jueves, 23 de agosto de 2018

La lentitud en el Síndrome de Asperger





Hoy quiero hablar sobre la lentitud (En todos los sentidos) en el síndrome de Asperger. Empezaremos por la lentitud física. La gran mayoría de asperger, tenemos problemas de motricidad, torpeza motora. Algunos somos de movimientos lentos a veces, puedo tardar el doble que otra persona en hacer algo. Por ejemplo, para preparar una ensalada tardo quizás media hora, cuando quizás otra persona tarde 10 minutos o menos. Lo peor de esta situación, es que me presionen para moverme mas rápido, por más que lo intento no lo consigo, hay personas que se acaban desesperando, a lo que entonces yo siempre pregunto: “¿Tienes prisa?” Y al final consigo que me dejen tranquilo, y desenvolverme a mi manera. 

Therizinosaurus


Yo soy de los que piensan que es mejor hacer las cosas despacio pero bien, a deprisa pero mal. Por eso siempre me pongo a hacer las cosas con bastante antelación, para que me dé tiempo terminarlas. Y no solo es que seamos lentos en movimientos, en mi caso soy torpe en el sentido de que soy propenso a sufrir tropiezos y caídas, aunque siempre se quedan en un susto y hasta acabo riéndome. Aun que esto, no quiere decir que no podamos llevar una vida completamente normal. A mi me han llegado a preguntar, si soy capaz de caminar rápido o si soy capaz de correr. Por supuesto que soy capaz. En situaciones de estrés o que algo ocurrió, si soy capaz de moverme rápido, pero obviamente lo estoy haciendo bajo un estado ansioso o bajo presión por alguna situación, lo que luego me dejará físicamente agotado. Ahora seguiremos con la lentitud a la hora de tomar decisiones. Obviamente no conozco a todos los asperger del mundo, conozco a algunos. En mi caso, si que es verdad que me cuesta muchísimo tomar decisiones, y contra de más magnitud sean, más tardo. A la hora de comprarme ropa, por poner un ejemplo, puedo demorarme muchísimo tiempo para elegir un color u otro. Cuando son decisiones de máxima importancia, puedo demorarme días o incluso hasta un par de semanas. 

Parvicursor


Yo personalmente soy muy ansioso, y prefiero meditar bien las cosas, para intentar no equivocarme, ya que cuando las cosas se hagan, ya no hay marcha atrás, y a mí no me gusta tener que arrepentirme después. Al fin y al cabo las decisiones son nuestras, somos quien tenemos que tomarlas, y no creo que nadie tenga derecho a presionarnos. Yo jamás he presionado a nadie que necesitaba tomar una decisión, o me tenía que dar una respuesta sobre algo. Siempre les di tiempo, al igual que me gusta que me hagan conmigo. Me ha llegado a pasar, el sufrir colapsos por la presión de los demás a dar respuestas. Ya que contra más me presionan, más me bloqueo por lo que más tardo, y al final acabo colapsado. Como una lata de cocacola a la que no paras de agitar, y al final se derramará por todos lados, así me pasa. Pero mis allegados aprendieron a darme siempre el tiempo necesario para tomar decisiones, aunque por supuesto muchas veces me han servido de ayuda sus opiniones, o consejos. Eso si es de gran ayuda, a veces tardamos tantísimo por miedo a equivocarnos o no hacer lo correcto, por eso yo siempre aprecio muchísimo los consejos, y opiniones, las cuales respetaré siempre y las tendré muy en cuenta. Pero eso no quiere decir, que yo esté obligado a hacer lo que me están diciendo, ni nadie tiene derecho a enfadarse por no hacer lo que me digan. Ni tampoco a dar consejos, y luego presionar para hacer algo con la excusa de “Ya te hemos dicho todos lo que tienes que hacer”. No es así…Podemos aceptar ayuda, pero al final solo es decisión nuestra.

Muchas gracias.

Escrito por Héctor Hache.

Os invito a uniros a mi grupo de facebook sobre el síndrome de Asperger.
Viviendo con Síndrome de Asperger

miércoles, 15 de agosto de 2018

ANSIEDAD: Cuando estás al borde de la crisis.






¿CÓMO SE SIENTE?

 Multiformas combinadas, aprende a identificarla antes de que te inunde hasta el alma! 💚

-Confusión.

-Temor.

-Preocupación.

-Incertidumbre.

-Intranquilidad.

