miércoles, 15 de noviembre de 2017

La Actividad Física desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.



Un pequeño aspie en su scooter eléctrico.




Hacer ejercicios aumenta el bienestar físico, psicológico y las habilidades motoras, mejorando nuestro estado de ánimo, disminuyendo el estrés, reforzando la autoestima, generando autoconfianza, disciplina, responsabilidad y aumentando el control en uno mismo y las ganas de estar con otras personas, lo cual propicia la comunicación y compañerismo cuando se es pequeño, y cuando se es adulto se puede optar por actividades físicas en solitario si así lo desea la persona Asperger. La actividad física puede ser tan efectiva como los medicamentos o la terapia para la depresión y la ansiedad (los deportes, andar en bicicleta, o tomar una clase de baile). Cualquier actividad ayuda, incluso una caminata corta puede ser beneficiosa para nosotros.
Es un mito que una persona Asperger no pueda ni quiera hacer ejercicios, quizás no haya interés al comienzo, pero si se encuentra una motivación (el bienestar físico y mental, por ejemplo) se puede comenzar a practicar de a poco hasta hacerlo una rutina. No es beneficioso bajo ningún punto de vista la vida sedentaria que suelen llevar algunos aspies.
Cuando un aspie es pequeño, los padres pueden comenzar a incentivarlo mostrándole diferentes actividades físicas, incluyendo los deportes. Pero lo más importante es mostrarle con el ejemplo que la actividad física es importante. Salir una vez a la semana al parque, “pelotear” con los padres o hermanos, ir a la piscina, etc. Para adquirir una habilidad física, es necesario practicar, sólo hay que tomar los resguardos necesarios para la seguridad de la persona Asperger y tomar en cuenta de que dicha actividad sea placentera y no algo que lo estrese aún más.

A continuación le invito a leer las experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger con la actividad física (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

Fotografía: Camilo cuevas.

 ¿Les gusta hacer alguna actividad física?


-Soy muy torpe, con motricidad muy pobre. Me gusta correr, caminar y nadar. Me encantaría aprender box algún día.

-Yo salgo a correr con un grupo.

-Yo práctico senderismo, también ejercicios en caminadora, escaladora y mancuernas.

-Lo que hacía en el colegio, handball y voley, luego hice yoga. Pero me gusta caminar.

-Yo también hago musculación, y cuando puedo boxeo. Todo ello en mi casa.

-Hago Yoga y tonificación de músculo.

-Hace un tiempo atrás practicaba artes marciales, ahora solo running.

-Sí hago, pero tengo problemas en la espalda y no puedo realizar cosas de alto impacto. Estuve más de cinco meses sin hacer nada y hace poco empecé de nuevo a realizar ejercicio. Ha sido difícil porque cambiar mis rutinas son un tema para mí.

-Desde 2009 practico Tae Bo (Una rutina física que combina técnicas del boxeo y del taekwondo) tres veces por semana en otoño-invierno y cinco veces por semana en primavera-verano.

-Hago Krafttraining.

-Yo hago pesas. Me ayuda a quitarme el estrés diario, así como a mantener un cuerpo saludable.

Fotografía: Camilo cuevas.


-Hago ejercicio regularmente, tengo una relación amor-odio con él jajaja. Practiqué por un tiempo, cuando niña, gimnasia artística y rítmica.

-Durante un tiempo paseaba en bicicleta, era muy intenso, sobre todo porque vivía en una zona montañosa. También hice pesas desde los 20 años hasta los 30; era un tipo fornido.

-Hago ejercicio regularmente y eso me ayuda a estar más tranquila y concentrada en mi vida diaria. Solía practicar Karate y TaiChi, ahora hago más Crosstraining y Running. Ambas me gustan mucho.

-Tengo una máquina de ejercicio tipo elíptica que usé bastante, pero ahora anda de perchero en tanto tomo la decisión de comenzar otra vez. Cuando hago ejercicio es refrescante, me gustaría tener algo que me obligara a hacerlos. Pero mi época más gratificante ha sido cuando hacía bicicleta, es hermoso recorrer la distancia en la mañana temprano.

-Desde la semana que viene comenzaré a ir al gimnasio a hacer ejercicios de calentamiento aunque sea. Mover un poco los músculos del cuerpo hasta llegar a tener una rutina con mayor actividad física. Basta de andar toda la vida detrás de una computadora, un celular, un auto o libros. La salud física se deteriora y pasa factura con el correr de los años.

-Hay una cosa que además me permite olvidar todo y convertirme en algo totalmente distinto durante un rato. Es un alivio pues las tensiones acumuladas se disipan, desparece casi totalmente el molesto tinnitus que me martillea todo el día: Mis clases de Kung-Fu. Yo estoy encantado con mis clases de Kung Fu y de Krav Magá, el primero desarrolla el espíritu y el segundo los moratones a base de kick boxing. Sin contar las buenas relaciones que germinan en estas actividades; no necesariamente relacionadas con la lucha sino en general con el deporte por extensión.  Estuve también muchos años con la depre y en esa época iba bastante a cantar porque me permitía salir de mí mismo. Bailar tiene el mismo efecto. Por fortuna tras muchos años conseguí superar la depresión casi de la noche a la mañana. También tocaba instrumentos musicales por entonces, pero aunque me permitían igualmente canalizar emociones también me aislaban del mundo.

Fotografía: Camilo cuevas.

¿Practican algún deporte?


-Yo solo corro en la maquina trotadora 1 hora o 2 con mis audífonos escuchando música. Me cojo bien de las manijas para no caerme y así me ejercito. Otro deporte no me gusta.

-Juego al hockey y siempre me echan porque me enojo y frustro mucho.

-Yo soy incapaz de coordinar distancia-velocidad-motricidad corporal. Ningún deporte hago. Tampoco me gustan demasiado, lo mío siempre fue la musculación, aparatos en el gimnasio.

-Yo practiqué deporte toda la vida hasta que me casé. Definitivamente en los que más me destaqué fue en los deportes individuales: Natación y atletismo (lanzamiento de disco). Tengo mucha fuerza física y potencia más no velocidad. En los deportes grupales: Voley ball, basquet , soy el fracaso más rotundo.

-Sólo natación.

-A mí no es que no me guste hacer deporte, el problema es que me canso mucho, probablemente se deba a que me dicen que estoy algo gordo.

-Tenis de Mesa.

-Yo hago artes marciales chinas.

-Yo practico karate do.

-Yo SOLO voy al gimnasio.

-Yo en bachillerato jugaba baloncesto (muy a pesar de que para los deportes soy super torpe). De niño estuve en natación pero eso era por terapia, no me gusta practicar natación olímpica competitiva.

-Me encanta la gimnasia artística y la natación, practiqué gimnasia durante 21 años; ahora por trabajo no puedo practicarla.

-De más joven hice gimnasia, y voleibol. Nunca fui destacada.

-He comenzado nuevamente con el running. Antes, aunque no son deportes propiamente tal, he practicado Iaido y budo taijutsu.


Fotografía: Camilo cuevas.

  ¿Saben andar en bicicleta?



-Sí sé andar en bicicleta. Tardé en animarme, a dejar las rueditas pero mis viejos se las ingeniaron para que no me diera cuenta en el momento que me soltaban cuando me ayudaban.

-A mí no me animaban a seguir intentándolo, y nunca pude aprender.

-¿Y si probas de intentarlo? El año pasado vi a un grupo de chicas ayudando a una chica adulta a andar en bicicleta. Nunca es tarde.

-Sí, sé andar en  patines, patineta, bici, motocicleta, pero nunca he aprendido a conducir un auto.

-Aprendí como a los 11. A los 12, me compraron una.

-No, no sé, se me va el cuerpo y me caigo.

-Aprendí a andar en bicicleta, pero me cuesta aprender a manejar un auto. Tengo una camioneta, pero la tiene que manejar otra persona.

-No, por más que lo intentaba, perdía el equilibrio. Imagínate que aún caminando choco contra muebles, postes, puertas...

-Yo aprendí como a los 9 años y mi hija ya va para los 10 y nada, no hay manera. También es verdad que no le hemos puesto mucho empeño, ni ella, ni nosotros. :s

-No, a estas alturas me resigno al colectivo o caminar. Ya no estoy en edad de caerme a cada rato.

-Yo sí, pero casi no la uso.

-Siii es fácil, no me costó tantas caídas.

-Sí y me gusta mucho.

-Aprendí un par de años después que los demás niños de mi edad.

-A los 15 años y con muuuchos moretones.


Fotografía: Camilo cuevas.


-Sí, cuando pequeña, luego lo retomé hace algunos años, al igual que el patinaje. La verdad me ha costado bastante, además de darme miedo, pero luego pensé que no pierdo nada con caerme y lo hice, me caí pero en vez de llorar me reía. Eso fue en el 2014, el año pasado quedé embarazada y desde ese entonces como debo mantenerme sin problemas, no lo he vuelto a intentar, pero apenas mi hija esté más grande, sé lo haremos juntas y a porrazos lo volveremos a intentar.

-Yo también aprendí usando las rueditas, me costó pero lo logré, y fue gracias a mi hermano que me motivó a hacerlo, pues tuve muchas caídas, pero allí estuvo él.

-Aprendí a los 16 años, un día que una amiga de la secundaria me dijo: "Subite y dejate de embromar".

-Me costó bastante. Cuando me detectaron el SA, me hicieron una prueba y me salió que tengo el equilibrio muy mal.

-Con suerte anduve alguna vez en una bicicleta, no sabía doblar porque perdía el equilibrio ¿entonces que hacía? Tomaba la de mi hermano, en la que lograba tocar con los pies el suelo, y caminando en puntillas lograba las esquinas, pero siempre era en calle larga para evitar curvas.

-Camino, corro, brinco, monto en bicicleta y no puedo evitar los accidentes, así que para mí es algo normal, mi visión focal es la causa de todo. Así que te respondo: Sí sé montar en bici con los accidentes normales.


Fotografía: Camilo cuevas.


¿Sabes bailar?


-Yo hice un poco de salsa casino en el colegio, fue muy fácil porque me enseñaron a contar también; así que sabía lo que tenía que hacer por cada número y cuánto tiempo tenía que esperar después que cantaran el paso de la rueda casinera. La salsa casino no es difícil, si fuera otro baile, si me quedo medio tiempo o 1 tiempo atrás. Pero en este baile, todo el tiempo, cuento en mi mente 1,2,3...5,6,7.

-Yo bailo Electro Dance y Bboy. Aprendí algún baile de salón, pero no lo practico mucho. La verdad no me gusta mucho porque son leeentooos XD.

-La verdad es que bailando no soy mala, cuando es sola o con pareja, es más, soy muy buena en el ámbito de la expresión corporal teatral y en realizar movimientos acrobáticos que requieren de mayor flexibilidad, sin embargo mi mayor problema es con la coordinación con otros en grupo, por ejemplo tanto la aeróbica y la zumba no me gustan para nada ya que no soy buena imitando movimientos en el momento, solo soy buena cuando las estoy ejecutando, luego de bastante práctica claro está.

-Me fascina bailar y cantar, por eso me dedico al teatro musical y en mi adolescencia canté en grupos de metal sinfónico, dark wave, jazz, soul y blues.

-A mí sí me gusta bailar, pero no con cualquier persona y no cualquier género de música ni cualquier canción, que sea del género que si me gusta bailar.

-Bailo tango.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página: 

Esta es la biografía del autor de las fotografías: 

miércoles, 8 de noviembre de 2017

La Anorexia, una pésima consejera.






Siempre fui una niña delgada, la razón principal es que era muy “mala” para comer. Cuando pequeña, cada vez que llegaba la hora de las comidas del día, hacia escándalos y devolvía de mi boca lo que no me gustaba. A medida que fui creciendo nunca cambió el hecho de que ciertos alimentos yo no los tolerase en mi boca, pero tenía que comerlos igual por obligación para no ser regañada. En ese tiempo no me importaba los “kilos” porque era delgada, incluso quería ganar peso para que dejasen de “molestarme” diciéndome que era muy “flaca”, pero lo poco que aumentaba en peso, rápidamente lo bajaba (creo que por mi estado nervioso no lograba asimilar lo que comía). Transcurrieron los años y a los 23 años quedé embarazada y apenas logré subir un kilo por mes, los cuales “desaparecieron” abruptamente luego del parto, debido a lo difícil y doloroso que fue. Al poco tiempo de nacer mi hijo comencé a experimentar mucha ansiedad (por otras razones) y eso dio inicio a que comiese en exceso, consumiendo en grandes cantidades lo que se le denomina comida “chatarra”, podía comer en un día un kilo de helado con capas de chocolate y un paquete de 1.000 gramos de papas fritas con mucha mayonesa al día y por semanas, y luego cambiar los productos pero manteniendo el mismo equivalente en exceso de calorías.
Ese año no subí ningún kilo porque yo estaba amamantando a mi hijo, pero después de que mi hijo cumplió un año dejé de darle pecho y seguí comiendo al mismo ritmo, pero esta vez comencé a engordar. Yo no me daba cuenta de esto, hasta que después de un tiempo, algunas personas que no me habían visto hace mucho y me encontraban en la calle, me decían que estaba gorda, pero lo que más me afectó fue cuando alguien me dijo que parecía “chancha” (cerdo) y fue cuando realmente me di cuenta de mi sobrepeso (la persona que dijo eso no fue por maldad porque es alguien cercano a mí, sólo que no midió sus palabras). A partir de allí traté, infructuosamente, de hacer dietas, pero el hambre podía más y todo lo que hacía durante el día para comer poco, en la noche era olvidado, dándome “atracones” de comida y sintiéndome culpable por ser tan “débil”. Fueron tres años en que intenté bajar de peso sin éxito alguno (a esas alturas pesaba casi 80 kilos).


Artista: Eduardo Replinger.

Cuando cumplí 30 años tuve mi primera crisis de angustia en el lugar en que yo trabajaba debido a que sufrí demasiada presión (no tengo tolerancia a la presión de otras personas porque ya de por sí yo vivo presionándome en todo lo que hago). Eso me llevó a llorar todos los días, antes y después de mi horario de trabajo, quitándome absolutamente el apetito porque era mucha mi angustia y ya no quería volver a trabajar.
En un mes bajé casi 15 kilos y finalmente dejé mi trabajo porque ya no resistí más las crisis a las cuales me veía envuelta día a día, cayendo en una profunda depresión. Con la falta de trabajo, pronto vino la falta de dinero, entonces comencé a comer menos para ahorrar el poco dinero que recibía mes a mes y así alimentar a mi hijo, pues no me encontraba en condiciones de trabajar en esos momentos debido al trastorno depresivo que me tenía sumida en el absoluto desgano. Pero no me molestaba sentir el ardor en mi estómago avisándome que debía comer porque comencé a ver que el hecho de haber comido poco me hizo llegar a pesar 50 kilos (yo mido 1.70) y eso me satisfacía completamente (para que se haga una idea de lo delgada que estaba: Podía usar las poleras y chaquetas de mi hijo de 10 años). Comencé a sentir una enfermiza atracción por tocar todo el día, y más aún en la noche, los huesos de mi cuerpo que ya se notaban (a esas alturas ya no se me veían los senos, sólo eran dos pellejos colgando, algo así como se ven las perras callejeras que han parido y se ven famélicas). Tendida en la cama, en la soledad de la noche, me miraba con un espejo grande las costillas, el esternón, la clavícula, las vértebras y el sacro que se notaban sólo cubiertos de piel, tocaba una y otra vez los huesos y eso me causaba placer, aunque estuviese sintiendo como si un fuego quemase mis entrañas, en cambio, ese "fuego" me indicaba que estaba haciendo las cosas "bien" y no estaba cayendo en la "tentación" de comer. No diré detalles de cómo me engañaba para comer casi nada, porque si algo aprendí en mis 7 años de anorexia, es que cuando uno está viviendo esta enfermedad, aprovecha de ver programas en que muestran la vida de alguna chica anoréxica, pero NO para aprender la lección de vida de aquella persona, sino que para “aprender tips” de las cosas que ellas hacían para perder peso y eso copiarlo para uno seguir estando delgada. Así que yo aquí no mencionaré nada de eso por si alguna chica que pueda tener problemas alimenticios, lea mi escrito y se “tiente” a repetir lo que hice yo. Si diré que yo no quería perder peso para atraer hombres porque estaba consiente que mi físico no era del gusto de los demás, pero eso no me importaba, sólo quería seguir experimentando la satisfacción que sentía yo al tocar mis huesos cubiertos de piel, y comprobar con esto que yo tenía el control.


Artista: Eduardo Replinger.

Mi entorno cercano comenzó a decirme que me veía fea, algunas personas me preguntaban si estaba enferma de cáncer, y hubo quien pensó que yo estaba consumiendo droga. El punto es que las personas comenzaron a preocuparse y a mencionar mi baja de peso, pero a mí nada de eso me importaba, en cambio, me satisfacía ver que todo mi sacrificio estaba dando resultado y eso me alentaba aún más a no caer en la “tentación” de comer, incluso si llegaba a morir a causa de mi escuálida alimentación, me importaba muy poco. Además en esa época comencé, erróneamente, a fumar y a beber café en exceso, nada importaba más que sentir mis huesos, ni siquiera el hecho de que mi hijo se fuese a quedar sin madre, amándolo como lo amo (reconozco mi enorme egoísmo, pero estaba afectada por esta enfermedad y, a la vez, por una profunda depresión). 
El hecho de vivir sola con mi hijo pequeño, me “ayudaba” a vivir mi anorexia sin preocuparme de que me vigilaran y presionaran para comer. Mi rutina era hacer 2 horas diarias de ejercicios y ver programas de televisión en donde hablaban de dietas o personas con anorexia (para copiar métodos de adelgazamiento) y cada vez que iba al supermercado revisaba las calorías de cada producto alimenticio y todo lo que compraba para comer era “diet”. Luego de esta fase de casi no comer, comencé a sentirme “tentada” por comer de vez en cuando alguna comida “chatarra”, y apenas terminaba de hacerlo corría al baño a vomitar, pero esto fue esporádico porque mi miedo a que mi hijo me escuchase y fuese a imitar mi conducta cuando creciera, me hizo preferir comer muy poco a darme “gustos” que después irían a parar al baño en un vómito autoinducido, además pensaba que era injusto que, habiendo tanta gente que pasaba hambre por no tener que comer, yo fuese a "botar" el alimento.


Artista: Eduardo Replinger.

A los dos años de haber dejado mi trabajo de un día para otro, volví a ejercer de maestra en una escuela (primaria). Estando allí evitaba participar de cualquier reunión que significase compartir comiendo. Con mis familiares era lo mismo, no participaba de nada que significase comer. Eso me fue alejando mucho más de las personas, y si ya antes no socializaba mucho, el miedo a que me obligasen a comer, me apartó aún más de los demás. Después de 6 años recapacité, con ayuda de quienes me quieren, y comencé a comer casi normal. Decir que me he “sanado” del todo, sería mentir. Creo que la “mentalidad anoréxica” me va a acompañar toda mi vida, y no caer nuevamente en la tentación de casi no comer, es una lucha constante porque, aunque trate, no puedo evitar pensar, cada vez que como, en las calorías que estoy ingiriendo y sentirme culpable y "débil de voluntad" por comer, más cuando alguien me dice que “ahora sí me veo bonita y no como antes cuando estaba muy delgada”. Esa es la peor frase que se le puede decir a una ex anorexica, porque tantas veces nos dicen que nos vemos feas al estar tan flacas, que si esta vez nos dicen que nos vemos bonitas, significa que ya no estamos delgadas, por lo tanto, es un sinónimo de estar “gorda”, y en vez de que esa frase sirva como aliciente para seguir comiendo, provoca el efecto contrario y uno quiere dejar de verse como los demás perciben la belleza, porque para quienes tenemos esta enfermedad, la belleza son los huesos. Hoy peso 58 kilos (supuestamente sigo delgada para los demás), y no niego que me encantaría pesar 8 kilos menos, pero ya no hago nada por llegar a ese peso (ideal para mí). 


Artista: Eduardo Replinger.

Cabe mencionar que la anorexia puede estar presente en el Síndrome de Asperger como COMORBILIDAD, y quiero dejar en claro que NO ES REGLA que afecte a todos quienes tienen el síndrome y TAMPOCO es una característica de la persona Asperger, pero sí he conocido más casos como el mío en chicas aspies. No sé lo que puedan experimentar otras personas Asperger al vivir con este trastorno, pero en mi caso, era la satisfacción por mantener el control sobre mí misma, y en algunas ocasiones, una especie de autocastigo, porque cada vez que he fracasado en algo, ya no siento deseos de comer y si llego a intentar comer, mi cuerpo rechaza el alimento, pues siento de inmediato ganas de vomitar (esto me sucede, sobre todo, cuando atravieso grandes crisis de angustia y ansiedad). 
Las razones por las que un joven puede llegar a la anorexia son variadas, pero yo me detendré en una, la que me tocó vivir a mí y desde allí dar un pequeño consejo a quienes rodeen a una persona con sobrepeso, y eso es: TENER CUIDADO CON LAS PALABRAS QUE SE DICEN, una burla, un apodo que puede parecer “inocente” o de “cariño”, pueden provocar una futura persona con anorexia. Recuerden que no todos son tan “fuertes” y las constantes críticas pueden “hundir” a una persona y llevarlas a tomar malas decisiones. Hay sobrepesos que se pueden evitar, y eso es cuidando la alimentación de su hijo cuando es pequeño e incentivarlo a hacer actividades físicas y si hay algún problema en el metabolismo, tratarlo con un nutricionista o algún profesional idóneo. Lamentablemente la anorexia también aparece en la infancia, por lo que hay que estar atentos a las palabras que se dicen y los ejemplos que se dan.

Escrito por Aillen Aukan Awka.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página:

miércoles, 1 de noviembre de 2017

La Torpeza Motora, la Postura Corporal y la Lateralidad en jóvenes y adultos Asperger






¿Existirá algún aspie que no le hayan llamado torpe por tropezarse? A mí me han llamado así muchas veces, y no sólo por eso, sino que también porque suelo chocar constantemente con los muebles y cuanta cosa haya en mi camino (mis piernas siempre tienen moretones por eso. Esto último es por mi “visión tubular”). 
Volviendo a la torpeza motora, me cuesta mucho coordinar mis movimientos, siento que mis piernas y brazos estorban al caminar, y muchas veces no sé qué hacer con ellos (incluso hay quienes me han dicho que camino como pato). Siempre trato de llevar algo entre mis brazos, así sea el tirante de mi morral, porque no sé dónde poner mis extremidades superiores, y el llevarlas sueltas no es opción porque no logro coordinarlas con mis extremidades inferiores, o sea no logro el movimiento espontáneo que logra toda persona al caminar. 
Las personas con Síndrome de Asperger presentamos dificultades en la planificación motora. Este proceso es lo que permite entender un movimiento, imaginar cómo hacerlo, coordinar a los distintos músculos que deben intervenir y ejecutar esa actividad. Algunos movimientos, como atravesar un espacio lleno de gente de un lado a otro pueden ser complejos y al tener dificultades planificando o llevando a cabo ese movimiento puede provocar que choquemos con otras personas u objetos. La torpeza motora es un rasgo frecuente en personas con Síndrome de Asperger, por eso algunos caminan desgarbados y/o corren “feo” (así me decían a mí cuando se reían por como yo corría, pero lo que no sabían, es que lo hacía con temor porque siento en todo momento como si mis piernas se fuesen a enredar y me voy a caer de bruces). Ni hablar cuando me obligaban en el colegio y universidad a jugar voleyball u otro deporte con el balón ¡Era un DESASTRE tratando de atrapar la pelota! (¡Qué mal que esas actividades en el colegio lleven una calificación! Los que tenemos torpeza motora lo pasamos muy mal tratando de no tener “tan mala nota” o rogando que nuestros compañeros no se rían cada vez que la pelota le da a uno en la cara por no saber atraparla).

¿Cómo se puede tratar esto en un pequeño aspie? Un fisioterapeuta o un terapeuta ocupacional pueden idear un programa terapéutico para ayudar a que los movimientos del cuerpo del niño sean coordinados. Se utiliza un espejo grande de pared, grabaciones de vídeo modelando e imitando movimientos más fluidos. Se utiliza la danza. La natación también sirve.

A continuación mis compañeros aspies le relatarán sus experiencias personales tanto como con la torpeza motora, como con la lateralidad:

Fotografía: Camilo Cuevas.

 La torpeza motora en nosotros:


-Yo soy zurda y recuerdo que me costó aprender a atarme los zapatos (también me los ponía al revés), y también a tomar el lápiz para aprender a escribir, mi mamá afirmaba mi mano porque era realmente difícil mantenerlo firme (también fue difícil porque tengo el pulso tiritón). En general soy torpe, se me caen las cosas de las manos y no sé cómo pasa, y a menudo choco con cosas, por ejemplo la esquina de la mesa. Cuando era adolescente tuve una serie de caídas con torceduras de pie, me enyesaron 5 veces en 6 años.

-Yo soy torpe también, me paso tropezando y antes me caía siempre. Nunca aprendí a atarme los cordones como todos, una amiguita con mucha paciencia me enseñaba a los 12 años, hasta que me di por vencida e inventé otro modo de atarlos.

-Me pasaba tropezando y me caía también, yo pensaba que era porque tenía pies planos. Y hasta el día de hoy me tropiezo, pero pocas veces me caigo, por el temor a lesionarme ya no me dejo caer. Y lo mismo me pasó con el nudo de los zapatos, ahora prefiero calzado confortable, fácil de poner, en vez de algo muy complicado de usar.

-Soy media torpe con los movimientos, antes le echaba la culpa a que era zurda, de niña dejaba las cosas en la puntita y siempre se terminaban rompiendo los vasos y las tazas, hasta que terminaron en casa comprando tazas de aluminio y de melamina, por si se caían no hubiera problema. También me ha pasado que camino por la calle y a veces chocó con algunas personas.

-Los problemas de coordinación parecen ser comunes en los aspies, pero eso de querer poner las cosas "ordenaditas" nunca ayuda😆, hasta la torre más perfecta se cae😅. Traté, pero se cayó. La historia de mi vida.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 La lateralidad en nosotros:


-Tengo dificultad para poder determinar cuál es mi derecha o izquierda. A veces me suelo confundir para decir cuál es la izquierda o la derecha, o si algo está a la derecha o izquierda.

-Me pasa, y creo que leí, si, que tiene que ver con nuestra condición.

-A mí no se me dificulta.

-Sí, siempre lo he atribuido a que soy zurda. Me pasa exactamente lo mismo, estoy segura que es mi derecha y después me doy cuenta que no, es la izquierda jajaja.

-Es gracioso verme agitando las manos para ver cuál es mi derecha y cuál es mi izquierda.

-A mí se me dificulta todo el tiempo.

-Realmente no sé cuál es cuál! Soy diestra sí. Debo probar o agitar o hacer el gesto de escribir cada vez que necesito usarlas, jajaja. No sé si tiene que ver, pero no aprendo jamás ni usando pulseritas ni nada.

-Siempre me lío, o me quedo pensando, o digo "derecha" señalando a la izquierda, en fin. Y encima discuto con los demás cuando no van donde les indico tan "claramente".

Fotografía: Camilo Cuevas.


-A mí me pasaba con las manos y con la orientación y hasta con los símbolos mayor y menor, siempre me olvidaba cual era cual, pero una vez tuve un accidente en la mano izquierda en el cual me quedó una cicatriz a los 5 años, entonces desde allí me dijo mi mamá si no te acuerdas cuál es tu izquierda, recuerda que tienes una marquita que te ayudará a recordar cual es cual.

-Yo tengo ese problema y confundir empuje a tire jajaja. Tómalo con humor.

-A mí me pasa con los puntos cardinales; sé cómo se llaman, pero no donde están.

-Ja,ja no lo puedo evitar cuando me preguntan, hago la mímica con la mano para ver cuál es la que escribe...esa es la derecha. Aunque soy ambidiestra, me torturaron tanto para ser diestra que la prefiero para escribir, sin embargo cuando manejo herramientas la gente se desespera y me dice ¿Eres zurda o diestra? Pues no distingo ninguna. Mi hija mayor es igual a mí en ese aspecto.

-Yo tuve ese problema como hasta los 14 años, luego me di cuenta que si pongo las manos con las palmas hacia abajo sólo hay una que forma una L con el índice y el pulgar y que esa es la izquierda (Left en inglés).

-Me cuesta diferenciar la izquierda y la derecha, en especial con el calzado.

-Memoricé que con la derecha es el lado con el que escribo, y el otro la izquierda.

-Tengo que pensar un rato más largo cuál es la izquierda y la derecha.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 La postura corporal:


-Siempre me dicen que corrija mi postura, que me ponga más recto, que no ladee un poco la cabeza. La verdad que soy incapaz de hacerlo, porque no tengo ni idea de cómo es mi postura si la rectifico, aunque me mire al espejo. Incluso me cuesta muchísimo hacer "sombra" delante del espejo cuando entreno; es decir, mirar que mi postura y movimientos son correctos.

-La historia de mi vida: Me cuesta muchísimo mantener la postura, tenía un amigo que era reclutador de modelos y siempre me decía que me parara derecha y eso era muy estresante, me dolía el cuerpo de estar tan consciente de mi postura.

-No pudieron conmigo y me dejan tranquila. Están acostumbrados a mis posturas. Me encanta sentarme en el suelo y hay veces que “muerta” del cansancio me he tirado al suelo, levantando las piernas, para que crean que tengo la tensión baja.

-El practicar yoga como ejercicio hace que se fortalezcan los músculos de la espalda y uno empieza a caminar recto de forma natural y espontanea sin forzarse.

-Practica ejercicios para mejorar la propiocepción, será tarde para el ballet ruso pero notaras mejoras.

Fotografía: Camilo Cuevas.

 ¿Qué hacen con sus brazos al caminar?


-Normalmente agarró mi mochila o sólo meto las manos a las bolsas del pantalón.

-Yo me decidí por un ordenado y consciente movimiento de brazos estilo robot.

-Yo pongo una mano en el bolsillo, en numerosas ocasiones mientras camino.

-Yo no logro caminar siempre igual. A veces parezco un hombre, a veces un robot, a veces parece que corro, y otras veces parezco una top model caminando por una pasarela. También me molestan a veces los brazos y las piernas, no sé donde ponerlos...

-Yo aleteo las manos cuando camino... Por eso la terapeuta en la primera consulta me hizo caminar en su consultorio y llamó a una psicóloga y las 2 se me quedaron mirando mientras caminaba.... Fue muy cómico eso....


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:
http://viviendoconelsindromedeasperger.blogspot.cl/2015/09/experiencia-de-vida-de-camilo-un-joven.html