miércoles, 22 de abril de 2015

La sinceridad en el Síndrome de Asperger.


La sinceridad a la hora de hablar, sin lugar a dudas, es una de las razones por la cual podemos ser rechazados o provocar enojo en quienes nos rodean, y es que el llegar y decir lo que uno está pensando o sintiendo no es algo muy común, y cuando la gente se encuentra con alguien sincero y directo, lo primero que piensa es que uno lo hace para molestar o porque es “pesado” e hiriente, pero lo cierto es que una de las características del Síndrome de Asperger es el poco filtro a la hora de hablar, y aunque con los años podemos aprender a decir las cosas de una manera más “diplomática”, siempre va a prevalecer la sinceridad en nosotros de forma espontánea y directa, y quien se relacione con un aspie debe tenerlo en cuenta para entender que esa es la manera que tenemos para expresarnos.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre la sinceridad y sobre si somos realistas o no (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Sobre ser realista:


-Ser realista no es ser negativo; ahora si magníficas el problema convirtiéndolo en algo tan dantesco que nos paraliza y no nos deja resolverlo, sí se convierte en una actitud negativa. La gente es extraña; en mi caso me paraliza el que traten de motivarme, que traten de que actúe a su ritmo con frases de aliento o a fuerza de gritos. No me dejan pensar, es como hacer cálculos con alguien gritándote cifras incorrectas; o que te digan que tu calma los desespera siendo que la verdad es estás hecho un manojo de ansiedad en esos momentos.

-La vida tiene imprevistos, pero nada que no se pueda solucionar. A mí me molesta cuando utilizan todas estas frases clichés para denostar las capacidades de uno. Todos tenemos un lugar en esta vida, y a medida que vayamos adquiriendo experiencia iremos ajustando nuestras metas a expectativas cada vez más realistas. Todos tenemos tiempos de aprendizaje muy diferentes, y también tenemos tolerancia a diferentes situaciones o cosas.

-La mejor solución es el paso del tiempo y la experiencia, ya que con el tiempo aprendemos a integrar mejor la percepción para generar criterios más realistas. Un criterio realista sería pensar que después de lo malo viene lo bueno, y después lo malo, y luego lo bueno, porque la vida no es perfecta y está llena de altibajos.

-No te sirve de nada lamentarte por el pasado. Un error común, (he tenido esa actitud de aferrarme al pasado y autolamentarme en el pasado), es mirar todo lo que hicimos mal en el pasado. No hagas eso. Mira el presente, piensa qué podes hacer para cambiarlo, úsalo para generar estrategias para avanzar. Ponete pequeñas metas fáciles de resolver a corto plazo. Olvídate de tu edad, cada uno va a sus propios tiempos de maduración. Si ahora estás haciendo el “clic” para cambiar actitudes para progresar es genial. Aférrate a tus metas y progresa. Vos podes.

-Mi problema es que yo suelo ser muy realista, no pesimista porque también sé, que con esfuerzo, todo se logra, y que todo lo bueno cuesta. Pero ese es mi punto: “Nada nos cae del cielo sobre la cabeza como lluvia”. Hay que esforzarse para obtenerlo. Aun pese a todo esto, estoy de acuerdo en que luego de un fracaso no hay porque estarse culpabilizando, si no lo que dices, revisarse y continuar. Mi mamá me decía: “Es que no es que nunca se va a caer, es que en el momento que se caiga, se va a levantar, se sacude el polvo y sigue caminando, con actitud y cuidando de no volver a caerse por la misma cosa”. 
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre la sinceridad:


-Yo por ejemplo cuando me preguntan mi opinión o consejo digo lo que pienso, pero esto me resulta mal, no es lo políticamente correcto pero es la verdad. Ahí mi dilema...

-Prefiero la verdad, si la felicidad es una mentira, prefiero la verdad aunque sea dolorosa.

-Creo que la verdad al final del dolor igual trae la felicidad, cuando tú comprendes el porqué de ese dolor.

-Yo prefiero decir la verdad de forma diplomática cuando sé que podría herir a otra persona con la verdad. Trato de decirla de la mejor manera en la que a mí me gustaría oírla. Pero si uno se encarga de crear verdades buenas y positivas, la verdad no puede ser mala. Si no te gusta la verdad que estás viviendo, siempre se puede hacer lo posible por crear verdades positivas.

-La única verdad es "cómo te sientes", lo demás si no lo entiendes o no lo ves, puede que no exista, es como la depresión, en la que la alegría es invisible para ti. La verdad se maneja en tu contexto y en el contexto de todos, así tenemos a los seres humanos enfrentados en pleno siglo 21 por razones religiosas, ofreciendo maldiciones y castigos divinos entre países árabes. Estamos a punto de una nueva conflagración mundial, la gente no ve más allá de sus narices y todo es por la "verdad".

-Quizás haciendo el cambio de vivir en el engaño a la verdad, hay dolor. Pero una vez se vive en la verdad, hay felicidad.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Las mentiras producen más dolor que felicidad a largo plazo. Una mentira, siempre, conduce a otra y a otra y a otra. Sería algo así como caer en la escalera de Penrose y nunca terminar. Es decir, prefiero hacer lo correcto (decir la verdad) y hacerme cargo de las consecuencias que estar toda la vida tratando de cubrir la mentira anterior. Los dos principales motivos por los cuales no digo mentiras, por más dolorosas que sean, son:
1- Mantener la felicidad de alguien o de un grupo de personas con mentiras de por medio me hace infeliz a mí, y tanto yo como las otras personas somos importantes.
2- Mentir a alguien o a un grupo de personas,  es burlarse de la confianza que me ha/han brindado y mantener esa confianza para mi es mucho más importante que una mentira (es irrelevante la buena intensión que tenga).

-Aprendí a no ser tan "bestia" en comentarios que pudieran herir en cuanto a si me disgusta algo que me piden su opinión. Por lo general lo doy a entender pero sin decirlo. Si me preguntan, bueno, allá ellos. Tiendo a evitar las mentiras, salvo que por algún motivo de fuerza mayor tenga que salvar a alguien y hasta ahí.

-Bueno, yo creo que hay formas menos hostiles de ser honesto. Por ejemplo, uno podría decir: “Su opinión tiene poca o ninguna importancia para mí”. El problema no es que seamos honestos o no, porque en realidad el problema es que se nos dificulta manejar la comunicación no verbal. Cuando un NT se enoja porque somos honestos, está malinterpretando las señales no verbales y las sutilezas del lenguaje que no manejamos, y las considera hostiles. Yo detesto la hostilidad, venga acompañada de verdad o mentira.

-Honesto y sincero, me gusta ser así de preciso, pero la gente se lo toma a mal, entonces debo ser “medio” honesto. Digo sólo media oración (o menos), y lo demás queda en mi mente (por eso uso tantos paréntesis). Lo gracioso es que hay personas que me hablan así, y luego se sienten raros porque no reacciono mal xD. Total, yo sólo le presto atención a lo que dicen, y más que sus opiniones son subjetivas, pues me la “suda” (sea lo que sea que signifique xD).
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-A mí me dicen que ofendo cuando hablo algunas veces, y yo les digo que sólo soy honesto. Yo prefiero quedarme callado a decir una mentira.

-Algunas veces las personas no esperan la verdad, por eso se enojan.

-La verdad es que he sido y soy muy honesta, con mi estilo, obviamente (soy súper filática –rebuscada- ese es mi sello personal). Bueno, yo he sido honesta con otros aspies, además con NT (neurotípicos), y también ha pasado que se ofenden, se enojan o malinterpretan. Creo que, como nos pasa a todos, cuando alguien siente que no se está de acuerdo, su mecanismo de defensa (nada que ver con lo psicoanalítico) es disgustarse.

-A mí me molesta la mentira y sobretodo la calumnia. Que digan cosas de ti, sabiendo que no son ciertas, hace que me indigne.

-Esa parte de la calumnia y de que hablen mal de uno u otras personas, me saca de casillas.

-Decir mentiras, ni lo intento, soy muy mala para eso, ni para hacerle bromas pesadas a los demás. Cuando intento decirlas, me molesto conmigo misma. No me gusta para nada.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-A mi actual novia le decía cosas que a ella le hacían daño y la herían, yo tenía actitudes que le molestaban, pero no me daba cuenta de ello, no entendía porque le hacían daño. La estaba perdiendo y ella quería alejarse de mí, pero hablamos y ella me explicó las cosas, desde entonces acordamos que cada vez que yo le diga algo o tenga una actitud para con ella que la lastime, ella me dirá las palabras exactas: "Estás siendo grosero"; y yo trataré de cambiar esas actitudes. El hecho que algunas veces seamos muy directos, no nos da el derecho de herir a las demás personas, aun si nos damos cuenta de ello. Desde entonces nos va mucho mejor y somos muy felices. Consejo: Hablar, hablar mucho y solucionar las cosas.

-Yo de verdad que no sé, cuando hablo no me explico bien o qué. "Hablo sin pensar lo que digo y molesto a la gente". Eso me dice mi marido. Pero es que soy absolutamente sincera ¿Quieren que mienta? Pienso lo que digo y lo suelto. Si no quiero ver a alguien pues lo digo y ese alguien ya no vuelve nunca más. Si me preguntan si le queda bien un vestido y veo que no, pues lo digo y ya está liada. De verdad que creo que no sé hablar bien.

-A mí me pasa exactamente lo mismo con algunas personas, hay quien no soporta la verdad. También hay otros que aprecian que les digan la verdad, en realidad depende de la persona.

-Sabemos hablar bien; es más, demasiado bien, entonces pasa eso: Que los demás no soportan la verdad de golpe. Y como para nosotros no decir lo que pensamos es, por lo menos, hipocresía, siempre (o casi ) caerá mal.

-Vengo de una familia de hipócritas (educación, lo llaman ellos), de abolengo de la alta sociedad, (hipocresía en su máxima expresión lo llamo yo). Puedo decir que gracias a eso he aprendido a poner un filtro entre lo que pienso y digo, y lo que voy a decir intentar decirlo con "tacto", pero debo admitir que ese filtro es bastante deficiente jajaja y no importa que diga las cosas con tacto o con cierta educación, igual me voy quedando sin amigos de a poco, y la gente se aleja de mi cada vez más, y ni decir que mi familia me ve como la peor oveja negra!!!

-El problema no somos nosotros, es el mundo que no tolera la sinceridad, yo siempre digo la verdad y aunque algunos critiquen y digan que no pienso lo que digo, la mayoría lo valora y cuando realmente quieren saber una verdad me preguntan a mí.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

Sobre decir mentiras:


-En cuanto a que los TEA son todos sinceros, lamento decirles que es una falacia, hay de todo.

-Una cosa, eso de que no podemos mentir me parece exagerado. Yo he mentido a varias personas y lo he disimulado muy bien. Quizás al contrario, como podemos imitar bien el comportamiento de los neurotípicos y somos más observadores sabemos, cuando tenemos práctica, que quieren escuchar y que no.

-Bueno, claro que sabemos mentir y a veces las mentiras son necesarias (no le dirás a alguien que es un verrugoso). Pero mentiras gordas de esas que hacen daño o falsedades, creo que no forman parte de nosotros.

-Mentir... Estamos en sociedad, aprendemos. Capaz que me cuesta más mentir porque no puedo hacer elaboraciones grandes o se me nota cuando miento. Y otra cosa es decir “lo menos chocante" a la persona. Capaz que digo: "Que bebé simpático", en vez de decir: "Que bebé tan horrible".

-Por mi experiencia, los TEA pueden aprender a mentir, y decidir hacerlo, pero antes de llegar a ese punto, en la niñez, lo hacen menos. En mi caso, puedo mentir, pero no soportaría tener que hacerlo continuamente.

-La mentira es una habilidad social. Los chicos la aprenden en la infancia. La diferencia está en nuestro apego a las reglas, a lo que es correcto. Para el NT es más bien una guía quebrantable, pero con el tiempo un TEA puede comenzar a quebrarlas y también puede aprender a mentir. Depende de varios contextos: entorno, circunstancias, transmisión de valores en su educación, etc.
Fotografía: Rodrigo Corvalán.

-Eso ocurre mayormente si los padres son muy estrictos y autoritarios. Aprendemos a mentir para evitar un castigo, más se descubre.

-En cuanto a que no haya TEA con malicia. . .tengo varios ejemplos. No todos son ángeles

-Es cierto, aprendimos a mentir, incluso a manipular... Aunque quizá no lo hagamos con malicia, pese a que el intento de manipulación es muy mal vista

-A veces creo que mi hija es solo una niña muy sensible y con problemas de lenguaje porque me asombra lo manipuladora que puede llegar a ser y para eso se requiere mucho de habilidades sociales. Anette recurre a los berrinches como último recurso, ella intenta decir que algo no funciona o que le duele algo o buscar alguna forma de obtener lo que quiere. Por ejemplo, si quiere mi celular me dice: "Necesito llamar" y lo le digo "a quien" y no me dice nada. Al rato me dice: "Arreglar celular, no funciona”. Y  yo: “¿Anette arreglo, te ayudo?" xD

-Yo conozco aspies que ven venir a los demás años antes que muchos NT, y que entienden mucho mejor a los demás que ellos mismos.

-Y. . .todo se trabaja. Por eso en vez de quedarse con las propias limitaciones hay que trabajarlas. En un pasado era bastante ingenua en muchas cosas. Con el tiempo aprendí a desconfiar y estudiar a la gente (sigo aprendiendo, es un aprendizaje constante).


Un aspie puede mentir, pero no para hacer daño, quizás para evadir algún castigo, pero es muy fácil “pillar” en la mentira a un aspie porque no podemos sostenerla, porque para ello habría que elaborar más mentiras, y eso es muy complicado. Y si llegamos a mentir sentimos cargo de conciencia y no podemos quedarnos tranquilos cuando lo hacemos.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página: