martes, 22 de agosto de 2017

¿Cómo recupero mi vida? Consejos de aspies para aspies.








Dicen que nunca es tarde para hacer lo que uno se proponga, pero para ello es necesario vencer el miedo y evitar que la inseguridad siga dominando nuestras vidas. Sé que no es fácil para quienes hemos crecido escuchando de lo que no éramos capaces, en vez de que sí podíamos lograr lo que nos propusiéramos (siempre y cuando estuviese dentro de nuestras posibilidades). Las constantes críticas negativas y NO constructivas pueden hundir a una persona hasta volverla alguien temerosa y con baja autoestima, reemplazando sus ganas de querer por el pensamiento de no poder. Y así pueden pasar años y, sin darnos cuenta, llegar a una edad avanzada arrepintiéndonos de lo que no hicimos por no haberlo intentado. Ahora es cuando debemos preguntarnos: ¿Por qué siento miedo? ¿De qué me sirve sentirlo? ¿Qué podemos perder al intentar realizar un proyecto, aparte de que nos digan que no? No siempre los resultados de nuestros esfuerzos dependen de uno, también hay factores externos que pueden ocasionar que no resulten ¿Qué es mejor?¿Comprobar si nos va bien o mal con un proyecto o quedarnos con la duda por no haberlo intentado? ¿Vamos a esperar llegar a la vejez para arrepentirnos de no haber hecho lo que queríamos por pensar que no podíamos?
Ahora es cuando tenemos que atrevernos a retomar nuestra vida, merecemos disfrutar de las cosas buenas que nos entrega, merecemos intentar nuevos proyectos. Los aspies somos inteligentes y podemos dar mucho, dejemos atrás las palabras crueles del pasado que nos han hecho sentir incapaces, e intentémoslo; y si alguien nos dice que no, ellos se lo pierden; nosotros continuemos en el intento, porque hay más que ganar que perder de las experiencias.

Si quiere saber de primera fuente lo que piensan las personas Asperger con respecto a este tema, le invito a leer las respuestas, desde las experiencias personales, que dieron algunos jóvenes y adultos Asperger a un compañero que planteó la siguiente pregunta (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Cómo "recupero" mi vida?


-Solo te puedo decir, encuéntrate, nada debe ser un motivo para existir más que tú, porque lo mereces, porque estar aquí te da ese derecho y también ese deber. Ánimo y gambatene (esfuérzate).

-A veces existir es una casualidad; otras veces una consecuencia; otras, un sacrificio. Pero siempre es un privilegio. La vida es tan pequeña que a veces se nos escapa como un exhalación y sin embargo, la malgastamos en pensamientos destructivos. No hay que permitir que el dolor nos gane. Siempre es mejor mirar lo conseguido que mirar lo que podríamos lograr, pues ¿quién conoce el futuro? Si hasta tu propio nombre indica que no has llegado hasta dónde has llegado de casualidad. Y no, no te rindas. Cánsate, toma aire y dale a tu vida un nuevo envión. Mañana te lo agradecerás.

-Creo que es muy importante no limitarnos por tener asperger. Es una condición, una parte de nosotros mismos, somos más que eso, mucho más. Podemos aprender, podemos entrenar, podemos hacer cosas impresionantes. Podemos amar ¡Por supuesto! Y ser amados. Crear una familia, criar con amor y competencia. No os limitéis vosotros mismos, es una trampa. Hay todo un mundo enorme e interesantísimo ahí fuera para disfrutar.

-Muchas veces contamos sobre la vida que nos tocó y nos lamentamos de ella. Pero ¿y si no hubiésemos nacido? No habría queja alguna. Es decir lo que hacemos es lamentarnos de lo que tenemos y no tanto de lo que nos falta. ¿Y quién nos asegura que si hubiéramos tenido esto o aquello, entonces sí seríamos felices?

-No te sirve de nada lamentarte por el pasado. Un error común, (he tenido esa actitud de aferrarme al pasado y autolamentarme en el pasado), es mirar todo lo que hicimos mal en el pasado. No hagas eso. Mira el presente, piensa qué podes hacer para cambiarlo, úsalo para generar estrategias para avanzar. Ponete pequeñas metas fáciles de resolver a corto plazo. Olvídate de tu edad, cada uno va a sus propios tiempos de maduración. Si ahora estás haciendo el “clic” para cambiar actitudes para progresar es genial. Aférrate a tus metas y progresa. Vos podes.

-Me parece que debes buscar un poco de "humildad", la humildad te ayudará a darte cuenta de que todas tus excelentes cualidades, al igual que todos tus problemas no son más que una brizna de paja en el viento, y tus ojos se abrirán a la vida, sea como sea.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Tenemos fecha de vencimiento y nadie sabe cuándo ni cómo será. Trabajemos día a día para disfrutar al máximo de los buenos momentos, recordemos que la vida es más actitud que otra cosa. La clave de la felicidad está en la actitud con la que transitamos el camino y dejemos tanto de mirar el resultado final de cada cosa y su grado de perfección. Bien es sabido eso que dicen que en la cancha los jugadores salen a 'transpirar la camiseta'. Esto quiere decir -ni más ni menos-, que lo que ellos valoran es la actitud con la que se enfrentan a una adversidad, para así tener un 'consuelo' en el momento que pierdan un partido. Ninguna persona puede encarar sanamente un proyecto de vida sin tener en cuenta lo que acabo de decir, de lo contrario, uno va a vivir amargado siempre. La vida no es fácil para nadie. Las personas sociables tienen otras cosas que por seguro ténganlo en cuenta, si nos pusiéramos en los zapatos de ellos, no querríamos experimentarlas nosotros. Yo tengo miedo, pero voy al frente, hay días que son feos y tengo que pasar sensaciones desagradables, pero lo construido ese día, que al parecer fue un día inútil porque sólo me sentí mal, más que otra cosa, me sirve para el día siguiente, donde las cosas me salen bien y obtengo una gratificación, aunque sea, una experiencia agradable que seguro recordaré toda la vida. Así es crecer y madurar. Muchas veces pasa que cuando estamos enfocados solamente en 'terminar el proyecto', el sentido del proyecto es sólo terminarlo y listo. No reparamos en fijarnos que en el camino hay que aprender todo un montón de cuestiones que refuerzan el sentido y la motivación. Es todo un tema.

-Yo pienso que el mayor problema es la negatividad. Ser pesimistas hace que estemos en ese bucle de que "todo es hastío". Cuando estamos encerrados en la casa sin hacer nada, nos quejamos del aislamiento, luego, cuando hacemos lo contrario que es socializar y adaptarse a la vida civil con sus reglas y todo, vemos que todo es "sin sentido", despersonalizado, autómata. Es decir, estando aislados o insertos en la sociedad nos sentimos mal. Y eso es porque uno siempre está viendo lo negativo a cualquier circunstancia. El cambio está en nosotros. Depende de cómo veamos las cosas, seremos felices o no sin depender de las circunstancias o el contexto.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Persona optimista: Vaso medio lleno. Persona pesimista: Vaso medio vacío. Yo: Vaso con agua...Siempre se dice que no hay que mirar el vaso medio vacío sino el vaso medio lleno. Pero yo me propuse mirar solamente el vaso. No sé si servirán estas palabras para algo; lo que sí sé es que la palabra " vida" tiene cuatro letras y la palabra " muerte”, tiene seis; es decir, siempre en mi idioma será más larga la muerte que la vida. Entonces, hay que aprender a desperdiciarla menos buscando los "¿por qué?" y aprovecharla más usando los "porque..."…A los 47 años que tengo, y luego de comprender lo que soy, descubrí que a la mala vida (que creo todos tenemos la propia) la enfrenté sólo con un garrote. Muchas veces me vapuleó, pero yo le di mis buenos palazos también. Como escribí una vez: No me considero un sobreviviente, sino un superviviente. Tengo mi oficio, vivo de él, formé una familia; vivo por ella. Tengo dos hijos, uno aspie y el otro con fobia social; vivo para ellos. Mis hijos son míos, pero no me pertenecen. Un día se irán, pero no dejarán de quererme, o yo me iré a ser parte otra vez del polvo, amándolos también. Por eso quise que mi vida se fuese acomodando a todo. A lo posible y a lo inevitable y gracias a eso me pude ir librando de las "grandes" ansiedades y solo convivir con las "pequeñas", las cotidianas. Algo es algo. Estas cosas me sirven para saber que no he vivido en vano.

-Yo hago un trabajo manual (soy yesero) y siempre me habían metido en la cabeza que mi mano de obra era mediocre. Entonces yo sufría y me preguntaba "¿por qué no podré trabajar como los otros colegas...?". Hasta que caí en la cuenta que soy igual de bueno que los demás ¿cómo? aceptando el hecho que jamás ningún cliente me llamó diciéndome: "Venga a arreglar el lío que dejó" ¿Conclusión? Cliente satisfecho, es cliente tranquilo.

-A varios (al menos a mí) vivimos el acoso. En mi caso, en el trabajo. Siempre me hicieron creer que mi calidad era inferior. Así crecí y así viví hasta que me di cuenta que aquello eran solamente palabras. Creo que alcancé la orilla positiva.

-Soy apenas un cuerpo humano de 100 kgs con 1.85 mts de altura que se moviliza sobre el planeta tierra, algo infinitesimal comparado con la magnificencia de la creación, creerse más que los demás, es ridículo cuando prácticamente somos nada. El ego infla cerebros o destruye el amor propio de aquellos que no son capaces de ver más allá de los deseos mundanos de la escala humana.

-Puede sonar trillado, pero con buenos pensamientos, gratitud y visualizando el futuro que quieres, se puede lograr mucho. Yo así logré salir de un largo y profundo abismo.

-Lo primero y más importante es estar vivo, lo demás viene solo.


Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre ser realista:

-Ser realista no es ser negativo; ahora si magníficas el problema convirtiéndolo en algo tan dantesco que nos paraliza y no nos deja resolverlo, sí se convierte en una actitud negativa. La gente es extraña; en mi caso me paraliza el que traten de motivarme, que traten de que actúe a su ritmo con frases de aliento o a fuerza de gritos. No me dejan pensar, es como hacer cálculos con alguien gritándote cifras incorrectas; o que te digan que tu calma los desespera siendo que la verdad es estás hecho un manojo de ansiedad en esos momentos.

-La vida tiene imprevistos, pero nada que no se pueda solucionar. A mí me molesta cuando utilizan todas estas frases clichés para denostar las capacidades de uno. Todos tenemos un lugar en esta vida, y a medida que vayamos adquiriendo experiencia iremos ajustando nuestras metas a expectativas cada vez más realistas. Todos tenemos tiempos de aprendizaje muy diferentes, y también tenemos tolerancia a diferentes situaciones o cosas.

-La mejor solución es el paso del tiempo y la experiencia, ya que con el tiempo aprendemos a integrar mejor la percepción para generar criterios más realistas. Un criterio realista sería pensar que después de lo malo viene lo bueno, y después lo malo, y luego lo bueno, porque la vida no es perfecta y está llena de altibajos.

-Mi problema es que yo suelo ser muy realista, no pesimista porque también sé, que con esfuerzo, todo se logra, y que todo lo bueno cuesta. Pero ese es mi punto: “Nada nos cae del cielo sobre la cabeza como lluvia”. Hay que esforzarse para obtenerlo. Aun pese a todo esto, estoy de acuerdo en que luego de un fracaso no hay porque estarse culpabilizando, si no lo que dices, revisarse y continuar. Mi mamá me decía: “Es que no es que nunca se va a caer, es que en el momento que se caiga, se va a levantar, se sacude el polvo y sigue caminando, con actitud y cuidando de no volver a caerse por la misma cosa”.

Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


martes, 15 de agosto de 2017

¿Cómo dejar de procrastinar? Consejos de aspies para aspies.







En el artículo anterior hablamos sobre lo que es la procrastinación y expusimos nuestras experiencias personales al respecto. En este escrito algunos jóvenes y adultos Asperger tratan de dar algunas soluciones a la pregunta planteada por nuestro compañero aspie (no he puesto sus nombres para resguardar su privacidad):

¿Cómo dejar de Procrastinar?


-Muchas veces se postergan las cosas por el tamaño del trabajo que hay que realizar, y puede tener un aspecto intimidante como para hacerlo todo de una vez. Algo que ayuda bastante es proponerte a alcanzar objetivos pequeños por día en un periodo de unos minutos preestablecido por ti. Esto incluso ayuda a organizar tu tiempo bastante bien. Ejemplo: Necesitas estudiar para un examen que sabes que es para la próxima semana. A partir hoy te propones a leer de manera profunda 10-15 minutos al día. Dirás que es poco, pero haciéndolo de manera disciplinada habrás estudiado un poco todos los días, incluyendo sábado y domingo. Los expertos en esta área recomiendan que para hacer algo, tienes que tomarte, mínimo, 2 minutos de tu tiempo para empezar; si no lo terminas no importa, siempre y cuando lo hayas iniciado. Para lecturas, mínimo 10 minutos por día (obviamente puedes tomarte más tiempo, pero lo importante es comenzar!). También es importante tener una agenda o un calendario donde vas a anotar el momento para hacerlo y hacer seguimiento a lo que quieres realizar. A mí me ha resultado hacer esto, al punto que a veces no suelto la agenda! Toma en cuenta que el proceso es más importante que la meta en sí! Si no haces nada, al final, no pasa nada.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Ponerse metas pequeñas, cumplirlas en un tiempo preestablecido y así pasar a las metas más grandes; organización de corto, mediano y largo plazo, y lo más difícil, mucha fuerza de voluntad aunque la procrastinación empuje para detenernos.

-Me entrené en procesos. Esto es que debo terminar uno para comenzar otro, así me obligo a terminar lo que empiezo.

-Aléjate de las redes sociales, apaga celular, quítale la pila si es necesario.

-Ponerse responsabilidades. Que la presión de tener que cumplir con algo te obligue a organizarte. Más que eso no puedo sugerir. Porque si llevamos vidas estériles sin compromisos siempre haremos las cosas cuando se nos den las ganas. Un hábito muy común del procrastinador es tirarse en la cama y dejar que la mente divague. En cuanto uno se "da cuenta" de lo que está haciendo, hay que volver a la “realidad” y proponerse a ejecutar una pequeña actividad, aunque sea tonta, pero que evite divagar. Hacer eso muchas veces hasta que se haga un hábito.

-Usar agendas, (sea la agenda de google, del celular, programas o de papel aunque la última no suele hacer recordatorios). Planificar estrategias a cumplir a corto plazo. Controlar tiempo de uso de PC, TV, etc cronometrando tiempo. Para esto existen ciertos programas. Tipo agenda tenés Osmo (para GNU-Unix) y como gestor de tiempo tenés a Hamster (También para GNU-Unix). Para Android tenés a Astrid Y aún más importante: Ponerse plazos intermedios y límites a cumplirlas sí o sí. También hay que ser realista con poner primero las cosas más sencillas de cumplir y luego las más complejas a medida que vayas logrando las más sencillas

-Quizá también analizar el por qué se evita hacer la tarea; si es porque uno se considera inhábil o siente que no le corresponde y "debería" ocuparse otro de su tarea. Eso puede marcar una diferencia.

Fotografía: Camilo Cuevas.


Aquí le dejo algunos consejos de otras personas que quizás le puedan ayudar a dejar de procrastinar:


1.  Aceptar que hay tareas que se pueden elegir y otras que no hay opción y hay que hacerlas a como dé lugar, para ello hay que clasificar las consecuencias de hacer y/o no hacer algo. En función de esto establecer un orden de prioridades e irlas cumpliendo según los tiempos que se le asigna a cada tarea.

2.   Organizar el día con un cronograma de las cosas que se debe hacer y ubicarlo en un lugar visible.

3.   Hacer una lista de actividades e ir tachando a medida que va cumpliendo cada una de ellas.

4.    Dividir una tarea compleja en varias más sencillas.

5.    Priorizar y generar estrategias de trabajo.

6.    Buscar un ambiente apto para realizar la tarea, sin tanta distracción.

7.   Desconectarse de las redes sociales y de todo lo que pueda ser un foco de distracción.

8.  No perder el tiempo pensando en lo complicada o aburrida que es la tarea, sino que hacerla.

9.    Poner una fecha límite para terminar el trabajo y cumplir.

10. Primero trabajar y luego buscar la satisfacción, y no al revés.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre el descanso mental:


-A mí cuando me toca un día difícil, trato de minimizar las exigencias. Evidentemente uno no puede enfrentar las cosas de una manera óptima con un ánimo caído. Trata de "desacelerarte" y hacé las cosas con calma y tranquilidad, lo justo y necesario, para que no te salgan las cosas mal y evita tensionarte. Cuando llegue la noche, te descansas bien y al otro día amanecerás mejor. Dormir bien es fundamental. Y si podes dormir de noche es mucho mejor aún. El cerebro produce químicos al dormir que regulan la emocionalidad durante el día. Pero eso se produce mejor en el dormir nocturno. Por eso para muchos de nosotros que tenemos problemas emocionales es más que importante tener pautas de orden: Dormir, comer, bañarse, cumpliendo horarios.

-Los negocios necesitan gente visionaria, no gente que pierde o desgasta sus energías pensando en problemas inexistentes. Necesitas, cuando ocurra un problema, poder reaccionar rápido, encontrar la solución con los recursos que tengas en el momento. Es imposible preverlos, te lo aseguro. Podrán ser parecidos pero nunca iguales, y la solución dependerá de esa pequeña diferencia. Lo mejor es estar en óptimas condiciones de atención y rapidez de respuesta y para eso lo más importante es: DORMIR BIEN! Ser visionario es ponerte metas, proyectos, o ver más allá de lo establecido, de lo creado, pero para realizarlo tienes que ser concreto y realista, deja a un lado las divagaciones.

Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:

martes, 8 de agosto de 2017

La Procrastinación en algunos aspies








Hola, mi nombre es Aillen y soy una procrastinadora. Sí, lo soy y hace un par de años atrás no sabía que se llamaba así a la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. Y para ser honesta, procrastiné bastante antes de escribir este artículo, pero no por flojera (algunos artículos dicen erróneamente que esa puede ser una de las razones para procrastinar). En mi caso, y en el de algunos adultos Asperger, la razón por la cual procrastinamos es para evadir situaciones que nos causan tensión, angustia, ansiedad o miedo al fracaso. Yo evadí este escrito, no por las razones mencionadas anteriormente, simplemente lo postergué para escribir sobre otros temas que me parecieron más fácil y rápido de relatar. Bueno, como no sólo me caracterizo por ser una procrastinadora, hoy estoy escribiendo este artículo porque también soy una persona responsable y sentía que era necesario tocar este tema para informar, y si seguía procrastinando, no lo iba a terminar nunca. Con este artículo no quiero decir que todas las personas con el síndrome procrastinan, pues NO es una característica de nuestra condición, se puede dar en cualquier ser humano, sea o no Asperger.

¿Por dónde comienzo? Diré que procrastinar no me hace sentir mejor, pues aunque en aquellos momentos puedo estar realizando algo que me guste, siento la “vocecilla” de la conciencia, quien me repite a cada instante que debo terminar mis deberes y dejar de postergarlos. Es como si “Pepe grillo” habitara en mi mente y no me dejase descansar hasta que termine lo que comencé. La mayoría de las veces que procrastino es por frustración. El constante intentar que me resulte algo y no lograrlo, me hace dejarlo de lado, no sin antes experimentar mucha angustia y ansiedad. Recuerdo haber sido tratada de floja e irresponsable por dejar algunas cosas a medias, pero como no tenía la explicación exacta de lo que me sucedía en aquellos momentos, sólo lograba sentirme aún más frustrada que al comienzo.

Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.


Quise saber si la Procrastinación es algo común entre las personas Asperger, por lo tanto les pregunté lo siguiente: ¿Se consideran un procrastinador? De los 37 que participaron contestando la encuesta, 31 dicen que sí procrastinan, 3 que no y 3 que depende de la situación. También hice las siguientes preguntas: ¿En qué situaciones suele procrastinar? ¿Luego de procrastinar, retoma la actividad que dejó a medias o que no comenzó? ¿Se siente bien cuando deja de lado una actividad que le causa malestar o siente un "peso de conciencia" que no lo deja tranquilo hasta que vuelve a retomar la actividad? ¿Qué soluciones busca para dejar de procrastinar? ¿Ha perdido grandes oportunidades por procrastinar? Los nombres de quienes respondieron no han sido escritos para respetar su privacidad. Estas son las respuestas que obtuve:



-Yo quizás no soy la más adecuada para contestar estas preguntas, ya que me encanta estar haciendo cosas. Sin embargo hay veces en que siento que tengo ganas de hacer muchas cosas pero me cuesta dar el primero paso para levantarme de la cama y comenzar. Ante aquello contestare la pregunta número cinco y lo que hago es organizo mi día con horarios de las cosas que tengo y/o quiero hacer y las voy cumpliendo. Si alguna me la salte, veo que tan prioritaria es y la reemplazo por otra menos importante o la planifico para el siguiente día. Creo que el desarrollo de la planificación, organización y volición es lo más importante para evitar caer en ese estado.

-No, he tratado, pero no me deja dormir, me pone ansioso, entonces cuando es algo así lo hago sin pensar para salir de eso rápido!!

-Sí me considero un procrastinador. Suelo procrastinar cuando no me gusta lo que tengo que hacer y pierdo interés en la actividad que debo realizar. Me distraigo con facilidad. Luego me obligo a realizar dicha actividad; si entro en “flujo” es perfecto porque logro finalizar, sino pierdo más tiempo y vuelvo al principio. Cuando dejo de lado una actividad me siento mal e intento terminar lo antes posible. Para dejar de procrastinar  hago meditación, relajación, oigo música y entiendo la necesidad de hacer el trabajo. El hecho de procrastinar puede ocasionar serios problemas en el rendimiento escolar o en el trabajo.


Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.


-Sí, me considero procrastinadora. Suelo procrastinar en los proyectos académicos y de gran impacto para mi vida; en este momento mi tesis de grado. Generalmente después de mucho tiempo de tortura psicológica y angustia trato de hacerlo en el último momento, generalmente lo logro aunque no satisface mi TOC perfeccionista. Cuando procrastino se siente horrible, me trastorna totalmente y afecta mi familia también; siento ansiedad, depresión angustia, hipersensibilidad sensorial. Para dejar de procrastinar, en este momento hice un mapa mental gigante en frente de mi cama con cada uno de los pasos pequeñas actividades para lograr hacer mi tesis y entregarla en el momento correcto; lo puse también para que mi familia comprendiera que estaré enfocada en eso, cuando me ven distraída me apoyan para que regrese a la actividad. He perdido innumerables oportunidades por procrastinar; esta es la tercera vez que estoy a punto de terminar una carrera universitaria con eso te digo todo.

-Sí, últimamente me siento mucho más procrastinador que antes; especialmente en cuestiones del trabajo, como por ejemplo: Corregir o escribir mi tesis. Son cosas que estoy dejando para último momento. Luego retomo la actividad naturalmente, ya que lo que procrastino son actividades que se hacen menester para mi trabajo, me guste o no. En el momento en que procrastino, siento tranquilidad. Pero trato de evitarla, agendando y adelantando las fechas de entrega, muchas veces tengo que desconectarme de Internet. A causa de procrastinar, perdí la oportunidad de la publicación en una compilación de un artículo científico. Se trataba de un volumen dedicado a uno de mis padres intelectuales.

-Bueno, me considero una persona procrastinadora, ya que en mi vida he hecho varias carreras las cuales nunca pude terminar; hasta en la música, que es mi mayor pasión, he estado retirado del medio artístico por dos años; y en lo único que he estado trabajando es en el área de las ventas; el cual al paso del tiempo me ha convertido en un genio; pero a pesar de ser el mejor vendedor de la empresa donde laboro, no gano lo suficiente para cubrir todos mis gastos, ya que al tener una hija autista, gran parte del dinero que gano, se me va en ella; y por esa razón me veré obligado a volver de nuevo a los escenarios, para así alternar la música con las ventas.


Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.


-Sí soy procrastinador, y suelo hacerlo en casi todas las situaciones. Esto no me hace sentir bien. Procrastino la búsqueda de soluciones. Lamentablemente he perdido oportunidades por procrastinar.

-Me confieso procrastinador. Sí, lo soy y me cuesta sentarme a escribirlo. Por lo general retomo la actividad  si es algo que quiero hacer, y si no, la retomo porque no me queda otra. Hay responsabilidades que no debería dejar de lado, y placeres que deben ser aprovechados en el momento adecuado, por lo que es normal que sienta “peso de conciencia” cuando no los hago. Para evitar procrastinar hago cronogramas, es lo que más me funciona, quizás por eso lo evito. Lo que más me funciona, es buscar una versión digital/electrónica de la actividad, para así hacerla con más facilidad. He perdido muchas oportunidades por procrastinar. Por ejemplo, es parte de lo que arruinó mi anterior carrera universitaria, que de todas formas creo que no era la mejor para mí, pero no me dediqué a ella como para darme cuenta de eso antes.

-Bueno, sí me ha pasado: Estudié en la Universidad, y la carrera de Psicología no me agradó, así que me salí. Después me gustó la música en canto y en tocar guitarra, pero me descuidé de esta última, porque me dediqué al baile y ahora teatro. Siento a veces que no tengo tiempo para hacer otras cosas que me gustan, pero después como que me deja de gustar hacerlo. En fútbol, me gustó un tiempo, y después me aburrió.

-Sí, procrastino cuando no me gusta alguna actividad o me da pereza; pero me siento culpable, así que vuelvo a retomarla. Para no procrastinar, evito el ruido y a las personas. He perdido la oportunidad de pasar con mejores notas en mis materias a causa de procrastinar.


Autora del dibujo: Cecilia GarciaVilla .


-Sí y no, depende de lo que deba hacer, en alguna ocasión un profesor de la universidad me comentó que más que procrastinar tengo mis prioridades muy claras. Procrastino cuando la actividad a realizar me resulta desagradable o carece de importancia en mi hacer profesional. Luego de hacer lo que sí me importa e interesa, entonces sí, retomo los pendientes y los termino. Más que "cargo de conciencia" entro en estados de ansiedad muy severos, aunado a ello mi intolerancia a la frustración se manifiesta al 1000% y en ocasiones he llegado a experimentar estados de profunda depresión a causa de las tareas incumplidas. Para evitar procrastinar priorizo y genero estrategias de trabajo y un plan de trabajo, así como, una administración y gestión de proyecto. 6. Nunca he perdido la ocasión de realizar algo a causa de la procrastinación, porque cuando una posible oportunidad aparece, la analizo en función de mis deseos, metas y objetivos personales y profesionales y sobre eso observo si realmente es una oportunidad o una pérdida de tiempo.

-Sí, procrastino en las situaciones que involucran compromisos afectivos, íntimos o de “alta densidad” emocional. A veces retomo la actividad, depende de cómo haya cambiado mi prioridad hasta ese momento. Por lo general en la vida siempre he ido avanzando con la ley del menor esfuerzo, de hacer lo "justo y necesario", midiendo así el impacto que puede tener en mí o en otras personas, el aplazar, decidir o cambiar de prioridad. Trato de avanzar en la vida siempre minimizando el coste del "peso de conciencia". Para dejar de procrastinar trato de anticiparme siempre organizando para el día siguiente lo que voy a hacer. Muchas veces la procrastinación está relacionado con un déficit en el aspecto organizativo de la persona. He perdido oportunidades por procrastinar: Tener un buen trabajo o encarar a una chica que podría de antemano tener alguna probabilidad de éxito. La procrastinación surge de otra propiedad que no sólo responde a la falta de organización, sino también a la inseguridad emocional.

-Después de procrastinar mucho, me decidí a contestar las preguntas de este artículo J Sí procrastino, ahora en casi todo. Antes lo hacía con mucha frecuencia, pero ahora no tanto, aunque trato de esforzarme, tal como hoy para responder las preguntas. Si la actividad me causa malestar, me siento bien al dejarla. Para evitar procrastinar, uso recordatorios en el celular o donde pueda, trato de que alguien lo recuerde por mí y me ayude o trato de contagiarlos de las cosas que yo quería hacer. Perdí varias oportunidades de trabajo por procrastinar, una de ellas es haber sido ingeniero de sistemas.


Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.


-Yo he dejado 7 carreras universitarias sin terminar.

-En mi caso, al darme flojera las decisiones de terminar algo, comienzo a hacer muchas otras cosas, y ya después ni me acuerdo de lo que estaba haciendo al principio.

-Yo procrastino porque son periodos de hacer mucho, y otros son de investigar, leer; y después me entran unas ganas enormes de hacer todo y lo hago.

-Yo necesito ayuda en este aspecto, soy procrastinadora pertinaz, y serlo con el peso a mis espaldas de lo que debo hacer, me llena de ansiedad y después me deprimo. Pero observándome bien, caigo en esto cuando no tengo una planificación anticipada.

-Me considero un postergador eventual, especialmente con lo que escribo. Primero lo escribo en borrador en un cuaderno, luego lo paso a hojas de bloc y por último, lo traspaso a otro cuaderno, donde la lectura la hago legible. Bueno, del primer paso al segundo voy bien, pero del segundo al tercero, estoy atrasado como en 3 años. Es decir, no transcribo cosas que escribí hace 3 años atrás.

-Si estoy leyendo un libro que me gusta mucho, suelo llegar a la mitad, dejarlo una semana y luego retomar desde el principio.

-En este momento de mi vida estoy estancado, no porque quiera; no puedo financiar mis proyectos, pero si algunas veces procrastiné porque sabía que faltaba algo en mis proyectos, así que me volqué con todas mis energías a lo que necesitaba; una vez tuviera los conocimientos y habilidades volvía con una nueva perspectiva de hacer las cosas. Eventualmente resolveré de alguna manera mi limitante, lo que me mueve es ver mi proyecto terminado como esta en mi mente. Después de eso, no sé, volveré a ver Dragon ball una vez más. 😄

Si luego de leer este artículo, usted ha descubierto que es un procrastinador ¡Bienvenido al “club”! 😅 


*** En el siguiente artículo le daremos algunos consejos para dejar de procrastinar.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Cecilia García Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:

martes, 1 de agosto de 2017

Experiencia de vida de Rafael, un adulto con el Síndrome de Asperger.




¿Cómo puedes saber que tu vida es diferente? ¿Cómo saber que tienes una condición que te hace ser diferente? Solo ves a los demás haciendo cosas que no entiendes, es como mirar un truco de magia. A mis 3 años recuerdo el piso de piedra pulida del apartamento en donde vivía, recuerdo que corría junto a un perro en un sitio con mucho eco y que jugaba con mis carritos (autitos) en la cama haciendo carreteras con la cobija de rayas y cuadros, tenía un bote en un trailer y otro autito que lo llevaba, pero sobretodo recuerdo un autito de carreras modelo chaparral, color naranja, la forma como me hacía sentir ese auto era algo especial, una sensación que jamás he logrado repetir.
Por esa época unos niños me metieron en la cajuela de un automóvil y me dejaron encerrado, fue hace poco cuando logré colocar ese recuerdo en perspectiva al interrogar a un primo mayor y saber los detalles de lo que había sucedido, tenía mis sospechas debido a mis pesadillas infantiles con sitios pequeños y la claustrofobia.
A mis 4 años, mis padres me llevaron a una fiesta infantil, cuando llegué al sitio todos me acosaban, me obligaron a saludar a muchos, era sumamente incómodo, el sitio lleno de niños salvajes, incluyendo a los que me encerraron en la cajuela del auto. El ruido ensordecedor, la atención de todos sobre mi, el exceso de estímulos auditivos, visuales y táctiles, eran una pesadilla, salí de allí desesperado, el peor día de mi vida de aquella época. Cuando cumplí 30 años preguntando supe que aquella celebración había sido mi fiesta de cumpleaños, en aquel lejano momento mis padres pensaban que yo lo sabía, claro, ¿cómo no iba a saberlo?, si nadie te lo dice, no lo sabes, no lo intuyes, no tienes idea, a los 4 años estás sumergido en tu mundo de carritos y juegos en solitario.




Mi temprana niñez fue tranquila, mi padre es ingeniero y siempre andaba de viaje o trabajando, así que mama y yo estábamos solos, en la escuela me seleccionaron para hacer parte del acto de fin de año, mi papel era dar una vuelta en el escenario y bailar, se suponía que yo era “el ratón vaquero” el ensayo se hizo y aprendí mis líneas que dije correctamente, pero hubo un problema, cuando terminó la presentación de mi grupo yo no sabía que debía salir del escenario, como en aquel cumpleaños, nadie me lo había dicho, al parecer me quede bailando hasta la mitad del acto siguiente.
Imagino que mi madre estaba molesta, no le gustaba mi actitud cándida, no le gustaba mi distracción, no le gustaba quedar mal, hoy día conociendo el comportamiento de un niño con la condición de asperger es cuando puedo imaginar cómo se sintió ella, volvimos caminando a casa y le pregunté cuál era su color favorito: -vino tinto- dijo.
Al comenzar el colegio hubo momentos en que pensé que jamás lograría aprenderme todas esas letras ni los números, pero lo hice. Con el tiempo mis hermanos comenzaron a llegar y a crecer todos juntos.
Hubo un terremoto en Caracas, nos tocó en el peor lugar, a dos cuadras de los edificios que se derrumbaron, recuerdo a mi padre bajando con mis dos hermanos en brazos, mi madre halándome escaleras abajo en tanto yo luchaba por devolverme a buscar mi zapato que se perdió en la carrera de abandonar el edificio, pasaron años antes de que lograra superar esa pérdida.
Al tiempo nos mudamos, era una casa, disfruté del cambio, en el jardín había una pequeña casita de madera estilo alemán para jugar. Recuerdo el olor del veneno del exterminador de insectos y el piso de tierra del vecino lleno de soldaditos, camiones y tanques de guerra de juguete dispuestos como una escenografía de batalla en miniatura que veía desde la cerca que dividía las parcelas, algo que jamás he olvidado, también recuerdo la actitud prepotente de los vecinos cuando descubrieron que veíamos su maqueta.
 Durante mi 3er grado de primaria vivíamos en otro lugar, otro estado, el cole era católico de padres carmelitas, solo varones, salvajes, con intereses completamente desconocidos para mi, únicamente les gustaba el “béisbol”. Mis dientes comenzaron a salir proyectados hacia delante, mi boca casi no se cerraba y mi pesadilla comenzó. La burla constante, cualquier cantidad de sobrenombres, al final solo quedó uno: “diente burro”. Mi temperamento rígido propio de la condición asperger sumado a una educación distante en la que nada de lo que yo hiciera era suficientemente bueno como para recibir una felicitación, moldearon una persona cargada de inseguridades y temor, mi vida era una batalla emocional.



Recuerdo que los compañeros jugaban en el patio, una vez me dejaron participar, la pelota voló directo hacia mi y yo me tiré al piso para que no me golpeara, es posible que el mundo no fuera tan cruel después de todo, pero la mente inmadura moldeada en un ambiente hostil te envuelve en creencias equivocadas que duran toda la vida.
En ese tiempo tuve un solo amigo, Eduardo, me acompañó un año y luego se mudó a otra parte, eso fue el principio y final de mis amistades en la primaria.
En una ocasión sentado enfrente del cole en 3er grado unos compañeros decidieron no entrar a clases y caminar para conocer los alrededores, yo decidí acompañarlos, total, nadie había dicho que eso no se podía hacer, en resumen, no se veía tan malo hacerlo. Los del colegio enviaron a niños de sexto grado a buscarnos, ellos luego encontrarnos decidieron empujarme sobre un jardín de cactus típico del clima árido en que vivíamos. Salir de allí fue todo un problema, me ayudaron a despegar las enormes hojas de cactus de la espalda, los brazos y las piernas, estaba todo pinchado por espinas de hasta 2 centímetros de largo. Cuando regresé al colegio me esperaban afuera y me llevaron a casa. No tuve oportunidad de dar explicación alguna ni de contar sobre mis heridas, solo hubo una descarga de temor sobre mí con una correa gruesa que casi no dolió en comparación al dolor de las espinas que todavía estaban bajo mi piel y que tuve que sacarme yo solo en la ducha cuando tenía 10 años.
La soledad y el sufrimiento de un niño crean fortaleza a un costo muy alto, crean pensamiento independiente, crean profundidad en la búsqueda de respuestas, crean conclusiones y procedimientos a seguir para poder pasar los momentos tormentosos, crean estructuras mentales que te acompañan para siempre y su manera de pensar se endurece cuando las situaciones llegan a niveles de supervivencia. En casa no me maltrataban, al contrario, mi vida del hogar fue muy agradable, lo terrible, aparte del episodio anterior, era el colegio.
Nos mudábamos nuevamente a la capital y yo fui enviado antes para no interrumpir el año escolar, me tocó vivir con unos tíos abuelos durante un año, una familia numerosa, en casa éramos 6, papa, mama y 4 hermanos. Ellos eran muchísimos, Papa, mama, 8 hijos, esposas, hijos de hijos, personal de limpieza, cocinera, chofer, etc. un cambio enorme. 



Todo era diferente, fue un gran aprendizaje, lo rudo de mi vida en el colegio anterior me permitió afrontar los cambios con relativa tranquilidad, esos días estuvieron calmados, recuerdo el canto del cristofué en las mañanas y el sabor de los espaguetis en el colegio, el mundo se dibujaba diferente cada vez, cargado de sensaciones intensas, para un niño que no puede hacer otra cosa que dejar fluir las situaciones, en esa época tuve amistad con mi primo Andrés, él también era diferente, con problemas de aprendizaje, sin dudas perteneciente al espectro autista de alto funcionamiento, hermosa persona de muy buenos sentimientos, mi hijo Andrés se llama así por él.
 Comenzó el bachillerato, nuevamente con mi familia, en instantes las niñas cambiaron a mujeres, la naturaleza hacía su trabajo en mí, mis necesidades sexuales se mezclaron con mis sensaciones intensas. En esa época tuve un amigo, Vladimir, era un muchacho alto, muy inteligente, leía mucho y comenzamos un club de lectura comentando y escribiendo, teníamos 13 años. El bullying fue variando en el tiempo, el peor episodio se presentó en una pelea con el mejor estudiante de mi clase, era ilógico pelear con él, ¡no existían motivos!, pero los bravucones se las arreglaron para que nos enfrentáramos y realmente no pasó de ser una escaramuza.
En casa mi padre siempre de viaje y mi madre con 4 niños que cuidar, todos sentíamos su ausencia, hubiera sido bueno tener a quien copiar, y tuve que inventarme a mi mismo. Años después comentando sobre esa carencia de la niñez con mi hermano menor, me dijo que yo fui su figura paterna de aquella época.
¡Me regalaron una máquina de escribir! ¡Mecánica, pequeña, portátil!  para hacer los trabajos del colegio, era amarilla, espectacular, comenzaron mis primeras historias y cuentos cortos.
De nuevo a mudarse, esta vez a otra casa, hermosa, alejada de todo, en la montaña. Nuevo colegio, nuevos bravucones, de nuevo cambios, de nuevo incertidumbre, nuevas materias que estudiar. Mi vida de estudiante de bachillerato fue frustrante, mediocre en extremo, nunca destaqué, nunca hubo interés, solo un camino que seguir.




Los compañeros siempre burlándose de mi poco atractiva personalidad, aprovechando para demostrar su superioridad o para hacer bromas. En una ocasión me ofrecieron un sándwich, yo siempre ávido de tener amigos lo acepté complacido y lo comí, muchos años más tarde, esos mismos amigos me contaron apenados que sacaron el sándwich de la basura y que lo habían escupido antes de dármelo.
En los últimos 2 años de secundaria la presión bajó un poco, logré repuntar en algunos aspectos, quizás por mi estatura que me diferenciaba de otros y me otorgaba algo de respeto para los bravucones pequeños.
La universidad fue liberarse del yugo de los bravucones, ahora solo era necesario mantenerse serio y eso era fácil. Los problemas y la mediocridad siempre me acompañaron, nunca destacar.
Cumplí con todo y terminé la carrera, tuve muchas novias y fui mucho a la playa, tenía un Toyota 4x4, techo de lona, ¡libertad sobre ruedas!, todo en el mejor estilo asperger, sin saberlo, por supuesto.
En esa época retomé la idea de tener amigos y comencé a frecuentar a varios excompañeros del bachillerato, fue una buena época, pude hacer amistad y comenzar a relacionarme con varios grupos diferentes, tenía amigos en todos los ámbitos, desde los más hippies y alocados hasta gente muy formal.
Cuando comencé a trabajar no tenía ni idea de lo que quería en la vida, recuerdo a mis dos mejores amigos hablando de lo que iban a hacer con sus vidas, en un instante se voltearon y me preguntaron: - y tú qué piensas hacer? -. dije: -No lo sé, nunca había pensado en eso-.
Nunca en toda mi vida había deseado ser algo o alguien.
Un día me fui de viaje a filmar, me llevaron de asistente o “carga cables”, ese viaje marcó mi vida, supe que quería trabajar en cine.
Mi condición llena de problemas de socialización, miedos, malos entendidos y cosas que simplemente son invisibles para mí me alejaron de ese camino y terminé trabajando en ingeniería, revisando planos de ingeniería, una de las actividades profesionales que mi carrera técnica me permitía hacer.
Estaba rodeado de escritorios con un jefe en una sala llena de personas entrenadas para hacer lo que se les solicita, otro engranaje en la sociedad.
Un día de desesperación miraba por la ventana de mi habitación y me preguntaba ¿cuál era ese monstruo con el que tenía que luchar para no seguir con esa vida mediocre e infeliz que tenía?  En un instante lo vi, desde la ventana cuando miraba al jardín pude verlo, estaba allí, justo enfrente, era mi reflejo, el único monstruo que me impedía mejorar mi vida y desarrollarme, era yo.




Fue un momento transcendental, comprendí que, si yo no cambiaba, mi vida no cambiaría, que siempre habría un horizonte al que llegar y que los límites de lo posible, dependían exclusivamente de mis decisiones.
Los años pasaron, me dediqué a vivir a mi manera, ensayo y error, probé varias cosas, trabajé en acrílico en un pequeño taller que hice en el garaje de la casa, fabriqué bisutería de plástico, hice material POP de publicidad hasta que un día descubrí los gráficos en computadoras. Desde ese momento trabajé en medios, en el ambiente publicitario, hicimos comerciales de TV y video clips para Ricardo Montaner, Oscar de León, Desorden Público, y otros. Tuve la oportunidad de torcer el mundo a lo que yo quería hacer, a inventarme ideas, a disfrutar de mis logros, porque, lo que no hice en el colegio y la universidad, lo hice en el mundo real, allí me sumergí y solucioné problemas creando herramientas que salieron de mi imaginación, he sido un autodidacta en casi todos mis trabajos, aprovechando mis intereses y relacionándolos con mi capacidad para diseñar, idear, crear.
Luego trabajé en el área de ingeniería colaborando en la ingeniería básica del diseño de complejos hidroeléctricos haciendo animación 3D para visualización de procesos constructivos, en una época en que aquello era una novedad. Diseñé software combinando herramientas de trabajo creadas específicamente para mostrar planos y modelos 3D o maquetas electrónicas.  Hago documentales, escribo guiones, soy director y tengo otras ideas que fluyen y espero desarrollar.




En las relaciones de pareja tengo similitudes con muchas de las experiencias de otros varones asperger que he leído, el problema de la comunicación no verbal o lo que significa no saber leer las expresiones corporales me hizo perder oportunidades y quedar como un pelmazo en muchos casos. El primer amor me marcó profundamente y tardé años en recuperarme, luego mis relaciones fueron menos idealizadas. Tuve novias de todos tipos, altas, gordas, bajas, flacas, jóvenes, viejas, blancas, morenas, etc. Me casé con mi actual esposa, tenemos 15 años juntos y dos hijos que comparten la condición asperger. El matrimonio es difícil, requiere de compromiso y sacrificio, no importa que tengas asperger o no lo tengas. Tuve suerte de tener los padres que tengo, ellos confiaron en mí y me permitieron ir a mi ritmo. Mis dos hijos comparten la condición y puedo verme en ellos a medida que crecen, veo sufrimiento en muchos casos y esa ceguera social que causa tantos problemas. Ahora solo queda seguir, como siempre, fluyendo en la mejor dirección posible.

 Conclusiones:
El asperger es un filtro por el que pasan todas tus ideas, es manejar por una avenida en la que no ves los semáforos que todos pueden ver, para un asperger hay calles que no existen. Es no entender el sentido de lo que expresan otros en una conversación y que además la conversación nos parezca estúpida.
Es hablar sin entender el efecto que causamos. Es haber sido maltratado en el colegio. Es haber maltratado a otros (en muchos casos) sin saberlo.




Pero el asperger también tiene cosas buenas, tienes una perspectiva muy tuya de la vida, la condición te obliga a la introspección, te convierte en un experto en lo que te gusta, te hace reflexionar sobre tu vida, te da profundidad y algunas veces puedes sentirte agradecido por ser como eres, aunque sea algo que solo tú puedes ver, para los demás sigues siendo y serás solo, el tipo raro.
Ahora tengo 54 años y al mirar hacia atrás veo cuales fueron las situaciones y decisiones que marcaron mi vida.
Algunas recomendaciones desde mi punto de vista:
  • Hacer un verdadero esfuerzo e intentar relacionarse, utilizar todos los medios posibles incluyendo hobbies, redes sociales, actividad física, deportes, etc.
  • Organizar nuestras ideas y deseos para marcar metas de corto, mediano y largo plazo.
  • Recordar que nuestra condición es para toda la vida, buscar una profesión que nos permita tener estabilidad en el tiempo, algo sencillo para nosotros, algo que podamos manejar con facilidad y ganar dinero para vivir. La capacidad de mantener nuestra atención en lo que nos interesa puede ayudarnos a tener éxito.
  • Dar gracias a Dios por lo que somos y ser humildes.
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