-Angustia.

-Desesperación.

-Gran actividad mental, sin lograr nada atar... 😟


¿ALGUNAS COSAS QUÉ HACER CUANDO IDENTIFICAS QUE ESTÁ PRESENTE?


-Colorear a tu antojo.

-Escribir para ti.

-Cerrar tus ojos y…

-RES-PI-RAR en forma consciente.

-Abrazar un árbol.

-Tocar el pasto con los pies mientras extiendes tus brazos.

-Observar con toda tu atención la extraordinaria labor de una hormiga...

-Acariciar a tu mascota.

-Mecerte (balanceando tu cuerpo).

-Sonreírle a un bebé.

-Caminar evocando paisajes de la naturaleza.

-Recostarte dejando un pie tocando el suelo.

-Amar-Te.

-Aceptar-T, que es cuando más lo necesitas.

-Crear, pintar,

-Construir con plastilina con lego, etc.

-En fin, dejar que fluya el arte a través de tus manos.

-Deja pasar esas ideas que vienen a tu mente, si no las puedes evitar, no las alimentes.

¿Por qué sonrío cuando muchas veces no veo con claridad las respuestas a cada problema que me aqueja? Porque a pesar de que afuera todo dé vueltas y vueltas elijo estar bien YO!


¿QUÉ NO HACER? (Por favor, evítalo).


-Enviar uno tras otro los mensajes a alguien, porque "no te contesta".

-Llamar a quien, sin este estado, tú ya habías decidido no llamar!

-Tomar acuerdos "permanentes", importantes, trascendentes.

-Hacer planes que involucren la participación decisiva de otros.

-Tomar decisiones con base en el pasado o futuro.

-Hacer caso a ideas obsesivas de tu propia mente, recuerda: Sólo “míralas pasar".

-Buscar el motivo "real" de tu miedo o angustia, ¡no existe! es en sí misma la ansiedad.

-Hablar de ella como si te perteneciera, no es tuya, deja esa idea en paz.

-Acercarte a personas que suelen estar igual (preocupadas, angustiadas pesimistas etc.)

-Luchar contra la ansiedad, no luches, solo recuerda que existe la paz!

¡EXISTE LA PAZ! Y ERES ABSOLUTAMENTE LIBRE DE ENTRAR EN ELLA. Y la mereces además. 😌




¡Aah! ¿Y SE CURA????

Hay quienes dicen: - Me curé de ansiedad-  Mmm perdón, NO visualizo así.
LA FELIZ NOTICIA ES QUE PUEDES PREVENIR Y CONTROLAR:

Es verdad que debes evitar preocuparte por no saber la razón por la que te encuentras en un estado fuerte de ANSIEDAD, NO ES ÚTIL, pues al invertir energía en ello y no encontrar justificación para esa fuerte sensación, tu mente comienza a inventar excusas que te angustian aún más y mayor será el nivel de estrés, por lo tanto mayor el nivel de ansiedad ¡BUUM! Y A mayor nivel de ansiedad, más estrés y así sucesivamente.
En lugar de lo anterior, sólo intenta identificar el evento, imagen, recuerdo, palabras, texto y sobre todo ese pensamiento, que detonó que se disparara la ansiedad en ti, (puede ser taaaan distinto en cada persona).
Intenta identificar el momento en que se alteró tu ser interior y se comenzó a formar o a acrecentar ese sentimiento (previo a la crisis) de "desasosiego", incertidumbre, angustia, temor, etc.
Mientras más rápido logres identificar mayores posibilidades tienes de prevenir que pueda avanzar, inicialmente puedes tomar medidas para evitar exponerte ante esos eventos o mejor aún, aprender a cambiar esos pensamientos que marcaron el inició de la crisis de ansiedad; con el tiempo (en verdad creelo), SIN MEDICAMENTO LA PUEDES CONTROLAR Y SOBRE TODO HACER DE LA PAZ TU ESTADO NATURAL y regresar a él cada vez más rápido, cuando algo exterior te quita la tranquilidad.

Esta es mi página de Facebook sobre el Síndrome de Asperger:

Escrito por Paloma.


miércoles, 8 de agosto de 2018

La Ansiedad como Comorbilidad en el Síndrome de Asperger.








El Trastorno de Ansiedad puede aparecer como comorbilidad en el Síndrome de Asperger debido a nuestra constante dificultad para entender el mundo que nos rodea, el cual resulta muy impredecible para nosotros, y nuestra dificultad para adaptarnos a los cambios, dificulta aún más nuestra percepción de él. A esto hay que sumar los diversos estímulos de nuestro entorno que nos generan desórdenes en el procesamiento sensorial, y por ende, alteran nuestra tranquilidad; y lo difícil que resulta para nosotros comunicar lo que nos está sucediendo, y mucho más difícil aún, que los demás entiendan, comprendan y respeten por lo que estamos pasando. 
Es por eso que es muy importante que desde pequeños nos ayuden a encausar dicha ansiedad, de lo contrario puede transformarse en algo crónico llegando, incluso, a tomar el control de nuestras vidas complicando aún más nuestro desenvolvimiento social (en el artículo anterior menciono algunos de los síntomas de la ansiedad y doy algunos consejos para evitar que un niño con el Síndrome de Asperger desarrolle este trastorno).

A continuación le invito a leer las experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger que sufren ansiedad (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


 
-Solo quien lo experimente puede entender lo que es vivir con la ansiedad a flor de piel. Ansiedad cuando se espera un medio de transporte. Ansiedad cuando se está en una fila. Ansiedad cuando se está por cruzar una calle transitada. Ansiedad cuando un desconocido nos sostiene la mirada. Ansiedad cuando surge una situación inesperada. Ansiedad cuando el timbre del colectivo no funciona, y ya hay que bajarse. Y aunque uno quisiera evitarla, es imposible, porque no es uno quien se hunde en el agua, sino que el nivel del agua es el que sube. La ansiedad es estar constante, estando alerta, como tener encendida la alarma contra incendios, sin que haya fuego o siquiera humo. Ansiedad cuando pierdo el control sobre las cosas porque el mundo pasa de ser raro a ser hostil. Por eso anhelo estar dentro de mi casa con mis cosas, donde todo es tan predecible que, a la vista de otros, parezcan aburridas, pero para mi alma son mansedumbre y paz.

-Sí, eso nos pasa en mayor o menor medida a todos. Lo que tenemos que hacer es que” esa agua cuando suba”, también pueda bajar y evitar que nos salte la térmica. Aprender a vivir en sociedad es todo un desafío.

-Entre aprender a sobrevivir en la sociedad y, en ocasiones, fingir que nada pasa, es toda una experiencia.

-Y cuando la ansiedad pasa a ser más fuerte, que de repente te empieza a dar ataque de pánico, también es terrible.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-Estos días he pasado por mucho estres, mucha ansiedad, no podía dormir y mi cabeza sentía que estallaba. Cuando me pongo muy ansioso me llego a golpear y a llorar hasta quedar dormido, pero es algo que me daña, no me gusta llegar a ese punto. La semana pasada volví a este punto y me sentí muy mal, una amiga aspi me dijo que podía tomar un té, lo he tomado esta semana, he podido dormir bien y me he sentido más tranquilo, mi ansiedad está un poco controlada.

-Yo toda la vida he tenido ansiedad, pero se agravó la intensidad y los picos de ansiedad después de 3 eventos en mi vida. Y cuando se junta con la depresión es lo peor de lo peor.

-La ansiedad me desgasta a tal punto, que los fines de semana puedo dormir de 14 a 16 horas seguidas. Mi record fue de 30 horas.

-La gente que me rodea no entiende este sentimiento tan feo u.u

-Algo que acompaña al Asperger, al menos en mi caso que también tengo TDA, son los altos niveles de ansiedad que suelen reflejarse y/o manifestarse en periodo o momentos de depresión. Al menos a mí me pasan muy seguido, llegando a pasar días encerrado evitando el contacto con otros seres humanos. Para reducir los niveles de ansiedad, y por ende los estados depresivos, la dieta y la meditación me han ayudado mucho.

-La eterna y maldita ansiedad que siento de tener que enfrentar el mundo, el día a día desde que abro mis ojos en la mañana .Compañera constante y que se hace notar con un permanente nudo en mi estómago que me oprime, me embarga entera y no me permite liberarme de él sometiéndome a cuadros de stress extremos, incertidumbres y miedos constantes a vivir. Me limita en extremo y no me permite desenvolverme bien y andar tranquila por la vida. Ese agobio me conduce a una depresión intermitente que me lleva a constantes caídas de estado anímico, y lo más raro es que cuando no he sentido esa sensación en mi estómago, como 5 o 6 veces en mi vida, también ando rara y me angustio porque no tengo ese nudo en mi estómago y pienso que algo peor me pasará. Es un 8, algo sin salida en el cual me doy vueltas.


Fotografía: Camilo Cuevas.


-A mí me sirve el ejercicio físico. Mejorar en algo sencillo y que implica descarga me hace sentir mejor. También algo artístico (toca sin que importe la técnica. Si uno busca descarga emocional, algo técnico. Si busca más bien algo físico y abstraerse, salir a correr hasta cansarse, sirve también. Si simula algo socialmente correcto como el jogging no trae muchas consecuencias negativas, y luego puedes continuar con vuestras actividades.

-Recomiendo estudiar con música, como la de Enya. A mí me ha servido para calmar la ansiedad.

-Lo mejor es salir un rato, aunque sea solo, a tomarte un cafecito, un helado, ve al cine. El asunto es no estar metido mucho tiempo cuando se está deprimido para no pensar cosas incorrectas

-Yo para controlar la ansiedad hago ejercicio físico, me voy a dormir (no sirve para controlar la ansiedad, pero cuando estoy dormido no recuerdo que tengo ansiedad XD). También sirve muchísimo salir a caminar a una espacio donde solo hay árboles, pájaros cantando, lejos del ruido de la civilización. Eso a mí me da profusa tranquilidad.

-Lo que me ayuda con la ansiedad hoy por hoy es estar en contacto con perros y dedicarme a mis hobbies.

-Desde que tengo uso de mi memoria, de pequeñita sentía un nudo constante en el estómago, una sensación muy fuerte de cosquilleo de presión( no sé cómo describirlo), acompañado de angustia de que algo va a pasar, y es constante, no se me pasa. Son contadas las veces (serán unas 10 veces en mis 40 años de vida) que no la he sentido…Y se siente taaaan bien!!! Un sentimiento de relajación, de libertad, de despreocupación, pero son contadas, es maravilloso cuando esa sensación no está. Pero casi nunca pasa. Vivo con esa sensación, es algo permanente en mí. Me gustaría que se fuera definitivamente de mí.

-Lo que me está "matando" en el último tiempo, es la ansiedad. Tengo épocas en que estoy bien al respecto y otras, en que "camino por las paredes".


Fotografía: Camilo Cuevas.


-No tengo problemas con vivir una condición diferente, mi único problema y lo que más detesto, es esta constante ansiedad. La detesto.  Es que siento que esa ansiedad a veces afecta mis decisiones.  A veces quisiera encontrar una forma de ordenar mis pensamientos, pero hasta ahora sigo siendo un caos. Lo peor es que me aíslo, porque cuando estoy muy ansiosa siento que puedo herir a alguien con mis palabras o actitudes.

-La ansiedad es complicada. Las mejores épocas donde pude dormir tranquilo y reparadoramente, fue cuando estuve trabajando en el campo 8 hrs diarias. Era tanto el trabajo y tan agotador que apenas me tiraba a la cama, caía muerto y al otro día amanecía fresquito. Evidentemente una combinación de desgaste físico y soledad (solamente hablaba con otro chico del campo) era buen remedio. Estar en movimiento es un muy buen desestresor. Es natural que muchos de nosotros estemos todo el tiempo ansiosos: Trabajo sedentario, poca actividad física, socialización forzada, no deseada, metidos en Internet leyendo cosas que hacen trabajar mucho la cabeza. Hay que intentar salir de ese bucle lo más que se pueda.

-Estoy pasando por un período de intensa ansiedad y por eso el insomnio. Mi vida personal está siendo afectada por esto, si sigo así deberé pedir ayuda y que me den algún medicamento, pero confío en que podré torcerle el brazo a esta situación pronto.

-Me siento muy afectado por cada situación que se da en mi vida, y mis niveles de ansiedad están super altos y siempre estoy con miedo y depresión.

-Aprende a llevar eso hacia tu propia vida, hacia tu propio emprendimiento. No estoy diciendo que no le des importancia a la ansiedad, solo que no dejes que ella determine tu vida, la que vive la vida eres tú, no la ansiedad, tú eres la que toma las decisiones, no la ansiedad. Ella solo te puede condicionar, pero tú la puedes vencer, solo con la experiencia que decidas asumir para vencerla. Y si en el fondo de tu corazón no está en asumir el reto que se te presenta, no hay nada para estar ansiosa, di no, te paras y te vas detrás de tus propios sueños. También esa sería una gran experiencia, y tal vez, hasta sea la mejor de todas las experiencias que puedas vivir para tu realización personal.

-Puedes usar técnicas relajantes como meditar, escuchar música en Ondas Delta (súper efectivo para relajar a personas con Asperger. Comprobado!), usar Aromaterapia, ponerte el pijama que más te guste, tomarte un té relajante como manzanilla.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Le invito a ver el breve vídeo de Jey, nuestra compañera aspie y administradora de este blog en donde habla sobre la ansiedad en el Síndrome de Asperger:




Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Camilo Cuevas, un excelente fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

Esta es la biografía del autor de las fotografías utilizadas en este escrito, un joven con el síndrome de Asperger:
http://viviendoconelsindromedeasperger.blogspot.cl/2015/09/experiencia-de-vida-de-camilo-un-joven.html



miércoles, 1 de agosto de 2018

La Indeseable Ansiedad.







La ansiedad forma parte de la condición humana y sirve para afrontar situaciones de riesgo o peligro ¿Pero qué sucede cuándo esa ansiedad excede el normal y pasa a formar parte de nuestras vidas de una manera intensa y casi permanente? Una de las comorbilidades del Síndrome de Asperger es el Trastorno de Ansiedad, y esto lo sufrimos la gran mayoría de los adultos diagnosticados tardíamente. El hecho de tener que vivir gran parte de nuestra vida enfrentando situaciones, sin tener las herramientas adecuadas para su resolución, ignorando qué hacer y cómo reaccionar frente a determinados sucesos van “marcando” nuestras vidas, llenándonos de angustia cada vez que debemos emprender algo nuevo o conocido, pero qué sabemos que nos cuesta y por ende, nos provocará ansiedad. Si hay algo que recuerdo muy bien y sé reconocer perfectamente en mí, es la sensación de la ansiedad, la cual me ha acompañado casi toda mi vida: Nerviosismo, inquietud, agobio, irritabilidad, tensión muscular, taquicardia, opresión en el pecho, “nudo” en el estómago, dificultad para concentrarme y sentir una especie de “ceguera” que me impide ver solución a lo que me aqueja, sintiendo que el problema se maximiza aún más de lo que es. Esto provoca en mí un desasosiego enorme, desesperación hasta el punto de no poder respirar y que culmina en crisis de llanto incontrolable, queriendo “desaparecer” para no sentir lo que estoy experimentando, pues me siento una inútil en aquéllos momentos, y aunque quienes me conozcan me digan que yo soy inteligente y muy capaz, nada logra sacarme de ese estado, ni de lo que pienso de mí en esos instantes. Generalmente experimento mucha ansiedad cada vez que debo emprender alguna actividad desconocida por mí y que estoy obligada a realizar, y peor si sucede algún imprevisto. Son innumerables las ocasiones en que he experimentado esta sensación, pero mencionaré algunas vivencias para ejemplificar lo que se siente en aquellos momentos:


Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).



Las primeras veces que experimenté ansiedad, las recuerdo muy bien. Comenzó a los 9 años de edad, pero por ser motivos muy personales, no los nombraré aquí. Sólo diré que un gran desosiego, dolor de estómago y la sensación de que el corazón se me saldría del pecho, me acompañaban determinadas horas del día y desaparecían en ciertos momentos en que parecía que la tranquilidad retornaba a mi vida. La primera situación ajena a mi diario vivir y que me puso muy ansiosa, fue cuando tuve que disertar frente a mis compañeros de clases (tenía 13 años). Recuerdo que ese día estaba muy nerviosa, y nuevamente el dolor de estómago, la taquicardia y la falta de respiración me hizo pararme frente a la clase con una enorme inseguridad, sintiendo que mis piernas casi se doblaban porque no lograba controlar el temblor de mi cuerpo y de mi voz. No pude decir el texto que me correspondía, pues me puse a llorar frente a todos porque no lograba recordar nada de lo que había memorizado. Hasta el día de hoy se me dificulta hablar frente a las personas, más cuando son desconocidos. Sigo sufriendo las mismas sensaciones que me impiden hilar los pensamientos y hablar de manera clara y ordenada.
Cuando tuve que enfrentar mi práctica profesional, una vez más la ansiedad formó parte de mí, hasta el punto de no comer porque sentía mi estómago como si estuviese repleto, pero no de comida sino de una sensación que me es imposible de explicar, llegando a sentir nauseas, y en algunas ocasiones terminando en vómito. Llegaba al lugar en dónde tenía que hacer clases, con media hora de anticipación para tratar de calmarme al estar en el sitio que no quería, pero debía estar. Allí en completa soledad, comenzaba a llorar en silencio y luego trataba de respirar hondo, sintiendo como si me faltara el aire y aguantando las ganas de salir corriendo de ese lugar. Esa costumbre de estar media hora antes, lo hice hábito a lo largo de mi carrera profesional, cada vez que llegaba por primera vez a un lugar, cómo si así pudiese controlar más la situación, pues si hubiese llegado a la hora que me correspondía, habría empeorado mi estado nervioso, aumentando la ansiedad.


Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).



Recuerdo la primera vez que tuve que usar Word porque mi trabajo lo exigía y no tenía idea de cómo usarlo, para mí era como si todo estuviese escrito en “chino” y no sabía qué hacer. Primero intenté aprender sola, como en toda cosa nueva para mí, pero rápidamente comencé a sentir frustración porque necesitaba usarlo pronto para tener listas mis planificaciones y veía que transcurrían las horas y no avanzaba nada. Esto me comenzó a poner nerviosa, así que recurrí a la ayuda de otra persona que comenzó a explicarme como si yo supiese de lo que hablaba. Mi reacción fue estallar en llanto y gritar que no entendía, que estaba hablando muy rápido y yo no comprendía de esa manera, que ya no quería que me enseñara y me dejara sola. Afortunadamente esta persona tuvo mucha paciencia conmigo, en ésta y otras circunstancias en que yo pedí su ayuda, y accedió a enseñarme de buena manera. Con su infinita paciencia me dijo que me volvería a explicar, que no me desesperara, que estaría junto a mí hasta que yo aprendiera, fue así que poco a poco, entre sollozos, recobré la calma y fui en busca de mi cuaderno y le pedí que hablara lento y esperara que yo fuese anotando allí cada palabra suya, ordenándolas en un esquema para guiarme cuando me quedase sola (una buena manera de enseñar en clases a un alumno Asperger es con esquemas y todo escrito en la pizarra, donde él tenga una visión de lo que se le enseñará. La mayoría de las veces no entendemos las instrucciones verbales, por lo cual necesitamos ver la información). Finalmente pude aprender lo básico, pero no hubiese sido posible si esa persona hubiese perdido la paciencia conmigo y me hubiese presionado de mal modo a aprender. Me es imposible trabajar bajo presión externa, porque ya de por sí vivo presionándome y me autoexijo demasiado para que todo lo que emprendo resulte casi perfecto, sobre todo si es algo que quiero hacer.
Cuando cambié de trabajo hacia un lugar que quedaba lejos de mi casa, y el cual significó cambiar de trayecto y de infraestructura y modo de trabajo, nuevamente la ansiedad me invadió. Todos los días al volver del trabajo comenzaba a llorar, a gritar y a tirar las cosas para descargarme de toda la frustración que sentía durante mi horario de trabajo, porque fingía tranquilidad durante toda la mañana, pero lo único que quería, era escapar de allí y llegar luego a casa para desahogarme. No lograba entender el nuevo sistema de trabajo, y por más que me explicaban, no entendía, sintiendo que mis compañeras de trabajo me miraban extraño por mi manera de desesperarme y de reaccionar ante lo que yo no entendía (esa mirada la sé reconocer muy bien, pues siempre me han mirado así cuando manifiesto aflicción ante una determinada situación. Una mirada que no sé si definir como extrañeza, lástima, molestia, mofa o incredulidad). No sé qué pensaban en esos momentos de mí, pero la mirada de ellas y su silencio me hacían sentir peor. Sentía como si me viesen como una ridícula o inútil. Fueron cuatro larguísimos meses para mí, en dónde no encontraba consuelo ni solución a lo que estaba experimentando. Esto me llevó a una crisis de pánico, pues era tal el grado de ansiedad que no pude controlarlo de ninguna manera. Después de todo ese tiempo, me adapté a mi nuevo trabajo y a las nuevas personas que conocí allí y ya iba a trabajar contenta.


Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).



Todo este doloroso proceso de adaptación finalmente valió la pena, pues mis alumnos terminaron el año escolar de manera exitosa y logré revertir la situación de encontrarme a comienzo de año con un curso que no sabía casi nada de los contenidos que debía saber.
¿Cómo lograba ser una muy buena educadora atravesando crisis de ansiedad? Pues creo que debido a que soy muy perfeccionista y muy profesional a la hora de trabajar. Si no fuese así, no hubiese logrado ser tan buena maestra con todos los niños que trabajé durante 16 años.
Al siguiente año llegué a trabajar a otro Jardín de infantes, y nuevamente el cambio de lugar, de infraestructura y de personas trajo conmigo la ansiedad. Cada día, cuando se acercaba la hora de ir hacia mi trabajo, comenzaba a sentir que me faltaba la respiración, palpitaciones tan fuertes que parecía que el cerebro y el corazón se me iban a salir, malestar en mi estómago (incluso me enfermé del colon por el alto grado de estrés que sentí durante casi un mes en ese nuevo trabajo), lloraba todos los días, antes y después de la hora de trabajo. A penas salía del lugar, mis lágrimas comenzaban a brotar y sentía un gran “nudo” en la garganta y unas ganas de gritar para que esa sensación dolorosa se fuese de mí y así poder respirar. Eran cinco minutos que me tomaba regresar a casa caminando, pero que para mí parecían interminables, y una vez llegado a casa, corría por las escaleras que me llevaban a mi habitación, llorando desesperadamente entre gritos y luego procedía a pasearme en mi habitación, tal como un animal enjaulado, lo cual preocupaba enormemente a quienes viven conmigo y dejaban lo que estaban haciendo para subir a verme y tratar de calmarme; hasta que un día mi prima (madre de dos chicos Asperger) quien ya era testigo habitual de mis crisis por los cambios, me preguntó: ¿Te sentirás mejor si dejas de trabajar en aquél lugar? Entre llantos le respondí que sí. Ella me dijo: Entonces déjalo, no puedes seguir a este ritmo, pues te enfermarás más y tienes un hijo por el cual velar. Sabía que necesitaba trabajar, pero no estaba rindiendo como correspondía, pues no lograba adaptarme, aunque lo intentaba con todas mis fuerzas, a los cambios de este nuevo lugar de trabajo.

Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).


Me pedían cierto tipo de planificación y yo miraba y miraba los documentos que me prestaron para que me guiase y sólo podía ver un montón de letras y no entendía nada, recurrí a una muy buena amiga: Hilda, otra Educadora de Párvulos; y aunque ella tenía mucho trabajo, siempre tuvo la buena disposición de querer ayudarme, y aun así no logré entender lo que se me pedía en aquél trabajo. Intenté cumplir, pues yo soy muy responsable, pero la desesperación se apoderó de mí de tal manera, que dejé abruptamente mi trabajo, pues ya no resistía más. Inmediatamente la ansiedad desapareció. Esta fue la última vez que trabajé como Educadora de Párvulos, después de 16 años de trabajo intermitente (trabajaba 3 años y luego de grandes crisis, lo dejaba por 2 años). Lamentablemente no soy la única persona con el Síndrome que ha dejado su trabajo o los estudios a causa de la ansiedad que le producen las personas que le rodean y la presión que ejercen en nosotros. Una persona Asperger puede llegar a ser un buen alumno o un excelente trabajador, pues tenemos inteligencia y grandes capacidades, pero deben respetar nuestras características, y una de ellas es no exigirnos a actuar como los demás.
Cuando se acercaba el momento de publicar mi libro, fueron momentos de mucha ansiedad para mí, y aunque me agrada escribir, el proceso para llevar a cabo la publicación, fue muy angustiante. Por más que buscaba tutoriales en internet para llevar a cabo el proceso, no entendía nada, y si no hubiese sido por un amigo aspie de Colombia, Juan Fernando, quien me ayudó a entender cada paso que llevaría a la publicación de mi libro, no lo hubiese hecho, pues ya la ansiedad estaba haciéndome su “presa” una vez más y no me dejaba ver nada con claridad. Cuando ya creía que tenía todo superado, me doy cuenta de que la imagen de portada que me hizo una amiga no coincidía con las medidas que se me pedía allí, y nadie de mis conocidos lograba ayudarme en eso, nuevamente comenzó la desesperación hasta que un día ya no aguanté más y exploté en un llanto incontrolable y comencé a golpear mi colchón, gritando que ya no publicaría nada y no volvería a escribir nunca más. Fueron días en que nuevamente el “mundo se desmoronaba” para mí y quería dejarlo todo “botado” y nunca más intentar publicar el libro, pero tuve la dicha que Anita, una amiga aspie de Ecuador (la autora de estos dibujos), me acompañara en esos momentos. Ella con mucha paciencia y cariño, me hizo ver que aquél momento de pesar pasaría y me dijo que yo era una persona capaz y que debía seguir adelante (ella ha sido una de las personas que ha creído en mí y en mis capacidades y estoy muy agradecida por ello). También estuvieron presentes otras personas en aquellos momentos, pero ella fue quien estuvo atenta a mis crisis noche y día, dándome palabras de aliento y diciéndome que yo era buena en lo que estaba haciendo.

Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).


Fue Anita quién me ayudó, finalmente, con la portada del libro, facilitándome una foto que yo le pedí le sacara a su pequeña hija aspie. Poco a poco comencé a ver “la luz” nuevamente y, aunque la ansiedad no se fue del todo, logré con ayuda de ella y de Juan Fernando, la tan anhelada publicación de mi libro. Como dato anecdótico, me demoré 2 meses en escribir mi libro, y me hubiese demorado aún más si no hubiese dejado de revisarlo constantemente, porque cada vez que lo hacía, encontraba algo "malo" y volvía a cambiar el escrito, volviéndose casi una compulsión, cambiar todos los días algo que, según yo, no estaba bien.
Así como esos ejemplos que acabo de mencionar, en dónde la ansiedad se apoderaba de mí, hay otros más, pero para no explayarme demasiado, no los mencionaré. Y si algo me ha enseñado la vida, es que las únicas personas que entienden las crisis de otra, son las que la han vivido o han estudiado al respecto. El resto sólo se dedica a juzgar o a exigir que uno “supere” cualquier situación de crisis, aludiendo a que “todos tenemos problemas y no por eso reaccionamos así”. Cuando alguien dice eso, denota que no sabe nada con respecto al ser humano y sus diferencias, no todos tenemos la misma capacidad para enfrentar un desafío ni el mismo modo de reaccionar frente a la adversidad. Si bien es cierto que dicen que querer es poder, no siempre es de la misma manera en que los demás pueden, lo quiera uno o no; y si logramos sortear una dificultad, se debe entender que es a nuestro propio ritmo y no al ritmo que exija la sociedad. Yo logré publicar mi libro, pero luego de un gran sufrimiento y desesperación, sé que a otros les ha sido fácil, pero yo soy YO y no esos “otros”.

Artista: Anita Valle Ocando (Lapizarte).


Luego de mi experiencia con la ansiedad, creo que podría decir que una buena manera de evitar que otros chicos aspies desarrollen este trastorno, es respetando su ritmo de aprendizaje desde pequeño, sin obligarlo a que logre dichos aprendizajes a la edad que se espera que cumplan todos los niños, pues tarde o temprano lo logrará, no hay que desesperarse. Sólo hay que propiciar las instancias para que él se interese por aprender, y cuando él sienta la confianza y el interés por hacerlo, lo hará (más adelante publicaré sobre este tema de los aprendizajes). La presión es un gran generador de ansiedad, y lejos de contribuir a un mejor desarrollo del niño, lo harán un ser inseguro, poco tolerante a la frustración y totalmente ansioso, y lo más probable es que cada vez que experimente crisis a causa de lo anteriormente mencionado, deje las cosas a medias, pero no por flojera ni falta de capacidades, simplemente para evitar la horrible sensación que se experimenta con la ansiedad. También es fundamental no someter al niño a situaciones imprevistas, es muy importante que se le anticipe todas las actividades que realizará durante el día, más si son desconocidas por él, para así evitar ponerlo ansioso y que evidencie ese malestar con llanto, gritos, golpeándose o tirándose al suelo. Nunca olvide que un chico aspie, necesita del apoyo, la comprensión y el respeto de sus características propias del Síndrome de Asperger, y no que lo presionen a actuar como los demás ni en el mismo tiempo en que los otros chicos logran sus aprendizajes.

Escrito por Aillen Aukan Awka.

Le invito a ver el breve vídeo de Jey, nuestra compañera aspie y administradora de este blog en donde habla sobre la ansiedad en el Síndrome de Asperger:



Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Anita Valle Ocando, una artista excepcional con el Síndrome de Asperger, y pueden encontrar más de sus obras en esta página: