martes, 23 de mayo de 2017

Consejos para la Adquisición del Lenguaje y Control de Esfínter en los Niños TEA.






En algunas ocasiones los padres de chicos que pertenecen al Espectro Autista (Síndrome de Asperger o Autismo) han comentado mis otros artículos preguntando de qué manera pueden ayudar a sus hijos para que adquieran ciertos aprendizajes. Para tales ocasiones he recurrido al grupo de adultos Asperger al cual pertenezco y les he planteado estas interrogantes a mis compañeros aspies para que me aconsejen desde sus experiencias (estoy convencida que entre más personas participen aportando sus opiniones en la resolución de una problemática, más factible es encontrar una solución).
A continuación los consejos de mis compañeros aspies (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):

Sobre la adquisición del lenguaje.
Antes de que lea estos 10 consejos, primero hay que tener en cuenta que cada chico con autismo tiene su propio "ritmo" para comenzar a hablar. 

1) Por ahí le ayude usar pictogramas para intentar comunicarse con su hijo. La pregunta que me surge es si repite las palabras que escucha. Si fuera ese caso podría usar esa repetición para que aprenda las palabras.

2) Mi hija nunca habló, solo emitía sonidos extraños, pero no decía nada. Nos tocó hablar con ella, aunque no hablara... Todo sé lo decíamos como si ella nos fuera a contestar. Un médico nos dijo que ella estaba en una etapa de asimilamiento. Eso duró años, ella no hablaba ni en casa ni en la escuela, ni en ningún lado. Ella a veces ni pedía los alimentos, había que darle de comer aunque no pidiera nada. Y así seguimos hablándole de todo, sin presión. Un día dijo: “Dame”; otro día dijo: “Pikachu”; otro día dijo: “Mamá”... Del resto todo era hacernos señas, hasta que un día, sin ninguna razón, habló fluidamente. Ya tenía como 9 años, y no dejó de hablar. Nadie le dijo que empezara, nadie le presionó, nadie la obligó, solo habló y listo. Pero nunca dejamos de tratarla como una niña normal que solo se estaba tomando su tiempo para hacerlo y decir algunas cosas... Y así fue. Hoy en día es una niña Aspie espectacularmente parlanchina. Tiene 17 años.

3) Neurocomunicación. Yo recomendaría alguna interface inteligente para comunicarse con su hijo, o en su defecto, usar fichas y ludotecas. Yo aprendí casi todo lo primero así.


Fotografía: Camilo Cuevas.

4) Hay aplicaciones para smartphones y tablets que ayudan en este tipo de casos, ya que mi hija no habla mucho, yo suelo tomar las decisiones por ella o le muestro 2 opciones. Aunque cuando ella se ve impactada por algo, siempre lo señala y trato de explicárselo.

5) Se puede ayudar con la tecnología, una vez vi una chica con autismo no verbal, pero ya como de 18 años que se comunicaba por medio del Pc, con un sintetizador de voz, pero si el niño es muy pequeño, quizás con ayuda de una tablet o el computador, lo puedan estimular para que aprenda a hablar.

6) Llenarlo de besos y amor en exceso!!! Eso podría impulsar la confianza que necesita para expresarse. Nunca tratar de normalizarlos, amarlos con todo.... como son... Ya dirá algo cuando tenga algo que decir y se sienta cómodo para hacerlo... y te garantizo que será algo brillante!!!

7) En la escuela me dicen que mi hija no sabe contar, y yo la he visto señalar números y decirlos en 2 idiomas, pero lo hace espontáneamente y es difícil hacer que lo repita, es como si le faltara contexto.

8) Mi humilde opinión, y como madre y abuela, poniéndome en su lugar, sin pretender ser psicóloga o experta en el tema, y utilizando solamente mi sentido común, diría que pongas a tu hijo frente al televisor, en un canal infantil o educativo, o uno de su preferencia, tal vez musical o de arte, o cocina, y déjalo ahí, hasta lograr que se interese, y tal vez empiece a repetir canciones o palabras, según el caso.


Fotografía: Camilo Cuevas.


9) Mi hija aprendió a hablar a los 6 años, hace un año. Con los vídeos en YouTube: Cantando Aprendo a Hablar. Tienen ejercicios con la lengua y son muy divertidos. Háblale todo el tiempo, aunque el niño no responda, un día lo hará. Muéstrale el nombre de los objetos cotidianos, pronunciando despacio y explicando para qué sirven. El diálogo constante estimula al niño, aunque al principio sólo sea un monólogo, él se sentirá incluido y querrá participar. Pregúntale y dale el espacio para que responda. Probé de todo con mi hija, y eso fue lo que me funcionó.

10) Reforzar los intentos de comunicación verbal suele ayudar mucho en la mayoría de los casos. Reforzar el intento de emisión de sonidos y el dirigir la mirada para fomentar hábitos de comunicación suele conllevar a un mejor pronóstico. Ciertamente hay chicos que luego hablan sin ningún tipo de ayuda o guía específica, pero una base de guía conductual aumenta las probabilidades de que se repitan con mayor frecuencia o no determinadas conductas. Si tiene acceso a contratar un psicólogo, le sería de mucha utilidad (tanto para aprender técnicas y métodos, así como para que haya alguien que pueda contemplar más aspectos de la situación y guiarla de manera más confiable). Los pictogramas también suelen servir, en cuanto a un medio que reemplace el habla suele ser utilizado si no se logra que se comunique verbalmente, o como apoyo para su progreso en otros tipos de comunicación. Brindarlos en edad muy temprana puede desplazar el progreso en la comunicación verbal por el uso del otro medio de comunicación (para tomar estas decisiones tiene que ser evaluado y tiene que trabajar con un profesional -familia y niño- y si es posible con un equipo de profesionales -psicólogo, TO, psicopedagogo, etc.


Fotografía: Camilo Cuevas.


 Hoy mi hijo de 7 años ni pudo disertar frente a su curso.

1) Para disertar es bueno ensayar a solas varias veces primero. Preséntale el tema de manera que case con sus intereses.

2) Primeramente hay que explicarle al niño el tema a exponer, y eso le corresponde a los padres; la idea de que los niños expongan es para desarrollar la habilidad y competencia de la comunicación y la investigación, ahora bien, en casa, luego de que papá y/o mamá le expliquen el tema, es recurrir a la investigación vía libros, documentales, internet, YouTube, etc. Las opciones son diversas, y conforme se vaya recabando la información, se le va preguntando al niño, pero a modo de charla, no como interrogatorio; motivando su curiosidad y deseo de saber más, y luego se asienta la información en un texto donde el niño aterrizará la información recabada en la forma en que mejor la entienda, y posteriormente es guiarle a que exponga, corrigiendo aquellos problemillas que se vayan presentando. Recomiendo esto como docente (profesor), es una estrategia y metodología que me ha funcionado con chicos con TDA y/o Asperger, y es la forma en que mis padres, tíos paternos y profesores, en la educación primaria y secundaria, me couchearon para exponer. Fijándome en los resultados en mi persona, pasé de aterrarme a causar terror por la forma en que me planto en un estrado y hablo, seguro de mí mismo y dispuesto a todo. El que nos cueste trabajo no quiere decir que no se pueda desarrollar, es ir trabajando en ello, y yo soy prueba de ello, tengo Asperger, TDA Impulsivo-Hiperactivo, Dislexia y Dislalia y puedo dar conferencias, llevar relaciones públicas y además soy actor, y para lograrlo fue que mis padres, tíos y abuelos paternos me apoyaron y nunca permitieron que me diera por vencido. Más que castigos, era ser lógicos, si era para obtener una calificación, si salía mal, había consecuencias como dejar de ir a gimnasia o a ballet. Si era teatro, simplemente no obtenía un papel. Era eso, mi papá y mi tío hablaban conmigo y me orientaban, mi mamá si me regañaba, pero me explicaba que lo hacía porque confiaba en mí y en mi capacidad.


Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre el control de esfínter:

Tengo dos hijos Asperger. Cuando mi hijo mayor tenía la edad de su hermano  fui muy rígida con él porque me estresaba no saber lo que quería por su pobre lenguaje verbal (además yo no sabía que él tenía dislalia y Síndrome de Asperger), así que decidí ser más flexible con mi hijo menor, lo cual no quiere decir que sea permisiva con él. Quedé traumada con lo que sucedió con mi primer hijo (lo regañaba mucho y obligadamente dejó el pañal a los 2, 8 meses, sin yo entender, ni respetar que para todo hay un proceso). Fue tanto lo que mi hijo mayor lloró que no quería volver a repetir lo mismo con su hermano, así que ni siquiera me atrevía a hacer el cambio de pañales con él. Luego de un tiempo comencé a buscar técnicas en blogs que tocaban el tema de cómo los niños con el Síndrome de Asperger comienzan a ir al baño. Leí, por ejemplo, que para el control de esfínter comienza primero la madurez mental y luego la del esfínter, así que comprendí que tenía que esperar su madurez y no la edad que se exige, al común de los niños, para ir al baño. Algunos niños van antes al baño, otros después. No hay que dejarse llevar por la presión del entorno.
Primero intenté ponerlo en una pelela (bacinica) plástica con forma infantil y no hubo caso de que lo utilizara para defecar, pero sí para miccionar. Luego probé con la taza de baño y no le gustaba porque era muy helado y se ponía rígido y no se quería sentar; entonces le compré una tapa de baño acolchada, al comienzo lo sentaba y él decía que no quería sentarse porque se iba a ir por la tubería. Yo comencé a arrodillarme, abrazándolo, sobándole la espaldita para contenerlo, darle confianza de que no le iba a pasar nada. Al tiempo fui tomándole las manos, para después enseñarle a poner las manos en los bordes de la taza del baño, hasta que tomó confianza y se fue sentando solito y manejaba la relación cuerpo y espacio (a los 3 años y medio mi hijo menor dejó los pañales de día y de noche). 


Fotografía: Camilo Cuevas.

Cuando él estaba sentado en el baño, le expliqué que ya era tiempo de que se limpiara solito, que iba a ir a un jardín dónde las educadoras no le iban limpiar y tendría que hacerlo solo. Le enseñé a doblar el papel higiénico de tal manera que le cubriera la mano y no se fuese a ensuciar. En ese momento hubo negación, rezongando me decía que no podía, que era chiquito, que él era el hijo y yo la mamá. Entonces yo le hice la mímica de cómo debía limpiarse, luego le tomé su mano para guiarlo de como limpiarse, y él decía: “No puedo, no puedo, soy muy chiquitito para esto ¡esto es una tragedia!”. Hasta que se lo planteé con un tono de voz cálido y lúdico, y le dije que lo premiaría con un refuerzo positivo de acuerdo a su gusto e interés, y de esa manera terminó la lucha entre uno pedirle y él aceptar, y al pensar en el refuerzo positivo, es como sacarlo de la presión del momento y al volver a proponerle el asunto, ya está más dispuesto. Y lo hizo solito, yo comencé a aplaudir y a decirle palabras bonitas, y a partir de ahí cada vez que iba a defecar lo acompañé por un mes, pero él se limpiaba solito (lo limpié hasta los 5 años y 2 meses, 3 días antes de entrar al Jardín de infantes). A los 5 años, 4 meses ya no necesitaba de mi compañía para estar en el baño. Lográndose el objetivo: Mi hijo va solo al baño. No hay que desesperarse.


Fotografía: Camilo Cuevas.

Consejo para la madre de un aspie adolescente:

Cuando su hijo manifieste enojo, es mejor conversar en calma con él, porque de lo contrario si usted también se enoja por los enojos de él, su hijo se enojará aún más, y al final el asunto irá de mal en peor. Si viene enojado de afuera de la casa (colegio por ejemplo), primero preguntarle que le sucede, si no quiere hablar en el momento, dejarlo solo hasta cuando esté más calmado y preguntarle si quiere hablar del tema, explicándole que le pregunta porque está preocupada de lo que le está sucediendo y no porque sea una intrusa. Si él se enoja con usted o alguien de la familia, debe conversar con él, y sin gritos ni alterarse, pero sí firme, con voz de mando (que un hijo tenga el síndrome de Asperger, no significa que no se le pueda regañar ni poner reglas). Las negociaciones entre un hijo aspie y sus padres también funcionan, ser más flexible; si usted le manda a hacer algo, lo que importa es que lo haga, no importa si no es en el mismo momento. Ejemplo: Si usted quiere que se bañe y él le dice que más tarde porque ahora está viendo un programa en TV, permitirle que termine de ver dicho programa, pero especificarle antes, que apenas termine, debe ir a bañarse. Ser confrontacional con un hijo Asperger no funciona, porque encontrará malas reacciones de parte de él si lo hace.


Fotografía: Camilo Cuevas.

En cuanto al ensimismamiento, tratar de que él haga algo, tanto en casa como fuera de ella, puede ser deporte, música, algún Hobby, algo que lo mantenga en contacto con otras personas, a veces los jóvenes necesitan que los motiven para realizar actividades que lo saquen de su ensimismamiento, porque por sí mismo no lo harán. Pero no olvidar que los aspies también necesitamos nuestro espacio, por lo tanto no está mal, de vez en cuando, querer estar solos. Finalmente, otra manera de ayudar a que su hijo participe en actividades, es llevarlo a alguna Agrupación Asperger, o si no buscar un terapeuta ocupacional que le ayude con esta y otras situaciones. No olvidar que hay aspies más funcionales que otros, y eso también influye en sus acciones, así como el ambiente familiar; y sólo un buen profesional le puede ayudar.

Nota extra:

“Si usted le oculta a su hijo que tiene el Síndrome de Asperger, indirectamente le está enseñando que es algo negativo y motivo de vergüenza. Todo niño aspie necesita saber el por qué se siente ‘diferente’ a sus pares, tomando en cuenta la edad y el momento adecuado en que se le puede decir. Hable con el profesional que diagnosticó a su hijo y pregúntele a que edad sería conveniente decirle a su pequeño que él tiene el Síndrome, incluso este profesional podría decirle y explicarle de una manera adecuada a su hijo sobre su condición. A partir de ahí su hijo puede asumir con orgullo su condición porque tener el Síndrome de Asperger no nos hace menos ni inferiores, es sólo una condición neurológica distinta”.

Les invito a dar un click a este enlace en donde una aspie nos habla sobre El Síndrome de Asperger en la niñez

Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Las imágenes utilizadas en este escrito (Exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías:

lunes, 22 de mayo de 2017

La Sinceridad en el Síndrome de Asperger.






La sinceridad a la hora de hablar, sin lugar a dudas, es una de las razones por la cual podemos ser rechazados o provocar enojo en quienes nos rodean, y es que el llegar y decir lo que uno está pensando o sintiendo no es algo muy común, y cuando la gente se encuentra con alguien sincero y directo, lo primero que piensa es que uno lo hace para molestar o porque es “pesado” e hiriente, pero lo cierto es que una de las características del Síndrome de Asperger es el poco filtro a la hora de hablar, y aunque con los años podemos aprender a decir las cosas de una manera más “diplomática”, siempre va a prevalecer la sinceridad en nosotros de forma espontánea y directa, y quien se relacione con un aspie debe tenerlo en cuenta para entender que esa es la manera que tenemos para expresarnos.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre la sinceridad y sobre si somos realistas o no (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Sobre la sinceridad:


-Prefiero la verdad, si la felicidad es una mentira, prefiero la verdad aunque sea dolorosa.

-Quizás haciendo el cambio de vivir en el engaño a la verdad, hay dolor. Pero una vez se vive en la verdad, hay felicidad.

-Creo que la verdad al final del dolor igual trae la felicidad, cuando tú comprendes el porqué de ese dolor.

-Yo prefiero decir la verdad de forma diplomática cuando sé que podría herir a otra persona con la verdad. Trato de decirla de la mejor manera en la que a mí me gustaría oírla. Pero si uno se encarga de crear verdades buenas y positivas, la verdad no puede ser mala. Si no te gusta la verdad que estás viviendo, siempre se puede hacer lo posible por crear verdades positivas.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-La única verdad es "cómo te sientes", lo demás si no lo entiendes o no lo ves, puede que no exista, es como la depresión, en la que la alegría es invisible para ti. La verdad se maneja en tu contexto y en el contexto de todos, así tenemos a los seres humanos enfrentados en pleno siglo 21 por razones religiosas, ofreciendo maldiciones y castigos divinos entre países árabes. Estamos a punto de una nueva conflagración mundial, la gente no ve más allá de sus narices y todo es por la "verdad".

-Las mentiras producen más dolor que felicidad a largo plazo. Una mentira, siempre, conduce a otra y a otra y a otra. Sería algo así como caer en la escalera de Penrose y nunca terminar. Es decir, prefiero hacer lo correcto (decir la verdad) y hacerme cargo de las consecuencias que estar toda la vida tratando de cubrir la mentira anterior. Los dos principales motivos por los cuales no digo mentiras, por más dolorosas que sean, son:

1- Mantener la felicidad de alguien o de un grupo de personas con mentiras de por medio me hace infeliz a mí, y tanto yo como las otras personas somos importantes.
2- Mentir a alguien o a un grupo de personas,  es burlarse de la confianza que me ha/han brindado y mantener esa confianza para mi es mucho más importante que una mentira (es irrelevante la buena intensión que tenga).

-La verdad es que he sido y soy muy honesta, con mi estilo, obviamente (soy súper filática –rebuscada- ese es mi sello personal). Bueno, yo he sido honesta con otros aspies, además con NT (neurotípicos), y también ha pasado que se ofenden, se enojan o malinterpretan. Creo que, como nos pasa a todos, cuando alguien siente que no se está de acuerdo, su mecanismo de defensa (nada que ver con lo psicoanalítico) es disgustarse.

-Bueno, yo creo que hay formas menos hostiles de ser honesto. Por ejemplo, uno podría decir: “Su opinión tiene poca o ninguna importancia para mí”. El problema no es que seamos honestos o no, porque en realidad el problema es que se nos dificulta manejar la comunicación no verbal. Cuando un NT se enoja porque somos honestos, está malinterpretando las señales no verbales y las sutilezas del lenguaje que no manejamos, y las considera hostiles. Yo detesto la hostilidad, venga acompañada de verdad o mentira.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Honesto y sincero, me gusta ser así de preciso, pero la gente se lo toma a mal, entonces debo ser “medio” honesto. Digo sólo media oración (o menos), y lo demás queda en mi mente (por eso uso tantos paréntesis). Lo gracioso es que hay personas que me hablan así, y luego se sienten raros porque no reacciono mal xD. Total, yo sólo le presto atención a lo que dicen, y más que sus opiniones son subjetivas, pues me la “suda” (sea lo que sea que signifique xD).

-A mí me dicen que ofendo cuando hablo algunas veces, y yo les digo que sólo soy honesto. Yo prefiero quedarme callado a decir una mentira.

-Algunas veces las personas no esperan la verdad, por eso se enojan.

-A mí me molesta la mentira y sobretodo la calumnia. Que digan cosas de ti, sabiendo que no son ciertas, hace que me indigne.

-Esa parte de la calumnia y de que hablen mal de uno u otras personas, me saca de casillas.

-Decir mentiras, ni lo intento, soy muy mala para eso, ni para hacerle bromas pesadas a los demás. Cuando intento decirlas, me molesto conmigo misma. No me gusta para nada.

-A mí me pasa exactamente lo mismo con algunas personas, hay quien no soporta la verdad. También hay otros que aprecian que les digan la verdad, en realidad depende de la persona.

-Sabemos hablar bien; es más, demasiado bien, entonces pasa eso: Que los demás no soportan la verdad de golpe. Y como para nosotros no decir lo que pensamos es, por lo menos, hipocresía, siempre (o casi ) caerá mal.

-El problema no somos nosotros, es el mundo que no tolera la sinceridad, yo siempre digo la verdad y aunque algunos critiquen y digan que no pienso lo que digo, la mayoría lo valora y cuando realmente quieren saber una verdad me preguntan a mí.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre la mentira:


-En cuanto a que los TEA son todos sinceros, lamento decirles que es una falacia, hay de todo.

-Una cosa, eso de que no podemos mentir me parece exagerado. Yo he mentido a varias personas y lo he disimulado muy bien. Quizás al contrario, como podemos imitar bien el comportamiento de los neurotípicos y somos más observadores sabemos, cuando tenemos práctica, que quieren escuchar y que no.

-Bueno, claro que sabemos mentir y a veces las mentiras son necesarias (no le dirás a alguien que es un verrugoso). Pero mentiras gordas de esas que hacen daño o falsedades, creo que no forman parte de nosotros.

-Mentir... Estamos en sociedad, aprendemos. Capaz que me cuesta más mentir porque no puedo hacer elaboraciones grandes o se me nota cuando miento. Y otra cosa es decir “lo menos chocante" a la persona. Capaz que digo: "Que bebé simpático", en vez de decir: "Que bebé tan horrible".

-Por mi experiencia, los TEA pueden aprender a mentir, y decidir hacerlo, pero antes de llegar a ese punto, en la niñez, lo hacen menos. En mi caso, puedo mentir, pero no soportaría tener que hacerlo continuamente.

-La mentira es una habilidad social. Los chicos la aprenden en la infancia. La diferencia está en nuestro apego a las reglas, a lo que es correcto. Para el NT es más bien una guía quebrantable, pero con el tiempo un TEA puede comenzar a quebrarlas y también puede aprender a mentir. Depende de varios contextos: entorno, circunstancias, transmisión de valores en su educación, etc.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Eso ocurre mayormente si los padres son muy estrictos y autoritarios. Aprendemos a mentir para evitar un castigo, más se descubre.

-En cuanto a que no haya TEA con malicia. . .tengo varios ejemplos. No todos son ángeles

-Es cierto, aprendimos a mentir, incluso a manipular... Aunque quizá no lo hagamos con malicia, pese a que el intento de manipulación es muy mal vista

-A veces creo que mi hija es solo una niña muy sensible y con problemas de lenguaje porque me asombra lo manipuladora que puede llegar a ser y para eso se requiere mucho de habilidades sociales. Anette recurre a los berrinches como último recurso, ella intenta decir que algo no funciona o que le duele algo o buscar alguna forma de obtener lo que quiere. Por ejemplo, si quiere mi celular me dice: "Necesito llamar" y lo le digo "a quien" y no me dice nada. Al rato me dice: "Arreglar celular, no funciona”. Y  yo: “¿Anette arreglo, te ayudo?" xD

-Y. . .todo se trabaja. Por eso en vez de quedarse con las propias limitaciones hay que trabajarlas. En un pasado era bastante ingenua en muchas cosas. Con el tiempo aprendí a desconfiar y estudiar a la gente (sigo aprendiendo, es un aprendizaje constante).

Un aspie puede mentir, pero no para hacer daño, quizás para evadir algún castigo, pero es muy fácil “pillar” en la mentira a un aspie porque no podemos sostenerla, porque para ello habría que elaborar más mentiras, y eso es muy complicado. Y si llegamos a mentir sentimos cargo de conciencia y no podemos quedarnos tranquilos cuando lo hacemos.

Un aspie puede mentir, pero no para hacer daño, quizás para evadir algún castigo, pero es muy fácil “pillar” en la mentira a un aspie porque no podemos sostenerla, porque para ello habría que elaborar más mentiras, y eso es muy complicado. Y si llegamos a mentir sentimos cargo de conciencia y no podemos quedarnos tranquilos cuando lo hacemos.

Les invito a dar un click a este enlace en donde Tamy, una joven aspie, nos habla sobre Los Síntomas y tratamientos en el Síndrome de Asperger


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

lunes, 15 de mayo de 2017

¿Puede Mentir una Persona Asperger?







Claro que podemos, somos HUMANOS. Sí ustedes, siendo parte del EA o no, olvidan eso, vamos mal, muy mal. Estamos arrancando una parte importantísima de nuestra esencia, aparte de la condición, que es nuestra humanidad.
Y, de hecho, quien afirma que nunca ha mentido, MIENTE, porque recordemos que el cerebro suele recurrir frecuentemente a la criptomnesia, a la ecmnesia, a cualquier tipo de paramnesia para llenar vacíos mnésicos, incluso en personas hipermnésicas, sin olvidar los engaños perceptivos que tenemos diariamente. El cerebro miente cuando quiere, está preparado evolutivamente para ello...
Insisto, empezando por ahí, mintieron.
En cuanto a intencionalidad, que es otra cosa -lo que en teoría evitaría que hagamos daño-, hay aspies (100%, de libro), que manipulan, traicionan, mienten sin miedo, como hay neurotípicos demasiado honestos. Y en tono muy personal, soy aspie y sí he mentido, y en mi particular mentiras blancas para salvar el pellejo (debo admitir que sobre todo cuando no me gusta alguna comida -porque no me gustan muuuuchos alimentos, soy súper mañosa- y no quiero comerla por nada del mundo y a la vez tampoco ofender a quien me la ofrece. Mi cerebro crea un algoritmo a partir de frases conocidas como "ya vine comiendo" o "ahorita no tengo hambre", que se contrastan con las posibilidades de que sean cierto -hora del día, haber salido previamente- y de causar algún daño al receptor frente a la negativa). Pero como he leído a varias personas, NO me gusta mentir, prefiero no hacerlo, como a muchas personas independientemente de condiciones que consideran que la honestidad es lo primero, incluso si es brutal -Y es por eso, niños y niñas de mi corazón, que técnicamente NO TENGO AMIGOS-. La honestidad versus el mentir NO son criterios diagnósticos de TEA, son CARACTERÍSTICAS PERSONALES y dependen de la individualidad y el entorno (crianza, educación). El mentir o no (incluso el llegar a ser mitómano o no), no es patognomónico de EA; es, si se quiere, un defecto (o virtud, depende) de fábrica de la humanidad.

Escrito por AKVO.

Nota:
Hago clases de dibujo (retrato)
Niños 6 a 12 años
Horarios y lugar  por definirse
0987845311
Ambato-Ecuador.



lunes, 1 de mayo de 2017

Experiencia de vida de Lucila, una mujer con el Síndrome de Asperger.


Lucila Guerrero
Autora y artista, Montréal.

Nací en Perú. Mi vida, desde la escuela hasta hacerme analista - programadora y esposa, se desarrolló en Piura, una ciudad de la costa norte, cerca de Ecuador.
Fui una niña "modelo", muy calmada, muy silenciosa, muy buenas notas, no hacía problemas, salvo algunos llantos fuertes en casa, aunque no recuerdo muchos. Es en la adolescencia que me di cuenta de mi diferencia con respecto a las otras chicas de mi edad, me sentía sola y no sabía a quién responsabilizar. Me dije: Debo ser yo quién anda mal, entonces sería mejor no existir. Pensé mucho en ello. En lo irremediable.
Sufrí de anorexia y depresión, seguidos de un deseo desordenado de independencia o muerte. Al mismo tiempo mi entrada al mundo universitario, mi primera relación de pareja con alguien que al comienzo se mostraba adorable, para luego ejercer su violencia verbal y física, en privado y en público. Duró varios años que felizmente se terminaron antes que sucediera lo peor: Casarme con él.
Fui dando tumbos de aquí para allá, buscando ser amada, buscando ser como los demás, buscando ser aceptada, buscando un lugar donde encajara bien, viviendo otras formas de violencia, acoso y formas de humillación como mujer. Fue difícil hasta que encontré una persona que reía conmigo, de mis diferencias, tanto reímos, que nos casamos para seguir riendo toda la vida.


Lucila trabaja actualmente en el proyecto fotográfico: "Aimer dans l'imbroglio", explorando el tema del amor en las personas autistas.

En la misma época trabajaba y era una profesional en informática. Quería mi trabajo al punto que podía haber trabajado sin ser pagada, ya que la retribución emocional era grande. Se lo decía a todos, incluso a mis jefes ¡Adivinen qué ! Pues sí, fui explotada muchas veces. 
Mi esposo y yo, decidimos dejar nuestro país e instalarnos en Montreal, Canadá el 2001. Empezamos desde cero, confiaba, junto a él todo estaba bien, todo era fácil, sólo tenía que seguirlo, dejarme llevar y seguir riendo. Hasta que la naturaleza hizo su obra en mí: Me hizo mamá. Y yo, que nunca pensaba en maternidad, ni en niños, yo que era la más indiferente, me volví la más feliz de las mamás cuando tuve mi bebé en los brazos.
Mi hijo pasó a ser mi prioridad. No fue muy bien visto. Sobre todo que necesitaba mucha atención, y mi vida cambió. La gente que se siente importante al dar consejos gratuitos, me hacía saber sus comentarios: Haz esto, no hagas el otro. No escuché.  Mi marido ya no reía y se fue, me quedé sola, sin amigos cercanos, sola con mi hijo. En mi soledad descubrí que tenía capacidades, mi pasión por el arte volvió a estar presente. Sola con la inspiración. Sola sin ser juzgada. El siguiente paso era salir al mundo otra vez, pero ahora sí con cuidado, seleccionando cada persona que entraría a mi vida, únicamente lo positivo. No fue nada fácil, lloré, no dormí. Dolió, pero las transformaciones duelen, ese es el precio. Así pude seguir creciendo.


Lucila y Luka, su hijo de 11 años.

Entre 2008 y 2010 descubrí que somos autistas mi hijo y yo. 
Todo comenzó cuando mi hijo, a la edad de 2 años y medio, quiso que lo llamáramos Tren Azul en lugar de su verdadero nombre. El cambio de nombre duró 20 meses, nunca noté nada inquietante en él porque lo encontraba parecido a mi. Me dije que era simplemente su personalidad, pero fui a consultar y luego de períodos de frecuentar especialistas,  recibí la confirmación: Asperger.
Fue una época de introspección y de conocerme. Entendí que soy una persona linda interiormente, así como soy, que tengo cualidades, valores, que tengo derecho a vivir de acuerdo a mi manera de ser. Empecé à ver los horrores que se comenten tratando de normalizar a la gente, lloré de ver la injusticia y las humillaciones contra otras personas como yo, entonces me volví sensible y comprometida con la causa del respeto a la neurodiversidad. Ahora soy artista profesional, también autora del libro "Lundi, je vais être Luka" (El lunes, voy a ser Luka). Doy conferencias e inicio diversos proyectos para proponer reflexiones sobre la neurodiversidad, sobre la condición autística y sobre el orgullo de ser la persona que somos. Soy cofundadora de Aut'Créatifs, un movimiento de personas autistas por nuestro reconocimiento positivo. Colaboro con otros organismos en arte y autismo. Mi proyecto actual es una exploración fotográfica del amor, en todas sus formas, manifestaciones y gestos, en las personas autistas.


Conferencia:"Mujeres Asperger", Montreal, abril 2015.

Mi vida está lejos de ser color de rosa, hay malentendidos, tristezas, incomprensión. Debo batallar contra el sistema no inclusivo. Debo batallar por mí y por los demás. Quiero abrir un camino para que la vida de mi hijo sea menos difícil que la mía, pero es justamente lo que le da sentido a mi vida, finalmente, después de haberme preguntado una y otra vez sobre el sentido de vivir.
Una de las personas positivas que encontré en mi camino me dijo un día :"Si tú no te quieres, nadie te va a querer". Tenía razón. Para poder llegar a ser amada, tuve que quererme primero y aceptarme como soy.  Ahora, ya no estoy sola, y estoy en paz, sin rencor alguno. Comparto mi historia con respeto para que pueda servir a nuestra causa.
Los invito a visitar mis enlaces y estar en contacto en las redes sociales.

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