miércoles, 1 de noviembre de 2017

No me digas que no se me nota...


No me digas que no se me nota ¿Eso qué quiere decir? ¿Debo entenderlo como que es algo malo y no se debe notar? ¿Cómo debo interpretarlo? ¿Como que es algo de que avergonzarse? ¿Debo entender que debo estar avergonzada por ser quien soy?

No me digas que no se me nota si jamás me has visto entre el bullicio de un gentío. No me digas que no se me nota si jamás me has invitado a salir. No me digas que no se me nota si nunca me has visto interactuar entre varias personas. No me digas que no se me nota si nunca me has visto entrar en crisis de pánico y salir corriendo. No me digas que no se me nota si nunca te he dicho algo “ofensivo” y/o fuera de contexto. No me digas que no se me nota si no te ha tocado verme en estado catatónico. No me digas que no se me nota si nunca has estado ahí para contenerme en mis llantos más tórridos, en mis peores crisis. No me digas que no se me nota si no conoces de mis depresiones, si no te ha tocado estar ahí. No me digas que no se me nota si nunca has presenciado mis tantas huidas. No me digas que no se me nota si no has sabido qué hacer o qué decir para poder calmarme. No me digas que no se me nota si no te has cagado del miedo y de la impotencia de verme caer y no poderme contener entre tus brazos. No me digas que no se me nota si no te ha tocado soportar mis rechazos a tus ‘caricias’, si no conoces del miedo de quererme tocar y no tener idea de cómo voy a reaccionar. No me digas que no se me nota si nunca te he gritado hasta de lo que te vas a morir en medio de una de mis rabietas. 


¡Simplemente yo! ¡Tan yo!

No me digas que luzco normal, no me digas que luzco normal, yo no estoy avergonzada. No me digas que luzco normal porque soy casada y ama de casa. No me digas que luzco normal porque cuido de mis hijos. No me digas que luzco normal porque tengo una vida “muy funcional” ¡Pregúntale a mi esposo que tan funcional soy! No me digas que luzco normal…. No soy un ovni ¡No me digas que luzco normal SOY normal. No me digas que luzco normal ¡Claro que luzco normal! ¡Soy un ser humano! Que Tú no tengas la capacidad de entender un sistema operativo diferente, no me hace diferente ni anormal.
No me digas que “eso” es normal, no me digas que “eso” nos ha pasado a todos, no intentes aminorar ni minimizar mi experiencia. No intentes esa táctica neurotípica conmigo, esa táctica de ‘adormecer’ el ‘miedo’; esa táctica “aminorada”. Yo estoy bien conmigo yo me acepto como soy, entiendo, acepto y vivo con mis defectos neurodiversos, pero también amo, avivo y pongo en un pedestal las virtudes y no solo eso ¡las exploto! Y me llena de un profundo orgullo.
No intentes tenerme lástima, eso no funciona, lo que me sobra de torpeza social me sobra en intuición. No me quieras tener lástima porque eso es creerme inferior, y yo… no soy inferior a ninguna mariposa social, solamente soy una clase diferente de mariposa.
No me digas que no se me nota, porque sí, se me nota, brillo con luz propia. Sí se me nota, inocencia infantil, ingenuidad, capacidad de asombro, lealtad, altruismo, inmune al sarcasmo y a la mayoría de los chistes, y, Sí, se me nota, somos el secreto de la eterna juventud.

Escrito por Saju, una mujer con el Síndrome de Asperger.