martes, 22 de mayo de 2018

La Conducción de un Vehículo desde las experiencias de jóvenes y adultos Asperger.






Si quiere saber de primera fuente lo que piensan las personas Asperger con respecto a este tema, le invito a leer sus opiniones desde sus experiencias personales (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad).

Mi visión focal me aterra, si tropiezo caminando ¿cómo será conduciendo un vehículo?

-Busca a alguien de confianza que te ayude y no le hagas caso a la gente. Igual a veces uno cree que todo el mundo se fija en uno y no es tan así (lo digo por mí, a veces estoy "mirando" y no veo) así que adelante, ánimo! Yo aprendí como a los 18 y me daba mucho miedo, cuando tenía otro carro detrás, quería quitarme para que pasara porque me angustiaba, hasta que tomé confianza y aprendí que todos tenemos nuestro espacio y nuestro derecho de circular.

-Yo conduzco bicicletas, autos, motos y aviones si pudiera, la cosa es que los vehículos son una de mis obsesiones. Intenta practicar en una cancha desocupada, pasa solo 2 marchas (1era y 2da), ve a una velocidad que te funcione y quédate allí. Si el auto galopa, pisas embreague y practica. Sólo así lo aprenderás, y conducir en una agradable experiencia.

-Yo aprendí a manejar gracias a los videojuegos de carrera de Arcade ¡En serio! Al principio era por diversión, luego me di cuenta que podía aprovecharlo para aprender. Estaba tan inmersa en eso, que al manejar en la calle era como si siguiera en el videojuego y nunca me importó si el resto del mundo me veía o no. Te recomiendo buscar la forma de conectarte contigo misma, con tu propia confianza y desconectarte de los demás. Espero que mi experiencia te ayude. 


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-A mí me costó mucho trabajo aprender a manejar, en mis primeros días al volante me ponía muy tenso, tanto que me llegaban a doler los brazos y las piernas. Aprender a conducir un automóvil no es fácil, pero con práctica lo puedes lograr.

-Antes de intentar conducir, suponía que era fácil porque miraba a muchas personas conducir, pero cuando me puse a practicar, realmente me fue mal, y un pensamiento constante de que estaba controlando una maquinaria de más de una tonelada, no me permitía sentirme seguro. Hasta ahora no sé conducir.

-A mí me relaja manejar. Obviamente, siempre hay lugares y horas de menos tráfico. Lo que más odio son esos acompañantes que te dicen, 'andá por acá, rojo, frená, pasá, por qué frenás antes de tiempo, etc’. Yo manejo para cosas puntuales: Ir a la universidad, visitar algún amigo, ir a comprar algo, ir al campo. Para saber conducir no hay que estar adivinando las intenciones de las personas, para mí no. Sucede que muchas veces no hay tiempo de pensar y las cosas se solucionan con un 'acto reflejo' involuntario. Si se te cruza un peatón de imprevisto, por instinto, tenés que pisar el freno o pegar una volanteada. Puteadas, choques y roces, sí, pero como suceden muy de tanto en tanto, no estoy pendiente de que me pase. Nunca me ha tocado tener que enfrentar a un tipo violento o sacado de sus casillas. Yo tengo los papeles al día, y eso es muy importante. Siempre que tengas un imprevisto y no sepas como manejarlo, el seguro de tránsito o la policía te puede ayudar, si tenés todo en blanco. Yo aprendí a manejar yendo a descampados o a calles rurales. No tanto por "el qué dirán" de la gente, sino más bien por una cuestión de precaución.  A pesar de manejar bien, ser respetuoso de las normas y tener todos los papeles al día, uno no se salva de los imprevistos viales que pueden sucedernos en cualquier momento. Pero la experiencia te ayuda a ir "mejorando" en cada situación que te sucede. Yo soy de los que creen que la inteligencia emocional se puede educar, no mejorar al 100%, pero si mejorar bastante con el ensayo y error. Quizá esa perspectiva haga que sea más arriesgado y me anime a enfrentar mis temores más que otros aspies.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Hay muchas variables a tener en cuenta: Si el tránsito en tu ciudad es un poco violento y demasiado estresante, no vale la pena. Es un tipo nuevo de interacción social para aprender, pero sin ningún conocido, sin amigos en el tránsito. Es ansiedad pura, sin espacios seguros.

-Para mí un gran problema es calcular el espacio al exterior del vehículo y saber las intenciones de los peatones. La parte teórica ya la sé, me frustro en la práctica. Actos reflejos no tengo muchos.

-A mí no me quisieron enseñar, tuve que aprender casi todo solo, pero pude aprender para enseñarle a mi novia. Yo no me siento cómodo dejando al volante a alguien a quien yo enseñe a manejar, me dan muchos nervios. No es que no maneje bien, pero es que no me siento cómodo.

-Sólo diré que hice el curso, saqué el pase, maneje un par de veces y después nunca más. Demasiado estresante.

-Me fue difícil el coordinar las acciones, pero aprendí, ahora de que maneje, no. Me resulta mucho más fácil manejar una moto que un auto.

-Leyendo estos consejos, me están dando unas ganas de aprender a manejar. 


Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre la velocidad y las normas al conducir:

-Yo conduzco coche y siempre tengo los papeles al día, pero lo que más me preocupa es que tenga un accidente con otro vehículo y su conductor sea uno de esos tipos pesados, bravucones y hasta violentos. Ahí si me sentiría que estoy en el horno. Aprender a soltarse es fundamental. Me ha pasado de quedar pasivo en situaciones adversas y otras veces he tenido reacciones desproporcionales por tonterías. Pero con la edad he ido poniendo un poco las cosas en su lugar. Creo.

-Respecto del miedo a una pelea de tránsito, si viene un conductor desaforado y peleador hay que tratar de calmarlo civilizadamente, si no da resultado y nos ataca, no queda otra que defenderse de la agresión, para preservar la integridad física, claro está que es una situación límite y no hay margen de acción.

-Me gusta la velocidad, de hecho incluso he pilotado una avioneta y hecho piruetas y barbaridades varias, pérdidas, aterrizaje sin motor, etc. Quiero decir que la velocidad no me asusta. Una cosa que me llama la atención de la gente en general es que no respetan las normas de circulación, incluyendo límites de velocidad, preferencias de paso, distancias de seguridad y facilitación de la circulación de otros vehículos. Yo las respeto más o menos estrictamente; incluso hago las rotondas perfectas (en círculo, cediendo a los que estaban antes que yo a mi derecha, saliendo por el carril exterior, etc...)

-Yo sólo cumplo con ponerme el cinturón y no conducir tomado.

-Cumplir las reglas sí, romperlas también, pero luego hay que ser responsable y volver a unirlas. Así que para que romperlas, solo lo necesario para tener algo de emoción, pero si me dan la opción de escoger, escojo no hacerlo, pero si no tengo otra,”pa lante”, aunque con los ojos cerrados, prefiero la tranquilidad de mi silla. Por eso no me gusta manejar XD.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-También observo que todo el mundo va muy estresado al conducir cerca y dentro de las ciudades. Pero si calculas cuánto ganas de tiempo por ir un poco más rápido, o el doble, en un desplazamiento corto como en la ciudad, con sus semáforos y todo eso, lo que ganas es ridículo. Por lo tanto creo que tanto estrés es por falta de razonar un poco el beneficio de correr.

-De joven era obsesivamente estricta con las normas, pero al observar el mundo te das cuenta de que están las escritas y las tácitas, y que si te olvidas de las segundas a veces consigues resultados contrarios a las primeras.

-Por ejemplo, si todo el mundo va a 140 en una carretera de 100, si te empeñas en ir a 100 por la izquierda puedes provocar un accidente.

-Mi hijo de 10 años es Asperger y tengo que decirle constantemente que tenga cuidado cuando monta bicicleta, por que anda volando y no se fija mucho en las esquinas de acuerdo a mi percepción de padre. Mi hija de 11 años es Asperger y aunque es menos arriesgada también le gusta la velocidad. En mi caso siempre fui muy cauteloso con las alturas y malo en los deportes, pero luego de viejo (+ 50 años) aprendí por necesidad a moverme en situaciones de alturas extremas en el ambiente de trabajo, escaleras tipo marinero de más de 30 mts de altura, o andamios sobre ríos caudalosos a 40 mts de altura, colgado en grúas a 60mts de altura, es, creo, una metamorfosis y luego le tomas el gusto a la adrenalina. Creo que todos somos diferentes y la condición no determina el gusto por ciertas actividades. 

Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

martes, 15 de mayo de 2018

La Experiencia de Vivir Independiente para una Persona Asperger









En este artículo usted podrá leer las experiencias que han tenido algunos aspies con respecto a vivir de forma independiente. Para saber cuántos viven sin sus padres, les pedí que contestaran una encuesta. Participaron en ella 43 personas Asperger, de las cuales 19 no viven independientes, pero lo desean mucho y es una de sus metas; 6 por una parte quieren vivir independientes, pero por otra parte no; 16 se han independizado; pero 2 de ellos quieren volver con sus padres. A continuación los testimonios de algunos de los que participaron en esta encuesta:


 Sobre tomar riesgos:


-El miedo es muy común, principalmente cuando hay deseos o anhelos de querer algo 'nuevo' en la vida, cuando hay un despertar en algo y hay incertidumbre en torno a eso por falta de experiencia. Es totalmente natural. Sucede que en personas como nosotros, rígidos y con poca tolerancia a la frustración, el miedo es más 'intenso' porque nos cuesta 'procesar' más los sentimientos desagradables que surgen de las frustraciones propias y naturales de tener que aprender algo que no sabemos manejar. La verdad que no hay una cura efectiva para eso. Las cosas saldrán de la manera que tengan que salir cuando las intentemos hacer y aprenderemos a 'lidiar' con el malestar sobre la marcha. Aprender a asumirnos que somos temerosos y miedosos le resta peso a nuestra forma de ser, y por ahí hace que estemos más tranquilos antes de enfrentar algo 'incierto'.

-Yo soy miedoso e inseguro, pero intento vender una imágen totalmente distinta a lo que soy por dentro. A veces hay que tener paciencia, mucha paciencia, muuuuuucha paciencia, porque "lo bueno" llega después de intentar las cosas miles de veces y hasta a veces pueden pasar años y no ves un carajo. Todo el mundo quiere intentar algo y ver el resultado ahí mismo, eso no es así, y no debe ser la forma de ver las cosas de un adulto.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Cuando nos animamos a tomar un riesgo y nos sale bien, saltamos de alegría. Pero muchas veces la frustración lleva aparejado tener que lidiar con problemas. La fea sensación que sentimos tras una frustración, proviene de pasarnos por la mente, en un instante, un mundo de cosas pesadas. El sobrepensamiento que tenemos muchos de nosotros ¿No nos juega en contra pensar que las 'consecuencias' son más terrible de lo que realmente son?

-Creo que el soprepensamiento puede saturarnos en muchos casos. No le dejamos a la incertidumbre hechos que nos sorprendan. En mi caso, a veces hago tantas conjeturas que doy con varios posibles resultados, y luego al soprepensar estos posibles resultados me llevan a una conclusión casi definitiva y segura. Luego cuando sucede lo que había concluido, no me sorprende, pero nunca me siento preparado emocionalmente para el impacto. Es cómo detestar haber tenido la razón. En mi caso personal, me gustaría poder dejar de sobrepensar tanto y actuar más, que la vida me tome más por sorpresa. Aprender a vivir lo que viene, sea como vengan las situaciones, porque al final lo que determina el cómo nos sentimos, es la manera en como interpretamos lo que nos sucede. Y si sobrepensamos antes, como tanto después del suceso, termina siendo paralizador, para las futuras experiencias.

-Al carecer de motivación para resolver algo o simplemente pensar, el tomar riesgos resulta completamente ajeno al individuo, y no porque en día a día debemos resolver problemas, la vida diaria implica resolución de problemas, lo hagamos de forma consciente o inconsciente. Todo depende de tu forma de interpretar el "peligro"; si el salir de tu punto de confort te incomoda y hasta te causa ansiedad, en efecto, es un punto en contra, pero, si dicha ansiedad la tomas como una motivación y te planteas metas y objetivos, así como, una estrategia que te ayude al cumplimiento de dichas metas y objetivos, la visión pesimista y fatalista se suple por una visión optimista donde se logra el éxito porque se logra.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Debemos ser productivos de alguna u otra manera. Soy docente y adapté el entorno a mi forma de ser. Sé que podrás hacer lo mismo, ya que yo lo hice; no lo pienses tanto, solo hazlo. Si quieres evolucionar debes exponerte y cada vez te harás más fuerte a las situaciones que son difíciles pero no imposibles. Lo sé porque es mi caso, pero debes recordar que en este mundo, todos debemos ser productivos, es una regla universal.

-Hasta una decisión calculada implica un riesgo. Arriesgar no debe implica sacrificio; desde mi punto de vista, arriesgar implica vencer el miedo y hacer lo que se considera se debe y desea hacer.

-Lo primero es dejar de pensar tanto en cómo hacer las cosas y simplemente hacerlas. Lo segundo lo sabrás después de lograr hacer el primer paso (no se puede planificar lo que no se sabe que vendrá). Las dificultades posibles solo se pueden trabajar teniéndolas al frente de uno.

-A mí me sirve mucho visualizarme haciendo y diciendo las cosas, después las hago lo más natural. Aun así me bloqueo, pero no tan frecuente.

-Para mí todo empieza por un sueño, una construcción o visualización, después la compartes y la redondeas socializándola, hablando de ella, y después de trabajar, caerse y levantarse, se termina convirtiéndolo en realidad; pero a esa nueva realidad debes adaptarte y volver a construir un camino...Me gusta el Constructivismo y la Autopoiesis, recomiendo los textos del Biólogo Chileno Humberto Maturana.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre Independizarse:


-Hace mucho que dejé el hogar de mi madre, y no porque esa fuera mi zona de confort, al contrario, me producía mucha ansiedad y estrés estar ahí, no me dejaban dedicarme de lleno a escribir, pues ellos creían que sólo era pérdida de tiempo estar sentado frente a la computadora. Cuando empecé a litigar era lo mismo, usaba los medios electrónicos y redes sociales para promocionarme y captar clientes como impacto mediático. Todo eso me frustró. Cuando estuve a punto de cerrar por falta de ingresos, rechacé el cambio de mi rutina y la necesidad de buscar un empleo donde no duraría y no emparentaría con la misión o visión de la empresa por mi incapacidad de trabajar en equipo, así que estructuré un plan emergente de rescate con tal de no volver a casa de mi madre, deshacerme de mi sueño y romper mi rutina, me negué, aseguré ingresos futuros contratando a dos socios uno de ellos de mucha confianza que hoy es mi brazo derecho y directora del jurídico de la zona norte del País; así que ellos trabajan el aspecto social, la cartera de clientes, se manejan bien ante multitudes, tienen muchos conocidos y recurren a familiares para promocionar mi despacho de donde son colaboradores, en unas semanas hubo un repunte significativo, ¿Qué hice? Suplí mis debilidades sociales contratando socios que son excelentes en esas cuestiones pero que les falta experiencia en lo jurídico y procesos que yo apoyo en ese aspecto y nos dividimos. No cerré, no volví con mi madre y sigo siendo independiente y logrando expandir mi imagen corporativa. Ante el miedo de quebrar la rutina hay que elaborar planes emergentes y ejecutarlos como último respiro. 


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Personalmente, siendo aspie y habiendo pasado por la experiencia del matrimonio, creo que es mejor vivir solo antes de casarse (yo salí de la casa de mi madre derecho al matrimonio y tener esa experiencia de lidiar con la administración de una casa antes de compartir la vida con otra persona). Vivir solo te da enseñanzas que nunca conseguirás en la casa de tus padres y te darán una experiencia muy útil para el matrimonio. Además te hace más atractivo ante las mujeres, pues te ven como una persona independiente y madura. Dicho esto, no recomendaría vivir solo, sin haber terminado estudios que te permitan conseguir un trabajo para sostenerte y vivir bien, esto facilita las cosas y evita que termines devolviéndote para la casa de tus padres, lo cual puede dar una sensación de fracaso o decepción en uno mismo.  

-Yo la verdad que estoy cómodo, pero me gustaría tener mi título universitario y mi fuente de ingresos estable.

-Necesito independizarme pero no puedo hacerlo a corto plazo. Sin embargo trato de lograr trabajar para lograrlo.

-Yo sí vivo independiente, pero no me siento feliz o triste por eso. Todo tiene sus ventajas y desventajas.

-Yo vivo de allegada, pero me gustaría vivir de independiente, por lo que no estoy feliz con mi situación.

-A mí también me gustaría ser independiente, viví sólo por 6 meses en la casa de mis padres y me di cuenta de que puedo vivir y mantenerme solo, pero me mantenía con el dinero de mi madre y otro poco con el mío, pero diría que por ahora no puedo ser independiente porque: 1. Mi situación económica no es la mejor y 2. Debo cuidar a mi madre que tiene más de 60 años, tiene problemas cardiacos y por un lado no me gustaría dejarla sola. También quiero aprovechar estos años para estudiar más y pulir algunas habilidades, para el día en que mi madre no esté, poder sobrevivir con mi propio dinero.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Vivo lejos de mis padres, pero económicamente no me he podido independizar al 100%. Todavía me ayudan con aproximadamente 25% de mis gastos. Hace 4 años vivo solo. Lo bueno es que puedes hacer lo que quieres cuando quieres y te puedes concentrar en lo tuyo sin interrupciones. Lo malo es no poder repartir las tareas domésticas y a veces la limpieza se me va de las manos. Me gusta cocinar, pero cocinar para uno todos los días, es mucho trabajo y se gasta mucho tiempo y más dinero. Eso es lo que no me gusta de vivir solo, no así cuando se vive en comunidad, se reparten los gastos y mientras 1 o 2 cocinan, otro limpia. Hay quienes se aburren con la soledad, a mí me gusta estar solo, pero después de 2 o 3 días solo, necesito visitar amigos y ver otras caras.

-Yo he estado viviendo sólo hasta por 6 meses cuando mi madre ha viajado a acompañaba a mi hermana, y me ha gustado la experiencia.

-Hay demasiadas cosas para hacer en una casa. Cuando mis padres viajaron y me quedé solo el mes pasado, fue una rutina muy complicada. No fue, sin embargo, del todo negativa.

-Vivir solo me dio una ausencia de conductas evitativas de contacto que tenía, como el dormirme, pero me hizo sentir que me faltaba algo. Vivir acompañado es acoplarse, pero se es más feliz cuando es con la persona que tú quieres.

-Yo sentía que tal vez no podría vivir sola, ya que parece que a la vez poseo rasgos de TDA, pero la vida me está enseñando que cuando estoy tranquila funciono bien, y lo que me paraliza es el temor y la gente negativa, así que cuando saco eso de mi mundo, la vida me funciona bien.

-Tampoco me gusta ser dependiente económicamente de otros, es más, me tiene irritable ese tema. Sólo tengo algo que decir, todo bien con los cuidados de mis padres durante mi infancia y adolescencia pero…QUIERO INDEPENDIZAAARME.

-Hay trazarse metas que sean reales y medibles, unas a corto y otras a largo plazo. Es un primer paso, porque si no sería caminar sin rumbo. Definir qué cosas quieres lograr exactamente, la palabra independiente puede abarcar muchas cosas y puede uno diluir su atención y perderse, más si se tiene déficit en la función ejecutiva como suele ser nuestro caso, en cambio metas concretas de una en una se pueden ir logrando.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Esfuerzo y sacrificio son la clave de todo logro

-Ser económicamente dependiente, en mi caso particular, tiene un matiz especial. Cuando mi madre ya no esté más en este mundo, heredaré algunas cosas interesantes como mi casa familiar (una casa de dos plantas) y la empresita familiar que deja algunos dividendos. Desde hace un tiempo me he estado planteando la idea de quedarme en casa, aprendiendo a gestionar los bienes que algún día serán míos. De paso aumento mi autoestima aportando tarea útil y le doy una mano a mi familia para amortiguar exigencias. A la par puedo seguir con mis estudios, al ritmo que yo desee. Lo difícil de quedarse en casa, es que uno choca cada vez con más frecuencia con sus progenitores, más si uno ya tiene edad de ver las cosas con perspectiva propia, y mientras más grande son tus padres, más quejosos y pesimistas se ponen por una cuestión biológica. Pero bueno, creo que acá entra otra cosa importante que es poner en la balanza de la moral, los actos de vida. Mi familia ha dedicado toda su vida a ayudarme en todos los aspectos. Mi madre estuvo presente en todos los momentos más jodidos cuando yo estuve quebrado. Ella me sacó adelante. Si yo tengo un poco de nobleza, no puedo ser deshonesto y desentenderme del cuidado de ella. Creo que todos pensarían de la misma manera para con un ser querido que los ha tratado bien toda su vida.

-Estamos ligados a nuestra naturaleza y ello nos priva de libertad total. Por ejemplo, necesitamos comer, no somos libres de ser sin comer, ni de ser sin pensar, ni de ser sin amar. Por lo demás siempre hay dos caminos en cada decisión como mínimo. Libertad es escoger el que queramos. Aunque la privación de la libertad también depende del camino que elijamos y no podemos adivinar el futuro. Para ser completamente libres deberíamos conocer el futuro y no ser esclavos del destino. Así que somos libres pero nuestra libertad no es cualquier libertad. Nuestra libertad es la libertad de un ser humano. Ésa y no otra.

-Ser, hacer y tener, en ese orden. ¿Quién, cómo y qué quiero ser? Una vez definido. ¿Qué, cómo, cuándo quiero y debo hacer con aquello que deseo ser? Y una vez establecido ¿Qué me gustaría tener? Consciente que todo proceso de evolución y crecimiento implica, en menor o mayor grado, experiencias que de primera instancia pueden interpretarse como dolosas o feas. 

-Yo salí de casa a los 18 años y nunca más regresé, ahora vivo a 2 mil kilómetros de mis padres, y ahora me preparo para poder trabajar fuera del país.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

martes, 8 de mayo de 2018

Como conseguir y conservar un trabajo siendo Asperger





Comenzaré diciendo, que cada asperger tiene unas u otras dificultades. Hay asperger más ansiosos o introvertidos que otros, por lo que encontrar trabajo le será algo más difícil, pero no imposible. La simple tarea de buscar trabajo, enviar currículum, mirar ofertas, etc…es tediosa por lo que hay que armarse de paciencia y positivismo. En mi opinión, lo peor de buscar trabajo, es enfrentarse a la primera entrevista, que para mí fue horrible.
Yo hice varios cursos, y estuve en un curso de cocina, y cuándo me sentí preparado comencé a buscar trabajo de cocinero, para ganarme mi propio dinero, salir al mundo y sentirme útil. Me decanté por el trabajo de cocinero, porque tiene bastantes salidas, por lo que encontré muchas ofertas y enseguida comenzaron a llamarme. Me llamaron para la primera entrevista, recuerdo que ese día que me llamaron era un Viernes, y la entrevista tendría lugar el siguiente Martes. Me pasé todo el fin de semana histérico, nervioso, sin saber como afrontar la situación. Me comporté como un orgulloso, y no pedí consejo a nadie. Y así llegó el Martes, me presenté a la entrevista, mis nervios me pasaron una mala jugada y la entrevista salió nefasta. 

Mammuthus 


No me deprimí ni me frustré, ya que casi nadie encuentra trabajo a la primera. Me sirvió para analizar cuáles habían sido mis errores, y poder mejorarlos cara a otras entrevistas. La segunda y la tercera entrevista no fueron tan nefastas, pero no me aceptaron. Ahí si comencé a agobiarme y a pensar que nunca conseguiría trabajo, por lo cúal, con la experiencia de las tres entrevistas anteriores, conociendo ya de ante mano cuales eran las preguntas más frecuentes que se hacen, y pidiendo consejo, me preparé una estrategia  ¿Cuál era esa estrategia? Os cuento:
Lo primero que hice, fue escribir las preguntas y las respuestas en una hoja de papel, me lo aprendí de memoria, y lo ensayé una y otra y otra vez, con la ayuda de un amigo el cual hacía de entrevistador. Cada vez mis respuestas salían más fluidas y directas, pero claro…En el momento de la entrevista, no iba a ser mi amigo quien me preguntara, si no un completo desconocido que decidiría si darme el trabajo o no. Y así llegó el día de la entrevista, con todo el diálogo aprendido en mi cabeza, pensando en intentar no balancearme o aletear mis dedos en ningún momento, y preparado para mantener el contacto visual necesario. Me senté ante aquel hombre (que casualmente fue el más agradable y cercano de los cuatro) y comenzó a entrevistarme. Me imaginé que ese hombre era mi amigo, y conseguí comportarme con absoluta naturalidad. En ningún momento le comenté que yo soy asperger, ya que creo que ese dato, no era relevante para desempeñar ese puesto. La entrevista terminó, y estrechándome la mano me dijo el típico “Ya te llamaré”. Me marché de allí sin ninguna esperanza, pero milagrosamente me llamó al cabo de unos días y me contrató. Os cuento mi experiencia, por si os sirve de ejemplo, ya que a mi crearme esa estrategia, me sirvió muchísimo para desenvolverme mejor. También por supuesto, la sinceridad es fundamental, por que como dice el refrán : “Las mentiras tienen las patas muy cortas”


Megalania

Ahora, ¿Qué hacer para conservar un trabajo? No siempre eso depende de nosotros mismos, pero si que nosotros debemos de hacer el esfuerzo de adaptarnos al entorno y a la situación lo mejor posible. En mi caso, pasaba las horas metido en una cocina, con la única compañía de la mujer que me ayudaba. No era un trabajo cara al público, por lo que me era más fácil en ese aspecto. Lo único que se me dificultaba, era la exigencia de mi jefe de ser más rápido. Al principio no podía, pero poco a poco logré desenvolverme mejor, y con muchísima paciencia y autocontrol de no responderle de malas formas. Y es que el autocontrol, y el control de la ansiedad, es importantísimo en un trabajo, ya que de tu comportamiento depende de que logres conservarlo o no. Tener empleos que requieran  estar cara al público, o lidiar con las personas, siempre será más complicado, pero como siempre digo, NO imposible. Habrá asperger más abiertos que otros, por supuesto. Pero para los más retraídos, mi consejo es, que hagan el esfuerzo de entablar conversaciones con sus compañeros de trabajo, siempre y cuando sean de trabajo por supuesto, si esa persona no quiere entablar ningún tipo de conversación personal con nadie, está en todo su derecho y nadie puede obligarle a ello, ya que vamos a TRABAJAR, no a hacer amigos, que si surgen eso ya es otra cosa. Los asperger nos tomamos muy en serio nuestro trabajo, intentamos desempeñarlo lo mejor posible, y eso es lo importante, centrarnos en nuestro trabajo e intentar llevar la situación lo mejor posible, dialogar e intentar crear buen ambiente laboral con los compañeros, sin que eso implique intimar. Y si alguien nos critica, o intenta hacer que quedemos mal, simplemente hay que ignorar. La mejor respuesta hacia ese tipo de ataques, es hacer nuestro trabajo lo mejor posible, para que sus criticas no tengan credibilidad y no se vea afectada nuestra autoestima.
Eso es todo. Muchas gracias.

Escrito por Héctor Hache.

Os invito a ver el breve vídeo de mi novia aspie en donde habla sobre el Síndrome de Asperger y el trabajo:




Este es el grupo en el que administro sobre el síndrome de Asperger: Viviendo con síndrome de Asperger

martes, 1 de mayo de 2018

Experiencia de vida de Esther, una joven con el Síndrome de Asperger








Soy Esther, una española de 26 años para cumplir 27. Mis padres me tuvieron mayores y fui la pequeña de tres hermanos. Una hermana que me saca 15 años y un hermano que me saca 11 años.
Mis primeros recuerdos comienzan a la edad de 2 años en el hospital donde me hacían pruebas por un estreñimiento psicológico, ya que físicamente estaba sana y nunca supieron los motivos por el que me ocurría, así que empecé a acudir a psicólogos desde muy pequeña.
A los 3 años empecé el colegio, al que acudía llorando por tener que separarme de mi madre. Cuando empecé primaria a la edad de 6 años, fue cuando yo misma empecé a sentirme distinta a los demás. Mi nivel académico era muy bueno, pero mis limitaciones estaban en lo social. No me relacionaba bien, mi único amigo era un niño con problemas acarreados por secuelas ante un nacimiento prematuro. No entendía cuando me hablaban de verdad o en broma, y me sentía más torpe que los demás. En Gimnasia era muy mala y eso sumado a mi sobrepeso hizo que comenzaran a hacerme bullying. Insultos, humillaciones, y hasta tirarme basura de las papeleras eran mi día a día. Para aquella época tenía dos nuevas amigas, aun así me sentía muy sola, ya que por la diferencia de edad con mi familia, mis primos eran mayores y no podía contar con ellos. Casi todos los días llegaba a casa llorando. Mis padres ambos trabajaban y mi madre hacia lo que podía yendo a mi colegio y hablando con profesores y defendiéndome de mis compañeros.

De niña no tenía ningún interés restringido, lo que más hacía era pintar y dibujar y así podía pasar horas. Sola, y considerada una niña antipática por los adultos, vino mi primera obsesión.  Comencé a obsesionarme con la muerte. Me imaginaba a mis padres y familiares más cercanos muertos, en ataúdes y velatorios. Yo dibujaba ataúdes y esos dibujos los escondía, ya que yo misma era consciente de que si me veían dibujar esas cosas me regañarían.  La primera muerte que ocurrió en mi familia fue la de mi tío cuando yo tenía 6 años y después la de mi abuelo paterno cuando yo tenía 8 años. Realmente no me afectaron demasiado por no ser tan consciente de lo que pasaba, y los escasos recuerdos que tengo de ellos.

Con dos años de edad.


Mi hermana 15 años mayor que yo me cuidaba mientras mi madre trabajaba, para mí era y es mi segunda madre y en ella siempre encontré a una confidente a la que le podía contar las cosas sin que me dijera que era una "niña loca". Por eso cuando se casó y se fue de casa, para mí fue muy doloroso ya que mi mejor amiga y compañera, aunque se fuera a tan solo 200 metros de nuestra casa, ya no estaría las 24 horas conmigo.
A la edad de 11 años fallece mi abuela materna de forma repentina. Aunque no estaba apegada a ella, sí fue muy doloroso y aumentó aún más mi obsesión por la muerte.
Tenía crisis en las noches y llantos incontrolables, y hasta me despertaba gritando en las madrugadas. Seguía yendo a psicólogos alguna vez, pero ninguno sabia ayudarme.
A los meses comencé el instituto, y el bullyng se hizo aún peor, mis problemas para socializar aumentaban, y de nuevo me quede sola porque mis dos amigas de la infancia cambiaron de intereses. Mientras ellas ya tonteaban con los chicos y el alcohol, yo aún me divertía jugando con mis muñecas. Pero al poco tiempo llegó a mi vida una chica peruana que se convirtió en mi mejor amiga y lo sigue siendo en la actualidad.

Mi primer interés restringido fue la saga de Harry Potter. Quería coleccionar todo sobre el tema, películas, libros y hasta me aprendía diálogos y hechizos. Después fue la antropología, homínidos y cómo vivían.
Repetí los cursos de 1° y 3° de secundaria. Yo era capaz, ya que se me daba bien estudiar y tenía buena memoria. Pero el bullying que recibía era cada vez peor, me afectaba psicológicamente, me sentía sola e incomprendida. Vestía de negro y mi obsesión con la muerte era tan extrema, que salía en las tardes a pasear por cementerios donde encontraba paz. Los muertos no se metían conmigo. Así a la edad de 16 años yo quería irme del instituto, mi madre no me dejaba irme pero yo no soportaba más, así que tuve que hacer lo posible para que me expulsaran y tuve que irme sin la posibilidad de terminar el secundario.


En mi época oscura.


Me llevaron a un taller de diseño y moda, donde conocí a otra chica que es otra de mis mejores amigas en la actualidad. No lograba relacionarme mucho con las demás, pero al menos ellas no me hacían bullying. En esa época empecé a tontear con chicos, y a intentar integrarme con las demás personas, tomando alcohol y llegando a casa en estado de ebriedad. Después de acabar ese taller, decidí ir a una escuela de adultos para poder sacarme el secundario, pero allí conocí a un chico que acabaría destrozándome la vida.
Empezamos una relación que parecía muy bonita, pero cuando llevábamos 3 meses, mostró su verdadera cara.
Un chico variable, que pagaba su frustración conmigo, hasta el punto de agredirnos físicamente y de tener que soportar otro tipo de cosas. Realmente acabé sintiendo odio y repulsión por él. En mi casa sospechaban y me decían que ese chico me hacía mal. Lo que no sabían era que me tenía amenazada con tirarse a las vías del tren si le dejaba. Yo una chica ingenua de 18 años le creía capaz de hacerlo. Llamaba a mi casa a las 2 de la madrugada y yo por miedo a reprimendas de mis padres, desconectaba el teléfono. Me acosaba y me molestaba a todas horas. Dos años después, y gracias a un amigo, logré dejarle. Unos meses después conseguí mi primer trabajo. Pensaba que todo estaba bien, pero mi infierno solo estaba comenzando...

Por mi falta de estudios, logré un trabajo de construcción de aceras, en un ambiente hostil y machista donde los hombres creían que no servíamos para nada. Siendo mi primer trabajo, y con mis problemas para socializar cada vez peor, acudí con mucho miedo. Los chicos de mi edad me ignoraban y solo me relacionaba con tres hombres mayores y una chica. Fui acosada sexualmente por uno de ellos que me decía cosas obscenas y me desabrochó el sujetador. Mi compañera fue testigo y me hizo denunciarlo a los superiores y acabaron echándolo del trabajo. Eso hizo que se pusieran aún más en mi contra hasta el punto de que un compañero me hizo la vida imposible, tirándome ladrillos y diciéndome textualmente que "era una gorda que no servía para nada". Eso fue demasiado para mí, y ante la presión en casa por encontrar un trabajo, no podía dejarlo sin más. Por lo que tuve que autolesionarme para que me dieran la baja médica, que afortunadamente duró hasta el fin del contrato en 2012.

En los primeros meses de mi trabajo actual.


Salí de aquello con una fuerte fobia social. Meses después fallece mi abuelo materno, fue a la primera persona que vi morir. Mi obsesión por la muerte había estado estable hasta ese momento, pero de nuevo volvió. Quedé tocada psicológicamente por aquella relación y por lo que me hicieron en ese trabajo, fobia social y comencé a comer compulsivamente por la ansiedad subiendo más de 25 kg.
En 2010 nacieron mis dos sobrinas con 9 meses de diferencia. La mayor hija de mi hermano con el que nunca tuve mucha afinidad ni relación, y la pequeña hija de mi hermana. Yo sentía que en mi casa no confiaban en mí, que me veían inmadura, y pensaba que mi hermana no me dejaría cuidar de mi sobrina. Pero mi hermana siempre confió en mí, y me sentí muy bien y realizaba cuando me dejaba cuidar de mi sobrina y sacarla sola de paseo, sin miedos ni inseguridades de que la pudiera pasar algo estando conmigo. Ella siempre me dio ese voto de confianza que nadie me daba.

Encerrada en casa con miedo a trabajar y a relacionarme, descubrí el árbol genealógico de mi familia, y que descendíamos de una comunidad de mi país que se llama Galicia. Comenzó a ser mi nuevo interés restringido y a leer sobre Galicia y a través de Galicia descubrí el camino de Santiago. Y en 2014 me embarqué en la aventura de recorrerlo con mi mejor amiga. La experiencia me pareció maravillosa y se convirtió en mi único interés. Realmente ir a Galicia me daba paz, era mi vía de escape. Había logrado hacer una dieta y bajar esos kilos de más, lo que me permitió recorrer el camino con más facilidad. Me costó mucho esfuerzo hacer la dieta, pero mereció la pena.
Seguía con ansiedad cada vez peor y tuve que acudir a psiquiatras que comenzaron a medicarme. Sentía la presión de tener que trabajar y nadie entendía que yo no era capaz. No era por ser vaga, o por no querer trabajar. Sentía miedo a pasar por lo mismo y no podía trabajar. Pensamientos suicidas eran recurrentes en mí desde adolescente, pero eran muy intensos en esa época, más intensos que nunca ya que solo pensaba en que el día comenzara pero yo amanecer muerta. Me gustaba imaginarme muerta, sentía que solo era un estorbo para todos, para mi familia, y que el mundo estaría mejor sin mí. Me reía al imaginarme muerta, me causaba placer esas imágenes en mi cabeza y asustada de mi misma tuve que recurrir a mi hermana que me ayudó para acudir a profesionales.

Mi primer Camino de Santiago finalizado.


La psiquiatra que tenía en ese momento fue la primera en mencionarme que sospechaba que yo era "síndrome de Asperger", pero no se atrevía a diagnosticarme porque no era muy conocedora del tema. Empecé a investigar sobre el Asperger, y me identifiqué totalmente. Mi torpeza motora desde pequeña, mis obsesiones, me creía las bromas, mis dificultades para relacionarme, mis comentarios inoportunos, mis balanceos... Todo comenzaba a tener sentido. Lo malo era la medicación. Me hizo subir de peso nuevamente, y eran tantas las pastillas que tomaba que me tenían adormecida y tuve que dejarlas de forma abrupta y realmente me sentí mejor. Dejé a la psiquiatra y me adjudicaron una psicóloga que me confirmó el diagnóstico pero no quería darme informe por miedo, ya que no era 100% conocedora sobre el trastorno del espectro autista, y pensaba que yo podía llegar a encasillarme en el diagnóstico. Yo necesitaba el diagnóstico oficial. Entenderme y aceptarme a mí misma, ese "trozo" de identidad propia que me había faltado siempre. Así que dejé a esa psicóloga y me derivaron a un psicólogo que sí tenía experiencia. Después de evaluarme, se dio cuenta de que si era Asperger y finalmente en Marzo de 2017, a la edad de 25 años, recibí mi diagnóstico oficial de Síndrome de Asperger.
Durante estos años, solo intenté una relación con un chico que no resultó por mi desconfianza. Yo estaba a la defensiva y atacaba. Nunca más me dejé menospreciar por nadie. Esas malas experiencias cambiaron mi carácter pasivo y ya no me callaba ante nadie ni por nada. Seguí recorriendo el camino de Santiago, que es mi pasión y devoción. En 2016 falleció la única abuela que me quedaba, (Que sospecho que fue autista) y aunque me afectó, noté que el Camino de Santiago había hecho un efecto sanador en mi mente, ya que aunque seguía obsesionándome la muerte, era en muchísima menor medida, y el fallecimiento de mi abuela no me empeoró la obsesión.

En la actualidad.


En 2017 llegó a mi vida un ángel, un chico Asperger que se convirtió en mi mejor amigo y en un hermano para mí, con sus experiencias y sabios consejos me prometió que me ayudaría a superar mi fobia social. Así en Septiembre de 2017 me llega una oferta de trabajo de jardinera y entré en pánico. Seguía recibiendo presión para que trabajara con comentarios como que "acabaría viviendo debajo de un puente", "que no iba a valer para nada", "que ya tenía 26 años y sin futuro"...etc. Me sentía muy cómoda en el mundo de los Asperger y me daba miedo volver a pasar por lo mismo. Este chico Asperger, apodado "Hache", me dijo que la única forma de combatir el miedo era enfrentándolo, así que dejándome guiar por él, acepté el trabajo y comencé en Noviembre de 2017. Muy alerta y a la defensiva, al comienzo no me relacionaba, pero poco a poco fui abriéndome, y ya son 6 meses que llevo trabajando hasta Julio que acaba mi contrato. Puedo decir finalmente que superé la fobia social y logré relacionarme fluidamente y hacer dos nuevas amigas. Con los que no me agradan, antes de tener problemas, prefiero limitarme solo a decir "Hola y adiós".
En este tiempo que llevo en el "mundo asperger", me he dado cuenta de que ser mujer Asperger no es fácil. A las mujeres Asperger se nos "nota" menos que a los chicos Asperger. Y nunca faltan los típicos comentarios de "Tú no pareces Asperger", de aquellos que tienen un concepto estereotipado y erróneo del Asperger en su mente.
Somos perfectamente funcionales, y capaces de todo. Yo simplemente tuve muy mala suerte con los profesionales, y con las experiencias que tuve que me limitaron para poder embarcarme a lograr mis deseos.
A día de hoy no estoy con profesionales ni medicación. Me siento fuerte y creo que es una de las mejores épocas de mi vida. Sigo metida en el mundo del camino de Santiago, siendo activista de él y una peregrina algo conocida en grupos y peregrinos veteranos, y preparando mi próximo peregrinaje que será en Septiembre de este mismo año. Mi deseo a largo plazo sería poder acceder a la universidad con el acceso para mayores de 25 años y estudiar criminología. También crear un albergue para peregrinos. Pero eso será cuando esté bien por completo mentalmente. Estoy mejor, pero me queda seguir construyendo la autoestima que nunca me dejaron tener. No me planteo a día de hoy tener relaciones sentimentales, aunque conozco a chicos que me interesan. Todo será poco a poco, pero he aprendido que con un poco de apoyo y comprensión de alguien cercano, sin presiones ni agobios se pueden lograr muchas cosas.

¡Muchas gracias!


Este es el enlace de mi grupo sobre el Camino de Santiago: