jueves, 8 de diciembre de 2016

La Relación de Adultos Asperger con los Niños








En el artículo anterior, algunos aspies dieron su opinión con respecto a la maternidad y paternidad en el Espectro Autista, en este escrito sus opiniones son sobre los niños en general.
Si quiere saber de primera fuente lo que piensan las personas Asperger con respecto a los niños y su relación con ellos, le invito a leer las opiniones, desde las experiencias personales, de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


Sobre los niños con síndrome de Down:


-Cuando quedé embarazada a las 13 semanas me hicieron una ecografía donde miden la translucencia nucal del bebé y si existe labio leporino, para descartar síndrome de Down. Hay mucha gente que al ver resultados negativos es angustiante, e incluso en países donde es legal el aborto, lo realizan en ese momento esperando que el siguiente sea un niño "sano"; sin embargo, si bien respeto esa decisión, no sé cómo lo harían estos padres si tienen un bebé " sano", al cual por cosas del destino, se puede enfermar o le puede suceder un accidente ¿Cómo podrán deshacerse de él, tal como lo hicieron con el hijo anterior? ¿Cuál será la actitud de esos padres ante esa situación con su hijo? Que tema más complejo. Me acuerdo que en ese momento el doctor me dijo: “Tu hija está sanita, no tiene síndrome de Down”. Yo le contesté: “La verdad lo que más me preocupaba es si llegaba a tener una cardiopatía, ya que aquello sí es algo en donde uno ve a un hijo sufrir”. En todo lo demás son más problemas del entorno que no los aceptan por lo que son, y yo como aspie sé muy bien cuan complicados pueden ser los prejuicios del contexto. Las personas con el síndrome de Down tampoco están enfermos, es una condición, un síndrome igual que el Asperger, solo que a nivel cromosómico. Ellos no valen ni menos ni más que tú. Mi coeficiente intelectual es sobre lo normal, pero ellos me han enseñado cosas que una “cerebrito” como yo no podría haberme dado cuenta por si sola. Al final en este mundo todos tenemos algo que entregar, pero las barreras del contexto, como la discriminación y los prejuicios son justamente lo que muchas veces no nos permite avanzar. La mayoría de la gente piensa que la discapacidad se encuentra en las personas, cuando en realidad tiene que ver más con la falta de apoyos cuando se es diferente a la norma. Si el mundo fuera más empático en ese sentido, el concepto de discapacidad ya ni siquiera debiera de existir. Las principales barreras que tenemos las personas, son las barreras del contexto!

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Aquí estoy, sentado, pensando en las mezquindades del ser humano, en la no trascendencia de nuestro pensamiento, en lo poco que somos y lo efímero de nuestra vida. Es solo al abandonar nuestros temores que conocemos la verdad de nuestra existencia, pero el temor se arraiga profundo en nosotros y se convierte en una forma de vivir. Intento entender lo que vine a hacer a este planeta, otro ser humano más, entre miles y miles de millones de seres humanos con sentimientos similares, con familias similares, con necesidades similares, con miedos iguales. Que poquito somos, es entender eso, lo que me hace racionalizar mi existencia, que no es más importante que la de cualquier pajarito o lagartija que deambula por allí, ni más que la de cualquier niño con síndrome de Down. Soy y seré siempre eso, nada o casi nada.

-Con el tiempo las cosas pueden cambiar, antes no soportaba algunas cosas de otras personas (que incluían problemas físicos), pero ahora lo hago, conforme uno adquiere madurez y aprende a ser menos egoísta puede tener la fuerza y nace hasta el deseo de enfrentar eso. Cuando simplemente aún te fijas demasiado en cosas superficiales y miras a tu alrededor pensando en ti mismo, sin enfocarte en las cosas que de verdad valen, eso transciende a algo más que tener un mal punto de vista de las personas con Síndrome de Down, pues ser superficial afecta en más de un ámbito en la vida. Con el tiempo maduré y aprendí a valorar otras cosas de las personas que van más allá de limitaciones, enfermedades, y hasta conductas, todo es cuestión de ver las cosas más allá de lo que aparentan. Ahora conozco a un niño con síndrome de Down y me agrada pasar tiempo con él las veces que visito a sus padres; no siento pena, por el al contrario, ellos tienen una capacidad emocional sorprendente, y como aspie aprendo de él.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-Los prejuicios son limitaciones más nuestras que de las personas con síndrome de Down. Si no se respeta y comprende la diversidad tampoco avanzaremos de forma adecuada. La mayor limitación en la neurodiversidad está en la no inclusión en la sociedad. Eso ha pasado con la mayoría de grupos sociales minoritarios, incluyendo la mujer o grupos étnicos. Sería muy difícil para mí no admirar a personas como Pablo Pineda que luchando duramente contra prejuicios ha logrado abrir espacio para las personas con síndrome de Down.

-Personalmente siempre me han atraído los niños con síndrome de Down, me inspiran cariño y muchas ganas de cuidar de ellos, muchas veces hasta de sus propios padres cuando no me gusta como los tratan. Claro que son personas y como tales algunos me caen mejor que otros y otros no me caen bien. Pero no siento un rechazo sistemático hacia ellos solo por ser Down, varias veces pensé, incluso, que me gustaría adoptar un chiquito así y no me molestaría tenerlo si fuese mi propio hijo. La afinidad o el rechazo no están mal, son naturales y es un tema personal.

-A los Asperger nos rechazan por lo que no se ve en nosotros, por nuestras conductas. Piensan que somos personas "normales" que somos conflictivas, que nos gustan los dramas, o llamar la atención. El Asperger “no se ve”, pero la discriminación hacia nosotros existe. En el caso de los Down, si es visible, y se les discrimina a muchos, incluso antes de darles la oportunidad de escucharlos, de dejarlos hablar, de dejarlos ser. Creo que es una cuestión de falta de conocimiento respecto a ese tipo de personas. Cómo lo hay hacia nosotros, en especial a los adultos Asperger. Ellos desean ser aceptados, incluidos, pero no por eso tratados cómo iguales, sino simplemente como lo que son, porque nunca podrán ser otra cosa de lo que son. Como nosotros no podemos ser otra cosa de lo que somos: Personas aspies. Ponte en el lugar de ellos, imagina que en vez de tener la condición Asperger tuvieses la Down. ¿Cómo crees que desearías ser visto y tratado por tus padres y por tu entorno? Una de las mayores tristezas de los Asperger es no ser comprendidos por el mundo, las personas Down nos hacen compañía en esa tristeza.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.

No me gustan los niños ni las mujeres embarazadas, y es difícil simular interés por ello. Tengo una amiga que acaba de tener un bebe y por ello no quiero ir a verla ¿A alguien le pasa igual?


-Si, a mí. Detesto a los niños. Sus llantos, sus gritos, no sé cómo acercarme a ellos, ni jugar con ellos. Sólo con mis sobrinas y porque son mis sobrinas.

-Con mi sobrino, el más pequeño (3 años) hay pocos ratos donde lo soporto, después los gritos, llantos y otras majaderías lo hacen muchas veces detestable.

-A mí solía pasarme. El olor, lo inquietos que son, llantos, etc. Se me hacían insoportables, pero con el paso del tiempo y leve exposición lo fui superando. No pierdas el contacto con tu amiga y date la oportunidad de exponerte a su hijo en plazos breves. Cuando estés incomoda no esperes a que sea insoportable y así no tendrás que salir corriendo.

-A mí. Inclusive el día que mis hermanas tuvieron a sus hijos me daba muchísimo asco como olían. Sus cuerpos sí cambian de olor y me daba náuseas el olor a leche materna.

-Amo los bebés y los embarazos. El embarazo generalmente es un estado de plenitud de salud psicofísica.

-A mí siempre me encantaron los niños. Y se me daba bien interactuar con ellos. Pero estoy en un momento de mi vida con tanto estrés, que ahora no los soporto. Me ponen nervioso sus voces y sus gritos, pero me contengo, evidentemente, y los trato lo mejor posible mentalizándome en que solo será un rato.

-Yo no puedo con los niños ajenos, apenas aguanto los míos, pero definitivamente no los de otras personas; recién nacidos sí, pero ya cuando hablan y caminan y eso ¡NOOO! Por eso mis hijos se llevan tantos años entre ellos, reconozco mis debilidades y mis límites y por eso uno a la vez.

-Me pasa igual, pero tengo imán para estos niños no sé por qué. Salvo con mi sobrino que tiene cuatro años y es adorable y sólo se lleva bien conmigo y mi hijo porque a los demás no los deja acercarse no sé por qué. A mí durante mucho tiempo, desde pequeña, me pasaba que odiaba a los bebés. Luego paradójicamente, por las vueltas de la vida, terminé trabajando en un CTI de neonatología donde estoy siempre en completo contacto directo con ellos, cosa que me ayudó a superarlo. Ahora los amo. Pero tengo mis días en que no soporto llantos. Pero el contacto con ellos si me gusta.

Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-A mí no me gustan los bebés, no soporto sus gritos, llantos, ni voces chillonas. Me alteran. Ni tengo instinto maternal, pero los niños se me pegan aunque no me conozcan. Se me acercan y sólo si hay química los acepto cerca de mí, de lo contrario, los boto. Sólo me enternecen los cachorritos y otros animalitos.

-Con las embarazadas todo bien, pero detesto los niños. Yo dejo todo claro siempre, ya saben lo que pienso, así que si no las veo no importa.

-Depende de qué niño y la cantidad de niños. Si son muchos me sentiré abrumada. También depende de la edad. Me gustan unos bebés, pero me desesperan los llantos y sus ruidos. Las embarazadas no me molestan, pero si tuviese una amiga que va a dar a luz, al menos la iría a ver aunque sea un rato porque va a estar siempre con el niño.

-No me llevo bien con los niños, no es que me caigan mal, directamente no siento empatía con ellos. Yo me solía llevar bien con mis primos (mayores que yo) y sus parejas, pero cuando llegaron sus hijos, yo me alejé de ellos. Creo que a los únicos niños que les podría tener paciencia sería a un hijo propio, nada más.

-Extrañamente tengo empatía con los niños, aunque no me quedo conversando con ellos mucho tiempo para que no me tilden de pederasta. Los niños piensan de mí: "Cuando sea grande quiero ser alto y fuerte como él”. Esto porque con una sola mano puedo levantar del suelo a un niño de 6 años y eso a ellos les divierte.

-Yo diría que con algunos suelo ser bueno y con otros no tan bueno. Con los que me llevo bien me ven como una especie de X-MEN, pero, versión humano y biblioteca con pies. Con los que la relación no es tan buena me ven como una suerte de sargento obsesionado con la perfección y el orden.

-No me llevo bien con los niños. No los tolero. Siento una especie de desagrado por ellos.


Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

A continuación le dejo el vídeo de la mesa de diálogo en donde se habló del ambiente escolar para el alumno Asperger:


Las imágenes utilizadas en este escrito, exceptuando la primera, pertenecen a Rodrigo Corvalán, un excelente fotógrafo con el Síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en la siguiente página: