domingo, 8 de enero de 2017

La Rígidez Mental en el Síndrome de Asperger








Entre las dificultades para poder relacionarnos con otros, podemos encontrar la rigidez mental, la cual implica una falta de flexibilidad y apertura mental para ver planteamientos desde diferentes perspectivas (en algunas ocasiones nos cuesta ver los términos medios y la realidad se percibe de una manera polarizada y extremista: O se es maravilloso, o se es horrible, o se es bueno o malo, etc.) y la resistencia al cambio (el cual varía de intensidad dependiendo de cada aspie). Los aspies necesitamos de rutinas para dar estructura a nuestra vida y que sea predecible, de esa manera poder controlar nuestro entorno. Los cambios de rutina, y más aún si son imprevistos, afectan a nuestra necesidad de sentirnos seguros y cómodos y nos pueden causar mucha ansiedad, malestar y más de alguna vez lo podemos manifestar con ira. Es por eso que quizás usted se haya encontrado con un aspie negándose a realizar cualquier otra actividad hasta no terminar la tarea en que está absorto (muchos somos perfeccionistas y podemos repetir una y otra vez una tarea hasta que estemos satisfechos con el resultado), y por este motivo a usted le parezca desobediente y/o poco colaborador.
Una manera de evitar ansiedad, frustración y por ende, malas reacciones en las personas dentro del Espectro Autista, es anticipándole las actividades que tendrá que realizar en caso de existir un cambio de rutina en los días siguientes, y explicarle todo de manera clara y detallada para que puedan entenderlo (con pictogramas cuando se es pequeño, o con esquemas cuando se es más grande). Evite someterlo a actividades nuevas sin previo aviso, porque nos AFECTA, y no por ser “caprichosos”, “ideáticos” ni “pesados”, es por nuestra estructura neurológica diferente al común de las personas.
A continuación le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


¿Los aspies son de extremos?


-Sí, definitivamente.

-Dolorosamente, sí, siempre.

-Yo sí, o amo u odio, no hay equilibrio.

-“Presbíteros o terroristas”.

-Sí, pero en mi caso, luego que he tomado conciencia de ello, hago el esfuerzo para ir por el "camino del medio".

-¡No sabía que había un intermedio! Generalmente le digo a la gente: “A mí me gusta el agua clara y la chicha espesa”, así que las cosas en su sitio para entendernos bien.

-¡Así es!! ¿O no? Jajaja. La verdad sí. O un extremo o el otro. Nada de grises... Negro o blanco.

-Lo estoy viendo a la hora de conseguir amistad o conquistar chicas, no soy capaz, o soy muy obsesivo o no hago nada.

-Me cuesta eso, no me gusta el relativismo, los grises o las medias tintas, creo que tiene que ver con el pensamiento rígido.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Uno trata de tener las cosas en claro, pero las otras personas nos lo quieren poner gris. ¡Quien los entiende! No porque me cueste entender no quiere decir que no exista. Con tantos (confusos) puntos de vida en el mundo, estoy en contra del absolutismo moral. Me voy al extremo de decir que cualquier mural con tonos de gris, es una mentira. (Aprender esto me llevó unos cuantos libros de física).

-Sii, un amigo decía que yo no tenía término medio.

-Blanco y negro, Sí. No hay matices, son confusos.

-Sí, en mi caso particular suelo ser demasiado extremista en la forma en que manejo mi vida, por ejemplo para ciertas cosas soy en exceso y en extremo ordenado, y en otras soy en exceso y en extremo desordenado.

-"Todo o nada", eso es algo que me describe bastante.

-Cuando se debe actuar, hasta lo que sea necesario, dentro de lo que sea correcto; por lo demás prefiero mantenerme tranquilo o "en reposo", es más agradable y estresa menos.

-Mucho, y a veces en unas situaciones muy curiosas.

-Entendemos en cierta medida que el mundo es relativo, pero nuestras acciones tienden a ser absolutas: O todo o nada.

-Muy apático o muy comprometido. Por lo general trato de mantener el "término medio" usando mucho el raciocinio, pero eso hace que nos enrosquemos demasiado cavilando exageradamente sobre las situaciones.

-Siiiii total! Yo lo soy hasta en los insignificante; o es blanco o es negro.

-Yo también soy bastante de extremos, me cuesta muchísimo ponerme en posiciones moderadas.


Fotografía: Camilo Cuevas.

 Sobre los cambios:


-Manejo con muy poca elegancia los cambios, por ejemplo me ponía bien alterado cuando la computadora que usaba para el trabajo, que era una computadora compartida, la usaban para registrar datos de mediciones científicas en proceso, y a mí me sacaban de ahí y me sentía bien enojado y bien descontrolado, en una de esas interrupciones fue que decidí comprarme mi propia computadora. Pero aún me enfado cuando quieren hacer una reparación en el laboratorio y me sacan de mi mesa o de mi trabajo.

-Yo soy muy rígida y rutinaria: Mi misma silla, mi mismo puesto en la mesa, mi misma fila, mi mismo banco en el colegio, mi mismo lado en la cama, mi misma taza y plato “regalón”.

-Yo tiendo a cogerle cariño a "mis" cosas (aunque no sean mías), y si tengo que cambiar por alguna razón, nunca es de forma "no rígida", siempre estoy valorando y autoconvenciéndome de la mejor manera existente en el cambio. Creo que es la forma en que consigo tranquilizarme a mí misma.

-Me gustan mis cosas, mis lugares. Tengo mi lugar en la mesa, lo malo es que cuando viene visita y se sientan ahí, les digo ese es mi lugar.

-Como dije una vez (y lo repetiré por varias décadas más) lo que me pertenece, no me cuesta darlo pero lo que considero mío, eso no lo doy.

-No nos gustan los cambios, creemos que las cosas son para toda la vida, somos fieles sin condición a quienes creemos que debemos serles fieles. Y no sólo con la pareja, en el trabajo pasa lo mismo, me pasé 3 meses del año pasado en otro país tratando de hacer funcionar un negocio, y los grandes ingenieros con que me asocio no hacen bien su parte del trabajo y yo por fidelidad no obtengo la respuesta ni la celeridad necesaria para que las cosas funcionen. 


Fotografía: Camilo Cuevas.


 Algo más:

-Dicen que exagero las cosas, que mis reacciones son exageradas o "actuadas". Alguien me dijo que nosotros hacemos todo grande aunque no lo sea, pero otra persona y yo coincidimos en que es que quizás no sabemos cómo sentir los sentimientos a medias ¿Cómo se ama a medias, o se enoja uno a medias, o se entristece? Por lo menos yo o amo a una persona o no me importa esa persona, pero no a medias y no sé si eso se pueda aprender. Aún a mi edad ya adulta sigo teniendo crisis y si bien no las manejo como cuando era una niña, aún están ahí y probablemente estén hasta que yo muera. Y detesto los "todo estará bien"... Porque luego de una crisis no sé cómo actuar o que decir para que "todo esté bien" o para "arreglar las cosas"...

-Creo que siempre me va a pasar: Hacer algo hoy, y mañana sentirlo como si nunca lo hubiera hecho. Es como un deja vu perpetuo. Todos los días viajo en micro, y todos los días se repiten estos pasos:

1) Al esperarlo pienso: “¿Va a parar cuando le haga la seña? ¿Y si para más allá de donde estoy? ¿Tengo que correr? ¿Y si cuando empiezo a correr, se va? ¡Qué vergüenza...!”
2) Mientras viajo pienso: “¿Ofrezco el asiento? ¿Y si cuando lo haga me dicen que no? Todos verán que fui rechazado ¿Y si me lo piden de mala manera? ¿Me hago el sordo o me hago cordero?
3) Cuando estoy por bajar: ¿Y si no suena el timbre? ¿Le grito al chofer ¡Pareeee...!? ¿Y si no me escucha? Voy a quedar como un tonto. Entonces ¿Qué? ¿Me paso hasta que alguien más se baje?
Cuando bajo sin que NADA de esto haya sucedido, me digo:"¡Ya está! ¿Ves que no era para tanto?". Pero mañana, cuando me toque esperarlo de nuevo, sé que en realidad, no aprendí nada.
Entonces descubro que, en ciertas situaciones, mi vida no es una línea sino que es un anillo de mala calidad.



Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.


Las imágenes utilizadas en este escrito (menos la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger: