miércoles, 1 de noviembre de 2017

La Torpeza Motora, la Postura Corporal y la Lateralidad en jóvenes y adultos Asperger






¿Existirá algún aspie que no le hayan llamado torpe por tropezarse? A mí me han llamado así muchas veces, y no sólo por eso, sino que también porque suelo chocar constantemente con los muebles y cuanta cosa haya en mi camino (mis piernas siempre tienen moretones por eso. Esto último es por mi “visión tubular”). Volviendo a la torpeza motora, me cuesta mucho coordinar mis movimientos, siento que mis piernas y brazos estorban al caminar, y muchas veces no sé qué hacer con ellos (incluso hay quienes me han dicho que camino como pato). Siempre trato de llevar algo entre mis brazos, así sea el tirante de mi morral, porque no sé dónde poner mis extremidades superiores, y el llevarlas sueltas no es opción porque no logro coordinarlas con mis extremidades inferiores, o sea no logro el movimiento espontáneo que logra toda persona al caminar. Las personas con Síndrome de Asperger presentamos dificultades en la planificación motora. Este proceso es lo que permite entender un movimiento, imaginar cómo hacerlo, coordinar a los distintos músculos que deben intervenir y ejecutar esa actividad. Algunos movimientos, como atravesar un espacio lleno de gente de un lado a otro pueden ser complejos y al tener dificultades planificando o llevando a cabo ese movimiento puede provocar que choquemos con otras personas u objetos. La torpeza motora es un rasgo frecuente en personas con Síndrome de Asperger, por eso algunos caminan desgarbados y/o corren “feo” (así me decían a mí cuando se reían por como yo corría, pero lo que no sabían, es que lo hacía con temor porque siento en todo momento como si mis piernas se fuesen a enredar y me voy a caer de bruces). Ni hablar cuando me obligaban en el colegio y universidad a jugar voleyball u otro deporte con el balón ¡Era un DEASASTRE tratando de atrapar la pelota! (¡Qué mal que esas actividades en el colegio lleven nota! Los que tenemos torpeza motora lo pasamos muy mal tratando de no tener “tan mala nota” o rogando que nuestros compañeros no se rían cada vez que la pelota le da a uno en la cara por no saber atraparla).

¿Cómo se puede tratar esto en un pequeño aspie? Un fisioterapeuta o un terapeuta ocupacional pueden idear un programa terapéutico para ayudar a que los movimientos del cuerpo del niño sean coordinados. Se utiliza un espejo grande de pared, grabaciones de vídeo modelando e imitando movimientos más fluidos. Se utiliza la danza. La natación también sirve.
A continuación mis compañeros aspies le relatarán sus experiencias personales tanto como con la torpeza motora, como con la lateralidad:

Fotografía: Camilo Cuevas.

 La torpeza motora en nosotros:


-Yo soy zurda y recuerdo que me costó aprender a atarme los zapatos (también me los ponía al revés), y también a tomar el lápiz para aprender a escribir, mi mamá afirmaba mi mano porque era realmente difícil mantenerlo firme (también fue difícil porque tengo el pulso tiritón). En general soy torpe, se me caen las cosas de las manos y no sé cómo pasa, y a menudo choco con cosas, por ejemplo la esquina de la mesa. Cuando era adolescente tuve una serie de caídas con torceduras de pie, me enyesaron 5 veces en 6 años.

-Yo soy torpe también, me paso tropezando y antes me caía siempre. Nunca aprendí a atarme los cordones como todos, una amiguita con mucha paciencia me enseñaba a los 12 años, hasta que me di por vencida e inventé otro modo de atarlos.

-Me pasaba tropezando y me caía también, yo pensaba que era porque tenía pies planos. Y hasta el día de hoy me tropiezo, pero pocas veces me caigo, por el temor a lesionarme ya no me dejo caer. Y lo mismo me pasó con el nudo de los zapatos, ahora prefiero calzado confortable, fácil de poner, en vez de algo muy complicado de usar.

-Soy media torpe con los movimientos, antes le echaba la culpa a que era zurda, de niña dejaba las cosas en la puntita y siempre se terminaban rompiendo los vasos y las tazas, hasta que terminaron en casa comprando tazas de aluminio y de melamina, por si se caían no hubiera problema. También me ha pasado que camino por la calle y a veces chocó con algunas personas.

-Los problemas de coordinación parecen ser comunes en los aspies, pero eso de querer poner las cosas "ordenaditas" nunca ayuda😆, hasta la torre más perfecta se cae😅. Traté, pero se cayó. La historia de mi vida.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 La lateralidad en nosotros:


-Tengo dificultad para poder determinar cuál es mi derecha o izquierda. A veces me suelo confundir para decir cuál es la izquierda o la derecha, o si algo está a la derecha o izquierda.

-Me pasa, y creo que leí, si, que tiene que ver con nuestra condición.

-A mí no se me dificulta.

-Sí, siempre lo he atribuido a que soy zurda. Me pasa exactamente lo mismo, estoy segura que es mi derecha y después me doy cuenta que no, es la izquierda jajaja.

-Es gracioso verme agitando las manos para ver cuál es mi derecha y cuál es mi izquierda.

-A mí se me dificulta todo el tiempo.

-Realmente no sé cuál es cuál! Soy diestra sí. Debo probar o agitar o hacer el gesto de escribir cada vez que necesito usarlas, jajaja. No sé si tiene que ver, pero no aprendo jamás ni usando pulseritas ni nada.

-Siempre me lío, o me quedo pensando, o digo "derecha" señalando a la izquierda, en fin. Y encima discuto con los demás cuando no van donde les indico tan "claramente".



-A mí me pasaba con las manos y con la orientación y hasta con los símbolos mayor y menor, siempre me olvidaba cual era cual, pero una vez tuve un accidente en la mano izquierda en el cual me quedó una cicatriz a los 5 años, entonces desde allí me dijo mi mamá si no te acuerdas cuál es tu izquierda, recuerda que tienes una marquita que te ayudará a recordar cual es cual.

-Yo tengo ese problema y confundir empuje a tire jajaja. Tómalo con humor.

-A mí me pasa con los puntos cardinales; sé cómo se llaman, pero no donde están.

-Ja,ja no lo puedo evitar cuando me preguntan, hago la mímica con la mano para ver cuál es la que escribe...esa es la derecha. Aunque soy ambidiestra, me torturaron tanto para ser diestra que la prefiero para escribir, sin embargo cuando manejo herramientas la gente se desespera y me dice ¿Eres zurda o diestra? Pues no distingo ninguna. Mi hija mayor es igual a mí en ese aspecto.

-Yo tuve ese problema como hasta los 14 años, luego me di cuenta que si pongo las manos con las palmas hacia abajo sólo hay una que forma una L con el índice y el pulgar y que esa es la izquierda (Left en inglés).

-Me cuesta diferenciar la izquierda y la derecha, en especial con el calzado.

-Memoricé que con la derecha es el lado con el que escribo, y el otro la izquierda.

-Tengo que pensar un rato más largo cuál es la izquierda y la derecha.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 La postura corporal:


-Siempre me dicen que corrija mi postura, que me ponga más recto, que no ladee un poco la cabeza. La verdad que soy incapaz de hacerlo, porque no tengo ni idea de cómo es mi postura si la rectifico, aunque me mire al espejo. Incluso me cuesta muchísimo hacer "sombra" delante del espejo cuando entreno; es decir, mirar que mi postura y movimientos son correctos.

-La historia de mi vida: Me cuesta muchísimo mantener la postura, tenía un amigo que era reclutador de modelos y siempre me decía que me parara derecha y eso era muy estresante, me dolía el cuerpo de estar tan consciente de mi postura.

-No pudieron conmigo y me dejan tranquila. Están acostumbrados a mis posturas. Me encanta sentarme en el suelo y hay veces que “muerta” del cansancio me he tirado al suelo, levantando las piernas, para que crean que tengo la tensión baja.

-El practicar yoga como ejercicio hace que se fortalezcan los músculos de la espalda y uno empieza a caminar recto de forma natural y espontanea sin forzarse.

-Practica ejercicios para mejorar la propiocepción, será tarde para el ballet ruso pero notaras mejoras.


 ¿Qué hacen con sus brazos al caminar?


-Normalmente agarró mi mochila o sólo meto las manos a las bolsas del pantalón.

-Yo me decidí por un ordenado y consciente movimiento de brazos estilo robot.

-Yo pongo una mano en el bolsillo, en numerosas ocasiones mientras camino.

-Yo no logro caminar siempre igual. A veces parezco un hombre, a veces un robot, a veces parece que corro, y otras veces parezco una top model caminando por una pasarela. También me molestan a veces los brazos y las piernas, no sé donde ponerlos...

-Yo aleteo las manos cuando camino... Por eso la terapeuta en la primera consulta me hizo caminar en su consultorio y llamó a una psicóloga y las 2 se me quedaron mirando mientras caminaba.... Fue muy cómico eso....


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger: