sábado, 22 de diciembre de 2018

¿Cómo puedo integrarme a la comunidad donde vivo?: Consejos de aspies para aspies.








En los dos artículos anteriores sobre la socialización, expusimos nuestras experiencias personales con respecto a este tema. En este escrito algunos jóvenes y adultos Asperger tratan de dar algunas soluciones a la pregunta planteada por nuestro compañero aspie (no he puesto sus nombres para resguardar su privacidad):


¿De qué maneras puedo integrarme a la comunidad donde vivo?


-Primero hay que librarse uno del prejuicio, uno no puede controlar lo que otros piensan ni sus prejuicios, pero si mantienes una buena actitud y muestras que no te afecta eso lo notará el resto, y es más posible que se acerquen hasta por duda si uno es amable, la gente aún con prejuicios puede acercarse hasta por agradecimiento. Puede ayudar observar tu entorno, tal cual alguien que observa una sociedad como tal, anota tus observaciones, plantea hipótesis y luego experimenta, te pondré un ejemplo, en mi sector la gente se molesta cuando estacionas un auto en una esquina por que pasa el camión de la basura, pero se molestan aún si ese día no pasa algo tonto, pero es un patrón social de la comunidad y aunque a uno le parezca que no habría problema en estacionarlo en la esquina el día que no pasa la basura, al darte cuenta de ello uno lo evita y te evitas problemas, así fíjate en como saludan (aunque sea por cortesía etc etc) que les molesta que les agrada sus buenas cosas y su lado negativo, una vez que lo anotes plantéate hipótesis de cómo puedes lograrlo y experimenta.

-No hay nada mejor que saborear la independencia. Para alcanzarla hay que superar las barreras que ponemos en la puerta de nuestras casas y salir afuera.

-El truco es reorganizar el conocimiento para usarlo como una fortaleza, es decir, entender por qué reaccionamos, y modificar o aceptar conductas que te darán al final una mayor paz espiritual y mental al aceptarte a ti mismo en la plenitud de tu persona; una vez que te sientas pleno y en paz estarás mejor. No les pidas a otros que te hagan sentir feliz, la felicidad es interna, nace en tu mente, puede que acontecimientos externos la hagan surgir, pero recuerda a Harry Potter, el "espectro patronum" proviene de los momentos felices que guardamos en nosotros y esa es la magia poderosa, hay que levantar la cabeza dejar de lamerse las heridas para enfrentar la vida lo mejor posible. Busca un grupo Asperger para que aprendas a relacionarte, a esperar tu turno, a hablar de otras cosas aparte de tus intereses, a ser tolerante, a amoldarse un poco al mundo, sino el mundo se encargará de hacerte infeliz. Cuando se tienen hijos aspies, hay que hablar con los maestros, ser inteligente y convencerlos poco a poco de lo que es la condición y cómo manejarla en caso de que lo ignoren. Son muchas cosas que hay que tomar en cuenta y la lista continúa. Mi consejo es aprender de este grupo, recuerda lo que has vivido, eso quizás te ayude a entender lo que vivirán tus hijos aspies. El trabajo para ayudarlos no terminará nunca.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Algunos aspies me preguntan por qué soy "tan NT", que he hecho para "convertirme". La verdad es que no hay mucha ciencia detrás de esto. Hay que salir un poco de ese encierro mental que nos hace creer que lo que tenemos es "exclusivo" a una condición y que todo lo que sentimos o percibimos, es ajeno en nuestro entorno. Si sentimos miedo, sólo nos pasa a nosotros. Error. Todos sentimos miedo. Si nos sentimos sobrecargados, sólo nos pasa a nosotros. Error. Toda la gente se pone mal alguna vez y tienen sus picos de estrés. Si alguien nos lastima o nos hiere. Porque somos aspies lo sufrimos. Error. Cualquier persona herida o lastimada siente dolor. Lo primero es sacar un poco la 'lupa' que nos ponemos nosotros mismos, y empezar a ver que no todo gira en torno a nosotros y -más aún por tener una condición-, sino que todos giramos en torno a la vida. Yo he tenido la suerte de tener una madre que siempre me exige que 'haga algo'. Al principio esa exigencia era muy impuesta, principalmente cuando era menor de edad y no se sabía bien que 'problemas emocionales' tenía, que me hacía ser una persona a veces retraída, a veces agresiva, a veces muy dedicado y esmerado y a veces un completo holgazán. Con el pasar del tiempo esa exigencia que me imponían la fui regulando yo mismo de acuerdo a mis necesidades y posibilidades. Eso genera un sentido de autonomía propia porque la autoexigencia forma el carácter e impulsa a la acción, descubriendo que aun poniendo voluntad en los malos momentos se pueden hacer cosas buenas que terminan conectando con buenos momentos. A mí me exigen que haga algo siempre, y ahora que soy más adulto, que esté fuera de casa. No necesariamente estar fuera de casa es socializar descaradamente. Estar en la calle no es sinónimo de andar relacionándome con todo el mundo. Algunos de los presentes en este grupo, saben que soy de irme a sentarme a tomar un café y mensajearme desde ahí con ellos. Es una manera de estar más en contacto también con otros estímulos de la calle: Iniciar una charla con un desconocido, bromear con el empleado del local, mirar chicas lindas que entran y salen, estudiar la conducta social de los que pasan por el lugar para ver 'que me sirve' de ese análisis. El hábito de estar fuera de casa, te refresca la mente y te abre nuevas posibilidades. Ideas, con las que te vas a la cama pensando... ¿y si mañana hago esto?¿Y si en vez de decir esto, digo lo otro?¿Y si ahora, que ya me conoce un poco más, me animo a dar otro paso?


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


El gran fracaso que veo acá, generalizado en muchos jóvenes, es que están muy cómodos, demasiado cómodos, porque nadie les exige nada y tratan de analizar todo lo que sucede alrededor NO para actuar, sino más bien para especular de qué manera pueden seguir en la comodidad. Ojo, yo no me siento superado. Siento que tengo un poco más de actitud ante la vida y que eso me acerca un poco más a encontrar momentos de felicidad. Pero yo sigo viviendo con la sensación de que ando metido en un caparazón y que de tanto en tanto saco la cabeza y salgo a caminar un tramo, a veces largo, a veces corto, pero al fin andar y en esos aires frescos que respiro, hay vida. Cuando era adolescente e iba al colegio me paralizaba y hasta era motivo para que quedara en evidencia frente al conglomerado de gente. Poner en práctica el hábito de exponerse a esas situaciones sociales incómodas para hacer el 'cambio de pensamiento' y no dejarse llevar por la sensación, te ayuda a 'descubrir' una nueva parte de la realidad. Es como atravesar una cortina de humo que no te dejaba ver que había más allá de esa cortina. Veo mucha gente que no quiere actuar porque primero quieren cambiar la manera de sentir. Error. Es poco probable que eso suceda, porque el sentir es algo congénito, es biológico. Así nos concibieron, y así moriremos. Sin embargo, hemos sido dotados de una buena inteligencia analítica para poder racionalizar lo que percibimos y entender si lo que sentimos es consecuente con la realidad. ¿Es desgastante? Terriblemente, satura y estresa, de eso no hay duda. Por eso, también es importante saber permitirnos 'sentirnos mal' para aceptar la realidad. Igualmente, para aquellos que quieran ser más sociables todavía hay esperanzas. Las neurociencias hablan que el cerebro es plástico, es decir, a fuerza de voluntad y de cambiar esquemas de pensamientos podemos modificar lo biológico también. Claro, que esto requiere de un ejercicio cuyos cambios ameritan una apuesta a muy largo plazo. Ahí si hay que armarse de paciencia. Lo que deberíamos hacer a los 20 quizás lo hagamos a los 30 y lo que deberíamos hacer a los 30 quizá a los 40, y hay cosas que tendremos que luchar una vida entera para poder dar con ellas.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.

¿Qué hacer para comenzar a socializar?


-Todo empieza por la empatía. Siempre buscar algo que te atraiga de la otra persona, aunque sea hablar de la corriente alterna y de la continua. Luego el contacto te va llevando sólo a donde tiene que ir. Vale para una amistad o para una chica que te guste.

-Si no sales, obvio que no vas a tener vida social.

-Para salir y conocer a alguien, quizás se trate de hacer alguna actividad deportiva, hacerse miembro de un club, aprender a volar helicópteros, estudiar matemática pura, alistarse en el ejército, ofrecerse de voluntario para aplacar la ira de los dioses y permitir que nos lancen a un volcán con lava ardiente...No sé, se me ocurren varias cosas...

-Si no rompemos la burbuja, será tan difícil lograr las cosas. Lo importante es romperla, así se lleve poco o mucho tiempo; en nuestra naturaleza esta la diferencia, ese llamado distinto que hace que la esencia de cada uno de nosotros tenga la capacidad de hacer cosas asombrosamente extraordinarias y a veces se desconocen.

-Creo que nunca es tarde para cumplir metas, cualquiera que ésta sea. Yo casi voy para los 40 años y todavía no veo que nadie me excluya por la edad. Me queda mucha “pila” para hacer millones de cosas más.

-Aprende a inventar cosas, decir chistes, inventar tonterías. A nosotros nos cuesta la charla informal. Pero si tú vieras la cantidad de gente que 'rellena' huecos con charla insustancial, sabrías que no son pocas. Aprende a ser ocurrente.

-Sólo ahora, a mis 33 años, estoy logrando progresos que debería de estar sucediendo cuando tenía 18. Siento gran parte de mi vida desperdiciada, solo hasta ahora he podido mejorar mi comportamiento social y hasta he pensado en quizás conseguir un trabajo. He sido de suerte al tener novia.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.



-Creo que mucho va en la actitud que tenemos ante la vida y ante las adversidades.

-Yo a mis 33, estaba en la flor de mi vida, sentía que no había límites para lo que podía hacer, y todavía pienso lo mismo, solo hay que mirar adentro de uno y dejar de lamerse las heridas.

-En cuanto a la tentación de "aislarse" de los NT, tampoco es la solución. Los grupos de pertenencia Asperger son muy útiles para ayudarnos entre nosotros (siempre y cuando estén bien coordinados) Pero también hay que realizar otras actividades en conjunto con el resto de la sociedad. Seguir actividades, estudios y cursos relacionados con tu hobbie, pueden ser muy buenos para socializar con neurotípicos., ya que en tu área es dónde vas a destacar y las singularidades pasan a un segundo plano.

-En mi caso, desde mi adolescencia decidí simplemente ser yo, vivir a mi gusto y manera, ignorando absurdos prejuicios o sistemas de creencias que solo me generaban, y generan desacuerdos y malestar. Soy desinhibido, no por ser extrovertido y/o sociable, sino porque soy como soy, sin filtros ni tapujos, haciendo caso omiso a quienes solo opinan o hablan sin conocimiento de causa.

-Lo que te propongo para que de a poco te insertes en la dinámica social, es ir con lo que se llama la "exposición gradual". La socialización es algo que a nosotros no nos gusta de plano o nos da pereza, pero es en gran parte porque tampoco la ejercitamos y nos da miedo arrancar. Al principio creemos que es algo imposible, y de hecho lo es, si de repente nos proponemos trabajar 8 horas diarias en una empresa. La estrategia de usar el "amigo sombra", o usar una persona de tu máxima confianza para por lo menos ir a hacer algo dos veces por semana un par de horas. Después hacer eso mismo, pero sólo, así sucesivamente. La confianza en uno mismo se va construyendo con pequeños pasos, medidos y con paciencia. De a poco vas a ir adquiriendo más autoestima para ir poniéndote metas más grandes y te vas a ir dando cuenta que las cosas no son como la mente de uno las crea, son muchos más simples en realidad. Por eso, cada uno sabe de los recursos que tiene y a qué echarle mano. 

-Yo actualmente estoy en alza. Estoy de a poco socializado más y acomodándome en la sociedad. Los días de depresión se están haciendo cada vez menos frecuentes.

-Tuve que re-inventarme en mi trabajo. Con casi 40 años no me quedó otro remedio que marcharme de la empresa donde trabajaba como secretaria y no sabía hacer otra cosa, así que me puse las “pilas” y aprendí un nuevo oficio. Además, no sólo soy Asperger, también sufro una minusvalía física, pero a pesar de ello, hay que seguir adelante. Por otro lado, al igual que nos ocurre a muchos Aspies, tengo un poco de fobia social, pero entiendo que es un problema que hay que superar porque estamos obligados a vivir en sociedad. Si quieres un consejo para superar ese problema, a mí me está ayudando mucho asistir a clases de bailes de salón; me sirven para conocer a otras personas y para perder el "miedo" al contacto físico. Os lo recomiendo.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Las imágenes utilizadas en este escrito, exceptuando la primera, pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:




sábado, 15 de diciembre de 2018

Mi experiencia con la fobia social






Para comenzar creo que la fobia social no aparece así porque sí, y logicamente no todos los asperger sufriran fobia social. Como algunos ya sabéis, yo sufrí acoso escolar, bullying…etc. Después de tantos abusos, de tantas decepciones, burlas, y un largo etcétera, perdí la fe en la humanidad, comencé a desconfiar de todo el mundo, pensaba que todas las personas que conociera se iban a reír de mi, a juzgarme y a lastimarme, por lo que decidí aislarme del mundo, y estar encerrado en casa. Obviamente, la fobia social no apareció por el asperger, si no por todo el daño que me habían hecho.
La única forma que yo encontré para superar la fobia social, fue enfrentándome a ella. Al menos así lo logré yo. Bueno, aparte de eso, necesité terapia para recuperar mi autoestima, y la confianza en mi mismo, pero no superé mi miedo, hasta que no me enfrenté a él.

Mosasaurus 


Estuve mucho tiempo sin salir de casa, sin hacer absolutamente nada, me sentía como un parásito, como un inútil…Y determiné, que no podía seguir asi, que tenía que luchar y crearme un futuro. Con muchísimo esfuerzo, me apunté a un curso de cocina de adultos, me costó muchísimo dar ese paso, pero de verdad tuve que hacerlo, si no me hubiese quedado estancado para siempre. Amigos, amigas, hay que hacer ese esfuerzo, hay que tener esa fuerza de voluntad, y romper esa barrera. Hay que hacerlo, porque es algo que dificulta la vida. La fobia social, es algo muy serio, ya que en esta vida siempre tendremos que convivir y lidiar con otras personas. Es necesario intentar enfrentarse a ella, y ver que no todo el mundo es malo, que no siempre tiene porque volver a repetirse todo, que no todas las personas van a lastimarte. Y que de no dar ese paso, nos perderemos el conocer a personas maravillosas que si merecerán la pena. También es necesario el apoyo de nuestros familiares y personas allegadas, sin que haya presiones para que la persona salga y se relacione, todo debe ser poco a poco y con mucha paciencia.

Ankylosaurus magniventris


Y para que digan que los aspies no entendemos las metáforas, utilizaré una:
Imaginar, que tenéis un camino delante, ese camino es el camino de vuestra vida, pero hay una piedra que no os deja avanzar, que está ahí en medio, y no os imposibilita el paso . Veis como la gente sigue su camino, pero vosotros estáis estancados y parados en la vida, por culpa de esa piedra. Da miedo saltar o superar la piedra, por si te caes o te haces daño, ¿Verdad? Pero hay que intentarlo, si no te quedarás en ese sitio para siempre. Hay que coger fuerzas y dar una patada a esa piedra, ¿Dolerá? Sí, ¿Dará miedo? Sí, pero hay que intentar ser valiente, apartar esa piedra del camino, para poder continuar nuestro camino, seguiremos avanzando, y cada vez veremos la piedra más lejos, hasta que por fin desaparezca, hasta que solo quede en nuestros recuerdos. Y sentiréis una grandísima satisfacción al haber conseguido superar ese obstáculo, y ver que habéis logrado seguir caminando.

Lystrosaurus


En esta vida hay que luchar, luchar siempre. Nadie hará las cosas por nosotros, nadie solucionará siempre nuestros problemas, nadie podrá quitarnos nuestros miedos. Los padres algún día faltarán, por lo tanto hay que enfrentarnos solos a la vida, intentar ser valientes y superar todo lo malo que se nos ponga por delante. Sé que no es fácil, es muy difícil, requiere muchísimo esfuerzo, da mucho miedo dar ese paso, pero es necesario por nuestro propio bien. Por crearnos una vida lo más llevadera posible. Para que en un futuro cuando seamos mayores, sonriamos al mirar al pasado y recordar todas las adversidades que hemos superado y todas las experiencias positivas que hemos conseguido vivir gracias a nuestro esfuerzo. Solo tenemos esta vida, hay que disfrutarla lo más posible e intentar ser felices. Asi que desde aquí os mando todo mi ánimo y fuerza a toda aquella persona, que esté atravesando por esta u otra situación tan difícil. Seguro vais a lograr seguir avanzando, solo tenéis que confiar y creer en vosotros mismos 
Gracias por leerme.

Escrito por Héctor Hache

Os invito a uniros a mi grupo de facebook sobre el síndrome de Asperger: Viviendo con síndrome de Asperger

sábado, 8 de diciembre de 2018

Las Visitas y las Reuniones Sociales para un Aspie.




Película en donde la protagonista es autista.



Cuando se trata de socializar, la diferencia con las personas neurotípicas, es que los aspies nos saturamos rápidamente, por lo cual necesitamos aislarnos frecuentemente para “recargar pilas”, porque, aunque no lo parezca, igual no nos es tan fácil la interacción social. Necesitamos de ese “descanso”, porque en realidad no le damos mucha importancia a esto de juntarnos con otros, ni a las típicas salidas para “compartir”. 
Hay ocasiones en que nos sentimos tan “saturados” por el exceso de estímulos ambientales, que buscamos nuestra zona de confort en donde damos rienda suelta a nuestros intereses restringidos y que probablemente los demás no compartan, y eso no nos hace “amargados”, sólo necesitamos de nuestro espacio y no sentirnos obligados a socializar como lo hacen los demás. Podemos socializar, si queremos, pero a nuestro propio ritmo.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿Te gustan las visitas?


-Odio las visitas. Las tolero un corto tiempo pero no soporto cuando se extienden y parece que nunca se irán. La gente disfruta hablar cosas sin importancia. Yo siento que he perdido un día sin poder hacer mis "cosas" ya organizadas en mi cabeza.

-Si mis padres tienen alguna visita, tengo la reputación de esconderme en el cuarto y una de mis gatas se une en la evasiva a visitas. Tampoco me gusta la televisión, prácticamente es la principal razón por la cual no me gusta "comer en familia".

-Yo cuando estoy enojada o cuando me deprimo, no deseo recibir, ni visitar, ni ver a nadie. Me vuelvo bastante ermitaña, es más, si no me hablan por el face, tampoco les hablo, jejeje. Me parece curioso expresarlo, a veces uno se guarda esas cosas para sí.

-El tema también es por ejemplo: Yo apagué la TV en abril de 2006 y se puede decir que no la he vuelto a encender. Pero la gente viene y se ponen a ver la TV, que a mí me pone nervioso porque no hace más que ruido (en todos los sentidos, no solo el sonoro, pues en general la parrilla es vacía de información). O les gusta charlar de efemérides que siempre se repiten durante años y años; siempre las mismas cosas que acaban saturándote, como si estuviese escuchando la misma canción día tras día durante toda tu vida. Esto por poner dos ejemplos que me vienen ahora a la cabeza. O las fiestas de los lugares, todos los años la misma procesión; parece que fue hace dos días cuando se hizo exactamente lo mismo y otra vez igual año tras año. Yo creo que es como si la memoria de la gente se dilatara y percibieran los hechos mucho más separados en el tiempo y no se les hacen monótonos. Pues prefieres hacer otra cosa y como la gente no quiere salirse de sus hábitos tampoco lo puedes compartir.

-A mí tampoco me gusta hablar de cosas que no me interesan, sobre todo cuando algún desconocido en la calle quiere darme charla y me quiere sacar información.

-Mi mayor “shock” es cuando llegan visitas. Odio cuando recién llegan, y el día antes ya sufro de ansiedad. Pero lo peor, y que me da ataque, es cuando llegan sin avisar!!! Mejor que me tragara la tierra.


Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

¿Qué haces en una reunión social?


-Hay cosas que me molestan de las fiestas y reuniones, y una es que generalmente a nadie le importa lo que digo, a no ser que sean payasadas, por lo que me dedico a bailar o a ayudar a servir o a cantar, y si no hay nada que hacer...me voy calladita.

-Soy de las personas que va a una fiesta, me siento cerca de la mesa de comida y ahí me quedo jajajajajajajajaja. Bueno en realidad no voy a fiestas, pero cuando iba a alguna, era adolescente.

-Yo por mi parte no suelo conversar con mis vecinos y soy poco dado a participar en conversaciones con la gente. Más bien si no es otra persona que no conozca que se dirija a mí no converso con ella. Si veo una chica y quiero decirle algo, la lengua literalmente se me traba y me bloqueo.

-Una vez me querían poner a bailar reggaeton, y mejor me fui a refugiarme, y salí hasta que todos se estaban yendo. El baño es el mejor lugar para esconderse.

-Yo suelo ser bueno como mucho en un grupo de hasta 3 personas. Lo que me “rompe soberanamente”, es cuando estamos en una reunión o en una cena de muchas personas, y todos están en sintonía aportando chistes y vivencias y ahí uno se ve forzado a 'histrionizarse', de lo contrario quedas mal al frente de todo el jolgorio.

-Para mí, lo primero que no me gusta hacer es saludar a cada una de las personas de un grupo, uno por uno repetitivamente como robot. Lo que me gusta hacer en esos casos es saludar con la mano desde lejos, haciendo un movimiento semicircular de izquierda a derecho, tan amplio como se vea el grupo, desde mi perspectiva visual.

-A veces no hay remedio y toca hacer lo mejor que se pueda. Lo del baile es lo peor, yo nunca me he podido sentir cómodo con eso y han tratado de enseñarme muchas veces. De resto toca aprender técnicas de relajación y concentrarse en la postura y en la entonación.

-Hubo una ocasión que nos reunimos varios comités en un restaurante a dar una conferencia de prensa. Otras personas iban hablar, yo no. Al finalizar sólo me dijeron: “Espera no te vayas, siéntate que van a hablar contigo”. No sabía quién o quiénes, acepté. Cual va siendo mi sorpresa, cuando me doy cuenta que era de la prensa de la TELEVISIÓN!!! Noooooo !! Una cámara!! Ni modo, me entrevistaron y salí en la televisión.

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.


-Cuando hay mucha gente, sobre todo cuando no la conozco, o los temas de conversación no son los que me gustan o estoy hablando con más de dos personas al mismo tiempo, es tal estrés que mi único "mecanismo de defensa" es guardar silencio y poner una sonrisa (parece más una mueca) y dejo que los demás hablen.

-Cuando hay mucha gente, sobre todo cuando no la conozco, o los temas de conversación no son los que me gustan o estoy hablando con más de dos personas al mismo tiempo, es tal estrés que mi único "mecanismo de defensa" es guardar silencio y poner una sonrisa (parece más una mueca) y dejo que los demás hablen.

-Es muy incómodo para mí tener que estar a la vista de tanta gente. Lo bueno es que el callarme y ponerme serio aparta a la mayoría de las personas de mí. El problema es cuando aparece el típico "alma de la fiesta " y pretende incluirme a la sociedad en contra de mi voluntad. Nunca lo logran, porque jamás hago lo que no quiero y menos bajo insistencia. Me encanta estar aparte de todos.

-A más gente a mi alrededor, mas callada y seria me pongo. Me han dicho que la expresión de mi cara en esos momentos es extraña y siempre salen con un: “¿Qué te pasa?” Y yo: “Nada ¿por qué?”  Y ellos: “Es que tienes una cara”. La semana pasada hubo en casa de mis suegros una reunión familiar, alrededor de 15 personas, y yo calladísima y como sin saber qué hacer. Mi suegro me preguntó que me pasaba y yo le dije que nada. A lo que él dijo: “Yo sé que te pasa algo porque tú no eres así”. Acto seguido se fue a compartir con otros en la fiesta (qué bueno!!!). Cuando se lo comenté a mi esposo le dije que lo que mi suegro no sabe es que mi personalidad callada y meditabunda es la verdadera yo, la otra, la que él ve una vez a la semana, es la careta social.

-Este año me pasó dos veces de que me dijeran que tengo cara de estar enojado y que soy bastante antipático (sic). La verdad yo, en esas situaciones, trato de ser lo más agradable posible, pero parece que no lo estoy haciendo bien.

-Para mí la palabra " salir" es tan difícil como para un bebé la palabra " caminar", o para un pájaro la palabra " hablar". Entonces lo que hago es dejarla tranquila, que se diluya con las horas, mientras me repito: "Ya expliqué una vez por qué no me gusta salir, no lo explico más".

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

Sobre las celebraciones de Fiestas Patrias:


-Lo celebro en la tarde, no en la noche por lo que aprovecho de comer todas las ricas comidas propias para esa fecha. Y con celebrar me refiero a comer, nada más. Las fiestas patrias para mi es comer todas las comidas deliciosas del país. También es mi día favorito festivo, porque además no lo celebro en la noche, sino en el día primaveral de esa fecha (que queda poco para que llegue). Y la navidad no me gusta para nada, solo es gasto de plata y mucho menos me gusta año nuevo, le tengo pánico a la cuenta regresiva, es por eso que el año pasado me fui sola a pasar el año nuevo a una playa en Con Con llamada La Boca, me puse un tanto alejada de la gente, era yo, de noche frente al mar y una luna maravillosa, la música se escuchaba a lo lejos, y la cuenta regresiva nunca la escuché. Lo mejor es que como ponen fuegos artificiales por toda la costa, exactamente frente a mi estaban los fuegos, no había nada delante de mí, solo el mar, era como si esos fuegos hubiesen sido puestos solo para mí. Fue algo maravilloso.

-Me abstengo de toda celebración, partiendo del hecho que en mi país se celebra el inicio de la lucha armada no la consumación, desde ahí se me hace absurdo celebrar. Lo que si me gusta es ver el desfile militar.

-No celebro, pero reflexiono sobre la idea de vivir en un Estado cuyo nombre está basado en una civilización opresora que fue exterminada por los otros pueblos indígenas.

-Yo no hago nada en especial sólo disfruto del día feriado en mi casa.

-No celebro, es como otro día, solo que con gente que hace bulla afuera buscando un pretexto para beber, aparte ni las fechas recuerdo XD.

-A mí no me divierten las fiestas patrias de mi país, son sólo un día que no tengo que trabajar, ni levantarme temprano. En cambio de la navidad, me gusta todo. Las decoraciones, la comida y los fuegos artificiales.

-Las fiestas patrias me las hacían festejar disfrazándome para los actos, me gustaba porque era el momento en que mis compañeros no se burlaban de mí ni me dejaban sola, porque todos estábamos participando y los niños querían lucirse ante sus madres. Cuando más grande lo que me importaba era para descansar de la escuela y cuando trabajaba prefería ir al trabajo para que me paguen doble.

Fotógrafo: Rodrigo Corvalán.

¿Es común bloquearse?


-Literalmente no sé qué hacer en algunas situaciones. Me vuelvo una estatua y lo único que quisiera en esos momentos es poner retroceso a ese día para ver si las cosas son distintas y, por ende, quizás más fáciles. A veces soy nulo ante situaciones cotidianas y frío ante situaciones de emergencia.

-Sí, si hay alguna situación social imprevista o muy incómoda para mí, al punto de aislarme completamente y casi no interactuar con nadie, lo peor es darse cuenta de lo que está pasando y no poder hacer nada y que la gente te mire como bicho raro.

-Sí me pasa, especialmente cuando estoy bajo presión, en un ambiente tenso o cuando me dan a la vez una orden y contraorden... llego a quedarme tieso y mudo.

-También. Frente a determinadas (muchas) situaciones me bloqueo (quedo anulada, ausente) y no reacciono. Es terrible, especialmente cuando urge actuar y no sé cómo. Por otro lado, en otras situaciones en las que la mayoría de las personas se quedan "congeladas", soy rápida de reflejos para solucionar las distintas contingencias (más pragmática). Medio raro esto.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

sábado, 1 de diciembre de 2018

¿Los Aspies Socializamos?








¿Qué determina que un aspie no sea “bueno” para socializar? 
Hay que tomar en cuenta que a algunos no nos gusta realizar actividades en las que consideramos y/o los demás consideran que “no somos buenos”. Las malas experiencias previas, en donde un aspie se ha visto ignorado y/o rechazado, puede aislarlo totalmente, y eso conlleva a que no desarrolle esas habilidades, porque sin práctica, no hay aprendizaje. Es como un círculo vicioso: No me comunico con los demás porque “soy malo” para eso, por lo tanto no busco o no acepto las instancias para poder practicar la socialización. Esto puede llevar a un aspie a sentirse solitario y despreciado, y en algunas ocasiones, desarrollar una fobia hacia las personas. Por esta razón es importante contar con las terapias adecuadas desde la niñez, para que de esa manera, la persona Asperger pueda contar con las herramientas sociales necesarias para este complejo mundo de las interacciones sociales.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿Ustedes socializan?


-Siempre en mi vida he buscado estar ocupado, pero no socializando. Evito mucho las actividades que impliquen cercanía o contactos íntimos. Ahora de adulto me dedico a hacer trámites varios: Desde pagar las facturas hasta llevar el auto al taller mecánico. Actividades que no impliquen "lazos estrechos" con la gente. No puedo decir el por qué exactamente he conformado mi manera de ser de esta manera, ¿serán traumas? ¿Cuestiones no resueltas? Vaya uno a saber. A mí también me gusta la soledad para producir y crear. Un ejemplo es que son las 5 AM, y me he pasado la noche estudiando. Las mejores creaciones que han salido de mí, han sido inspiradas en noches de desvelo y en estados de alejamiento emocional con la gente. Aunque a veces la motivación puede decaer y es ahí cuando la soledad se vuelve agobiante porque no tenemos nada que nos entretenga y los reproches del aislamiento aparecen. En mi caso particular lo he aprendido a llevar de esa manera. Cuando la soledad se me vuelve un obstáculo, es hora de volver al ruedo social.

-No es que quiera ser de bares como muchos de los demás, sólo un poco más tomado en cuenta socialmente, y no sólo por ser el de recados o el que le toca esto.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-Yo he estado intentando hacer las cosas sin pensar tanto, me he dado cuenta que este mundo no es muy benévolo con los pensantes.

-En general me siento cómodo con el silencio, y si hablo no lo hago con objetivos sociales, salvo que sea en el ámbito laboral y demás. Pregunto directamente lo que me interesa/intriga, o cuento lo que disfruto contando.

-A mí me agrada más la compañía, pero es cierto que la soledad te permite meditar, tener contacto con tu interior y hablar con Dios.

-Yo a veces voy a lugares que sólo soporto 3 horas, me vuelvo a las 2 horas o me salgo a estar sola en el patio  y regreso a compartir cuando me siento mejor, o sea gestiono mis tiempos socializando. Y como hago un esfuerzo, exijo respeten mis tiempos.

-Yo soy sociable si me siento cómodo, lo que no me gusta, son los lugares con ruido, si me saturo, pero en general soy muy abierto. Me gusta estar solo para hacer mis cosas y me pierdo, pero si me gusta estar con gente de vez en cuando. Me agrada estar con personas que me hagan sentir cómodo, pero igual que todos los aspies el problema no es el querer socializar, sino no el no conseguir socializar. Siempre quise adaptarme, aunque jamás trate de ser alguien que no fuera, por eso no lo conseguí. En la facultad terminé en unas escaleras todos los días. Me sentía más cómodo ahí, con mi guitarra. Hubo un tiempo que conviví mucho, mi facultad es muy pequeña así que todos se conocían, pero siempre sentí que no encajaba. A mí no me gusta la soledad, soy muy introspectivo, me envuelvo en mi mundo, pero cuando salgo necesito tener a alguien con quien hablar. Tengo la fortuna de que mi mejor amigo es aspie, siempre lo busco para hablar, a veces tardo, más de un mes que no nos vemos, ni sé de él, como que nos “perdemos en nuestros mundos”, pero a veces necesito hablar con alguien para expresar mis pensamientos, con él lo puedo hacer, con otras personas no, si no lo tuviera a él me sentiría muy solo. Lo de “los aspies solitarios y que no les gusta convivir”, creo que es en parte un mito, aquí en mi ciudad nos reunimos y somos muy comunicativos, nos entendemos super bien, cada mes nos vemos y es genial, nos sentimos en casa porque podemos hablar de lo que nos gusta sin ser juzgados, cada uno tiene su área de interés, pero a todos nos encanta escuchar, es genial.

Fotografía: Camilo Cuevas.


-He observado últimamente mi comportamiento: Soy introvertido y tiendo demasiado a aislarme de la sociedad; algo que veo no es conveniente, ya que lo hago varios días encerrado en mi apartamento, y a medida que pasa el tiempo de ese "aislamiento social", me voy encasillando más y más en mis pensamientos, los cuales son algo destructivos. El apartamento cada vez lo empiezo a ver más desordenado, mi alimentación empieza a ser algo monótona o deficiente; es como si entrara en un estado de hibernación. Poco a poco voy siendo más obsesivo, tuve que cerrar whatsapp por un tiempo, porque estaba siendo muy obsesivo, “cansón”, intenso, “molestón” con algunas personas. Por esos comportamientos que estoy consciente, son dañinos, he perdido o alejado a varias personas, aun así me es casi imposible evitar esos comportamientos, y eso que me esfuerzo demasiado en cambiar todo eso; están demasiado enraizados, pero cuando me obligo a salir y saco cualquier excusa (que a veces no hago caso y sigo encerrado), cuando me obligo a socializar, mi comportamiento cambia, y al otro día estoy un poco más alegre, con más ánimos, y hasta con pensamientos optimistas. Mis obsesiones, intensidades bajan, y hasta puedo dejar de escribir tanto o molestar, pero más que todo, eso pasa cuando converso horas con alguien que le gusta de mis temas (algo poco común en mi alrededor). Ayer conversé con alguien hasta altas horas de la noche, hasta me tuvo que echar, jaja, y hoy desperté con más ánimos. Me obligué a salir y ahora no quiero volver a mi apartamento.

-Me identifico demasiado hermano, pero sostengo que "la intensidad" es relativa, no somos aptos para todos los interlocutores. Hubo un tiempo, cuando el consumo casual de café me ayudaba a sobrevivir mejor las situaciones sociales, especialmente los encuentros uno a uno. Lo peor es cuando conoces gente que te hace salir una vez, para luego ignorarte y confrontarte alegando que no se reúnen lo suficiente... WTF? Afortunadamente aprendí a filtrar esa clase de personas y cuando me buscan, les ignoro o empiezo a actuar de manera que se alejen, pues no me agrada que me manipulen para que me sienta patético. Igual es demasiado engorroso abordar otras personas. Yo en lo personal me he llevado cada “numerito sorpresa”, que ya no sé qué pensar.


Fotografía: Camilo Cuevas.


 -Yo también puedo estar metida en mi casa como una ermitaña, y de repente salgo y soy súper alegre y divertida. Me sacó selfies o participo en algún taller, como el taller de cine en el que estoy ahora, y salgo con la cámara a entrevistar gente, canto, actuó etc. A veces me encanta salir y a veces me encierro en mi cascarón.

-No entiendo a veces cómo la gente se pone de acuerdo para reunirse, ni entiendo cómo se divierten, además, no entiendo de dónde sacan dinero para hacerlo. Me gustaría que mis padres me dejaran pasar la noche en otro lado sin respingar, nomás avisarles que estaré bien. Tengo 27 años de edad, no 15, anhelo una vida social normal como las demás personas neurotípicas.

-Yo tengo 23 y no me dejan salir, a veces quiero morir de la rabia y depresión, pero luego me ducho y se me pasa, o entro al face, escucho música y así me voy calmando; como también hablo con alguien que me agrade mucho, le cuento como me siento y así sucesivamente.

-Pero vaya, lo mejor es salir con amigos de fiesta muchas veces para conocer a otra gente y que te conozcan y para aprender cómo funciona la gente que sale. Aunque ser amable y simpático yo creo que es más que suficiente para gustar a los demás.

-Lo difícil de eso, es superar el sentimiento de intimidación al enfrentarse a una situación social en donde no puedes controlar nada, más de la mitad de las veces termino aislándome y pensando que acabe luego, que acabe luego ¿Tienes algún amigo? Yo he logrado salir del completo aislamiento social gracias a un par que aguantan mis constantes reclamos contra el mundo. Cuando estoy con ellas o salgo, me siento bastante bien y hablo mucho más que hace 5 años xD

-Hay que intentar buscar el equilibrio, a veces es necesario y sano recluirse un poco, pero no es sano aislarse completamente. Privarías al mundo de ti!


Fotografía: Camilo Cuevas.


-¡Que se le va a ser! Mientras menos salimos, más queremos quedarnos, y cuando logramos salir, creemos que hemos descubierto la fórmula para empezar a hacerlo más seguido. Claro, hasta que volvemos a entrar y todo empieza otra vez. El incesante círculo del amanecer y el anochecer.

-Cuando menos lo pensás, estás inserto socialmente, te aparece un trabajo donde sos capaz de hacerlo, o te aparece una mujer que se interesa por vos, y zasss! Los años de soledad te pasan la factura porque no has tenido el 'training' emocional que antecede a esa experiencia nueva que estás viviendo. El aislamiento es contraproducente. Yo creo que hay que socializar, muchas veces, con la simple idea de 'estar aprendiendo' de la gente, aunque no nos guste hacerlo mucho por convencimiento.

-¡Me pasa igual! Cuando me obligo a salir y socializar me baja la ansiedad, me pone más optimista y hasta con ganas de proyectar cosas, pero cuando me encierro mucho, me voy aislando y comienza todo un proceso contrario al primero mencionado, me asaltan pensamientos negativos y ansiedades. Hace bien ponerse en movimiento, el movimiento es vida, energía, creo. Te recomendaré algunas cosillas:

1) No te encierres, sal, aunque sea a un parque a tomar sol, te hará bien 
2) Hazte un horario y complétalo como compromiso por tres días, luego de ese tiempo, toma un pequeño descanso y vuelve a comprometerte por cuatro días. Te ayudará contra la procrastinación.
3) Busca hobbies por hacer, y haz una lista con aspectos negativos y positivos tanto de ti como de tu vida, los anotas en papeles separados y cada día quemas o botas a la basura uno de los papeles negativos y colocas en la muralla uno de los positivos, donde lo puedas ver siempre.
4) Por último para el desorden, te recomiendo que como hobbie aprendas el método para ordenar de Marie Kondo o Konami, busca información sobre éste y te mantendrás bastante entretenido en esto. Además encuentro que es ideal para mentes obsesivas como las de nosotros. 


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:


Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:

Poemas y un Breve Relato de una Mujer Asperger







Mi amado inmortal


Acordes apasionados que brotan de mi interior,
cuando siento tu voz, tu aliento en mi boca.
Melodías dulces que cantan mi amor,
torbellinos de pasión que provoca
el oleaje violento cuando me miro en tus ojos,
desnudos los cuerpos, desnudas las mentes
en actitud amorosa los amigos - amantes.


Respeto, comprensión, cálida intuición, entrega sin condiciones,
sin ataduras, sin decisiones.
Realidades hechas sueños, de los cuales somos dueños,
con infinito calor por sendas bien tupidas de mundos de maravillas,
en atrevidos viajes volando desde tu alma a la mía,
soltando intensos chorros, empapándonos,
fusionados en un nuevo ser, en completa armonía.




Una palabra


Una palabra pudo comenzar una guerra
Una palabra pudo darle vida a un poema
Palabras siembran la tierra de pesares y tristezas,
pero dan a luz claveles y brisas
de Primavera.

La palabra es un momento,
pero es vida de tu aliento.
Ésa que va acunándose
en brazos de un sentimiento.

Dejalas alzar el vuelo
Que alcance el entendimiento
Para que nunca te sobre
y nunca tengas de menos.

Alguien hirió a matar sin tener arma
Sólo con la crueldad
de una palabra,
Alguien abrió una flor en el camino
Dijo: "Buen día" y se fue,
Con una palabra.




Amores circulares


Recuerdos, imágenes confusas,
sensaciones extrañas que estallan en mi locura.
Un techo espejado, que nos cobija,
casi cómplice en nuestros juegos desesperados.
Un poco burlón, frío observador,
presencia eterna
de explosiones cósmicas, creaciones humanas,
delicias vividas,
reiteradas.

Pasiones consumidas, letargo animal,
pero las corrientes vuelven a reanimar
el fuego de estos leños casi apagados.
Se mueven, se balancean,
metamorfosis- serrucho que aguijonea el alma.
Llamas candentes de tu cuerpo sagrado
sacando de mí astillas gimientes
en un último intento de reconstruir
Y la historia se vuelve a repetir,
encadenada.


Amores imposibles

}Para ella, él era la noche. Para él, ella era la luna. Y aunque la vida los separaba, sus almas estaban en el mismo cielo...~




Memoria del agua…


Desde que tengo memoria, el agua es MI medio.
Nunca tomé clases de natación; no lo necesité.

Mis padres y mi hermana mayor fueron mis “maestros”. El solo hecho de verlos nadar a ellos me resultaba altamente motivante. Me atraía el sonido del agua, tan plácido, así como ver los rostros felices y relajados de quienes se encontraban disfrutando de la piscina (y del mar). También me atraía el reflejo de la luz en el agua, con sus destellos plateados y el color celeste turquesa del fondo de la piscina.
Recuerdo a mis padres turnándose para llevarme flotando de la mano e indicándome que debía mover mis piernas para avanzar y mostrándome cómo. Incluso recuerdo la primera vez que mi madre soltó mi mano para que pudiera desplazarme solita unos metros en el agua, bajo su atenta, segura y amorosa mirada. Tendría casi tres años.
Fue uno de los momentos más felices de mi vida…
Lo recuerdo como si fuera hoy.
La sensación de libertad, la liviandad del cuerpo, el control sobre el mismo, los suaves movimientos… Sensaciones y sentimientos que perduran hasta la actualidad.

Por aquellos años no se usaban antiparras. Gorra de baño no necesitaba, por cuanto tenía el cabello muy corto.

En la medida en que fui creciendo, cada vez permanecía más y más tiempo dentro de la piscina, sumergiéndome, haciendo mis primeros largos, aprendiendo solita a zambullirme primero de cabeza desde las escaleras, luego desde el borde, luego desde el trampolín bajo y luego desde el trampolín alto, sumando entonces una nueva sensación: la de volar por unos instantes en el aire, cual ave extendiendo libremente sus alas.

A medida que iba adquiriendo mayores destrezas, iba probando nuevos movimientos, tanto para desplazarme, como para flotar, sumergirme, hacer la vertical, la vertical puente, dar vueltas carnero hacia delante y hacia atrás, en una especie de retroalimentación de aprendizaje y control de mi cuerpo, tanto en tierra como en el trampolín y dentro del agua.
La sensación de control de cada músculo de mi cuerpo, de la respiración, la libertad de movimientos, la felicidad plena, la seguridad, el poder expresar(me) sin vergüenzas, ser yo misma, feliz y sola, sin sentirme observada, sin acusar cansancio corporal alguno.
Nadar rápido, nadar despacio, dejarme llevar por todos los sentidos…

Mis padres tenían que llamarme repetidas veces para que saliera del agua, porque no quería dejar de sentir tanta plenitud y alegría.





Cuando tenía nueve años comencé a experimentar algo nuevo durante las vacaciones familiares en la playa. Todos los días veía cómo a la misma hora, antes del mediodía, los guardavidas se metían juntos en el mar para estudiar las correntadas, el oleaje y realizar sus entrenamientos diarios. Lo que más deseaba era poder unirme a ellos en ese ritual diario. Me acercaba tímidamente, pidiéndoles permiso para acompañarlos y ellos me decían que era muy pequeña, que no podía y que, además, precisaba el consentimiento de mis padres para poder hacerlo, dando por sentado que ellos nunca aceptarían.
Entonces, persistentemente les pedía a mis padres que me autorizaran a acompañar a los bañeros. Todos los días, a toda hora.
Veía que mis padres hablaban entre ellos acerca de este tema, deliberando durante días. Ellos pensaban que yo no me daba cuenta, porque al no mirarlos pensaban que estaba absorta en otros temas. También los vi en alguna ocasión hablando con los bañeros y los dueños del parador.

Un día, mis padres habían tenido que realizar algún tipo de diligencia y quedé al cuidado de los dueños del parador de la playa. Uno de ellos, que estaba al tanto de mi deseo de participar del entrenamiento de los bañeros y que a veces se unía a ellos, me preguntó si los quería acompañar. Inmediatamente le respondí que sí, entusiasmada, pero a la vez con temor a que mis padres se enfadaran.
Es hasta el día de hoy que no sé si se trató de un plan urdido entre los dueños del parador y mi padre, para alejar a mi madre de la playa y así poder meterme mar adentro.

Lo único que sé es que ese fue uno de los días más memorables de mi vida. Ir pasando en grupo cada una de las rompientes, el mar que me llevaba para atrás y para adelante, hasta que llegó un punto en el que ya no hacía más pie y no había más rompientes, sino el ondulado mar, que me mecía mientras me iba adentrando con el grupo.
De a ratos hacíamos pequeños descansos, tomándonos de una “salchicha” (así se llamaba) que los guardavidas llevaban al efecto. En todo momento me sentí muy cuidada y respetada por cada uno de ellos.
Me sentía extasiada de ver cada vez más lejos la orilla del mar.
El único cuidado que teníamos que tener era no perder de vista la costa, por el riesgo que corríamos de irnos cada vez más mar adentro y agotar nuestras reservas físicas y ahogarnos.
Ya el regreso me resultó bastante extenuante y debíamos hacer frecuentes descansos para poder recuperar el aliento, hasta que finalmente, haciendo el recorrido inverso y ayudados por las mismas olas, fuimos atravesando una a una cada rompiente hasta llegar lentamente a la orilla.
Fue una experiencia única, indescriptible.





Cuando salí del mar, mis padres me esperaban y me abrazaron fuerte.
Recuerdo la cara de alivio y de enojo de mi madre, sus retos, y la cara de orgullo de mi padre, quien me sonreía.
Recuerdo una discusión entre mis padres en la orilla y también ver a mi madre alejarse enojada de la playa, conteniendo sus lágrimas.
Al día siguiente estaba yo expectante, ansiosa, sin saber qué hacer, sin saber qué pasaría, si me permitirían ir nuevamente junto al grupo de bañeros…
Se acercaba el horario en el que habitualmente los guardavidas cumplían con su obligación de verificar en persona el estado del mar, las correntadas, los vientos.
Finalmente mi mamá me autorizó a acompañarlos y, desde ese día, lo hice todos los días.
Cada día era un nuevo desafío físico y personal.
Por sugerencia de los guardavidas, mis padres me compraron patas de rana para tener más fuerza y velocidad al internarme mar adentro.

Pasaron las semanas y llegó mi cumpleaños N° 10. Ninguno de los bañeros me saludó ni me felicitó, aunque sabían perfectamente que era el día de mi cumpleaños. Los notaba “raros”, pero no lograba darme cuenta de lo que estaba pasando.
Hasta que llegamos al punto más lejano en el que aún se podía divisar la costa en el horizonte para no perder nuestro rumbo.

Paramos como habitual, tomados de la salchicha y descansando. En ese momento, todo el grupo me cantó el “Feliz cumpleaños” en el medio de la inmensidad del mar, me saludaron, me mimaron y me regalaron un hermoso sapito de juguete.
Fue el mejor y más emocionante cumpleaños de toda mi vida…

Luego comenzamos el retorno a la costa.
Al llegar a la orilla, mis padres me esperaban como siempre y les mostré el simple pero hermoso sapito que me había obsequiado ese grupo de hombres tan valientes, tan “rudos” y tan sensibles.
Cuidé con mucho amor al sapito. Ya en Buenos Aires, en mi hogar, lo tenía sobre una repisa a la vista y me acompañaba todos los días…
Lamentablemente, durante una mudanza, el sapito se perdió.

Pero llevo su recuerdo y el del tan especial festejo de cumpleaños grabado en mi mente y en mi cuerpo, hoy y por siempre, como si fuera aquel 25 de febrero de 1979…


Escrito por Liew Vöreva / A. Y. W.