viernes, 15 de febrero de 2019

Los Jueces de las Redes Sociales (análisis de una Joven Aspie)







Se ha vuelto moda escrachar (funar) a la gente por las meteduras de pata que cometen (es así la mayoría de veces), muchas por estupidez y pocas y contadas por maldad. Sí, sí, es necesario el escarnio, pero ya veo que se pasan. Se vuelven jueces y aparte, rasgándose las vestiduras como símbolos de perfección cuando son tan humanos como los que cometen el error de hacer pública su pendejez.
Creo que por coherencia, sólo si son perfectos, pero realmente perfectos (arquetipos perfectos, lo que la sociedad ideal quiere como ciudadano ideal, nos guste o no), libres de "pecados", incorruptibles, tienen derecho a señalar o juzgar reiterativamente a un par. Y siempre apegándose a lo justo: Que todos los implicados tengan opción de réplica. Una cosa es llamar la atención, hacer caer en cuenta el error y ayudar a corregirlo, dejando de lado el argumentito mediocre "como yo sufrí, y que sufran" y otra muy distinta volverse unos malditos puritanos como lo han hecho. Así de simple.
Y sí, alguna vez caí en ese asunto, pero como mencionaría Heráclito, todo cambia. Si no cambias estás cagado, muerto en vida.
Y lo bueno de darse cuenta de fallos ajenos es que evitas reproducirlos o continuar en lo mismo, sobre todo cuando te das cuenta de las incoherencias, como por ejemplo exigir amor, comprensión y ternura cuando no haces lo propio (es decir cuando no te lo ganas), o cuando lo que escribes con la mano lo borras con el codo...





No comparto ese tipo de prácticas que se han hecho costumbre en tiempos donde hasta los maniquíes pasan indignándose por todo, donde no se te puede escapar, repito escapar un perro, peor mudarte y si los dueños no lo aceptan poner en adopción (cuando hacen algo noble en vez de botarlos a una muerte segura) porque eres un maldito desgraciado, malnacido, merecedor de vituperios y la muerte; dónde te prohíben ver una película legendaria porque emplea un término equis que ofende a un grupo que ni se digna en analizar el contexto, lo hacen censurándose por el confort de otros, parafraseando a Jon Stewart; dónde no puedes pensar que las mujeres tienen muchos privilegios en algunas cosas y los hombres mantienen otros tanto, o que usar el todos y todas o sustituir el @ o la x da asco y es una afrenta al idioma porque, uuuff, te conviertes en el enemigo a muerte, en lo más miserable de lo miserable; dónde no puedes ni insinuar a alguien que se case o no se case, o tenga o no tenga hijos (que no se debe, porque es vida ajena y nadie tiene que meterse, POR EDUCACIÓN, pero veo que a veces es el único tema que muchos tienen para romper el hielo e iniciar una conversación en vez del silencio incómodo) porque arremeten como jauría asegurando que les están obligando a hacer algo, porque no son más o menos por eso (wtf, de verdad hay que aclararlo); dónde no puedes estar en desacuerdo con el matrimonio igualitario, o con el matrimonio de heterosexuales, o con el matrimonio con puentes con matrimonio en general según dios manda, porque chillan, patalean y de intolerante no te bajan; dónde no puedes ni pensar que una persona con una capacidad especial -porque si por error dices discapacidad, te pegan virtualmente- también puede actuar mal, también puede influir en que las cosas no marchen, también puede hacer bullying, odiar, agredir; dónde no puedes decir que las religiones apestan, o que los Islámicos deben respetar las costumbres de los lugares a donde van así como ellas no dudan en imponer en sus lares, o que el ateísmo apesta, o que la ciencia apesta, o que las farmacéuticas apestan, o que el sistema apesta, o que es mejor, o que el socialismo es caca o que lo amas más que a tu vida, o que el capitalismo es caca o es tu motivación, o que adoras a la derecha, ultraderecha, izquierda, OPUS Dei, una mancha en tu inodoro, etcétera. Dónde no puedes decir sobre cualquier tópico ¿Sabes, eso no me gusta, no me da la gana que me guste y no me veo obligado a aceptarlo PARA MÍ?, sin imponerlo y respetando que los demás hagan con su vida lo que les cante el orto mientras no te molesten (y entendiendo que convivir implica tolerar sin que signifique que te unirás a lo que detestas). Porque opiniones son eso, opiniones: culeras, burdas, desinformada, son como el agujero del culo para quien las emite: hieden y sólo a él le gustan, van y vienen (y sí, hay quienes deben cuidarse porque son autoridades y líneas de pensamiento de masas de descerebrados que sólo siguen por seguir, ellos sí con cautela, pero no significa que deban ser hipócrita -lo único rescatable de Trump es eso, honesto, aunque nos de coraje... ¿Qué es un impresentable? Lo es y siempre lo ha sido, así que la culpa es de quienes lo subieron ahí, ni modo, ahora chántense al pendejo y sus delirios-). Nunca son respetables, porque sólo se debe respetar al ser humano de dónde provienen siempre y que se a lo gane, siempre discutibles e incluso ignorables... pero cuando las opiniones se masifican y se convierten en misiles para destruir a quien opina diferente, o a quien no nos parece, algo anda mal. En estos tiempos de indignados y jueces de la moral virtual todo es tergiversando o manipulado para usarlo cómo les da la gana y  salirse con la suya. Creo que para cualquier crímen, pero crímen de verdad, hay mecanismos REALES para juzgarlos y procesarlos, imperfectos o no. Debería haber para los productos de la estupidez que son más frecuentes y se vuelven virales gracias los "jueces del anonimato", los justicieros casi siempre parcializados y excesivamente políticamente correctos que tras un teclado se creen invencibles... ya lo dijo Eco, la legión de idiotas.
El mundo siempre ha ido mal, pero con las redes es cada vez más notorio.



Respecto a lo que otros hagan con sus vidas, con su dinero y con su tiempo, tengan la edad, anatomía, economía, ideología, etc., que tengan, diré:
Pues creo que si les hace feliz, está muy bien y no hay ningún problema. Si el asunto es "edad", "aspecto" o cualquier artificio, valor o defecto agregado, pues ¿qué tiene? Qué mejor esa vitalidad, esas ganas de vivir y ese "quemeimportaloquedigan" sin condiciones. Ya quisiera ver a muchas personas ser felices haciendo lo que les canta el orto mientras el resto calla y se esfuerza por buscar su propia felicidad. En mi mundo konitos si es posible esa maravilla, que lo llamo: D-E-JA D-E S-E-R-M-E-T-I-D-O, en suspensión, cápsulas y sobretodo supositorio para quienes son refractarios.
Es que el verdadero problema está en todos los metidos que creyéndonos en un pedestal, un dechado de virtudes, de perfecta existencia, nos consideramos dignos de juzgar a los demás. Y los apuntamos con nuestro dedo a diestra y siniestra porque somos mejores, más infalibles, elegantes y bellos que la Parca. A partir de esa práctica es que empiezan los problemas: dejamos de vivir intentando normar las vidas de los demás.
Y eso va para todos: Los que etiquetan a las personas por sus hábitos, por su vestimenta, por su forma de ser, que de chiste en chiste deja de ser gracioso. Para que se entienda, los típicos meme que aluden a "putas" (generalmente mujeres, rara vez varones, porque practican el poliamor o algo así), a "madres luchonas" (sin saber toda la historia, que en no pocas ocasiones son tragicomedias muy tristes), a gays caricaturescos (y sus luchas cotidianas), a catlovers y doglovers "irracionales" porque "no quieren" formar familias como "dios manda" (que es su decisión y está muy bien también , pero además de sus vidas no sabemos) o los que no se casan (no quieren, no pueden, etc), se casan (por las razones equivocadas o idóneas o lo que sea), tienen hijos (porque se da, lo esperaban o no o como sea), no tienen (no quieren, no pueden o las razones o sin razones que sean), comen sólo vegetales o todo lo que se mueve (por lo que sea), los que abrazan ideologías, sectas, etc., o cualquier forma, estilo o ejercicio de vida diferente (por la razón que sea) como excusa para decir "ese ser humano no vale, merece se ridiculizado, me burlaré porque su vida no es como la mía porque YO soy la mamá de Tarzán, perfecto e inmaculado," cuando sus vidas, nuestras vidas, las vidas de todos y cada uno de los productores de CO2 pueden ser tan fantásticas como ridículas. Por esa necesidad de erigirse y acabar a los demás nace el ACOSO, que no es chiste y del cual muchos somos supervivientes.
A veces es agobiante e incluso atemorizante vivir en un medio donde el que menos confianza tiene te da patadas, porque es como si meterse de cabeza en la vida de otros estuviera normalizado. De verdad. Me tienta irme a vivir en una ermita y olvidarme que ahora, para peor, como certeramente mencionó Eco, Internet nos dio voz a la bola de estúpidos que confirmamos la masa amorfa e insulsa llamada humanidad. Si viviéramos y dejáramos vivir a lo mejor el mundo sería un poquito mejor o menos :poop:

Fin.

Escrito por AKVO.

Nota:
Hago clases de dibujo (retrato)
Niños 6 a 12 años
Horarios y lugar  por definirse
0987845311
Ambato-Ecuador.