lunes, 22 de mayo de 2017

La Sinceridad en el Síndrome de Asperger.






La sinceridad a la hora de hablar, sin lugar a dudas, es una de las razones por la cual podemos ser rechazados o provocar enojo en quienes nos rodean, y es que el llegar y decir lo que uno está pensando o sintiendo no es algo muy común, y cuando la gente se encuentra con alguien sincero y directo, lo primero que piensa es que uno lo hace para molestar o porque es “pesado” e hiriente, pero lo cierto es que una de las características del Síndrome de Asperger es el poco filtro a la hora de hablar, y aunque con los años podemos aprender a decir las cosas de una manera más “diplomática”, siempre va a prevalecer la sinceridad en nosotros de forma espontánea y directa, y quien se relacione con un aspie debe tenerlo en cuenta para entender que esa es la manera que tenemos para expresarnos.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre la sinceridad y sobre si somos realistas o no (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Sobre la sinceridad:


-Prefiero la verdad, si la felicidad es una mentira, prefiero la verdad aunque sea dolorosa.

-Quizás haciendo el cambio de vivir en el engaño a la verdad, hay dolor. Pero una vez se vive en la verdad, hay felicidad.

-Creo que la verdad al final del dolor igual trae la felicidad, cuando tú comprendes el porqué de ese dolor.

-Yo prefiero decir la verdad de forma diplomática cuando sé que podría herir a otra persona con la verdad. Trato de decirla de la mejor manera en la que a mí me gustaría oírla. Pero si uno se encarga de crear verdades buenas y positivas, la verdad no puede ser mala. Si no te gusta la verdad que estás viviendo, siempre se puede hacer lo posible por crear verdades positivas.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-La única verdad es "cómo te sientes", lo demás si no lo entiendes o no lo ves, puede que no exista, es como la depresión, en la que la alegría es invisible para ti. La verdad se maneja en tu contexto y en el contexto de todos, así tenemos a los seres humanos enfrentados en pleno siglo 21 por razones religiosas, ofreciendo maldiciones y castigos divinos entre países árabes. Estamos a punto de una nueva conflagración mundial, la gente no ve más allá de sus narices y todo es por la "verdad".

-Las mentiras producen más dolor que felicidad a largo plazo. Una mentira, siempre, conduce a otra y a otra y a otra. Sería algo así como caer en la escalera de Penrose y nunca terminar. Es decir, prefiero hacer lo correcto (decir la verdad) y hacerme cargo de las consecuencias que estar toda la vida tratando de cubrir la mentira anterior. Los dos principales motivos por los cuales no digo mentiras, por más dolorosas que sean, son:

1- Mantener la felicidad de alguien o de un grupo de personas con mentiras de por medio me hace infeliz a mí, y tanto yo como las otras personas somos importantes.
2- Mentir a alguien o a un grupo de personas,  es burlarse de la confianza que me ha/han brindado y mantener esa confianza para mi es mucho más importante que una mentira (es irrelevante la buena intensión que tenga).

-La verdad es que he sido y soy muy honesta, con mi estilo, obviamente (soy súper filática –rebuscada- ese es mi sello personal). Bueno, yo he sido honesta con otros aspies, además con NT (neurotípicos), y también ha pasado que se ofenden, se enojan o malinterpretan. Creo que, como nos pasa a todos, cuando alguien siente que no se está de acuerdo, su mecanismo de defensa (nada que ver con lo psicoanalítico) es disgustarse.

-Bueno, yo creo que hay formas menos hostiles de ser honesto. Por ejemplo, uno podría decir: “Su opinión tiene poca o ninguna importancia para mí”. El problema no es que seamos honestos o no, porque en realidad el problema es que se nos dificulta manejar la comunicación no verbal. Cuando un NT se enoja porque somos honestos, está malinterpretando las señales no verbales y las sutilezas del lenguaje que no manejamos, y las considera hostiles. Yo detesto la hostilidad, venga acompañada de verdad o mentira.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Honesto y sincero, me gusta ser así de preciso, pero la gente se lo toma a mal, entonces debo ser “medio” honesto. Digo sólo media oración (o menos), y lo demás queda en mi mente (por eso uso tantos paréntesis). Lo gracioso es que hay personas que me hablan así, y luego se sienten raros porque no reacciono mal xD. Total, yo sólo le presto atención a lo que dicen, y más que sus opiniones son subjetivas, pues me la “suda” (sea lo que sea que signifique xD).

-A mí me dicen que ofendo cuando hablo algunas veces, y yo les digo que sólo soy honesto. Yo prefiero quedarme callado a decir una mentira.

-Algunas veces las personas no esperan la verdad, por eso se enojan.

-A mí me molesta la mentira y sobretodo la calumnia. Que digan cosas de ti, sabiendo que no son ciertas, hace que me indigne.

-Esa parte de la calumnia y de que hablen mal de uno u otras personas, me saca de casillas.

-Decir mentiras, ni lo intento, soy muy mala para eso, ni para hacerle bromas pesadas a los demás. Cuando intento decirlas, me molesto conmigo misma. No me gusta para nada.

-A mí me pasa exactamente lo mismo con algunas personas, hay quien no soporta la verdad. También hay otros que aprecian que les digan la verdad, en realidad depende de la persona.

-Sabemos hablar bien; es más, demasiado bien, entonces pasa eso: Que los demás no soportan la verdad de golpe. Y como para nosotros no decir lo que pensamos es, por lo menos, hipocresía, siempre (o casi ) caerá mal.

-El problema no somos nosotros, es el mundo que no tolera la sinceridad, yo siempre digo la verdad y aunque algunos critiquen y digan que no pienso lo que digo, la mayoría lo valora y cuando realmente quieren saber una verdad me preguntan a mí.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre la mentira:


-En cuanto a que los TEA son todos sinceros, lamento decirles que es una falacia, hay de todo.

-Una cosa, eso de que no podemos mentir me parece exagerado. Yo he mentido a varias personas y lo he disimulado muy bien. Quizás al contrario, como podemos imitar bien el comportamiento de los neurotípicos y somos más observadores sabemos, cuando tenemos práctica, que quieren escuchar y que no.

-Bueno, claro que sabemos mentir y a veces las mentiras son necesarias (no le dirás a alguien que es un verrugoso). Pero mentiras gordas de esas que hacen daño o falsedades, creo que no forman parte de nosotros.

-Mentir... Estamos en sociedad, aprendemos. Capaz que me cuesta más mentir porque no puedo hacer elaboraciones grandes o se me nota cuando miento. Y otra cosa es decir “lo menos chocante" a la persona. Capaz que digo: "Que bebé simpático", en vez de decir: "Que bebé tan horrible".

-Por mi experiencia, los TEA pueden aprender a mentir, y decidir hacerlo, pero antes de llegar a ese punto, en la niñez, lo hacen menos. En mi caso, puedo mentir, pero no soportaría tener que hacerlo continuamente.

-La mentira es una habilidad social. Los chicos la aprenden en la infancia. La diferencia está en nuestro apego a las reglas, a lo que es correcto. Para el NT es más bien una guía quebrantable, pero con el tiempo un TEA puede comenzar a quebrarlas y también puede aprender a mentir. Depende de varios contextos: entorno, circunstancias, transmisión de valores en su educación, etc.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Eso ocurre mayormente si los padres son muy estrictos y autoritarios. Aprendemos a mentir para evitar un castigo, más se descubre.

-En cuanto a que no haya TEA con malicia. . .tengo varios ejemplos. No todos son ángeles

-Es cierto, aprendimos a mentir, incluso a manipular... Aunque quizá no lo hagamos con malicia, pese a que el intento de manipulación es muy mal vista

-A veces creo que mi hija es solo una niña muy sensible y con problemas de lenguaje porque me asombra lo manipuladora que puede llegar a ser y para eso se requiere mucho de habilidades sociales. Anette recurre a los berrinches como último recurso, ella intenta decir que algo no funciona o que le duele algo o buscar alguna forma de obtener lo que quiere. Por ejemplo, si quiere mi celular me dice: "Necesito llamar" y lo le digo "a quien" y no me dice nada. Al rato me dice: "Arreglar celular, no funciona”. Y  yo: “¿Anette arreglo, te ayudo?" xD

-Y. . .todo se trabaja. Por eso en vez de quedarse con las propias limitaciones hay que trabajarlas. En un pasado era bastante ingenua en muchas cosas. Con el tiempo aprendí a desconfiar y estudiar a la gente (sigo aprendiendo, es un aprendizaje constante).

Un aspie puede mentir, pero no para hacer daño, quizás para evadir algún castigo, pero es muy fácil “pillar” en la mentira a un aspie porque no podemos sostenerla, porque para ello habría que elaborar más mentiras, y eso es muy complicado. Y si llegamos a mentir sentimos cargo de conciencia y no podemos quedarnos tranquilos cuando lo hacemos.

Un aspie puede mentir, pero no para hacer daño, quizás para evadir algún castigo, pero es muy fácil “pillar” en la mentira a un aspie porque no podemos sostenerla, porque para ello habría que elaborar más mentiras, y eso es muy complicado. Y si llegamos a mentir sentimos cargo de conciencia y no podemos quedarnos tranquilos cuando lo hacemos.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

lunes, 15 de mayo de 2017

¿Puede Mentir una Persona con Síndrome de Asperger?







Claro que podemos, somos HUMANOS. Sí ustedes, siendo parte del EA o no, olvidan eso, vamos mal, muy mal. Estamos arrancando una parte importantísima de nuestra esencia, aparte de la condición, que es nuestra humanidad.
Y, de hecho, quien afirma que nunca ha mentido, MIENTE, porque recordemos que el cerebro suele recurrir frecuentemente a la criptomnesia, a la ecmnesia, a cualquier tipo de paramnesia para llenar vacíos mnésicos, incluso en personas hipermnésicas, sin olvidar los engaños perceptivos que tenemos diariamente. El cerebro miente cuando quiere, está preparado evolutivamente para ello...
Insisto, empezando por ahí, mintieron.
En cuanto a intencionalidad, que es otra cosa -lo que en teoría evitaría que hagamos daño-, hay aspies (100%, de libro), que manipulan, traicionan, mienten sin miedo, como hay neurotípicos demasiado honestos. Y en tono muy personal, soy aspie y sí he mentido, y en mi particular mentiras blancas para salvar el pellejo (debo admitir que sobre todo cuando no me gusta alguna comida -porque no me gustan muuuuchos alimentos, soy súper mañosa- y no quiero comerla por nada del mundo y a la vez tampoco ofender a quien me la ofrece. Mi cerebro crea un algoritmo a partir de frases conocidas como "ya vine comiendo" o "ahorita no tengo hambre", que se contrastan con las posibilidades de que sean cierto -hora del día, haber salido previamente- y de causar algún daño al receptor frente a la negativa). Pero como he leído a varias personas, NO me gusta mentir, prefiero no hacerlo, como a muchas personas independientemente de condiciones que consideran que la honestidad es lo primero, incluso si es brutal -Y es por eso, niños y niñas de mi corazón, que técnicamente NO TENGO AMIGOS-. La honestidad versus el mentir NO son criterios diagnósticos de TEA, son CARACTERÍSTICAS PERSONALES y dependen de la individualidad y el entorno (crianza, educación). El mentir o no (incluso el llegar a ser mitómano o no), no es patognomónico de EA; es, si se quiere, un defecto (o virtud, depende) de fábrica de la humanidad.

Escrito por AKVO.

Nota:
Hago clases de dibujo (retrato)
Niños 6 a 12 años
Horarios y lugar  por definirse
0987845311
Ambato-Ecuador.



lunes, 8 de mayo de 2017

El "Poco Filtro" a la hora de hablar en las Personas con Síndrome de Asperger








Una de las características del Síndrome de Asperger es el poco filtro a la hora de hablar, y esto es porque decimos lo que pensamos y sentimos sinceramente, y en muchas ocasiones no nos detenemos a pensar que nuestros comentarios pueden herir sin querer a los demás o pueden no estar acordes al “protocolo típico de lo qué hay que decir y qué no según el momento y la ocasión”. Algo que es difícil de entender para un aspie porque nuestra forma de comunicarnos es expresándose espontáneamente, sin darles tantas vueltas al asunto. Esto puede ocasionarnos en algunas situaciones problemas para relacionarnos porque para los demás podemos ser vistos como personas “desubicadas” que presentan “comportamientos inadecuados”. 
Con los años se puede aprender a dar respuestas “más adecuadas a la situación”, pero en general, lo que prima en nosotros son las palabras directas y sinceras porque no nos acomoda ser “políticamente correctos”.

A continuación algunas opiniones de jóvenes y adultos Asperger, con respecto a este tema, desde sus experiencias personales (no he puesto sus nombres para resguardar su privacidad):


Sobre el rechazo por decir lo que uno piensa:


-A veces es casi cierto y por eso somos, en cierto modo, los más temidos por desenmascarar verdades incómodas. No tenemos “pelos en la lengua” en decir las cosas como son, ni mucho menos optamos por las mentiras blancas. Por ejemplo: Si vemos que una mujer usa una prenda que le queda mal, cualquiera normalmente, para que no se sienta mal, busca alargarla; en cambio un aspie, tiende a decir crudamente que si le queda mal.

-Lo he sentido muchísimas veces, cuando señalas que en la empresa un proceso es incorrecto, o que en una organización se están haciendo las cosas muy mal por inercia. En cuanto al ejemplo que pones, de niña, después aprendes que ese tipo de verdades hay que decirlas cuando es útil, si no, es innecesario. Y que incluso de ser necesarias hay que plantearlas de manera que no sean hirientes.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-En muchas ocasiones, y la mayoría de veces, lo hago sin darme cuenta. Digo lo que en verdad pienso y/o siento. Hubo personas que se enojaron y me trataron de indolente, maleducado, grosero, etc.  Y cuando digo 'la mayoría de veces', me refiero a que cuando me doy cuenta de que es algo que incomoda a esa persona, no puedo evitar decirlo.

-A mí me acaba de pasar hace poco, me metí en problemas con alguien que le caía bien, por tratar de hacer lo correcto. Y es que yo traté de hacer algo bueno, pero que como esta persona tenía una actitud algo mala y que molestó a otras gentes con las que tenía una responsabilidad grande, y al final si ayudé, pero también tuvo un daño colateral contra él.

-Como diseñador, director de escena, coreógrafo y docente me ha servido y de mucho decir lo que pienso. En el campo personal, a lo mejor he sido blanco de discriminación; desde mi parecer, más bien, me he librado de seres humanos que no me aportan nada.

-Yo llevé unos retos en su momento; ahora me quedo callado y trato de que la ansiedad no me carcoma. Creo que a veces paso por hosco y a menudo por distraído, pero ya no soy temido.

-Una vez aconsejé decir la verdad a una persona acerca de un error que había cometido en su trabajo y me hizo caso y lo despidieron. Después me echó la culpa de que lo despidieron por hacerme caso, y creo que no se dio cuenta del trasfondo; que lo despidieron, no por haberme hecho caso a mí en ser sincero, sino en el error que cometió a pesar que nadie, según él, se había dado cuenta. Pero, según él, el ser sincero lo llevó a que lo despidieran.

-A nadie le gusta perder o sentirse expuesto, nosotros podemos analizar fríamente y llevarnos por los hechos a una conclusión inequívoca, los demás no aceptan equivocarse y evaden la conversación para no quedar tan mal, emocionalmente hablando. Creo que esto puede explicar un poco la situación. Mi sentimiento es que no merecen que se les explique nada, déjelos que sean unos ignorantes, he tenido que sentirme mal por años, para entender eso.


Fotografía. Rodrigo Corvalán.


-Quizá para mí fuera más difícil ser directo, heriría menos, dañaría menos, sería tomado en serio quizá. Pero no es mi intención, simplemente algunos estábamos siendo flexibles para otros, pero inflexibles para nosotros mismos.

-Yo de verdad que no sé, cuando hablo no me explico bien o qué. Hablo sin pensar lo que digo y molesto a la gente. Eso me dice mi marido. Pero es que soy absolutamente sincera ¿Quieren que mienta? Pienso lo que digo y lo suelto. Si no quiero ver a alguien pues lo digo y ese alguien ya no vuelve nunca más. Si me preguntan si le queda bien un vestido y veo que no, pues lo digo y ya está liada. De verdad que creo que no sé hablar bien.

-Vengo de una familia de hipócritas (educación, lo llaman ellos), de abolengo de la alta sociedad, (hipocresía en su máxima expresión lo llamo yo). Puedo decir que gracias a eso he aprendido a poner un filtro entre lo que pienso y digo, y lo que voy a decir intentar decirlo con "tacto", pero debo admitir que ese filtro es bastante deficiente jajaja y no importa que diga las cosas con tacto o con cierta educación, igual me voy quedando sin amigos de a poco, y la gente se aleja de mi cada vez más, y ni decir que mi familia me ve como la peor oveja negra!!!

-Yo por ejemplo cuando me preguntan mi opinión o consejo digo lo que pienso, pero esto me resulta mal, no es lo políticamente correcto pero es la verdad. Ahí mi dilema...

-Aprendí a no ser tan "bestia" en comentarios que pudieran herir en cuanto a si me disgusta algo que me piden su opinión. Por lo general lo doy a entender pero sin decirlo. Si me preguntan, bueno, allá ellos. Tiendo a evitar las mentiras, salvo que por algún motivo de fuerza mayor tenga que salvar a alguien y hasta ahí.

-A mi actual novia le decía cosas que a ella le hacían daño y la herían, yo tenía actitudes que le molestaban, pero no me daba cuenta de ello, no entendía porque le hacían daño. La estaba perdiendo y ella quería alejarse de mí, pero hablamos y ella me explicó las cosas, desde entonces acordamos que cada vez que yo le diga algo o tenga una actitud para con ella que la lastime, ella me dirá las palabras exactas: "Estás siendo grosero"; y yo trataré de cambiar esas actitudes. El hecho que algunas veces seamos muy directos, no nos da el derecho de herir a las demás personas, aun si nos damos cuenta de ello. Desde entonces nos va mucho mejor y somos muy felices. Consejo: Hablar, hablar mucho y solucionar las cosas.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 ¿Alguna vez te han dicho que eres un fracasado? ¿Cuál ha sido tu reacción?


-Sí, muchas veces. Mi reacción ha sido resignarme, porque en parte creo que es cierto.

-¡Mil veces! Me da ira y demuestro lo contrario, es como que me hacen un favor.

-Primero siento impotencia, mezclada con ira, luego me sereno, reflexiono y busco la forma mejor de seguir luchando. Lo tomo como un desafío.

-Da mucha rabia, porque a veces no valoran lo que uno hace, y al final me resigno porque sé que en parte es verdad.

-Muchas veces. Cuando no creen en mí, “desaparecen”, simplemente no los veo, así estén en mi espacio, no los visualizo.

-Sí, mis hermanas. No les hago caso, aunque sí me molesta que me digan eso, no lo sé, yo no creo que sea así, porque sé que soy absolutamente capaz de lograr todo aquello que me proponga. Por mi parte, me gusta apartarme y estar solo conmigo mismo, reflexionando en mis cosas.

-Cuando era adolescente me daba mucha rabia, hoy en día no me lo dicen. Creo que no me importaría.

-Le doy la importancia que se merece, o sea, ninguna. Al final del día yo sé lo que quiero y lo que busco, y alguien que no tiene ni idea de mi vida carece de toda autoridad para opinar sobre si triunfo o fracaso.

Nota: La imagen que está al principio de este escrito es de la película Forrest Gump y aunque allí no digan que él tiene el Síndrome de Asperger y lo quieran presentar como una persona "retrasada" porque la evaluación que le hicieron arrojó ese "resultado", yo me siento identificada con él en su literalidad y poco filtro a la hora de hablar. 
¿Sabía usted que algunos aspies adultos antes de ser diagnosticados con Síndrome de Asperger y/o autismo, cuando eran pequeños otros profesionales les dijeron a sus padres que sus hijos eran "retrasados"? Sí, así es, incluso personajes famosos cuando niños fueron tratados de "retrasados" por profesionales, así que para mí esta película retrataría a la perfección que las herramientas de evaluación de la inteligencia no pueden ser aplicadas de forma generalizada, porque existen las inteligencias múltiples, además de que podría no estar tomando en cuenta la diversidad neurológica.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:



lunes, 1 de mayo de 2017

Experiencia de vida de María Belén, una joven española con el Síndrome de Asperger.






Hola soy María Belén, tengo 22 años y vivo en España, concretamente en la comunidad autónoma de Andalucía, en un pueblo de la provincia de Granada.
Nací un día de fiesta y cómo no había suficientes médicos, no podía salir, así que a las seis de la tarde nací por cesárea. Debido a eso (según una estudiante de psicología) me quedé sin líquido amniótico o que me quedé un poquito sin aire (algo así creo recordar) una pequeña parte de mi cerebro está inactiva según muestra una imagen del cerebro que me hicieron cuando era pequeña, eso no me afecta en mi vida cotidiana pero sí para intentar pensar un problema o ver algo de lógica.
Fui concebida porque el progenitor hombre flirteó a la progenitora mujer porque le pareció guapa y niña sola, así él se metió a vivir en casa y con el paso del tiempo se ha acomodado de la situación volviéndose dependiente, persona tóxica y maleducado, en otras palabras, un insoportable.


Yo recién nacida.


A la edad comprendida entre 0 y 5 años yo era una persona pequeña a la que cuidaba su madre. En mi etapa de guardería se me veía normal en la clase, pero cuando era el recreo se me notaba asustada por griterío de niños/as corriendo de un lado para otro; así que yo me quedaba en un muro comiéndome mi comida y esperando a que terminase el recreo. Cuando llegaba el carnaval o algún otro evento yo me quedaba sin saber qué hacer y las monitoras me llegaron a decir que me acercara y que fuera a recoger las chucherías o juguetes que repartían. Recuerdo que en carnaval tenía un disfraz con la boca tapada, tenía una chuchería en la mano y yo le daba mil vueltas a la chuchería para saber por dónde metérmelo y comerlo. En mi etapa de preescolar yo me iba con un grupo a jugar con la arena en el recreo y me lo pasaba bien. Ese grupo desapareció al entrar en primaria porque algunos se fueron a otro cole y los que nos quedamos en el mismo cole nos juntamos con otros.


Mi clase de primaria, yo soy la que está apartada un poco del grupo mirando para abajo; situada en la parte derecha de la imagen.


A la edad comprendida entre 6 y 11 años me encontraba en mi etapa de primaria. A los 6 y 7 años aprendí a leer, escribir y hacer cuentas con un maestro que ponía muchos deberes y no me enteraba, ya que exigía mucho en cuanto a la fecha de entrega de tareas y me estresaba un poco. Por ello, mi madre se puso en contacto con una psicóloga que buscaba trabajo para que me ayudara en ese aspecto. A raíz de esa ayuda surgieron logopedas, maestros de pedagogía terapéutica, psicólogos y orientadores; a los cuales los llevo siempre en el recuerdo por haberme ayudado tan bien. A los 8 y 9 años, respectivamente, me fui con un grupo a jugar en el recreo pero me hicieron un feo para no juntarme con ellos porque me veían distinta a ellos. A partir de ahí una niña se me acercó, me comprendió y me invitó a unirme a su grupo de amigos y poder jugar; ya me sentí un poco mejor. A los 10 y 11 años, respectivamente, ya me iba un poco mejor. Pero al finalizar casi mi etapa primaria; esta niña, mi amiga de la infancia, poco a poco se fue distanciando de mí porque el próximo curso íbamos a entrar al instituto e íbamos a hacer nuevos amigos. En esta etapa de primaria sufrí un poquito de bullying pero en la etapa de secundaria lo sufrí más, sobre todo los dos primeros años (primero y segundo de ESO), los dos últimos años (tercero y cuarto de ESO) no lo sufrí en absoluto porque los profesores se hicieron eco del asunto y me pusieron con un grupo que no se metiera conmigo.


Yo en la piscina, yo soy la de la derecha.


En mi etapa de secundaria (edades de 12 hasta 15) entré al instituto y con lo cual me distancié de mi amiga de la infancia, me surgieron nuevas amigas a las cuales desprecié y me quedé aislada pensando en la obsesión que tenía (la de que la orientadora me ayudase y fuera mi amiga) y lo pasé mal. Me costó trabajo sacar la secundaria pero al final me la saqué. En esta misma etapa me leí un libro titulado “El Secreto”, el cual me ha repercutido evitando aquellas cosas insignificantes que no quería atraer, ya que el libro hablaba de la ley de la atracción (Mi psicopedagoga me decía que era una paranoia esa idea de la ley de la atracción que tenía en mi mente).
A las edades de 16 y 17 años respectivamente hice el grado medio de Gestión Administrativa porque la orientadora dijo que me resultaría más fácil que Bachillerato, el cual me estresaría. En mis prácticas de ese grado medio hice las prácticas en una empresa pública porque me lo habían aconsejado por mi condición. En mi período de prácticas me fue bien. Cuando terminé las prácticas y al cabo de tres años tuve de amiga a mi tutora laboral y pasados esos tres años ya me fui distanciando de ella porque descubrí, por razones obvias, que no podía ser mi amiga.


En un cumpleaños. Yo soy la que está de frente a dos tartas con un vestido blanco.


En mi etapa de instituto mi familia sufrió mucho por mi problema en él, el cual ha llevado a que le pongan trabajos de mala calidad a mi madre, la cual trabaja allí de limpiadora.
A mi edad de 17 y 18 años respectivamente hice el grado medio de Sistemas Microinformáticos y Redes, el cual había casi todo niños y me aislé. Ese grado medio lo saqué de manera satisfactoria, hice mis prácticas en una empresa privada de Granada y me fue bien.
A mi edad de 19 y 22 años respectivamente hice el grado superior de Desarrollo de Aplicaciones Web en el que me va como la seda de bien. El rango de edad en que lo hice es más grande porque me quedaron dos asignaturas, tengo que aprobarlas para poder hacer mis prácticas y mi proyecto final. Casi al finalizar el grado superior, participé en un programa de televisión en el que me reencontré con mi primera psicóloga, tomé esa iniciativa, salí de mi zona de confort y me sentí mejor.
En mi etapa educativa ha habido pares, personas de mi edad, que me decían cosas negativas, han afectado un poco sobre mí en la manera de que pienso mucho en eso, no sé cómo evitarlo y ahora poco a poco los voy discutiendo con ella para convertirlos en positivos.


Mi grupo de baile.


Respecto a la comida he de decir que siempre me ha gustado comer y completaba de una pasada lo que se ponía en la mesa sin preocuparme de que ganara peso y sin ser consciente de que algunas sustancias digeridas permanecían conmigo (creía que los alimentos que comía desaparecían y no tenían efecto en mí porque yo no los veía). Mi madre me decía que hay que comer y yo le hacía caso sin saber exactamente el por qué y ahora he descubierto que hay que comer para que la materia gris del cerebro me dé la energía suficiente para poder hacer mis tareas.
No me gusta el deporte porque, aunque sea positivo, yo misma no tengo la suficiente resistencia y me canso pronto. Retrocedamos a mi etapa escolar en la que no me gustaba hacer educación física porque no quería trabajar en equipo (ya que me costaba coordinarme con el resto y saber lo que querían expresar) y tenía torpeza fetal con lo cual me podía caer fácilmente. Ahora avancemos a la actualidad en la que he descubierto que tengo que hacer deporte porque es saludable y como tengo unas amigas delgadas me esfuerzo diariamente por intentar estar delgada para estar integrada en la sociedad y me puedan aceptar como amiga.


Mi tutora laboral a la que considero una amiga (según el escrito) es rubia y está sosteniendo una pequeña caja.


Hablando de miedos he de decir que soy una persona miedosa a la que le dan miedo todas las cosas tales como animales, disfraces, cosas y experiencias nuevas, atracciones de una feria o parque de atracciones, las alturas, los toboganes grandes de la piscina, bucear en la playa, bucear en la piscina, etc. 
Mis hobbies son: La edición de vídeo, escribir cuentos y poesías que se me ocurren de la mente y hacer páginas web. Respecto a la edición de vídeo, aprendí a editar primero con Movie Maker (el programa que lleva Microsoft) y después aprendí de manera autodidacta el manejo de Sony Vegas Pro (programa profesional de edición de vídeo). Respecto a la escritura, poder comentar que tengo muchos cuentos escritos y algunas que otras poesías, éstos primeros pendientes de publicación por parte de una editorial. Respecto a las páginas web, decir que estoy terminando el grado superior que mencioné más arriba, me enseña a hacerlas y poco a poco sé hacerlas mejor.


Yo cuando salí en televisión yo soy la primera empezando por la izquierda.


Hablando de redes sociales tengo que comentar que mi primer Facebook me lo borré porque me bloquearon y no podía ver un perfil, el segundo me lo borré porque no quería ver más contenido de mi amiga, el tercero y sucesivos me los borré porque enviaba solicitudes de amistad, no me las aceptaban, la búsqueda de ese perfil se quedaba grabada y me lo borré por el motivo de que no quería tener esos perfiles en mi historial de búsqueda de Facebook. Ahora vuelvo a tener Facebook y me estoy controlando evitando los puntos anteriores para no tener que borrarlo.
Mi vida siempre ha sido muy difícil y algunas cosas no las comprendo pero por suerte en Facebook di, en varios perfiles que tuve en el tiempo, con grupos Asperger que busqué y encontré, a los cuales les planteaba dudas y éstos me las respondían desde su experiencia. Gracias a esos consejos y a todas las personas que me han ayudado en esta vida yo me he convertido actualmente en una mejor persona.
Si quieren contactar conmigo para que yo les pueda ayudar con una nueva situación que les surja y no saben cómo afrontarla aquí os digo que mi correo electrónico es:
mbmfym@gmail.com