente igual. Soy muy complicado con la ropa, me gusta sentirme cómodo tanto por la forma o textura de las prendas en sí, como también en el hecho de "como me veo". Me gusta verme lo más delgado posible y siento que eso solo lo obtengo con una polera negra apretada y puesta por dentro del pantalón y unos pantalones de buzo también negro. Por lo mismo no me gusta abrigarme y rara vez ando con poleron o chaqueta, tiene que hacer mucho frío para ello. Obviamente no es exactamente la misma ropa cada día, sino que tengo varios modelos de exactamente la misma prenda. En cuanto a estilos, siempre me ha gustado "lo gótico" pero solo como subcultura estéticamente, por su "androginismo" ya que me agrada eso que a mi parecer se aleja de la "imagen de un macho bruto" y de que le da importancia a la búsqueda de una imagen como moda pero no en el sentido común y tópico de la sociedad (como de ser un tipo musculoso o una mujer rubia de pechos grandes y todo eso) pero de todas formas en la calle, no es algo que se nota en absoluto (creo) ni tampoco como subcultura socialmente, simplemente la imagen (que por otra parte no llevo en calle).

-En mi caso la moda, desde chico, ha sido uno de mis temas obsesión, y claro está de adolescente, y a la fecha, me interesa saber sobre las propuestas de los diseñadores, de igual forma observaba, y observo, aquellas tendencias que se muestran en las calles y a quienes considero como iconos de moda, pero, solo a modo de retroalimentación visual, ya que, siempre he desarrollado mi propio estilo ignorando si está de moda o no, cuido que mi outfit resalte aquellos rasgos que deseo resaltar, haciendo uso de los colores que me gustan y que en ese momento deseo usar.

-Me vestía siempre de negro, ahora que visten todos de negro, uso colores, no por llevar la contraria, solo porque cambiaron mis gustos.

-Siempre he vestido de negro, y amo las playeras con calaveras o de videojuegos. Creo que esos gustos nunca han cambiado en lo personal. Pero nunca vestía a la moda, de hecho creo que uso la misma ropa desde que tenía 17 años, con unos kilos de más claro.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Me da rabia gastar en ropa nueva si tengo ropa de mi talla, pero sé que la que tengo no está lustrosa y está pasada de moda. Finalmente compro, pero me da pena tirar lo viejo. Lo he solucionado donando todo lo que tiro. Si sé que va a seguir siendo útil en otro lado, dejo de sentirme mal al respecto. A mí sí me gusta usar lo nuevo, pero no tirar lo viejo, hasta que he empezado con la donación. Ahora veo la ropa nueva como inversión laboral y la eliminación de la antigua como redistribución de bienes.

-Tengo la misma camisa desde hace cerca de 10 años y recién la voy a renovar, y así tengo un montón de ropa; solo tengo un par de zapatos, la cantidad exacta de ropa. Tengo ropa nueva, pero no me gusta usarla. Me cuesta botar lo viejo, cuando aún se puede utilizar, y usar lo nuevo porque no me gusta que se maltrate.

-Yo compro ropa nueva pero me cuesta deshacerme de la anterior. Siempre digo: La voy a usar como pijama o para hacer ejercicios etc. No sé por qué, pero trato de buscarle un uso, aunque no lo tenga y termino con mínimo 4 maletas de ropa y lo mismo para mi pequeño hijo. Estoy tratando de comprar ahora, ropa clásica, los looks que van casi en todo momento o temporada: Casacas, jeans, ropa negra, etc. Cosas que no pasan de moda. Y con la ropa que aún me queda, se me ha ocurrido, para no tener exceso de ropa, juntar la mejor ropa para 2 semanas, es decir 14 pantalones, 14 poleras , etc. Parece poco cuando lo digo pero en espacio igual es bastante, pero quiero hacerme un sistema y no pasarme de eso, para crearme la rutina de ordenar (que tanto me cuesta hacerlo).

-No soporto tirar ni ropa, ni otra cosa que pueda tener algún uso o arreglarse. Lo de la donación siempre es la única cosa que me calma para tirar algo que me estorba o causa problemas si lo conservo. Cuando realmente no queda otra que tirarlo, tengo que hacerme un “autolavado de cerebro” para convertirlo en algo bueno, jejeje...no queda otra.

-Yo tengo ropa desde la secundaria, si cumple su función y me entra, la conservo, sólo compro cuando ya ha perdido su utilidad. Cabe aclarar tengo 44 años.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Mientras la ropa siga en buen estado, la sigo usando. No me guío en modas, sino en lo que a mí me gusta. Tendría que comprar ropa, pero detesto lidiar con la gente, los ladrones y los vendedores, pero más para mantener el "protocolo" esperado socialmente frente a la gente. Pero mientras la ropa me dure, no tengo problemas con que resulte extraño que use el mismo tipo de camisas o cualquier tipo de prenda.

-Tengo que comprar ropa nueva porque no me queda otro remedio, porque la vieja no me vale, pero aun así, no tiro la ropa vieja y la guardo hasta que me vuelva a valer.

-Yo suelo comprar la ropa que esté en oferta y no tengo mucho problema con ponerme lo nuevo si me acomoda bien, cuando hay algo que no me es cómodo, ahí si me cuesta ponérmelo. Siempre ha habido familiares que nos donan ropa y me encanta así como también donamos. A mi hija le cuesta muchísimo deshacerse de su ropa aunque no le quede, desarrolla un vínculo especial con su ropa jajaja y le cuesta aceptar la ropa nueva.

-Bueno, con el tiempo le cogí el hilo de donar algunas cosas que no usaba o porque me hacían ver más adolescente de lo que la gente piensa que soy. Tengo 25 y la mayoría cree que soy menor de edad. Si le digo mi edad ponen “cara de infarto” y no me creen. Y volviendo al tema de la ropa, me duran mucho o se conservan bien. Tengo una falda desde hace unos 14 años y esta igualita, y aún la uso ¡Me encanta!

-También me apena deshacerme de lo viejo, yo conservo hasta la envoltura de un caramelo que me invitó mi ex hace varios años, para mí esas "pequeñeces" tienen valor sentimental. La ropa vieja que tengo también, para mí es como armadura que me acompañó durante momentos importantes de mi vida.

-Yo tengo una camisa toda rota y vieja ¡No la tiro! mis botas viejas las usé por más de 5 años y me las tiraban y las sacaba de la basura, aun las tengo. Cuando las cambié, fue por un par igual, pero nuevas, las usé la misma cantidad de tiempo que las anteriores. Las tengo aún. 
Fotografía: Camilo Cuevas.

Sobre las fotos:

-Una de las cosas que más aborrezco de las reuniones, cumpleaños, etc. Es el momento de las fotos. Entonces en ese momento esfuerzo una mueca con la boca y deseo que todo pase rápido. Hasta hace un tiempo, no me molestaban todas estas situaciones, o los reclamos derivados de ellas. Pero me hacen cada vez peor.

-Me acostumbré a sonreír pero nunca falta el que se queja de que mi sonrisa es muy forzada. De chiquita tendía a poner una especie de mueca, salvo casos muy puntuales (por lo general cuando había algún animal, no humano cerca). Ahora sonrío. A veces me sale y a veces queda tipo mueca.

-Eso mismo, a mí me hacen reír si me muestran un gato o un perro, del resto me sale como una mueca.

-También me cuesta sonreír para las fotos. Para hacerlo tengo que tener un motivo, si no, es hacer muecas. A veces practico en el espejo, reír para las fotos. Para la gente es muy importante ese gesto.

-No me gusta sacarme fotos, pero hay excepciones, Por ejemplo: Hace poco conocí personas muy copadas en un grupo y nos juntamos en un bar para conocernos. En la juntada nos sacamos una foto para recordar aquel momento excepcional. No obstante, no suelo sonreír mucho y mis sonrisas son meramente forzadas en las fotos.

-Me carga sonreír en las fotos pero la mayoría de las veces lo hago. Pocas veces es una risa o sonrisa genuina. También me incomoda hacer poses, a la gente le encanta, pero es tan difícil hacerlo, siempre me siento forzada a hacer algo que no me gusta.

-Sólo cuando es una fotografía de un evento social. En las fotos tipo carnet suelo salir serio.

-Pues lo intento, pero a veces me cuesta mucho sonreír y no sé por qué.
Fotografía: Camilo Cuevas.


-De niña no, y no me gustaba ni que me tomarán fotos, pero mi mamá me hizo cambiar de idea al respecto y hasta practique mi sonrisa frente al espejo (porque antes tampoco me gustaba ni mirarme al espejo) y ahora poseo una sonrisa espontánea que me sale ahora de manera natural.

-En las fotos de niño nunca salgo sonriendo; de grande sí, pero es fingido.

-No me gusta posar para fotos ni fingir emociones.

-No me gusta salir en fotos. Pero no es difícil separar los labios y contraer los músculos faciales.

-Es importante practicar sonreír frente al espejo, la sonrisa ayuda en muchas situaciones, para conseguir pareja, cuando preguntas una dirección, cuando pides algo, cuando haces trámites legales, etc. La sonrisa baja la tensión y mejora la actitud del interlocutor, sabemos que es fingida y claro que podemos andar con nuestra típica cara neutra de siempre, pero sacarle provecho a una situación con una sonrisa es la diferencia entre el fracaso y el éxito.

-Sonreír, ¿no sé por qué les es tan relevante tener que mostrar la dentadura o aparentar alegría con ello? Además mi dentadura no es digna de ser mostrada, es casi horrible... no me gusta exponerla, y si se molestan... problema suyo, no mío.

-Yo soy apuesto, con solo hacer una pequeña mueca ya salgo bien (re creído era, jaja). Creo que se trata de no aparentar, ni de irse a un extremo o a otro. Te piden salir en una foto, no lo piensas, posas, haces un gesto agradable, y luego te olvidas y te vas. Así hago yo, lo tengo tan automatizado que no me hago problema de cómo me veo o como me ven.

-El chiste es mostrar los dientes ya que se me ven bien.

-No poso en las fotos, si me las toman, que sea haciendo lo que debo hacer. Las fotos me gustan para recordar detalles de los paisajes o eventos en los que estuve; me trasladan al momento y veo todo de nuevo, hasta lo que no sale en la foto, pero en mis ojos sí...
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Dado que me dedico a la actuación, he desarrollado cierta tolerancia hacia que me tomen fotos, pero en general, el hecho de que me tomen fotos no me molesta, es más, me resulta indiferente, pero lo que sí me enoja y de sobremanera es el rollito de: Sonríe, ríete, y todas las bromas y comentarios, a mi parecer estúpidos y fuera de lugar, que todo mundo hace para provocar la sonrisa. Cuando tengo que hacer fotos para promover alguna obra en la participo, me meto en el personaje y ya, o sea, fuera del escenario no me nace ni me sale sonreír en una foto.

-Yo también detesto las fotos y que me obliguen a reírme, digo no han contado ningún chiste ¿Por qué reírme en una foto? O cuando daba servicios en una empresa, hace muchos años, que me obligaban a sonreír, aunque mi día estuviera hecho una porquería. Las fotos no me gustan, de hecho en mi perfil ni tengo, aisladamente coloco alguna o la muestro a alguien. Me considero muy feo, no me gusta ni mi boca, ni mi cabello, ni mi nariz, no me gusta mi cara de perfil, así que prefiero no mostrarme para nada, lucho porque me consideren por lo que pienso o escribo principalmente.

-Yo detesto que me saquen fotos, nunca me gustó. Con sonrisa o sin sonrisa, no hay diferencia, no me gusta salir en fotos y punto.

-A mí me molesta tomarme hasta un selfie, en serio, no le encuentro sentido, en las fotos suelo salir muy mal.

-A mí tampoco me gusta sacarme foto, aunque ya aprendí a ser tolerante con ese tema. Ahora me saco fotos de vez en cuando.

-Yo dejo que el momento fluya, si sonrío o no, en la foto se verá...


Para finalizar este artículo, en cuanto al tema del vestuario, quisiera aportar un dato: Si bien es cierto que tanto varones como mujeres aspies preferimos la ropa cómoda, incluso varios tenemos un “apego” a ciertas prendas que nos rehusamos a cambiar, quiero hacer énfasis en que SÍ existen mujeres aspies que les gusta y les interesa vestirse y verse femenina para algunas ocasiones, aunque lo más probable es que no sea algo que se haga muy seguido. Una vez más quiero recordar que aparte de las características del Síndrome de Asperger, también existen las características personales.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:


Vídeo en donde Diego, un adulto Asperger, nos habla sobre la Hiper/Hipo Sensibilidad Táctil en los TEA: