viernes, 8 de junio de 2018

La Madurez en el Síndrome de Asperger









El proceso de madurez en las personas con el Síndrome de Asperger es más lento que el común de las personas. Y es que la definición que uno encuentra sobre la madurez, es justamente lo opuesto a cómo nosotros nos sentimos y enfrentamos las situaciones. Puede ser que por nuestra manera diferente de percibir nuestro entorno y de procesar la información que nos llega del medio que nos rodea, la poca empatía cognitiva, las escasas habilidades sociales, entre otras características del Espectro Autista, lo que dificulte aún más este proceso. Entonces sería injusto pretender que nosotros maduremos al mismo ritmo que los demás, más si no tenemos idea de cómo hacerlo. No hay que olvidar que cada persona tiene su propio ritmo de aprendizaje y no se debe forzar las etapas de desarrollo, además que entre mayor sean las experiencias, más se puede aprender, y en muchas ocasiones, los aspies no tenemos tanta experiencia de vida, lo que comúnmente se le denomina “tener mundo”, por eso no es de extrañar que un aspie se demore en independizarse, en formar una familia o cualquier otra experiencia de vida que otras personas viven a una edad más temprana.
A continuación le invito a leer las experiencias personales de algunos jóvenes y adultos Asperger sobre este tema (no he puesto sus nombres para mantener su privacidad):


 ¿Se sienten con menos edad de la que se tienen?


-Yo lo he cargado toda mi vida, cuando tenía 18 me sentía de 10 o menos, ahora que tengo 25, me siento de 18 años.

-Pues yo siempre he creído ser inmaduro, aunque diariamente no me siento a reflexionar sobre ello y trato de actuar más que de pensarlo. Pero cuando se me presenta un imprevisto, y más en el ámbito social, se me notan actitudes extrañas producto de la falta de experiencia. Por otra parte si tomamos como parámetro de madurez lo que vemos en la sociedad, en general, vamos a pensar que somos inmaduros. Mucha gente a los 25-30 años, ya tienen pareja, están con un trabajo más o menos estable, y muchos de nosotros andamos viendo como terminar lo que estudiamos u otros recién están descubriendo a qué les gustaría dedicarse.

-No podría definir mi edad mental. Me siento atemporal XD

-Yo siento que tengo menos edad, y veo que cada día estoy peor. Razono muchas cosas, soy inteligente para algunas, excesivamente torpe para otras. Pero tengo serios problemas con mi edad.

-En mi caso más que sentir que tengo menos edad, lo que me sucede es que no cumplo con el arquetipo de lo que debería ser y comportarme según mis 34 años.

-Yo tengo 31 y me sigo sintiendo de 18, y lo peor es que me han dicho que lo parezco. Sí, no sé si será bueno o malo, pero lo más que han pensado que tengo, son 23 años jaja.

-Yo no percibo mi edad y, jajajaa, siempre me calculan menos de la que tengo. El otro día me quitaron 15 años.

-Actualmente tengo 45, muchas personas piensan que tengo como 30, pero en realidad tengo como 10 años. Hay la mala creencia que los años dan madurez, eso lo discuto, puede haber mayor experiencia (que es igualmente relativa). La madurez no es sino simplemente una excusa del adulto para dejar de ser niño. Si continuaran siendo niños, habría menos DISCUSIONES, más juego, los problemas se solucionarían fácilmente. El ser MADURO en el mundo actual no es sinónimo de sensatez ni coherencia, sólo la respuesta a una necesidad creada por un sistema inhumano.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 Sobre la madurez:


-Nunca se debe forzar a una persona con espectro autista a "madurar" y pensar como una persona de su edad, esto puede resultar contraproducente. Muchísimo menos hacerlo por medio de métodos que puedan ser violentos como "por la vía de los golpes".

-La inmadurez en el espectro autista tiene asidero científico (dificultad en la conexión de las neuronas espejos). Me parece muy bien entonces que se refuerce la idea de dar tiempos y espacios a las personas afectadas. Desgraciadamente la paciencia no es una virtud en todas las personas que lo rodean a uno, pero bueno, en ese caso más vale, aunque sea, generar conciencia.

-"Madurar" lo relaciono con alcanzar la inteligencia y el conocimiento, y con la síntesis de ambos alcanzar la sabiduría y aplicarla a las acciones concretas de la vida para que en definitiva nos vaya bien. Después en el plano afectivo, lo relaciono con preocuparse menos por uno y más por los demás, esa madurez es más difícil de tener.

-Tengo madurez en cuanto a procesos mentales (decisiones, beneficios, estructuras, laborales etc) por lo demás llego a ser inmaduro. En relaciones de pareja, en cuestión de amistad, soy inmaduro en cuestiones sociales y romances.

-En mi casa mi madre me decía: - Vas a pasar de verde a podrido-.

-Es la capacidad de tomar buenas decisiones, y sí, tengo esa madurez, pero la madurez emocional no es que avance tanto en aspies que digamos.

-Madurar también podría implicar tomar decisiones y hacerse cargo de ellas. Porque si uno hace algo y después sale con una rabieta o un desvarío porque le salió mal, no estaríamos asumiendo las consecuencias de nuestros actos.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


¿Saben qué hacer con su vida?


-Yo tengo 31 y creo que ya tengo una idea muy general.

-Yo tengo 28 y ya sé dónde quiero estar a los 35 años, por eso no hay tiempo que perder en mi caso.

-Hace un par de años no sabía qué hacer con mi vida, entonces pensé donde quería estar en unos 10 años y me puse metas a corto y largo plazo, considerando claro está, que en 10 años pueden suceder muchas cosas que alteren el camino, pero tengo una idea general.

-Yo tengo claro mi camino y las complicaciones del mismo, y con todo y la frustración, la ansiedad y la depresión que he tenido que tolerar y soportar, sigo en pie de lucha.

-Yo por lo menos tengo un bosquejo de lo que haré con mi vida.

-Yo no sé aún qué hacer con mi vida, estoy tratando de ponerme metas a corto y largo plazo.

-Tengo 34 años y todavía no sé qué hacer con mi vida.

-Yo tengo 23 y no sé qué hacer con otras cosas XD.

-Yo tengo 22 y la vida no sabe qué hacer conmigo jeje.

-“Todavía no sé qué hacer con mi vida”. Parece una afirmación inocua, pero envuelve el mayor problema que tiene la condición a largo plazo.

-Yo a los 30, como mucho, quiero terminar mi carrera. Luego Dios dirá que hago; si no me gusta salir mucho de casa, buscar trabajar a través de Internet como informático y aprender a hacer labores domésticas (que en casa noto que requieren de mi ayuda). Esa me parece una buena alternativa.

-En cuanto al desarrollo de capacidad para poder mantenerse y vivir independientemente, soy un desastre, sobretodo adaptándome a los cambios, puedo decir que la capacidad para mantenerse a sí mismo es el reto más grande que enfrenta un Asperger. Toda mi vida he sido consciente de que algo no está bien conmigo, de la diferencia que existe con los demás, de mis carencias, el cambio se produce con el diagnóstico de mis hijos, al entender la condición descubro por qué mis amigos a los 19 años sabían exactamente que querían hacer con sus vidas, y yo al escucharlos me planteaba el por qué yo ni siquiera había considerado que eso había que pensarlo, y eso, me asustaba, estaba perdido y no sabía el por qué. Eso es parte de lo que me acompaña diariamente, ahora estoy en un país de locos, sin trabajo, viviendo de las ayudas de mi familia y sin la seguridad de saber qué hacer, intentando lo mismo de siempre, una y otra vez, como la mosca en el vidrio, y saber eso, ya es un comienzo.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.

 ¿Eres un luchador?


-Definitivamente si soy un luchador, o si no hace rato hubiera renunciado a la vida.

-Tengo que ser un luchador, si no se lucha, te aplastan. Uno tiene siempre que pensar en crecer y no dejar que los demás lo detengan.

-En definitiva sí soy un luchador, una de las causas del por qué muchos de los neurotípicos con los que me he topado me ha detestado, claro está por no dejarme humillar, ha sido precisamente porque siempre voy por lo que quiero y como quiero, enfocado al 1000% en lo que debo hacer para cumplir mis metas y objetivos. Suelo emprender cosas y correr riesgos, o como me dicen mis amigos más cercanos y mis papás, tengo una gran fascinación por meterme en broncas que no tengo y resolverlas como se me antoja; en gran medida se lo achaco a que mis papás y mi familia paterna desde chico me motivaron a lograr todo cuanto quería; a la fecha me motivan y apoyan, y otro de mis motores actuales son mis sobrinos quienes al ver como hago las cosas se motivan a ser ellos mismo.

-He superado muchas expectativas en mi vida. Mi madre me dijo que cuando me llevó a un Psicólogo, le dijo no iba a aprender a leer ni a escribir y que nunca iba a llegar al colegio, y sí sufrí cuando iba a la escuela la primera vez; pero a pesar de todo eso, he logrado muchos progresos en mi vida: Salir de 8vo, salir de la media y mi mayor logro: Estar en la Universidad, aunque no duré mucho estudiando, veo que he logrado grandes cosas de lo que nunca pensé que haría, y me siento orgulloso de seguir aprendiendo más, y gracias a Dios por seguir, por aprender más en la vida.

-La vida vale la pena vivirla con todo y sus altibajos, es lo que nos permite crecer para ser felices, que es la principal misión del ser humano: Luchar para lograr lo que necesitas y quieres, te convierte en un luchador incansable.


Fotografía: Rodrigo Corvalán.


-A mí, muchos profesores no me veían futuro, pero miren, estoy terminando mi universidad como Técnico. Ahora seguiré para ingeniero, y he adquirido habilidades de oratoria, algo que jamás pensaron esos profesores que podía lograr. Ah, y he desarrollado más interés por los demás, y no estar encerrado tanto en mi mundo (aunque muchas veces me sigo encerrando en mi mundo).

-A los 21 años creí haber tocado el cielo con las manos. Estaba en 3er año de la facultad, tenía mi primer gran grupo de amigos para salir a joder, tenía coche para ir sonde quisiera y hasta estuve por primera y única vez en pareja. Tenía la idea de que la felicidad era eso, y para mí lo fue. El error que cometí, es creer que "todo eso" debería durar para siempre, y cuando con el correr del tiempo pasaron cosas como: Mi pareja me dejó al 8vo mes, peleas y conflictos con el grupo de pertenencia, caída de rendimiento en el estudio, y luego la muerte de mi padre en el 2011, me empecé a ir a pique estrepitosamente. Tuve la suerte de CREER Y CONFIAR que a pesar de todo, me podía dar una nueva chance para salvar algo de aquella felicidad de mis 19, 20, 21 años pasados y fue cuando decidí retomar los estudios a los 26. Arrancar de nuevo fue muy costoso, porque había que habituarse al ritmo después de estar tan tirado anímicamente y no fue fácil. Siempre creo que la vida nos da una nueva oportunidad para intentar algo, por más que suene trillado, es ahí donde no debemos dejar escaparla.

Escrito recopilado, editado y publicado por Aillen Aukan Awka.

Las imágenes utilizadas en este escrito (exceptuando la primera) pertenecen a Rodrigo Corvalán, un gran fotógrafo con el síndrome de Asperger. Pueden encontrar más de sus fotografías en esta página:

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