domingo, 15 de abril de 2018

La Memoria en las Personas con el Síndrome de Asperger.








Las personas Asperger tenemos buena memoria a largo plazo, podemos recordar datos de todo aquello que nos interesa, lo que puede suponer un éxito en distintas ramas de conocimiento, no así con lo que no nos llama la atención o no consideramos de prioridad ¿Le ha sucedido que le ha dado una indicación verbal a su hijo con diferentes tareas a realizar en el día, tal como ordenar su cuarto, lavarse los dientes, ir a comprar, o cualquier otra actividad cotidiana que usted recuerda por sí mismo, pero él no? Bueno, estas son actividades que requieren memoria a corto plazo, y que lo más probable es que un joven aspie las olvide (una buena manera de que su hijo tenga presente las labores a realizar en el día a día, es escribir en un cartel por orden secuencial lo que debe hacer, y mantenerlo pegado en un lugar visible para él. En caso de que sea más pequeño, debe utilizar pictogramas que indiquen sus responsabilidades diarias).
Cuando se trata de recordar algo referido a un interés específico, la memoria es asombrosa, guarda absolutamente todos los detalles, exceptuando cuando se está bajo algún tipo de presión social, lo cual puede “bloquearnos” y como consecuencia, no recordar absolutamente nada (un ejemplo de esto puede ser un disertación frente a su curso).
El recordar mucho también puede ser un problema para algunos aspies, sobre todo si lo que recuerdan son eventos trágicos o si existe algún TOC. También recordar demasiado en ocasiones puede saturar la mente, pero en general la memoria en el Asperger nos resulta muy positivo cuando se trata de nuestros temas de interés.

A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Sobre la memoria:


-Mi memoria me transporta en el tiempo, es visual, olfativa, acústica y táctil, además de fotográfica.

-Tengo excelente memoria y me ayuda bastante en mi carrera, porque archivo las palabras de clases y ordeno cada parte de los procesos en mi mente. Para el último examen memoricé 50 símbolos en menos de 10 minutos, lo malo de esto es el exceso de información que me colapsa a veces y es molesto en la noche cuando tengo que dormir, porque son patrones repetitivos que trato de organizar y filtrar, sobre todo, los detalles innecesarios.

-En algunas cosas mi memoria se pasa de detallista, en otras apenas recuerdo lo elemental.

-A mí me pasa igual, es como si lo que hago o veo por interés se graba solo con nombre y todos los detalles, pero lo que no me interesa no lo puedo recordar, me cuesta. Es más, hace 3 años que vengo reprobando una asignatura, porque es de desarrollo y es de las que no le encuentro sentido para nada, considero que sobra, aun así me “la chapo” como el mejor, y aun así la vengo reprobando con 4. Lo más cómico es que solo recuerdo las pocas cosas que tiene de interesante esa asignatura y por encima. Después de olores sí, tengo muy agudo el sentido del olfato, de oído también lo tengo bueno, y los sonidos o canciones que me gustan las recuerdo, pero recuerdo las melodías, las letras me cuesta mogollón recordarlas.

-Yo no logro recordar cifras, precios. Nunca recuerdo el año de nacimiento de mis hijos. Recuerdo acontecimientos, hechos, quizás día y mes, pero año no. Mi hija si recuerda cosas que me deja pasmada. Y siempre dice: “Eso es de cuando yo tenía X años”.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Recuerdo perfectamente muchísimas fechas específicas o periodos de tiempo exactos, como cuando me preguntan de que edad murió mi suegro y yo respondo: "De cien años, un mes y trece días"; o ¿Cuánto duró mi noviazgo? Y respondo: “Cinco meses y nueve días". Pero mi memoria a corto plazo, y que no tiene que ver con números, es pésima. Puedo preguntar hasta cinco veces algo que quiero saber; me responden.. Y al rato estoy preguntando de nuevo, a menos que anote lo que pregunté y me respondieron, lo olvido.

-Yo tengo muy buena memoria y recuerdo hechos de cuando tenía 3 años con mucha frescura. Desde siempre mi familia ha estado asombrada por esto…pero hay cosas sencillas que no recuerdo, como el nombre de las personas, y debo preguntarles una y otra vez… a veces creen que me estoy burlando, pero no es así.

-Hay cosas muy banales que me dicen o debo hacer que olvido, pero algunas conversaciones me las grabo por completo al pie de la letra (es cuando entras en conflicto con los NT porque dicen: "Yo nunca dije eso").

-Se supone que los aspies tenemos muy buena memoria, aunque tenemos ámbitos en donde se nos facilita más que otros. Por ejemplo: Yo soy pésimo para memorizar números, pero en cuanto a fechas soy muy bueno. Tener rutinas por ejemplo ayuda a evocar con más facilidad, por el hecho de que es algo que sabes que haces siempre. No requiere memorizar como tal.

-La verdad mi memoria es muy selectiva, pero no tengo control sobre lo selectivo.

-Yo recuerdo lo que me interesa, si algo no me llama la atención, ni lo distingo.

-Puedo recordar hechos que ocurrieron hace años con detalles y todo, pero olvidar lo que hice hace unas horas o minutos.

-Yo siempre olvido las cosas, pero durante el embarazo el asunto empeoró y asumí que se trataba que la bebe me consumía mucho oxigeno de la sangre. Hoy luego de tres meses sigo aun peor XD siento que el Alzheimer se acerca jejeje.

-Más que nada, tengo memoria selectiva. He notado que no recuerdo a personas que solo he visto una vez, pero cuando es más presente en mi vida, ahora es imposible olvidar hasta el más mínimo detalle.

-En mi caso particular no puedo recordar lo que desayuné ayer, ni menos hoy, pero si me preguntas sobre un tema que me gusta puedo decirte los más mínimos detalles, incluyendo cosas que han pasado hace 5, 10, 15 minutos, o hace 15 años de forma natural, pero si no me agrada o no pasa por mi filtro mental, prácticamente no existe para mí.


Fotografía: Camilo Cuevas.

¿Hasta dónde un recuerdo nos deja una lección de vida y hasta donde se convierte una y otra vez en un pensamiento intruso que cada dos por tres se te cruza en la mente y te causa sufrimiento?


-No sé cómo lo hago, pero en lo posible borro de mi memoria las situaciones que me causan trauma y los malos recuerdos, o eso creo. Sucede que a veces olvido que he tenido malos momentos con personas por esa habilidad y vuelvo a caer en el error de tratarlos. Creo que es mala memoria, el no asociar un rostro a una situación ¿será prosopagnosia? tiene lógica. El recuerdo de eventos traumáticos me pueden atormentar durante años, volviéndolos a vivir en ocasiones, con frustración y rabia, también los eventos tristes, como cuando en bachillerato me cambié a un liceo que quedaba muy lejos de casa con clases en la mañana y la tarde, por supuesto que al no tener amigos, pasaba las horas del mediodía caminando por la calle, recorriendo aceras extrañas, solo y obstinado hasta que era la hora de volver a entrar a clases en la tarde. Ese recuerdo me atormenta cuando paso de nuevo por esas calles reviviendo aquellos días.

-Creo que los malos momentos son para el aprendizaje, pero luego de una situación traumática, el estres postraumático, para proteger nuestra salud mental crea estas lagunas mentales, las cuales a veces vuelven o vienen disgregadas, sobre todo cuando nuestro cuerpo siente que es algo que no será fácil de soportar. De lo contrario el cerebro busca otras vías de escape patológicas, como la personalidad disociativa y la psicosis. Pero de ahí a borrarlas con una pastilla no creo que este bien, ya que quizás el cerebro se vuelva flojo y le deje el trabajo a la pastilla, la cual dudo que tenga una reacción de defensa tan rápida y podría causar un efecto catastróficamente contrario. Claro que esto solo lo supongo. Igual para eventos traumáticos existe una terapia en la cual te colocan en estado de coma inducido por un mes para que el cerebro haga su trabajo, pero evitando un mayor sufrimiento para la persona.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Cosas terribles para que no vuelvan a ser recordadas como si fuera aquél día, y más como un sueño malo y seguir adelante. Traumas y heridas que quedan para toda la vida, de esas que no te dejan avanzar. Es cuestión de uno no caer en la depresión, cuesta horrores.

-Yo no he podido eliminar mis malos recuerdos, pero evito pensar en ellos para que no me afecten.

-Yo con los malos recuerdos soy muy obsesivo, y es algo que no puedo manejar a voluntad. Muchas veces estoy haciendo algo, cualquier cosa y de la nada se me cruza por la cabeza algo negativo. Me pasa muy a menudo y aparentemente no hay un detonante externo. Hablando con psicólogos me dijeron que puede ser algo de TOC, mezclado con un rasgo post-traumático. Yo pienso que para ciertas cosas, como la que estoy relatando, debería haber medicamentos específicos. Se supone que si un evento doloroso te ha pasado hace más de 10 años, uno ya lo ha superado o se ha vuelto resiliente de alguna manera ¿Qué caso tiene que se venga a la cabeza el recuerdo una y otra vez?

-Me pasa algo similar pero en si con casi todos los recuerdos. Es como si recordará todo constantemente, conversaciones pasadas, eventos, etc. Pero no sólo eventos traumáticos o dolorosos sino con todos. Incluso lo que haya visualizado de libros de ficción o películas.  En cuanto a las situaciones no agradables las vuelvo a pensar constantemente y llega un punto en que duele menos. Pero también es una característica que me resulta útil porque al recordar conversaciones de varios años atrás me ha servido para reinterpretar situaciones y darme cuenta de indirectas no notadas en su momento o soluciones a situaciones vividas en el pasado.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-A veces me duelen más los buenos recuerdos que los malos, pero es bastante probable que sea nostalgia al ver que el tiempo se va apresuradamente y no se puede hacer nada para remediarlo.

-Pareciera como si tuviera una memoria fotográfica que me recuerda los pensamientos recurrentes, tanto los positivos, como los negativos. Las emociones y los momentos felices son muy intensos, como si estuviera en el paraíso y me pueden tener super feliz por algunos días, pero cuando viene la tristeza, todo se nubla.

-Tengo una memoria que le gusta revivir muchos momentos malos, es terrible volver a sentirse de tal manera, mas cuando lo viviste hace mucho tiempo...

-Yo pienso que una de las cosas que nos juega en contra a todos nosotros es ver la vida como una sucesión de hechos difíciles, uno tras otro, sea por la condición que nos aqueja de tener que enfrentar las relaciones sociales a diario. A lo largo del día, cualquier persona tiene altas y bajas. Un mal día en el trabajo, un buen día con la familia. Un mal día con la pareja en la mañana pero un buen día con los amigos saliendo a la tarde. Lo que sucede es que los neurotípicos filtran todas estas experiencias en tiempo real: tiempo de sentirse mal, tiempo de sentirse bien. Los aspies sobre analizamos todo, entonces, si tenemos un problema con alguien, quedamos pegado en eso cuando a lo mejor ya debería haber pasado por el filtro en su debido tiempo. Por eso vemos que nos sobrecargamos, perdemos el criterio de vivir "el momento" y nos sobrecargamos y saturamos emocionalmente.


Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre la melancolía:


-Mi época de melancolía era cuando más me sentía bien. Es extraño, hasta lograba ser feliz.

-Como si hubiera dejado una alegría desinteresada por dar y sonreír, y luego no comprende la gente por qué siento que sí perdí algo. Es la melancolía de haber perdido mi capacidad de socialización, de relación, una parte de mi cerebro se fastidió de socializar, pero otra no.

-Yo siento nostalgia de aquellos lugares en donde fui feliz. Cuando vuelvo de vacaciones me pasa. Ahora me gustaría volver a Mar del Plata en verano y zambullirme en el mar.

-Es terrible todo lo que ya pasó y no volverá. Es realmente horroroso recordar a los fallecidos, en especial, aquellos lugares y personas pasados que ya no volverán y tanto disfrutábamos. Es un horror tan grande que las personas buscamos, cada uno a su manera, los mecanismos para afrontarlos lo mejor que podemos. Ello no quita que el presente también nos haga felices y el futuro nos dé esperanza. Personalmente la sensación de horror ante el vacío que queda atrás no la intento ignorar, convivo con ella y encuentro consuelo interior reconfortándome en lo bueno que fue. Ello no me impide disfrutar y valorar la vida presente, aunque éste es otro tema.

-Es recurrente recordar lo que fue, más aún si se trata de entornos de vivencias personales. Antes era más bonito aunque suene muy cursi.

-Para contrarrestar pienso que los mejores recuerdos todavía están por venir, algo así como una nostalgia a la inversa.

-La melancolía hay que disfrutarla, aprovecharla para crear, para dejarse llevar, es el sufrimiento tenue, la compañera de muchos poetas.

-Tenemos toda una vida por delante. De proyectos por vivir. Solamente los viejos viven de los recuerdos!!


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:

lunes, 9 de abril de 2018

Mi experiencia de vida como aspie









Foto actual de 2018





Mi nombre es Jey, tengo 32 años y soy de Buenos Aires, Argentina. Desde que tengo memoria que me he sentido distinta. Sentía que no podía encajar con nadie y que mi mundo se basaba en todo lo que estaba entre las 4 paredes físicas de mi cuarto y de manera figurativa en mi mente.

Mi madre había notado unas rarezas mías por lo que me llevó a distintos psicólogos porque tenía “berrinches”, pero ellos concluían que sólo era una niña caprichosa, sin que entendieran que necesitaba comprensión. Era estricta con determinados temas, inflexible con los horarios, y ni hablar de las cosas imprevistas o situaciones de último momento que me angustiaban, sobre todo ruidos fuertes o cosas que podrían llegar a explotar como fuegos artificiales, y globos, apegada a mi rutina y eso incluía la alimentación. La comida que tenía que ser una cantidad específica, ni más ni menos, y de determinada manera por lo que mi abuela tenía que tener ese menú especial y escaso para mí, contar la cantidad exacta y mi madre todos los días a la salida del colegio tenía que llevarme a un local de comidas rápidas. Luego mi problema de alimentación empezó a notarse en la adolescencia, cuando yo quería ser gorda y como toda adolescente avergonzada de su cuerpo me cubría con ropa muchísimo más grande que mi talle.

Al principio mi interés restringido era la astronomía, saber sobre los planetas y las estrellas, era mi sueño estudiar hasta que un hombre me dijo que no llegaría a nada y que me moriría de hambre. Por lo que ese sueño termino de romperse. Luego cambiaba de intereses a medida que iba creciendo, pase por aprenderme información de los países, respectivas banderas y capitales, geografía, cultura. Otros de mis intereses fueron (algunos siguen siendo) historia, en especial la Segunda Guerra Mundial, mitología, grafología, arte, hasta que llegué a mi último interés: la psicología. Por lo que decidí estudiar y todavía estoy en carrera. Encuentro tan fascinante la mente humana así tan infinita como lo que tenemos en el universo con las estrellas.
  

 A mis 3 meses


La escuela fue muy difícil para mí, me sentía igual de diferente y solitaria, callada, sin amigos. Sin participar en clase a tal punto que casi me hicieron repetir por no estar atenta a las tareas y por mi bajo desempeño pero era porque me aburría. En cuanto a socializar, unas chicas intentaban acercarse a mí pero no las consideraba amigas, pero aun así sentía que no encajaba. Simplemente eran unas compañeras con quien estar pero la soledad me pesaba. Me hacían bullying porque era presa fácil, total para ellos no reaccionaba. Pero la rabia que tenia se me acumulaba e iba para la casa, contestando mal y rompiendo cosas, puertas, vidrios, hojas, y escribir las paredes de mi casa era común. 

Y siguió hasta el secundario. En esos momentos de soledad me dedicaba a dibujar y escuchar música clásica, y dejar volar la imaginación en un mundo en el que sí me sentía pertenecida, hasta que descubrí internet y las salas de chat y allí empecé a hablar con las primeras personas a las que podría llegar a sentir q me comprendían, o al menos eso es lo que te hacen creer detrás de una pantalla y así fue como empecé a salir con los primeros chicos

Empecé una relación con un neutotipico, teniendo yo 17 y él 23. Y me casé con el a los 22 y él 28. Una relación con dobles sentidos, hasta aprovecharse de la ingenuidad, a mis rasgos los veía como puntos débiles para su beneficio propio. Me enseñó del sarcasmo y la ironía pero lo único que aprendí fue como lastimar a la gente, y jamás fue mi intención. Me enseñó que él mentía a la gente elaboradamente para ocultar verdades que ellos no querían saber, hablándoles de cosas que ellos deseaban escuchar y no lo que realmente era. 

Durante los 10 años de convivencia bajo el mismo techo y estando casada estuve en ese ambiente tóxico estaba sometida a muchas cosas que no tenía que haber permitido. me agredía físicamente hasta en los momentos de intimar, se burlaba de mí en frente de mi familia y compañeros de trabajo, no podía salir sola en ninguna parte, le molestaba que tuviera acercamientos con la gente. Iba a donde me invitaran, veía lo que él veía, me vestía como a él le gustaba, era yo la que mantenía la casa mientras él estaba en la casa y su excusa era que no tenía trabajo de lo suyo y que no soportaba tener un trabajo de dependencia porque no le gustaba recibir órdenes. Me decía lo que tenía que decirle a la gente, me alejaba de todos, diciendo que yo era su misión en este mundo, que nadie me ayudaría y que no sobreviviría sola a este mundo sin él.
Llegó a un nivel de toxicidad tan grande que llevé también a mi cuerpo a los excesos, para tapar el dolor y los miedos con medicación y alcohol, cuando no podía erradicar el problema de base siendo él el culpable y yo creyendo que esa era mi condena perpetua. En 2011 y 2012 tuve que dejar mi trabajo porque estaba en depresión, tengo muy pocos recuerdos porque ese hombre me estaba sobre-medicando para que estuviera dormida, apenas podía levantarme y saber que día era. Pasé por brote psicótico siendo un peligro para mí misma, a punto de que querian internarme pero él no quiso y me volvió a encerrar, sin tener contacto con ninguna persona bajo ningún motivo, mintiéndoles a los demás sobre mi estado de salud. Las crisis con él eran muy frecuentes, él me las provocaba, y me ataba de manos y luego me grababa en video en esas condiciones. Mis pensamientos suicidas eran recurrentes, con cortes en las muñecas y auto lesionándome, hasta que una vez estando sola lo intenté un viernes en 2012, tomándome 30 pastillas de ansiolítico y 6 de antipsicótico. Desperté un domingo sin saber lo que me había ocurrido durante esos dos días ni el porqué estaba en casa en vez de un hospital.


Foto de mis peores momentos en 2015.


Durante esos años en los que estuve con él estudié hostelería, aprendí francés, me perfeccioné en el inglés gracias a mi trabajo como camarera en los hoteles más importantes de Buenos Aires durante 10 años.

Nunca había escuchado del Síndrome de Asperger, pero sí había escuchado sobre el autismo. Todo esto comenzó a los 29 cuando empecé a tener intereses por determinadas series y deseaba saber sobre los personajes, entre ellas “The middle”, en el que sospechaban que uno de ellos podría llegar a ser asperger. Por lo que empecé a investigar más el tema a partir de allí, identificarme con los rasgos, y empecé a ver que también en las notas que ponían al famoso Sheldon Cooper dentro del espectro. Me estaba interiorizando tanto con el tema que seguía buscando las características en mujeres porque si bien me identificaba con los hombres, me parecía extraño que no hubiera tanta información en mujeres. Tiempo después por mi cuenta volví a profesionales, diciendo que tenía problemas para socializar y sin mencionar mi sospecha ya que era desconfiada y nunca habían detectado que era lo que me estaba pasando, ni que estaba en un infierno, ni se habían percartado de mi condición, así que fue en Abril de 2014, cuando me corfirmaron que soy Asperger y me dieron mi diagnóstico definitivo. Pero tenía que luchar con los prejuicios de otros profesionales, como mi psiquiatra que decía que yo no era Asperger porque me había casado, terminé la universidad y entrando en otra carrera, que trabajaba y entre demás cosas por lo que dejé de asistir a ese profesional y seguí estando con la psicóloga que me diagnosticó. Fue estando con mi ex cuando recibí mi diagnóstico, pero él tomaba ventaja y sacaba provecho de ello. Me amenazaba con una curatela, que era que el estado se iba a encargar de mí porque según él era una discapacitada, y que él debia de ser mi “tutor legal”, como si fuera una persona que no hace uso de sus facultades mentales, y que en frente de mi madre decía “es imposible vivir con una autista”.
No sabía lo que me estaba pasando hasta que conocí a Héctor en enero de 2017, otro aspie como yo de 26 años. Nos conocimos a mis 31 años en el mismo grupo de Asperger sin saber lo que nos iba a deparar el destino. Héctor era y es todo lo contrario a mi ex, totalmente opuestos y eso llamó mi atención. Iniciamos una profunda amistad, y de a poco Héctor logró que yo confiara en él y que le dijera las cosas que no me había animado a contarle a los demás, porque para el afuera yo contaba una versión distorsionada de la realidad. Entonces con su versión analítica y profunda que nos caracteriza a los aspies, consiguió abrirme los ojos ante la cruel realidad que vivía: violencia sobre mi cuerpo y sobre todo mi psiquis, cosas que yo tomaba como normales o que no podía llegar a reaccionar por el miedo que le tenía a ese hombre. A medida que íbamos hablando estaban floreciendo sentimientos entre nosotros hasta que un día de abril nos declaramos abiertamente, y empezamos una relación pero el miedo me paralizó y no era capaz de dejar a mi ex. Dias después mi ex descubrió todo, me golpeó, me daba pastillas que no necesitaba para tenerme doblegada su voluntad, y me encerró e incomunicó dentro de mi propia casa. Pase momentos muy duros y muy malos, encerrada con ese hombre, siendo maltratada por el, y alejada e incomunicada del que era y es el hombre de mi vida. luego la historia se pone un poco mas intensa. Héctor me esperó y sacando fuerzas y valentia, 45 días después de haber sido descubiertos logré liberarme de ese hombre, con ayuda de mi madre que le pude contar parte de lo que me había pasado en este tiempo, y fue ella quien me ayudó a escapar de él, justo 5 dias antes de un viaje a Bélgica de ida, donde ibamos a vivir, y que lo habia preparado mi ex con su calculadora mente para alejarme definitivamente de todos y ser ya su prisionera al 100%.


Foto actual, abril de 2018


Yo no sabía hacer nada, por que mi ex no me lo permitia. No sabía cocinar, me daba miedo salir sola, ni siquiera sabia usar dinero y ni mucho menos una tajeta de crédito. Ni tampoco temas burocráticos. Héctor, mi actual pareja fue quien con mucha paciencia y amor, me enseñó a cocinar, a hacer todo lo que nunca pude hacer, a valerme por mi misma, y me dio la libertad que nunca tuve. También Héctor, fue el que me fue presentando otros aspies que me marcarían la vida para siempre y que a día de hoy mantenemos una relación hermosa, de fraternidad y de amor y que cada día me hacen una mejor persona y siempre están para nosotros. En especial Josete y Esther, que se convirtieron en dos hermanos para mi, me ayudaron a salir de esto, y nos apoyaron a Héctor y a mi en nuestra relación.

Después de separarme, fui estafada economicamente por mi ex, y chantajeada emocionalmente, pero ya no logró doblegarme por que al fin me sentia amada y protegida por un hombre de verdad, y finalmente logré el divorcio unos meses después. Héctor no solo me enseña a valerme por mí misma, también me enseña a detectar las dobles (y malas intenciones) de los demás, me enseña a que nadie me tenga que decir que hacer, ni que ropa ponerme, hacerme valorar y respetar mis decisiones, tener libertad para elegir la ropa, con quién estar y con quién no, saber que es lo más conveniente para mí, atender cuestiones burocráticas, y ser una persona autónoma e independiente entre muchas otras cosas.

Actualmente estoy haciendo la carrera de Psicología, enseñando inglés a domicilio y finalmente puedo decir que soy feliz, porque estoy con las personas que me aman y me aceptan como soy, con mis hermanos Josete y Esther, con mi madre, mis amigos y felizmente casada con Héctor, y concienciando sobre el Asperger.


Muchas gracias por haberme leido.

Escrito por Jey Daly.



Invito a ver este breve vídeo en donde hablo sobre el síndrome




Este es el enlace de mi grupo de Facebook sobre el Síndrome de Asperger