miércoles, 25 de enero de 2017

Sobre Ser Atractivo


Cuando era niño, decidí que yo no soy atractivo. Probablemente he pasado la mayor parte de mi vida pensando en eso. En secundaria especialmente, cuando las chicas empiezan a desarrollar sus atributos y yo era gordito, malo para los deportes, malo para los estudios. No pasaba un día en el cual yo me dijese a mi mismo que "ninguna chica me va a poner atención".
Lo más extraño es que mis profesores me decían que yo era inteligente, cuando yo no lo creía.

Creo que siempre llevé eso conmigo porque ni un sólo día me atreví a pensar que yo era guapo. De vez en cuando yo me permitía a mi mismo pensar "oye, luces bien", pero a los pocos segundos yo me comparaba con alguien más y mi autoconfianza se caía en pedazos.

No importa que tanto me arreglase para ir a una fiesta, en mi mente alguien o muchos, lucían mejor que yo. Otra cosa que yo solía hacer era compararme con los artistas famosos y oh sorpresa, Brad Pitt y Ricky Martin lucen mejor que yo.

Es muy interesante que podemos ver cualidades únicas en otros y vemos a otros como personas hermosas, pero no podemos ver esas cualidades en nosotros mismos.

Es extraña la diferencia en la cual uno se ve a si mismo y como los otros lo ven.

Ahora tengo 38 años y sé qué es lo que hace que un hombre sea atractivo y sé que lo tengo. Lo que hace que un hombre sea atractivo es "Proyectar la imagen de ser un protector", así de simple.
Recuerden por favor que un hombre puede proteger por:
1) ser adinerado
2) tener potencial para ser adinerado en un futuro
3) ser físicamente fuerte
4) ser un líder natural de tu grupo de amigos
5) demostrar que eres alguien dispuesto a proteger a quienes amas.

Así de simple.

Recuerden que nuestros instintos se generaron en una era en la cual sobrevivir era muy difícil, especialmente para las mujeres y es por eso que las mujeres encuentran que esas cualidades de protector son atractivas, incluso si algunas lo niegan (muchas veces no somos conscientes de nuestros instintos)

Hace poco ví este vídeo

https://www.youtube.com/watch?v=kxuBYU6kYXk

Se trata de un actor quien tiene parecido físico con Howard Philips Lovecraft y hace vídeos semanales. Pues bien, en este vídeo él menciona que si tu sentido de valía y satisfacción depende de factores externos a tí, entonces jamás en la vida vas a tener suficiente, porque siempre va a haber alguien más popular que tú en algún círculo social y si te enfocas en popularidad te metes en un juego que nunca jamás se puede ganar, la vida es más que eso. Ese concepto me dejó perplejo.

A veces, yo suelo comparar a mi padre con el padre de un gran amigo mío. Este señor es muy serio y trabajador, es un hombre sin vicios y un señor muy respetado por la sociedad. Mi padre es un hombre simpático y gracioso, es un tanto mal hablado y tiene un gusto por el alcohol y por cierto, su éxito no se puede comparar con el respeto que recibe el papá de mi amigo. En todo caso, está mal comprarse con los demás, el padre de mi amigo tiene virtudes, pero mi padre también las tiene y yo soy quien soy en parte gracias a la educación que mi padre me dio (en otra parte por mi asperger y en gran parte por la educación que mi madre me dio)

¿Cómo asignan ustedes su sentido de valía?

jueves, 19 de enero de 2017

Experiencia de vida de un joven español con el Síndrome de Asperger.


¡Hola! tengo 24 años, a punto de cumplir 25, y vivo en España (he borrado mi nombre y apellido porque mi familia no está de acuerdo en que mi historia de vida la haga pública).

Desde bebé mis padres notaron que yo era diferente a los demás, ya que en algunos ámbitos iba más atrasado que otros niños, y en otros más adelantado. Así después de varios años de pruebas, y de médicos, fui diagnosticado con Síndrome de Asperger a los 6 años.
Desde que tengo uso de razón, tengo obsesión con los dinosaurios, de muy niño ya conocía nombre y especies de muchos dinosaurios, cosa que a mi madre le sentaba muy mal, porque decía que no era cosa de "niños normales".
Mi padre, desde el primer momento, aceptó mi diagnóstico y me aceptó a mí. Mi madre no, mi madre dijo: "¿Qué voy a hacer ahora con un hijo enfermo que nunca valdrá para nada?" Esa frase se metió en mi memoria y se repetía muchas veces.
Yo era el mediano de tres hermanos, mi hermana mayor siempre me cuidó y me comprendió, mi hermano pequeño no.
Comencé los estudios primarios sin ninguna dificultad, recibí durante mi infancia algún insulto y burla, pero nada que me afectara en grande medida.
Me afectaba más el trato recibido en casa por parte de mi madre, ya que a veces decía que yo no tenía nada, que todo era un error, y otras veces decía que era un enfermo, que siempre estaría a su cargo. A pesar de las continuas charlas de mi padre sobre el tema, ella no asumía que yo era diferente, ni quería adentrarse en el tema Asperger, simplemente no quería aceptarlo. Buscó la manera de que le dieran una pensión por tener a cargo un hijo con discapacidad, y a pesar de que no se la dieron y le dijeron que yo no era discapacitado, ella seguía obcecada, sin querer quitarse "la venda de los ojos", prefería victimizarse con la gente de confianza, sin importarle nada como yo me sentía, y con la gente desconocida, me obligaba a comportarme "como un niño normal", forzándome a dar besos, abrazos y ese tipo de cosas que yo me negaba a hacer, o las hacía en estados ansiosos, para luego pegarme por no obedecerla; aparte de que se avergonzaba de decir a los desconocidos que tenía un hijo con autismo, por lo que fui juzgado y criticado desde pequeño, como un niño malcriado, maleducado y consentido. Mi padre trabajaba, y no sabía que yo estaba siendo presionado para aparentar ser uno más, pero si mi padre estaba presente en algún acontecimiento como los anteriores relatados, no dudaba en defenderme, y explicar el motivo por el que yo era así.
Mi primer dinosaurio de juguete.

No tuve amigos en mi infancia, en el colegio siempre jugaba solo, y en casa era mi hermana quien jugaba conmigo, mientras mi hermano me humillaba, mordía y pellizcaba, abusos a los que yo me dejaba, ya que carecía de la fortaleza para decir "ya basta".
Y así pasé mi niñez, obligado a aparentar ser un niño normal, obligado a "comportarme", a estar siempre callado, y a acudir a eventos sociales llenos de gritos, bullicios y ruidos que me estresaban hasta el punto de tener que llegar a casa, y autolesionarme para calmar mi ansiedad.
Con 12 años, pasé a secundaria. Hasta ese momento, yo pensaba que mi vida era un infierno, pero eso era porque no sabía todo lo que estaba por llegar. Pasé 4 años de abusos físicos y psicológicos, todos los días, en el recreo venían y me insultaban, me tiraban el bocadillo al suelo, me pegaban chicles en el pelo y en la ropa, me bajaban los pantalones y me sacaban fotografías, me tiraban basura, pero lo peor era a la salida, que me seguían hasta mi casa, insultándome, tirándome piedras, y en muchas ocasiones pegándome palizas, me tiraban al suelo y me daban patadas por todo mi cuerpo. Me dejaban moratones, pero yo en casa evitaba que me vieran sin ropa para que no supieran nada, no me atrevía a contarlo. Una vez me rompieron dos dedos de una mano, al pisármelos. En casa yo dije que fue jugando al balón.
En esa época tenía dos amigos, solo ellos sabían lo que yo estaba viviendo.
En casa, mi hermana y mi padre comenzaron a darse cuenta de que algo me ocurría, pero yo todo lo negaba. Cada vez la situación era más insostenible, un día, a la edad de 16 años, fui al instituto, ese día tenía que entregar un trabajo importante que me había llevado días el hacerlo, uno de mis abusadores decidió robármelo y romperlo. Ante la frustración de ver que mi profesor no me creyó, dije que me encontraba mal, y me fui para mi casa, donde no había nadie. Me hice a mí mismo unas autolesiones bastante graves, y por último decidí que quería acabar con todo, y me lancé por la ventana. Yo vivía en un chalet individual, por lo tanto ningún vecino, ni persona pudo haberme visto y haberme socorrido de inmediato.
Uno de mis múltiples libros sobre dinosaurios.

