jueves, 23 de marzo de 2017

La Anorexia, una pésima consejera.


Siempre fui una niña delgada, la razón principal es que era muy “mala” para comer. Cuando pequeña, cada vez que llegaba la hora de las comidas del día, hacia escándalos y devolvía de mi boca lo que no me gustaba. A medida que fui creciendo nunca cambió el hecho de que ciertos alimentos yo no los tolerase en mi boca, pero tenía que comerlos igual por obligación para no ser regañada. En ese tiempo no me importaba los “kilos” porque era delgada, incluso quería ganar peso para que dejasen de “molestarme” diciéndome que era muy “flaca”, pero lo poco que aumentaba en peso, rápidamente lo bajaba (creo que por mi estado nervioso no lograba asimilar lo que comía). Transcurrieron los años y a los 23 años quedé embarazada y apenas logré subir un kilo por mes, los cuales “desaparecieron” abruptamente luego del parto, debido a lo difícil y doloroso que fue. Al poco tiempo de nacer mi hijo comencé a experimentar mucha ansiedad (por otras razones) y eso dio inicio a que comiese en exceso, consumiendo en grandes cantidades lo que se le denomina comida “chatarra”, podía comer en un día un kilo de helado con capas de chocolate y un paquete de 1.000 gramos de papas fritas con mucha mayonesa al día y por semanas, y luego cambiar los productos pero manteniendo el mismo equivalente en exceso de calorías.
Ese año no subí ningún kilo porque yo estaba amamantando a mi hijo, pero después de que mi hijo cumplió un año dejé de darle pecho y seguí comiendo al mismo ritmo, pero esta vez comencé a engordar. Yo no me daba cuenta de esto, hasta que después de un tiempo, algunas personas que no me habían visto hace mucho y me encontraban en la calle, me decían que estaba gorda, pero lo que más me afectó fue cuando alguien me dijo que parecía “chancha” (cerdo) y fue cuando realmente me di cuenta de mi sobrepeso (la persona que dijo eso no fue por maldad porque es alguien cercano a mí, sólo que no midió sus palabras). A partir de allí traté, infructuosamente, de hacer dietas, pero el hambre podía más y todo lo que hacía durante el día para comer poco, en la noche era olvidado, dándome “atracones” de comida y sintiéndome culpable por ser tan “débil”. Fueron tres años en que intenté bajar de peso sin éxito alguno (a esas alturas pesaba casi 80 kilos).
Artista: Eduardo Replinger.

Cuando cumplí 30 años tuve mi primera crisis de angustia en el lugar en que yo trabajaba debido a que sufrí demasiada presión (no tengo tolerancia a la presión de otras personas porque ya de por sí yo vivo presionándome en todo lo que hago). Eso me llevó a llorar todos los días, antes y después de mi horario de trabajo, quitándome absolutamente el apetito porque era mucha mi angustia y ya no quería volver a trabajar.
En un mes bajé casi 15 kilos y finalmente dejé mi trabajo porque ya no resistí más las crisis a las cuales me veía envuelta día a día, cayendo en una profunda depresión. Con la falta de trabajo, pronto vino la falta de dinero, entonces comencé a comer menos para ahorrar el poco dinero que recibía mes a mes y así alimentar a mi hijo, pues no me encontraba en condiciones de trabajar en esos momentos debido al trastorno depresivo que me tenía sumida en el absoluto desgano. Pero no me molestaba sentir el ardor en mi estómago avisándome que debía comer porque comencé a ver que el hecho de haber comido poco me hizo llegar a pesar 50 kilos (yo mido 1.70) y eso me satisfacía completamente (para que se haga una idea de lo delgada que estaba: Podía usar las poleras y chaquetas de mi hijo de 10 años). Comencé a sentir una enfermiza atracción por tocar todo el día, y más aún en la noche, los huesos de mi cuerpo que ya se notaban (a esas alturas ya no se me veían los senos, sólo eran dos pellejos colgando, algo así como se ven las perras callejeras que han parido y se ven famélicas). Tendida en la cama, en la soledad de la noche, me miraba con un espejo grande las costillas, el esternón, la clavícula, las vértebras y el sacro que se notaban sólo cubiertos de piel, tocaba una y otra vez los huesos y eso me causaba placer, aunque estuviese sintiendo como si un fuego quemase mis entrañas, en cambio, ese "fuego" me indicaba que estaba haciendo las cosas "bien" y no estaba cayendo en la "tentación" de comer. No diré detalles de cómo me engañaba para comer casi nada, porque si algo aprendí en mis 7 años de anorexia, es que cuando uno está viviendo esta enfermedad, aprovecha de ver programas en que muestran la vida de alguna chica anoréxica, pero NO para aprender la lección de vida de aquella persona, sino que para “aprender tips” de las cosas que ellas hacían para perder peso y eso copiarlo para uno seguir estando delgada. Así que yo aquí no mencionaré nada de eso por si alguna chica que pueda tener problemas alimenticios, lea mi escrito y se “tiente” a repetir lo que hice yo. Si diré que yo no quería perder peso para atraer hombres porque estaba consiente que mi físico no era del gusto de los demás, pero eso no me importaba, sólo quería seguir experimentando la satisfacción que sentía yo al tocar mis huesos cubiertos de piel, y comprobar con esto que yo tenía el control.
Artista: Eduardo Replinger.

Mi entorno cercano comenzó a decirme que me veía fea, algunas personas me preguntaban si estaba enferma de cáncer, y hubo quien pensó que yo estaba consumiendo droga. El punto es que las personas comenzaron a preocuparse y a mencionar mi baja de peso, pero a mí nada de eso me importaba, en cambio, me satisfacía ver que todo mi sacrificio estaba dando resultado y eso me alentaba aún más a no caer en la “tentación” de comer, incluso si llegaba a morir a causa de mi escuálida alimentación, me importaba muy poco. Además en esa época comencé, erróneamente, a fumar y a beber café en exceso, nada importaba más que sentir mis huesos, ni siquiera el hecho de que mi hijo se fuese a quedar sin madre, amándolo como lo amo (reconozco mi enorme egoísmo, pero estaba afectada por esta enfermedad y, a la vez, por una profunda depresión. El hecho de vivir sola con mi hijo pequeño, me “ayudaba” a vivir mi anorexia sin preocuparme de que me vigilaran y presionaran para comer. Mi rutina era hacer 2 horas diarias de ejercicios y ver programas de televisión en donde hablaban de dietas o personas con anorexia (para copiar métodos de adelgazamiento) y cada vez que iba al supermercado revisaba las calorías de cada producto alimenticio y todo lo que compraba para comer era “diet”. Luego de esta fase de casi no comer, comencé a sentirme “tentada” por comer de vez en cuando alguna comida “chatarra”, y apenas terminaba de hacerlo corría al baño a vomitar, pero esto fue esporádico porque mi miedo a que mi hijo me escuchase y fuese a imitar mi conducta cuando creciera, me hizo preferir comer muy poco a darme “gustos” que después irían a parar al baño en un vómito autoinducido, además pensaba que era injusto que, habiendo tanta gente que pasaba hambre por no tener que comer, yo fuese a "botar" el alimento.
Artista: Eduardo Replinger.

A los dos años de haber dejado mi trabajo de un día para otro, volví a ejercer de maestra en una escuela (primaria). Estando allí evitaba participar de cualquier reunión que significase compartir comiendo. Con mis familiares era lo mismo, no participaba de nada que significase comer. Eso me fue alejando mucho más de las personas, y si ya antes no socializaba mucho, el miedo a que me obligasen a comer, me apartó aún más de los demás. Después de 6 años recapacité, con ayuda de quienes me quieren, y comencé a comer casi normal. Decir que me he “sanado” del todo, sería mentir. Creo que la “mentalidad anoréxica” me va a acompañar toda mi vida, y no caer nuevamente en la tentación de casi no comer, es una lucha constante porque, aunque trate, no puedo evitar pensar, cada vez que como, en las calorías que estoy ingiriendo y sentirme culpable y "débil de voluntad" por comer, más cuando alguien me dice que “ahora sí me veo bonita y no como antes cuando estaba muy delgada”. Esa es la peor frase que se le puede decir a una ex anorexica, porque tantas veces nos dicen que nos vemos feas al estar tan flacas, que si esta vez nos dicen que nos vemos bonitas, significa que ya no estamos delgadas, por lo tanto, es un sinónimo de estar “gorda”, y en vez de que esa frase sirva como aliciente para seguir comiendo, provoca el efecto contrario y uno quiere dejar de verse como los demás perciben la belleza, porque para quienes tenemos esta enfermedad, la belleza son los huesos. Hoy peso 58 kilos (supuestamente sigo delgada para los demás), y no niego que me encantaría pesar 8 kilos menos, pero ya no hago nada por llegar a ese peso (ideal para mí). 
Artista: Eduardo Replinger.

Cabe mencionar que la anorexia puede estar presente en el Síndrome de Asperger como COMORBILIDAD, y quiero dejar en claro que NO ES REGLA que afecte a todos quienes tienen el síndrome y TAMPOCO es una característica de la persona Asperger, pero sí he conocido más casos como el mío en chicas aspies. No sé lo que puedan experimentar otras personas Asperger al vivir con este trastorno, pero en mi caso, era la satisfacción por mantener el control sobre mí misma, y en algunas ocasiones, una especie de autocastigo, porque cada vez que he fracasado en algo, ya no siento deseos de comer y si llego a intentar comer, mi cuerpo rechaza el alimento, pues siento de inmediato ganas de vomitar (esto me sucede, sobre todo, cuando atravieso grandes crisis de angustia y ansiedad. 
Las razones por las que un joven puede llegar a la anorexia son variadas, pero yo me detendré en una, la que me tocó vivir a mí y desde allí dar un pequeño consejo a quienes rodeen a una persona con sobrepeso, y eso es: TENER CUIDADO CON LAS PALABRAS QUE SE DICEN, una burla, un apodo que puede parecer “inocente” o de “cariño”, pueden provocar una futura persona con anorexia. Recuerden que no todos son tan “fuertes” y las constantes críticas pueden “hundir” a una persona y llevarlas a tomar malas decisiones. Hay sobrepesos que se pueden evitar, y eso es cuidando la alimentación de su hijo cuando es pequeño e incentivarlo a hacer actividades físicas y si hay algún problema en el metabolismo, tratarlo con un nutricionista o algún profesional idóneo. Lamentablemente la anorexia también aparece en la infancia, por lo que hay que estar atentos a las palabras que se dicen y los ejemplos que se dan.

Las imágenes utilizadas en este escrito pertenecen a Eduardo Replinger Fuentes, un talentoso artista español con el Síndrome de Asperger. Si quiere ver más de sus obras, visite su página:

Aquí le dejo un BREVE vídeo en dónde un joven con el síndrome de Asperger habla sobre la Anorexia en algunas personas TEA:


viernes, 10 de marzo de 2017

Algunos consejos (Primera Parte) desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.


Este es el décimo capítulo de los 55 artículos escritos sobre las opiniones y experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger. En este artículo podrá leer las palabras de apoyo que han escrito algunos jóvenes y adultos Asperger cuando han leído que algún compañero de grupo lo está pasando mal. No he puesto sus nombres para mantener su privacidad. A continuación sus escritos:

 Palabras de apoyo de aspies para aspies que estudian:   



-A veces tenemos tropiezos. Por una secuencia de cuestiones me está pasando algo similar a vos en mis proyectos. Fue un año complicado, sin embargo seguí como si no pasara nada. Además se junta con la "máscara social" de "no pasa nada". Las emociones a veces no las expresamos, pero saltan por otro lado. Trata de darte tiempo a lo que sientas, pero no descuides tus proyectos. La terapia puede ayudarte a darte herramientas. A veces cuesta, pero no te desalientes. y si te va mal ahora, levántate y remontalo. También he autosaboteado cosas por estar desbordada emocionalmente, pero se puede remontar.

-Creo que sólo necesitas un descanso. Es normal que pase esto en la universidad, y saltarse un semestre para recargar pilas, también es algo común. La U es agotadora, aspie o nt, pero nosotros nos abrumamos más. Relájate y tomate un tiempo, te va a servir de impulso. Ese es mi consejo basado en mi experiencia, y no corras hacia tu destino, solo disfruta el viaje. La competencia arruina vidas. Sé feliz antes que nada!

-Superamos expectativas que los demás no lo creerían, porque creen que un Aspie o Autista no pueda ser como los demás, avanzamos lentos como la tortuguita, nos demoramos y el tiempo parece lento para nosotros. Es una gran mentira creer que no somos capaces de hacer cosas, porque con sabiduría superamos las dificultades, y con actos demostramos a todos que nuestras victorias son grandes.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-No necesitas tener la solución a todo ni tener la vida arreglada, y a pesar de que no lo lograste, no quieres que otros se pierdan, muchos andamos así, no desesperes y siente lo que tengas que sentir y saca una solución que te sirva.

-Una vez en la radio de un avión escuchábamos las recomendaciones que le hacían a un piloto cuyo avión pequeño de 6 plazas tenía el tren de aterrizaje atascado, por lo que no era posible desplegarlo, se hicieron varias maniobras hasta que al final tuvo que aterrizar de panza, hubo muchos comentarios, pero uno me dejó pasmado, le dijeron: "Recuerda que todos tenemos problemas". Otra vez un amigo compositor se desesperaba por terminar una obra que le encargó un famoso director, como buen artista se revolcaba porque nada se le ocurría, sentía que su obra era vacía y sin sentido, me pidió que le quitara la vida y yo le dije: "Imagina que ya estás muerto, ahora qué importa todo". Sólo al experimentar lo básico de nuestra existencia entendemos que "es" lo realmente importante. No se trata de seguir porque es lo mejor, ni de buscar ánimos para continuar con lo que la sociedad exige de nosotros, se trata de estar ansiosos por realizar nuestro sueño y de estar haciendo lo que añoramos, eso que te impulsa sin dudas en la dirección que quieres, hay que reorganizar y continuar, aunque un poco de meditación es saludable...A veces hay que sufrir un poco para obtener lo que deseamos.

-Ve buscando a ese hombre que eres y dale la cara a tus estudios y trabajo, no se trata de ablandarse consigo mismo, el carácter se forma con el trabajo y el esfuerzo continuo. Así que ponte recio, deja las pendejadas y estudia ferozmente, piensa en que nada ni nadie se debe interponer entre tus objetivos. Me preocupa que siendo exitoso e inteligente, puedas perder el camino, los comentarios son por aprecio a vuestra persona, y para que tengas un punto de vista más agresivo.

-Todos en algún momento sentimos inseguridad, muchos nos ponemos la máscara de "fuerte" para salir a luchar el día a día por nuestros hijos, pues yo quiero vivir mucho, quiero ver a mis hijos crecer y realizarse de la mejor manera posible. Mis hijos son pequeños; sé que si algo me llegara a pasar, van a llorar y lamentar mi partida, no sé si mi pareja tendrá lo necesario para ayudarlos, mientras yo siga en pie, daré todo de mí, y aunque ya sean mayores, trataré de guiar sus pasos...no quisiera verlos sufrir nunca.
Fotografía: Camilo Cuevas.

 Palabras de otros aspies para cuando te sientas deprimido:  



-Muchas personas, yo mismo, hemos vivido en ambientes buenos, con gente que nos ha cuidado y con gente que nos quiere, por eso puedo decir que sí existe la oportunidad para cada persona de buscar y encontrar un presente mejor, aunque es verdad que no se puede cambiar el pasado y que éste a veces nos puede atrapar. Sufrí durante 11 años una depresión muy profunda, que por fortuna superé un día también, la superé cuando llegué a conocerme un poco mejor en aquello que era lo que mi depresión quería apartar de mí. La vida es complicada, pero lo que uno vive, la gente que hay alrededor de uno mismo y las buenas épocas hacen que todo cobre sentido.

-Llora, consiéntete. Hay que hacerlo para cansarse también de eso y dejarlo atrás. Llora y echa con las lágrimas todo lo feo que te envenena, hasta que pase...todo pasa, e intenta verte con cariño y con ternura y explícate, todo el tiempo, que tú mereces ser feliz, repítelo eternamente, como un mantra, hasta que caigas en la cuenta de que dudarlo es absurdo, y refúgiate en lo que te gusta y en la gente que te hace feliz, para que tu corazón se calme y se contagie de alegría hasta que se pase toda esa tristeza. No hace milagros, pero puede calmar cada vez más momentos, hasta que los buenos sean la mayoría. Yo la última vez logré salir así.

-Yo pasé por una etapa terrible de cinismo, luego me di mi lugar, retomé los dibujos y hasta aprendí a tatuar, me hice una lista de "antes de los 30" y de hecho la cumplí. Creo que me desenamoré de mi mismo y todo mejoró cuando me traté de reconquistar jeje (una manera de decirlo). Existen un par de frases que me han cambiado la vida: "Si en la noche lloras por no poder ver al sol, tus lágrimas te impedirán ver las estrellas", "La vida es un viaje, disfrútalo" (ése es el slogan de una aerolínea, pero muy acertado si lo piensas).

-Saca de tu mente las palabras fracaso, cobardía o fraude, que tienes mucho para dar.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Créeme. Igual que tú, recurro a aislarme, a apartarme de todo y todos cuando me siento deprimido. Raramente después del diagnóstico he tenido dos picos depresivos, como les llamo yo, muy altos. El último me dejó dolor físico en todos los nervios de la columna por la constante tensión que me generaba el sobrepensamiento. Sin embargo, sé que en gran parte sólo es una respuesta bioquímica de mi condición. Me pone en un estado físico depresivo y pues por hábito, por programación de toda una vida de incertidumbre negativa, de discriminación y rechazos, la psique hace su parte y empeora el cóctel. También me vi en la necesidad de desahogarme a medias aquí en el grupo, porque lo que sentía no me dejaba ni escribir, pero necesitaba decirlo, dejarlo salir. Drenarlo. Eres lo que eres. No eres ni valiente ni cobarde. Eres humano, y eres Aspie. Sé que la vida no ha sido fácil para nosotros, para unos más difícil que otros, lo que no se puede poner en balanza, porque cada lágrima, cada risa vale. Nos preguntamos por qué la vida ha sido así para nosotros. Pero ¿qué es la vida? ¿La vida no es simplemente nuestra existencia? ¿La vida, nuestra vida no es cada paso que damos? ¿Cada respiro, cada decisión? Que quiero decir, que la vida no es un lugar en donde aparecimos caídos, sabe Dios de que nube, sino que la vida somos nosotros mismos experimentando lo que somos. La única forma de saber que estoy vivo es viviendo, entonces la vida no es algo que me sucede, yo soy la vida que le sucede al mundo. Entonces ¿no puedo tener el control de eso si tomo conciencia de lo que soy? No de lo que el mundo quiere que yo sea, sino lo que soy desde el mismo momento que el óvulo fue fecundado, antes de que tuviese un nombre o sexo, cuando simplemente era vida. Antes de que el mundo me cambiara la verdad sobre mi mismo con todas sus ideas y manías. No eres fraude porque al llorar le dices al que llora: "Ríe que sí puedes" ¿Quién mejor que el que llora para admirar el valor y la hermosura de una sonrisa, del sonido armónico de una risa feliz? Kalil Gibran dice en su libro El Profeta, que mientras más hondo haya cavado en nosotros la tristeza, más capacidad tendremos de llenarnos de felicidad. Los contrastes suelen ser buenos, para poder tener una referencia de lo mejor para nosotros. He ido descubriendo que gran parte del secreto de ser felices es que la felicidad somos nosotros mismos. No hay nada que buscar, nada que encontrar. Simplemente aceptar lo que somos. Y entonces experimentarnos. Eso es vivir.
Fotografía: Camilo Cuevas.

Cuando siento ansiedad, evito luchar contra ella ¿Qué hago? La experimento, la dejo ser, la dejo fluir. Me acepto. Cuando me deprimí esta última vez, me costó salir hasta que dejé de luchar contra la depresión, hasta que dejé de luchar contra mi mismo. En el momento que sencillamente me dije que siempre me sucederá de nuevo, y no porque la vida esté en mi contra, ni porque la gente no me comprenda, lo que sucedió en esos días, que incluso los que ya saben de mis depres y condición, no supieron entenderme, en ese momento comprendí que toda esa tristeza era producida no por mi vida en sí, sino por mi condición, de manera química, biológica, y que la más mínima cosa en la que yo sobrepiense, le sirve de gatillo para dispararse y hacerme creer que la vida no vale nada, porque uno comete el error de creer que la vida es lo que a uno le sucede, la vida no es lo que nos sucede ¡Nosotros somos la vida! Nosotros permitimos que el pasado siga hiriéndonos, nosotros mantenemos el dolor en el lugar donde ya no sangra ninguna herida. Nos autoflagelamos. Nos crucificamos a nosotros mismos. El agresor ya no está y su fantasma en nuestra memoria es al que le permitimos torturarnos. Por eso es tan importante lograr aceptar lo que uno es, amarse a uno mismo como al más amado de nuestros amados. Porque cuando eso sucede, aparece el autorespeto, dejamos de hacernos daño, incluso con recuerdos, reconocemos nuestros propios errores y el daño que hemos hecho a otros y comenzamos a perdonar. Perdonar no es tolerar. Perdonar es liberar. El perdonado no tiene ni por qué enterarse. Perdona y tú serás libre. Más, te digo, que a la primera persona que debes perdonar, es aquella que miras al espejo todos los días. A la primera que debes perdonar es a ti misma. Libérate de esa triste versión que tienes de ti mismo, perdona todos tus errores de quien fuiste ayer y déjalos ir. La persona que eres hoy, la que lee estas palabras en cada segundo que camina mientras lee, esa persona se merece lo mejor, se merece vivir en el ahora, en cada segundo que camina. Ni siquiera vale la pena mirar el futuro con optimismo porque eso es invertir el problema, dejar de vivir asustado por el pasado para vivir asustado por el futuro. En el presente no hay pasado ni futuro, en el presente está lo que es, y lo que es en tu experiencia es tu vida, y tu vida no es lo que te sucede en el ahora, tu vida eres tú mismo. Ámate y perdónate, luego verás cómo perdonarás a todo lo demás y descubrirás que habrás comenzado a amar eso que llamas vida, porque ya no será esa persona la que te determine a ti, serás tú la que la determine a ella, porque ella y tú son la misma.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-En ciertos momentos siento la vida igual, nos rebasa como una tormenta a un arroyo; nos desborda y creemos que a lo mejor es no haber sido ese arroyito, pero lo somos y eso no se puede modificar. A mí también me ha pasado eso de sentirme un fraude; de hecho, a veces leo comentarios en este foro y me molesta no tener la claridad conceptual que leo en otros, aunque quienes me rodean me dicen: "¡Qué inteligente que sos!". Sé en mi fuero interno que no es así. La tristeza es parte de la existencia, nacemos para convivir con ella. Lo que no es inalterable es el hecho de permitirle manejar el trineo ¿Y quién no es cobarde? Sí, algunos le temen a la soledad, otros al apego, otros a la mentira, y aún otros al amor. Todos somos vulnerables y eso nos obliga a ser luchadores. Cuando me permitieron ser parte de este grupo, empecé a ver que SÍ hay personas como uno, que no solamente escuchan y respetan, sino que, y principalmente, te creen. Y eso, eso es lo más cerca que he estado de la felicidad. Nunca estarás solo mientras haya personas que tienen en el corazón los mismos sueños que tú: Ser lo que somos, logrando ser felices ¿Saben por qué los volcanes y las teteras tienen chimenea?...mmmmmmm...es por donde se le sale el vapor ¿Y los humanos por qué tenemos palabras? Para desahogarnos. Nada explota si tiene una salida. Algunos escriben post; otros escribimos poemas; otros frases. Pero si no nos damos a conocer, si no mostramos ese ser interno, muchas veces incomprensible e indomable, pues...las consecuencias pueden ser devastadoras. Por eso estamos aquí: Para mostrarnos sin falsos pudores, sabiendo que el "otro" (que en el fondo, es uno mismo) sabe de qué hablamos y qué sentimos, aunque siga todo envuelto en la niebla del desconcierto.

-Siempre es bueno escribir lo que uno siente.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Trabajo con comunidades y para mí el crecer y vivir, por más autista que sea, es un proceso comunitario. Somos seres sociales que percibimos las relaciones sociales de un modo distinto, con sinceridad y sin tantas reglas hipócritas y emocionales. Tal vez estas depresiones son en realidad necesidad de un cambio de actitud ante la vida, así considero yo las mías; nos esforzamos por causas justas como paladines que somos ¿Sabes? He tratado de muchas formas sacarme lo de "paladín", pero he tenido que aceptar que es parte de mi Síndrome. Sólo te doy la frase que se repite en mi mente en los momentos de alarma: "Muere haciendo lo que te gusta, trabaja en lo que te quite el sueño de la satisfacción, y lo demás vendrá por añadidura"...Y como dice El Circo de la Mariposas: "Mientras mayor es el reto, más dulce es la victoria".

-Una vez analizando, descubrí que mi único motor es pensar, es lo que me llena de energía y le da un sentido a mi vida, por eso cuando he tenido etapas donde leo, opino o donde mi mente está activa y siento que es algo útil, es cuando me siento realmente viva. En cambio si sólo tengo que hacer cosas físicas, me siento una larva, alguien con muy pocas capacidades. También he descubierto que pesa mucho compararse con lo que tienen los demás, porque ese desapego, tanto a lo material como a las personas, hace que se sienta uno ajeno a todo y con muy pocas metas, pues todas las de la sociedad cercana son materiales, y ahí uno se pregunta para qué vive. Y diría que es para esos momentos en que podemos hacer algo fructífero con nuestra mente.

-El tiempo no pasa en vano, vamos cambiando de nivel, creciendo emocionalmente, es un aprendizaje constante, con dolor y tormento. La depresión es terrible, la serenidad y la tranquilidad son como una pequeña flor escondida en un bosque quemado. Eres una bella persona a la que le ha tocado una vida difícil, has tenido épocas de mucha fortaleza y éxito, así como momentos oscuros. Espero encuentres el hilo de esperanza que te lleve a la flor de tu serenidad.

-Eso es darte cuenta de que tienes razones de sobra para salir de la depresión, se logra con el análisis y la introspección profunda de uno mismo. Estructura viajes, salidas, citas, prepara una agenda de cosas que te gusten, ve a los museos, sal a trotar, sal a nadar, ve al cine.
Fotografía: Camilo Cuevas.

-Sé tú mismo, ten fe en ti mismo, aunque la ansiedad y la depresión te embarguen, pues en fin de cuentas siempre te embargan por tu inadecuación con el mundo. Si dejas de buscar la felicidad, te darás cuenta por qué no la encontrabas. Porque no hay nada que buscar lejos de ti. Todo está en ti. Eres tú quien la vives o no la vives. Tú decides que te hace feliz y que no. La felicidad, tú felicidad, es una de tus más sagradas posesiones. Entonces no confundas ansiedad y depresión con infelicidad, aunque se parezcan, pues tengas claro, cada día que pasa, lo que eres, cuando vas aceptando que eres diferente y que eso está bien, sencillamente bien, sabrás qué buscar en el amor, sabrás qué riesgos quieres correr. Yo a mi chica le he confesado mi condición de comportamientos Asperger, le he explicado mi forma de ser en ciertas situaciones y le he aclarado que no es que no quiera participar, o no quiera acercarme más, o que no sepa divertirme, y ella lo ha entendido, o ha hecho el amoroso intento de comprender y de no juzgar sin comprender. Cuando consigues a alguien así, sientes que debes hacer mucho, así como ella debe entenderte tú debes en lo posible entenderla, pero sólo porque vale el esfuerzo, porque sabes que te ama y ella aprecia lo que eres ¿Quién mejor que tú para mostrar lo que eres para ser amado? Entonces ámate y muestra lo mejor de ti. No importa lo que diga el mundo ¿Importa? ¿El mundo es feliz? Sé feliz tú y punto y ama ¿Te da miedo cuando amas? Ama ¿Te paralizas cuando amas? Ama ¿Sufres cuando amas? Ama. La misma energía que gastas pensando en cosas inadecuadas sobre ti, es la misma energía que gastas pudiendo pensar en cosas adecuadas sobre ti ¿Conoces a una chica que te impulsa a enfrentarte a todos esos miedos? Avanza, cree en ti, ámate, da lo mejor de ti y deja de tener pena de lo que eres. No hay nada malo en ti. Lo único, pensamientos errados, pero los pensamientos se pueden cambiar ¿Quieres ser amado? Ámate. No es fácil, pero no importa, si es posible, con eso basta.

Las imágenes utilizadas en este escrito, pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

jueves, 9 de marzo de 2017

Experiencia de vida de Lucila, una mujer con el Síndrome de Asperger.

Lucila Guerrero
Autora y artista, Montréal.

Nací en Perú. Mi vida, desde la escuela hasta hacerme analista - programadora y esposa, se desarrolló en Piura, una ciudad de la costa norte, cerca de Ecuador.
Fui una niña "modelo", muy calmada, muy silenciosa, muy buenas notas, no hacía problemas, salvo algunos llantos fuertes en casa, aunque no recuerdo muchos. Es en la adolescencia que me di cuenta de mi diferencia con respecto a las otras chicas de mi edad, me sentía sola y no sabía a quién responsabilizar. Me dije: Debo ser yo quién anda mal, entonces sería mejor no existir. Pensé mucho en ello. En lo irremediable.
Sufrí de anorexia y depresión, seguidos de un deseo desordenado de independencia o muerte. Al mismo tiempo mi entrada al mundo universitario, mi primera relación de pareja con alguien que al comienzo se mostraba adorable, para luego ejercer su violencia verbal y física, en privado y en público. Duró varios años que felizmente se terminaron antes que sucediera lo peor: Casarme con él.
Fui dando tumbos de aquí para allá, buscando ser amada, buscando ser como los demás, buscando ser aceptada, buscando un lugar donde encajara bien, viviendo otras formas de violencia, acoso y formas de humillación como mujer. Fue difícil hasta que encontré una persona que reía conmigo, de mis diferencias, tanto reímos, que nos casamos para seguir riendo toda la vida.
Lucila trabaja actualmente en el proyecto fotográfico: "Aimer dans l'imbroglio", explorando el tema del amor en las personas autistas.

En la misma época trabajaba y era una profesional en informática. Quería mi trabajo al punto que podía haber trabajado sin ser pagada, ya que la retribución emocional era grande. Se lo decía a todos, incluso a mis jefes ¡Adivinen qué ! Pues sí, fui explotada muchas veces. 
Mi esposo y yo, decidimos dejar nuestro país e instalarnos en Montreal, Canadá el 2001. Empezamos desde cero, confiaba, junto a él todo estaba bien, todo era fácil, sólo tenía que seguirlo, dejarme llevar y seguir riendo. Hasta que la naturaleza hizo su obra en mí: Me hizo mamá. Y yo, que nunca pensaba en maternidad, ni en niños, yo que era la más indiferente, me volví la más feliz de las mamás cuando tuve mi bebé en los brazos.
Mi hijo pasó a ser mi prioridad. No fue muy bien visto. Sobre todo que necesitaba mucha atención, y mi vida cambió. La gente que se siente importante al dar consejos gratuitos, me hacía saber sus comentarios: Haz esto, no hagas el otro. No escuché.  Mi marido ya no reía y se fue, me quedé sola, sin amigos cercanos, sola con mi hijo. En mi soledad descubrí que tenía capacidades, mi pasión por el arte volvió a estar presente. Sola con la inspiración. Sola sin ser juzgada. El siguiente paso era salir al mundo otra vez, pero ahora sí con cuidado, seleccionando cada persona que entraría a mi vida, únicamente lo positivo. No fue nada fácil, lloré, no dormí. Dolió, pero las transformaciones duelen, ese es el precio. Así pude seguir creciendo.
Lucila y Luka, su hijo de 11 años.

Entre 2008 y 2010 descubrí que somos autistas mi hijo y yo. 
Todo comenzó cuando mi hijo, a la edad de 2 años y medio, quiso que lo llamáramos Tren Azul en lugar de su verdadero nombre. El cambio de nombre duró 20 meses, nunca noté nada inquietante en él porque lo encontraba parecido a mi. Me dije que era simplemente su personalidad, pero fui a consultar y luego de períodos de frecuentar especialistas,  recibí la confirmación: Asperger.
Fue una época de introspección y de conocerme. Entendí que soy una persona linda interiormente, así como soy, que tengo cualidades, valores, que tengo derecho a vivir de acuerdo a mi manera de ser. Empecé à ver los horrores que se comenten tratando de normalizar a la gente, lloré de ver la injusticia y las humillaciones contra otras personas como yo, entonces me volví sensible y comprometida con la causa del respeto a la neurodiversidad. Ahora soy artista profesional, también autora del libro "Lundi, je vais être Luka" (El lunes, voy a ser Luka). Doy conferencias e inicio diversos proyectos para proponer reflexiones sobre la neurodiversidad, sobre la condición autística y sobre el orgullo de ser la persona que somos. Soy cofundadora de Aut'Créatifs, un movimiento de personas autistas por nuestro reconocimiento positivo. Colaboro con otros organismos en arte y autismo. Mi proyecto actual es una exploración fotográfica del amor, en todas sus formas, manifestaciones y gestos, en las personas autistas.
Conferencia:"Mujeres Asperger", Montreal, abril 2015.

Mi vida está lejos de ser color de rosa, hay malentendidos, tristezas, incomprensión. Debo batallar contra el sistema no inclusivo. Debo batallar por mí y por los demás. Quiero abrir un camino para que la vida de mi hijo sea menos difícil que la mía, pero es justamente lo que le da sentido a mi vida, finalmente, después de haberme preguntado una y otra vez sobre el sentido de vivir.
Una de las personas positivas que encontré en mi camino me dijo un día :"Si tú no te quieres, nadie te va a querer". Tenía razón. Para poder llegar a ser amada, tuve que quererme primero y aceptarme como soy.  Ahora, ya no estoy sola, y estoy en paz, sin rencor alguno. Comparto mi historia con respeto para que pueda servir a nuestra causa.
Los invito a visitar mis enlaces y estar en contacto en las redes sociales.

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miércoles, 8 de marzo de 2017

No me hables de ser normal, para mí normal es ser yo.


Veintitantas cosas que no sabías de mí 🙂 hoy te las voy a decir, te contaré tan sólo algunas de las tantas cosas que me hacen sentir que “mi corazón es azul”:

1. Me encanta bailar, pero si me enseñan una  coreografía todos lo logran y yo me pierdo. Aprendo lento o de plano no me la aprendo.

2. Me gusta apreciar los lugares con luz pero mis ojos no la toleran, nada que refleje luz sin mis lentes, incluso una tarde de sol. Me di cuenta de esto ya muy grande cuando alguien me dijo: -Te vi caminar triste por la calle (por ir cabeza abajo), ¿te pasa algo? -No, nada! Vaya! vaya! Era sólo la luz que me lastimaba, y me acostumbre a caminar agachada –Aaaah. Y a pesar de ser una necesidad protegerme, frecuentemente olvido mis lentes.

3. No disfruto ir a los grandes almacenes o centros comerciales, (los tolero que es diferente). Si me quedo por mucho tiempo me aturde el bullicio de la gente.

4. Sin embargo a conciertos (pocos) sí he ido con éxito, los disfruto siempre y cuando no haya sonidos agudos (por muy leves que sean lastiman mucho mis oídos). 

5. A los 12 me emocionaba la idea de participar en concursos de oratoria o poesía, pero imaginarme con la atención de los demás sobre mí me paralizaba por completo ¡pánico escénico!

6. Hasta los 16 aprendí un truco para ver a los ojos a los desconocidos, con la familia y amigos de la infancia nunca tuve ese problema.

7...Hasta los 34 fue que me di cuenta (o mejor dicho alguien me lo hizo ver) que hablar de mí era mi tema de siempre, ( y tal vez lo sigue siendo 😁). No sabía socializar si no era a través de eso.

8. Aunque nadie se daba cuenta, en secundaria y preparatoria en realidad no sabía de qué hablar para socializar.

9. En la licenciatura si yo decía que era tímida no me creían porque ya hablaba prácticamente con cualquier gente.

10. Las bromas que me salen espontáneas no siempre son bromas jajaja y no me creen que hablaba en serio porque suenan graciosos algunas palabras o frases dentro de un contexto.

11. Lo anterior en mucho se relaciona con el hecho de que no sé inventar mentiras en forma espontánea.

12. Puedo pasar hoooras haciendo la misma cosa, especialmente si se trata de una actividad mental como analizar, pensar, resolver, etc.

13. Soy pésima en cálculo mental, me va mal, pero mal en relación con el resto de mis habilidades superiores, en realidad no es que sea deficiente, aunque así me siento a veces, pues requiero forzosamente de una imagen como apoyo visual o no logro procesar la información.

14. No le encuentro ni gracia ni sentido a las bromas que impliquen llevar a una persona a asustarse o preocuparse. Esas bromas me alteran emocionalmente  aunque ni vayan dirigidas a mí 😅.

15. Me cuesta centrar la atención en dos cosas al mismo tiempo, siendo mujer "debería" poder  hacer varias cosas a la vez, a mí no se me da eso.

16. Me abruman las multitudes y el escándalo. Sí voy a fiestas pero no me gusta hacerlas y menos en mi casa.😁

17. Soy feliz leyendo y escribiendo todo el día a solas. Si por ello me dicen: "Ratón de biblioteca"; créeme que lejos de ser ofensa, me alagan. 😀 😂

18. Hasta hace poco aprendí a relajarme un poco cuando alguien no cumple su palabra, antes me alteraba muuucho internamente, por eso o porque me cambiaran los planes previamente acordados, o bien ir a un lugar sin saber previamente que iba a pasar.

19. Sigo las normas sociales y algunas reglas de etiqueta, porque sé que la sociedad así funciona, pero para mí es como un juego de imitación pues a veces las encuentro absurdas u obsoletas. 🙃

20. Aprendí a leer antes de la primaria prácticamente sola, mi mamá únicamente me enseñó las vocales y 4 o 5 consonantes.

21. Mi cerebro a nivel visual y motriz no siempre se coordina con mi mano, debo tener mucho cuidado de no tirar cosas 😝. La mayoría de las veces que tiro algo me río, otras uff es vergonzoso.

22. Mis pensamientos fluyen a mil por hora y no siempre me dejan dormir, mi cuerpo, mis ojos piden descanso, pero mi  cerebro no se apaga, jaja, llegan uno tras otro los pensamientos. 😊 Yo soy tranquila ¡la inquieta es mi mente!

23. ¡No hablo sola! ¡Hablo conmigo! Y es una necesidad más que una costumbre. Mis pensamientos son mayormente en imágenes y sensaciones, el escucharme en palabras me permite darle otra "forma" a lo que pienso, lo que quiero, en fin, lo que vivo.

24. Lo anterior también me ayuda a traducirme a mí misma para lograr expresarme y comunicarme contigo.

25. Estoy escribiendo 4 libros (breves) al mismo tiempo, pero por mis ocupaciones, avanzo en ello muy lento. Es una colección que se titula: “Mi Corazón es azul” y otros no relacionados directamente con Autismo. 

26. No es nada bonito exponerme durante el día a mucha información visual, auditiva, esfuerzo mental, etc., porque llega la noche y no logro deshacerme de ésta o me encuentro demasiado abrumada (saturada mentalmente) lo que me  provoca mareos y/o dolor de cabeza.

27. Soy hiper racional, eso hace que a veces parezca “fría” en mi modo de expresarme verbalmente, de actuar o de pensar, a pesar de ser una persona altamente sensible (emocionalmente).

28. Las mejores vacaciones para mí forzosamente deben incluir: Permanecer varios días seguidos en mi casa, en paz, en tranquilidad,. No me molesta la soledad, ni el silencio, por el contrario, lo necesito para luego "ir a tu encuentro".

...Y por último ¿Te imaginabas que la mayoría de cosas que escribo y que comparto contigo (amigos de Fb) son en realidad resultado de conversaciones conmigo? 😌

Mi nombre es Alondra Santoyo y quiero invitarte a hacer un extraordinario, interminable e interesante viaje: ¡Descubrirte a ti mismo! Cuando lo haces,  pasan muchas cosas,  el autoconocimiento te acerca a la realización plena y ésta a la armonía interior, sirve para mejorar el sentirte más cómodo y feliz contigo mismo, cuando aceptas tus dificultades como un reto a superar y abrazas tus virtudes como un bello tesoro.

Que nadie te hable de ser normal cuando LO NORMAL ES LA NEURODIVERSIDAD.

Sumado a lo anterior por favor considera esto: Centrarse por completo en sí, te aparta de tooooodo lo demás, eso no es del todo sano, no promuevo el egocentrismo ni la soledad, vivimos y formamos parte de un entorno social. Descúbrete a ti mismo (a) y no te preocupes si en el trayecto alguno que otro de ti se aleja, esto último podría ser lo mejor que te pase si se trata de personas que a tu vida, nada bueno han de aportar.

Lo que he escrito sobre mí no lo supe siempre hasta que me decidí a amarme tal como soy e iniciar el viaje...

Escrito por Alondra Santoyo Villa.

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miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Qué es ser un adulto con Síndrome de Asperger? Mi experiencia personal.

Lastimosamente quise hacer de esto un vídeo, no se pudo, no cuento con la tecnología para hacer esto en este preciso momento y quien sabe hasta cuándo. Así que me disculpo.
Me llamo Julio Cesar, soy de Barranquilla, tengo 32 años, confirmé que soy Asperger hace casi 2 años.
Imagínense ser un Asperger en mi ciudad, en medio de la cultura tan bulliciosa, tan folclórica, tan alegremente desbordada, su clima, su gente, su ambiente, en fin, dense una idea de ser una persona con mis condiciones entre toda esta explosión tropical del caribe.
Mi familia es barranquillera también, aunque somos de reciente inmigración, provenientes de diversas partes de Europa y cuyos antepasados, llegaron a dar a esta ciudad por pura y física casualidad, les gustó, se quedaron y bueno, hoy soy uno de sus descendientes, pero ese no es el tema de conversación.
Desde antes de nacer, ya llegaron los problemas, por así decirlo, por hacer la diferencia:
Mi madre era la rebelde de la familia por querer estudiar en la universidad, mis abuelos no querían que ella estudiara ni trabajara, no, ella tenía que quedarse en el hogar, conseguir marido y empezar a parir hijos enseguida, como toda familia tradicional tenía que ser.
Aun así, mi madre no aceptó esas reglas y se inscribió, de noche, para estudiar en la universidad, porque además, buscó empleo y lo consiguió rápidamente.
En medio de sus estudios, excelentes calificaciones y buenas recomendaciones laborales, mi madre empezó a hacer viajes para complementar sus estudios y mejorar su currículo vitae.
Fue durante uno de esos viajes, donde ella, sufrió los dolores de parto y terminé naciendo en una ciudad que nadie esperaba, sola, lejos de cualquier ser querido en esos momentos, no lo esperaba, así que no estaba preparada para recibirme, nací sin ropa y me improvisaron algunas prendas para poderme proteger del clima frío de la capital colombiana, alguna de esas ropas no eran para niño, así que, si, por la improvisación llegué a usar ropa de niña.
Mi progenitor masculino, solo quería estar con mi madre solamente para disfrutar del sexo, no quería responsabilidades, de hecho, hizo abortar a mi madre por lo menos una vez previamente. Él no estaba para nada contento con mi llegada, de hecho, nunca respondió por mí más allá de darme sus apellidos y alejarse de toda responsabilidad, dejando a mi madre completamente responsable de la criatura que se atrevió a tener.
La familia paterna, hizo algunos intentos por ayudar, lastimosamente sus recursos fueron limitados, y ocurrió una grave tragedia donde murieron precisamente los que ayudaron a mi madre, por tanto, la ayuda fue breve y desapareció para siempre.
La familia materna, de dientes para afuera, felices con mi llegada al mundo, más, prácticamente, lejos de ayudar, lo que hicieron fue criticar y dificultar los avances y crianza mía. Pretendieron que, mi madre criase, al mismo tiempo que estudiaba y trabajaba, ellos no se encargarían de cuidarme ya que no era de su responsabilidad el cuidarme.

En medio de tanto desinterés en cuidarme, me enferme a los pocos meses de nacido y casi muero de bronconeumonía y tosferina, afortunadamente, los jefes de mi madre, y el clima tropical de la ciudad de mi familia, a la que afortunadamente mi mama regresó tan pronto pudo, ayudó muchísimo a curarme de esas enfermedades, pero fue casi 3 años de tratamiento.
Con esos antecedentes, ya se podrían imaginar lo difícil que terminaría siendo detectarme el Asperger.
Por la enfermedad doble que tuve de recién nacido, estuve bastante aislado, mi madre con mucha fortaleza demostró ser capaz de estudiar, trabajar y cuidar de mí, logró graduarse de su carrera, con honores, excelentes calificaciones y por ende, la cuestión económica mejoró enormemente y eso allanó el camino a que la familia tuviera otra actitud con ella y conmigo. Entonces, pues prontamente demostré mi rápido aprendizaje para leer y otras cosas que, se supone que aún no debería dominar, y al mismo tiempo, a pesar de todo, aun no hablaba, no caminaba.
Por la misma enfermedad y su tratamiento, ya estaba frecuentemente visitando a médicos y psicólogos, pendientes de mi evolución, ya que, por las enfermedades que sufrí, mi evolución no iba a ser como los demás niños.
A pesar de no saber hablar ni escribir, ni caminar aun, ya sabía leer y hacer muchas cosas a los 2 años, así que, los doctores le dieron luz verde a mi familia para que pudiera entrar al preescolar. Fue una etapa donde, me di cuenta que era diferente, aprendía muy rápido, por fin me pude soltar a hablar, y hablaba mucho, solo que, no hablaba cosas que los otros niños hablaban, como ya sabía leer, hablaba de muchas cosas que, los demás niños no sabían ni conocían aun.
Mi mamá había estudiado en uno de los mejores colegios de Colombia, aún lo es hoy día, y mis tíos también, así que, habían enormes cantidades de libros que, yo leía y releía, pese a no saber hablar, ya sabía leer muy bien, hasta ya leía en inglés y en francés. Ahí es donde empezaron los niños a tratarme distinto porque no sabían que podrían hablar conmigo y me apartaban muy rápido, lo anecdótico es que, mis habilidades motoras eran pésimas, no sabía ni tomar bien el lápiz, así que, no sabía escribir ni colorear bien, ni tampoco era coordinado con los ejercicios.
Los psicólogos interpretaron esa evolución mía, sin saber que era el Asperger, era la segunda mitad de los años 80, que mi avanzados conocimientos de lectura y cultura general, eran gracias a que estaba aislado y por eso, era con los libros con lo que me entretenía, y por mí mismo aislamiento por la enfermedad era que tenía las dificultades motrices, entonces, dejaron constancia médica de que, con paciencia en pocos años podría alcanzar el nivel normal de motricidad física y que aprovecharan la inteligencia que tenía en seguírmela cultivando.
Por ello, mi aislamiento se mantuvo aun ya después de sano, no salía a jugar a menos que tuviera vigilancia de algún familiar mío, pero muy pronto, no hubo necesidad de vigilarme, ya pronto los demás chicos dejaron de invitarme a jugar.

Terminé mi etapa preescolar con excelentes calificaciones, pero con urgentes avisos de hacer refuerzos en escritura, en educación física y sobre todo, en relaciones sociales, los profesores no lograban entender por qué los demás niños me aislaban.
Comencé la escuela primaria y los problemas que me diferenciaban se acentuaban, pero los profesores de primaria llegaron a obviar todo eso, dado las excelentes calificaciones que obtenía, mismas que hacían que el colegio participase en eventos donde yo era la estrella, eso para el colegio le representaba inversiones por parte del gobierno, además que, mi mama en su buena condición económica, también hacia inversiones para que yo estuviera en excelentes condiciones, dado que, necesitaba estar en un salón bien iluminado con luminiscencia fluorescente, libre de polvo, con climatización y tableros de marcador y pisos de cerámica que, para esa época, eran toda una novedad.
Yo estaba inocente de todo eso, la gente me trataba súper bien por los beneficios que traía conmigo, los compañeritos, a quienes yo observaba que, se acercaban a mí como con asco, lo intentaban para que nada turbara mi felicidad, jamás pensé que, todos ellos actuaban para que mi mamá y yo siguiéramos beneficiando a la escuela. Jamás llegué a pensar que ya una persona a tan temprana edad pudiera fingir y actuar cuando la situación, aunque les desagradaba, les convenía.
Fueron unos años que, aunque notaba ciertas cosas que no entendía por qué sucedían, no les prestaba mucha atención, era un chiquillo de menos de 10 años, porque me tenían que importar esas cosas, estaba feliz con mi rutina.
Pero esa felicidad acabó abruptamente, llegó la etapa de la secundaria a mis 11 años, en esos entonces, los colegios estaban fuertemente divididos y especializados, así que, al terminar la primaria, tenía que buscar otra escuela, de secundaria, obligatoriamente.
Fue en esa etapa que descubrí que yo no era normal para los demás, pronto comenzaron las burlas, los acosos y las agresiones, cada vez más fuertes: Me gritaban loco, homosexual, pendejo, nerd, iluso, afeminado, etc., por un lado, me empujaban a los charcos de agua, me tiraban tierra, me robaban mis cosas, me ensuciaban mis libretas, me dañaban mis maletines, el uniforme del colegio…
Fueron los 6 años de estudio más horribles, perdí la cuenta de cuantos colegios estudié, no duraba más que unas semanas cuando ya no soportaba más y pedía que me cambiaran a otro colegio. Fue una etapa que se hacía cada vez más difícil, las visitas a los psicólogos se hicieron rutinarias y las medicaciones eran cambiadas frecuentemente.
Las condiciones económicas en mi familia cambiaron, a mi mamá la despidieron de su empleo y duro muchísimos años para que la compensaran por ese hecho y hoy día, está luchando por su pensión.También en ese entonces apareció una imagen masculina, mi mamá consiguió una nueva pareja y de esa unión, nació mi única hermana, una chica que me tiene muy orgulloso por su inteligencia, pero también feliz y tranquilo porque no pasó el infierno escolar que yo pasé y hoy día se encuentra estudiando en la mejor universidad de mi ciudad, becada.
Fueron demasiados cambios que, por fin empezaron a salir y a hacer relucir mis problemas. Me gradué de secundaria, por ventanilla, un evento que solo se vive una vez, no lo disfruté, me gradué de un colegio irrelevante, donde no conocía a nadie, solo me hicieron el favor de hacerme el diploma nada más.
La familia no permitió nunca que estudiara en un colegio para personas superdotadas como yo, así que estudié en por lo menos 25 escuelas secundarias, lo más cercanas posible a la casa, todas irrelevantes en cuanto a calidad de profesorado, calidad de estudiantes y calidad de sus instalaciones, fue un infierno estar en esos horribles sitios. Dejaba de asistir, no valía la pena asistir a sus clases, yo sabía más que ellos, y ellos tampoco era que querían dejarme ser su amigo, la ley imponía que tenía que estar inscrito en una escuela, así que había que seguir intentando, rogando que ese infierno de 6 años se acabase pronto y la nueva etapa, la universitaria, las cosas cambiasen.
Terminaron esos 6 horribles años, lloré muchísimo, terminé la secundaria sin amigos, me enamoré y jamás me dieron la oportunidad de ser novio de alguna chica. Terminé sin saber que podría estudiar en la universidad, sin las pruebas de ingreso a la universidad hechas, no tuve tiempo de pagar e inscribirme para hacerla en su debido momento, aunque, si lo hubiera hecho, quizás no me hubiera ido bien en esos exámenes, porque a pesar de saber mucho, no estaba bien con mi ambiente escolar y andaba siempre muy distraído y deprimido.

Fueron 6 años donde no entendía que había hecho yo mal para que todos me trataran mal, fueron 6 años donde mi mundo se fue haciendo cada vez más pequeño porque me daba miedo salir y ser visto por algún ex compañero.
Fueron 6 años donde me daba miedo que me vieran las chicas porque me empecé a sentirme que no era simpático, que era una persona fea y que nadie se fijaría en mí.
Fueron 6 años de cárcel, pagando por un castigo que ignoraba y nadie me explicaba.
Como terminé mi secundaria aun siendo menor de edad, no tenía demasiadas opciones para estudiar hasta que tuviera mis papeles de la mayoría de edad y ahí sí, inscribirme para hacer el examen de ingreso a la educación superior y ahí sí, poder aspirar a ingresar a una carrera profesional.
Tomé ese tiempo como un alivio, estaba demasiado estresado, enfermo, cansado, necesitaba relajarme para poder definirme que podría estudiar en la universidad.
Desde pequeño me gustaba sobre todo leer sobre geografía, historia, mismas que me fueron llevando a leer sobre cuestiones económicas y de otros idiomas, la llegada del internet me abrió a un nuevo mundo de información que rápidamente devoraba en mi inmenso tiempo libre.
Por mi cuenta, empecé a leer sobre los ámbitos administrativos, perfeccionaba el dominio del computador, aunque no pude llegar a un nivel que me indicase que serviría para estudiar una ingeniería, para decepción de mi padrastro. Llegué a mejorar mi nivel de idioma inglés, y me puse por mi cuenta a aprender francés, portugués, italiano y alemán, y solo pude salir de mi encerrado mundo a hacer cursillos cortos, en especial de inglés y de computación, donde no me exigían tener el documento que me avala el ingreso a la educación universitaria.
Quise hacer muchas cosas, lo intenté, más mi cuerpo no reaccionaba como lo esperaba, así que me alejé de muchísimos deportes, hacía algo de gimnasia, además, por fin aprendí a manejar bicicleta y aprendí a nadar, pero solo, por más cursos que hice, aprendí finalmente solo.
Al fin, llego mi mayoría de edad, el mismo día de mi cumpleaños, saqué todos los papeles y con mucha desesperación, tuve mis papeles en regla para poder hacer al fin el examen para ingresar a la universidad, me fue muy bien en el examen afortunadamente, pero en cuanto al aspecto de socializar, ocasioné un incidente involuntariamente que, hasta salió en los medios de comunicación locales, pasé muchísima vergüenza y duré muchos días sin salir de mi casa.
Comencé por fin la universidad, habían cambiado muchas cosas, ya no era el más niño del salón, ahora inesperadamente, era el más viejo del salón. Si antes no entendía los chistes de los compañeros míos más grandes, ahora me sucedía lo mismo, solo que ahora eran los chismes de los más jóvenes, de un momento a otro me sentí que, ya no era joven, ahora pasé a ser un anciano.
Pensé que había madurado, pensé que había aprendido de todos mis pecados, que ya se acabarían los acosos y las burlas, cuan equivocado resulte estarlo.
Todo eso de nuevo volvió, pero ya no recibía ayuda, ya era adulto, ya tenía que hacerme responsable de mis actos, mi familia, por más que lo hiciera, no podían ayudarme como antes, ante la ley, yo era independiente, cualquier cosa que hiciera, tendría consecuencias a las que yo tendría que enfrentarlas solo.
Rápidamente, mi mundo de nuevo empequeñecía y lo único que me ayudaba a soportar el infierno nuevo en el que estaba, era el hecho de que, tenía una nueva oportunidad con cada cambio de semestre de hacer que las cosas cambiaran en mi entorno una vez más. Lastimosamente, nunca cambio, además, tampoco pude terminar la carrera por motivos ajenos a mi voluntad.
Me empecé a llenar de cursos cortos, de máximo 2 años, así que ahora soy múltiple graduado de diversos cursos y carreras cortas, empecé a estudiar idiomas y ya completé los niveles suficientes para seguir por mi cuenta ya que, nunca acabaron las burlas, los rechazos y los acosos verbales y físicos en mi contra, por más que yo intentaba ser otra persona, pareciera que todos supieran que yo no era como ellos.
Los psicólogos tuvieron diferentes diagnósticos conmigo: Superdotado, retrasado mental, perturbado mental, trauma físico y mental por enfermedad neonatal, trastorno de déficit de atención por ausencia de una figura paterna, hiperactividad, tendencias homosexuales, tendencias suicidas, complejo de inferioridad, complejo de superioridad, complejo de extranjero, esquizofrenia, carta de recomendación para internarme en un asilo psiquiátrico…
Soluciones como terapias de grupo, visitas personales, terapias físicas y mentales individuales, cambiarme de domicilio, medicaciones, etc. Jamás funcionaron.
Superdotado no lo era, mi dominio en las matemáticas y la computación no eran los mejores, lo mismo que mi caligrafía seguía siendo horrible, y mis capacidades motrices eran evidentes, era pésimo para los deportes, en especial en los deportes grupales de contacto.
Retrasado mental, tampoco, lo anterior contradice esto.
Perturbado, tampoco, en esos entonces mi vida era muy tranquila, era muy inocente para sufrir, aun no experimentaría lo que me sucedería años después.
Trauma físico por mis enfermedades, tampoco, de hecho, tengo a pesar de mis torpezas, bastante fuerza para mi delgada contextura, además, no he vuelto a enfermarme, soy demasiado fuerte para enfermarme, además, mi proceso de envejecimiento es lento, a mis 32 aun parezco un adolescente o en mis primeros 20 años de edad.
Trauma por no tener padre, no me hacía falta, de hecho, apenas cumplí mis 18 años, me quité esos estorbosos apellidos paternos y me quedé con los maternos nada más, con el plus de que me quité sin saberlo, de un montón de problemas que tenía como lastre de mi pasado, era como si hubiera renacido.
Hiperactividad, tampoco, solo que me gusta caminar mucho, me da miedo subirme a un autobús lleno de gente, a medida que crecí, y como consecuencia de tanto acoso, me aturden las multitudes, entonces, prefiero salir caminando a hacer mis diligencias, llegando a tener una resistencia y velocidad para caminar que, por ello creen que soy hiperactivo.

Tendencias homosexuales, esto si me pareció gracioso, si bien apoyo a los grupos de gente con orientación sexual diferente, soy completamente heterosexual, me gustan las mujeres, cuando estoy enamorado, mi cuerpo trabaja mucho mejor, me siento como un guerrero que está luchando a nombre de su doncella, lastimosamente, no tengo una doncella real aun, y me ha tocado reemplazarlas con mujeres de las que solo puedo enamorarme, platónicamente.
Tendencias suicidas, pues, claro, en algún momento llegué a intentar acabar con mi desgraciada vida, pero eso se superó hace muchísimo tiempo.
Complejos de superioridad, inferioridad, claro, normal, no entendía lo que me sucedía entonces, sentirme extranjero, claro, más aun, cuando en verdad viaje a otros países, me sentía cambiado, ahí es donde descubrí que, en otros lugares, podría tener la posibilidad de poder ser alguien más normal, por eso tengo en mente irme, no solo por mis estudios y planes laborales, sino por tener un cambio de vida que me permita ser más normal ante los demás.
Soy ateo, eso también me ha causado muchos inconvenientes con muchas personas, muchos dicen que por ser ateo es que estoy pagando las consecuencias de mi vida, más sé que eso no es así, mi ateísmo es completamente independiente a mi condición de Asperger. A mí me criaron en un ambiente de tolerancia total, de nunca creerse las cosas sin antes hacer una investigación, nunca tragué entero sobre cosas que no tuvieran una explicación lógica, además, por mí misma condición de asperger, se me hacía extraño pensar en metáforas, parábolas, sentidos figurados y cosas que en las religiones se enseñan y que jamás entendía sin una razón lógica, curiosamente, era el mejor en esa asignatura, pues, como cultura general era como entendía dicha materia, de hecho, religión y filosofía se me hicieron que eran la misma asignatura.
Por mi afán de emprendimiento, de querer hacer negocios, es que soy muy capitalista en mi forma de pensar, eso también me ha traído problemas con muchas personas con pensamientos socialistas comunistas, en especial durante mi etapa de estudios en universidad pública.
Entonces, de por sí, soy un gran y completo rechazado en muchísimas cosas, más aun así, no entendía por qué me aíslan, porque me odian, porque es tan difícil que me acepten.
Toda mi vida tenía la incómoda sensación que algo no andaba bien conmigo, mas, como era un pequeñuelo, no le daba importancia, pues estaba feliz con mi vida, fue cuando mi adolescencia, cuando eso si llegó a tener importancia, y en vista de tantos y tan diferentes diagnósticos, me daba cuenta que ni los mismos psicólogos sabían lo que yo tenía, yo sabía que no era normal, pero yo no estaba loco, algo tenía yo y necesitaba saberlo.
No sé por qué, siempre tenía la sensación de ser autista, era lo más cercano a mi caso, era lo que más cerca me había dejado llegar los libros y el internet en aquellos momentos. Fue hace casi 2 años, en medio de una clase de la universidad, donde hablaban de casos con niños especiales que, mostraron un vídeo:
Este vídeo me llegó, pareciera que me hubieran grabado, el chico del video era idéntico a mí!!!
La gente también notó porque me miraban muchísimo, hasta escuchaba murmullos y comentarios que tenían mi nombre y apellido como protagonistas.
Busqué que era eso, y ahí fue que me puse a llorar, al fin sabía que era yo!!!! Al fin mi vida tenía una explicación, mi vida por fin tenía sentido.
Se los mostré a mi familia, muchos no creyeron eso, algunos si me apoyaron, otros ahora lo toman como que es una excusa mía para justificar mis locuras, porque para ellos, soy loco y ya.
Me sentía aliviado, muy tranquilo y mi cambio en la vida empezó a notarse, solo me frustra que mucha gente no sabe qué es eso, me frustra el hecho de que tuvo que pasar demasiado tiempo para poder encontrar lo que era. Tantas y tantas cosas que tuve que pasar y sufrir, pudieron ser fácilmente evitadas si la gente supiera que yo tenía Asperger y que si la gente supiera que era eso, podrían mirarme de una manera más positiva y mi vida actual seria muchísimo mejor.
Vivo aun en mi pequeño mundo, con una rutina muy rígida, estudiando 24 horas al día, 7 días a la semana, ahora todo virtual, me cansé de estudiar de forma presencial y ver que tanto y tanto esfuerzo no me iba a servir de nada con esos modelos de aprendizaje. Tengo muchísimos planes, y todos ellos implican que me cambie de lugar de residencia, necesito irme para poder perfeccionar mi idioma inglés sobre todo, necesito profundizar mis conocimientos académicos y certificarlos también para compensar mi nivel profesional incompleto.
Necesito también cambiar de lugar para mejorar mi perfil laboral, quiero cambiarme de país para cambiar de ambiente, quizás al estar en un ambiente que hable otro idioma, me ayude en otras funciones cerebrales y me ayude a tener una vida más normal, además de que, de por sí, el cambio de residencia me dará nuevas oportunidades de conocer nueva gente y que esta gente, al ser más abierta y tolerante, me apoye y me acepte tal y como soy, ayudándome en mi renaciente autoestima.
Obviamente también estoy buscando darme una nueva oportunidad de amar y ser amado por alguna mujer que me acepte.
También en esos planes no descarto cargar con mi mamá, mi padrastro, mi hermana menor, mi abuela y mis 2 gatos.
Mis 2 gatos, ellos también me han servido de mucho para mi autoestima, el amor incondicional de una mascota, en este caso de 2, me ha ayudado muchísimo con mi autoestima, al no pedirme tanto, y ser agradecidos con lo que les doy, ellos me recompensan con muchísimo amor, porque al menos para ellos, yo soy lo máximo.
También siento que los gatos son como nosotros los Asperger, no muchos entienden la personalidad de estos bellos animales y quizás por eso es que no son muy bien apreciados, por eso es que decidí tener gatos, por cierto, ambos fueron recogidos de la calle, así que de paso contribuí un poco en ese tema de adoptar animales abandonados.
Bien, pensaba hacer de esto un vídeo, mas no pude, entonces, plan B, y es esta carta, espero que la hayan leído y que mi experiencia les de ánimos y esperanzas, todos podemos ser triunfadores, no hay que desesperarnos, el factor clave es reconocernos que somos únicos y talentosos, ojala lo más pronto posible, y que no sea ya cuando ya se es demasiado adulto cuando ya quedan demasiadas secuelas y consecuencias y es más difícil superar esa batalla.
Gracias.