sábado, 22 de abril de 2017

Las visitas y las reuniones sociales para un aspie.



Película en donde la protagonista es autista.



Cuando se trata de socializar, la diferencia con las personas neurotípicas, es que los aspies nos saturamos rápidamente, por lo cual necesitamos aislarnos frecuentemente para “recargar pilas”, porque, aunque no lo parezca, igual no nos es tan fácil la interacción social. Necesitamos de ese “descanso”, porque en realidad no le damos mucha importancia a esto de juntarnos con otros, ni a las típicas salidas para “compartir”. 
Hay ocasiones en que nos sentimos tan “saturados” por el exceso de estímulos ambientales, que buscamos nuestra zona de confort en donde damos rienda suelta a nuestros intereses restringidos y que probablemente los demás no compartan, y eso no nos hace “amargados”, sólo necesitamos de nuestro espacio y no sentirnos obligados a socializar como lo hacen los demás. Podemos socializar, si queremos, pero a nuestro propio ritmo.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿Te gustan las visitas?


-Odio las visitas. Las tolero un corto tiempo pero no soporto cuando se extienden y parece que nunca se irán. La gente disfruta hablar cosas sin importancia. Yo siento que he perdido un día sin poder hacer mis "cosas" ya organizadas en mi cabeza.

-Si mis padres tienen alguna visita, tengo la reputación de esconderme en el cuarto y una de mis gatas se une en la evasiva a visitas. Tampoco me gusta la televisión, prácticamente es la principal razón por la cual no me gusta "comer en familia".

-Yo cuando estoy enojada o cuando me deprimo, no deseo recibir, ni visitar, ni ver a nadie. Me vuelvo bastante ermitaña, es más, si no me hablan por el face, tampoco les hablo, jejeje. Me parece curioso expresarlo, a veces uno se guarda esas cosas para sí.

-El tema también es por ejemplo: Yo apagué la TV en abril de 2006 y se puede decir que no la he vuelto a encender. Pero la gente viene y se ponen a ver la TV, que a mí me pone nervioso porque no hace más que ruido (en todos los sentidos, no solo el sonoro, pues en general la parrilla es vacía de información). O les gusta charlar de efemérides que siempre se repiten durante años y años; siempre las mismas cosas que acaban saturándote, como si estuviese escuchando la misma canción día tras día durante toda tu vida. Esto por poner dos ejemplos que me vienen ahora a la cabeza. O las fiestas de los lugares, todos los años la misma procesión; parece que fue hace dos días cuando se hizo exactamente lo mismo y otra vez igual año tras año. Yo creo que es como si la memoria de la gente se dilatara y percibieran los hechos mucho más separados en el tiempo y no se les hacen monótonos. Pues prefieres hacer otra cosa y como la gente no quiere salirse de sus hábitos tampoco lo puedes compartir.

-A mí tampoco me gusta hablar de cosas que no me interesan, sobre todo cuando algún desconocido en la calle quiere darme charla y me quiere sacar información.

-Mi mayor “shock” es cuando llegan visitas. Odio cuando recién llegan, y el día antes ya sufro de ansiedad. Pero lo peor, y que me da ataque, es cuando llegan sin avisar!!! Mejor que me tragara la tierra.


Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

¿Qué haces en una reunión social?


-Hay cosas que me molestan de las fiestas y reuniones, y una es que generalmente a nadie le importa lo que digo, a no ser que sean payasadas, por lo que me dedico a bailar o a ayudar a servir o a cantar, y si no hay nada que hacer...me voy calladita.

-Soy de las personas que va a una fiesta, me siento cerca de la mesa de comida y ahí me quedo jajajajajajajajaja. Bueno en realidad no voy a fiestas, pero cuando iba a alguna, era adolescente.

-Yo por mi parte no suelo conversar con mis vecinos y soy poco dado a participar en conversaciones con la gente. Más bien si no es otra persona que no conozca que se dirija a mí no converso con ella. Si veo una chica y quiero decirle algo, la lengua literalmente se me traba y me bloqueo.

-Una vez me querían poner a bailar reggaeton, y mejor me fui a refugiarme, y salí hasta que todos se estaban yendo. El baño es el mejor lugar para esconderse.

-Yo suelo ser bueno como mucho en un grupo de hasta 3 personas. Lo que me “rompe soberanamente”, es cuando estamos en una reunión o en una cena de muchas personas, y todos están en sintonía aportando chistes y vivencias y ahí uno se ve forzado a 'histrionizarse', de lo contrario quedas mal al frente de todo el jolgorio.

-Para mí, lo primero que no me gusta hacer es saludar a cada una de las personas de un grupo, uno por uno repetitivamente como robot. Lo que me gusta hacer en esos casos es saludar con la mano desde lejos, haciendo un movimiento semicircular de izquierda a derecho, tan amplio como se vea el grupo, desde mi perspectiva visual.

-A veces no hay remedio y toca hacer lo mejor que se pueda. Lo del baile es lo peor, yo nunca me he podido sentir cómodo con eso y han tratado de enseñarme muchas veces. De resto toca aprender técnicas de relajación y concentrarse en la postura y en la entonación.

-Hubo una ocasión que nos reunimos varios comités en un restaurante a dar una conferencia de prensa. Otras personas iban hablar, yo no. Al finalizar sólo me dijeron: “Espera no te vayas, siéntate que van a hablar contigo”. No sabía quién o quiénes, acepté. Cual va siendo mi sorpresa, cuando me doy cuenta que era de la prensa de la TELEVISIÓN!!! Noooooo !! Una cámara!! Ni modo, me entrevistaron y salí en la televisión.

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.


-Cuando hay mucha gente, sobre todo cuando no la conozco, o los temas de conversación no son los que me gustan o estoy hablando con más de dos personas al mismo tiempo, es tal estrés que mi único "mecanismo de defensa" es guardar silencio y poner una sonrisa (parece más una mueca) y dejo que los demás hablen.

-Cuando hay mucha gente, sobre todo cuando no la conozco, o los temas de conversación no son los que me gustan o estoy hablando con más de dos personas al mismo tiempo, es tal estrés que mi único "mecanismo de defensa" es guardar silencio y poner una sonrisa (parece más una mueca) y dejo que los demás hablen.

-Es muy incómodo para mí tener que estar a la vista de tanta gente. Lo bueno es que el callarme y ponerme serio aparta a la mayoría de las personas de mí. El problema es cuando aparece el típico "alma de la fiesta " y pretende incluirme a la sociedad en contra de mi voluntad. Nunca lo logran, porque jamás hago lo que no quiero y menos bajo insistencia. Me encanta estar aparte de todos.

-A más gente a mi alrededor, mas callada y seria me pongo. Me han dicho que la expresión de mi cara en esos momentos es extraña y siempre salen con un: “¿Qué te pasa?” Y yo: “Nada ¿por qué?”  Y ellos: “Es que tienes una cara”. La semana pasada hubo en casa de mis suegros una reunión familiar, alrededor de 15 personas, y yo calladísima y como sin saber qué hacer. Mi suegro me preguntó que me pasaba y yo le dije que nada. A lo que él dijo: “Yo sé que te pasa algo porque tú no eres así”. Acto seguido se fue a compartir con otros en la fiesta (qué bueno!!!). Cuando se lo comenté a mi esposo le dije que lo que mi suegro no sabe es que mi personalidad callada y meditabunda es la verdadera yo, la otra, la que él ve una vez a la semana, es la careta social.

-Este año me pasó dos veces de que me dijeran que tengo cara de estar enojado y que soy bastante antipático (sic). La verdad yo, en esas situaciones, trato de ser lo más agradable posible, pero parece que no lo estoy haciendo bien.

-Para mí la palabra " salir" es tan difícil como para un bebé la palabra " caminar", o para un pájaro la palabra " hablar". Entonces lo que hago es dejarla tranquila, que se diluya con las horas, mientras me repito: "Ya expliqué una vez por qué no me gusta salir, no lo explico más".

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

Sobre las celebraciones de Fiestas Patrias:


-Lo celebro en la tarde, no en la noche por lo que aprovecho de comer todas las ricas comidas propias para esa fecha. Y con celebrar me refiero a comer, nada más. Las fiestas patrias para mi es comer todas las comidas deliciosas del país. También es mi día favorito festivo, porque además no lo celebro en la noche, sino en el día primaveral de esa fecha (que queda poco para que llegue). Y la navidad no me gusta para nada, solo es gasto de plata y mucho menos me gusta año nuevo, le tengo pánico a la cuenta regresiva, es por eso que el año pasado me fui sola a pasar el año nuevo a una playa en Con Con llamada La Boca, me puse un tanto alejada de la gente, era yo, de noche frente al mar y una luna maravillosa, la música se escuchaba a lo lejos, y la cuenta regresiva nunca la escuché. Lo mejor es que como ponen fuegos artificiales por toda la costa, exactamente frente a mi estaban los fuegos, no había nada delante de mí, solo el mar, era como si esos fuegos hubiesen sido puestos solo para mí. Fue algo maravilloso.

-Me abstengo de toda celebración, partiendo del hecho que en mi país se celebra el inicio de la lucha armada no la consumación, desde ahí se me hace absurdo celebrar. Lo que si me gusta es ver el desfile militar.

-No celebro, pero reflexiono sobre la idea de vivir en un Estado cuyo nombre está basado en una civilización opresora que fue exterminada por los otros pueblos indígenas.

-Yo no hago nada en especial sólo disfruto del día feriado en mi casa.

-No celebro, es como otro día, solo que con gente que hace bulla afuera buscando un pretexto para beber, aparte ni las fechas recuerdo XD.

-A mí no me divierten las fiestas patrias de mi país, son sólo un día que no tengo que trabajar, ni levantarme temprano. En cambio de la navidad, me gusta todo. Las decoraciones, la comida y los fuegos artificiales.

-Las fiestas patrias me las hacían festejar disfrazándome para los actos, me gustaba porque era el momento en que mis compañeros no se burlaban de mí ni me dejaban sola, porque todos estábamos participando y los niños querían lucirse ante sus madres. Cuando más grande lo que me importaba era para descansar de la escuela y cuando trabajaba prefería ir al trabajo para que me paguen doble.

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

¿Es común bloquearse?


-Literalmente no sé qué hacer en algunas situaciones. Me vuelvo una estatua y lo único que quisiera en esos momentos es poner retroceso a ese día para ver si las cosas son distintas y, por ende, quizás más fáciles. A veces soy nulo ante situaciones cotidianas y frío ante situaciones de emergencia.

-Sí, si hay alguna situación social imprevista o muy incómoda para mí, al punto de aislarme completamente y casi no interactuar con nadie, lo peor es darse cuenta de lo que está pasando y no poder hacer nada y que la gente te mire como bicho raro.

-Sí me pasa, especialmente cuando estoy bajo presión, en un ambiente tenso o cuando me dan a la vez una orden y contraorden... llego a quedarme tieso y mudo.

-También. Frente a determinadas (muchas) situaciones me bloqueo (quedo anulada, ausente) y no reacciono. Es terrible, especialmente cuando urge actuar y no sé cómo. Por otro lado, en otras situaciones en las que la mayoría de las personas se quedan "congeladas", soy rápida de reflejos para solucionar las distintas contingencias (más pragmática). Medio raro esto.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

sábado, 15 de abril de 2017

¿Los aspies socializamos?






¿Qué determina que un aspie no sea “bueno” para socializar? 
Hay que tomar en cuenta que a algunos no nos gusta realizar actividades en las que consideramos y/o los demás consideran que “no somos buenos”. Las malas experiencias previas, en donde un aspie se ha visto ignorado y/o rechazado, puede aislarlo totalmente, y eso conlleva a que no desarrolle esas habilidades, porque sin práctica, no hay aprendizaje. Es como un círculo vicioso: No me comunico con los demás porque “soy malo” para eso, por lo tanto no busco o no acepto las instancias para poder practicar la socialización. Esto puede llevar a un aspie a sentirse solitario y despreciado, y en algunas ocasiones, desarrollar una fobia hacia las personas. Por esta razón es importante contar con las terapias adecuadas desde la niñez, para que de esa manera, la persona Asperger pueda contar con las herramientas sociales necesarias para este complejo mundo de las interacciones sociales.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿Ustedes socializan?


-Siempre en mi vida he buscado estar ocupado, pero no socializando. Evito mucho las actividades que impliquen cercanía o contactos íntimos. Ahora de adulto me dedico a hacer trámites varios: Desde pagar las facturas hasta llevar el auto al taller mecánico. Actividades que no impliquen "lazos estrechos" con la gente. No puedo decir el por qué exactamente he conformado mi manera de ser de esta manera, ¿serán traumas? ¿Cuestiones no resueltas? Vaya uno a saber. A mí también me gusta la soledad para producir y crear. Un ejemplo es que son las 5 AM, y me he pasado la noche estudiando. Las mejores creaciones que han salido de mí, han sido inspiradas en noches de desvelo y en estados de alejamiento emocional con la gente. Aunque a veces la motivación puede decaer y es ahí cuando la soledad se vuelve agobiante porque no tenemos nada que nos entretenga y los reproches del aislamiento aparecen. En mi caso particular lo he aprendido a llevar de esa manera. Cuando la soledad se me vuelve un obstáculo, es hora de volver al ruedo social.

-No es que quiera ser de bares como muchos de los demás, sólo un poco más tomado en cuenta socialmente, y no sólo por ser el de recados o el que le toca esto.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo he estado intentando hacer las cosas sin pensar tanto, me he dado cuenta que este mundo no es muy benévolo con los pensantes.

-En general me siento cómodo con el silencio, y si hablo no lo hago con objetivos sociales, salvo que sea en el ámbito laboral y demás. Pregunto directamente lo que me interesa/intriga, o cuento lo que disfruto contando.

-A mí me agrada más la compañía, pero es cierto que la soledad te permite meditar, tener contacto con tu interior y hablar con Dios.

-Yo a veces voy a lugares que sólo soporto 3 horas, me vuelvo a las 2 horas o me salgo a estar sola en el patio  y regreso a compartir cuando me siento mejor, o sea gestiono mis tiempos socializando. Y como hago un esfuerzo, exijo respeten mis tiempos.

-Yo soy sociable si me siento cómodo, lo que no me gusta, son los lugares con ruido, si me saturo, pero en general soy muy abierto. Me gusta estar solo para hacer mis cosas y me pierdo, pero si me gusta estar con gente de vez en cuando. Me agrada estar con personas que me hagan sentir cómodo, pero igual que todos los aspies el problema no es el querer socializar, sino no el no conseguir socializar. Siempre quise adaptarme, aunque jamás trate de ser alguien que no fuera, por eso no lo conseguí. En la facultad terminé en unas escaleras todos los días. Me sentía más cómodo ahí, con mi guitarra. Hubo un tiempo que conviví mucho, mi facultad es muy pequeña así que todos se conocían, pero siempre sentí que no encajaba. A mí no me gusta la soledad, soy muy introspectivo, me envuelvo en mi mundo, pero cuando salgo necesito tener a alguien con quien hablar. Tengo la fortuna de que mi mejor amigo es aspie, siempre lo busco para hablar, a veces tardo, más de un mes que no nos vemos, ni sé de él, como que nos “perdemos en nuestros mundos”, pero a veces necesito hablar con alguien para expresar mis pensamientos, con él lo puedo hacer, con otras personas no, si no lo tuviera a él me sentiría muy solo. Lo de “los aspies solitarios y que no les gusta convivir”, creo que es en parte un mito, aquí en mi ciudad nos reunimos y somos muy comunicativos, nos entendemos super bien, cada mes nos vemos y es genial, nos sentimos en casa porque podemos hablar de lo que nos gusta sin ser juzgados, cada uno tiene su área de interés, pero a todos nos encanta escuchar, es genial.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-He observado últimamente mi comportamiento: Soy introvertido y tiendo demasiado a aislarme de la sociedad; algo que veo no es conveniente, ya que lo hago varios días encerrado en mi apartamento, y a medida que pasa el tiempo de ese "aislamiento social", me voy encasillando más y más en mis pensamientos, los cuales son algo destructivos. El apartamento cada vez lo empiezo a ver más desordenado, mi alimentación empieza a ser algo monótona o deficiente; es como si entrara en un estado de hibernación. Poco a poco voy siendo más obsesivo, tuve que cerrar whatsapp por un tiempo, porque estaba siendo muy obsesivo, “cansón”, intenso, “molestón” con algunas personas. Por esos comportamientos que estoy consciente, son dañinos, he perdido o alejado a varias personas, aun así me es casi imposible evitar esos comportamientos, y eso que me esfuerzo demasiado en cambiar todo eso; están demasiado enraizados, pero cuando me obligo a salir y saco cualquier excusa (que a veces no hago caso y sigo encerrado), cuando me obligo a socializar, mi comportamiento cambia, y al otro día estoy un poco más alegre, con más ánimos, y hasta con pensamientos optimistas. Mis obsesiones, intensidades bajan, y hasta puedo dejar de escribir tanto o molestar, pero más que todo, eso pasa cuando converso horas con alguien que le gusta de mis temas (algo poco común en mi alrededor). Ayer conversé con alguien hasta altas horas de la noche, hasta me tuvo que echar, jaja, y hoy desperté con más ánimos. Me obligué a salir y ahora no quiero volver a mi apartamento.

-Me identifico demasiado hermano, pero sostengo que "la intensidad" es relativa, no somos aptos para todos los interlocutores. Hubo un tiempo, cuando el consumo casual de café me ayudaba a sobrevivir mejor las situaciones sociales, especialmente los encuentros uno a uno. Lo peor es cuando conoces gente que te hace salir una vez, para luego ignorarte y confrontarte alegando que no se reúnen lo suficiente... WTF? Afortunadamente aprendí a filtrar esa clase de personas y cuando me buscan, les ignoro o empiezo a actuar de manera que se alejen, pues no me agrada que me manipulen para que me sienta patético. Igual es demasiado engorroso abordar otras personas. Yo en lo personal me he llevado cada “numerito sorpresa”, que ya no sé qué pensar.

Fotografía: Camilo Cuevas.


 -Yo también puedo estar metida en mi casa como una ermitaña, y de repente salgo y soy súper alegre y divertida. Me sacó selfies o participo en algún taller, como el taller de cine en el que estoy ahora, y salgo con la cámara a entrevistar gente, canto, actuó etc. A veces me encanta salir y a veces me encierro en mi cascarón.

-No entiendo a veces cómo la gente se pone de acuerdo para reunirse, ni entiendo cómo se divierten, además, no entiendo de dónde sacan dinero para hacerlo. Me gustaría que mis padres me dejaran pasar la noche en otro lado sin respingar, nomás avisarles que estaré bien. Tengo 27 años de edad, no 15, anhelo una vida social normal como las demás personas neurotípicas.

-Yo tengo 23 y no me dejan salir, a veces quiero morir de la rabia y depresión, pero luego me ducho y se me pasa, o entro al face, escucho música y así me voy calmando; como también hablo con alguien que me agrade mucho, le cuento como me siento y así sucesivamente.

-Pero vaya, lo mejor es salir con amigos de fiesta muchas veces para conocer a otra gente y que te conozcan y para aprender cómo funciona la gente que sale. Aunque ser amable y simpático yo creo que es más que suficiente para gustar a los demás.

-Lo difícil de eso, es superar el sentimiento de intimidación al enfrentarse a una situación social en donde no puedes controlar nada, más de la mitad de las veces termino aislándome y pensando que acabe luego, que acabe luego ¿Tienes algún amigo? Yo he logrado salir del completo aislamiento social gracias a un par que aguantan mis constantes reclamos contra el mundo. Cuando estoy con ellas o salgo, me siento bastante bien y hablo mucho más que hace 5 años xD

-Hay que intentar buscar el equilibrio, a veces es necesario y sano recluirse un poco, pero no es sano aislarse completamente. Privarías al mundo de ti!

Fotografía: Camilo Cuevas.


-¡Que se le va a ser! Mientras menos salimos, más queremos quedarnos, y cuando logramos salir, creemos que hemos descubierto la fórmula para empezar a hacerlo más seguido. Claro, hasta que volvemos a entrar y todo empieza otra vez. El incesante círculo del amanecer y el anochecer.

-Cuando menos lo pensás, estás inserto socialmente, te aparece un trabajo donde sos capaz de hacerlo, o te aparece una mujer que se interesa por vos, y zasss! Los años de soledad te pasan la factura porque no has tenido el 'training' emocional que antecede a esa experiencia nueva que estás viviendo. El aislamiento es contraproducente. Yo creo que hay que socializar, muchas veces, con la simple idea de 'estar aprendiendo' de la gente, aunque no nos guste hacerlo mucho por convencimiento.

-¡Me pasa igual! Cuando me obligo a salir y socializar me baja la ansiedad, me pone más optimista y hasta con ganas de proyectar cosas, pero cuando me encierro mucho, me voy aislando y comienza todo un proceso contrario al primero mencionado, me asaltan pensamientos negativos y ansiedades. Hace bien ponerse en movimiento, el movimiento es vida, energía, creo. Te recomendaré algunas cosillas:

1) No te encierres, sal, aunque sea a un parque a tomar sol, te hará bien 
2) Hazte un horario y complétalo como compromiso por tres días, luego de ese tiempo, toma un pequeño descanso y vuelve a comprometerte por cuatro días. Te ayudará contra la procrastinación.
3) Busca hobbies por hacer, y haz una lista con aspectos negativos y positivos tanto de ti como de tu vida, los anotas en papeles separados y cada día quemas o botas a la basura uno de los papeles negativos y colocas en la muralla uno de los positivos, donde lo puedas ver siempre.
4) Por último para el desorden, te recomiendo que como hobbie aprendas el método para ordenar de Marie Kondo o Konami, busca información sobre éste y te mantendrás bastante entretenido en esto. Además encuentro que es ideal para mentes obsesivas como las de nosotros. 

Fotografía: Camilo Cuevas.

 ¿Qué hacer para comenzar a socializar?


-Todo empieza por la empatía. Siempre buscar algo que te atraiga de la otra persona, aunque sea hablar de la corriente alterna y de la continua. Luego el contacto te va llevando sólo a donde tiene que ir. Vale para una amistad o para una chica que te guste.

-Si no sales, obvio que no vas a tener vida social.

-Para salir y conocer a alguien, quizás se trate de hacer alguna actividad deportiva, hacerse miembro de un club, aprender a volar helicópteros, estudiar matemática pura, alistarse en el ejército, ofrecerse de voluntario para aplacar la ira de los dioses y permitir que nos lancen a un volcán con lava ardiente...No sé, se me ocurren varias cosas...

-Si no rompemos la burbuja, será tan difícil lograr las cosas. Lo importante es romperla, así se lleve poco o mucho tiempo; en nuestra naturaleza esta la diferencia, ese llamado distinto que hace que la esencia de cada uno de nosotros tenga la capacidad de hacer cosas asombrosamente extraordinarias y a veces se desconocen.

-Creo que nunca es tarde para cumplir metas, cualquiera que ésta sea. Yo casi voy para los 40 años y todavía no veo que nadie me excluya por la edad. Me queda mucha “pila” para hacer millones de cosas más.

-Aprende a inventar cosas, decir chistes, inventar tonterías. A nosotros nos cuesta la charla informal. Pero si tú vieras la cantidad de gente que 'rellena' huecos con charla insustancial, sabrías que no son pocas. Aprende a ser ocurrente.

-Sólo ahora, a mis 33 años, estoy logrando progresos que debería de estar sucediendo cuando tenía 18. Siento gran parte de mi vida desperdiciada, solo hasta ahora he podido mejorar mi comportamiento social y hasta he pensado en quizás conseguir un trabajo. He sido de suerte al tener novia.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Creo que mucho va en la actitud que tenemos ante la vida y ante las adversidades.

-Yo a mis 33, estaba en la flor de mi vida, sentía que no había límites para lo que podía hacer, y todavía pienso lo mismo, solo hay que mirar adentro de uno y dejar de lamerse las heridas.

-En cuanto a la tentación de "aislarse" de los NT, tampoco es la solución. Los grupos de pertenencia Asperger son muy útiles para ayudarnos entre nosotros (siempre y cuando estén bien coordinados) Pero también hay que realizar otras actividades en conjunto con el resto de la sociedad. Seguir actividades, estudios y cursos relacionados con tu hobbie, pueden ser muy buenos para socializar con neurotípicos., ya que en tu área es dónde vas a destacar y las singularidades pasan a un segundo plano.

-En mi caso, desde mi adolescencia decidí simplemente ser yo, vivir a mi gusto y manera, ignorando absurdos prejuicios o sistemas de creencias que solo me generaban, y generan desacuerdos y malestar. Soy desinhibido, no por ser extrovertido y/o sociable, sino porque soy como soy, sin filtros ni tapujos, haciendo caso omiso a quienes solo opinan o hablan sin conocimiento de causa.

-Lo que te propongo para que de a poco te insertes en la dinámica social, es ir con lo que se llama la "exposición gradual". La socialización es algo que a nosotros no nos gusta de plano o nos da pereza, pero es en gran parte porque tampoco la ejercitamos y nos da miedo arrancar. Al principio creemos que es algo imposible, y de hecho lo es, si de repente nos proponemos trabajar 8 horas diarias en una empresa. La estrategia de usar el "amigo sombra", o usar una persona de tu máxima confianza para por lo menos ir a hacer algo dos veces por semana un par de horas. Después hacer eso mismo, pero sólo, así sucesivamente. La confianza en uno mismo se va construyendo con pequeños pasos, medidos y con paciencia. De a poco vas a ir adquiriendo más autoestima para ir poniéndote metas más grandes y te vas a ir dando cuenta que las cosas no son como la mente de uno las crea, son muchos más simples en realidad. Por eso, cada uno sabe de los recursos que tiene y a qué echarle mano. 


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo actualmente estoy en alza. Estoy de a poco socializado más y acomodándome en la sociedad. Los días de depresión se están haciendo cada vez menos frecuentes.

-Tuve que re-inventarme en mi trabajo. Con casi 40 años no me quedó otro remedio que marcharme de la empresa donde trabajaba como secretaria y no sabía hacer otra cosa, así que me puse las “pilas” y aprendí un nuevo oficio. Además, no sólo soy Asperger, también sufro una minusvalía física, pero a pesar de ello, hay que seguir adelante. Por otro lado, al igual que nos ocurre a muchos Aspies, tengo un poco de fobia social, pero entiendo que es un problema que hay que superar porque estamos obligados a vivir en sociedad. Si quieres un consejo para superar ese problema, a mí me está ayudando mucho asistir a clases de bailes de salón; me sirven para conocer a otras personas y para perder el "miedo" al contacto físico. Os lo recomiendo.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:

sábado, 8 de abril de 2017

Contenido vivencial y opinión personal como aspie, de algo que no define pero es usual en la condición






NOTA 1: Contenido vivencial y prueba anecdótica.

Me empiezan a explicar algo (verbalmente, la manera que más me aproblema) y empiezo a sentir confusión. Además, me duele la cabeza. Sólo veo bocas moverse y trazos que no logro entender, en un papel. Ruidos, pitidos, respiraciones forzadas, murmullos, se concentran y se hacen más fuertes. Mi cabeza da vueltas y vueltas. Siento que estoy en lo que yo llamo "vórtex de tiempo"; todo gira a más velocidad alrededor mío pero yo avanzo (y pienso) lento. De hecho, mi cerebro no me responde. Quiero pegar un puñetazo a algo duro para canalizar mi ira pero no se puede, no puedo. Siento que no puedo controlar más y que alguien va a salir herido, pero estoy en un medio con personas en estado delicado de salud. Con las pocas fuerzas que tengo, con el mínimo autocontrol que me queda, logro salir corriendo de ahí.
Desde esa parte ya no recuerdo muy bien, supongo que despersonalicé, y sólo recuerdo algo como un click de la voz de mi compañero que me devolvió a la realidad. Alrededor todo era muy confuso. Tengo más consciencia cuando ya estaba sentada en el bus. No sé cómo tomé el adecuado, pues, me asombra no haberme equivocado.
Llegué a mi casa y la cabeza me dolía peor. Me tomé 2 migradorixinas. Me alivió poco, pero se mantuvo una sensación de masa en mi cabeza, y me fui así a clase, para que al final de la misma me doliera como si me hubiera triturado el cráneo un trailer (en el remoto e hipotético caso -imposible, por supuesto, sólo para matizar la hipérbole- de sobrevivir)...
Lo único bueno de mis crisis es que nunca he mordido o golpeado a nadie. Sé que hay personas en el EA que sí lo hacen. Me felicito: sólo me acabo a mí misma... Y a pesar de eso, no es algo que yo PUEDA controlar. Puedo evitarlo, sí, lo hago todos los días, huyendo de los desencadenantes, pero una vez que inicia, que alcanza su "punto de ignición, es imposible impedir su progresión hasta que la bomba estalle.



Probablemente se piense que soy una loca. O inmadura. O que me falta de voluntad y autocontrol. Mi voluntad es cada día adaptarme al mundo, y no morir en el intento. A ratos es más fácil, siempre en dependencia de las circunstancias. Pero en otras ocasiones como ayer, como últimamente, no.
Vamos, créanme que hago muchísimo esfuerzo, tanto, que realmente estoy agotada. Y lo único que hacen es pedirme que me esfuerce más. Y seguiré esforzándome, lo haré. Y lo único que me dicen es que no me encasille (en o por el EA), cuando realmente intento "encasillarme" en ser normal, igual que todos. Me repito que todos tienen problemas, dificultades. ¿Entonces, por qué yo NO puedo con ello? ¿Por qué tengo estas malditas crisis?
De verdad, es cansado actuar lo más "neurotípica" (también odio esas distinciones por creerlas superfluas, pero en este momento me permite orientarme en lo que anhelaría ser) posible y sentirte miserable al fallar. Es cansador.
Sólo espero acabar algún día esto que es un gran de dolor en el tuétano, porque está lleno de desencadenantes que jamás sospeché (ni siquiera lo imaginé -maldito problema aspie con la imaginación-, y por eso mi némesis comenzó en 5to semestre cuando empecé las rotaciones hospitalarias. Previo a ellas, mi mundo era "todo felicidad". Bah) y sin opciones de mantener rutinas y control, y quizás hacer lo que más se amolda a mi estúpida esencia: ser genetista, epidemióloga o encerrarme en un laboratorio a investigar sin que nadie me moleste, en absoluto silencio. Porque el silencio, para mí, es vida. Y si por ahí tengo mis carboncillos, mis hojitas; mi nirvana. O, qué mejor, convertirme en ilustradora médica o algo así (si no existe, crear el nicho). Ojalá.



NOTA 2: Opinión personal como aspie, de algo que no define pero es usual en la condición.

Con este estado no pretendo probar nada, simplemente exponer mi vivencia y, lo más probable, mi individualidad. Muchos se sentirán identificados porque es bastante humano esto de dividirnos en 'sabidos' e 'ilusos', y todos lo somos un poco. Pero en ocasiones, por la interpretación social que tenemos, los aspies lo somos un poquito más (de lo uno pero más de lo otro).
El problema de ser aspie (tener Síndrome de Aspeger) es que siempre, siempre crees que las personas son buenas y tienen buenas intenciones. Es decir que vives en un mundo konitos. No digo que seamos ángeles, porque somos ante todo humanos, pero la primer impresión que tenemos siempre es buena, positiva, etc. Teóricamente sabemos que la gente es mala, que todos mienten (eso lo dijo el genio "pedorro" de House), pero tontamente caemos, una y otra vez, en esa utopía de la "bondad humana esencial". Y es que vemos a través de nuestros ojos, mucho de niños, dónde no hay lobos, sólo ovejas. Vemos a través de nosotros mismos, de cómo somos.
En mi mundo konitos, no hay juicios o prejuicios, y si los hay, al rato se olvidan; en mi mundo konitos, lo máximo que se puede repudiar son los actos que son los argumentos para alejarse de quienes hacen daño, pero jamás a las personas porque nunca se llega a saber de ellas, de su historia, al 100 %. Pero no, la gente de mi entorno no es así. Hay gente aprovechadora, mala, egoísta, malintencionada; hay gente que es el antítesis de lo que tengo implantado en mi cerebro. Y lo olvido. Y caigo de inocente una y otra vez como gran boba, por esa fe en la humanidad. Lo sé, insisto, teóricamente, pero como siempre en la práctica la pifio. Es ahí cuando me doy cuenta que el mundo no es para gente como yo. Es ahí cuando comprendo por qué termino fauleada, decepcionada.
Y muchos llegan a considerar esa ¿gilidad? o ese algo-parecido-a-inocencia-extraña como drama, como idiotez. Y sin embargo sé que continuaré confiando ciegamente porque soy así, porque a pesar de todo soy feliz. Porque la publicitada adultez, la que la sociedad avala, en donde la hipocresía y la competencia desleal impera, no me logra atrapar del todo, y no lo hará, porque prefiero seguir dibujando, o jugando con mis nenas, o haciendo cosas divertidas ' de niños', que solemnidades de gente que mató a su álter ego infantil.
Si me toca recibir más estocadas, qué más da. No perderé mi capacidad de asombro por más que me aplaste la vida...
Y a pesar de todo, soy feliz. :)

Escrito por AKVO.

Nota:
Hago clases de dibujo (retrato)
Niños 6 a 12 años.
Horarios y lugar  por definirse
0987845311
Ambato-Ecuador.



sábado, 1 de abril de 2017

Experiencia de vida de Héctor Hache, un joven español con el Síndrome de Asperger.






¡Hola! tengo 24 años, a punto de cumplir 25, y vivo en España (no he puesto mi apellido real porque mi familia no está de acuerdo en que mi historia de vida la haga pública).

Desde bebé mis padres notaron que yo era diferente a los demás, ya que en algunos ámbitos iba más atrasado que otros niños, y en otros más adelantado. Así después de varios años de pruebas, y de médicos, fui diagnosticado con Síndrome de Asperger a los 6 años.
Desde que tengo uso de razón, tengo obsesión con los dinosaurios, de muy niño ya conocía nombre y especies de muchos dinosaurios, cosa que a mi madre le sentaba muy mal, porque decía que no era cosa de "niños normales".
Mi padre, desde el primer momento, aceptó mi diagnóstico y me aceptó a mí. Mi madre no, mi madre dijo: "¿Qué voy a hacer ahora con un hijo enfermo que nunca valdrá para nada?" Esa frase se metió en mi memoria y se repetía muchas veces.
Yo era el mediano de tres hermanos, mi hermana mayor siempre me cuidó y me comprendió, mi hermano pequeño no.
Comencé los estudios primarios sin ninguna dificultad, recibí durante mi infancia algún insulto y burla, pero nada que me afectara en grande medida.
Me afectaba más el trato recibido en casa por parte de mi madre, ya que a veces decía que yo no tenía nada, que todo era un error, y otras veces decía que era un enfermo, que siempre estaría a su cargo. A pesar de las continuas charlas de mi padre sobre el tema, ella no asumía que yo era diferente, ni quería adentrarse en el tema Asperger, simplemente no quería aceptarlo. Buscó la manera de que le dieran una pensión por tener a cargo un hijo con discapacidad, y a pesar de que no se la dieron y le dijeron que yo no era discapacitado, ella seguía obcecada, sin querer quitarse "la venda de los ojos", prefería victimizarse con la gente de confianza, sin importarle nada como yo me sentía, y con la gente desconocida, me obligaba a comportarme "como un niño normal", forzándome a dar besos, abrazos y ese tipo de cosas que yo me negaba a hacer, o las hacía en estados ansiosos, para luego pegarme por no obedecerla; aparte de que se avergonzaba de decir a los desconocidos que tenía un hijo con autismo, por lo que fui juzgado y criticado desde pequeño, como un niño malcriado, maleducado y consentido. Mi padre trabajaba, y no sabía que yo estaba siendo presionado para aparentar ser uno más, pero si mi padre estaba presente en algún acontecimiento como los anteriores relatados, no dudaba en defenderme, y explicar el motivo por el que yo era así.


Mi primer dinosaurio de juguete.


No tuve amigos en mi infancia, en el colegio siempre jugaba solo, y en casa era mi hermana quien jugaba conmigo, mientras mi hermano me humillaba, mordía y pellizcaba, abusos a los que yo me dejaba, ya que carecía de la fortaleza para decir "ya basta".
Y así pasé mi niñez, obligado a aparentar ser un niño normal, obligado a "comportarme", a estar siempre callado, y a acudir a eventos sociales llenos de gritos, bullicios y ruidos que me estresaban hasta el punto de tener que llegar a casa, y autolesionarme para calmar mi ansiedad.
Con 12 años, pasé a secundaria. Hasta ese momento, yo pensaba que mi vida era un infierno, pero eso era porque no sabía todo lo que estaba por llegar. Pasé 4 años de abusos físicos y psicológicos, todos los días, en el recreo venían y me insultaban, me tiraban el bocadillo al suelo, me pegaban chicles en el pelo y en la ropa, me bajaban los pantalones y me sacaban fotografías, me tiraban basura, pero lo peor era a la salida, que me seguían hasta mi casa, insultándome, tirándome piedras, y en muchas ocasiones pegándome palizas, me tiraban al suelo y me daban patadas por todo mi cuerpo. Me dejaban moratones, pero yo en casa evitaba que me vieran sin ropa para que no supieran nada, no me atrevía a contarlo. Una vez me rompieron dos dedos de una mano, al pisármelos. En casa yo dije que fue jugando al balón.
En esa época tenía dos amigos, solo ellos sabían lo que yo estaba viviendo.
En casa, mi hermana y mi padre comenzaron a darse cuenta de que algo me ocurría, pero yo todo lo negaba. Cada vez la situación era más insostenible, un día, a la edad de 16 años, fui al instituto, ese día tenía que entregar un trabajo importante que me había llevado días el hacerlo, uno de mis abusadores decidió robármelo y romperlo. Ante la frustración de ver que mi profesor no me creyó, dije que me encontraba mal, y me fui para mi casa, donde no había nadie. Me hice a mí mismo unas autolesiones bastante graves, y por último decidí que quería acabar con todo, y me lancé por la ventana. Yo vivía en un chalet individual, por lo tanto ningún vecino, ni persona pudo haberme visto y haberme socorrido de inmediato.


Uno de mis múltiples libros sobre dinosaurios.


Mi padre llegó poco rato después, me vio tendido en el suelo, vino corriendo hacia mí y comprobó que aún seguía con vida. Me llevaron al hospital y de inmediato me operaron de urgencia, tenía un coágulo en el cerebro. Esa noche le dijeron a mis padres que seguramente me moriría, y de sobrevivir, quedaría con graves secuelas. A mi madre parecía que eso no le preocupaba, solo preguntó si en la operación para lo del coágulo podían hacerme algo para curar mi "enfermedad mental", los médicos perplejos, le respondieron que el Asperger no era una enfermedad y que no tenía cura, que cómo podía preguntar algo así. Estuve un tiempo en coma, desperté y aparentemente no tenía nada dañado. Necesité rehabilitación para poder hablar correctamente, caminar...etc. Estuve bastante tiempo ingresado y cuando ya me vieron con una notable mejoría, un equipo de psicólogos me preguntó que si tenía ganas de volver a intentar suicidarme, yo respondí que sí, que volvería a intentarlo cuando saliera, y no respondí más preguntas, ni expliqué los motivos que me habían llevado a ello.
Me ingresaron en la planta de psiquiatría, pero yo me negaba a hablar y a dar explicaciones. En determinado momento, mi madre me dijo: "Tienes que ponerte bien para volver al instituto". Al escuchar esas palabras, me dio un ataque de ansiedad muy grande, y así fue como mi padre se dio cuenta de lo que había detrás. Conseguí sincerarme con él y contar todo lo que yo había vivido. Mi padre se enfrentó a mi madre, y le dijo que yo no volvería al instituto. Él luchó por saber toda la verdad y buscó a mis amigos, quienes le dijeron todo lo que yo había sufrido y quienes eran los responsables, a los que mi padre no dudó en buscar y recriminar todo.
Algunos de mis abusadores, se arrepintieron al saber que alcance habían tenido sus abusos, otros no.
Me dieron el alta hospitalaria, pero iba a seguir en tratamiento psicológico. Me quedé en casa los primeros meses, recibiendo continuas charlas de mi padre, hermana, y un primo mío que es como un hermano para mí, y me dijo que no podía dejarme maltratar, que no podía bloquearme, que tenía que defenderme, y días después, de paseo con él, vi de lejos a dos chicos que solían agredirme, me puse nervioso y me quería ir, mi primo no me dejó regresar y me dijo que ya era hora de que me enfrentara, y en un descuido mío, se escondió dejándome solo para ver como reaccionaba, y si yo corría peligro, salir a ayudarme. Me insultaron, yo me quedé callado, pero al primer empujón que recibí, conseguí defenderme, empujarle, tirarle al suelo, y pegarle. Mi primo salió para pararme, porque me estaba pasando. Desde ese momento perdí el miedo a defenderme, fue como si de golpe, hubiera adquirido toda la valentía que me había faltado siempre. Con la ayuda de mi padre, hermana y primo, empecé a salir adelante. Mi madre me trataba con miedo y me sobreprotegía, quitándome libertad y autonomía.


Mi primer dibujo.


Meses después, aburrido en casa, decidí meterme a un curso de cocina para adultos (no me atrevía aún a socializar con gente joven), me saqué el curso, conseguí trabajo de cocinero, y todo marchaba bien hasta que llegó el golpe más duro de mi vida:
Mi hermana, la que era mi mejor amiga, confidente y consejera, tiene un accidente en el cual pierde la vida. Fue tan duro ese golpe, que me quedé en shock, no conseguía reaccionar, ni exteriorizar ese dolor. Mi madre me recrimina ser una mala persona y no tener sentimientos por no llorar. En el entierro, con toda la presión, estrés, desconcierto...etc. Sufro un ataque de risa nerviosa que no pude controlar, después vinieron los gritos y alaridos, pero no las lágrimas. Mi padre me sacó de allí hasta que conseguí calmarme. Mi madre en casa, me pegó muy duramente por haber liado "ese espectáculo" en el entierro de mi hermana, me dijo palabras muy duras, lo que hizo que mis padres tuviesen la discusión más fuerte en la historia de su matrimonio. La noche llegó, y en la soledad por fin pude sacar todo, lloré y lloré hasta quedarme sin lágrimas, hasta que mi compleja mente comprendió, al fin, que nunca más volvería a ver a mi hermana, que se había marchado para siempre.
Después de eso, la situación con mi madre, se hizo insoportable. Pagaba todo conmigo, me culpaba a mí de todo y no me dejaba salir, por miedo a que yo también perdiera la vida, o cometiera otra vez intento de suicidio. La situación comenzó a crearme un estado de ansiedad constante, yo me desahogaba con mi primo, él vivía en ese momento con varios amigos suyos y me ofreció marcharme con ellos. Y así lo hice, se lo dije a mi madre, me pegó e intento retenerme, llamó incluso a la policía, y le dijeron que yo era mayor de edad, y estaba en todo mi derecho de hacer lo que quisiera. Así al fin me marché con mi primo y sus amigos. Sus amigos eran y son personas maravillosas, que se convirtieron en mis amigos enseguida. Uno de ellos psicólogo y psiquiatra, me ayudó como nunca nadie lo hizo, ayudándome a salir adelante con lo de la muerte de mi hermana, a superar mi fobia social, y a luchar por mis sueños.


Señalización del Camino de Santiago.


Me examiné para terminar mis estudios, para poder acceder a la universidad. En ese periodo de tiempo, mis padres me dieron la noticia de que se separaban, noticia que me alegró, ya que mi padre no merecía ser infeliz con ese tipo de mujer, merecía alguien mejor.
Y así me matriculé en ciencias biológicas para especializarme en paleontología y antropología. Llegó mi primer día de clase en la universidad, fui con mucho miedo, temiendo a que se repitiera la historia, pero realmente me sentía valiente, yo había cambiado y ya no me dejaría maltratar por nadie. Los días siguieron y no tuve ningún problema con ningún compañero.
En la actualidad estoy en el tercer año de universidad, sigo viviendo con los amigos de mi primo, también mis amigos ahora (mi primo se marchó con su pareja e hijos), tengo una relación muy unida con mi padre, y con mi madre todo lo contrario. Conseguí demostrarle que soy una persona con sentimientos, autónoma e independiente, que soy capaz de todo y que se valerme por mi mismo. Me pidió perdón y yo lo acepté, aunque hay cosas que nunca podré olvidar. Nos llamamos y visitamos de vez en cuando, pero nada más, y con mi hermano la relación es nula. Solo nos decimos "Hola" y "Adiós" cuando nos vemos, porque no queda otro remedio. Tuve una relación de pareja que no funcionó porque no era ella mi prioridad, o así lo sentía ella, ya que yo dedicaba gran parte de mi tiempo a mis estudios.
También conocí el Camino de Santiago, me aficioné mucho a él y conseguí emprender mi viaje con un buen amigo.
En resumen, hoy puedo decir que soy un chico feliz, sin miedo a nada, que superé muchos obstáculos y barreras, ya no me dejo acobardar por nadie, adquirí el suficiente coraje y plantarle cara a quien sea, sigo estudiando y planeando mi próximo Camino de Santiago. Espero poder ser un buen paleontólogo y antropólogo en un futuro.


Les dejo el enlace de mi grupo en Facebook  sobre el Síndrome de Asperger:
Viviendo con síndrome de Asperger