Mi padre llegó poco rato después, me vio tendido en el suelo, vino corriendo hacia mí y comprobó que aún seguía con vida. Me llevaron al hospital y de inmediato me operaron de urgencia, tenía un coágulo en el cerebro. Esa noche le dijeron a mis padres que seguramente me moriría, y de sobrevivir, quedaría con graves secuelas. A mi madre parecía que eso no le preocupaba, solo preguntó si en la operación para lo del coágulo podían hacerme algo para curar mi "enfermedad mental", los médicos perplejos, le respondieron que el Asperger no era una enfermedad y que no tenía cura, que cómo podía preguntar algo así. Estuve un tiempo en coma, desperté y aparentemente no tenía nada dañado. Necesité rehabilitación para poder hablar correctamente, caminar...etc. Estuve bastante tiempo ingresado y cuando ya me vieron con una notable mejoría, un equipo de psicólogos me preguntó que si tenía ganas de volver a intentar suicidarme, yo respondí que sí, que volvería a intentarlo cuando saliera, y no respondí más preguntas, ni expliqué los motivos que me habían llevado a ello.
Me ingresaron en la planta de psiquiatría, pero yo me negaba a hablar y a dar explicaciones. En determinado momento, mi madre me dijo: "Tienes que ponerte bien para volver al instituto". Al escuchar esas palabras, me dio un ataque de ansiedad muy grande, y así fue como mi padre se dio cuenta de lo que había detrás. Conseguí sincerarme con él y contar todo lo que yo había vivido. Mi padre se enfrentó a mi madre, y le dijo que yo no volvería al instituto. Él luchó por saber toda la verdad y buscó a mis amigos, quienes le dijeron todo lo que yo había sufrido y quienes eran los responsables, a los que mi padre no dudó en buscar y recriminar todo.
Algunos de mis abusadores, se arrepintieron al saber que alcance habían tenido sus abusos, otros no.
Me dieron el alta hospitalaria, pero iba a seguir en tratamiento psicológico. Me quedé en casa los primeros meses, recibiendo continuas charlas de mi padre, hermana, y un primo mío que es como un hermano para mí, y me dijo que no podía dejarme maltratar, que no podía bloquearme, que tenía que defenderme, y días después, de paseo con él, vi de lejos a dos chicos que solían agredirme, me puse nervioso y me quería ir, mi primo no me dejó regresar y me dijo que ya era hora de que me enfrentara, y en un descuido mío, se escondió dejándome solo para ver como reaccionaba, y si yo corría peligro, salir a ayudarme. Me insultaron, yo me quedé callado, pero al primer empujón que recibí, conseguí defenderme, empujarle, tirarle al suelo, y pegarle. Mi primo salió para pararme, porque me estaba pasando. Desde ese momento perdí el miedo a defenderme, fue como si de golpe, hubiera adquirido toda la valentía que me había faltado siempre. Con la ayuda de mi padre, hermana y primo, empecé a salir adelante. Mi madre me trataba con miedo y me sobreprotegía, quitándome libertad y autonomía.
Mi primer dibujo.

Meses después, aburrido en casa, decidí meterme a un curso de cocina para adultos (no me atrevía aún a socializar con gente joven), me saqué el curso, conseguí trabajo de cocinero, y todo marchaba bien hasta que llegó el golpe más duro de mi vida:
Mi hermana, la que era mi mejor amiga, confidente y consejera, tiene un accidente en el cual pierde la vida. Fue tan duro ese golpe, que me quedé en shock, no conseguía reaccionar, ni exteriorizar ese dolor. Mi madre me recrimina ser una mala persona y no tener sentimientos por no llorar. En el entierro, con toda la presión, estrés, desconcierto...etc. Sufro un ataque de risa nerviosa que no pude controlar, después vinieron los gritos y alaridos, pero no las lágrimas. Mi padre me sacó de allí hasta que conseguí calmarme. Mi madre en casa, me pegó muy duramente por haber liado "ese espectáculo" en el entierro de mi hermana, me dijo palabras muy duras, lo que hizo que mis padres tuviesen la discusión más fuerte en la historia de su matrimonio. La noche llegó, y en la soledad por fin pude sacar todo, lloré y lloré hasta quedarme sin lágrimas, hasta que mi compleja mente comprendió, al fin, que nunca más volvería a ver a mi hermana, que se había marchado para siempre.
Después de eso, la situación con mi madre, se hizo insoportable. Pagaba todo conmigo, me culpaba a mí de todo y no me dejaba salir, por miedo a que yo también perdiera la vida, o cometiera otra vez intento de suicidio. La situación comenzó a crearme un estado de ansiedad constante, yo me desahogaba con mi primo, él vivía en ese momento con varios amigos suyos y me ofreció marcharme con ellos. Y así lo hice, se lo dije a mi madre, me pegó e intento retenerme, llamó incluso a la policía, y le dijeron que yo era mayor de edad, y estaba en todo mi derecho de hacer lo que quisiera. Así al fin me marché con mi primo y sus amigos. Sus amigos eran y son personas maravillosas, que se convirtieron en mis amigos enseguida. Uno de ellos psicólogo y psiquiatra, me ayudó como nunca nadie lo hizo, ayudándome a salir adelante con lo de la muerte de mi hermana, a superar mi fobia social, y a luchar por mis sueños.
Señalización del Camino de Santiago.

Me examiné para terminar mis estudios, para poder acceder a la universidad. En ese periodo de tiempo, mis padres me dieron la noticia de que se separaban, noticia que me alegró, ya que mi padre no merecía ser infeliz con ese tipo de mujer, merecía alguien mejor.
Y así me matriculé en ciencias biológicas para especializarme en paleontología y antropología. Llegó mi primer día de clase en la universidad, fui con mucho miedo, temiendo a que se repitiera la historia, pero realmente me sentía valiente, yo había cambiado y ya no me dejaría maltratar por nadie. Los días siguieron y no tuve ningún problema con ningún compañero.
En la actualidad estoy en el tercer año de universidad, sigo viviendo con los amigos de mi primo, también mis amigos ahora (mi primo se marchó con su pareja e hijos), tengo una relación muy unida con mi padre, y con mi madre todo lo contrario. Conseguí demostrarle que soy una persona con sentimientos, autónoma e independiente, que soy capaz de todo y que se valerme por mi mismo. Me pidió perdón y yo lo acepté, aunque hay cosas que nunca podré olvidar. Nos llamamos y visitamos de vez en cuando, pero nada más, y con mi hermano la relación es nula. Solo nos decimos "Hola" y "Adiós" cuando nos vemos, porque no queda otro remedio. Tuve una relación de pareja que no funcionó porque no era ella mi prioridad, o así lo sentía ella, ya que yo dedicaba gran parte de mi tiempo a mis estudios.
También conocí el Camino de Santiago, me aficioné mucho a él y conseguí emprender mi viaje con un buen amigo.
En resumen, hoy 19 de Enero de 2017, puedo decir que soy un chico feliz, sin miedo a nada, que superé muchos obstáculos y barreras, ya no me dejo acobardar por nadie, adquirí el suficiente coraje y plantarle cara a quien sea, sigo estudiando y planeando mi próximo Camino de Santiago. Espero poder ser un buen paleontólogo y antropólogo en un futuro.

domingo, 15 de enero de 2017

¿Por qué no saludas cuando vas por la calle?


Esta pregunta me la han hecho en varias ocasiones las personas que me conocen, debido a que cuando yo camino por la calle no los he saludado y les parezco una persona altiva al no tener ese gesto de cortesía con ellos. Hasta algunos creen que yo lo hago a propósito, pues cuando he tratado de explicarles que no los he visto, me han dicho que yo sí los he mirado y aun así, no les saludé. Esto era algo que me ha incomodado profundamente porque me han hecho sentir como si yo fuese mentirosa y los ignorase adrede (algo que está muy alejado de la realidad, pues las supuestas veces que los "miré", nunca fue tal). Desde muy pequeña siempre he estado en "mi mundo", mi mirada puede dirigirse a personas u objetos, pero mi mente está siendo acaparada por pensamientos que no tienen nada que ver con lo que yo pueda estar "viendo" en esos momentos. Esto me impide observar con detención a las personas y poder reconocerlas para los saludos de rigor. No siempre me sucede esto, pues unas pocas veces sí presto atención a la gente que se cruza en mi camino, y en esos momentos no tengo problemas en saludarlas si es que he reconocido su rostro. Pero dicho reconocimiento no siempre ocurre, debido a la Prosopagnosia.
Artista: Cecilia Garcia Villa.

La prosopagnosia es la incapacidad para reconocer rostros, y es algo que afecta a algunas personas Asperger, aunque quisiera aclarar que NO es una característica del síndrome de Asperger, por lo tanto no todas la personas que presentan Prosopagnosia tienen el síndrome, ni todos quienes son Asperger sufren de Prosopagnosia. Creo que en mí no es tan severa esta afección, pues puedo reconocer a los familiares, amigos o compañeros de trabajo con quienes me relaciono en el diario vivir, no así con quienes he visto solo un par de veces o con quienes no me relacioné mucho y dejé de ver por un tiempo. He ahí que viene mi gran problema, pues me ha sucedido muchas veces que gente que no reconozco me detiene en la calle o en algún sitio para saludarme y recordar aquellas veces en que conversábamos, diciéndome que tengo el mismo rostro de cuando me conocieron y que no he cambiado nada ¡Y yo no tengo idea de quien es ni en donde lo conocí! Fue así que en una oportunidad un chico se indignó conmigo por no saber quién era él. Dijo que habíamos conversado varias veces en la Universidad, pero yo ni idea, así que seguramente pensó que yo me estaba haciendo la desentendida y no me habló nunca más. En otras ocasiones me ha sucedido lo contrario y yo he saludado personas pensando que es alguien conocido, y al percatarme de su silencio me doy cuenta de que me equivoqué de rostro y no es quien yo pensaba que era. Hace poco me sucedió una situación que estuvo al borde de ser la más vergonzosa de todas mis experiencias con no reconocer o confundir rostros: En Diciembre del año pasado estaba con mi hijo comprando en una tienda, de pronto vi a quien yo creía era mi "media hermana" con un bebé recién nacido en brazos, le salude y le pregunté: ¿Cuándo nació y por qué no me enteré de que estabas embarazada? Ella sonrió y me dijo que no había publicado fotos en el Facebook, y miró a un hombre que estaba cerca de ella y me lo presentó diciéndome: "Él es mi pareja". Yo me quedé desconcertada (Si apenas hace dos días había visto fotos que ella publicó en face con su marido, y éste no era igual al otro porque no era calvo).Yo no supe que decir y me quedé en silencio por unos segundos, mientras saludaba al que “ahora” era su pareja, preguntándome en mi interior ¿Cuándo fue que se separó y por qué seguía sacándose foto con el hombre calvo? ? En eso estaba, cuando la vendedora que la estaba atendiendo le dice: "Señora Paula está lista su compra"; y fue allí que me di cuenta que no era mi media hermana sino una ex compañera de trabajo!!! La vendedora me "salvó" de hacer un papelón en esos instantes.
Artista: Cecilia Garcia Villa.

Los momentos más angustiantes para mí, a causa de la prosopagnosia, fue cuando trabajé de Educadora. Debía reconocer los rostros de 30 niños y asociarlos con el adulto que lo iba a buscar a la salida del colegio. ¿Se imaginan mi miedo de entregar equivocadamente un niño a algún extraño? Se me dificultaba enormemente memorizar sus rostros y asociarlos a su nombre y a la vez con el adulto que lo iba a retirar. Para ayudarme tenía que agacharme y preguntarle al niño o niña si conocía a quien lo venía a buscar y quien era esa persona, otras veces me favorecía que los pequeños gritaban: ¡Hola mamá! ¡Hola papá! y entonces yo respiraba de alivio al contar con esa información que me permitía entregarlos con confianza. El miedo a que alguien con mala intención se fuese a llevar a algún alumno mío y yo no notar mi error de reconocimiento, lo viví por años cada inicio de la etapa escolar, y ya con el paso del tiempo lograba memorizar los rostros y asociarlos con sus respectivos nombres, aunque fuese una tarea muy difícil de lograr (tenía todo un año de convivencia diaria con ellos). Ese proceso de reconocimiento de rostros también tuve que aplicarlo con compañeros nuevos de estudios, y luego con compañeros de trabajo que recién venía conociendo. Podía estar toda una mañana compartiendo con ellos y luego, en la tarde, dirigirme a un supermercado u otro lugar, toparme con ellos y no lograba reconocer en donde había visto esa persona (aunque unas horas antes haya estado en la misma habitación con ella).
Artista: Cecilia Garcia Villa.

Una de las "técnicas" que he aprendido para reconocer a personas que no conozco previamente, y que debo volver a ver en el mismo día, es observar si lleva algún implemento, bolso o algún vestuario que me haga diferenciarla y reconocerla entre los demás, si es calvo, si usa lentes. En fin, trato de unir dos o tres características de aquella persona y con ello puedo cerciorarme de reconocerla unas horas después. Esto lo aplico cuando estoy haciendo fila para que me atiendan y pido a alguien que me guarde el puesto mientras yo me voy a otro lugar. Observo a la persona a la cual le pido que cuide mi lugar, si es mujer, observo si lleva aros, si lleva bolso y que color y forma tienen; también me fijo en su vestuario. Si es varón, aplico la misma técnica de observación. Cuando me atienden en algún lugar una determinada persona que lleva uniforme al igual que sus compañeros de trabajo y debo volver horas después u otro día para atenderme con esa misma persona, simplemente pregunto su nombre y apellido, porque me es imposible de recordar su rostro, a no ser que lleve un color o corte de cabello estrafalario.
Como podrán darse cuenta, es un tema esto de la prosopagnosia, llegando, incluso, a exponernos a situaciones un tanto incómodas o desesperantes en algunas ocasiones. Hoy en día pienso: Quizás cuántas personas se han quedado con la idea errada de que no les he querido saludar y jamás me lo hicieron saber. ¿A cuántos conocidos no habré saludado en mi vida y nunca me enteré? ¿Cuántos me quedan aún por no reconocer porque he olvidado sus rostros? Solo espero que si alguien que me conoció y alguna vez no lo saludé, lea esto y ahora entienda el por qué.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Cecilia Garcia Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:
https://www.facebook.com/CGVArte?pnref=story

Aquí les dejo un vídeo en dónde un joven con el síndrome de Asperger habla sobre la  Prosopagnosia:


domingo, 1 de enero de 2017

¿Yo procrastino? ¿Ella procrastina? ¿Él procrastina? ¿Ellos procrastinan? ¿Nosotros procrastinamos?


Hola, mi nombre es Paola y soy una procrastinadora. Sí, lo soy y hace un par de años atrás no sabía que se llamaba así a la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. Y para ser honesta, procrastiné bastante antes de escribir este artículo, pero no por flojera (algunos artículos dicen que esa puede ser una de las razones para procrastinar). En mi caso, y en el de algunos adultos Asperger, la razón por la cual procrastinamos es para evadir situaciones que nos causan tensión, angustia, ansiedad o miedo al fracaso. Yo evadí este escrito, no por las razones mencionadas anteriormente, simplemente lo postergué para escribir sobre otros temas que me parecieron más fácil y rápido de relatar. Bueno, como no sólo me caracterizo por ser una procrastinadora, hoy estoy escribiendo este artículo porque también soy una persona responsable y sentía que era necesario tocar este tema para informar, y si seguía procrastinando, no lo iba a terminar nunca. Con este artículo no quiero decir que todas las personas con el síndrome procrastinan, pues NO es una característica de nuestra condición, se puede dar en cualquier ser humano, sea o no Asperger.

¿Por dónde comienzo? Diré que procrastinar no me hace sentir mejor, pues aunque en aquellos momentos puedo estar realizando algo que me guste, siento la “vocecilla” de la conciencia, quien me repite a cada instante que debo terminar mis deberes y dejar de postergarlos. Es como si “Pepe grillo” habitara en mi mente y no me dejase descansar hasta que termine lo que comencé. La mayoría de las veces que procrastino es por frustración. El constante intentar que me resulte algo y no lograrlo, me hace dejarlo de lado, no sin antes experimentar mucha angustia y ansiedad. Recuerdo haber sido tratada de floja e irresponsable por dejar algunas cosas a medias, pero como no tenía la explicación exacta de lo que me sucedía en aquellos momentos, sólo lograba sentirme aún más frustrada que al comienzo.
Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.

Quise saber si la Procrastinación es algo común entre las personas Asperger, por lo tanto les pregunté lo siguiente: ¿Se consideran un procrastinador? De los 37 que participaron contestando la encuesta, 31 dicen que sí procrastinan, 3 que no y 3 que depende de la situación. También hice las siguientes preguntas: ¿Se considera un procrastinador? ¿En qué situaciones suele procrastinar? ¿Luego de procrastinar, retoma la actividad que dejó a medias o que no comenzó? ¿Se siente bien cuando deja de lado una actividad que le causa malestar o siente un "peso de conciencia" que no lo deja tranquilo hasta que vuelve a retomar la actividad? ¿Qué soluciones busca para dejar de procrastinar? ¿Ha perdido grandes oportunidades por procrastinar? Los nombres de quienes respondieron no han sido escritos para respetar su privacidad. Estas son las respuestas que obtuve:

-Yo quizás no soy la más adecuada para contestar estas preguntas, ya que me encanta estar haciendo cosas. Sin embargo hay veces en que siento que tengo ganas de hacer muchas cosas pero me cuesta dar el primero paso para levantarme de la cama y comenzar. Ante aquello contestare la pregunta número cinco y lo que hago es organizo mi día con horarios de las cosas que tengo y/o quiero hacer y las voy cumpliendo. Si alguna me la salte, veo que tan prioritaria es y la reemplazo por otra menos importante o la planifico para el siguiente día. Creo que el desarrollo de la planificación, organización y volición es lo más importante para evitar caer en ese estado.

-No, he tratado, pero no me deja dormir, me pone ansioso, entonces cuando es algo así lo hago sin pensar para salir de eso rápido!!

-Sí me considero un procrastinador. Suelo procrastinar cuando no me gusta lo que tengo que hacer y pierdo interés en la actividad que debo realizar. Me distraigo con facilidad. Luego me obligo a realizar dicha actividad; si entro en “flujo” es perfecto porque logro finalizar, sino pierdo más tiempo y vuelvo al principio. Cuando dejo de lado una actividad me siento mal e intento terminar lo antes posible. Para dejar de procrastinar  hago meditación, relajación, oigo música y entiendo la necesidad de hacer el trabajo. El hecho de procrastinar puede ocasionar serios problemas en el rendimiento escolar o en el trabajo.
Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.

-Sí, me considero procrastinadora. Suelo procrastinar en los proyectos académicos y de gran impacto para mi vida; en este momento mi tesis de grado. Generalmente después de mucho tiempo de tortura psicológica y angustia trato de hacerlo en el último momento, generalmente lo logro aunque no satisface mi TOC perfeccionista. Cuando procrastino se siente horrible, me trastorna totalmente y afecta mi familia también; siento ansiedad, depresión angustia, hipersensibilidad sensorial. Para dejar de procrastinar, en este momento hice un mapa mental gigante en frente de mi cama con cada uno de los pasos pequeñas actividades para lograr hacer mi tesis y entregarla en el momento correcto; lo puse también para que mi familia comprendiera que estaré enfocada en eso, cuando me ven distraída me apoyan para que regrese a la actividad. He perdido innumerables oportunidades por procrastinar; esta es la tercera vez que estoy a punto de terminar una carrera universitaria con eso te digo todo.

-Sí, últimamente me siento mucho más procrastinador que antes; especialmente en cuestiones del trabajo, como por ejemplo: Corregir o escribir mi tesis. Son cosas que estoy dejando para último momento. Luego retomo la actividad naturalmente, ya que lo que procrastino son actividades que se hacen menester para mi trabajo, me guste o no. En el momento en que procrastino, siento tranquilidad. Pero trato de evitarla, agendando y adelantando las fechas de entrega, muchas veces tengo que desconectarme de Internet. A causa de procrastinar, perdí la oportunidad de la publicación en una compilación de un artículo científico. Se trataba de un volumen dedicado a uno de mis padres intelectuales.

-Bueno, me considero una persona procrastinadora, ya que en mi vida he hecho varias carreras las cuales nunca pude terminar; hasta en la música, que es mi mayor pasión, he estado retirado del medio artístico por dos años; y en lo único que he estado trabajando es en el área de las ventas; el cual al paso del tiempo me ha convertido en un genio; pero a pesar de ser el mejor vendedor de la empresa donde laboro, no gano lo suficiente para cubrir todos mis gastos, ya que al tener una hija autista, gran parte del dinero que gano, se me va en ella; y por esa razón me veré obligado a volver de nuevo a los escenarios, para así alternar la música con las ventas.
Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.

-Sí soy procrastinador, y suelo hacerlo en casi todas las situaciones. Esto no me hace sentir bien. Procrastino la búsqueda de soluciones. Lamentablemente he perdido oportunidades por procrastinar.

-Me confieso procrastinador. Sí, lo soy y me cuesta sentarme a escribirlo. Por lo general retomo la actividad  si es algo que quiero hacer, y si no, la retomo porque no me queda otra. Hay responsabilidades que no debería dejar de lado, y placeres que deben ser aprovechados en el momento adecuado, por lo que es normal que sienta “peso de conciencia” cuando no los hago. Para evitar procrastinar hago cronogramas, es lo que más me funciona, quizás por eso lo evito. Lo que más me funciona, es buscar una versión digital/electrónica de la actividad, para así hacerla con más facilidad. He perdido muchas oportunidades por procrastinar. Por ejemplo, es parte de lo que arruinó mi anterior carrera universitaria, que de todas formas creo que no era la mejor para mí, pero no me dediqué a ella como para darme cuenta de eso antes.

-Bueno, sí me ha pasado: Estudié en la Universidad, y la carrera de Psicología no me agradó, así que me salí. Después me gustó la música en canto y en tocar guitarra, pero me descuidé de esta última, porque me dediqué al baile y ahora teatro. Siento a veces que no tengo tiempo para hacer otras cosas que me gustan, pero después como que me deja de gustar hacerlo. En fútbol, me gustó un tiempo, y después me aburrió.

-Sí, procrastino cuando no me gusta alguna actividad o me da pereza; pero me siento culpable, así que vuelvo a retomarla. Para no procrastinar, evito el ruido y a las personas. He perdido la oportunidad de pasar con mejores notas en mis materias a causa de procrastinar.
Autora del dibujo: Cecilia GarciaVilla .

-Sí y no, depende de lo que deba hacer, en alguna ocasión un profesor de la universidad me comentó que más que procrastinar tengo mis prioridades muy claras. Procrastino cuando la actividad a realizar me resulta desagradable o carece de importancia en mi hacer profesional. Luego de hacer lo que sí me importa e interesa, entonces sí, retomo los pendientes y los termino. Más que "cargo de conciencia" entro en estados de ansiedad muy severos, aunado a ello mi intolerancia a la frustración se manifiesta al 1000% y en ocasiones he llegado a experimentar estados de profunda depresión a causa de las tareas incumplidas. Para evitar procrastinar priorizo y genero estrategias de trabajo y un plan de trabajo, así como, una administración y gestión de proyecto. 6. Nunca he perdido la ocasión de realizar algo a causa de la procrastinación, porque cuando una posible oportunidad aparece, la analizo en función de mis deseos, metas y objetivos personales y profesionales y sobre eso observo si realmente es una oportunidad o una pérdida de tiempo.

-Sí, procrastino en las situaciones que involucran compromisos afectivos, íntimos o de “alta densidad” emocional. A veces retomo la actividad, depende de cómo haya cambiado mi prioridad hasta ese momento. Por lo general en la vida siempre he ido avanzando con la ley del menor esfuerzo, de hacer lo "justo y necesario", midiendo así el impacto que puede tener en mí o en otras personas, el aplazar, decidir o cambiar de prioridad. Trato de avanzar en la vida siempre minimizando el coste del "peso de conciencia". Para dejar de procrastinar trato de anticiparme siempre organizando para el día siguiente lo que voy a hacer. Muchas veces la procrastinación está relacionado con un déficit en el aspecto organizativo de la persona. He perdido oportunidades por procrastinar: Tener un buen trabajo o encarar a una chica que podría de antemano tener alguna probabilidad de éxito. La procrastinación surge de otra propiedad que no sólo responde a la falta de organización, sino también a la inseguridad emocional.

-Después de procrastinar mucho, me decidí a contestar las preguntas de este artículo J Sí procrastino, ahora en casi todo. Antes lo hacía con mucha frecuencia, pero ahora no tanto, aunque trato de esforzarme, tal como hoy para responder las preguntas. Si la actividad me causa malestar, me siento bien al dejarla. Para evitar procrastinar, uso recordatorios en el celular o donde pueda, trato de que alguien lo recuerde por mí y me ayude o trato de contagiarlos de las cosas que yo quería hacer. Perdí varias oportunidades de trabajo por procrastinar, una de ellas es haber sido ingeniero de sistemas.
Autora del dibujo: Cecilia Garcia Villa.

-Yo he dejado 7 carreras universitarias sin terminar.

-En este momento de mi vida estoy estancado, no porque quiera; no puedo financiar mis proyectos, pero si algunas veces procrastiné porque sabía que faltaba algo en mis proyectos, así que me volqué con todas mis energías a lo que necesitaba; una vez tuviera los conocimientos y habilidades volvía con una nueva perspectiva de hacer las cosas. Eventualmente resolveré de alguna manera mi limitante, lo que me mueve es ver mi proyecto terminado como esta en mi mente. Después de eso, no sé, volveré a ver Dragon ball una vez más. 😄

Si luego de leer este artículo, usted ha descubierto que es un procrastinador ¡Bienvenido al “club”! :D  Aquí le dejo algunos consejos de otras personas que quizás le puedan ayudar a dejar de procrastinar:

1. Aceptar que hay tareas que se pueden elegir y otras que no hay opción y hay que hacerlas a como dé lugar, para ello hay que clasificar las consecuencias de hacer y/o no hacer algo. En función de esto establecer un orden de prioridades e irlas cumpliendo según los tiempos que se le asigna a cada tarea.

2. Organizar el día con un cronograma de las cosas que se debe hacer y ubicarlo en un lugar visible.

3. Hacer una lista de actividades e ir tachando a medida que va cumpliendo cada una de ellas.

4. Dividir una tarea compleja en varias más sencillas.

5. Priorizar y generar estrategias de trabajo.

6. Buscar un ambiente apto para realizar la tarea, sin tanta distracción.

7. Desconectarse de las redes sociales y de todo lo que pueda ser un foco de distracción.

8. No perder el tiempo pensando en lo complicada o aburrida que es la tarea, sino que hacerla.

9. Poner una fecha límite para terminar el trabajo y cumplir.

10. Primero trabajar y luego buscar la satisfacción, y no al revés.

Las imágenes utilizadas en este escrito,pertenecen a Cecilia García Villa, una excelente artista con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página:
https://www.facebook.com/CGVArte?pnref=story

Aquí les dejo un vídeo en donde un joven Asperger habla sobre la Procrastinación: