jueves, 22 de marzo de 2018

¿Te cuento algo cotidiano como terapeuta de lenguaje? así te recibo y te percibo...






...Ella llega y se sienta, su rostro joven luce opaco en la mirada, sin maquillaje y especialmente sin ese brillo en los ojos que “aparece” cuando el alma está de fiesta con la vida.

Ella está afligida, días atrás ha traído a su hijo a revaloración con interés de que sea adecuadamente atendido, ya que un neurólogo del país hace años le dio por escrito, el diagnóstico de su hijo: "Conductas Asperger". -¿Qué rayos es eso? (pensaba para mis adentros), según este documento, ¿tiene o no tiene Asperger?

Bueno, claro que lo tiene, pero el especialista no se atrevió a ponerlo por razones que desconozco. Le dije: -Recuerdo haberla visto en mi escuela hace tiempo, ¿cómo está usted? ¿cómo está su hijo? Sus ojos se humedecieron al escucharme, mientras yo sonreía llenándome de la vida que tenía enfrente: ese pequeño que veo completo, ese niño al que muchos meses antes vi y que bien podría aprender y ser lo que él desee en la vida con ese potencial y conocimiento. 

Lo veo y me llena de alegría, mientras su madre sufre por dentro.

Le doy cita para otro día y le comento que no hace falta que lo traiga con ella, que su hijo puede quedarse a clase en su escuela.

El día de la cita llega tarde (según ella), para mí está justo a tiempo. Está a tiempo de recibir asesoría, a tiempo de abrir su mente para conocer más sobre la vida alrededor de su hijo. 

¡En verdad estas a tiempo! -pienso eso mientras le digo con una sonrisa que pase sin darle importancia a la hora del día en que ha llegado-.

No le hice entrevista bajo protocolos, no hacen falta, debe sentirse en confianza, en su casa. De nuevo advierto esa tristeza en su mirada, le aclaro que no voy a tomar nota estricta de datos en nuestra plática, que tengo una propuesta para ella y la maestra (que atiende a su hijo). 

Le cuento el proceso que sugiero para que sea ella y no yo quien decida qué adecuaciones serán pertinentes para darle un entorno adecuado y sigo platicando.

De pronto ella me detiene y me pregunta: ¿por qué dice usted que mi hijo no tiene nada?



Mi mente a través de mi vista "escanea en microsegundos el entorno inmediato" en busca de un referente y se detiene fijamente en un punto de mi escritorio en el que se asoma entre papeles el dibujo de un cerebro:
- Ah mire, ¿observa en esta imagen el color amarillo del cerebro? (en el papel de presentación de estudios neurológicos de su hijo)
-Sí, (responde atenta).
- Todo está en un sólo color, si yo lo pongo de colores, ¿¿¿me diría que ya no es un cerebro???
-No, (dijo confundida).

-Ahora, imagine que esos distintos colores corresponden a la parte que se activa en el cerebro ante determinado estímulo, y que la intensidad del color representa la intensidad con la que dicho estímulo se recibe, (ella escucha interesada).

- Bien, imagine que este cerebro de amarillo es el de cualquier persona sin reacción observable en sus conductas ante los mismos estímulos que el cerebro de su hijo; este otro cerebro multicolor, con mayor intensidad de color en "esta u otra área específica" representa el cerebro de una persona con Asperger o EA (Espectro de Autismo) y tiene una respuesta o conducta diferente a lo habitual relacionada con cada estímulo recibido.

-sí como cuando hay "cuetes" y no le gustan, (agrega).
-Sí, así... ¿¡Ud. cree que este cerebro de colores diversos, está funcionando mal sólo por que procesa distinto!?
- No, me dijo, y anotó en su pequeña libreta: ESTÍMULOS.

¡ENTONCES SU HIJO, NO TIENE NADA! ¿ME EXPLICO? Sólo ha venido dotado de un cerebro que recibe y procesa ciertos estímulos de manera diferente.

Ella empezó a sonreír. 😀Seguimos platicando hasta que nos despedimos con un plan elaborado, no para atender al niño, sino para orientar a maestra y familia, ya que "él no tiene nada", mas que la tarea de conocerse y ser feliz, estar en esta vida de la mejor manera posible, ¿cuál? Aquella en la que se sienta pleno, en la que usando sus intereses y habilidades se realice profesionalmente o simplemente se sienta satisfecho con lo que hace porque lo ha elegido con base en el autoconocimiento, aquella en la que su entorno... o mejor dicho las ideas de sus seres queridos cercanos no sean el principal obstáculo.

En la conversación, ella volvió a anotar algunas palabras que yo sin planear dije:
Exigir,
Apoyar,
Respetar,
Estimular,
Guiar...

Me sentí observada pero contenta de verla interesada, le dije: -Justo eso que anotó es lo debemos aprender <cuándo, cómo y en qué> podemos, debemos o es oportuno, exigir, respetar, estimular o guiar, etc.

Todo esto suena tan general, ya veremos poco a poco cómo lo vamos a aplicar en lo individual. Primero conoceremos el Asperger, después al Asperger y mí hijo, hasta quedarnos con un solo tema: "nombre de pila del niño" pues no debemos olvidar que "él es él", tiene una identidad propia con, a pesar de y sin Asperger.

En fin, podría seguirles contado, sin embargo ya me he alargado un poco al editar para complementar😅.

Al terminar me sentí feliz cuando al decir -hasta luego- advertí "un nuevo brillo" en sus ojos...  🤗
PD 1 Al final me di cuenta que fui yo la entrevistada.
PD 2 Sus últimas anotaciones fueron sobre los temas a abordar con su hijo, (léase temas, no terapias). :)

Escrito por: PAloma

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